PEREGRINACIÓN A PETRA, JORDANIA

 AGOSTO DE 2010

PETRA. Una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Aunque se conservan restos de asentamientos humanos desde el 10.000 a.C., la ciudad fue fundada en el s. VII a.C. y abandonada en el s. VIII d.C. Fue redescubierta por los occidentales en el s. XIX. Es mencionada en varios pasajes de la Biblia con distintos nombres, como Selá (Is 16,1) y Yoctel (2Re 14,7).

Como capital de los nabateos, que controlaban el comercio de la ruta de la seda, del incienso y de las especias, alcanzó mucho esplendor. Permaneció escondida entre las montañas, totalmente inaccesible, hasta la dominación romana. De hecho, hay un asentamiento cercano (la pequeña Petra), donde acogían las caravanas, cobraban los impuestos y hacían los negocios, sin que ningún visitante pudiera conocer dónde estaba la ciudad verdadera. Los nabateos desviaron el curso de un torrente e hicieron una presa artificial delante del desfiladero (una estrecha garganta montañosa), al que llaman “sig” que sirve de entrada a la ciudad y que merece la pena visitar por sí mismo, aunque no llevara a ninguna parte. Sorprenden los variados colores de sus rocas y los numerosos edificios-tumbas escavados en la montaña, así como acueductos y depósitos de agua, terrazas dedicadas antiguamente al cultivo y a jardines (no olvidemos que estamos en el desierto), lugares de culto y sacrificio en lo alto de las montañas, templos e infraestructuras de la época romana e iglesias cristianas de época bizantina. Según la tradición local, la fuente que brota en el Wadi Moussa es la que hizo brotar Moisés de la roca. Fue la última etapa del viaje de los Reyes Magos a Belén. Los beduinos suelen ser muy acogedores y hospitalarios (aunque poco limpios).

También hay varias cosas negativas. En primer lugar, el calor (que puede ser terrible en verano), por lo que hay que beber mucha agua (jojo! Siempre embotellada). Después vienen las abundantes basuras, el terrible olor a orina dentro de casi todos los monumentos, los malos tratos (verdaderamente crueles) que niños y adultos dan a los numerosos burros y camellos, la abundancia de niños-mendigos, que llevan todo lo que obtienen a sus padres, que están tranquilamente bebiendo cerveza en los bares (aunque el alcohol esté prohibido y sea carísimo).

Padre Eduardo Sanz de Miguel ocd, nuestro director de la Peregrinación. Para llegar hasta la ciudad de Petra, hay que caminar aproximadamente dos kilómetros bajo un Sol abrazador, el calor es intenso.

Calesitas para viajar hacia Petra si no se quiere caminar los dos kilómetros de distancia y bajo un Sol con casi 50º de calor

Caminando hacia el valle de Petra

Entrada al valle

Tumba tallada en la roca

Camellos esperando a los que quieran recorrer el camino hacia la ciudad de Petra

Montado sobre un Camello, interesante experiencia, el animal es de un andar muy suave. Otro peregrino prefirió el Asno.

Caminando hacia donde hay un anfiteatro tallado en la roca

Los tallados en la roca, relatan su historia

Anita Luz

La soledad del desierto nos habla de su vida pasada

La sensación térmica, no le disminuye a nadie el entusiasmo por admirar el paisaje, donde uno mire, puede descubrir algo que le hable de ayer.

Ciudad de Petra

Ciudad de Petra

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant, ocds

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