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Caminando con Jesús Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
SAN
JUAN DE Y
TESTIGO DEL DIOS VIVO 1. “MAESTRO EN El Santo
Padre Juan Pablo II, en una Carta Apostólica al General de los Carmelitas
Descalzos con —ocasión del IV Centenario de la muerte de San Juan de “Maestro en
la fe y testigo del Dios vivo, san Juan de Es un gozo
para toda Este
mensaje, dirigido a todos, es herencia y tarea apremiante para el Carmelo
Teresiano que, con razón, lo considera padre y maestro espiritual. Su ejemplo
es ideal de vida; sus escritos son tesoro a compartir con cuantos buscan hoy
el rostro de Dios; su doctrina es también palabra actual, en especial para
España, su patria, cuyas letras y nombre honra con su magisterio de alcance
universal. Yo mismo me
he sentido atraído especialmente por la experiencia y enseñanzas del santo de
Fontiveros. (San Juan de 2. MANTENED VIVA Durante el
viaje apostólico a España, 2 de noviembre de 1982, en el encuentro del Papa
Juan Pablo II con los religiosos y los miembros de los institutos seculares
masculinos expresa Mantened
viva la seguridad de que vuestra vocación es divina, con una profunda visión
de fe alimentada en la plegaria y en los sacramentos, especialmente en el
sacrosanto misterio de Esta
fidelidad implica, antes que nada y como base de todo, un ansia creciente de
trato con Dios, de unión amorosa con El. El consagrado —os digo con San Juan
de En otra
ocasión dijo a los españoles: “Leed continuamente las obras de los grandes
Maestros del espíritu. ¡Cuántos tesoros de amor y de fe tenéis al alcance de
vuestra mano en vuestro bello idioma!”. 3. JUAN PABLO II EN SEGOVIA
En Segovia,
junto al sepulcro de San Juan de Escribe Juan
Pablo II: “Durante mi visita a España, en noviembre de 1982, tuve el gozo de
exaltar su memoria en Segovia, ante el sugestivo escenario del acueducto
romano, y venerar sus reliquias junto a su sepulcro. Pude proclamar de nuevo
allí el gran mensaje de la fe, como esencia de su enseñanza para toda 4. JUAN PABLO II Y SAN JUAN DE Juan Pablo
II, era un verdadero místico, ya durante su juventud amaba la lectura de San
Juan de En otoño de
1940 tomó decisión definitiva de entrar en el seminario de Cracovia, que era
clandestino, y así comenzó los estudios en la facultad teológica de Con ellos, y
más que ellos, Juan Pablo II está cimentado para decirnos que, cuando
elaboraba su tesis, “intuía que síntesis de San Juan de 5. JUAN DE Y Juan Pablo
II Agrega en “Como ellos,
el santo posee el don de la palabra eficaz y penetrante; no sólo por la
capacidad de expresar y comunicar su experiencia en símbolos y poesías,
transidos de belleza y lirismo, sino por la exquisitez sapiencial de sus
"dichos de luz y amor", por su propensión a hablar "palabras
al corazón, bañadas en dulzor y amor", "de luz para el camino y de
amor en el caminar“ (JP II) 6. SENTENCIAS DE LOS ESCRITOS DE SAN JUAN
DE Oh, Señor Dios
mío!, ¿quién te buscará con amor puro y sencillo que te deje de hallar muy a
su gusto y voluntad, pues que tú te muestras primero y sales al encuentro a
los que te desean? "¡Oh dulcísimo amor de Dios mal conocido! El que halló sus
venas, descansó!" "A la tarde te examinarán en el amor;
aprende a amar como Dios quiere ser amado y deja tu condición". "Mira que no reina Dios sino en el alma
pacífica y desinteresada" "Aunque
el camino es llano y suave para quienes tienen buena voluntad: quien camina,
caminará poco y con trabajo si no tiene buenos pies y ánimo y porfía animoso en eso mismo.” "Siempre
el Señor descubrió los tesoros de su sabiduría a los mortales, mas ahora que
la malicia va descubriendo mas su cara, mucho mas los descubre" ¡Oh llama de amor viva, que tiernamente hieres de mi alma
en el más profundo centro! Pues ya no eres esquiva, acaba ya si quieres,
rompe la tela de este dulce encuentro.” "Gocémonos, Amado, y vámonos a ver en
tu hermosura, al monte y al collado do mana el agua pura…. Entremos más
adentro en la espesura” “Cuán manso
y amoroso recuerdas en mi seno, donde secretamente solo moras! Y en tu aspirar
sabroso de bien y gloria lleno ¡cuán delicadamente me enamoras!” “En dónde te
escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el
ciervo huiste, habiéndome herido; salí
tras ti clamando, y eras ido.” |