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CREADA EL 12 DE FEBRERO DE 2002 PAGINA WEB DE PEDRO DONOSO BRANT Reflexiones sobre Dios Jesús Marti Ballester LA JUSTICIA y Santo Tomás, después de haber estudiado
los afectos de la voluntad de Dios estudia sus virtudes, y concluye que la
justicia y la misericordia, libres de las imperfecciones que existen en las
criaturas, se encuentran en la voluntad de Dios. Y lo primero que se dice es
el argumento de toda la historia: ¿Cómo conciliar la justicia de Dios con los
sufrimientos de los buenos? Si Dios es justo, ¿cómo penmite
que los buenos sean oprimidos por los malos? Y si es misericordioso, ¿cómo se
explica la existencia del infierno? Y, como siempre, es que han ignorando y
siguen ignorando que Dios no desea ni el dolor ni el sufrimiento ni la
injusticia humanos, pero tampoco se impone, sino que nos deja libres para
amar o para odiar, para perdonar o para rechazar el perdón. Todo menos
contemplar pasivamente el sufrimiento de los hombres; Dios sufre con el
inocente, con el que es víctima de la prueba incomprensible, sufre con cada
hombre. Hay un dolor de Dios, un sufrimiento de Cristo. JUSTICIA CONMUTATIVA Y JUSTICIA
DISTRIBUTIVA En Dios no puede existir justicia
conmutativa, porque no debe nada a nadie. Pero es evidente que en Dios existe
la justicia distributiva, que brilla en el admirable orden del universo.
Dios, que ha destinado una naturaleza para cada ser y ha entregado a cada uno
una misión en orden a conseguir el fin último, que es la manifestación de su
bondad, sabiduría y belleza, ha otorgado también a cada uno las propiedades
de Su naturaleza, y ha colocado a cada ser en su jerarquía, y ha repartido
sus dones y sus gracias, ministerios y carismas, con la riqueza que
corresponde a su fin, para que todos puedan dar su nota en el universo, que
ayude a componer la armonía y la felicidad y todo ello, no porque Dios deba
nada a las cosas creadas, sino porque lo debe a su propia justicia que,
siendo una perfección, ha de estar en Dios de manera infinita, porque El es
la perfección absoluta. Dice San Dionisio: "Se comprueba que
la justicia de Dios es verdadera viendo que da a todos los seres lo que les corresponde según la dignidad de
cada cual, y que conserva la naturaleza de cada cosa en su propio sitio y con
su propio poder". El Vaticano I definió que
Dios es infinitamente justo. Exclama Santa Teresa: "No es nada
delicado mi Dios, no se fija en menudencias". "No es nada minucioso para tomarnos
cuentas, sino generoso; por grande que sea la deuda, no le cuesta perdonarla.
Para pagarnos es tan mirado, que no tengáis miedo de que un alzar de ojos
acordándonos de El, deje sin premio”. Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant |