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Caminando con Jesus Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant ocds
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DEDICADO A BEATA ISABEL DE LA TRINIDAD |
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Oh Dios,
rico en misericordia, que descubriste a |
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Isabel Catez
Rolland, hija de Francisco José y de María, nació en Bourges, Francia, el 18
de Julio de 1880. Desde su más tierna edad se distinguió por
su temperamento apasionado, propenso a arrebatos de cólera y de una sensibilidad
exquisita. Cuando contaba siete años, perdió a su
padre, lo que fue causa de su "conversión" y de su cambio de
carácter como fruto de su vida de asceis y oración. Aunque tomaba parte en las fiestas y
participaba en los compromisos sociales, fue siempre fiel a sus promesas
bautismales. A los 14 años hizo voto de virginidad y a
los 19 empezó a recibir las primeras gracias místicas. Estaba dotada de gran talento musical y se
ofreció a Dios como víctima por la salvación de Francia. El 2 de enero de Isabel -que en el Carmelo se llamaría Sor
Isabel de Vistió el hábito el 8 de diciembre de 1902 y
el 11 de noviembre de 1903 saltaba de gozo al emitir sus votos religiosos en Con su vida y su doctrina -breve pero
sólida- ha ejercido un gran influjo en la espiritualidad de nuestros días,
debido, sobre todo, a su experiencia trinitaria. Preciosas son sus
Elevaciones, Retiros, Notas Espirituales y sus Cartas. Corrió, voló, en el camino de la perfección
y el 9 de noviembre de 1906 expiraba a cuasa de una
úlcera de estómago. En el capítulo "El Carmelo escuela de
santidad", recordamos una bella anécdota entre el Cardenal Mercier y Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el
25.11.1984, fiesta de Cristo Rey. Su fiesta se celebra el 8 de noviembre.
PENSAMIENTOS Y
DOCTRINA
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SU ESPIRITUALIDAD Fue más
su vida misma que su doctrina. Esta sólo en parte fue escrita por ella. Sor
Isabel es un alma interior que se transforma de día en día en el Misterio
Trinitario. El
silencio, la soledad, la oración contemplativa son la palestra que la
disponen a ser dócil a la voluntad divina, que cumple siempre y en todo a la
mayor perfección. Enamorada
de Cristo, que es "su libro preferido", se eleva a " "Creer
que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y
de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo
confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado" 'Mi
Esposo quiere que yo sea para El una humanidad adicional en la cual El pueda
seguir sufriendo para gloria del Padre y para ayudar a Amó
profundamente su vocación carmelita y trató de amar y de imitar a la "Janua coeíi", como llamaba
a Murmurando
casi como en un canto "Voy a la luz, al amor, a la vida",
expiró." SU MENSAJE Que
corramos por el camino de la santidad, que el Espíritu Santo eleve nuestro
espíritu, que seamos siempre "alabanza de gloria de
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ELEVACIÓN
A
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CARTAS CONFIANZA
EN [Entre
el 8 y el 29 de] mayo de 1898 Yo
tengo en tu divina Providencia una fe y
confianza inquebrantables. Oh
Jesús, llévame y tráeme, yo me
abandono entera a tu talante. Cuando
Tú me dijiste: «Ven a mí», a tu voz respondi, Jesús Amante. Desde
entonces, mi Bien, cuánto he llorado, ¿no recuerdas, Señor, mis ansiedades? ¿No
recuerdas, Jesús, mi santo celo por
responder a tu llamar constante, por
vivir solitaria en el Carmelo y por mi frágil
vida consagrarte? Perdona
mis momentos de impaciencia. Seguro
que he faltado en confiárteme, pero
mira, ¡me acucia tal deseo de
sufrir, dejar todo y entregarme! Ya
nunca sentiré más desaliento, Jesús,
te lo prometo, en adelante. Me
abandono a tu santa Providencia, mi
confianza opongo a todo lance. Jesús,
mi Salvador, Bondad suprema, pese a
mi ardor extremo en el combate, sólo a
cumplir por siempre tus deseos aspiro, mi
Hermosura inigualable. Jesús,
en quien se funda mi esperanza, si
respuesta a tu voz no puedo darle, ¡quién
me podrá impedir en este mundo el
entregarme a Ti en tantos detalles...! Jesús,
divino Esposo, mi Alma y Vida, ¡quién logrará tu amor arrebatarme! Amarte
y devolverte ese tu amor, tal fue
siempre el buen fin de mi coraje. ¡Cálmate
ya, oh impaciencia mía! Alma
mía, tus santos ideales abandona en su
santa Providencia. En
verte así sufrir Dios se complace. En
este mundo, en este valle umbroso, Jesús,
tú te has dignado reservarme un
lote dulce, una porción dichosa que el
mundo no podrá jamás quitarme. Por la
parte que tú me has destinado, oh mi
Buen Dios, del corazón me sale gritarte
«muchas gracias» de por vida. Sí,
gracias mil, mi Amigo incomparable. Ahora
me abandono a ti, Jesús, con una
confianza que a Dios sabe. ¡Gloria
a ti, oh divina Providencia, gloria al
Señor, por siempre confiable! OH MI
ADORADO MAESTRO 1 de
diciembre de 1898 Maestro
a quien adoro y a quien amo, yo te
bendigo aun en la misma prueba; puesto
que tú decides que así sea, «gracias» te doy desde mi mismo llanto. Oh buen
Jesús, que sabes del sufrir, te
ofrezco mi dolor y mis suspiros que a
mi madre es preciso que yo oculte y por ello resultan
más amargos. Lo
recuerdo: también tú así lloraste una
noche..., mi Amigo..., y tantas veces. Acepta,
pues, mis lloros y zozobras, santificando mis
quemantes lágrimas. Tú
quisiste a tu Madre Virgen tanto y le
das, oh mi amado Salvador, sobre tu
corazón tan gran poder... Seguro
que comprendes mi dolor. Aquí
abajo, en esta triste tierra, donde
todo es efímero, fugaz, ¿existirá
alguien bueno y compasivo como ésta
a quien yo llamo mi «mamá»? Es la
ternura, el culmen del amor; sin
duda es la primera a quien se ama; sólo
por ti consiento yo en dejarla, oh mi Esposo, mi Rey, mi Salvador. Todo
lo dejaré con alegría, todo
para Jesús, hasta mi madre, en
respuesta a tu Amor, que a ello me invita para vivir
contigo en soledades. Mas me
invitas a un nuevo sacrificio: que
cargue con mi cruz en este mundo. Oh mi
Jesús, mi Fuerza, mi esperanza, yo la
quiero llevar siempre contigo. A Dijon],
Lunes por la mañana, [18 de febrero de 1901] J.M † J.T. Queridísima
hermana: Había
preparado esta estampita para ti. Pensaba llevártela el domingo al Carmelo,
pero no me ha sido posible. Esta mañana la hermana Gertrudis me entregó tu
querida cartita. ¡Qué pena, hermana, que no pueda ir a verte2! Al menos mi
corazón no se aleja de ti, bien lo sabes ¿no? Jesús
quiso, hace un año, que nuestras almas se encontrasen; Él fue quien nos unió
tan íntimamente. ¡Ése es el secreto de nuestro profundo afecto! Hay algo muy
íntimo entre nosotras. El viernes pasado se lo decía yo a nuestra Madre, hablándole
de ti. Querida
hermanita, déjate cuidar, no seas imprudente, ¡hazlo por Él! ¡Qué bueno es
nuestro Prometido, sí, qué bueno es! Y cuando nos prueba, parece, ¿no es
cierto?, que está todavía más cerca y que la unión es más íntima. ¿Sabes?,
nosotras somos sus víctimas, Él nos marca con el sello de Voy a
confiarte una cosa: ¿Sabes?, me parece que Él es nuestra Águila divina3 y
nosotras somos las presas de su amor. Él nos coge, luego nos pone sobre sus
alas y nos lleva muy lejos, muy alto, a esas regiones en las que al alma y al
corazón les gusta perderse... ¡Sí, dejémonos coger, vayamos adonde Él quiera!
Un día, nuestra Águila adorada nos hará entrar en esa patria por la que
suspiran nuestros corazones. ¡Ay, qué felicidad, hermanita, qué bien
estaremos allí! Pero mientras quiera dejarnos aquí en la tierra, amemos, amemos
todo lo que podamos, vivamos de amor, queridísima hermanita. Es lo que te
deseo en el día de tus veinte años, mandándote un abrazo tan grande como mi
amor. M.
Isabel de Carmelo
de Dijon, 13 [-14] de agosto [de 1901] A SU
MADRE MARIA ROLLANT Felicitación
en su fiesta onomástica − Su entusiasmo por la naturaleza −
Detalle de su vida carmelitana − «Los horizontes del Carmelo son ... el
Infinito» J.M. †
J.T. Mamaíta
querida: Te
envío todo mi corazón como ramillete para tu santo. ¿Verdad que no nos hemos
separado y que sientes muy bien a tu hijita muy cerca de su querida mamá? Si
vieses cuánto hablo de ti con mi Amado... ¡Creo que tienes que notarlo! Me
alegra mucho que comulgues con más frecuencia. Ahí, mamaíta, encontrarás
fuerzas. ¡Es tan hermoso pensar que después de la comunión tenemos a todo el
cielo en nuestra alma, excepto por la visión beatífica! Tu
carta, o mejor vuestras cartas, me han hecho tan feliz... Quizás me haya
alegrado demasiado, pero Dios, que tiene un corazón tan tierno, me entiende
perfectamente y creo que no está en absoluto enfadado conmigo. Todos
vuestros detalles me interesan, pero casi voy a montar en cólera contra ese
buen Koffman que os tiene confinadas en ese
chalet... Disfrutad mucho de ese hermoso país, que la naturaleza nos lleva a
Dios. ¡Cómo me gustaban esas montañas! Me hablaban de Él. Pero, mirad,
queridas mías, los horizontes del Carmelo son aún mucho más hermosos: ¡son el
Infinito...! En Dios, yo tengo todos los valles, todos los lagos, todos los
paisajes. Dadle gracias a diario en mi nombre: mi porción es demasiado
hermosa y mi corazón se derrite de gratitud y de amor. No tengáis celos, os
quiero tanto... Le pido que se adueñe de vosotras como se ha adueñado de mí. Tengo
tantas cosas que contarte, que no sé por dónde empezar. El lunes por la
noche, durante la recreación, llegó sin avisar Nuestra Madre3, ¡imagínate qué
sorpresa! Yo la vi sólo un momento, pues volvió a
marcharse al día siguiente a las 2, llevando consigo a dos de nuestras
hermanas. Volverá el lunes. La encontrarás a tu regreso. Vino solamente para
dar ayer el velo a una de las hermanas. Y mira qué celillos: me alegré mucho
de que no fuera Esta
mañana, día de mi primer ayuno5, me han hecho tomar algo, cosa que con toda
seguridad no habría hecho si no hubiese estado aquí. Esta mañana, mi
Madrecita me ha dejado ir a la oración. Así que me desperté al primer toque,
a las 5 menos cuarto; tenía miedo de no estar lista en un cuarto de hora, así
que imagínate lo contenta que me puse cuando, al llegar al coro, ¡vi que era yo la primera...! Soy la
camarerita de Jesús: todas las mañanas, antes de la misa, arreglo el coro.
Hoy he adornado un altarcito de Como
prueba terrible, hubo que componer unas coplas para la toma de velo, y anoche
tuve que cantarlas en la recreación. Temblaba..., lo cual es bien ridículo
pues las hermanas son tan caritativas que mi obra les ha parecido todo un
éxito. María Luisa, a la que tanto le gusta ver cómo me pongo colorada,
habría tenido una buena ocasión de ver mi timidez puesta a prueba. Adiós,
mamá querida, me imagino que estarás contenta con esta carta tan larga. Para
concluir, duermo como un lirón, tengo un apetito excelente, la comida es muy
refrescante y apropiada para mi temperamento. ¡Qué feliz soy, mamaíta!
Gracias una vez más por haberme entregado a Dios. Te estrecho contra mi
corazón y te abrazo junto a Jesús, que sonríe al vernos. Tu Sabel. |
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VISITA A DIJON, CRIPTA DE ISABEL DE
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds |
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