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PAGINA CREADA EL 12 DE FEBRERO DE 2002

PAGINA WEB DE PEDRO DONOSO BRANT

Reflexiones sobre Dios

Jesús Marti Ballester

 

CARIDAD, AMOR A DIOS

VIRTUD TEOLOGAL DE LA CARIDAD

En la 2-2 y en las cuestiones 23-46, estudia el Angélico la virtud de la caridad, tratado que es una mina de oro, comparado con el filón de plata de las demás virtudes. Es el mayor tratado de teología moral del mayor de los teólogos, con que su vigor filosófico genial, aporta a la Iglesia y al servicio de la fe la sabiduría más excelsa de la inteligencia humana.

SUS FUENTES Y SU SINTESIS

Conoció santo Tomás exhaustivamente todo lo que habían escrito los teólogos anteriores, y asimilado todo, transmitió la sabiduría de ellos, enriquecida con su genial visión.

Solamente en este tratado, cita explícitamente a San Agustín, San Ambrosio, Aristóteles, san Basilio, san Bernardo, el Crisóstomo, Cipriano, el Damasceno, Dionisio, san Gregorio, San Gregorio Niseno, Horacio, Cicerón, san Isidoro, san Jerónimo, san León Magno, Pedro Lombardo, Orígenes, Rábano Mauro, Salustio y el papa Urbano.

DEFINICION

La caridad, la mayor de las virtudes teologales Según la conocida afirmación de San Pablo, (1 Cor 13,13), es un amor infuso de amistad que une al hombre con Dios y le connaturaliza y lo transforma en El y al ser principio de unión con Dios, es también el origen en el hombre de la vida divina, que crece con la caridad. Si todas y cada una de las virtudes ayudan al hombre a conseguir su plenitud, es en función de que la caridad, la reina de todas, las utilice para ordenar o elevar a Dios, Bien absoluto, la entera vida humana. Y en este sentido la caridad es vínculo de perfección (Col 3,14).

EL MERITO DE LA CARIDAD

El mérito de la vida sobrenatural consiste principalmente en la caridad, como principio ordenador de nuestra actividad a Dios, y las demás virtudes sólo son meritorias cuando están vivificadas por la caridad. Por tanto el valor moral del hombre no está en las obras sino en el amor, que es la primera de las obras y el motor y el valorizador de las mismas. Dice san Juan de la Cruz, y lo repetirá santa Teresa del Niño Jesús, que "Dios no necesita nuestras obras, sino nuestro amor". Por eso la caridad es la principal ley cristiana, cuyo primer mandato es amar a Dios y el segundo y semejante, amar al prójimo. "El que ame a Dios ame también a su hermano" (1 Jn 4,21). "En estos dos mandamientos se encierra la Ley y los Profetas" (Mt 22, 40). Y "la plenitud de la ley es el amor" (Rm 13,10). Y san Francisco de Sales: "En la Iglesia todo es amor; todo vive en el amor, para el amor y del amor". En el discurso de clausura del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI declaró que la Iglesia amaba el mundo.

LA CARIDAD OPTIMIZA LOS ACTOS HUMANOS BUENOS

La caridad es la virtud elevante de los actos buenos humanos, porque, dice santo Tomás, "la obra de una virtud más noble es mejor y es más meritoria. Por eso el acto de una virtud inferior es mejor y más meritorio si es imperado por una virtud superior, que se lo apropia por su imperio" y así un acto de humildad, de castidad, de paciencia, hecho por obediencia, tiene un valor superior al de su propia entidad. Y sobre todo, queda supremamente revalorizado cuando se hace por caridad.

VIRTUDES INTRODUCTORIAS DE LA CARIDAD

La fe y la esperanza preparan al hombre para recibir la caridad, que es la que establece la comunicación máxima del hombre con Dios y lo transforma en Dios. La caridad es la culminación de la vida de Dios en el hombre. La acción de las otras virtudes es iluminada por el faro de la caridad que, introduce el corazón humano en el corazón de Dios.

AMISTAD Y FILIACION DIVINA

La caridad consiste en una amistad del hombre con Dios, sobre el fundamento de la bienaventuranza divina. Y así en la  Revelación se nos muestra la caridad como el amor entre el hombre, hijo de Dios por la gracia, con su Padre Dios. Dios mismo, amado como amigo por su bondad infinita y beatificante, es el objeto de la caridad. Caridad, amor, amistad, amor benevolente y no concupiscente, que ama al amigo por sí mismo, y no en beneficio o deleite o interés propio. Hablamos hoy de utilizar a las personas en este sentido, cuando las personas se convierten en objeto que se utiliza, y se retira cuando ya no sirve. "Al amor le tienen usurpado el nombre", dice santa Teresa. La amistad exige reciprocidad de amor; no se establece cuando es uno solo el que ama, sino cuando el amor es correspondido: "Tratar de amistad con quien sabemos nos ama", dice santa Teresa que es la oración, "el camino del amor". La amistad, el amor o se cultiva o se desertiza: "Deudo y amigo se pierden por la falta de trato". Los caminos del amor que no se andan, se llenan de abrojos y espinas. El ejercicio y la comunicación, aumentan el amor que, en principio ha sido derramado en nuestro corazón por el Espíritu Santo que se nos ha dado.

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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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