Misa Diaria

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

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Página de PEDRO SERGIO ANTONIO DONOSO BRANT

1 8 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.400 suscriptores de 56 países distintos. Se envía desde Santiago de Chile. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico:

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LITURGIA DE LA HORAS

MISA DIARIA POR VIDEO FRANCISCANOS DE MARIA

MISA DIARIA EN EWTN

Suscriptores: 23.512

Fecha: 27-01-2016

Edición Nº 4.568

Visita N° Contador Gratis

Miércoles, III Semana

t.o. ciclo c

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 95, 1.6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA 2Sam 7, 4-17

Lectura del segundo libro de Samuel.

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: «Por qué no me han edificado una casa de cedro? ». Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que El mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, Yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de, tus entrañas, y afianzaré su realeza. El edificará una casa para mi Nombre, y Yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”. Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: El rey David manifestó al profeta Natán el proyecto para construir el templo del Señor. Pero Dios piensa otra cosa y se lo hace saber por el mismo profeta. El mismo construirá su templo. El Reino de Dios será en adelante el Reino de David, pero pondrá en el trono al hijo de David: Salomón, a quien protegerá y guiará, pero también a los que vendrán después.

SALMO Sal 88, 4-5. 27-30

R. Le aseguraré mi amor eternamente.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.

ALELUYA

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

EVANGELIO Mc 4, 1-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a Él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba: “Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Y decía: “El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de El junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: “A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”. Jesús les dijo: “No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno”.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: Había mucha impaciencia por cosechar los frutos de tantos sufrimientos y sangre derramada bajo la ocupación romana, ¡y Jesús volvía a las semillas! Esa es la gran paradoja del Evangelio con la que seguimos topando: el reino está allí y con él tenemos todo lo que se puede dar en este mundo.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cf r. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

Escuchen! El sembrador salió a sembrar

Mc 4, 1-20:

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    LOS DISCÍPULOS LE PREGUNTARON QUÉ SIGNIFICABA ESTA PARÁBOLA

Jesús les dijo: “A ustedes se les ha confiado el secreto del Reino de Dios; en cambio, a los que están fuera, todo les queda oscuro; así, por más que miren, no verán; por más que oigan, no entenderán; a menos que se arrepientan y sean perdonados”, Es decir, a ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender” (Lc 8, 4-8)

El que mejor nos puede explicar una parábola es el mismo Jesús, y el que mejor la entenderá, no es el que sepa más de teología, y que se haya leído la Biblia muchas veces. Para comprender las palabras de Jesús, se debe estar libre de toda arrogancia en la contemplación de las cualidades propias, con menosprecio de las de los demás, porque no entenderán el evangelio los que viven seguros de poseer la verdad, sentados cómodamente en el sillón de la fe, sin ningún compromiso con la justicia, sin interés por amar a su prójimo, y sólo pueden entender lo que dé la razón a su modo de vivir, lo que les convenga. No pueden entender las palabras de Jesús los que están cerrados a "conocer los secretos del reino". Difícilmente entenderán el mensaje de Jesús, aquellos no les interese vivir de acuerdo a sus enseñanzas, sin embargo los que escuchan, y profundizan sus palabras y la atesoran en el corazón y la ponen en práctica, no la acomodan a su estilo de vida, sino que buscan vivir a semejanza de Jesús, no solo las han entendido de oído, sino que de corazón y mente.

Pero cuidado con esos que aparentan haber recibido bien las palabras de Jesús y que luego pierden de a poco lo que han recibido, que mientras estuvieron bien estaban comprometidos y luego por motivos inspirados por la soberbia o la vanidad la abandonan.

2.    SE LES HABLA EN PARÁBOLAS, PARA QUE MIREN SIN VER Y OIGAN SIN COMPRENDER

“A los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender", para estimularlos a pensar por sí mismos, para que el corazón le encuentre sentido a la enseñanza, la parábola es la narración de un suceso fingido de la que se deduce una enseñanza moral o una verdad y tiene grandes ventajas. La verdad presentada de esta forma queda más grabada en la memoria que una mera exposición didáctica, ninguna enseñanza acerca de la misericordia del Señor hacia los pecadores arrepentidos habría producido el efecto de la parábola del hijo pródigo (Lc. 15:11-32). Por otra parte, cuando un profeta o predicador debía reprender a un personaje importante que no fuera a aceptar su culpabilidad, podían usar una parábola habilidosa para cautivarlos e iluminar su conciencia.

“Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: “Escuchen. Salió el sembrador a sembrar. Cuando iba sembrando, unos granos cayeron en la vereda; vinieron los pájaros y se los comieron ”

Esta parábola nos narra de un sembrador que sale a sembrar a voleo, él no ha escogido el terreno, y en el voleo la simiente cae en lugares diferentes, entonces no le es fácil saber si esta fructificará o no, además por ser terrenos distintos donde cae esta, encuentra dificultades para crecer, es así como cae en cuatro terrenos diferentes.

Parte de la semilla cayó al borde del camino; esos pequeños caminos que atraviesan los campos. Los pájaros, siempre al acecho, se la comieron. La conclusión es hacernos ver que se perdió.

3.    HEMOS DE DISTINGUIR ENTRE ESCUCHAR Y ENTENDER.

El desarrollo de la palabra debe pasar desde lo externo a ser algo interior, lo que exige tiempo y un trabajo del individuo por el que se va identificando con unos valores que deben llevarle, lógicamente, a un cambio de conducta. Si no se llega a este cambio de vida, nos quedaremos en unos conocimientos que para poco o nada nos van a servir. De ahí que Jesús nos hable de lo sembrado al borde del camino. Es cuando la palabra queda al margen de la vida de la persona, sin comprometerla. Estaremos en este grupo si rechazamos la palabra abiertamente, y no integramos en nuestra vida, como los que adaptan externamente al mensaje que escuchan, pero no lo asimilan interiormente por no llegarles como algo válido para su vida, sino como una rutina social o una imposición familiar; sin olvidar las resistencias que pueden surgir dentro del hombre para no enfrentarse con los valores en uso en la sociedad. Así son, esa mayoría que se declara cristiana sociológicamente, que se bautiza y hasta cumple con algunos ritos establecidos, pero interiormente comparten los mismos criterios de vida que el resto de la sociedad no cristiana. Escuchan sin entender, por ser terreno duro, impenetrable, empedrado y machacado por la costumbre y la rutina. Todo lo escuchan como ya sabido. La semilla cae sobre ellos, pero no puede penetrar, esto es, rebota.

Toda religión que no es fruto de la convicción personal termina creando el repudio, haciendo el ridículo. Por esa razón cuando leemos este fragmento del evangelio en san Lucas nos dice que antes de ser comida por los pájaros fue pisada por los hombres (Lc 8,5).

4.    LO SEMBRADO EN TERRENO PEDREGOSO TAMBIÉN SE PIERDE.

Dice Jesús; “Otros cayeron en terreno pedregoso, donde apenas había tierra; como la tierra no era profunda, las plantas brotaron enseguida; pero cuando salió el sol, se quemaron, y por falta de raíz, se secaron”

Lo sembrado en terreno pedregoso también se pierde. Al tener poca tierra, sin raíces profundas, el sol la secó. Somos de este grupo si aceptamos la palabra sin profundizarla y cuando nos vienen las dificultades lo dejamos todo. Pero también es necesario destacar que muchos jóvenes en sus escuelas reciben inicialmente su formación religiosa, muchos niños asisten a catecismo a fin de preparase para su primera comunión o para la confirmación, y se saben ciertas cosa que repiten y poco sienten, porque no les hemos enseñado a valorar lo que han recibido, y no profundizan las enseñanzas porque les hemos dejado permisivamente que le den más importancia a otros valores que no son de nuestra fe, no es como dicen algunos por falta de edad madura, porque los retoños se deben cuidar y regar para crezcan fuertes y si no se hace así, seguro que se secaran antes de crecer.

5.   OTRA CAYÓ ENTRE LAS ESPINAS O LAS ZARZAS, QUE AHOGARON LA SEMILLA AL DESARROLLARSE

Dice Jesús: “Otros granos cayeron entre espinas; las espinas crecieron, ahogaron las plantas y no las dejaron madurar.”

Otra cayó entre las espinas o las zarzas, que ahogaron la semilla al desarrollarse. La tierra era fecunda y profunda, en ella la semilla podía haber germinado. Sin embargo, también se secó. En este grupo podemos incluirnos si tenemos mucho que dejar para poder ser cristianos: las riquezas, los criterios de clase, los placeres, la posición social y por estos motivos nos apresuramos a ahogar la simiente por miedo a las complicaciones que podrían ocasionarnos. Aquí están los que pretenden engañarse compaginando los valores de Dios con los que representa el dinero. Aquí se sitúan los que suelen gozar de buena reputación y ocupar puestos preferentes en la Iglesia. ¿Estamos dentro de estos?

Vemos cómo en tres ocasiones falla la siembra. Lo que no quiere decir que se den claramente estos tres tipos de personas. Suelen darse mezclados y coexistir en el mismo individuo. Lo que importa destacar es que el reino es rechazado por unos, por las razones que sean, y aceptado por otros; y que los que lo aceptan lo demuestran con una vida a favor del pueblo, con una vida en la que están presentes las bienaventuranzas.

6.    UNA PARTE CAYÓ EN BUENA TIERRA Y DIO EL FRUTO ESPERADO

Finalmente, los otros granos cayeron en tierra buena; las plantas fueron brotando y creciendo y produjeron el treinta, el sesenta o el ciento por uno”.

Sin embargo una parte cayó en buena tierra y dio el fruto esperado, esto nos representa, solo si hemos escuchado y entendido plenamente, y lo hemos puesto en práctica.

Porque sólo si la semilla echa raíces dentro del corazón humano podremos hacer frente a las dificultades que han de llegar inevitablemente. A este grupo pertenecen los que entienden que, aunque hayan recibido el evangelio con corazón sincero, las situaciones externas pueden cambiar y hacerles entrar en crisis. Entienden que cada etapa de la vida tiene sus propias dificultades, que no son seres ya hechos, sino en constante crecimiento, que las situaciones son siempre distintas, que cada día trae sus propias inquietudes y dudas y que diariamente deben plantearse lo que ayer parecía seguro.

Son los que reciben el reino de Dios como una revelación, como una interpelación personal, como una llamada constante a superarse. Son los que se dejan vaciar, desenmascarar, desalojar de su seguridad y de su buena conciencia. Son los que toman para sí cuanto se dice, los que están en actitud permanente de conversión y de arrepentimiento, los que se han reconocido en los tres grupos anteriores. El mensaje de Jesús no es aceptable sin más. Es necesario estar libre de toda estima y ambición de poder y de tener; hacerlo nuestro, carne de nuestra carne y espíritu de nuestro espíritu; desprendernos de todo agobio por la subsistencia y del deseo de comodidad. ¿Escuchamos la palabra convencidos de estar ya en el buen camino y aplicándolo sólo a los demás? ¿La escuchamos con entusiasmo y la dejamos cuando nos exige esfuerzo y constancia? ¿Nos vemos con ánimo para irla llevando de verdad a la práctica?...

7.    EN TODO LOS CASOS, EL QUE MEJOR NOS PUEDE EXPLICAR UNA PARÁBOLA ES EL MISMO JESÚS, QUE LES DIJO A CONTINUACIÓN:

‘Los que reciben la semilla en terreno pedregoso’, son los que, al escuchar la palabra, de momento la reciben con alegría; pero no tienen raíces, son inconstantes, y en cuanto surge un problema o una contrariedad por causa de la palabra, se dan por vencidos. ‘Los que reciben la semilla entre espinas’ son los que escuchan la palabra; pero por las preocupaciones de esta vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás, que los invade, ahogan la palabra y la hacen estéril. Por fin, ‘los que reciben la semilla en tierra buena’ son aquellos que escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha: unos, de treinta; otros, de sesenta; y otros, de ciento por uno”.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

TODO LO QUE HAGAMOS ESTÁ EN MANOS DEL SEÑOR: EL SERÁ QUIEN DÉ ESTABILIDAD A NUESTRA «CASA» Y HAGA FÉRTIL NUESTRO «TERRENO».

Estamos acostumbrados a razonar según nuestros esquemas, a calcular por anticipado los resultados de nuestro trabajo, a proyectar nuestra actividad. Los criterios de juicio del Evangelio son, sin embargo, muy distintos y, con frecuencia, el Señor subvierte nuestros planes de manera inesperada, a veces difícil de comprender y aceptar. Como David, pensamos hacer bien proyectando atrevidas construcciones, y cuando salimos a los campos para «sembrar» -una metáfora que se aplica muy bien al compromiso eclesial- no estamos, a buen seguro, tan despistados que echemos la semilla en el camino y entre las piedras. El mismo profeta, en un primer momento, aprueba la intención de David (2 Sm 7,3), e incluso los apóstoles tienen dificultades para comprender la lógica de una siembra tan extraña (Mc 4,13).

Debemos acostumbrarnos a darle la vuelta a nuestra mentalidad, a cambiar radicalmente de dirección: ése es el primer significado de la palabra conversión. No nos hagamos la ilusión de que cumplimos nuestro deber sólo porque «construimos» algo visible, incluso grandioso a los ojos de los hombres. No pretendamos que el fruto de nuestra «siembra» dependa exclusivamente de la prudencia de nuestros programas. Todo lo que hagamos está en manos del Señor: El será quien dé estabilidad a nuestra «casa» y haga fértil nuestro «terreno».

Confiémonos con humildad y con sencillez a su guía, sin desvivirnos detrás de tantas preocupaciones tal vez secundarias: como David, «descansaremos con nuestros antepasados» (2 Sm 7,12) y el Señor guiará a su pueblo en la paz.

ORACIÓN (3)

 

Perdona, Señor, nuestra superficialidad: somos, con frecuencia, el terreno pedregoso en el que tu Palabra no puede echar raíces. Perdona, Señor, nuestra inconstancia, que seca enseguida en nuestro corazón el entusiasmo suscitado por tu Palabra. Perdona, Señor, nuestra fragilidad: las preocupaciones cotidianas nos distraen y corremos detrás de muchas cosas superfluas. Perdona, Señor, nuestra presunción: creemos poder predisponerlo todo y hacerlo todo con nuestras fuerzas.

Ayúdanos a confiarnos con la seguridad del niño a tu guía: sólo tú puedes hacer estable nuestra fe para siempre. Convierte nuestro corazón y consérvanos cerca de ti hasta el momento en el que, como a David, nos lleves de la mano a «descansar con nuestros antepasados».

SANTORAL (4)

 

“Sí, Jesús mío, todo por ti y todo por tu gloria, en vida, en muerte y por toda la eternidad”.

SAN ENRIQUE DE OSSÓ

Autor: Jesús Martí Ballester

EL COMIENZO DE UNA AMISTAD

Me ocurrió como con don Manuel González García. Entonces conté la historia de mi encuentro con él. Con Don Enrique de Ossó me pasó lo mismo, por su revista Jesús Maestro, cuyos números estaban a montones en la biblioteca y me los leí copiosamente. Después, ya sacerdote, me regalaron las Teresianas, en uno de cuyos institutos ejercí de director espiritual y ya antes me había relacionado con ellas, especialmente con la Madre Concepción Giménez, mexicana, que me pintó la cinta de mi ordenación sacerdotal. Ellas me regalaron la biografía de Don Enrique, editada por Don Marcelo González, estudioso de su vida y doctrina, conocedor de sus escritos e intérprete de su espíritu. Se titulaba esa biografía: “D. Enrique de Ossó o la fuerza del sacerdocio”. En ella Don Marcelo nos dio a conocer algunos rincones de su vida que no habían sido sacados a la luz, y fue para los sacerdotes, expansión de su conocimiento y referencia de vida de un testigo fiel. Su palabra precisa y acertada fue, sin lugar a dudas, determinante para el avance del proceso que culminó en la canonización de San Enrique. Así presenta su libro: “Este libro no aspira a otra cosa más que a ser el homenaje de un sacerdote de hoy a un sacerdote de ayer. Pasan los años, pasa la vida, y cambian con el tiempo las formas y métodos de lucha en la gran batalla que perpetuamente se libra entre el bien y el mal. Pero hay algo que permanece inalterable como la cumbre solitaria de una montaña nunca hollada por la planta del hombre. Es la fecundidad del sacerdocio católico cuando el que lo encarna está dispuesto a vivirlo en íntima unión con Jesucristo. Creo que D. Enrique de Ossó es un buen ejemplo de esto que digo...” 

SUS ORIGENES

Enrique de Ossó y Cervelló  es uno de los grandes maestros espirituales del siglo XIX. Figura polifacética. De hondo calado humano y gran talla espiritual. Cercano a nosotros, a la sensibilidad y a los problemas del hombre de hoy. Sacerdote diocesano de Tortosa, natural de Vinebre (Tarragona, España), había nacido en 1840. Hijo de D. Jaime de Ossó Català y Dª Micaela Cervelló Jové; labradores discretamente acomodados, heredó de su madre, una mujer dulce de hondo sentido cristiano, la capacidad de ternura, lo entrañable de sus modos y de sus palabras, la cercanía, la fascinación por Dios, su voluntad y su Reino. De su padre, heredó un sexto sentido para buscar  eficacia, resultados, uso inteligente de los recursos, esplendidez para invertir en lo que rinde, buen seny catalán.

Su madre y su abuelo materno; Antonio, educaron a Enrique con mucho cariño, dejando hondas huellas en su alma de niño con sus ejemplos y consejos. Enrique solía acompañar a su abuelo a pasear junto al río o por los inmensos campos de viñedos, donde éste le contaba historias y vidas de santos que fascinaban a Enrique. Su infancia transcurrió en un ambiente de paz y ternura en una familia cristiana donde había mucho amor. En Vinebre vivió hasta los once años.

LA ESCUELA DE VINEBRE

Después de haber ido muchas veces a la Iglesia, él mismo dice que "era muy aficionado a las cosas de Iglesia, a ayudar a Misa y, sobre todo, a ayudar en el coro". Y asistir al catecismo parroquial, comenzó a asistir a la escuela.. En la escuela fue siempre uno de los primeros. Quería mucho a su maestro, quien le enseñó todo lo que se podía aprender en una escuela de pueblo: leer, escribir, hacer cuentas y, la doctrina cristiana.

PREPARANDO EL FUTURO

Así iba acercándose a la adolescencia y había que pensar en el futuro. Para su padre Enrique era muy inteligente y quería que se dedicara al igual que Jaime; el hermano mayor, al comercio. Su madre también tenía planes para Enrique: " Hijo mío, Enrique, hazte sacerdote ¡Que gusto me darías!", le repetía muchas veces. "No quiero, quiero ser maestro", contestaba Enrique. Pese a esto, su padre lo envió a Quinto de Ebro, pueblo de la provincia de Zaragoza, donde vivía un tío para que lo introdujera al mundo del comercio. Enfermó al borde de la muerte y recibió la Santa Unción; se recuperó milagrosamente y le atribuyen a la Virgen del Pilar el milagro.

MUERE SU MADRE

Cuando tiene quince años, su madre Micaela, cae gravemente enferma del cólera, terrible epidemia que asoló Europa. Falleció, acompañada por Enrique, al que miró con una última mirada profunda, que nunca olvidó: "Estuve presente a su muerte santa, y lloré mucho, porque mucho lo sentí verme privado de ella. Mas a esto que parece desgracia, debo tal vez mi dicha y mi suerte, porque luego me vino deseo de ser sacerdote, recordando lo que me decía mi buena madre”. Su amor a la Santísima Virgen fue en aumento, bajo la advocación de Montserrat, ls "Moreneta" obró enormes milagros en su vida.

SU SACERDOCIO

A los catorce años a Montserrat, el ideal de ser comerciante no está de acuerdo con los intereses que Cristo infundía en su alma. Jaime su hermano mayor, que fue a buscarlo a Montserrat, comprendió que Micaela, su madre, estaba en el asunto. Aún no hacía un mes que había muerto. Jaime recogió la herencia y asumió el compromiso: - "Ven Enrique, vamos a casa. Serás sacerdote, yo te ayudaré". Ordenado sacerdote, celebró su primera Misa en Montserrat.

Una vez ordenado le encargaron enseñar matemáticas y física en el seminario de Tortosa hasta el año 1878. Pero siguió con su gran devoción por la catequesis. Elogiado durante estos años, por su competencia pedagógica, su exactitud y suave exigencia, pero recordado sobre todo por ser "ante todo y sobre todo, un sacerdote de cuerpo entero".

EL ORGANIZADOR. CONGREGACION DE LA PURISIMA

En 1870 organiza la "Asociación de congregantes de la Purísima Concepción" para jóvenes. Seis años más tarde fundará la "Hermandad Josefina" que agrupaba a los hombres sin discriminación de trabajo o edad.

Luego de haber fundado una "Congregación mariana" de jóvenes labradores del campo, fundó en 1873 la Asociación "Hijas de María Inmaculada y Santa Teresa de Jesús"; que se convertirá en el Movimiento Teresiano de Apostolado MTA, quienes viven el "Ser cristianos auténticos cristianos en el propio ambiente". Y para facilitar la oración de los miembros de sus instituciones, publicó en 1874 "El cuarto de hora de oración", uno de los libros más importantes de toda su carrera, y publicado en muchos idiomas y dialectos.

El Padre Ossó creía en la efectividad de la prensa por lo cual desde 1871 se dedica a publicar cuestiones relativas a la Iglesia en España y a las enseñanzas de los Papas Pío IX y León XIII, se basó básicamente en la difusión de la encíclica Rerum Novarum y en el catecismo dirigido a obreros.

FUNDADOR DE LA COMPAÑÍA DE SANTA TERESA

Su admiración hacia Santa Teresa de Ávila le inspiró la fundación de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, el 23 de junio de 1876. La Compañía se extendió por múltiples países como Chile, España, México, Portugal, Paraguay y Uruguay. Su misión era: "Extender el reinado del conocimiento y amor a Jesucristo por todo el mundo por medio de los apostolados de la oración, enseñanza y sacrificio".

DIFUSION

Y durante principios del siglo XX, las Hermanas Teresianas estaban presentes en los cinco continentes extendiendo el pensamiento de su fundador, San Enrique de Ossó y de Santa Teresa de Ávila con una notable labor evangelizadora y educativa. Sin olvidar que "son enviadas por la Iglesia a ser signo y testimonio de una especial presencia del Señor entre los hombres, y de la vida nueva y eterna conquistada por Cristo, dedicándole todo su ser y obrar; en las escuelas "para formar a Cristo Jesús en la mente y en el corazón del niño y del joven", viviendo en comunidades, según el espíritu de Santa Teresa de Jesús: espíritu de oración, de verdad, de fortaleza, de grandeza de alma, de humildad y desprendimiento, de alegría y obediencia". En palabras de San Enrique la teresiana debe ser: " Un alma de fuego a quien conmueva y abrase el celo de las almas, que aspire siempre a lo mejor y más santo; de perfecto orden en los afectos, severa disciplina en las costumbres, constancia y perseverancia en la oración, robustez en las acciones, fervor en todas sus obras, asuidad en el combatir al enemigo" ( E.E.O. II,p. 277)

SU MUERTE

Los últimos años del Padre Ossó fueron amargos y contrastados, sufrió incomprensiones de sus superiores, de compañeros y enfermedades, por lo que viajó a Valencia a meditar en solitario, y desde allí, escribía a sus hijas espirituales, causa principal del último dolor del Padre, ante el cual se rindió y para el que buscó lenitivo en el retiro y la soledad. Y para ello buscó uno de los lugares donde encontraba refuerzo en la oración y reflexión, que eran el desierto de las Palmas de los Carmelitas en Castellón y el convento de Santo espíritu de los franciscanos en Gilet, Valencia. A este último se dirigió y allí le explotó el corazón.

El Padre Ossó murió en el convento franciscano de Gilet, Valencia, el 27 de enero de 1896, a los 56 años. En la hospedería se le rompió el corazón. Aún se incorporó envuelto en una manta y aporreó la puerta de la clausura pero los frailes no lo oyeron y murió solo. Fue enterrado en el cementerio de los frailes.

Fue beatificado el 14 de octubre de 1979 en la Plaza de San Pedro por Juan Pablo II, y fue canonizado en Madrid el 16 de junio de 1993 durante la visita apostólica que realizó el mismo Pontífice a España.

JESÚS MARTI BALLESTER

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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