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PARA DAR RAZÓN DE
NUESTRA ESPERANZA, SEPA DEFENDER SU FE P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá |
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TEMA 14: EL BAUTISMO |
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Queridos hermanos: Un
día se me acercó un caballero y me pidió que le buscara la fe de bautismo. Me
dijo que cuando pequeño había sido bautizado en mi parroquia. Le comenté que
me extrañaba mucho que él, siendo pentecostal,
viniera a pedir su fe de bautismo a la Iglesia Católica. Me contó que
necesitaba este documento para su jubilación... y conversando con él me hizo
entender que ahora, de mayor, se había bautizado en otra religión, porque le
habían dicho que el bautismo de niños chicos no es válido y además que Jesús
se había bautizado como adulto. Queridos
hermanos, me doy cuenta de que hay mucha confusión entre nuestra gente acerca
de la fe cristiana y muchos por falta de conocimiento bíblico abandonan la fe
católica. En
esta carta les escribo de lo que la Biblia nos enseña acerca del bautismo
cristiano, y en otra les explicaré que una familia cristiana tiene pleno
derecho a pedir el bautismo de sus niños. Ante todo lea y medite: 1. El bautismo de Juan Bautista no es lo
mismo que el bautismo de los cristianos. Es
verdad que Juan bautizaba a la gente adulta en el río Jordán, e incluso Jesús
fue bautizado por él. Pero ¿qué significado tiene el bautismo de Juan? Juan
Bautista era el Precursor de Jesús, nuestro Salvador. Juan comenzó a predicar
la penitencia y la confesión de los pecados para que la gente, con un corazón
limpio, recibiera al Mesías que iba a venir pronto. Como signo de conversión
y de perdón de los pecados, Juan llamaba a la gente a recibir el bautismo con
agua en el río Jordán. Es decir el bautismo de Juan expresaba un cambio de
vida, una verdadera conversión hacia Dios; significaba así una preparación
para la venida del Señor (Mc.1,3). Jesús
también se hizo bautizar por Juan, aunque El no tenía ningún pecado y por eso
no necesitaba el bautismo definitivo: «Mi bautismo -decía Juan- es un
bautismo con agua y significa un cambio de vida, pero otro viene después de
mí y es más poderoso que yo: El los bautizará en el fuego y en el Espíritu
Santo» (Mt. 3, 11). Queridos hermanos y amigos, estos textos nos aclaran muy
bien que el bautismo de Juan no es lo mismo que el bautismo cristiano. 2. ¿Qué es el bautismo instituido por
Jesucristo? Jesús
resucitado, antes de subir al cielo, mandó a sus apóstoles: «Vayan y hagan
que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt. 28, 19-20). Y
en otra parte de la Biblia dijo Jesús: «El que crea y sea bautizado, se
salva-rá» (Mc. 16, 16). Los
apóstoles y los primeros cristianos estaban conscientes de que el bautismo de
Jesús era distinto del de Juan, era un mandato del Señor resucitado, y cuando
comenzaron la predicación del Evangelio bautizaban a todos los que creían en
Jesucristo. Por supuesto que este bautismo en Cristo tiene un sentido más
profundo que el bautismo de Juan. El
bautismo cristiano significa, sobre todo, un nuevo nacimiento, una nueva
vida. Jesús dijo: «Si no renaces del agua y del Espíritu Santo, no puedes
entrar en el Reino de los cielos» (Jn. 3-5). 3. ¿En qué consiste este nuevo
nacimiento? a)
Con el bautismo de Cristo nacemos a la vida de hijos de Dios: Por el bautismo
cristiano nosotros «llegamos a tener parte en la naturaleza de Dios» (2 Pedr. 1, 4); y «somos realmente hijos de Dios por
adopción» (Rom. 8, 16 y Gál. 4, 5). Desde ahora en
adelante llevamos grabado en nuestro corazón el sello de Dios para toda la
eternidad, y podemos clamar a Dios diciendo: «Abba-Padre» que significa
«Papito». Dios, como Padre, nos cubre desde ahora y para siempre con su amor.
Es éste el regalo más grande que podemos recibir acá en la tierra. b)
El bautismo nos incorpora a Cristo, es decir, somos de Cristo, somos
cristianos: «¿No saben
ustedes que todos los que fuimos bautizados para unirnos a Cristo Jesús,
tenemos parte con El en su muerte al ser bautizados? Así pues, por medio del
bautismo fuimos enterrados junto con Cristo y estuvimos muertos, para ser
resucitados y vivir una vida nueva» (Rom. 6, 3-5). «Todos
ustedes que fueron bautizados para unirse a Cristo, se encuentran cubiertos
por El como por un vestido... y al estar unidos a Cristo Jesús, todos ustedes
son uno solo» (Gal. 3, 27-28). Eso
quiere decir que por el bautismo somos injertados en el misterio pascual de
Jesucristo: Morimos con él, somos sepultados con él y resucitamos a una nueva
vida con él. c)
El bautismo cristiano es un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo. Dijo
Jesús: «El que no nace del agua y del Espíritu Santo no puede entrar en el
Reino de Dios» (Jn. 3, 5). Escribe el apóstol Pablo a su amigo Tito: «Cristo
nos salvó por medio del Bautismo que significa que hemos nacido de nuevo, y
por me-dio del Espíritu Santo que nos ha dado nueva vida. Por medio de
nuestro Salvador Jesucristo, Dios nos ha dado el Espíritu Santo en
abundancia» (Tit. 3, 5-6). d)
El Bautismo nos hace miembros del Cuerpo de Cristo, que es su Iglesia: «Cristo
es como un cuerpo que tiene muchos miembros y todos los miembros forman un
solo cuerpo. Pues todos nosotros, seamos judíos o griegos, esclavos o libres,
al ser bautizados hemos venido a formar un solo cuerpo por medio de un solo
Espíritu» (1 Cor. 12, 12-13). «Así
somos uno en Cristo por el bautismo, un sólo pueblo de Dios formado por todas
las razas y todas las naciones sin excepción». Pertenecer
a la Iglesia de Cristo no es una simple afiliación, como hacerse socio de un
club. Los bautizados forman parte de una sola familia, son hermanos entre sí.
«Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como Dios les ha llamado a una
sola esperanza. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo
Dios y Padre de todos» (Ef. 4, 4-6). 3) ¿Qué se exige para recibir el
bautismo? Se
exige primeramente la fe. El
bautismo es, antes que nada, el sacramento de la fe, por el cual el hombre
acepta el Evangelio de Cristo. La fe está en el centro del Bautismo. En el
libro de los Hechos de los Apóstoles leemos que, cuando un hombre de Etiopía
quiso bautizarse, el diácono Felipe le dijo: «Si crees de corazón es
posible». Respondió el etíope: «Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios» (Hch.
8, 37). De
esta forma la conversión, la aceptación de Cristo y su Evangelio por la fe es
la primera condición para ser bautizado. También
exige luchar contra el mal: el bautismo no es para los cobardes, es para los
que están dispuestos a luchar contra «los principados y potestades de las
tinieblas» (Col. 2, 15). San
Pedro expresa esta lucha del cristiano en la imagen del león rugiente que
espera el momento propicio para devorarnos (1 Ped.
5, 8-11). También
San Pablo exhorta a los creyentes: «Revístanse de la armadura de Dios para
que puedan resistir las tentaciones del diablo, porque nuestra lucha no es
contra la carne y la sangre, sino contra los principados y potestades, contra
los dominadores de este mundo tenebroso, contra las fuerzas sobrenaturales
del mal» (Ef. 6, 10-12). 4. Se exige ser testigo de Cristo: «Los
bautizados en Cristo reciben este poder del Espíritu Santo y saldrán para ser
testigos de Cristo en las partes más lejanas del mundo» (Hch. 1, 5-8). Serán
testigos de la «vida recta, de devoción a Dios, de fe, de amor, paciencia y
humildad de corazón. Pelea la buena lucha de la fe, echa mano de la vida
eterna, pues para esto te llamó Dios y has hecho tu buena declaración de fe
delante de muchos testigos.» (1 Tim. 6, 11-12). «Dios
no nos ha dado un Espíritu de miedo, sino un Espíritu de poder, de amor y de
buen juicio. No tengas vergüenza, pues, de dar testimonio a favor de Nuestro
Señor... Acepta de tu parte los sufrimientos que vienen por causa del mensaje
de salvación, conforme a las fuerzas que Dios da. Dios nos salvó y nos llamó
a llevar una vida consagrada a El.» (2 Tim. 1, 7-9). Queridos
hermanos, nos damos cuenta de que el bautismo cristiano es algo grande; es,
sin duda, el regalo más grande y hermoso que podemos recibir. Pero al mismo
tiempo ser bautizado exige de nosotros mucha seriedad. Algunos
dicen también que por qué no esperar a bautizar hasta que uno sea grande y
decida si quiere o no ser bautizado. Este tema lo veremos más adelante, pero
desde ya les digo que el bautismo es un regalo de Dios. Y entonces ¿para qué
esperar a aceptar este regalo? ¿Para que dejar que en la vida de un ser
humano reinen por unos años las tinieblas pudiendo reinar la luz? Y hay otra
razón: los papás para hacerte el regalo de la vida no te consultaron, porque
la vida es un bien, es un regalo... de la misma manera, tus papás para
hacerte el regalo de la vida divina no tienen para qué esperar a consultarte.
Basta que ellos tengan fe y quieran para sus hijos este hermoso don. Es
posible que nunca hayamos tomado en serio esta realidad o que hayamos sido
bautizados cuando niños y nunca hayamos recapacitado sobre lo que esto
significa. Ojalá que ahora, tomemos en cuenta esta
vida divina que nos da el bautismo y seamos capaces de renovar y vivir día
tras día nuestra vida cristiana como bautiza-dos. Dice el CATECISMO: ¿Qué es el Bautismo? -Es
un sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo a través del cual nos
convertimos en hijos adoptivos de Dios, miembros de la Iglesia y herederos
del cielo. ¿Cómo podemos saber que el bautismo es
necesario para la salvación? -En
Juan 3,5 se dice: «El que no renace del agua y del Espíritu Santo no entrará
en el reino de los cielos». ¿Por qué los protestantes están contra el
bautismo de los niños? -Porque
ellos dicen que los niños no pueden arrepentirse de sus pecados y también que
los niños no pueden recibir la fe bautismal. ¿Por qué, según los protestantes, los
niños no tienen derecho a ser bautizados? -Según
los protestantes los niños, para bautizarse, deberían arrepentirse de sus
pecados. Pero nosotros sabemos que los niños no tienen ningún pecado personal
por eso decimos que no necesitan arrepentirse para ser bautizados. El estar
arrepentidos solamente es necesario para los adultos que han cometido
pecados. ¿Qué enseña Jesús sobre el Bautismo de
los niños? -Jesús
dice: «Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el
nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo». Ahora bien, ¿quién forma
los pueblos y las naciones? ¿Acaso no son los niños con los adultos los que
conforman los pueblos y las naciones? La Iglesia bautiza a los niños en
virtud de la fe y el compromiso de sus padres y padrinos. ¿Va contra la Biblia el bautizar a los
niños? -De
ninguna manera, pues vemos en los Hechos de los Apóstoles: 16, 32-33 como
familias enteras fueron bautizadas. No podemos imaginar que los Apóstoles
negaran el bautismo a los niños que formaban parte de las familias
convertidas. ¿Qué dice la Tradición sobre el bautismo
de los niños? -San
Ireneo en el año 205 dice: «Jesús vino a salvarnos a todos». ¿Será que los
niños no son parte de este todo? También San Agustín, en el año 481 dice en
relación al Bautismo de los niños que «la Iglesia siempre conservó la
costumbre y la tradición de bautizar los niños y que así lo hará hasta el
fin». Cuestionario: ¿Qué
significado tenía el bautismo de Juan? ¿Era igual a nuestro bautismo? ¿En
nombre de quién bautizamos nosotros? ¿Qué mandó Jesús en cuanto al Bautismo?
¿Qué dijo Juan al respecto? ¿Cómo captaban esta diferencia los primeros
cristianos? ¿Entendían que el bautismo de Jesús era más profundo que el de Juan?
¿En qué consiste este nuevo «nacimiento»? ¿Qué significa la conversión a
Cristo previa al bautismo? ¿Cómo se expresa la conversión a Cristo del que se
bautiza? ¿Es el bautismo un gran regalo de Dios? ¿Por qué? |
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Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |