|
PARA DAR RAZÓN DE
NUESTRA ESPERANZA, SEPA DEFENDER SU FE P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá |
|
TEMA 20: ¿CÓMO ESTUDIAR LA
BIBLIA? |
|
Queridos hermanos: Hoy
día en muchas familias católicas encontramos la Biblia como el libro sagrado
de la casa. Ojalá que pronto llegue el día que cada
católico sea un asiduo lector de la Escritura Sagrada. Pero
muchos que comienzan a leerla, después de algunos capítulos la dejan de lado
por no comprender casi nada. Dicen que leer la Biblia les resulta difícil. Es
un libro tan largo y a veces difícil, especialmente para uno que sabe poca
historia y poca geografía, y no tiene costumbre de ubicar lo que lee en su
propio contexto. También
se da el caso de católicos que, comienzan a leer la Biblia, y se dejan llevar
por interpretaciones parciales, caprichosas y fanáticas que poco a poco lo
llevan a uno a adherir, por mero sentimentalismo, a algunas de las muchas
sectas bíblicas ya existentes, apartándose, por ignorancia, de la Iglesia
Católica. Y
no faltan los que quieren leer toda la Biblia sin alguna explicación; o toman
la Biblia como un juego de naipes abriendo el libro al azar, o saltando por
aquí o por allá y piensan que Dios automáticamente les comienza a hablar. Es
un riesgo muy grande; es como jugar a la suerte. Para
evitar estos peligros, no basta leer la Biblia con fe y devoción. Hay que
juntar la fe, la oración y la devoción con el estudio. Leer la Biblia sin una
adecuada preparación es tentar a Dios. Hay que prepararse para leerla. Si no,
puede suceder cualquier cosa. La historia de nuestra fe es así. Queridos
hermanos, esta carta tiene como finalidad introducirnos en el estudio de la
Biblia. Hoy, más que nunca, debemos tener una cierta preparación para iniciar
una lectura seria de la Biblia. Para muchos, la Biblia sigue siendo un
hermoso libro cerrado que adorna nuestra biblioteca. El problema es: ¿cómo
leer, cómo comenzar con este libro? Siempre ha sido difícil la iniciación a
la lectura de la Biblia. Exige de nosotros paciencia, humildad, serenidad y una
cierta disciplina intelectual. En
esta carta vamos a indicarles algunos consejos prácticos para comenzar el
estudio de la Biblia. 1. Las mejores Biblias
Muchas
personas se preguntan cómo conseguir una buena edición moderna de la Biblia
Católica. Hoy
existen muy buenas Biblias católicas; les
recomendamos la Biblia de Jerusalén, la Biblia Latinoamericana y otras. Da
pena ver gente ansiosa de conocer la Biblia y lo hace con ediciones demasiado
antiguas, incluso incompletas, sin introducciones, ni comentarios; o con
ediciones de bolsillo que está bien para llevarlas a un paseo pero no para
hacer estudios serios con ellas. 2. Una Biblia de uso personal Conviene
que cada persona tenga su propia Biblia en la que libremente vaya subrayando
los textos más importantes o más significativos en relación con nuestra vida
de fe, con nuestro seguimiento de Cristo, con nuestra vida de oración, de
evangelización, etc. E incluso uno va poniendo anotaciones personales,
inquietudes originadas de la propia reflexión y experiencia pastoral, apuntes
tomados de cursillos, retiros, libros... Sólo así se aprenden las cosas, y
con gusto. 3. Conocer bien la propia Biblia Es
decir, antes de estudiar el texto sagrado, hay que echar un vistazo general a
la edición de su Biblia; ver qué dicen los editores sobre el manejo del
libro, ver cómo se citan los libros, qué introducciones hay, qué notas,
mapas, o temas especiales, etc... Esto puede
ahorrar mucho tiempo y trabajo. No hay por qué anotar en cuadernos o
papelitos cosas que ya están muy bien puestas en las notas más importantes. Así
por ejemplo, la Biblia Latinoamericana pone una especie de introducción muy
buena, titulada: «¿Qué hubo en el mundo antes de la
Biblia?». También tiene un «Indice del Evangelio»
bien práctico y una serie de temas breves con el título de «La enseñanza
bíblica» que pueden ayudar mucho. Además hay otros temas. La
Biblia de Jerusalén, entre tantas cosas excelentes, trae casi al final una
sinopsis cronológica muy útil para ubicar los acontecimientos bíblicos dentro
de la historia, de la geografía y de las otras culturas relacionadas con la
Biblia. La Nueva Biblia Española tiene, al final, un vocabulario bíblico
teológico muy bueno. Cada uno debe familiarizarse bien con su propia Biblia. 4. Leer y estudiar las Introducciones Es
muy conveniente leer las Introducciones que se ponen a cada libro o a los
diversos grupos de libros. Casi todas las Biblias
modernas católicas tienen muy buenas introducciones. La Biblia de Jerusalén
es excelente en este punto y es la que ha inspirado casi todas las ediciones
posteriores de la Biblia. Algunas
personas se dedican primero a leer y estudiar todas las introducciones de
cada libro y luego comienzan la lectura del texto bíblico mismo. Es lo mejor. 5. Leer y meditar la Biblia A
continuación, ya se puede comenzar a leer y a estudiar el texto bíblico. Pero
la Biblia es muy larga, y para todos nosotros nos resultará muy difícil, si
no imposible, leerla toda desde la primera página hasta la última. Por tanto,
hay que ser prácticos. Si
es la primera vez que te acercas a la Biblia, te proponemos un itinerario de
lectura: a)
Empieza con el Evangelio de San Lucas. En él podrás conocer los rasgos más
atrayentes de Jesús de Nazaret, nacido de María. b)
Continúa con el libro de los Hechos de los Apóstoles. Allí podrás ver la
hermosa actividad de la Iglesia naciente. c)
Después te recomendamos volver a los Evangelios, primero Marcos, luego el de
Mateo y finalmente el de Juan. Puedes
intercalar, al fin, la lectura de alguna Carta de los Apóstoles: por ejemplo,
a los Corintios, los Tesalonicenses, etc. Otra
forma es tener un calendario litúrgico y leer las lecturas que corresponden
al día. 6. El Nuevo Testamento Para
el cristiano lo más importante son los cuatro Evangelios, que son el alma de
toda la Biblia, y luego los otros libros del Nuevo Testamento. Eso ha de ser
el objetivo constante de nuestra lectura o estudio. Pero es bueno conocer,
siquiera básicamente, el Antiguo Testamento: Génesis, Exodo,
Deuteronomio, Josué, 1 y 2 de Samuel, 1 y 2 de Reyes, Salmos, Proverbios,
Eclesiastés, Cantar, Sabiduría, Isaías, Jeremías, Ezequiel, Amós, Miqueas,
Jonás. 7. Lectura y meditación de la Biblia Después
de haber leído la introducción de un libro, comienza a leer el texto mismo.
No te apresures en leer todo de una vez. Lee solamente un pasaje, o un
párrafo. Lee con atención y respeto, abriendo tu corazón a lo que Dios te
quiere expresar. Subraya los textos que te impactan. En
la primera lectura de un texto, te conviene leer siempre las notas
explicativas que se encuentran debajo del texto bíblico. Estas notas
explicativas y los comentarios van a clarificarte la comprensión de los
textos bíblicos más difíciles. Son explicaciones escritas por especialistas y
hay que tratar de entenderlas y, normalmente, han de ser aceptadas con
confianza. Muchas personas, por no leer atentamente las notas explicativas
quedan sin comprender un texto en su contexto propio, sin comprender los diversos
estilos y doctrinas, y luego abandonan la lectura por aburrimiento. Los
cursillos bíblicos intensivos, con un buen profesor, pueden ayudar mucho, y
quizás sean imprescindibles para comprender ciertos problemas y notas
técnicas. Y
ahora, ¡a comenzar!... Trata de organizar tu vida de tal manera que todos los
días encuentres un momento de Principales Biblias
Católicas Entre
las Biblias Católicas más conocidas, y más usadas
hoy entre nosotros, están las siguientes: 1. La Biblia de Jerusalén: Se llama así sencillamente por haber sido preparada por un
numeroso equipo internacional de biblistas, bajo la
dirección de la famosa «Escuela Bíblica de Jerusalén». Apareció primeramente
en francés (1956), de la que se sacó la primera edición española en 1967.
Luego ha seguido una segunda edición española en 1975, revisada y mejorada. Es
la mejor Biblia desde el punto de vista crítico, teológico y académico, con
notas explicativas. Su criterio ha influido decididamente en todas las otras
ediciones de la Biblia. Es imprescindible para un estudio serio de la Biblia.
Sin embargo el precio de esta Biblia es generalmente muy elevado. 2. La Biblia Latinoamericana: Se la conoce con este nombre, ya muy popularizado. Fue
preparada por un equipo latinoamericano de pastoral. Ya han salido, al menos,
81 ediciones (1990). Tiene el mérito de estar muy adaptada al lenguaje
latinoamericano y, sobre todo, en las introducciones y comentarios refleja
muy bien la realidad y problemática socio-político-religiosa de América
Latina. Ha recibido muchas alabanzas y fuertes críticas de distintos sectores
de la Iglesia y de la sociedad. En nuestro medio ambiente y para fines
pastorales es, con mucho, la mejor Biblia. Generalmente no es un libro muy
caro; muchas veces ha sido subvencionada para el bien del pueblo. También
existe un Nuevo Testamento Latinoamericano, que es la parte más importante de
toda la Biblia Latinoamericana. 3. Otras Biblias: Hay también muchas otras ediciones católicas de la Biblia,
todas muy buenas, aunque no hayan tenido, en nuestro medio, el éxito de las
dos mencionadas. Entre éstas no podemos dejar de nombrar las Biblias: Nacar-Colunga y la
Nueva Biblia Española de Juan Mateo. El
gran valor de estas ediciones modernas de la Biblia es, sobre todo, que se
basan en los textos originales (hebreo-griego), y no en la Vulgata Latina
como anteriormente se hacía. Además en sus introducciones y comentarios
recogen lo mejor de las investigaciones bíblicas modernas. Ultimamente
apareció la Biblia de Estudio de las Sociedades Bíblicas, elaborada por biblistas católicos y evangélicos, y que cuenta con el
respaldo del CELAM para ser utilizada en América Latina. Quien
medita cada día la
sagrada ley divina con
esta meditación a la gloria se
encamina. Quien
medita cada día las
Sagradas Escrituras verá
la mano de Dios en todas las
criaturas. Cuestionario: ¿Cuál
es la regla de oro para la interpretación de la Biblia? ¿Se pueden sacar
frases de su contexto y darles una interpretación personal? ¿Qué significa
interpretar la Biblia dentro de la Tradición Católica? ¿Cuál es la postura
protestante? ¿En qué se basan? ¿Qué acontece al interpretar la Biblia en
forma personal y sin tomar en cuenta la Tradición? ¿Qué se espera, al
respecto, del Ecumenismo? |
|
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |