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Siento
una gran pena por haber hecho algunas cosas malas, y por haber dejado de
hacer algunas cosas buenas. No dejo se arrepentirme de todos mis pecados y
mis faltas, desde las mas insignificante y por supuesto, las mas grandes.
Hace mucho que deseo cumplir el compromiso de no hacer algo que ofenda al
hombre, porque todo lo que es faltar a los hombres, también es faltar a
Dios. Hace tiempo que he querido cambiar, y para esto, es necesario mi
arrepentimiento.
El
arrepentirse requiere transformación y exige un cambio de actitud, además
es una experiencia necesaria para llegar a conocer a Jesucristo, en otras
palabras quien no se arrepiente, por
mucho que intente conocerle, no lo podrá conocer ni podrá ir al Reino de
los Cielos. Jesús dijo "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se
ha acercado!" (Mt 4,17).
El no
arrepentirse, es vivir esclavizado en la mentira, y ser esclavo es carecer
de libertad, y Dios nos quiere libre y para ser libre, debemos se
consecuente con la Palabra
de Jesucristo, quien nos dijo «Ustedes serán verdaderos discípulos míos si
perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad los
hará libres». (Jn 8, 31-32)
Jesús,
nos otorga la gracia de liberarnos de la esclavitud del pecado, para eso
debemos comenzar por el arrepentimiento. Jesús les contestó: «En verdad, en
verdad les digo: el que vive en el pecado es esclavo del pecado. Pero el
esclavo no se quedará en la casa para siempre; el hijo, en cambio,
permanece para siempre. Por tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes
serán realmente libres. Es así, como el arrepentimiento es el camino hacia
la libertad.
El amor
al arrepentimiento, es el odio al pecado, este tipo de odio, es un
sentimiento de rechazo y antipatía que nos podemos permitir. El
arrepentimiento es el primer paso al camino con el encuentro con el Señor.
El arrepentimiento es reconciliarse con Dios.
Tengo la
convicción plena, que todo el mundo necesita arrepentirse, ¿alguien se
siente libre de culpas? Para reconocerse creyente, hay que reconocerse como
pecadores, y si decimos que no tenemos pecado ¿hasta que punto estamos
diciendo la verdad? “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos, y la verdad no Está en nosotros.” (1 Juan 1,8).
Confesar
nuestras faltas, es buscar la amistad de Jesús, y es querer limpiarnos de
nuestras impureza, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”, (1 Juan 1,9)
No se
puede predicar el Evangelio y vivir distinto a el, quien lo haga, finge
cualidades, ideas o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tiene.
Lo peor, es que no estamos siendo consecuente con su Palabra, “le hacemos a
él mentiroso, y su palabra no Está en nosotros” (1 Juan 1,10). Es decir, su Palabra no habita en nosotros, no
conoce nuestro corazón.
Pero
Jesús conoce bien los corazones arrepentidos de sus faltas. En cualquier
etapa de nuestra vida que le mostremos a Jesus un corazón arrepentido, le
daremos la oportunidad al Espíritu Santo para comenzar su obra, y nuestra
vida comienza a cambiar. El
arrepentimiento es un cambio en la forma de pensar y ver las cosas, es un
cambio en la mente y en el corazón.
Como
cristianos, estamos llamados para dar testimonio de vida en nombre de
Jesús. Pero nuestro testimonio debe incluir un estilo de vida que sea
coherente entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que predicamos y
lo que practicamos, Si no es así, tenemos un nombre para nosotros, el mismo
que Jesús le dijo a los fariseos, “Hipócritas”.
Luego que
Jesús completo su experiencia de los cuarenta días en el Desierto, Comenzó
a predicar y a decir: "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se
ha acercado!". Es así como los Evangelios llevan implícito el
arrepentimiento. Si Jesús nos pide esto, ¿Por qué nos debe avergonzar que
sea necesario arrepentirnos? En efecto, si amamos los evangelios, entonces
amamos arrepentirnos.
Juan
Bautista, predicaba, “Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mt
3,8), entonces el arrepentimiento del Evangelio verdadero, tiene que ser
acompañado por sus frutos. Jesús nos dice “Por sus frutos los conoceréis”
(Mt 7 16), y así también luego nos agrega “.Así también, todo árbol sano da
buenos frutos, pero el árbol podrido da malos frutos. (Mt 7,17). En otras
palabras, si confesamos creer en lo Evangelios, no olvidemos cuando Jesús
nos dice; "El tiempo se ha
cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el
evangelio!" (Mc 1,15). Es así, como Jesús nos predica un evangelio del
arrepentimiento.
Todo
aquel que quiera predicar los evangelios, tienen la necesidad de
arrepentirse, porque estaremos enseñando un mensaje para el arrepentimiento
de todos los hombres, Hoy conocemos bien cuales son nuestras faltas,
tenemos mayor facilidad para conocer lo que nos corresponde. San Pablo, se
estaba dirigiendo al pueblo de Atenas, Grecia y les estaba explicando el
Evangelio de Jesucristo, en ese instante reconoce la ignorancia de quienes
le están escuchando y les dice; “Por eso, aunque antes Dios Pasó por alto
los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda a todos los hombres, en
todos los lugares, que se arrepientan” (Hch 17,30)
Jesús,
llamo a sus doce discípulos y los envió de dos en dos, (Mc 6,7). Entonces
ellos salieron y predicaron que la gente se arrepintiese. (Mc 6,12). Para
llevar a delante esta gran misión, tenemos que ser consecuente con el
Evangelio, lejos de toda hipocresía y cercano a toda la verdad, para honrar
a Jesus resucitado, quien nos dijo: “Así Está escrito, y Así fue necesario
que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer Día; y que en
su nombre se predicase el arrepentimiento y la Remisión de pecados
en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” (Lc 24, 47-48)
Esto es
lo que tenemos que hacer; “Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de
Corazón y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: --Hermanos, ¿qué
haremos? Pedro les dijo: --Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para Perdón de vuestros pecados, y recibiréis el
don del Espíritu Santo” (Hch 2, 379. Pedro nos esta indicando cual es
primer paso para liberarnos del pecado. Así lo ratifica más adelante cuando
nos dice; “Por tanto, Arrepentíos y Convertíos para que sean borrados
vuestros pecados” (Hch 3,19)
Pedro nos
dice; “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza;
Más bien, es paciente para con vosotros, porque no quiere que nadie se
pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3,9). Esta es
la voluntad de Dios, esto es lo que quiere Dios de nosotros, porque El sabe
que es lo mejor para nuestra vida. Porque el Señor es Justo, compasivo y
misericordioso, no nos cabe ninguna duda.
Dios nos
quiere arrepentidos, por que el quiere que sus hijos se salven, “Esto es
bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos
los hombres sean salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad. (1
Timoteo 2, 3-4). La misericordia de Dios es asombrosa y es para todos los
hombres, sin discriminación. El mismo Pedro quedo sorprendido, así lo
comenta; “Así que, si Dios les dio el mismo don también a ellos, como a
nosotros que hemos Creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poder
resistir a Dios? Al Oír estas cosas, se calmaron y glorificaron a Dios
diciendo: --¡Así que también a los gentiles Dios ha dado arrepentimiento
para vida! (Hch 11, 17-18)
Reconozcamos
que a pesar de muchos esfuerzos, nos tentamos en caer en el pecado.
Admitamos que auque reconocemos el llamado a vivir bajo las enseñanzas de
los evangelios, le desobedecemos, aceptar esto de corazón, será agradable a
Dios, y El Será misericordioso con nosotros, expresión total de bondad, El
será amable con nosotros, y nos guiara amorosamente al arrepentimiento. La
voluntad de Dios, es salvarnos, para ello debemos arrepentirnos.
Jesús nos
predicó el arrepentimiento en todas partes. Del mismo modo sano a muchos.
Muchos se acercaron Jesús y fueron sanados. Cuando nos sentimos enfermos,
muy rápidamente le pedimos a Jesús que nos sane, pero cuando se hace
necesario pedir el arrepentimiento, vamos lentos. En otras palabras; ¿Por
qué somos tan rápidos para pedirle a Jesús y tan lentos para darle?
Cuando el
Señor nos pide el arrepentimiento, lo hace para salvarnos, para que podamos
ser libres, para que glorifiquemos su nombre. El pecado tiene sus penas y
el arrepentimiento sus alegrías. En efecto, el pecado es aflicción y dolor
en el alma, el arrepentimiento es gozo. Pablo nos dice; “Ahora me gozo, no
porque Hayáis sentido tristeza, sino porque fuisteis entristecidos hasta el
arrepentimiento; pues habéis sido entristecidos Según Dios, para que Ningún
daño sufrierais de nuestra parte.
Porque la tristeza que es Según Dios genera arrepentimiento para
Salvación, de que no hay que lamentarse; (2 Co 7, 9-10). El Beneficio fue
producido por el arrepentimiento, la salvación y liberación del mal.
Dios no
quiere que sintamos sentimiento de pena y lástima por la desgracia de
nosotros mismos. En lugar de eso
quiere bendecirnos y recompensarnos cuando le respondemos por medio del
arrepentimiento, si lo hacemos seremos liberados y entraremos en el gozo de
nuestra salvación.
Dios
Padre nos ama, Dios Hijo nos ama, por eso nos llama al arrepentimiento.
Aceptemos este llamado del Señor, el sabe que luchamos para arrepentirnos,
el nos ayudara con su gracia. El arrepentimiento es una decisión de fe en
la salvación que nos trajo Jesús. ¿El Beneficio?, la vida eterna, el acceso
al Reino de los Cielos
Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant
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