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CUATRO CLAVES PARA LEER LAS SAGRADAS ESCRITURAS, LA BIBLIA Noviembre 2005 San Pablo: "hay un solo Dios, y también un solo mediador
entre Dios y los hombres, Cristo Jesús" (1 Tim 2,5). “Pero no ruego sólo por éstos, sino por cuantos crean en
mí por su palabra, para que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y Yo
en ti, para que también ellos sean en nosotros, y el mundo crea que tú me has
enviado. (Juan 17, 20-21) Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant
Leer la Biblia es leer la palabra de Dios, del
Señor, del Creador, de Yahvé, de Jehová, del Todopoderoso, la verdad es
que no me preocupa cual es la denominación más perfecta para nombrar a Dios.
Me parece que es más agradable hacerlo como lo hacía Jesucristo, y no
aferrarnos a una u otra forma de escribir el nombre de Dios. Jesucristo nos
enseña más bien que a Dios le debemos llamar "Padre" y El mismo nos
da ejemplo, cuando se refería a Dios, decía al PADRE. Pero ¿cómo hay que leer esta palabra de Dios? ¿Cuál serían
las claves más orientadoras para una lectura penetrante y provechosa,
podríamos mencionar algunas, pero tendríamos que decir que por supuesto, no
son, ni mucho menos, exhaustivas o absolutas, dada la inmensa, la infinita
riqueza de las Sagradas Escrituras, la Biblia. Por ahora, me parecen que hay cuatro importantes claves,
la cristiana, siendo Jesucristo es la figura central de la Biblia, el
descubrimiento de Cristo, la de la salvación y la del amor I.- JESUCRISTO ES Jesucristo es la figura central de la Biblia, situado en
la cúspide misma, allí donde culmina el Antiguo y el Nuevo Testamento. Los
dos Testamentos tienen en él explicación consumada o dicha de otra forma
cumplida. Porque, en definitiva, si leemos con contemplación ambos textos,
uno y otro se refieren al Mesías, a Cristo, el Salvador, es decir a El
únicamente. No puede caber duda, todo el Antiguo Testamento hace referencia
al Nuevo. No se puede entender en plenitud el Antiguo sin la luz del Nuevo. Y
si alguien no quiere considerar o desea ignorar el Antiguo, no le va a ser
posible entender verdaderamente el Nuevo. Las Sagradas Escrituras, la Biblia entera, desde sus
primeras páginas hasta las últimas, nos hablan de múltiples maneras y de
forma variada, de Jesucristo, Nuestro Señor. San Jerónimo dijo que: “que ignorar las Sagradas
Escrituras es ignorar a Cristo” Ahora invirtamos la frase, leámosla de
nuestra perspectiva cristiana diciendo: Conocer las Sagradas Escrituras es
conocer a Cristo, contemplarla, es contemplar al Señor. Entonces, en la lectura de la Biblia, es significativo
destacar que como pauta importante, es la consideración de que las Escrituras
son un todo concordante, todo esta relacionado, es una unidad
indisoluble, que pesa o gravita sobre un tema central: Jesucristo, Palabra
única de Dios, la primera y la última, plenitud de la revelación divina. II.- EL
DESCUBRIMIENTO DE CRISTO EN LA BIBLIA Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna
[Jn 6, 68] La Biblia se realiza a sí misma, adquiere su verdadera dimensión,
sólo en Jesucristo; tiene como última razón de ser la persona de Cristo. Toda
la Biblia tiene unidad en Cristo. Esto significa que la lectura de la Biblia
tiene que ser una lectura cristiana, es decir, una lectura que descubra la
presencia de Cristo en todas sus partes. Sin exageración, bien podemos decir
que la Biblia es Cristo, que toda ella es fundamentalmente una cristología.
Hay quienes ha llegado a decir, que en la Biblia sólo hay una cosa revelada:
Jesucristo, su persona y su obra. Todo va a depender de cómo se contemple la
lectura y el estudio de las Sagradas Escrituras, pero ineludiblemente
llegaremos a este descubrimiento III.- DESCUBRIENDO EN En cada palabra que vamos leyendo en las Escrituras, vamos
descubriendo que es la palabra de Dios y que nos enseña el camino de la
salvación. Nos habla de nuestro origen y de nuestro destino, de la redención
realizada objetivamente por Jesucristo y del modo de conseguir personalmente
la redención definitiva y final de nuestras almas. Ella misma es fuerza
salvadora, la salvación misma, palabra de verdad, buena nueva de salvación,
“palabra que puede salvar vuestras almas” (Sant 1:21). La Biblia es la historia de las continuadas intervenciones
de Dios en la historia del hombre para sacar al hombre de un estado de
sufrimiento y de dolor, de persecución y de esclavitud, de enfermedad y de
muerte, a un estado de bienestar y de alegría, de paz y de libertad, de salud
y de vida? En la historia bíblica han intervenido muchos salvadores; pero
detrás de ellos, dándoles fuerzas, estaba él, el único salvador. La
salvación, que se producía siempre en graves y hasta arriesgadas
circunstancias políticas y sociales, era siempre generadora de esperanza.
Porque esta salvación, que Dios ejerció siempre en el pasado y que seguirá
ejerciendo en el futuro, es la garantía de nuestra esperanza y de nuestra fe,
de nuestra salvación final: “Jesucristo no ha venido a condenar, sino a
salvar” (Jn 12:47) La Biblia es la revelación y la realización del misterio
de la salvación realizado en Cristo. Todo en la Biblia está ordenado y
referido directa o indirectamente a este misterio salvífico. IV.- DESCUBRIENDO LAS CLAVES DEL AMOR La Biblia, no es un libro cualquiera, es el libro por
excelencia, el primero entre todos los libros y es único, no hay otro igual.
¿Por qué?: Porque a diferencia de los demás libros, este es único que tiene
un doble origen, humano y divino. La Biblia es un libro humano, hecho por hombres, en el
lenguaje de los hombres. Sin embargo, los profetas y los apóstoles escribían
no por su entendimiento humano sino por la inspiración de Dios. El purificaba
sus almas, esclarecía su mente y abría los misterios del futuro,
inalcanzables por conocimiento natural. Por eso sus escritos se llaman
inspirados por Dios. Es, además y sobre todo, un libro divino, hecho por Dios
para transmitir a los hombres un mensaje de salvación. La Biblia es el Libro del Amor, ella nos revela que revela
que “Dios es amor”, con esta reflexión, podemos hacer un reconocimiento
de que así es, para ello contemplemos algunos pasajes que nos revelan que es
el Libro del Amor y que nos habla del “Amor de Dios” y que “Dios es Amor” Juan, el discípulo amado, escribe en el capitulo: 1Jn
4:7-11: “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo
aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha
conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se Mostró el amor de Dios
para con nosotros: en que Dios Envió a su Hijo unigénito al mundo para que
vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que él nos Amó a nosotros y Envió a su Hijo en
Expiación por nuestros pecados. Amados, ya que Dios nos Amó Así, también
nosotros debemos amarnos unos a otros. Nadie ha visto a Dios Jamás. Si nos
amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha
perfeccionado en nosotros. Y así lo confirman todas las intervenciones de Dios en la
historia del hombre, realizadas siempre por amor. La Biblia es la historia de
las continuadas intervenciones de Dios en la historia del hombre para sacar
al hombre de un estado de sufrimiento y de dolor, de persecución y de
esclavitud, de enfermedad y de muerte, a un estado de bienestar y de alegría,
de paz y de libertad, de salud y de vida. El Señor les Bendiga Pedro Sergio Antonio Donoso Brant Noviembre 2005 |