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PARA DAR RAZÓN DE
NUESTRA ESPERANZA, SEPA DEFENDER SU FE P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá |
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TEMA 21: MENTALIDAD BÍBLICA
DE LOS CATÓLICOS Y DE LOS PROTESTANTES |
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Queridos hermanos: El
otro día leí un cuento de una muchacha de muy hermosos ojos y que por tal razón
era admirada y perseguida por los hombres. En esta historia de ciencia
ficción se decía que sus ojos, para ella, eran ocasión de pecar; y como esta
niña leía todos los días la Biblia, un día leyó esta frase: «Si tu ojo te
hace pecar, sácatelo» (Mt. 5, 29), y entonces ella tomó una fatal
determinación: se echó un ácido en sus ojos para que se le quemaran y así
pedió la vista para siempre... Esto
no es más que un cuento que fue imaginado por un novelista con el fin de
demostrar lo que puede pasar al interpretar la Biblia al pie de la letra y
sin consultar a nadie. Supongamos que el ejemplo es cierto. Si la niña
hubiera preguntado a un sacerdote católico, éste le habría dicho que esa
frase de la Biblia no se tiene que interpretar así, sino que se trata de una
figura literaria. Lo
que nos quiere decir Jesús aquí es que cuando hay algo que uno ama mucho y
ese algo tan precioso es ocasión de pecar hay que renunciar a eso. Por
ejemplo: renunciar a una amistad peligrosa, dejar un negocio sucio, etc., y
eso aun-que nos cueste mucho... Pero Jesús en ningún momento nos quiere decir
que tengamos que mutilar nuestro cuerpo, que está creado a imagen y semejanza
de Dios. Qué
distinto es interpretar la Biblia solo o consultando a un entendido. Si uno
no sabe y no consulta a nadie, puede equivocarse al interpretar la Biblia. Y
si el que no sabe le enseña otro es como un ciego que guía a otro ciego. Los
dos van al abismo (Mt. 15,14). Queridos
hermanos, este hecho es una simple fantasía de un escritor. Pero todos hemos conocido
en nuestro tiempo fanáticos seguidores de sectas protestantes que han llegado
a un suicidio colectivo con la Biblia en la mano... Es
muy importante tener criterios claros para interpretar bien la Biblia. En
esta carta les voy a explicar con qué distinta mentalidad los católicos y los
protestantes leen la Biblia. Es un tema algo difícil, pero es un punto en el
que se diferencian fundamentalmente los católicos de los protestantes. En
nuestra explicación no queremos ofender a nadie. Toda persona merece nuestro
respeto y es digna de que la amemos, como Cristo nos ama a nosotros. Pero sí
que queremos buscar la verdad, ya que los errores merecen siempre nuestro
repudio. «La verdad nos hará libres». Entendemos
como «mentalidad bíblica» el criterio, o el modo de pensar, con que
normalmente se interpreta la Biblia. Primeramente expliquemos la mentalidad
bíblica de los católicos y luego la mentalidad de los protestantes, para
finalmente dar algunas pautas para hacer juntos una lectura bíblica. Mentalidad bíblica católica 1. Es una mentalidad histórico-crítica. El
católico, con un profundo sentido de fe y de oración, ha valorizado en todo
tiempo el estudio serio de la Biblia. Este estudio aprovecha los aportes de
varias generaciones, y da un serio fundamento a nuestra espiritualidad
bíblica. Quiere decir que no es nada fácil comenzar a estudiar la Biblia.
Ello implica un mundo de conocimientos. La Iglesia Católica está consciente
de que leer la Biblia, sin una adecuada preparación, es tentar a Dios. Hay
que prepararse para leerla. Si no, puede suceder cualquier cosa. Así lo
enseña la historia. Una persona que sabe poca historia y poca geografía y no
tiene costumbre de ubicar lo que lee en su contexto propio, puede, con la
Biblia en la mano, decir grandes barbaridades. 2. Un estudio serio de la Biblia exige: 1.
Conocer del mejor modo posible el texto sagrado, en su lengua original o en
sus traducciones, y mantenerse razonablemente fiel al texto. 2.
Conocer el origen, la formación y la transmisión de los libros sagrados; sus
muy variados estilos literarios y el contexto histórico en que se
escribieron. 3.
Exige también conocer los condicionamientos culturales propios de la época en
los que se encarnan y se transmiten la Palabra de Dios. Sin duda muchos elementos
culturales de aquella época son relativos, cambiables y mejorables. 4.
Exige ver la diferencia radical, aunque complementaria entre el Antiguo y el
Nuevo Testamento ya que hay una gran evolución y cambios doctrinales entre el
A.T. y el N.T. 5.
Exige ver toda la Biblia como camino hacia la plenitud en Cristo. Es lo que
se llama el Cristocentrismo bíblico. Hay una
infinidad de problemas que exigen al estudioso de la Biblia ser humilde y
alegre, convencido de que el estudio de la Biblia es difícil, y a la vez,
fascinante e inagotable ¿Qué significa tener mentalidad eclesial?
Quiere
decir que el católico recibe e interpreta la Biblia dentro de la comunidad
del Pueblo de Dios, dentro de la Tradición divino-apostólica, viva e histórica
que es la Iglesia. Y eso no es por capricho o devocionismo
tonto, sino porque así lo exige la naturaleza de la Biblia. Porque la Biblia
no es un libro extraño caído repentinamente de cielo. El libro sagrado nació
y se formó lentamente dentro de una larga tradición, dentro de la comunidad
del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y dentro de la comunidad de la
Iglesia primitiva. De hecho la Iglesia podría vivir sin Biblia escrita,
aunque no sin su mensaje divino, sin su Palabra, sin su Evangelio y sin
Cristo presente en la comunidad. Es decir, antes que existiera la Biblia
escrita, ya había una Tradición viva del mensaje divino en la predicación, en
la catequesis, en la liturgia y en la vida de los primeros cristianos. Es
por eso que no podemos prescindir de la Tradición, del modo como vivieron,
interpretaron y defendieron la Biblia nuestros mayores en la fe. Somos sus
herederos. Hay
más todavía, la expresión y la garantía de la interpretación auténtica de la
Biblia, dentro de la Iglesia, concierne de modo particular al Magisterio
oficial de la Iglesia (al Papa y a los obispos, que son los legítimos
sucesores de los Apóstoles) (Mt. 16,19; Mt. 18,18). Sentir
con toda esta Tradición viva es, pues, sentir con la Iglesia, es tener
mentalidad eclesial. No se trata de un tema fácil, pero tampoco, por ser
difícil, se va a dejar a un lado esta tradición eclesial. Esto
tampoco nos impide la iniciativa personal en el estudio y reflexión de la
Biblia. Al contrario, más bien nos incentiva, nos da amplitud y seguridad en
nuestra lectura bíblica. La mentalidad eclesial católica rechaza, por tanto,
la interpretación de la Biblia, a solas o en grupo, en forma independiente y
absoluta al margen de la Iglesia. Advertimos
que esta mentalidad eclesial, a veces, se torna dificultosa especialmente
cuando se trata de inculturar el Evangelio en
pueblos que han vivido ajenos a la tradición y cultura cristiana. Esta inculturación del Evangelio exige la originalidad del
mensaje bíblico aterrizado a su propia cultura, libre de condicionamientos y
de ataduras culturales extrañas. Nunca la Biblia puede ser un pretexto para
destruir una cultura. La mentalidad bíblica protestante El
protestantismo nació en Alemania cuando Martín Lutero, sacerdote cató-lico
alemán, se separó de la Iglesia Católica en 1517. Hoy tan sólo en Europa y
América hay más de 600 diversas Iglesias protestantes con enormes diferencias
de doctrinas y de régimen. 1. ¿De dónde nace el divisionismo
protestante? Del
famoso: ¡Sólo la Biblia!, y de la interpretación personal de la Biblia. La
raíz de tantas divisiones en las Iglesias protestantes está en la mentalidad
con que el protestante lee e interpreta la Biblia. El protestante, en
general, tiene este criterio para leer la Biblia: ¡Sólo la Biblia!, y su
interpretación es personal. El
protestante, hablando en general, cree que la sola Biblia contiene y
manifiesta por sí misma toda la revelación de Dios. No necesita de la
Tradición viva de la Iglesia. La Biblia, por ser Palabra de Dios, es
inteligible por sí misma. La iluminación que el Espíritu Santo pone en el
corazón de cada uno -dice- basta para interpretar correctamente la Palabra de
Dios. Y así, por principio y en general, el protestante prescinde de la
Tradición de la Iglesia, de la historia de la Biblia y de su complejidad
humana. Esto
es un grave error desde la perspectiva bíblica católica. Pero eso no quita
que este amor por la Biblia haya producido entre los protestantes grandes biblistas de fama internacional, y ha impulsado a muchos
dentro del protestantismo a «vivir el Evangelio» y «a seguir a Cristo», de
mil formas auténticamente cristianas, y con inmensa libertad de espíritu, muy
en la línea de San Pablo y de San Francisco de Asís. 2. ¿Es suficiente la sola Biblia? La
exagerada concepción de la sola Biblia ha llevado al protestantismo a
di-fundir la Biblia como sea, por millones, en ediciones sin ninguna
explicación orientadora, dejando la interpretación a gusto del lector. Con
igual criterio, se ha traducido la Biblia precipitadamente a otras culturas o
lenguas aborígenes e insuficientemente conocidas, originando innumerables
nuevas y diversas Iglesias autóctonas, sincretistas e indefinibles. (Se dice
que en Africa han surgido ya más de 2.000 nuevas y
diversas Iglesias protestantes, autóctonas, y que algo muy parecido está
sucediendo en Asia). El
libre examen de la Biblia dentro del protestantismo ha creado el mayor
libertinaje interpretativo. Muchos han entendido la inspiración bíblica en
forma verbal y literal, cayendo en un fundamentalismo bíblico totalmente
desfasado. Otros han juzgado la Biblia como un libro meramente humano. Han
pululado predicadores del Evangelio independientes, sin ninguna filiación
eclesial. Se ha caído en el «biblismo» y en el «bibliocentrismo» (absolutización
de la Biblia), y hasta en «bibliolatrías» (culto
idolátrico a la Biblia). En
el siglo pasado proliferaron, especialmente en Estados Unidos, Iglesias
escatológicas, sobrevalorando casi exclusivamente el libro del Apocalipsis,
fijando fechas para el fin del mundo, señalando con el dedo al Anticristo,
proclamando exactamente cuántos y quiénes se van a salvar y excluyendo al
resto del mundo, cristianos o no, como paganos y abominables... En
fin, con la Biblia en la mano se ha llegado a actitudes realmente fanáticas,
totalmente antiecuménicas, esclavizantes e
irracionales. Por eso un poeta dijo con desprecio y con burla acerca de los
que interpretan la Biblia a su gusto: «Inventan sus propias doctrinas, las
apoyan en la Biblia y las tienen por divinas». Queridos
hermanos, como verdaderos católicos debemos esperar que pronto llegue el
tiempo que leamos juntos con los hermanos protestantes la Biblia con espíritu
de unión, de amor, de paz y de fraternidad universal. Meditemos
la oración de Jesús por el Nuevo Pueblo Santo: «Padre,
ha llegado la hora. No
ruego solamente por ellos, sino también por
todos aquellos que por su palabra creerán
en mí. Que
todos sean uno como tú, Padre,
estás en mí, y yo en ti. Sean
también uno en nosotros; así
el mundo creerá que
tú me has enviado» (Jn.
17,7 y 20,22). Que
seamos capaces de leer la Biblia con una mentalidad liberadora: Cristo,
Dios-Hombre, es de todos, El es nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida
(Jn. 14, 6). La historia humana es esencialmente una historia de amor y de
salvación en Cristo (Col. 1, 13-20; Ef. 1, 3-14). Resumiendo:
Valoramos en su justa medida el amor que los evangélicos sien-ten por la
Biblia. Ojalá que los católicos tengamos también un
gran aprecio por el libro santo y sea nuestro libro de cabecera. Pero para
nosotros la Biblia y la Tradición tienen que ir de la mano y no se pueden
separar. Y la garantía de la Tradición nos la da el Magisterio de la Iglesia,
representado por el Papa. Gracias
a este Magisterio, la Iglesia Católica puede decir: Un solo Señor, una sola
fe, un solo bautismo. Y también «Creo en la Iglesia Una, Santa, católica y
apostólica». Cuestionario: ¿Cuál
es la regla de oro para la interpretación de la Biblia? ¿Se pueden sacar
frases de su contexto y darles una interpretación personal? ¿Qué significa
interpretar la Biblia dentro de la Tradición Católica? ¿Cuál es la postura
protestante? ¿En qué se basan? ¿Qué acontece al interpretar la Biblia en
forma personal y sin tomar en cuenta la Tradición? ¿Qué se espera, al
respecto, del Ecumenismo? |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |