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CREADA EL 12 DE FEBRERO DE 2002 PAGINA WEB DE PEDRO DONOSO BRANT Reflexiones sobre Dios Jesús Marti Ballester INMENSIDAD Y UBICUIDAD DE DIOS Ha
escrito el Doctor Angélico en Lógicamente se distinguen inmensidad y
ubicuidad como dos conceptos distintos, pero que se usan indistintamente. Por
su inmensidad Dios vive en todas las criaturas y en todos los lugares, aun
antes de la creación. La ubicuidad es posterior a la existencia de las
criaturas. Por el atributo de su ubicuidad, Dios no circunscribe su presencia
a ningún lugar determinado, pues su presencia, después de la creación, es
actual en todas las personas, cosas y lugares. "¿Soy yo un Dios sólo de
cerca -¬oráculo del Señor- y no soy Dios de lejos?
Porque uno se esconda en su escondrijo, ¿no lo voy a ver yo? -oráculo del
Señor -, ¿no lleno yo el cielo y la tierra? –oráculo del Señor” (Jr 23,34). La misma acción virtual transeúnte de Dios por
la que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros es la razón formal de la
presencia de Dios en todas las cosas; "pues en él vivimos, nos movemos y
existimos" (Hch 17, 27). "Aquellos ojos que todo lo ven sin que
nadie pueda verlos están siempre sobre nosotros" (San Bernardo). Así dice Yahvé: Los cielos son mi trono y
la tierra el estrado de mis pies (Is 66,1). -Dios es Inmenso y está presente
en todos los seres con presencia de conocimiento. Pregunta admirado el
salmista: "¿Quién como el Señor Dios nuestro, que se sienta en el cielo
o en la tierra, el que encumbra su trono y se abaja para mirar?" (Sal
113,5). Dios no tiene medida, ni dimensión, está más allá de todos los
límites o de todas las condiciones de existencia, por eso está presente por
todas partes, y en ninguna parte en lo que se refiere a las condiciones de la
existencia manifestada. Dios, por su presencia trascendente e
inmanente está en todas las cosas, y es todo en todos y, siendo infinitamente
lejano, es también lo infinitamente cercano e íntimo porque la presencia del
Principio Supremo está en el centro del ser y en el mismo corazón de las
cosas. Su presencia sólo es percibida por la inteligencia, iluminada por la
fe, o mejor, por el ojo del corazón. Además de esta presencia de inmensidad se
dan en Dios otras presencias de gracia: la inhabitación
por la gracia en el alma, en la que está como Padre y como Amigo; la
presencia personal o hipostática, que sólo se da en la naturaleza humana de
Cristo y la presencia eucarística en el Santísimo Sacramento. Así lo cree Queda dicho que "EI árbol toma cuerpo, y el agua
melodía; tus manos son recientes en la rosa; se espesa la abundancia del mundo a mediodía,
y estás de corazón en cada
cosa. No hay brisa, si no alientas, monte, si no
estás dentro, Ni soledad en que no te hagas fuerte Todo es presencia y gracia. Vivir es este
encuentro: Tú por la luz, el hombre, por la
muerte". La verdadera doctrina es que Dios está
presente en todas sus criaturas por presencia, visión o conocimiento, porque
las ve todas. Por potencia, porque influye y ejerce su poder en todas. Y por
esencia, porque las está creando y conservando, con lo que la conservación es
una creación continuada. En resumen: Dios nos ve a todos y todo. Dios actúa
en todos y en todo. Dios nos sostiene a todos y a todo. Si él retirara su
mano todo volvería a la nada, como confiesa el salmista: "les retiras el
aliento, y expiran y vuelven a ser polvo" (Sal 103)¬ Después de leer a Santo Tomás, de escuchar
a los teólogos y de reflexionar por nuestra cuenta sobre Dicen que le ocurrió a un pececito joven,
sumergido en medio del océano. Le preguntó, por aquello de que los fabulistas
tienen el privilegio de hacer hablar hasta a los peces, a un pez grande y
viejo: ¿Dónde está el océano del que oigo hablar tan a menudo?- Estás
sumergido en él, le respondió el pez experimentado, y no lo sabes. Estamos
respirando a Dios en Dios, estamos embebidos en él, como la esponja en el
agua, como los pasajeros del avión que los conduce, como el pájaro que vive
en el aire, que es su elemento. Y no nos damos cuenta. Nadie sabe lo que es el perfume de la rosa
si no la acercado a su pituitaria, aunque haya leído en enciclopedias enteras
el nombre de la rosa. Ni nadie conoce el sabor de la nectarina, si no la ha
paladeado. Buscamos a Dios y nos podemos perder en palabras, siendo que él
vive en el silencio. Santa Teresa, que creía en la sola presencia de Djos por gracia, se encontró desorientada cuando por vía
mística experimentó la presencia de inmensidad. Lo preguntó a un letrado, que
lo ignoraba tanto como ella, y le dijo que era así, Que sólo estaba presente
por gracia. Le había pasado lo sjguiente:
"Estando una vez en la oración – cuenta ella misma – se me representó
cómo se ven en Dios todas las cosas y cómo existen todas en él. Dios es como
un diamante y dentro de este diamante está toda la creación, porque fuera de
esta grandeza no hay nada". Eso es EN Según el Magisterio de Según el lenguaje del análisis
transaccional, el concepto “padre” queda convertido en el censor crítico y
pesquisidor negativo que nos amenaza. y nos castiga.
Lo peor nos ocurre si, al llamar Padre al Dios infinito, como nos ha revelado
su Hijo Jesús, el concepto “padre” programado en nuestro cerebro, el Infinito
Padre, queda transaccionalizado en el
"padre" que nos impone mandamientos, amenazas y castigos. Entonces,
esos mandatos no nos liberan, sino que nos esclavizan, porque son mandatos de
un dios falso, traslación de la que Niethzche dijo:
“Si es verdad que Dios ha creado a los hombres a su imagen y semejanza, le ha
salido bien, porque los hombres han creado un dios a su imagen y semejanza”.
Le han trasladado hasta sus propios defectos. Ese es el Dios en el que los
ateos dicen no creer. Es el dios de las batallas, el dios de los ejércitos y
de las guerras, el dios que causa rechazo, o sentimientos de culpabilidad. En
la contemplación silenciosa y larga hemos de aprender que Dios es Amor y Amor
Infinito. Amor fiel que no falla aunque el hombre falle. Amor que permanece
es eterno y no tiene fin. Amor Infinito. El amor creado que más se aproxima a
ese amor infinito es al amor de la madre; para ella todos los hijos son los
mejores, los más lindos y a todos perdona ya todos defiende y siempre
comprende. Pienso que cuando Jesús creaba la parábola grandiosa del hijo
pródigo, tuvo que dibujar una familia incompleta, porque le habría resultado
difícil hacer creíble la imagen del hijo pequeño huyendo de casa si, junto al
Padre, hubiera estado la Madre. ante sus criaturas, con la inefable
condescendencia de su Encarnación. Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant |