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P. EDUARDO SANZ DE MIGUEL, O.C.D.
Con 17 años me desplacé a Zaragoza
para estudiar Derecho. El paso del pueblo a la universidad me desorientó, y
me involucré en las distintas actividades que realizan los jóvenes a esa
edad. Por entonces conocí también algunas personas que se reunían
semanalmente para hacer oración. Siempre había sido creyente, aunque ahora se
me abría un mundo totalmente nuevo y fascinante. Me atraía Dios y me atraía
el mundo. En mi corazón se entabló una dura batalla, que duró poco tiempo.
Recuerdo perfectamente el lugar, la fecha y el momento en que sentí la
llamada del Señor a realizar una opción definitiva y cómo acepté, con
lágrimas en los ojos, dejar todo para seguirle a Él. El 5 de enero de 1985, con 18 años
y tres meses, comencé el Postulantado en los Carmelitas
Descalzos de Valencia. Cumplí los En 1991-92 regresé a España. Viví
una experiencia de pastoral en Zaragoza, hice la Profesión Solemne y me
ordené de Sacerdote. Por entonces me detectaron el síndrome de Crohn. Casi no podía andar, pero tenía la ilusión de irme
de misionero a África, por lo que ese año estudié francés. Cuando ya tenía
todo preparado (hasta había hecho acopio de la medicación necesaria para
varios meses), mis superiores fueron más sensatos que yo y me lo prohibieron.
Me enviaron unos meses a Estados Unidos, para practicar inglés y ayudar en
una casa nuestra de Oklahoma City, hasta que
empezaran las clases en Roma. Los dos siguientes años me especialicé en
Teología Dogmática en la Universidad Gregoriana, mientras se me iban
repitiendo las úlceras, uveitis, periodos de poca
movilidad y nuevas enfermedades. Dedico tanto espacio al apartado clínico
porque el sufrimiento fue domando mi carácter altivo y haciéndome sensible y
compasivo. Creo que he aprendido de la enfermedad, por lo menos tanto como de
los libros. Por otro lado, en los últimos años he mejorado notablemente y
llevo una vida casi normal, con muy pequeñas limitaciones. Con 27 años regresé a España. En
mis distintos destinos he trabajado en la pastoral con niños, jóvenes,
enfermos, ancianos, formación de aspirantes a la vida religiosa y
sacerdotal... dedicando gran parte de mis energías a la docencia de Teologia y Espiritualidad en varios centros. Me he
desplazado una docena de veces a Estados Unidos y en otras ocasiones a
Francia, Italia, El Salvador, Costa Rica, Guatemala... para dar cursos de
espiritualidad, charlas y ejercicios espirituales. En la actualidad estoy
destinado en el convento de los Carmelitas Descalzos de Caravaca de la Cruz
(Murcia). He vivido en lugares tan distintos
y he realizado tareas tan variadas, que he aprendido que es totalmente cierto
lo que dice la carta a Diogneto: «los cristianos en
todos los lugares encontramos nuestra patria y en todas las patrias nos
sentimos extranjeros, porque ansiamos una patria mejor y definitiva, que es
la del cielo». Soy consciente de que mi vida no me pertenece, por lo que vivo
con intensidad cada momento, sin hacer planes de futuro. A mis 38 años, sigo
abierto a marchar donde la gloria de Dios me llame y a ocuparme en aquellas
actividades que me encargue la obediencia. Las colaboraciones que aquí os
ofrezco han nacido en los ambientes más variados. Hay esquemas de clases,
artículos y textos de conferencias. Los hay totalmente originales y en otros
podréis encontrar las huellas de numerosas lecturas y reflexiones de otros
autores. Os los ofrezco con sencillez, por si pueden serviros para la
reflexión personal o para el trabajo pastoral. |