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LECTIO DIVINA “Orar
la Palabra de Dios en la Sagrada Escritura, la búsqueda de Dios” Autor:
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant 1. LA
PALABRA DE DIOS SIEMPRE VIVA Y NUEVA EN LA LECTIO DIVINA. La Lectio Divina, es un modo cotidiano de orar la Sagradas
Escrituras y en la cual la Palabra de Dios puede penetrar en nuestros
corazones. Con este modo de orar la Palabra, podemos crecer en una relación
íntima con el Señor que tanto nos ama. La Lectio
Divina es entre otras cosas, un modo privilegiado de crecer en relación con
Jesucristo. A través de la
práctica individual o en comunidad de la Lectio
Divina nos preparamos a la Palabra de Dios de modo que podamos mirar al mundo
con los ojos de Dios y amar lo que vemos con el corazón de Dios. A través de la
"Lectura Divina" de las Sagradas Escrituras, podemos
alejarnos paulatinamente de nuestros propios esquemas y abrirnos a lo que
Dios nos quiere decir. 2. SUBIENDO
A LA CONTEMPLACION Hay algunas
variantes para ir subiendo a la contemplación en la práctica individual o en
comunidad de la Lectio Divina, no hay reglas fijas,
sin embargo a través de los siglos permanece el escalamiento para ascender a
la contemplación. En un
primer peldaño, “La Lectura” en el que leemos la Palabra de Dios, lo hacemos
lento y atentamente, de modo que penetre profunda e íntimamente en nosotros. El segundo
peldaño, “La Meditación”, momento para reflexionar, rumiar, masticar lo que
hemos leído para extraer lo que Dios quiere darnos y disfrutar del sabor de
su Palabra. El tercer
peldaño, “La Oración”, momento de alejarnos de nuestro modo de pensar y
permitir a nuestro corazón hablar con Dios, nuestra oración tiene como fuente
de inspiración, la reflexión de la Palabra de Dios. Una vez escalada
los tres peldaños iniciales, podremos subir aún más, otra grada, “La
Contemplación”, y en ella nos abandonamos totalmente. Es el tiempo en el cual
nosotros humildemente descansamos en la Palabra de Dios. En este peldaño
podremos oír en nuestro interior, en lo escondido, la voz del amado Dios que
dialoga en nosotros. Este es otro
modo de entender y de entenderse con Dios; otro modo de hablar sin ruido de
palabras, es algo que está más allá de todo, más allá de lo pensado y
decidido por nosotros, más allá de palabras, pensamiento y deseos producidos
por nuestro esfuerzo. Es oración por iniciativa de Dios en el orante. 3. ORAR
LA PALABRA PARA TRANSFORMARNOS La voz del amado
Dios, nos transforma progresivamente por dentro, esta transformación puede
tener un efecto intenso sobre nuestro comportamiento y nos lleva a una vida
nueva que testimonia la autenticidad de nuestra oración. No obstante,
para que esto suceda, hay que ser simples y disponerse más a escuchar que
hablar. Hay que desarrollarse más hacia el silencio para poder contemplar.
Hay que permitir que la Palabra se revele a los ojos del corazón. La Lectio Divina, como un modo de orar la Sagrada Escritura,
es una fuente de crecimiento en la relación con Cristo. La Palabra de
Dios es viva y activa, y transformará a cada uno de nosotros si nos abrimos a
recibir lo que Dios nos quiere dar. 4. LA
EXPERIENCIA TERESIANA Para muchos la
lectura de las Sagradas Escrituras, se les hace difícil lo de meditar o
discurrir. A ellos, Santa Teresa de Jesús va a decirles: “para ustedes es
precisamente la contemplación”. Santa Teresa de Jesús está convencida de lo
importante que es para una vida espiritual animosa conocer y tener
experiencia de lo que Dios da en el camino de la oración. Teresa nos
enseña que la contemplación es algo así como una fuente de agua viva que
espera al orante en pleno camino y que sacia la sed del caminante. La
contemplación excava en el orante una extraña sed de Dios. -¡Con qué sed se
desea tener esta sed!- (C 19,2). Teresa hace
confidencias: “Yo sé de una persona que, si no la socorriera Dios rápido con
esta agua viva, en grandísima abundancia con arrobamientos, tenía tan grande
esta sed, iba en tanto crecimiento su deseo, que entendía muy claro era
posible -si no la remediaran- morir de sed” (C 19,8). La oración
contemplativa y la propia experiencia tienen en las Sagradas Escrituras la
fuente de la inspiración. En ella lee
Teresa las promesas del agua viva que Jesús ofrece a todos sin excepción (C
19,15). En ella encuentra la fidelidad de Dios: - fiel es el Señor; a quien
busca la verdad, no lo dejará en la mentira, y a quien lo desea de corazón,
no lo dejará morir de sed- (C 19,13). 5. LA
BÚSQUEDA DE DIOS Sobre todo, en
las Sagradas Escrituras se encuentran los grandes tipos del orante
contemplativo. La Samaritana, que conversa con Jesús y de pronto se siente
acosada por la sed de agua viva que él promete. San Pablo, acosado por el
deseo de ver a Dios, pero que no sabe qué escoger, si morir para estar con
Cristo, o seguir viviendo para anunciar el Evangelio. La búsqueda de
Dios es apasionada, gozosa; florece en los que están enamorados de un Dios
que nos ha tocado el corazón con su hermosura. Está llena de imágenes, de
colorido, de frescura, de luz; está llena de vida. Muchos orantes la han
convertido en un gemido vivo. San Agustín y San Juan de la Cruz nos prestan
sus palabras: -Exhalaste tu perfume, y respiré, y suspiro por Ti. Gusté de
Ti, y siento hambre y sed. Me tocaste, y me abraso en tu paz -. Unidos en la oración caminandoconjesus@caminandoconjesus.cl |