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DICCIONARIO
GEOGRÁFICO DE LA BIBLIA Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant |
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DICCIONARIO
GEOGRÁFICO DE LA BIBLIA Preparado
desde los artículos selectos del “Manual de la Biblia” por
H. Martens, Parte II, y otros datos Geográficos —
Para Usos
Internos y Didácticos Solamente — |
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INDICE DE TOPONIMOS Y LUGARES GEOGRAFICOS BETANIA (MONTE DE LOS OLIVOS). |
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Los países de la Biblia se enmarcan en su
casi totalidad dentro de los límites del “Creciente Fértil,” exceptuando
Egipto y los países de misión a los que se desplazaron los apóstoles. Y entre
los países del Creciente Fértil tienen un papel destacado los territorios,
pueblos y Estados de Mesopotamia. Pero el “país de la Biblia” por antonomasia
es Esa Peleset o “tierra de los filisteos”
se llama hoy cada vez más ‘Eres Yisra’el (País de Israel), según el uso de
los israelíes del moderno Estado de Israel. Pero convendría no olvidar que
Palestina no coincide exactamente, desde el punto de vista geográfico, con el
actual Estado de Israel. Palestina es la parte meridional del antiguo país de
Siria; más concretamente, el país costero del sudeste del Mediterráneo y una
parte del desierto siro-arábigo, con el que limita por el este. Al norte
limita con las estribaciones meridionales del Líbano-Antilíbano, y en el sur
con los valles secos que desde el mar Muerto corren en dirección sur y
suroeste. La costa tiene algunas ensenadas
practicables, que se acomodaron como puertos: Cesárea Marítima, la ciudad
construida por Herodes, y Yaffá/Joppe. Sin embargo las mejores ensenadas
portuarias, con las ciudades de Yabné/Yamnia, Asdod/Azot(o), Asquelón y Gaza,
estuvieron en manos de los filisteos, por lo que sólo en virtud de acuerdos
pudieron utilizarlas Israel y los judíos. La llanura de aproximadamente unos ABILENE. Territorio sirio sobre el Antilíbano;
hasta el año Abilene tomó el nombre de su capital
Abila, en la pendiente oriental del Antilíbano, a Asdod (hebreo) o Azoto (griego), a En el reparto ideal de Canaán entre las
doce tribus de Israel se la asigna a Judá, que no pudo conquistarla. Poco
antes del año La relevancia de Asdod en el marco de las
cinco ciudades filisteas se echa de ver por su templo, en el que se veneraba
a Dagón, el dios principal de los filisteos, templo que la arqueología no ha
encontrado hasta ahora. Tampoco David sometió directamente a
Asdod; pero el libro de Crónicas dice que el rey Ozías de Judá la sometió
(2Cró 26:6). Después que los asirios dominaron el
reino israelita del norte, también cayó en sus manos el territorio de los
filisteos; en el Tras el exilio babilónico de los judíos
Asdod pasó a ser miembro de una coalición con la que los árabes y los
ammonitas intentaron impedir la reconstrucción de las murallas de Jerusalén,
lo que según parece impresionó poco al pueblo, ya que muchos judíos se
desposaron con muchachas de Asdod. En las campañas expansionistas del rey
Juan Hircano fue conquistada y sometida por los judíos, hasta que en el El diácono Felipe anunció en Asdod y en
toda la región costera “hasta llegar a Cesárea” la buena nueva del evangelio
(Act 8:40). El nombre antiguo se ha conservado a
través de los tiempos en la aldea árabe de Esdud. Hoy Israel ha levantado en
“Asdod Yam” (Asdod sobre el Mar) una nueva ciudad industrial (con el proyecto
de un gran puerto), que tiene por cometido hacer de nuevo realidad al nombre
antiguo y famoso. Babilonia, sobre el río Eufrates, es la
capital incontrovertible de Mesopotamia, por cuya posesión combatieron
siempre hasta los imperios no babilónicos de Mesopotamia. Su ascensión empezó
con el rey Hammurabi (siglo XVIII a.C.); pero el primer soberano del imperio
persa Ciron ya no la eligió como su capital ( Cuando después de su gran campaña
asiática Alejandro Magno regresó a Babilonia decidió reconstruir el templo y
la gran torre sagrada, que el rey persa Jerjes había destruido después de una
sublevación, y pensó asimismo en convertirla en capital de su imperio griego.
Pero Alejandro moría en la ciudad el año Las excavaciones apenas han sacado nada a
la luz de la Babilonia más antigua; los asirios arrasaron la ciudad hasta sus
cimientos ( Entre el muro norte en la ribera oriental
y el río se alzó pujante un barrio fortificado con tres grandes complejos de
fortificaciones con obras de avanzadilla y Así mismo en la orilla oriental, adonde
conducía el ancho puente central desde la ciudad nueva, se encontraba el
segundo recinto sagrado de gran extensión (800 x De Babilonia partía de continuo el
falseamiento religioso del culto en el templo de Jerusalén bajo el dominio de
asirios y babilonios. Por Babilonia fueron oprimidos Israel y Judá; y en
Babilonia vivieron los miembros de la familia real de Judá que habían sido
deportados y que allí estuvieron como “huéspedes bajo vigilancia.” En la
cautividad babilónica corrió peligro de perderse la fe de los deportados bajo
la suntuosidad y el poder de la gran metrópoli. De ahí que Babilonia se
trocara en el símbolo de los poderes hostiles a Dios, y cuándo Roma asumió
esas funciones también fue designada como la nueva “Babel” (cf. 1Pe 5:13; Ap
14:8). Puede completarse el tema con los
artículos sobre la torre de Babel, los asirios y los babilonios. El nombre hebreo suena Beerseba, que muy
bien puede traducirse por “pozo de los siete.” El topónimo es naturalmente
más antiguo que el relato de los siete corderos que Abraham entregó a Abimélek,
cuando hicieron el trato del pozo en favor del patriarca (Gen 21:22ss). La
interpretación bíblica es precisamente una historia sugerida por el mismo
nombre. Recientemente se han hecho excavaciones
en Beer-Seba (como se llama también hoy en el Estado de Israel), que
demuestran la ocupación del territorio desde el milenio IV o III a.C.
Probablemente el asentamiento fue un importante cruce de comunicaciones de
las grandes rutas mercantiles que iban del territorio fenicio a Egipto y
desde el mar Mediterráneo al Rojo. Del calcolítico (que en Palestina
corresponde aproximadamente al 4500- El tesoro de la región eran los pozos de
wadi Seba, importantes para las rutas comerciales a que nos hemos referido, y
también para los nómadas y seminómadas que se asentaban en sus proximidades.
El tributo por la utilización de los pozos lo recibía el reyezuelo de la
ciudad, de la que tal vez persista algo bajo tell Seba, a unos Cuál fuese el aspecto de Beer-Seba y sus
alrededores en tiempo de Abraham es difícil de decir. Estaba en el desierto,
pero era sin duda un lugar fértil. Cuando, con la entrada de Judá en la
alianza de las doce tribus, Abraham se convirtió en un patriarca de Israel,
también el santuario de Beer-Seba pasó a ser un venerable santuario
israe-lita. Con toda seguridad hay que vincular también a Abraham con el
lugar, de modo que lo visitase y allí rindiese adoración a ‘el ‘olam, el
“Dios eterno.” Comoquiera que sea, a través de los
relatos abrahámicos el lugar estuvo vinculado o entró en la tradición de
Israel: de allí partió el patriarca con su hijo Isaac para ofrecerlo en
sacrificio, y allí regresó después (Gen 22:19); y allí regresaría más tarde
Isaac volviendo a excavar el viejo pozo, después de haber abandonado el
emplazamiento por las malas cosechas desplazándose ha-cia el sur (Gen 26).
¡Beer-Seba no desaparece de las tradiciones de Israel! Y tampoco como
san-tuario, pues que allí construyó Isaac un altar. De Beer-Seba emigró a su vez Jacob hacia
Mesopotamia, y cuando más tarde marcha a Egipto para volver a ver a su hijo
José, “llegó a Beer-Seba, donde ofreció sacrificios al Dios de su padre
Isaac” (Gen 46:1). En el reparto ideal de los lugares de Canaán, Josué asigna
Beer-Seba a la tribu de Simeón (Jos 19:2), y a partir de entonces, cuando se
hablaba del emplazamiento de todos los hijos de Israel se decía “desde Dan a
Beer-Seba” (2Sam 17:11), indicando esta última ciudad la frontera meridional.
Pese a ello no se puede suponer el santuario de Beer-Seba como un santuario
puramente israelita. Allí, por ejemplo, acudían también los edomitas para
ofrecer sacrificios junto con sus “hermanos” israelitas. Tal vez incluso
Beer-Seba es el lugar de origen de narraciones como Beer-Seba continuó siendo o llegó a ser
un santuario importante. Allí estableció Samuel como jueces a sus dos hijos
mayores, Yoel y Abiyyá; “pero sus hijos no siguieron los caminos de su padre,
sino que se inclinaron a la avaricia, recibieron regalos y torcieron la
justicia” (1Sam 8:3). Por todo ello el pueblo pidió un rey, porque de lo que
había sido capaz Samuel no lo fueron sus hijos. Y ello ocurría en Beer-Seba,
en el punto de cruce de las caravanas y donde probable-mente no eran pocas
las ocasiones para torcer la justicia. Al tiempo de la separación de los dos
reinos Beer-Seba era un lugar importante de culto, del que el profeta Amos
habla con duras palabras porque en él se mezclaban el culto de Yahveh y el culto
de Baal. De ahí que el rey Yosías destruyera el santuario de Beer-Seba,
cuando llevó a cabo su reforma. Es probable que después del destierro de
Babilonia las gentes de Judá volviesen a ocupar El visitante que llega hoy a Beer-Seba no
encuentra ya mucho de la atmósfera abrahámica; el lugar se ha convertido en
una gran ciudad moderna en medio del desierto. Desde ella, el Estado moderno
de Israel ha iniciado la colonización del Néguev. A La Belén del siglo XI a.C. se considera
generalmente una aldea pequeña de criadores de ovejas y campesinos. Pero, aun
siendo pequeña, no hay duda de que se la subestima un tanto insistiendo
exclusivamente en esa característica. En Judá siempre fue la avanzadilla más
adelantada frente a la ciudad yebusea de Jerusalén, que por su importancia
militar para la seguridad del país debió de estar siempre ocupada por hombres
de singular valor. Además, también en el período israelita
Belén siguió siendo un lugar ilustre por su centro de culto que entonces era
ya un lugar de culto yahvista. Así puede deducirse de 1Sam 16:2:“Lleva
contigo una becerra y di: He venido a ofrecer un sacrificio a Yahveh.” Así
hace hablar el narrador a Dios, que da instrucciones a Samuel, cuando éste
temía acudir a Belén para ungir a uno de los hijos de Isaí (Jesé). El lugar
de sacrificios (a la diosa y más tarde a Yahveh) hay que suponerlo en las
cuevas del lugar, que hoy se muestran como las cuevas del nacimiento (de
Jesús); el lugar quedaba al este de la ciudad antigua. Queda, pues, demostrada la condición de
Belén como lugar de sacrificios al tiempo en que se redactaron los libros de
Samuel. Pero en 1Sam 16:2 se podría ver simultáneamente una indicación
precisa del tiempo de redacción de dichos libros, pues que el lugar se
menciona con toda ingenuidad como un centro legítimo de sacrificios a Yahveh,
por lo que cabría suponer que tales historias fueron consignadas por escrito
antes del rey Yosías (641- Con la ascensión del betlemita David a la
dignidad de rey no parece que Belén lograse nada especial; David eligió para
lugar de su unción el santuario tribal de Mamré, y la ciudad cercana de
Hebrón para su residencia. El sucesor de Salomón en Judá, su hijo
Roboam, sí que hizo fortificar la aldea de Belén, incrementando así una vez
más su importancia militar. En los siglos de la penetración del
espíritu helenista en Palestina (desde aproximadamente el Varios evangelistas se refieren a Belén
como lugar de nacimiento de Jesús. El sentido kerigmático de esa distinción
se apoya en Miq 5:1:“Pero tú, Belén, Éfrata, aunque eres pequeña entre los
clanes de Judá, de ti ha de salir el que dominará en Israel.” Como David y,
por ende, la dinastía legítima de Judá, ¡también el rey Mesías tenía que
proceder de Belén! Sobre el lugar preciso del nacimiento de
Jesús en Belén nada seguro se nos ha transmitido. Las cuevas tradicionales se
brindaban casi espontáneamente como lugar de veneración del misterioso
nacimiento. Ciertamente que con ello no se excluye el que José pudiera elegir
las cuevas de culto abandonadas como lugar de refugio; menos aún se descarta
el que buscase alguna otra cueva, o que el nacimiento de Jesús tuviera lugar
en una casa tal vez parcialmente excavada en la roca: el pesebre puede
también referirse a una casa. Comoquiera que fuese, el emperador Constantino
hizo levantar una basílica cristiana sobre las cuevas, que desde
aproximadamente el 160 d.C. eran veneradas como el lugar de nacimiento de
Jesús. El campo de los pastores, al que se
refiere el Evangelio de Lucas, debe de entenderse como la elevación al este
de En cualquier caso, con la “iglesia de los
pastores” la tradición ha desplazado el lugar de la vela nocturna de los
pastores al valle al este de Belén. Lo cual obedecería al hecho de que los
pastores no vigilaban a las ovejas pastantes, sino a las ovejas cuando
dormían, sin que necesariamente los establos tuvieran que hallarse en el
lugar de los pastos. Pero esa “iglesia de los pastores” (keniset er-rawat)
podría también transmitir el nombre de “Rut,” que espigaba en el campo de cebada
de Booz, en el valle de Belén. La tumba de Raquel, la esposa favorita
del patriarca Jacob, en el valle junto a Belén, no es histórica. Raquel — que
según las narraciones bíblicas murió al dar a luz a Benjamín (Gen 35:16-19) —
fue sepultada junto al camino de Bet-El a Efratá. Pero esa “Efratá” no puede
ser Belén, aunque también se llame así, por su ocupación por el clan efratí.
La tumba o la supuesta tumba de la tradición del Génesis de la madre de la
tribu de Benjamín sólo podía encontrarse en el territorio tribal benjaminita;
cualquier otra localización de la misma privaría de sentido al relato de que
fue enterrada en el camino de Bet-El a Efratá. La mención del nombre de
“Belén” en Gen 35:19 es una glosa del tiempo en que ya se veneraba la tumba
de Raquel en la ciudad davídica. Mucho antes del tiempo de Jesús se
veneraba en el valle cerca de Belén la tumba de Raquel, tal vez ya desde la
época de la división de los reinos (que se inició el La actual “tumba de Raquel” es una
pequeña construcción musulmana con cúpula, en que tanto las madres mahometanas
como las judías y las cristianas invocan la ayuda de la “madre Raquel” para
sus necesidades, adornando su cenotafio respetuosamente con paños
multicolores. De ahí que los habitantes del lugar designen también la tumba
como “la casa de las telas abigarradas.” BETANIA (MONTE DE LOS OLIVOS). De acuerdo con la tradición evangélica,
Betania quedaba al este del monte de los Olivos. En cierto modo cabe localizarla
un poco mejor mediante su asentamiento en el camino de ida de Jerusalén a
Jericó y mediante la “tumba de Lázaro.” Desde aproximadamente el 300 d.C. esa
tumba se señala en el mismo sitio; antes del 380 fue ligada a una iglesia. La
tumba actual muestra una cámara rupestre con tumbas de banco; es decir, el
tipo de sepulcro corriente en tiempo de Jesús. Su autenticidad no puede
afirmarse de modo rotundo, pero la localización descansa seguramente en el
conocimiento de la ubicación de La tumba se encuentra en una suave
pendiente del ras Essiyah, un monte que precede al monte de los Olivos.
Probablemente a todo el macizo se le conocía como “monte de los Olivos.” En
cualquier caso, aquí estaba el acceso al monte de los Olivos llegando desde
el semidesierto. La aldea actual se llama el-Azariye
(Lugar de Lázaro). Pero su posición — en las inmediaciones de la tumba de
Lázaro — difícilmente puede identificarse con la ubicación de la Betania
antigua. Si se toma al pie de la letra el dato de Jn 11:18 (según el cual
Betania estaba a 15 estadios, es decir, unos En esa zona, El nombre de “Betania” significa “casa (o
lugar) de Ananyá,” en el territorio de la tribu de Benjamín (Neh 11:32), como
ha demostrado W.F. Albright, cuya opinión se ha impuesto. Con ello quedan
eliminadas todas las explicaciones anteriores (”casa de la miseria,” “casa de
Anas,” etc.). Pero sigue sin explicar tanto el motivo como el momento en que
el antiguo topónimo de Ananyá fue ampliado con el prefijo bet (casa). En cierto modo Betania puede considerarse
como un lugar rico, o al menos como un lugar con habitantes ricos, cuyos
campos se extendían penetrando en el semidesierto. En el período preisraelita Bet-El fue un
santuario cananeo (bet-‘el = “casa del dios”), que tal vez incluso dio nombre
a la divinidad allí venerada; en este último caso la fórmula “Yo soy el Dios
Bet-El” (Gen 31:13) sería preferible traducirla “Yo soy el Dios de Bet-El.” El lugar del asentamiento junto al
recinto del santuario se llamaba Luz, sin duda por los almendros (luz), que
ponían su nota característica en la campiña de Bet-El. En la Biblia se
yuxtaponen Luz y Bet-El, como lo demuestra el trazado de la frontera tribal
entre Efraím y Benjamín, que “salía de Betel-Luz” (Jos 16:2). Cierto que a
veces a Luz también se la llama “Bet-El”; pero por lo general ese nombre
indica el lugar de los sacrificios, que quedaba aproximadamente a un km al
este del asentamiento. Sólo desde la supresión del santuario por el rey
Yosías hay que entender por “Bet-El” la ciudad. La ciudad — y con ella también el
santuario — tuvo un papel importante en el período de los hicsos. En 1957 se
excavaron los restos de una imponente muralla de circunvalación (de Los israelitas conquistaron y destruyeron
Bel-El al apoderarse del país; pero más tarde se apropiaron de su venerable
santuario transformándolo en lugar de culto a Yahveh; es decir, que el dios
de Bet-El se identificó con Yahveh. Los documentos bíblicos de la apropiación
se remontan narrativamente a la época de los patriarcas, con la construcción
de un altar en Bet-El por par-te de Abraham (Gen 12:8) y la erección de una
piedra por parte de Jacob (Gen 28:17-22). Verosímilmente puede deducirse de
la última narración que el centro del santuario era una massebá de piedra y
que entre las ofrendas habituales del lugar estaba la ofrenda de aceite. En
ese empleo del aceite se recogía la tradición del país. Probablemente en el período israelita fue
Bet-El el centro de culto de la tribu de Benjamín. Pero en su conjunto debió
de ser bien modesto, a juzgar por el escaso nivel de vida de Israel al tiempo
de la conquista y de los jueces. Tras la división de los reinos ( Como después del Los profetas Amos y Oseas, que actuaron
bajo Yeroboam II (782- Tras la destrucción de Bet-El por los
asirios ( Un siglo más tarde ( Desde entonces Bet-El fue una ciudad y no
ya un santuario. Probablemente quedó incorporada a Judá, pues entre los
regresados de Babilonia se contaban también gentes de Bet-El (cf. Esd 2:58),
lo que supone que también de allí había habido deportados. En el topónimo árabe actual de Betus se
ha conservado, aunque en forma truncada, el nombre de Bet-El. Esta importante ciudad en la depresión
del Jordán, al este de la montaña de Gelboé, perteneció durante mucho tiempo
a Egipto. El nombre hebreo de Bet-San es tal vez una contracción de bet-sahan
(casa de la diosa serpiente, de la diosa de la vida; cf. el texto sobre Gen
3:1-6). En los textos egipcios se designa Btsir y en las cartas de Amarna
Bitsani. El territorio excavado de Ya en la época del calcolítico el lugar
estuvo habitado ( Durante esos trescientos años ocurrió
también la conquista de Canaán por parte de los hebreos israelitas. El libro
de Josué asigna la zona de Bet-San a la tribu de Isacar, mientras que la
ciudad de Bet-San en Isacar a la tribu de Manases, cosa que no pasó de ser un
ideal, porque en la realidad esa depresión continuó siendo territorio de las
ciudades Estado cananeas, como lo admi-te Jue 1:27:“Tampoco Manases logró
conquistar Bet-San y sus aldeas...” Cierto que Jue 1:28 continúa diciendo que
Israel hizo tributarias a esas ciudades, “cuando Israel se hizo fuerte”; pero
dada la situación, eso no debió de pasar del pago de un tributo de las
ciudades, que preferían pa-gar algo antes de que los merodeadores israelitas
devastasen sus campos. Bajo el egipcio Ramsés III tal vez pasó
la ciudad a manos de los invasores filisteos; eso pudo ocurrir hacia el En la guerra de conquista de Antíoco III
Bet-San cayó en manos de los Seléucidas ( Cuando Pompeyo reordenó en Judea la
situación política según los intereses de Roma (después del El lugar se localiza hoy por casi todos
en la zona de minas y escombros de tell Hum, en que se han excavado los
restos de una sinagoga. A esa región, situada apenas a Jesús, “dejando Nazaret, se fue a vivir a
Cafarnaúm, la ciudad marítima, en los confines de Zabulón y Neftalí” (Mt 4:13);
el territorio de la tribu de Zabulón estaba en la ribera occidental del lago
de Galilea. Como Jesús puso allí su residencia, Cafarnaúm es “su ciudad” (Mt
9:1), con una expresión que no ha de interpretarse en un sentido afectivo
sino meramente administrativo. También la orilla noroccidental del lago
era territorio de Cafarnaúm, si se trataba de tell Hum. Hacia esa orilla
noroccidental apunta la vocación del publicano Leví/Mateo (Mt 9:9), porque el
río Jordán, que allí desemboca en el lago, formaba la frontera entre el
territorio de Herodes Antipas y el de Filipo. También la presencia de una
pequeña guarnición, a la que alude el “centurión de Cafarnaúm” (Mt 8:15),
pone de relieve el carácter de región fronteriza. Este centurión, tal vez un griego al servicio
de Herodes Antipas, había construido una sinagoga a los judíos de Cafarnaúm
(Lc 7:5). Los restos ahora visibles de la sinagoga proceden sin duda de una
construcción de hacia el año 200 d.C.; pero algunos arqueólogos israelíes
piensan que los fundamentos serían de la sinagoga mencionada en Lc 7:5;
serían los cimientos de la sinagoga en que Jesús enseñó con frecuencia. Cafarnaúm fue el lugar de residencia de
Simón Pedro y de su hermano Andrés, oriundos ambos de Betsaida. Aunque Cafarnaúm fue la ciudad residencial
de Jesús y el centro geográfico de una buena parte de su ministerio, lo
cierto es que en la ciudad hizo pocos seguidores (Mt 11:23). El lugar debió
de ser por entonces muy pequeño, y quizá tuviera de mil a dos mil habitantes.
Pero en tiempos posteriores (hacia el 200 d.C.) debió de crecer. Difícil
resulta decir si su población participó o no en las dos guerras judías contra
Roma (el 66-73 y el 135 d.C.); su asentamiento hacia el 200, que comportaba
una sinagoga costosa para aquel tiempo, hace suponer que no empuñaron las
armas. Y es posible que allí, en un lugar fronterizo orientado a las
ganancias económicas, tanto en tiempo de Jesús como en la época de las
guerras judías contra Roma fuera el mismo motivo el que mantuvo alejados a
los pobladores de las proclamas mesiánicas de Jesús, por una parte, como de
las guerras nacionales, por Cafarnaúm quedaba en el borde
septentrional de la llanura de Genesaret. No se la menciona en el AT. Su
nombre significa: “aldea de Nahúm,” sin que el tal Nahúm nos sea conocido. Hubo también una aldea llamada Caná en la
tribu de Aser, algunos kilómetros al sur de Tiro. Diferenciándola de la misma
menciona Jn 2:1 y 4:46 a la Caná del primer signo mesiánico de Jesús: Caná de
Galilea, donde Jesús convirtió el agua en vino (Jn 2:1-11) y donde dio
seguridades a un funcionario real de Cafarnaúm de que su hijo enfermo vivía
(Jn 4:46-53). Una pequeña aldea en la carretera de
Nazaret a Tiberíades pretende ser aquella Cana. En ella hay también dos
iglesias — una ortodoxa y otra católica — levantadas para honrar esa
manifestación de la gloria de Jesús. La aldea se llama kafr Kenna; ese Kenna,
pronunciado como dshenna, frecuentemente ha hecho nacer la duda en los
investigadores al intentar justificar la autenticidad de Caná. Con mayores probabilidades de ser la Caná
de Jesús cuenta el montón de ruinas conocido como hirbet Kana. Está a La cordillera del Carmelo, no muy alta
ciertamente (la cima más elevada es de En los anales de piedra del faraón
egipcio Tutmosis III se designa al Carmelo (es decir, “el vergel”) como “el
cabo sagrado.” Eso quiere decir que ya hacia el La fertilidad del Carmelo en vino y
aceite fue proverbial en el período bíblico. Las lluvias frecuentes, la
abundancia de rocío y grandes cisternas compensaban la escasez de fuentes. El Carmelo como “montaña del señor Elías”
(árabe dyebel mar Elyás) se remonta al relato del juicio de Dios, que exalta
al profeta Elías en su lucha contra los profetas baálicos. Es posible, sin
embargo, que Elías hubiese vivido en el Carmelo aun fuera de aquella ocasión;
al menos así se cuenta de su discípulo Eliseo (2Re 4:25). El altar baálico en el que se celebró el
juicio de Dios (1Re 18) se alzaba tal vez en la región de el-Muhragá (“lugar
de la cremación”). La posición en el extremo sudeste de la cima ( CESAREA. Como
puerto — del todo necesario — y como homenaje a su protector imperial
Augusto, en sólo doce años convirtió Herodes el Grande una aldea de
pescadores en una ciudad portuaria moderna: Herodes
el Grande (hasta el año La ciudad ha sido excavada en parte; las
ruinas que han salido a luz (hipódromo, teatro, una parte del foro con
grandes estatuas, donde sin duda se alzaba el palacio real) certifican las
grandiosas dimensiones de la ciudad herodiana, aunque la imagen antigua de la
ciudad experimentó fuertes cambios con las posteriores construcciones de los
bizantinos y de los cruzados medievales. Los pobladores de la Cesarea herodiana y
procuratorial fueron sirios helenistas y griegos, entre los cuales abundaron
los soldados. Pero hubo también una gran colonia judía. El libro de los
Hechos de los apóstoles, que documenta la expansión del cristianismo entre
los gentiles, conduce una y otra vez al lector hasta Cesarea, en la que
encuentra al oficial Cornelio (Act 10:1-2), a los procuradores ante los que
habló Pablo, al rey Agripa I, que se hizo glorificar como un dios en el
teatro, cuyos bastidores azules eran el mismo mar. En una ciudad de esa
índole también los misioneros cristianos adoptaron un lenguaje nuevo; y allí
estuvo uno de los campos de acción del diácono Felipe (cf. el texto sobre Act
8:5-8). La ciudad debe su existencia a las
abundantes aguas del Baradá. Realmente no es más que un oasis grande en la
llanura, y eso es probablemente lo que significa su nombre, un oasis, un
“lugar abundantemente regado.” Divididas en siete brazos, las aguas del
Baradá extienden su murmullo por las calles y casas de Gustosos califican los damascenos su
ciudad como la más antigua del mundo. Seguramente que se trata de una exageración;
pero que Damasco es una ciudad antiquísima lo demuestra su nombre que es
anterior al período semítico. Hacia el El agua hizo fértil a la ciudad y creó la
posibilidad de que Damasco creciese. Pero el que lo hiciese justamente en
aquel lugar se debió a su emplazamiento en las rutas comerciales que desde
Babilonia y el norte pasaban por Damasco, dividiéndose en tres ramales
importantes que conducían al sur y al suroeste. Ello condicionó de antemano
la importancia estratégica y comercial de la ciudad. Durante la monarquía israelita (desde
aproximadamente el año Los asirios acabaron con la independencia
de Damasco. Después de imponerse a Babilonia, los asirios sometieron a
Damasco luego que Destruido el reino israelita del norte por los asirios y deportada su |