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MISA DIARIA
DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
8 años de
publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
Santiago de Chile-Chile.
La página de
Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, mas antigua de
Internet
Este
subsidio esta publicado todos los días en este link: MISA DIARA
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Liturgia
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Semana
XXXI, lunes, Solemnidad de Todos los Santos
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escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net
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Suscriptores:
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Fecha:
01-10-2010
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Edición Nº: MD 2704
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ORDINARIO, CICLO C
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LITURGIA
DE LA HORAS
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SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Santidad para todos
Ap 7,2-4.9-14; Sal 23; 1Jn 3,1-3; Mt 5,1-12a
Hoy es una fiesta de inmenso
gozo, pues celebramos a todos los santos, que no son pocos, sino «una muchedumbre
inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y
lenguas». Hemos de dejarnos arrebatar por este espectáculo maravilloso que
nos presenta el libro del Apocalipsis: La multitud de santos, conocidos y
desconocidos, de todas las épocas, hermanos nuestros, que ya han alcanzado
la plenitud de hijos de Dios, que son semejantes a Dios porque le ven «tal
cual es», que han recogido plenamente el fruto de haber vivido las
bienaventuranzas en la tierra.
Como siempre, la liturgia
centra nuestra atención en Cristo. Es a él a quien celebramos, pues toda
esta multitud de santos son fruto de la redención de Cristo, son los que
«han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero». Lejos de
distraer de Cristo, los santos nos hacen comprender mejor la grandeza del
Redentor y la fecundidad de su sangre. Por eso es a él a quien cantamos: «¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en
el trono, y del Cordero!»
Por eso, esta fiesta llena de
gozo lo es también de esperanza. Lo que Cristo ha hecho con ellos lo puede
hacer y lo quiere hacer también en nosotros. La santidad se ofrece a todos,
porque la misma sangre redentora que les ha lavado a ellos nos quiere lavar
también a nosotros. Por eso, pedimos a Dios para nosotros la abundancia de su
misericordia y su perdón. Contamos, además, con la intercesión y ayuda de
esta multitud de hermanos nuestros.
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De pie.
I.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA
Alegrémonos todos en el Señor
al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se
regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios.
ACTO PENITENCIAL
Humildes y penitentes, como el publicano
en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de
nosotros, que también nos reconocemos pecadores.
(Se hace una breve pausa en silencio.)
† Señor,
ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
† Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
† Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros,
perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
SE DICE GLORIA A DIOS
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra
paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te
bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey
celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor
Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra
suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus santos;
te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre
nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo
II. LITURGIA DE LA PALABRA
Sentados
PRIMERA LECTURA Apoc
7, 2-4. 9-14
Vi
una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda nación, razas,
pueblos y lenguas. El destino eterno del hombre se libra a diario en la
vida temporal, cualquiera que sea su raza, la condición y estado de cada hombre.
Lectura del libro del
Apocalipsis.
Yo, Juan, vi
a un ángel que subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y
comenzó a gritar con voz potente a los cuatro ángeles que habían recibido
el poder de dañar a la tierra y al mar: “No dañen a la tierra ni al mar ni
a los árboles hasta que marquemos con el sello la frente de los servidores
de nuestro Dios”.
Oí entonces el número de los
que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil pertenecientes
a todas las tribus de Israel. Después de esto, vi
una enorme muchedumbre imposible de contar, formada por gente de todas las
naciones, familias, pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y
delante del Cordero, vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la
mano y exclamaban con voz potente: “¡La salvación viene de nuestro Dios que
está sentado en el trono y del Cordero!”. Y todos los ángeles que estaban
alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, se
postraron con el rostro en tierra delante del trono, y adoraron a Dios,
diciendo: “¡Amén! ¡Alabanza, glo ria y sabiduría,
acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios para siempre!
¡Amén!”. Y uno de los ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde vienen
los que están revestidos de túnicas blancas?”. Yo le respondí: “Tú lo
sabes, Señor”. Y él me dijo: “Estos son los que vienen de la gran
tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado en la
sangre del Cordero”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Esta visión de Juan nos ofrece una representación simbólica
de la liturgia del Reino: el Cordero, la multitud reunida ante el trono de
Dios, las túnicas blancas, las palmas en las manos y la potente voz que se
oía ... Pero todo ello precedido de la lucha, la persecución y la muerte
violenta. No hay otro modo de seguir tras las huellas del Maestro y
anunciar el Evangelio de la vida que el camino de la cruz. El Evangelio
anunciado no se interesa simplemente por un hecho del pasado, sino trata de
hacer revivir en nosotros la vida del Resucitado, del Inmolado, del
Perseguido por excelencia, llevando al mismo tiempo a los otros los
beneficios de la salvación. De ahí que el cristiano sea un inconformista y
se rebele frente a todo lo que atente contra la dignidad de la persona. Es
lo que ha llevado a Juan a proclamar el triunfo del Cordero y de todos los
que se configuren a Él.
SALMO Sal 23, 1-6
R. Así son los que buscan tu rostro, Señor.
O bien: ¡Benditos los que
buscan al Señor!
Del Señor es la tierra y todo lo
que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó sobre
los mares; él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
¿Quién podrá subir a la montaña
del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos
limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura
falsamente. R.
Él recibirá la bendición del
Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
SEGUNDA LECTURA 1Jn 3, 1-3
Veremos
a Dios tal cual es. La santidad cristiana es siempre una iniciativa del de
Amor de Dios sobre el hombre, aunque queda bajo la responsabilidad de los
propios hombres el secundar esa iniciativa y esa elección, respondiendo con
amorosa conciencia de hijos de Dios.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
Queridos hermanos: ¡Miren cómo
nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo
somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido
a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no
se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos
semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza
en él, se purifica, así como él es puro.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Juan considera aquí al cristiano en su realidad
concreta de individuo que está en comunión con el Padre y el Hijo e indica
el motivo de esa comunión en el hecho de ser él ahora realmente hijo de
Dios y objeto de su amor. He aquí nuestra realidad, que no puede ser
comprendida por los que no han experimentado la presencia de Dios en su
vida y en sus obras. El cristiano es consciente de que Dios mora en su
interior.
Sabe que la salvación realizada por Jesús lo ha
convertido en hijo, coheredero con Él. De esa experiencia que le da la fe
brota una alegría profunda e inacabable, pues ya lo prometió el Maestro:
“Nadie podrá arrebatarles su alegría” (Jn 16,
22). Pero esta alegría debe comunicarse, ya que ya que «un santo triste es
un triste santo».
ALELUYA Mt 11,
28
Aleluya. “Vengan a mí todos los que están afligidos y
agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO Mt
4, 25—5, 12
Estad
alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Las
bienaventuranzas evangélicas son el camino auténtico que Cristo nos ha
garantizado con su vida y con su gracia para la santidad cristiana. Son la
semblanza modélica del propio Corazón de Jesucristo.
Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Mateo
Seguían a Jesús grandes
multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis,
de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús
subió a la montaña, se sentó y sus discípulos se acercaron a él. Entonces
tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: “Felices los que tienen
alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes,
porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed
de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque
obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el
corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar
la justicia, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos. Felices
ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en
toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense
entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la
misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El evangelio nos presenta el marco perfecto en el
que debe ubicarse la fotografía de todo varón y de toda mujer que vivieron
su vocación a la santidad en plenitud. El llamar “felices” a los pobres, a
los afligidos, a los perseguidos, a los hambrientos y a los sedientos no
implica la justificación de esas situaciones, sino más bien su condena. Son
un estímulo para luchar contra ellas. La felicidad aquí prometida por el
Maestro es posible porque Él está presente y es ofrecida a los hombres y
mujeres que escuchan con fe, a pesar de la dura realidad de su situación
actual. Por tanto, Mateo indica que la verdadera recompensa y la alegría
total no son de este mundo, y sólo pertenecen a quienes se han puesto en el
camino del Sermón de la
Montaña: “Sean perfectos como perfecto es el Padre
celestial” (Mt 5, 48).
Homilía
Sentados
Profesión de fe. De pie.
EL CREDO
Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador
del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa
María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de
entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios
Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los
muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia
Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
† En esta oración pública
y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo
o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo.
R. Cristo, óyenos, o bien: Cristo, escúchanos.
·
Pidamos para todo el pueblo cristiano la
abundancia de la bondad divina.
·
Imploremos la largueza de los dones
espirituales para todos los no creyentes.
·
Supliquemos la fortaleza del Señor para
todos los que gobiernan las naciones.
·
Pidamos al Señor que gobierna el mundo
tiempo bueno y maduración de los frutos
·
Roguemos al Señor por todos nuestros
hermanos qué no han podido venir a esta celebración
·
Oremos al Juez de todos los hombres por el
descanso eterno de los fieles difuntos...
·
Pidamos la clemencia del Salvador para todos
nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor.
·
Imploremos la misericordia de Cristo, el
Señor, en favor nuestro y de nuestros familiares, Confiando en la bondad
del Señor.
† Atiende benignamente
nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por
Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
III. LITURGIA EUCARISTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, sean de tu agrado los
dones que te ofrecemos en honor de todos los Santos y concédenos que ellos
que ya han alcanzado la felicidad eterna, nos hagan sentir su fraterna
solicitud por nuestra salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
PLEGARIA EUCARISTICA
PREFACIO
LA GLORIA DE LA IGLESIA, NUESTRA MADRE
† El Señor esté con
vosotros.
R. Y con tu espíritu.
† Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia
el Señor.
† Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy nos permites honrar
a la Ciudad
santa, la Jerusalén
celestial, que es nuestra madre, donde una multitud de hermanos nuestros ya
te alaba eternamente. Nosotros, avanzando en la fe, nos encaminamos con
entusiasmo hacia ella, y nos alegramos al celebrar la gloria de los
miembros más insignes de tu Iglesia; en ellos encontramos al mismo tiempo
ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad.
Por eso, unidos a ellos y a
todos los ángeles, te glorificamos unánimemente, y te alabamos con nuestras
voces, diciendo:
Santo, Santo, Santo..
Durante la
consagración, de rodillas, "a no ser que lo impida la estrechez del
lugar, la aglomeración de la concurrencia o cualquier otra causa
razonable". Terminada la consagración y la elevación del cáliz, con la
genuflexión del sacerdote, hasta el final de la misa: de pie.
RITO DE COMUNION
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en el
cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu
voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
LA PAZ
Señor Jesucristo, que dijiste a
tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta
nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos. Amén.
CORDERO
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, danos la paz.
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Mt 5, 8-10
Bienaventurados los que tienen
un corazón puro, porque verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por
la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que son
perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el
Reino de los Cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios, te adoramos y proclamamos
admirable y el único Santo entre todos tus santos; imploramos tu gracia por
la que alcancemos la santidad en la plenitud de tu amor, y pasemos de esta
mesa de los peregrinos al banquete de la patria del cielo. Por Jesucristo
nuestro Señor
IV. RITOS DE
CONCLUSION
Bendición
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“La Bienaventuranzas"
Mt 5, 1-12
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. FELICES LOS QUE TIENEN EL ESPÍRITU DEL
POBRE, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
Este término
“Pobre”, designa a los hombres que no poseen tierras u otros bienes en el
sentido material. Como sabemos, no porque alguien nos cuente, sino porque
somos sensibles y vemos, es gente sin apoyo ni influencia social. Ahí en
esa calificación están por lo general las gentes explotadas y humilladas.
Aunque no es éste el exclusivo aspecto que tiene aquí esta palabra. La
frase del evangelio dice “espíritu del pobre”. Pero por esta afinidad de
conceptos se hacen sinónimos en el paralelismo poético, y se interpretan
indistintamente también, por las palabras correspondientes al “pobre” o al
“humillado”.
Pero también es
cierto, que a la gente pobre, se le reconoce como la persona que confía en
Dios, Ellos son los que se aproximan primero, ellos además conocen muy de
cerca el concepto de la piedad. De este modo, el pobre, humilde y muchas
veces humillado por su pobreza, se enriquece en su pobreza con la fe en
Dios y su constante necesidad de pedir auxilio.
Dios siempre
ha visto con mucho afecto y agrado al que ha vivido en la pobreza material,
aceptada libremente y no considerada como un castigo. Así es como Jesús, a
los pobres no les promete un simple premio, sino que el mejor de todos, un
premio que no es un bien temporal, esto es el Reino de los Cielos.
Se equivocan
los que creen que el Reino ya les pertenece, más aún, se equivocan los que
piensan que es patrimonio exclusivo del rico, del que se auto considera
sabio, poderoso, influyente o cercano materialmente a alguna institución
religiosa, mucha veces considerado por ellos como algo bueno, nadie entra
en el reino por derecho propio, en otras palabras, solo Dios sabe quien
tiene meritos para entrar. Si la pobreza esta situada, está en el plan de
Dios, El prepara, meritoria y agradadamente el ingreso de los pobres en el
Reino.
El premio que
tendrán los que tienen “el espíritu del pobre” es que de ellos “es” el
Reino. “Porque a ellos les pertenece”
2. FELICES LOS QUE LLORAN, PORQUE
RECIBIRÁN CONSUELO.
Lloramos
porque nos invade una amargura muy profunda. Es el “llanto” de la vida,
producto de las tristezas, desgracias y dolores. Este es el llanto que
hacemos ante Dios Padre e Hijo. Jesús abre al “dolor” una perspectiva
distinta, este nos es considerado como castigo a los pecados, es un dolor
que tiene una misión de purificación y mérito. El que llora ante Dios, no
esta abandonado y tiene como premio la “consolación.”
Los que
lloran recibirán un gran consuelo. Todos buscamos y deseamos ser
consolados, pero no todos encontramos consuelo en esta vida, pero Jesús nos
da esperanza y nos promete con seguridad que lo tendremos, ¿Cuándo? En el
momento que nos acercamos íntimamente al Señor, por que en El encontramos
la verdadera esperanza, que es la confiada espera que Dios concede de los
bienes prometidos. Jesús vino a consolar a los tristes y vino a enseñarnos
un norma de vida, quien siga el camino por El trazado, a pesar de su tristeza
que podemos llevar por las distintitas situaciones de esta vida que mucha
veces no es fácil para nosotros, recibirá finalmente el consuelo de su amor
abriéndole las Puertas del Reino de los Cielos, allí donde no habrá mas
llantos.
Felices los
que lloran porque recibirán consuelo, esta es una esperanza, virtud que
capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de que va a
conseguir la vida eterna apoyada en el auxilio omnipotente de Dios
3. FELICES LOS PACIENTES, PORQUE RECIBIRÁN
LA TIERRA EN
HERENCIA
La paciencia,
es la mansedumbre, es la capacidad para sufrir o soportar las penas y los
infortunios sin perturbarse, es también la capacidad para hacer trabajos
minuciosos o pesados, es calma y tranquilidad cuando se espera algo que se
desea. Ser manso, es ser también dulce de corazón, es el que sabe llevar su
suerte con resignación y paz, es decir con “mansedumbre.”
La
“mansedumbre” es la carencia de violencia, resignación, es también
benevolencia y compasión. Pero, además, es esencialmente modestia, teniendo
una afinidad particular con la humildad, de una parte, y con la benignidad
o compasión, de otra. El paciente es bueno y enemigo de la ira vengativa,
como del orgullo extremo.
Para los
pacientes, los mansos, también Dios les tiene el gran premio, es así como
si sabemos ser pacientes y benevolente hacia los demás, el premio será la
“tierra en herencia”, esta retribución, es la tierra prometida, la tierra
ideal, esa está en el Reino de los Cielos. Lo más bello, es que esta
herencia prometida, no hace coherederos con Jesucristo, es decir estaremos
reunidos y en su compañía.
Felices los
pacientes, felices los mansos de corazón, felices los suaves y dócil en el
trato con los demás, feliz el que es tranquilo y apacible con su hermano,
porque recibirán la herencia de Dios.
4. FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE
JUSTICIA, PORQUE SERÁN SACIADOS.
Jesús se
refiere al hambre como el deseo intenso y a la sed como esa necesidad de
satisfacer ese deseo de Justicia. Hablamos de justicia, cuando nos
inclinamos a dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde, sin dejarse
llevar de favoritismos, es decir tratar a las personas como les corresponde
por sus propios méritos y condiciones.
Su sentido
entonces, es felices los que ansían grandemente la justicia. Nada está más
cerca de esta bienaventuranza que lo que dice Jesucristo en este mismo
sermón: “Buscad el reino y su justicia” (Mt
6:33). Esta justicia yuxtapuesta al concepto del Reino es todo lo que hace
al hombre justo, porque es el cumplimiento de la voluntad divina. Es
aquella de la que dijo Jesús: “Si vuestra justicia no supera a la de los
escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20). Es la justicia que dispone a incorporarse al
reino, o, dentro de él, progresar en el mismo. “El tema evocado por la
expresión y el contexto del sermón no nos orienta hacia la idea de una
justicia que Dios hace, sino más bien hacia aquella justicia que se
esfuerza uno en adquirir a los ojos de Dios, cumpliendo su voluntad.” Por
tanto el sentido de la justicia, es del tipo moral hecha del conjunto de
obras cristianas y el premio no es la de un el cumplimiento material de la Ley.
La metáfora
del hambre, no desvirtúa su contenido, en efecto, no es el “hambre”
material. La palabra hambre, hecha metáfora, es espiritualizada, es desear
el cumplimiento de la voluntad, ”justicia” de Dios en nosotros, en la que,
como parte, queda incluida esa primitiva formulación escueta del
“hambriento,” que lleva, religiosamente, su situación. El premio asignado
es ser saciados, es decir completamente satisfechos por el Señor.
5. FELICES LOS COMPASIVOS, PORQUE
OBTENDRÁN MISERICORDIA.
El compasivo,
es aquel que se muestra comprensivo ante la miseria y sufrimiento ajeno o
de su prójimo, es aquel que de verdad tiene sentimiento de pena y lástima
por la desgracia o por el sufrimiento de sus hermanos, la misericordia, es
el atributo de Dios por el cual perdona y remedia los pecados y miserias de
las personas.
El compasivo
es un hombre sensible, afectivo, comprensivo, así como pide perdón a Dios
por ofender, sabe perdonar las ofensas. Jesús, se nos mostró todo en
misericordia, en el sentido mas amplio de la palabra, el hizo la
misericordia en la curación de muchos males. Por misericordia, curo a los
ciegos, y a los que le pidieron curación sus hijos, amigos o servidores.
Jesús, le dio a la misericordia un amplio sentido de hacer el bien a todo
el necesitado y, nos enseña a los hombres que en la medida en que se ha de
practicar la misericordia, se ha de optar al premio a ellos prometido. Ya
se leía en el Antiguo Testamento, “El que tiene compasión, encontrará
misericordia” (Proverbios 17:5). Y en el Talmud: “De quien tiene
misericordia de los hombres, se tiene misericordia en el Cielo.”
El
pensamiento, pues, de esta bienaventuranza es sólo afirmar la excelencia y
necesidad de la misericordia en los hombres para que sepan que entonces
Dios la tendrá con ellos. Pero esto, por parte de Dios, siempre será un
exceso y un secreto sobre la que el nombre hace.
“La
bienaventuranza de los misericordiosos es una exigencia moral. San Mateo se
para especialmente a considerar el aspecto moral de la enseñanza de Jesús;
Las bienaventuranzas de este evangelio, no se contentan con anunciar la Buena Nueva de la
venida del Reino; presentan el Reino como la recompensa prometida a
aquellos que practicasen en su vida las exigencias de la nueva enseñanza.
La gran novedad de estas bienaventuranzas de Jesucristo, está en prometer
su ingreso — en la fase que sea — a los que practiquen la misericordia con
todos los hombres, sin excluir a nadie, ni por su condición social,
económica, ni por raza o pueblo de origen.
6. FELICES LOS DE CORAZÓN LIMPIO, PORQUE
VERÁN A DIOS
Los “puros de
corazón” evocan a los que tienen en el culto la “pureza” en el conjunto de ritos
o ceremonias litúrgicas con los que se expresa este homenaje. El salmista
dice que al Templo subirá el “de limpias manos y puro corazón” (Sal
24:2.4). Corazón y espíritu son usados indistintamente como los principios
responsables de la actividad moral. Pero no se quiere indicar con esto, a
solo el que practica este rito, o de que solo basta esta práctica, sino que
se supone y exige la autenticidad moral de esta conducta. Pues “si vuestra
justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no entraréis en el
reino de los cielos” (Mt 5:20).
Limpio es
aquel que no tiene mancha o suciedad moral, no esta contaminado de la
maldad, ha cuidado su rectitud, es aquel que no hace daño y no perjudica,
honrado y decente. Libre y exento de imperfecciones morales. Puro es el
casto, honesto y respetuoso con los principios morales que se consideran
propios de las buenas costumbres
“Porque verán
a Dios”. Para ser dignos de estar presente donde El mora, como para
levantar la cabeza en nuestras solemnidades litúrgicas y ver con emoción
cuando se nos presenta el cuerpo y la sangre de Jesús, debemos presentarnos
puros, para que Dios nos muestre su rostro, por que los “Los rectos verán
su benigna faz (de Dios)” (Sal 11:7b).
Los que
sirven a Dios, con su templo limpio y puro, es decir con el corazón puro,
le rendirán culto y verán su rostro en el templo del cielo.
7. FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE SERÁN
RECONOCIDOS COMO HIJOS DE DIOS.
Los que
trabajan por la paz, no son los de temperamento pacifico pasivos y
estáticos, al contrario son preocupados y dinámicos en esta virtud de ser
“hacedores de paz”. El Señor busca aquí reconocer, a todo el que buscase
difundir y trabajar por la paz.
A los
cristianos, nos corresponde trabajar por vivir en la ausencia de guerra, no
debemos escatimar esfuerzos por conseguir hacer efectivo los tratados o
convenio por el que las partes enfrentadas en una guerra ponen fin a la
misma, es decir: firmar la paz. La paz es estado de tranquilidad y de
entendimiento entre las personas: La
Paz es sosiego, calma o ausencia de agitaciones. La paz
permite la reconciliación, salda las deudas, da por terminado los
conflictos, nos hace más hermanos y más amistosos.
La paz esta
pedida en los pasajes bíblicos, en el que este término tiene sentido de
reconciliación con los enemigos. El que busca la paz es misericordioso,
compasivo y ama a su prójimo y es reconocido como hijo de Dios. El premio
es que “serán llamados hijos de Dios.” “Ser llamados,” significa ser
reconocido por tal, ser verdad lo que se dice de uno. Dios es Dios de paz;
los “hacedores de paz” tendrán una relación especial con Dios, por eso
serán reconocidos por el Padre como “hijos de Dios”.
Jesús, nos
esta enseñando, que el modo de establecer el Reino, no es por el ruido de
armas, sino espiritualmente: “haciendo la paz” del reino entre los seres
humanos. Jesús nos trajo y nos dejo la paz, para que podamos convivir y
vivir en armonía, pero el nos pide que no seamos pasivos ni permisivos con
los que atentan contra ella, es decir debemos trabajar en forma permanente
por la paz, así podremos caminar al encuentro con el Padre, con la
confianza de ser reconocidos como sus hijos.
8. FELICES LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR
CAUSA DEL BIEN, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS
Jesús no se
refiere a los que huyen por que son seguidos por cualquier causa, es
preciso, es por causa del bien. Perseguido es aquel que es molestado, aquel
que se le hace sufrir, al que se le busca hacerle daño por el solo hecho de
ser hombre de bien.
Cuando Jesús
dice por causa, esta considerando el origen o el motivo incluso el
fundamento por el cual se es perseguido. Y el fundamento no es otra cosa
que hacer el bien, buscar lo bueno para si y los demás en el sentido moral
y espiritual. El perseguido por trabajar por la paz, por el amor de los
hombres, por los valores morales enseñados por Jesucristo, por vivir en
armonía, por estar al lado de los que sufren, por hacer que el hombre sea
bueno, posee el Reino de los Cielo.
Durante la
historia del hombre, mucho han sido perseguidos por causa del bien, muchos
han sido martirizados, encarcelados, y han entregado la vida por una buena
causa. Del mismo modo otros han sido perseguido por una causa religiosa,
por esto, ellos deben estar felices, porque de ellos es el Reino de los
Cielos
9. FELICES USTEDES, CUANDO POR CAUSA MÍA
LOS INSULTEN, LOS PERSIGAN Y LES LEVANTEN TODA CLASE DE CALUMNIAS
Bienaventurados
son los injuriados, ofendidos, insultados, acusados dañados y menoscabados
a causa de promover y motivar las enseñanzas de Jesús y por defender su
amor hacia El. Jesús nuevamente es preciso, se refiere “a causa de mí”,
“por causa mía”, es decir “por amor del Hijo del hombre”. Esto supone la
lealtad absoluta a Jesucristo, a la fe, por que fe es estar
incondicionalmente adherido a Jesús.
Jesús nos
invita a estar felices si por el nos acosan, nos persiguen y nos hacen
sufrir. Así lo experimentaron primeramente los apóstoles. Así fue como
también fueron leales servidores de Cristo, con la esperanza cierta de que
así recibirían la recompensa del Cielo.
Jesús, nos
promete la felicidad y nos da seguridad de llegar a ella, solo necesitamos,
seguir el camino que a ella conduce, esto es, siendo leales con sus
enseñanzas, viviendo conforme a como nos instruyo, a esto nos esta
animando, el nos ha dado una pauta de vida y por si vivir de esta forma, si
por cumplir ineludiblemente el camino trazado por El, tengamos que pasar
por grandes dificultades, nos insulten, nos persigan, nos calumnien,
seremos bienaventurados porque hemos llevado fuertemente en nuestro corazón
la proclamación de su mensaje y que por nada dejaremos de cumplir.
Por todas
estas bienaventuranzas, alegremos el corazón, mostremos el espíritu
contento, porque será grande la recompensa, esta es recibir el cielo.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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Las Bienaventuranzas
Las Bienaventuranzas que nos trae el Evangelio de Mateo, también
conocido como el sermón de la montaña, es para nosotros los cristianos
como la Carta Magna, Jesús
nos la ha dejado como la regla de vida que nos define como debe ser la vida
cristiana que debemos llevar. Por tanto podemos decir que las palabras de
Jesús contenidas en este discurso, no son una serie de consejos, es mucho
más, es la condición de vida que hay que tener con Dios, es la actitud con
nosotros mismos y con todos nuestros hermanos.
Mateo nos relata que: Seguían a Jesús grandes multitudes que
llegaban de Galilea, de la
Decápolis, de Jerusalén, de
Judea y de la Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó
y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a
enseñarles, es por esta razón que se le conoce como el sermón de la
montaña. Lucas dice que Jesús hizo un discurso como este en el llano, por
lo que se le conoce como el sermón del llano.
Enseñanza del sermón es
aplicable a todos los seres humanos.
¿Estas palabras de Jesús son vigentes ahora?, ¿son estas palabras
solo para un determinado tipo de persona?, ciertamente, que el discurso de
Jesús ha mantenido su vigencia por 2000 años y será vigente por siempre,
son palabras de vida eterna, como infaliblemente son palabras para todo
aquel que se dispone a oírla. El líder hindú, Mahatma Gandhi, dijo que
cuando sigamos las enseñanzas de este sermón, “habremos resuelto los
problemas... del mundo entero”, y agrego además que la " enseñanza del
sermón es aplicable a todos los seres humanos.
En efecto, estas enseñanzas de se deben considerar actuales para
todo el que escucha. A mi parecer, todo lo que nos dice Jesús en este
discurso, no es difícil de poner en práctica por muy exigentes que
parezcan.
Felices dice el Señor, ¿y
quien son los felices?
En el Antiguo Testamento, se definen felices a los viven las
indicaciones de la Sabiduría
(Sir 25,7-10), también dice. “Guarda los preceptos y los mandamientos que
yo te prescribo hoy, para que seas feliz”, (Deuteronomio (SBJ) 4), “Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas y en
todas tus obras, y serás plenamente feliz.” (Deuteronomio (SBJ) 16),
también en los Salmos se reza que es “feliz” quien ama al Señor, y feliz el
hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los
pecadores (Salmos (SBJ) 1,1)
Y nuestro Señor Jesucristo, ratifica quienes son los felices, completando
la razón y del porque, a modo de ejemplo cuando dice: Felices o
bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los
cielos. Pero además Jesús nos esta anunciando una felicidad sin límites, ¡Como?, para Jesús, todos podemos ser felices si estamos
unidos a Él.
Comenzar este camino de
felicidad que me lleve a encontrar a Dios
En el Sermón de la
Montaña, no hay paradojas, hay que comprenderlo en el
contexto que tener a Dios, es toda la máxima felicidad que podemos aspirar,
por eso cuando dice: “Felices los que tienen alma de pobres, porque
a ellos les pertenece el reino de los cielos”, el que tiene el alma de
pobre es aquel que se vacía de si
mismo y sobre todo renuncia a la presunción de construir su vida de modo
independiente, para dejar, por el contrario, más espacio y atención al
propósito de Dios y a su Palabra.
Esto es olvidarme del camino que llevaba, para comenzar este camino
que me lleve a encontrar a Dios, es decir, desistir de mis planes, en
especial esa idea de planificar por cual camino seguir, buscando que este
sea por rutas convenientes a mi esfuerzo, todo lo contrario, debo estar
dispuesto a mentalizarme en un camino pausado, a fin de sentir el gozo del
caminar, pero también empinado, porque no es fácil llegar arriba.
Dos cosas si debo tener en mente, y es que debo tener conciencia
que para llegar a encontrarme con El, debo hacer un largo recorrido, y la
otra, que hay una meta, donde puedo gozar con el Amado.
“Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado”.
(Suma de Perfección de San Juan de la Cruz)
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ORACION
(3)
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¡Oh almas que ya gozáis sin temor de
vuestro gozo y estáis siempre embebidas en alabanzas de mi Dios! Venturosa fue
vuestra suerte. Qué gran razón tenéis de ocuparos siempre en estas
alabanzas y qué envidia os tiene mi alma, que estáis ya libres del dolor
que dan las ofensas tan grandes que en estos desventurados tiempos se hacen
a mi Dios, y de ver tanto desagradecimiento, y de ver que no se quiere ver
esta multitud de almas que lleva Satanás. ¡Oh
bienaventuradas ánimas celestiales! Ayudad a nuestra miseria y sednos
intercesores ante la divina misericordia, para que nos dé algo de vuestro
gozo y reparta con nosotras de ese claro conocimiento que tenéis. (Santa
Teresa de Jesús: Las exclamaciones del alma a Dios, 13-1)
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SANTORAL
(4)
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TODOS LOS SANTOS
La fiesta de hoy se dedica a lo
que san Juan describe como «una gran muchedumbre que nadie podía contar, de
todas las naciones, tribus y lenguas»; los que gozan de Dios, canonizados o
no, desconocidos las más de las veces por nosotros, pero individualmente
amados y redimidos por Dios, que conoce a cada uno de sus hijos por su
nombre y su afán de perfección.
Hay quien pone reparos a éste o
aquél, reduce el número de las legiones de mártires, supone un origen
fabuloso para tal o cual figura venerada. La Iglesia puede
permitirse esos lujos, un solo santo en la tierra bastaría para llenar de
gozo al universo entero, y hay carretadas.
¡Aquellos veinticuatro carros
repletos de huesos de mártires que Bonifacio IV hace trasladar al Panteón
del paganismo para fundarlo de nuevo sobre cimientos de santidad! Montones,
carretadas de santos, sobreabundancia de cristianos de quienes ni siquiera
por aproximación conocemos el número, para los que faltan días en el
calendario.
Por eso hoy se aglomeran en la
gran fiesta común. Los humanamente ilustres, Pedro, Pablo, Agustín,
Jerónimo, Francisco, Domingo, Tomás, Ignacio, y los oscuros: el enfermo, el
niño, la madre de familia, un oficinista, un albañil, la monjita que nadie
recuerda, gente que en vida parecía tan gris, tan irreconocible, tan poco
llamativa, la gente vulgar y buena de todos los tiempos y todos los
lugares.
Cualquiera que en cualquier
momento y situación supo ser fiel sin que a su alrededor se enterara casi
nadie, cualquiera sobre quien, al morir, alguien quizá comentó en una frase
convencional: Era un santo. Y no sabíamos que se había dicho con tanta
propiedad. Cristianos anónimos que a su manera, a escala humana, se
parecían a Cristo.
La solemnidad de Todos los
Santos nació en el siglo Vlll entre los celtas la Iglesia nos propone esta
Visión de gloria al comienzo del invierno, para invitarnos a vivir en la
esperanza de una primavera, más allá de la muerte. Quiere también que
caigamos en la cuenta de nuestra solidaridad con cuantos han pasado al
mundo invisible. Festejamos con alegría a los Santos, pues creemos «que
gozan de la gloria de la inmortalidad», en donde interceden por nosotros.
Cada Santo vive intensamente la visión de Dios y su amor, mas su conjunto
forma una ciudad, «la
Jerusalén celeste», un Reino abierto a cuantos vivan de
acuerdo con las Bienaventuranzas. Son la Iglesia del cielo.
La Gloria de los «Santos,
nuestros hermanos», procede de Dios, cuya imagen reproduce cada uno de
ellos de una manera única. Por consiguiente, al venerarlos, proclamamos a
Dios «admirable y solo Santo entre todos los Santos». Todos fueron salvados
por Cristo, todos nacieron de su costado abierto. Este es el motivo por el
que el lugar por excelencia de comunión con los Santos es la Eucaristía. En
ella les santificó el Señor Jesús con la plenitud de su amor»; en ella
podemos también nosotros suplicarle con humildad a Dios que nos haga pasar
«de esta mesa de la
Iglesia peregrina al banquete del Reino de los cielos».
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro
Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este
servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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