|
PARA DAR RAZÓN DE
NUESTRA ESPERANZA, SEPA DEFENDER SU FE P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá |
|
TEMA 12: MARÍA ... ¿FUE SIEMPRE
VIRGEN? ¿PODEMOS DECIR QUE
MARÍA SIEMPRE FUE VIRGEN? |
|
Todos
los cristianos aceptan a María como Madre de Jesús; pero mientras los
católicos hablamos de ella como «la Virgen María», las otras religiones
cristianas y muchas sectas no quieren decir ni reconocer que María es siempre
virgen. Muchos dicen, simplemente, que María tuvo más hijos y por eso no pudo
ser «virgen». En
una carta anterior ya les hablé de los «hermanos de Jesús» y les aclaré que
no hay ningún fundamento bíblico para decir que María tenía más hijos. En
esta carta les quiero hablar, a partir de la Biblia, acerca de María siempre
virgen. 1. La concepción virginal de María El
hecho de la virginidad de María en el nacimiento de su hijo Jesús se afirma
claramente en la Biblia: Mt.
1,18: «El nacimiento de Jesús fue así: Estando desposada María, su madre, con
José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu
Santo». Lc.
1, 30-35: «El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado
gracia delante de Dios... y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un
hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón.
Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti... y el Ser
Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios». Juan
1, 13: «El que nació no de la sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de
hombre, sino que nació de Dios». Estos
tres textos bíblicos son testimonios sólidos para afirmar el hecho de la
virginidad de María en la concepción de Jesús. 2. ¿Quiso María esta virginidad? El
Evangelio dice que «María era una virgen desposada con un hombre llamado
José» (Lc. 1, 27). Este matrimonio de María con José nos mueve, a primera
vista, a decir que María no quiso esta virginidad. Sin
embargo, el evangelista Lucas nos ofrece otros datos acerca de este
compromiso matrimonial. Leamos
atentamente en el Evangelio de Lucas 1, 26-38: En este relato bíblico vemos
cómo Dios respeta a los hombres. El no nos salva sin que nosotros mismos
queramos. Jesús el Salvador ha sido deseado y acogido por una madre, una
joven-cita que, libre y conscientemente, acepta ser la servidora del Señor y
llega a ser Madre de Dios. Vers. 26: «Al
sexto mes el ángel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada
Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José. José era de
la casa de David y el nombre de la virgen era María». San
Lucas usa dos veces la palabra «virgen». ¿Por qué no dijo «una joven» o «una
mujer»? Sencillamente porque el escritor sagrado se refería aquí a las
palabras de los profetas del A. T. que afirmaban que Dios sería recibido por
una «virgen de Israel» (Is. 7, 14): «El Señor, pues, les dará esta señal: la
Virgen está embarazada y da a luz un varón a quien le pondrás el nombre de
Emmanuel». Durante
siglos, Dios había soportado que su pueblo de mil maneras le fuera infiel y
había perdonado sus pecados. Pero el Dios Salvador, al llegar, debería ser
recibido por un pueblo virgen que hubiera depuesto sus propias ambiciones
para poner su porvenir en manos de su Dios. Dios debía ser acogido con un
corazón virgen, o sea, nuevo y no desgastado por la experiencia de otros
amores. -Incluso
en tiempos de Jesús, muchos al leer la profecía de Is. 7, 14 sacaban la
conclusión de que el Mesías nacería de una madre Virgen. Ahora bien, el
Evangelio nos dice: María es la virgen que da a luz al Mesías. -Vers. 34-35: María dijo al ángel: «¿Cómo
será esto, pues no conozco varón?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo
descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo
cual el Santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios». Aunque
María es la esposa legítima de José, la pregunta de ella al ángel indica el
propósito de permanecer virgen. El
ángel precisa que el niño nacerá de María sin intervención de José. El que va
a nacer de María en el tiempo es el mismo que ya existe en Dios, nacido de
Dios, Hijo del Padre (Jn. 1, 1). Y la concepción de Jesús en el seno de María
no es otra cosa que la venida de Dios a nuestro mundo. ¿Qué
significa «la sombra» o «la nube» en este texto bíblico? Los
libros sagrados del Antiguo Testamento hablan muchas veces de «la sombra» o
«la nube» que llenaba el Templo (1 Reyes 8, 10), signo de la presencia divina
que cubría y amparaba a la ciudad Santa (Sir. 24, 4). Al usar esta figura, el
Evangelio quiere decir que María pasa a ser la morada de Dios desde la cual
El obra sus misterios. El Espíritu Santo viene, no sobre su Hijo, sino que
primeramente viene sobre María, para que conciba por obra del Espíritu Santo. 3. ¿Había pensado María en consagrar a
Dios su virginidad antes que viniera el ángel? El
Evangelio no da precisiones al respecto, solamente encontramos la palabra de
María: «No conozco varón» o «no tengo relación con ningún varón». (Lc. 1,
34). Recordemos
que María ya está comprometida con José (Lc. 1, 27) lo que según la ley
judía, les da los mismos derechos del matrimonio, aunque no vivan todavía en
la misma casa (Mt. 1, 20). En
estas condiciones, la pregunta de María: «¿Cómo
podré tener un hijo, pues no conozco varón?» (Lc. 1, 34) no tendría ningún
sentido, si María no estuviese decidida ya a mantenerse virgen para siempre.
María es la esposa legítima de José. Si este matrimonio quiere tener
relaciones conyugales normales, el anuncio del ángel referente a su
maternidad no puede crearle ningún problema. Sin embargo, María manifiesta
claramente su problema: «pues no conozco varón». Además esa pregunta de María
permite otra traducción válida en la mentalidad de los judíos: «¿Cómo será eso, pues no quiero conocer varón?». Sin duda
esta pregunta de María indica en la Virgen un firme propósito de permanecer
virgen. Algunos
tendrán dificultades para aceptar esta decisión de María y dirán que tal
decisión es sorprendente por parte de una joven judía; porque es sabido que
Israel no daba gran valor religioso a la virginidad. No
debemos olvidar que en la Palestina de entonces había grupos de personas que
vivían en celibato (los esenios) y con su estilo de vida esperaban la pronta
venida del Mesías. Por otra parte el celibato o la virginidad de por vida no
existía para mujeres que, según la costumbre judía, por orden de su padre
tenían que aceptar un matrimonio impuesto. Por eso la joven María que quería
guardar virginidad, difícil-mente podía rechazar este compromiso matrimonial
impuesto. Y por eso ella había aceptado este compromiso con José, pero con la
decisión de permanecer virgen. Como
conclusión podemos decir que este texto bíblico es favorable a la voluntad de
virginidad de María. Además
está claro en la Biblia que María tenía como hijo único a Jesús y que no tuvo
más hijos. 4. ¿Qué sentido tiene la virginidad ? María
no expresa sus motivos, pero todo lo que Lucas deja entrever del alma de
María supone que ella tenía motivos elevados. Por medio del ángel, Dios la
trata de «muy amada», «llena de gracia», «el Señor está con ella». Y María
quiere ser su «sierva», con la nobleza que da a esta palabra la lengua
bíblica: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí lo que has dicho» (Lc.
1, 38). Su virginidad parece así una consagración, un don de amor exclusivo
al Señor. Mucha
gente moderna se extraña ante tal decisión de María: ¿Cómo pensaría María en
mantenerse virgen en el matrimonio, especialmente en el pueblo judío, que no
valoraba la virginidad? Incluso en las iglesias no-católicas muchas personas
al leer en el Evangelio la expresión «hermanos de Jesús» concluyen sin más
que María tuvo otros hijos después de Jesús. (En otra carta les he hablado
claramente de este asunto y está muy claro en la Biblia que Jesús no tenía
hermanos en el sentido estricto de esta palabra). Pero
lo grave es que muchas sectas están deseosas de negar sin más la virginidad
de María. ¿A qué se debe esto? Sin duda que a vanos prejuicios y a falta de
conocimientos bíblicos. ¿O será por el prurito de buscarle «peros» y dificultades a la religión católica? Virgen
debía ser aquella que, desde el comienzo, fue elegida por Dios para recibir a
su propio Hijo en un acto de fe perfecta. Ella, que daría a Jesús su sangre,
sus rasgos hereditarios, su carácter y su educación primera, debía haber
crecido a la sombra del templo de Jerusalén, como dice una antigua tradición,
y el Todopoderoso, cual flor secreta que nadie hiciera suya, la guardó para
sus divinos designios. Es por eso que María renunció a todo menos al Dios
vivo. Y así en adelante ella será el modelo de muchos que, renunciando a
muchas cosas, entrarán al Reino y obtendrán la única recompensa que es Dios. 5. Consideración final: Para
un hombre o una mujer creyente, no es cosa excepcional renunciar
definitivamente al sexo, es decir, a tener relaciones sexuales. Hay un
sinnúmero de ejemplos de jóvenes que, desde muy temprano, han intuido que
este camino evangélico es un camino más directo para acercarse mejor a Jesús:
Sor Teresa de Los Andes, el Padre Hurtado y tantos otros. ¿Acaso María era
menos inteligente que ellos o menos capaz de percibir las cosas de Dios? ¿No
podía ella captar por sí misma lo que dirá Jesús respecto a la virginidad
elegida por amor al Reino? (Mt. 19,12). Y después de ser visitada en forma
única por el Espíritu Santo, que es el soplo del amor de Dios, ¿necesitaría
María todavía las caricias amorosas de José? Si la historia de la Iglesia nos
proporciona tantos ejemplos del amor celoso de Dios para quienes fueron sus
amigos y sus santos, ¿cómo iba a ser menos para aquella mujer, María, que fue
«llena de gracia»? ¡Qué
torpeza inconsciente son las sinrazones de aquellos que se olvidan de la
Tradición de los Apóstoles, la cual proclama que María fue y permaneció
siempre virgen! Rechazar
la virginidad de María... ¡qué manera de rebajar las maravillas de Dios! María
deseaba ser totalmente de Dios y con el «sí» de la Anunciación ella se
consagró total y exclusivamente al plan de Dios: «He aquí la sierva del
Señor, hágase en mí conforme a tu palabra» (Lc. 1, 38). Realmente
es incomprensible la fobia de algunos de nuestros hermanos evangélicos que
tratan de denigrar y rebajar la dignidad de María. Nunca predican sobre ella,
y en repetidos casos han destruido sus imágenes. Nosotros tenemos que tener
bien fundamentado nuestro culto y veneración por María y tenemos que seguir
proclamando sus alabanzas, tal como ella ya lo anticipó en el canto del
Magnificat. Por
otra parte, María aparece unida a Jesús en la encarnación, en el nacimiento,
vida, pasión y muerte de su Hijo Jesús y también en la primitiva Iglesia.
Ahora bien, el mismo Jesús dice: «Lo que Dios ha unido no lo separe el
hombre». Honremos pues a María y redoblemos nuestros esfuerzos por quererla,
por nosotros y por quienes la desconocen. Décima
del Canto a lo Divino: Bendita
sea tu pureza y
eternamente lo sea pues
todo un Dios se recrea en tan graciosa
belleza. A
ti, celestial princesa Virgen
sagrada María yo
te ofrezco en este día alma,
vida y corazón, mírame
con compasión, no me dejes,
Madre mía. Cuestionario: ¿Qué
dicen las sectas sobre la virginidad de María? ¿Cómo fue la concepción de
Jesús? ¿Cómo se anunciaba la venida del Mesías? ¿Qué profecías se cumplen en
ella? ¿Qué sentido tenía la virginidad para María? ¿Por qué contrajo
matrimonio si no pensaba tener hijos? ¿Hasta qué punto María se sometió al
plan de Dios? ¿Por qué las sectas rechazan la virginidad de María? ¿Cómo hay
que interpretar los textos en que se habla de «los hermanos de Jesús»? |
|
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |