|
PAGINA
CREADA EL 12 DE FEBRERO DE 2002 PAGINA WEB DE PEDRO DONOSO BRANT Reflexiones sobre Dios Jesús Marti Ballester VOLUNTAD
DE DIOS En el tema 9, al hablar de la ciencia de
Dios, hemos probado que Dios es infinitamente inteligente. Como la voluntad
es consecuencia de la inteligencia, la voluntad de Dios es infinita. Así dice
santo Tomás: "Puesto que en Dios hay entendimiento, como ya hemos
probado, hay también voluntad, y por lo mismo que su entender es su ser,
también su Ser es su querer". Si leemos la sagrada Escritura,
encontraremos pruebas con abundancia de que en toda la historia de la
salvación, Dios está siempre demostrando la acción permanente e incesante de
su Voluntad. El libro del Génesis 1,3, nos presenta al Señor en su supremo
ejercicio dinámico de Voluntad creadora: "Dijo Dios: Que exista la luz.
Y la luz existió"; mientras el salmo 134,6, determina la razón de ese
dominio portentoso, porque: "El Señor todo lo que quiere lo hace, en el
cielo y en la tierra, en los mares y en los océanos". El libro de los
Proverbios asegura que por encima de todos los designios humanos prevalece Cuando Jesús enseña a orar a sus
discípulos, destaca la importancia de la voluntad del Padre, cuando ordena
pedirle: "Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo" (Mt
6,10). Y categóricamente afirma que, por mucho que nos empeñemos en hacer y
en decir y en escribir, es tan importante y tanto le agrada y glorifica la
confianza en que su voluntad, no sólo existe, sino que es lo mejor que nos
puede convenir, que condiciona la entrada en el Reino a su cumplimiento:
"No todo el que dice: ¡Señor, Señor!, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mt
7,21). Y San pablo señala el camino cristiano en el discernimiento de la
voluntad divina: "Para ser vosotros capaces de distinguir lo que es
voluntad de Dios, lo bueno, conveniente y acabado" (Rm 12,2). "La
voluntad de Dios es vuestra santificación" (1 Ts
4,3). Podríamos aducir abrumadoramente múltiples textos más. EL MAGISTERIO DE El Concilio Vaticano I ha definido
expresamente: "La santa, católica, apostólica, romana Iglesia cree y
confiesa la existencia de un solo Dios verdadero y vivo, infinito en su
entendimiento y voluntad y en toda perfección". En Dios pues, hay
voluntad, cuyo objeto formal y primario es su Bondad infinita, y secundario,
todas las cosas creadas, en las que se refleja Distinguen los teólogos En la antología de Santa Teresa de Jesús
encontramos, no elucubración, sino afirmación de que Sabe que "el corazón del rey es como
una acequia en manos de Dios" (Prv 21,1). Por
eso "aunque la higuera no eche yemas y las viñas no tengan fruto, aunque
el olivo olvide su aceituna y los campos no den cosechas, aunque se acaben
las ovejas del redil y no queden vacas en el establo, yo exultaré con el
Señor, me gloriaré en Dios, mi salvador" (Ha 3, 13). Por eso cantará: "Si queréis, dadme
oración, - si no, dadme sequedad, si abundancia o devoción, - y si no
esterilidad - sea viña fructuosa - o estéril, si cumple así". Santa Teresa hace mucho más que afirmar y
probar que en Dios hay Voluntad. La cumple y cifra su teología en hacer que
nuestra voluntad se una con la de Dios. Su enseñanza estriba en que nuestra
decisión ha de ser cumplir QUÉ DICE Dios propone con su voluntad el orden
santo. Una mirada atenta y asombrada al firmamento nos evidencia el orden
maravilloso, la armonía perfecta, la estabilidad plena y la seguridad de los
fines señalados por la divina Voluntad al mundo sideral. Lo mismo podemos ver
en el mundo de los animales. En él contemplamos orden, evolución,
conservación y seguridad de los fines de la vida. En el orden moral, también La voluntad de Dios quiere la plenitud de
perfección en amorosa libertad. La voluntad de Dios quiere obediencia,
conformidad libre, gloria de Dios. Los astros y todo el universo obedecen
recorriendo milimétricamente en silencio solemne por su órbita majestuosamente.
El mundo animal cumple la voluntad del Creador, siguiendo el instinto, ley
impresa en su ser por ASÍ ORABA CARLOS DE FOUCAULT Con la conformidad de Carlos de Foucault, debería el cristiano aceptar la adorable
Voluntad de Dios, convencido por fe viva, de que nada puede ocurrirle mejor
que lo que disponga Dios Padre, que ama de verdad a sus hijos, de la manera
más plena y conveniente y tiene dispuesta para cada uno. Venciendo las
repugnancias de la naturaleza ante la oscuridad de lo que Dios reserva, y con
el amor de aquel eremita, debe esforzarse cada cristiano por musitar: "Padre me pongo en tus manos, haz de
mí lo que quieras, sea lo que sea te doy
gracias. Estoy dispuesto a todo. Lo acepto todo con
tal que tu voluntad se cumpla en mí y en
todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre. Te confío mi
alma. Te la doy con todo el amor de que soy capaz, porque te amo y necesito darme, ponerme en tus manos sin medida, con una infinita confianza, SAN AGUSTÍN, SANTO TOMÁS Y "Hay dos voluntades en pugna; tu
voluntad ha de corregirse según Como reacción a la exagerada teología del
castigo, un poco arbitrariamente enseñada, creo poder afirmar que hoy,
siguiendo ideologías, que no teologías, ni siquiera filosofías auténticas, ha
quedado en la penumbra y oscurecida la ley del equilibrio, de la reparación,
de la sanción del desorden, incluso por la propia naturaleza. Tampoco está
ausente de esta situación el eclipse del concepto y de la realidad del
pecado. Recorriendo las páginas de YO SE QUE ESTO NO ESTA DE MODA. Pero las cosas son como son y no como
queremos que sean. A Pedro, que le tentaba para que no subiera a ¿Qué corazón podrá sufrir la agonía oculta, el volcán en hervor de un Dios embriagado, de un Dios en locura, de un Dios surcado de árboles de sangre, entenebrecido de lepra negra, callado entre los látigos verdugos, ensombrecido por un mar de nubes negras, saboreando hieles negras, zarandeado en ciclón por todos los túneles negros que danzan en torno a la cruz negra, todas las injusticias, las hipocresías, las soberbias, los crímenes negros, los espasmos de la noche negra; negra noche, oscura noche de un cosmos en tinieblas? Las manos crucificadas Siguen bendiciendo. Los pies, raíces secas Siguen caminando En busca de ovejas rotas. Sus ojos oscurecidos por la lluvia de la sangre, Mares de lágrimas amorosas, Nos siguen mirando. Su jadeo es el latido de Dios Que clava una saeta de oro De amor, de misericordia, en el corazón redimido del
universo. EN ESTA MISMA LÍNEA SE MUEVE EDITH STEIN Edith Stein, la gran filósofa ayudante de Huserl, judía y atea, convertida por la lectura de Santa
Teresa, ya hoy Santa Teresa Benedicta de Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant |