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EL PRIMER
PASO LA NECESIDAD DE ARREPENTIRSE ESTA
IMPLÍCITA EN LOS EVANGELIOS Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant "¡Arrepentíos,
porque el reino de los cielos se ha acercado!" (Mt
4,17). ¿Sentimos una gran pena por haber hecho
algunas cosas malas, y por haber dejado de hacer algunas cosas buenas?. No dejo se
arrepentirme de todos mis pecados y mis faltas, desde las mas insignificante
y por supuesto, las mas grandes. Hace mucho que deseo cumplir el compromiso
de no hacer algo que ofenda al hombre, porque todo lo que es faltar a los
hombres, también es faltar a Dios. Hace tiempo que he querido cambiar, y para
esto, es necesario mi arrepentimiento. El
arrepentirse requiere transformación y exige un cambio de actitud, además es
una experiencia necesaria para llegar a conocer a Jesucristo, en otras
palabras quien no se arrepiente, por
mucho que intente conocerle, no lo podrá conocer ni podrá ir al Reino de los
Cielos. Jesús dijo "¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha
acercado!" (Mt 4,17). El
no arrepentirse, es vivir esclavizado en la mentira, y ser esclavo es carecer
de libertad, y Dios nos quiere libre y para ser libre, debemos se consecuente
con la Palabra de Jesucristo, quien nos dijo «Ustedes serán verdaderos discípulos
míos si perseveran en mi palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad
los hará libres». (Jn 8, 31-32) Jesús,
nos otorga la gracia de liberarnos de la esclavitud del pecado, para eso
debemos comenzar por el arrepentimiento. Jesús les contestó: «En verdad, en
verdad les digo: el que vive en el pecado es esclavo del pecado. Pero el
esclavo no se quedará en la casa para siempre; el hijo, en cambio, permanece
para siempre. Por tanto, si el Hijo los hace libres, ustedes serán realmente
libres. Es así, como el arrepentimiento es el camino hacia la libertad. El
amor al arrepentimiento, es el odio al pecado, este tipo de odio, es un
sentimiento de rechazo y antipatía que nos podemos permitir. El
arrepentimiento es el primer paso al camino con el encuentro con el Señor. El
arrepentimiento es reconciliarse con Dios. Tengo
la convicción plena, que todo el mundo necesita arrepentirse, ¿alguien se
siente libre de culpas? Para reconocerse creyente, hay que reconocerse como
pecadores, y si decimos que no tenemos pecado ¿hasta que punto estamos
diciendo la verdad? “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a
nosotros mismos, y la verdad no Está en nosotros.” (1 Juan 1,8). Confesar nuestras faltas, es buscar la amistad de Jesús, y es querer
limpiarnos de nuestras impureza, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel
y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.”, (1 Juan
1,9) No
se puede predicar el Evangelio y vivir distinto a el, quien lo haga, finge
cualidades, ideas o sentimientos contrarios a los que verdaderamente tiene.
Lo peor, es que no estamos siendo consecuente con su Palabra, “le hacemos a
él mentiroso, y su palabra no Está en nosotros” (1 Juan 1,10). Es decir, su Palabra no habita en nosotros, no conoce
nuestro corazón. Pero
Jesús conoce bien los corazones arrepentidos de sus faltas. En cualquier
etapa de nuestra vida que le mostremos a Jesus un
corazón arrepentido, le daremos la oportunidad al Espíritu Santo para
comenzar su obra, y nuestra vida comienza a cambiar. El arrepentimiento es un cambio en la forma
de pensar y ver las cosas, es un cambio en la mente y en el corazón. Como cristianos, estamos llamados
para dar testimonio de vida en nombre de Jesús. Pero nuestro testimonio debe incluir un estilo de vida
que sea coherente entre lo que decimos y lo que hacemos, entre lo que
predicamos y lo que practicamos, Si no es así, tenemos un nombre para
nosotros, el mismo que Jesús le dijo a los fariseos, “Hipócritas”. Luego
que Jesús completo su experiencia de los cuarenta días en el Desierto,
Comenzó a predicar y a decir: "¡Arrepentíos, porque el reino de los
cielos se ha acercado!". Es así como los Evangelios llevan implícito el
arrepentimiento. Si Jesús nos pide esto, ¿Por qué nos debe avergonzar que sea
necesario arrepentirnos? En efecto, si amamos los evangelios, entonces amamos
arrepentirnos. Juan
Bautista, predicaba, “Producid, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mt 3,8), entonces el arrepentimiento del Evangelio
verdadero, tiene que ser acompañado por sus frutos. Jesús nos dice “Por sus
frutos los conoceréis” (Mt 7 16), y así también
luego nos agrega “.Así también, todo árbol sano da buenos frutos, pero el
árbol podrido da malos frutos. (Mt 7,17). En otras
palabras, si confesamos creer en lo Evangelios, no olvidemos cuando Jesús nos
dice; "El tiempo se ha cumplido,
y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el
evangelio!" (Mc 1,15). Es así, como Jesús nos
predica un evangelio del arrepentimiento. Todo aquel que quiera predicar los
evangelios, tienen la necesidad de arrepentirse, porque estaremos enseñando un mensaje para el
arrepentimiento de todos los hombres, Hoy conocemos bien cuales son nuestras
faltas, tenemos mayor facilidad para conocer lo que nos corresponde. San
Pablo, se estaba dirigiendo al pueblo de Atenas, Grecia y les estaba
explicando el Evangelio de Jesucristo, en ese instante reconoce la ignorancia
de quienes le están escuchando y les dice; “Por eso, aunque antes Dios Pasó
por alto los tiempos de la ignorancia, en este tiempo manda a todos los
hombres, en todos los lugares, que se arrepientan” (Hch
17,30) Jesús,
llamo a sus doce discípulos y los envió de dos en dos, (Mc
6,7). Entonces ellos salieron y predicaron que la gente se arrepintiese. (Mc 6,12). Para llevar a delante esta gran misión, tenemos
que ser consecuente con el Evangelio, lejos de toda hipocresía y cercano a
toda la verdad, para honrar a Jesus resucitado,
quien nos dijo: “Así Está escrito, y Así fue necesario que el Cristo
padeciese y resucitase de los muertos al tercer Día; y que en su nombre se
predicase el arrepentimiento y la Remisión de pecados en todas las naciones,
comenzando desde Jerusalén.” (Lc 24, 47-48) Esto es lo que tenemos que hacer; “Entonces, cuando oyeron esto, se afligieron de
Corazón y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: --Hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: --Arrepentíos y sea bautizado cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para Perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del
Espíritu Santo” (Hch 2, 379. Pedro nos esta
indicando cual es primer paso para liberarnos del pecado. Así lo ratifica más
adelante cuando nos dice; “Por tanto, Arrepentíos y Convertíos para que sean
borrados vuestros pecados” (Hch 3,19) Pedro
nos dice; “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza;
Más bien, es paciente para con vosotros, porque no quiere que nadie se
pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3,9). Esta es la
voluntad de Dios, esto es lo que quiere Dios de nosotros, porque El sabe que
es lo mejor para nuestra vida. Porque el Señor es Justo, compasivo y
misericordioso, no nos cabe ninguna duda. Dios nos quiere arrepentidos, por que el quiere que sus hijos se salven, “Esto
es bueno y aceptable delante de Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos
los hombres sean salvos y que lleguen al conocimiento de la verdad. (1
Timoteo 2, 3-4). La misericordia de Dios es asombrosa y es para todos los
hombres, sin discriminación. El mismo Pedro quedo sorprendido, así lo
comenta; “Así que, si Dios les dio el mismo don también a ellos, como a
nosotros que hemos Creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para poder
resistir a Dios? Al Oír estas cosas, se calmaron y glorificaron a Dios
diciendo: --¡Así que también a los gentiles Dios ha dado arrepentimiento para
vida! (Hch 11, 17-18) Reconozcamos
que a pesar de muchos esfuerzos, nos tentamos en caer en el pecado. Admitamos
que auque reconocemos el llamado a vivir bajo las enseñanzas de los
evangelios, le desobedecemos, aceptar esto de corazón, será agradable a Dios,
y El Será misericordioso con nosotros, expresión total de bondad, El será
amable con nosotros, y nos guiara amorosamente al arrepentimiento. La
voluntad de Dios, es salvarnos, para ello debemos arrepentirnos. Jesús nos predicó el arrepentimiento
en todas partes. Del mismo modo
sano a muchos. Muchos se acercaron Jesús y fueron sanados. Cuando nos
sentimos enfermos, muy rápidamente le pedimos a Jesús que nos sane, pero
cuando se hace necesario pedir el arrepentimiento, vamos lentos. En otras
palabras; ¿Por qué somos tan rápidos para pedirle a Jesús y tan lentos para
darle? Cuando
el Señor nos pide el arrepentimiento, lo hace para salvarnos, para que
podamos ser libres, para que glorifiquemos su nombre. El pecado tiene sus
penas y el arrepentimiento sus alegrías. En efecto, el pecado es aflicción y
dolor en el alma, el arrepentimiento es gozo. Pablo nos dice; “Ahora me gozo,
no porque Hayáis sentido tristeza, sino porque fuisteis entristecidos hasta
el arrepentimiento; pues habéis sido entristecidos Según Dios, para que
Ningún daño sufrierais de nuestra parte.
Porque la tristeza que es Según Dios genera arrepentimiento para
Salvación, de que no hay que lamentarse; (2 Co 7, 9-10). El Beneficio fue
producido por el arrepentimiento, la salvación y liberación del mal. Dios
no quiere que sintamos sentimiento de pena y lástima por la desgracia de
nosotros mismos. En lugar de eso
quiere bendecirnos y recompensarnos cuando le respondemos por medio del
arrepentimiento, si lo hacemos seremos liberados y entraremos en el gozo de
nuestra salvación. Dios Padre nos ama, Dios Hijo nos ama, por eso nos llama al
arrepentimiento. Aceptemos este llamado del Señor, el sabe que luchamos para
arrepentirnos, el nos ayudara con su gracia. El arrepentimiento es una
decisión de fe en la salvación que nos trajo Jesús. ¿El Beneficio?, la vida
eterna, el acceso al Reino de los Cielos Muchas Bendiciones Pedro Sergio Antonio Donoso Brant De mi libro la Moral del Cristiano Año 2000 |
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