Misa Diaria

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

cid:image001.jpg@01D09552.19F974A0

Página de PEDRO SERGIO ANTONIO DONOSO BRANT

1 7 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.400 suscriptores de 56 países distintos. Se envía desde Santiago de Chile. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico:  caminandoconjesus@vtr.net

Este subsidio está publicado todos los días en la página WEB en este link: MISA DIARIA

facebook

Está permitido el re-envío, la copia y la publicación de esta página, solo ruego indicar el autor y las fuentes de origen.

www.caminando-con-jesus.org   

www.caminando-con-maria.org

LITURGIA DE LA HORAS

MISA DIARIA POR VIDEO FRANCISCANOS DE MARIA

MISA DIARIA EN EWTN

Suscriptores: 23.491

Fecha: 27-12-2015

Edición Nº 4.537

Visita N° Contador Gratis

LA SAGRADA FAMILIA DE JESUS, MARIA Y JOSE (F). Blanco.

NAVIDAD

 

LA SAGRADA FAMILIA

Nada más celebrar la Navidad, la liturgia nos introduce en esta fiesta de la Sagrada Familia. Tiene un profundo significado: Al entrar en este mundo, el Verbo lo renueva todo; al hacerse hombre, sana y regenera todo lo humano. También la familia. Al sanar el corazón humano, herido por el pecado, Cristo hace posible una familia nueva.

Los valores naturales de la familia no son anulados. Todo lo contrario. La gracia de Cristo los purifica, los potencia, los eleva. Las virtudes que el Espíritu de Cristo siembra en el corazón humano hacen posible vivir de una manera nueva el misterio de la familia. La misericordia, la bondad, la dulzura, la humildad, el perdón, el amor, la unidad, la paz son fruto del Espíritu Santo. Vividas a semejanza de Cristo, hacen que la familia cristiana sea reflejo de la familia de Nazaret y –más aún– de la Trinidad misma.

En el mundo actual, cuando la familia se deteriora por momentos, es más necesario que nunca contemplar a la Sagrada Familia para comprender que la familia sólo en Cristo puede realizar su ideal, pues sólo él une, da cohesión y hace a cada uno capaz de amar generosamente, de perdonar, de darse sin medida, de comprender. Sin Cristo, el hombre y la familia, dejados a su debilidad, sucumben. “El que escucha la palabra de Dios y la cumple, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre” (Lc 8,21).

Para ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOS

 

I.  RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Lc 2, 16

Los pastores fueron rápidamente y encontraron a María, a José y al Niño acostado en el pesebre.

ACTO PENITENCIAL

·         -Tú te sometiste obediente a María y José. Señor, ten piedad.

·         -Tú nos hiciste hijos de Dios y hermanos tuyos. Cristo, ten  piedad.

·         -Tú viniste a cumplir la voluntad del Padre. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que en la Sagrada Familia nos ofreces un verdadero modelo de vida, concédenos que, imitando en nuestros hogares las mismas virtudes y unidos por el amor, podamos llegar, todos juntos, a gozar de los premios eternos en la casa del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, ¡Sagrada Familia, ruega por nosotros! por los siglos de los siglos.

II. LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA 1Sam 1, 20-22. 24-28

Una vez más queda demostrado el poder de la oración. Otra madre estéril oró con perseverancia pidiendo a Dios poder concebir un hijo, gracia que le fue concedida. Luego viene la acción de gracias por este favor, no sólo por parte de Ana, sino de toda su familia. El niño fue consagrado al Señor, por el resto de su vida.

Lectura del primer libro de Samuel.

En aquellos días, Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: «Se lo he pedido al Señor». El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: «No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré y él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre». Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo.

El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí. Ella dijo: «Perdón, señor mío, ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor.

Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y Él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a Él: para toda su vida queda cedido al Señor». Después se postraron delante del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO

Haciéndose eco de esta atmosfera de piedad, el salmo canta la felicidad de quienes cerca del Señor. Participamos de esta oración, aclamando: ¡Señor, felices los que habitan en tu Casa!

Sal 83, 2-3. 5-6. 9-10

R. ¡Señor, felices los que habitan en tu Casa!

¡Qué amable es tu Morada, Señor del Universo! Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R.

Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob; protege, Dios, a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido. R.

SEGUNDA LECTURA 1Jn 3, 1-2. 21-24

El amor del Padre se manifiesta de diversas maneras, pero hay una que sobrepasa a todas: «Por voluntad suya, somos reconocidos como sus hijos». Una gracia mayor está aún pendiente. «Después de nuestra resurrección veremos a Cristo tal como es». Para mantenernos en esta situación privilegiada tenemos dos compromisos: creer en Jesucristo y que nos amemos sinceramente en su nombre.

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es. Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y Él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es éste: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como Él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que Él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.

ALELUYA Cfr. Hech 16, 14

Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

EVANGELIO Lc 2, 41-52

El episodio del templo es desconcertante. Un adolescente se toma la libertad de disponer de su vida. Se quedó en el Templo sin decir palabra a sus padres y sin que ellos lo noten. Se puede preguntar ¿Hay que ser alguna vez desobediente como acto de afianzamiento de la propia personalidad?...¿O se debe ser obediente en todo momento? En realidad aquí no hubo desobediencia. Se trata de un caso muy especial. El niño Dios debía ocuparse en las cosas de su Padre. Ya adulto reafirmó: «He venido del cielo para hacer la voluntad de quien me envió». Hay que obedecer a Dios por encima de todo.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre, y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de Él. Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas. Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: «Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados». Jesús les respondió: « ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que Yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?» Ellos no entendieron lo que les decía. Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Palabra del Señor.

EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Ayúdanos a encontrar fortaleza en ti.

·      Por la Iglesia, la familia de los hijos de Dios: para que pueda hacer volver a los hijos alejados. Oremos.

·      Por los gobernantes: para que se esfuercen en solucionar los problemas - Salario, vivienda, educación, salud— que afectan a las familias. Oremos.

·      Por las familias en crisis y las familias disgregadas: para que encuentren comprensión y ayuda en nuestra comunidad. Oremos.

·      Por los padres: para que a ejemplo de María y José respeten y alienten en sus hijos el designio de Dios sobre ellos. Oremos.

·      Por todas las instituciones que se preocupan por la familia: para que continúen su labor con entusiasmo y alegría. Oremos.

III. LITURGIA EUCARÍSTICA

Presentación de las ofrendas: Después de alimentarnos con la palabra de Dios, preparamos la Mesa de Eucaristía, presentando el pan y el vino. Con ellos presentamos nuestra disposición de buscar siempre, en un clima de comprensión y amor, la voluntad de nuestro Padre celestial.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, te ofrecemos el sacrificio de la reconciliación, pidiéndote humildemente, por la intercesión de la Virgen Madre de Dios y de san José, que confirmes a nuestras familias en tu gracia y en tu paz.

Por Jesucristo nuestro

Señor.

PREFACIO DE NAVIDAD

Jesús nació y se crió en una familia. Con el celebrante que nos representa a todos, elevemos la alabanza y la gran acción de gracias al Padre “porque en Jesucristo dignificó nuestra naturaleza para siempre”.

Santo, Santo, Santo..

Durante la consagración, de rodillas, "a no ser que lo impida la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o cualquier otra causa razonable". Terminada la consagración y la elevación del cáliz, con la genuflexión del sacerdote, hasta el final de la misa: de pie.

RITO DE COMUNIÓN

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Bar 3, 38

Nuestro Dios apareció en la tierra y vivió entre los hombres.

Cristo eucaristía sana nuestras heridas y sostiene nuestros cotidianos esfuerzos por construir el amor familiar. Compartiendo la misma fe y la misma caridad, vayamos, alegres, a recibir el Pan de Vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre bueno, alimentados con estos divinos sacramentos, concé­denos imitar constantemente los ejemplos de la Sagrada Familia, para que, después de las pruebas de esta vida, podamos gozar siempre de su compañía en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV. RITOS DE CONCLUSIÓN

Bendición

Canto final: Con la seguridad de sabernos hijos de Dios y miembros de su familia, que es la Iglesia, nos retiramos cantando.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”

Lucas 2, 41-52

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.    LOS PADRES DE JESÚS IBAN TODOS LOS AÑOS A JERUSALÉN EN LA FIESTA DE LA PASCUA.

El relato de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo es una escena de vida familiar. El contexto está representado por dos breves descripciones de la vida de Nazaret: el viaje anual a Jerusalén para la Pascua Y el retorno a casa de la familia de Jesús, donde él permanece sumiso a sus padres como un hijo cualquiera.

En este fragmento del Evangelio según San Lucas, invita a fijarse en varios puntos, donde se habla de las costumbres de las familias judías en tiempos de Jesús, reflejadas en la vida del matrimonio de San José y María Santísima, pero también invita a reflexionar sobre como Jesús, hace ver que su prioridad es su Padre celestial frente a la más que legítima angustia con que María y José anduvieron tres días buscándolo a él, extraviado y hallado finalmente en el templo.

En los primeros versículos, detalle muy importante a considerar, dice: “Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua”. Es decir, José y María tenían por costumbre subir a estas fiestas de la Pascua, con este detalle, se puede afirmar aún más la virginidad de María, como es lógico pensar, si hubiese estado embarazada y con más hijos pequeños, no hubiese podido subir cada año a Jerusalén, ya que habría tenido que cuidarse y su pequeños no le hubiesen permitido hacerlo.

2.    CUANDO EL NIÑO CUMPLIÓ DOCE AÑOS, SUBIERON COMO DE COSTUMBRE

Este relato nos dice que; “Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre”. No dice que el motivo de subir fue porque el niño cumplió doce años, y es posible que era costumbre llevarlo antes de esa edad. Lo que sí asegura el relato, que ellos tenía la costumbre de subir, ya que: "iban todos los años a Jerusalén”

Luego, “acabada la fiesta, María y José regresaron”. Al parecer, no era indispensable quedarse toda la semana pascual, si era obligatoria la estancia allí los dos primeros días. Así entonces, ellos se vuelven a Nazaret.

El Evangelio de Lucas, siempre relatas los sucesos en episodios históricos. En este caso, este es una historia de proclamación. Sabemos que los varones judíos tenían obligación de subir a Jerusalén en las tres fiestas de peregrinación, estas son Pascua, Pentecostés y Tabernáculos (Ex 23:14-17; 24:23; Dt 16:16). También sabemos, que en la práctica, viviendo lejos de Jerusalén, sólo solían asistir a una. Otro dato es que las mujeres no estaban obligadas a ir y ni tampoco los niños hasta los trece años, aunque a los doce se los solía hacer cumplir las prácticas de la Ley, para acostumbrarlos.

3.    MARÍA Y JOSÉ REGRESARON, PERO JESÚS PERMANECIÓ EN JERUSALÉN

El relato continua diciéndonos que “María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta”. Creyendo que Jesús estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Un niño de doce años en Oriente tiene gran libertad de movimientos. Era natural que fuese entre alguno de los grupos, un poco desordenados y distanciados de la caravana. La aglomeración en Jerusalén era grande. El historiador judío Josefo da una cifra fantástica, 2.700.000 personas, para hacer ver la aglomeración que se reunía y lo nutrido de las caravanas. Tal vez por eso supusieron que estaría en la caravana. Sin embargo al darse cuenta de su ausencia, después de haber caminado un día, se devuelve a Jerusalén a buscarlo, preguntando, sin duda, por todas partes. Al cabo de tres días, probablemente contados a partir del comienzo de su retorno, le encontraron en el templo. Estaba en medio de los doctores, sentado, y estaba oyéndoles y preguntándoles.

Como sería esto de estar en medio de los doctores? Los doctores solían enseñar en alguna cámara que daba a los atrios o en los atrios mismos. A veces había reunión de varios doctores, para discutir puntos de la ley, se admitían a ellas discípulos u oyentes, y se permitía el interrogarles. Enseñaban sentados en un estrado, y los discípulos también estaban sentados en torno suyo (Hech 22:3). El que estuviese en el medio indica sólo entre ellos. Conforme, a las costumbres, no sólo se oía las explicaciones, sino que también era posible preguntar. El evangelista destaca que los que le oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas.

4.    “HIJO MÍO, ¿POR QUÉ NOS HAS HECHO ESTO?

Cuando los Padres de Jesús le encontraron, se maravillaron del hecho de estarse entre los doctores, y acaso escucharon alguna de aquellas respuestas maravillosas que daba a las preguntas de un rabí.

Al encontrarse María con Jesús, le dice: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?”. Ella, llevada por el impulso afectivo de madre, le manifestó a Jesús la pena que tenían por ver su ausencia e ignorar su paradero. Pero la respuesta de Jesús, es de un estudio clásico para muchos teólogos,

“¿Por qué me buscaban?” Algunos sobrentienden que la pregunta va a ¿Por qué me buscaban por las casas de los parientes y amigos? (en la ciudad), sin embargo otros exponen que quiso decir que no era ahí donde iba a estar, sino que en la casa de mi Padre (El Templo), ya que Jesús estaba en el templo, que es donde lo encontraron. Entonces es allí es donde debían, sin más, haberle buscado

5.    OCUPARSE DE LAS COSAS DE DIOS.

Jesús, se presenta llamando a Dios su Padre, - mi Padre - con una propiedad y una exclusividad única. Recordemos que María le dijo: “Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto?” Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados” y EL responde que ellos deben saber, saben, que su obligación es estar ocupado en las cosas y misión de mi Padre. Por eso estaba en el Templo, porque allí moraba Dios, su Padre. Es un pasaje sinóptico que enlaza con las enseñanzas del Evangelio de Juan, en donde Cristo se muestra como el Hijo de Dios. Por lo que los judíos querían matarle, porque decía a Dios su Padre, haciéndose igual a Dios (Jn 5:18).

El evangelista resalta que ellos (sus padres) no entendieron lo que les decía. Pero Jesús les dice, aunque en forma interrogativa, que sabían que tenía que ocuparse -era su misión - en las cosas –templo- de su Padre. Después del relato de la anunciación, de Lucas, esto sería incomprensible. Esta ignorancia se refiere al desarrollo de la obra mesiánica: al plan concreto cómo Dios lo iba realizando, y que ellos ignoraban, por eso Jesús les pregunta: “¿No sabían que…?”

El significado teológico del episodio, sin embargo, es mesiánico y el gesto de Jesús es profético. Jesús afirma conocer bien su misión y anuncia la separación futura de sus padres. Cuando la madre lo encuentra en el templo lo interpela: “Tu padre y yo te buscábamos angustiados” y Jesús responde con convicción: “por qué me buscaban? ¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”. Al decir tu padre, María entendía referirse a José; pero cuando Jesús dice mi Padre, está refiriéndose a Dios. Hay un contraste neto y significativo en esto, porque Jesús trasciende a sus padres. Jesús reivindica el primado de la pertenencia al Señor y la prioridad de la propia vocación. Sin embargo, inmediatamente después, Jesús regresa a Nazaret y permanece sumiso y obediente a los suyos.

La obediencia de los hijos a los padres es un deber y florece donde existe un clima de crecimiento y maduración de la persona, donde se reconoce el primado de Dios y de la propia vocación. Los hijos, pues, no pertenecen a los padres, sino a Dios y a su proyecto vocacional, valores más importantes que la familia misma. Por esto Jesús abandonará su hogar para cumplir la voluntad del Padre, es decir, para ocuparse de las cosas de Dios.

6.    TODO CRISTIANO ES ANTE TODO HIJO DE DIOS, PERTENECE A LA FAMILIA DE DIOS.

Jesús, si bien ha nacido en una familia humana, la trasciende, porque proviene al mismo tiempo de las profundidades del misterio de Dios. El, creciendo obediente a sus padres, presenta un rasgo particular: esconde el misterio de unidad con su Padre y pone de relieve un mensaje especial que lo hace ser más sencillamente humano. María y José debieron intuirlo y aceptarlo con humildad en su corazón. Todo cristiano es ante todo hijo de Dios, pertenece a la familia de Dios. El mayor don de Dios, escribe Juan, es que seamos sus hijos: “Mirad que magnifico regalo nos ha hecho el Padre: que nos llamemos hijos de Dios” (1 Jn 3,1-2).

No se trata de una exhortación piadosa ni de dejar con la boca abierta a la comunidad cristiana. Somos verdaderamente hijos de un Padre que nos ama y todavía no comprendemos a fondo la grandeza de este don. La filiación divina es un germen y un don en devenir que llegará a plenitud en la visión del Señor. Es preciso vivirla, gozarla día tras día en la fe y en la perseverancia amorosa para poder encaminarnos con alegría al ideal que es certeza para el cristiano: seremos semejantes a Dios. La seguridad de nuestra semejanza con Dios no se apoya sobre nuestra conquista o sobre nuestros esfuerzos, sino sobre la bondad de un Padre, sobre el don gratuito que nos ha concedido haciéndonos hijos suyos y pidiéndonos que la hagamos crecer en nosotros con la acogida y el cumplimiento de su Palabra.

7.    ÉL REGRESÓ CON SUS PADRES A NAZARET Y VIVÍA SUJETO A ELLOS.

Vueltos a Nazaret, el Niño, que había manifestado su conciencia divina, les estará sujeto; “Él regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos”. Era el plan de su Padre hasta su aparición pública.

María, madre de Jesús, servidora sublime y excelsa de Dios, se da cuenta en este minuto, que ya ha cambiado su relación con Jesús, él ha dado ya una temprana señal de emancipación al quedarse sin avisarles en el templo de Jerusalén, aunque luego él regreso junto a sus Padres a Nazaret y sumiso a ellos. En la edad adulta, toda la predicación que Jesús hace, obedece por sobre todo, a lo que su Padre le envió.

Otra vez Lucas hace saber que María guardaba todo esto en su corazón, confrontándolo, meditándolo, viviéndolo. A la luz de la teología mariana se comprende bien toda esta actitud de María (Lc 2:19). ¿Fue María la fuente directa de todos estos conocimientos a Lucas? Probablemente no. Quizá, si por razón de coincidencias cronológicas sería posible, pero no hay nada por ahora que asegure esto.

8.    JESÚS IBA CRECIENDO EN SABIDURÍA, EN ESTATURA Y EN GRACIA DELANTE DE DIOS Y DE LOS HOMBRES.

Más delante de este relato, Lucas termina con una frase que prepara la hora de la presentación de Cristo a Israel. “Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres”

Crecía en sabiduría (ciencia experimental y en la manifestación de su misma sabiduría sobrenatural proporcional a su edad), en edad o estatura, ya que ambas cosas significa la palabra griega usada ο mejor aún, todo lo que implicaba su desarrollo físico (Lc 1:80), y gracia, todo favor divino, ante Dios y ante los hombres. Todo esto se manifestaba externamente, y proporcionalmente, para con Dios y para con los seres humanos. Esta descripción evoca la niñez de Samuel (1 Sam 2:26), y el tema de la Sabiduría en los libros sapienciales.

El Beato Juan Pablo II, en el mensaje para la cuaresma 2004, concluye: cuando a la edad de doce años se quedó en el templo de Jerusalén, mientras sus padres le buscaban angustiados, les dijo: “¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?” (Lc 2,49). Ciertamente, toda su existencia estuvo marcada por una fiel y filial sumisión al Padre celestial. “Mi comida –decía– es hacer la voluntad de aquel que me envió y llevar a cabo su obra” (Jn 4,34).

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

     LA SAGRADA FAMILIA CICLO C  

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

JESÚS, NACIDO EN UNA FAMILIA HUMANA

Jesús, si bien ha nacido en una familia humana, la trasciende, porque proviene al mismo tiempo de las profundidades del misterio de Dios. Él, creciendo obediente a sus padres, presenta un rasgo particular: esconde el misterio de unidad con su Padre y pone de relieve un mensaje especial que lo hace ser más sencillamente humano. María y José debieron intuirlo y aceptarlo con humildad en su corazón. Todo cristiano es ante todo hijo de Dios, pertenece a la familia de Dios.

El mayor don de Dios, escribe Juan, es que seamos sus hijos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente” (1 Jn 3,1-2). No se trata de una exhortación piadosa ni de dejar «con la boca abierta» a la comunidad cristiana. Somos verdaderamente hijos de un Padre que nos ama y todavía no comprendemos a fondo la grandeza de este don.

La filiación divina es un germen y un don en devenir que llegará a plenitud en la visión del Señor. Es preciso vivirla, gozarla día tras día en la fe y en la perseverancia amorosa para poder encaminarnos con alegría al ideal que es certeza para el cristiano: seremos semejantes a Dios. La seguridad de nuestra semejanza con Dios no se apoya sobre nuestra conquista o sobre nuestros esfuerzos, sino sobre la bondad de un Padre, sobre el don gratuito que nos ha concedido haciéndonos hijos suyos y pidiéndonos que la hagamos crecer en nosotros con la acogida y el cumplimiento de su Palabra.

ORACIÓN (3)

 

Señor Jesús, la plegaria de la madre de Samuel y el silencio mismo de María ante tus palabras en el templo de Jerusalén cuando tenías doce años, nos ayudan a reflexionar y a orar mirando la situación actual de tantos padres que tienen una mentalidad posesiva respecto de sus hijos. Sabemos que hasta la plena adolescencia y primera juventud los hijos son considerados, aunque con mentalidades diversas, como pertenencia de la familia.

Cuando estos se apropian de su libertad con vistas a elecciones decisivas, profesionales, vocacionales, comienzan los dramas, las tensiones y los fuertes conflictos familiares.

Señor, tú que has vivido esta experiencia de obediencia y autonomía en el seno de tu familia de Nazaret, ayúdanos a comprender que la familia tiene una función educadora incluso en el responsable distanciamiento e inserción de los hijos en una sociedad humana más amplia.

Haznos comprender, Señor, que los hijos no son propiedad exclusiva de los padres, sino que son tus hijos y que cada uno tiene una específica misión que desempeñar en el mundo, especialmente si es creyente. Haznos capaces, además, de establecer relaciones nuevas en la familia y en la comunidad, que encuentren su modelo en ti. Pero, si es verdad que los hijos deben abrirse a una realidad más amplia que la familia, es también verdad que los padres no deben confinarse en el horizonte formado por los hijos, porque los hijos no son el valor supremo: el valor supremo reside sólo en ti que eres el autor de la vida y nuestro único bien.

SANTORAL

 

SAN JUAN APÓSTOL

San Juan se encuentra en una relación peculiar con cada uno de los diversos aspectos del Misterio de Cristo. Al Apóstol «que durante la Cena reclinó su cabeza en el pecho del Señor», que recibió a María por Madre al pie de la Cruz y fue el primero de los discípulos en creer en la resurrección, se le puede considerar como el teólogo del Misterio pascual, por lo que con toda justicia leemos su Evangelio durante el tiempo de Pascua. Pero San Juan es, asimismo, el heraldo del Misterio de la Encarnación, el hombre que, bajo la inspiración del Espíritu, escribió: «La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros». Resulta oportuno celebrar su fiesta dentro de la octava de Navidad y comenzar hoy la lectura de la Carta en que nos relata «lo que ha contemplado con sus propios ojos».  Juan gozó de la intimidad de Cristo, a quien encontrara en la ribera del Jordán, fue junto con Pedro y Santiago testigo de su transfiguración y compañero de su agonía, así como el único de entre los Apóstoles que vio morir al Maestro y lo depositó en su sepulcro. Conservó de todo ello unos recuerdos que habían de iluminar su larga vida. Así descubrió con admiración que «Dios es amor» y que el mandamiento del Señor consiste en el amor.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

ESTA PERMITIDO EL RE-ENVÍO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN

No responda este correo, si desea comunicarse, escriba a caminandoconjesus@vtr.net

 

Suscríbete a Misa Diaria

en  http://www.egrupos.net/grupo/misadiaria/alta   o

http://www.egrupos.net/grupo/caminando-con-jesus/alta o

Escribe a caminandoconjesus@vtr.net

http://www.egrupos.net/grupo/caminando-con-jesus

http://www.egrupos.net/grupo/misadiaria

http://www.egrupos.net/grupo/montecarmelo

Por favor, no enviar cadenas, presentaciones que excedan en más de 1Mb, correos sin asunto (no se abre).  El correo cuenta con servicio automático para rechazar spam, y no recibe, correos reenviados o correos sin datos de quien los envía.

Si no desea seguir recibiendo este correo por favor avíseme para retirarlo del listado al correo caminandoconjesus@vtr.net

www.caminando-con-jesus.org

www.caminando-con-maria.org

caminandoconjesus@vtr.net

Contador Gratis

 

Nota sobre la publicidad: La publicidad que pueda aparecer debajo de esta página, no es de responsabilidad de Caminando con Jesús. Este es un servicio gratuito, no recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca, gratuito hemos recibido mucho, gratuito queremos dar todo lo mejor que podamos, pero sin en esa publicidad no podría llegar hasta sus correos este servicio, que hoy ya llega a más de 23.000 correos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

““-