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CREADA EL 12 DE FEBRERO DE 2002 PAGINA WEB DE PEDRO DONOSO BRANT Reflexiones sobre Dios Jesús Marti Ballester CÓMO SE PUEDE CONOCER A
DIOS Y HABLAR DE EL Después de estudiar santo
Tomás la naturaleza de Dios en sí mismo, que trasciende a todas las
criaturas, viene a considerar cómo se le puede conocer y cómo se puede decir
en nuestro lenguaje humano su grandeza. Tres son los modos de
conocer a Dios, el inmediato y facial o intuitivo; el discursivo y racional;
y el oscuro de la fe. El primero, la visión inmediata y directa, no impedida
por obstáculos internos o externos, que se hace posible por la presencia
directa ante la persona que contemplamos, sólo la gozan los bienaventurados
en el cielo; el segundo o racional, es el que poseen los teólogos e incluso
los filósofos antiguos con la luz de la razón; el tercero es propio de los
creyentes, por la obediencia de la fe a la revelación de Dios. Por el primero
y el tercero se conoce a Dios de modo sobrenatural. Por el conocimiento
racional, se conoce a Dios de manera puramente natural. Queda dicho que el
conocimiento inmediato es propio de los bienaventurados, como lo afirma Testigo el Magisterio de Dios puede ser conocido
por la razón natural: "De la grandeza y hermosura de las criaturas, por
razonamiento, se llega a conocer a su Creador" (Sab
13, 6). Y Finalmente, Dios puede
ser conocido por la fe, que es la luz superior de la revelación: "Muchas
veces y de muchas maneras habló Dios en otros tiempos a nuestros padres por
ministerio de los profetas, últimamente en nuestros días nos ha hablado por
su Hijo" (Hb 1, 1). Dice santo Tomás que la
revelación oscura de la fe es la antorcha que guía al hombre que peregrina en
esta vida; la revelación clara de Dios es el sol esplendoroso que ilumina la
celestial Jerusalén. "Al defender la
capacidad de la razón humana para conocer a Dios, Como todas las criaturas
poseen una cierta semejanza con Dios, las perfecciones de éstas reflejan la
perfección infinita de Dios. Pero es necesario purificar nuestro lenguaje de
todo lo que tiene de limitado, de expresión en imágenes, para no confundir al
Dios "inefable, incomprensible, inalcanzable" (san Juan Crisóstomo),
con nuestras representaciones humanas. Nuestras palabras humanas quedan
siempre más acá del misterio de Dios. Al hablar así de Dios, nuestro lenguaje
se expresa de modo humano, pero capta realmente a Dios mismo, aunque no pueda
expresarlo en su infinita simplicidad. Pues "entre el Creador y la
criatura no se puede señalar una semejanza tal que la diferencia entre ellos
no sea mayor todavía" (C. Letrán IV). Nosotros
no podemos captar de Dios lo que El es, sino solamente lo que no es, y el
modo como los demás seres se sitúan con relación a El" (S. Tomás, Suma
contra gent. 1, 30) (Ib
41-43). Santa Teresa
recibió en su vida experiencia real y personal de Dios y de sus misterios. De
esto nos da testimonio en sus escritos en los que nos descubre, como puede,
porque no puede decir todo lo que ha visto y ha gozado, ni nos puede llegar a
hablar y decir y "encarecer" con palabras humanas, todo lo que se
le ha "descubierto de Dios", que a ella la ha inflamado más y más
en amor y en deseos de verle tanto más "cuanto más se le ha descubierto
lo que merece ser amado este gran Bien y Señor". Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant |