|
Pastoral de Espiritualidad Frailes Carmelitas Descalzos Providencia-Santiago de Chile ADIOS A Luego de las lecturas bíblicas: a.- 1Jn.1,1-4: b.- Jn. 20, 2-8: Vio y creyó. Adiós a I Balance de fin de año En fin
de año se reúnen las familias cristianas, para despedir juntos el año que
termina y recibir el que empieza. Es una oportunidad para hacer un balance de
nuestra vida y reflexionar en lo que hemos hecho y lo que dejamos de hacer.
Debemos ir a II Algunas pautas para reflexionar: a -¿Qué cosas buenas he hecho
este año para mí? b -¿Qué obras buenas he hecho
por los demás? c -¿Con qué no cumplí de la
mejor manera? d -¿ En qué puedo mejorar mi vida? e -¿Cuánto aumentó mi amor a
Dios y a f -¿Cómo he cumplido con mi
vocación (como hijo de familia, como padre de familia, como esposo, como
cristiano? g -¿Qué propósitos tengo para el
siguiente año? III Sugerencias para despedir la Noche Vieja: Cada
miembro de la familia escribe en un papel la actitud que va a tratar de
mejorar el próximo año, después queman todos los papeles juntos, en una
fogata. También, pueden decir en voz alta a lo que se comprometen, como
miembro de a) Al despedir el Año Viejo. Hoy
terminas de escribir un capítulo más de la historia de tu vida. Cuando
naciste, este libro era todo tuyo. Te lo puso Dios en tus manos. Podías
escribir en él lo que quisieras: un poema, una pesadilla, una aventura, una
blasfemia, o una oración. Podías… ahora ya no puedes, ya no es tuyo, ya lo
has escrito, ahora es de Dios. Te lo va a leer Dios, en el día mismo en que
te mueras, con todos sus detalles. Ya no puedes corregirlo, ha pasado al
dominio de la eternidad. Piensa unos momentos en esta Noche Vieja. Toma tu
libro y hojéalo despacio. Deja pasar sus páginas entre tus manos y entre tu
conciencia. ¡Ten el gusto de leerlo a ti mismo! Lee todo. Repite aquellas
páginas de tu vida en las que pusiste tu mejor estilo, no te olvides de que
uno de tus mejores maestros, si tienes la conciencia bien formada, eres tú
mismo. Lee también aquellas páginas que nunca quisieras haberlas escrito.
¡No!... ¡no intentes arrancarlas!, es inútil. Ten valor para leerlas. Son
Tuyas. No puedes arrancarlas… pero puedes anularlas cuando escribas las
páginas siguientes. Si lo haces así, seguramente Dios las pasará de corrido
cuando lea tu libro en tu último día. Lee tu libro esta Noche Vieja. Hay en
él trozos enteros de ti mismo. Es un
drama apasionante en el cual, el primer personaje eres tú: Tú en escena con
Dios, con los hombres, con la vida. Tú lo has escrito con el instrumento
asombroso de tu libertad sobre la superficie inmensa y movediza del mundo. Es
un libro misterioso que en su mayor parte, la más interesante, no puede
leerlo nadie más que tú y Dios. Esta
noche, cuando hayas terminado de leerlo… si te dan ganas de besarlo, bésalo.
Si te dan ganas de llorar, llora fuerte sobre tu libro viejo, pero sobre
todo… reza sobre tu libro viejo. Tómalo entre tus manos, levántalo hacia el
cielo y dile a Dios sólo dos palabras: “gracias” y “perdón”. Después, dáselo
a Cristo, no importa… así como esté, aunque tenga páginas negras… nunca
olvides que Cristo sabe perdonar. Esta noche, Dios te entregará un libro
nuevo. Es todo tuyo. Puedes escribir en él lo que quieras. Escribe el nombre
de Jesús en la primera página. Después pídele que no te deje escribir a ti
solo. Pídele que te lleve siempre de la mano y del corazón. Luego de 1.- Oración de agradecimiento ¡Gracias, Señor, por todo lo que
en este año me diste! ¡Gracias por los días de sol y
los nublados tristes! ¡Gracias por las noches
tranquilas y por las inquietas horas obscuras! ¡Gracias por la salud y la
enfermedad, por las penas y las alegrías! ¡Gracias por todo lo que me
prestaste y después me pediste! ¡Gracias por la sonrisa amable y
la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso y dulce! ¡Por las flores y las estrellas
y la existencia de los niños y de las almas buenas! ¡Gracias por la soledad, por el
trabajo, por las dificultades y las lágrimas, por todo lo que me acercó a Ti
más íntimamente! ¡Gracias por tu presencia en el
Sagrario y la gracia de tus Sacramentos! ¡Por haberme dejado vivir,
gracias Señor! 2.- ¿Qué me traerá el año que comienza? ¡Lo que
Tú quieras, Señor! Te pido fe para mirarte en todo; esperanza para no
desfallecer; caridad perfecta en todo lo que haga, piense y quiera. Dame
paciencia y humildad. Dame desprendimiento y un olvido total de mí mismo. Dame,
Señor, lo que Tú sabes me conviene y yo no sé pedir: suficientes pruebas que
me mantengan fuerte, suficientes tristezas que me mantengan humano,
suficientes fracasos que me mantengan humilde, suficiente determinación para
hacer cada día mucho mejor que ayer.¡Que pueda yo amarte cada vez más y
hacerte amar por los que me rodean! ¡Derrama, Señor, tus gracias sobre mí y
todos los que quiero, para que en este año que empieza, tengamos siempre el
corazón alerta, el oído atento, las manos y mente muy activa y el pie
dispuesto para extender tu Reino! Y ORACIÓN DE FIN DE AÑO E INICIO
DEL NUEVO Señor, Dios,
dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y
el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que
recibí de TI. Gracias
por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el
dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser. Te ofrezco cuanto
hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por
mis manos y lo que con ellas pude construir. Te presento a las personas que a
lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los
más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y
aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el
dolor y la alegría. Pero
también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por
el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón
por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin
entusiasmo. También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta
ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón. En los
próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo
calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si
llegaré a vivirlos. Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la
fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría. Quiero vivir cada día con
optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y
paz. Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas,
egoístas, mordaces o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso. Cólmame
de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI. Danos un año feliz y enséñanos a
repartir felicidad. Amén. Fr. Julio González Carretti
|