CAMINOS DE LUZ

Autor: Jesus Marti Ballester

Editado (Dado a luz) para Internet por Caminando-con-Jesús

www.caminando-con-jesus.org

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

 

En el libro Caminos de Luz, obsequiado por el Padre Jesús Marti Ballester en mi estadía en su casa de Teruel-España, en la primavera de 2005, me escribió la siguiente dedicatoria:

“Los caminos del Señor son dulces y alegran el corazón”

 

Presentación

El libro que tiene en sus manos es un -Camino de luz-, abierto a toda persona que quiera avanzar en la vida espiritual desde las oscuridades de una vida ramplona a las claridades de una vida en el amor generoso y total.

«Es un itinerario seguro, veraz, bajo la guía de un experimentado conductor y maestro. Lo que dice, reprueba o aconseja todo está constatado por la experiencia de quienes han recorrido los caminos de Dios con éxito. El autor no habla de teorías, no elucubra suposiciones, habla desde una profunda experiencia personal espiritual y recoge la de los grandes caminantes que hicieron la ruta del Señor hasta la cumbre.

Cada capitulo es la decantación de muchas horas de estudio espiritual, de mucha reflexión y oración. No se hacen afirmaciones a humo de paja. Se aceptan, por su vigencia actual, los experimentados medios de perfección, como excelente viático para el camino, para el viaje, sin perder de vista que, en realidad, el camino, la verdad y la vida es Cristo.

En una ojeada superficial podría dar la impresión de hallamos ante una selección de textos, afirmaciones, temas, diversos y aislados; pero no es verdad; hay una unidad en todo el libro; hay un –iter- que se recorre con lógica; es todo un caminar, un camino cada vez más luminoso, que lleva a la caridad, esencia de la vida cristiana, plenitud de la ley, que gobierna todos los medios de santificación, los informa y los conduce a su fin, como nos recuerda el Concilio Vaticano II.

Toma el libro y verás qué eficaz es para realizar el ideal de la santidad: «A fin de que la caridad crezca en el alma como una buena semilla y fructifique, debe cada uno de los fieles...» (LG 42). Lee y medita y hallarás un «camino de luz».

Damián Iguacén Borau

Obispo de Teruel


PREAMBULO

Este libro no se ha escrito de un tirón. Su sedimentación ha sido lenta como la del crecimiento de los naranjos de mi tierra. Ha sido labor de años, sin plan previo y a golpe de oportunidad. Por eso su refundición ha sido muy costosa. y) aunque es una sinfonía incompleta, aquí está parte de mi pensamiento, que se cinceló así: hojas manuscritas, homilías con el magnetófono abierto y transcritas, folios mecanografiados, libro ciclostylado, artículos en «Aleluya» y en «Boletines» y conferencias. Incluso también varios discursos y entrevistas en la prensa y en la radio. Éstas tienen por objeto dar noticia de la Institución Amor y Cruz para que sea conocida; aquéllos, dar unas notas históricas ya la vez esbozos de planes y deseos, sufrimientos y realidades.

Con ser numerosos los temas del libro, discurre por dentro un hilo conductor que permanece en ellos y los unifica y que unas veces es la fe, otras la oración y siempre el amor que mueve a todas las virtudes. Indudablemente palpita en ellos -así me lo parece- una urgencia estimulante pastoral.

Al menos, eso me propuse. Mi doctrina no es mía (Jn 7, 16). Subyace en ella un manantial abundoso de Palabra revelada que, o da origen a la reflexión personal, o la corrobora y confirma.

Éstos son los cimientos bíblicos del libro que confío mantengan verdes los cedros multiplicados

Ésos son los cimientos bíblicos del libro que confío mantengan verdes los cedros multiplicados y florecidas las palmeras.

Paralelamente a la corriente de la Escritura, discurren los principios de los grandes maestros espirituales, que con agudeza carismática penetraron el misterio de Cristo «y con su ejemplo aprendemos el camino» (LG. 50).

Y el Magisterio de la Iglesia ejercido sobre todo por los últimos Pontífices y principalmente por el Concilio Vaticano II, que da color de palpitación actual a la modesta aportación de este libro.

¡Ojalá sea él un grano de mostaza –lo es por su pequeñez – que llegue a la robustez en virtud de su germen vivo, por la palabra de Dios de su entraña, que entrego con amor maternal a todos los lectores! (LG. VIII, 65).

El autor

Barcelona, 30 de Abril 1983

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Caminos de Luz

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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant