MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile

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LITURGIA DE LA HORAS

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LA EPIFANÍA DEL SEÑOR. (S). Blanco.

 

EPIFANÍA DEL SEÑOR

Rendirse ante Dios

Mt 2,1-12

El primer detalle que el evangelio de hoy sugiere es el enorme atractivo de Jesucristo. Apenas ha nacido y unos magos de países lejanos vienen a adorarlo. Ya desde el principio, sin haber hecho nada, Jesús comienza a brillar y a atraer. Es lo que después ocurrirá en su vida pública continuamente: “¿Quién es este?” (Mc 4,41). “Nunca hemos visto cosa igual” (Mc 2,12). ¿Me siento yo atraído por Cristo? ¿Me fascina su grandeza y su poder? ¿Me deslumbra la hermosura de aquel que es “el más bello de los hombres” (Sal 45,3)?

Además, toda la escena gira en torno a la adoración. Los Magos se rinden ante Cristo y le adoran, reconociéndole como Rey –el oro– y como Dios –el incienso– y preanunciando el misterio de su muerte y resurrección –la mirra–. La adoración brota espontánea precisamente al reconocer la grandeza de Cristo y su soberanía, sobre todo, al descubrir su misterio insondable. En medio de un mundo que no sólo no adora a Cristo, sino que es indiferente ante Él y le rechaza, los cristianos estamos llamados más que nunca a vivir este sentido de adoración, de reverencia y admiración, esta actitud profundamente religiosa de quien se rinde ante el misterio de Dios.

Y, finalmente, aparece el símbolo de la luz. La estrella que conduce a los Magos hasta Cristo expresa de una manera gráfica lo que ha de ser la vida de todo cristiano: una luz que brillando en medio de las tinieblas de nuestro mundo ilumine “a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte” (Lc 1,79), les conduzca a Cristo para que experimenten su atractivo y le adoren, y les muestre “una razón para vivir” (Fil 2,15-16). (FGD)

 

 

I. RITOS INICIALES

ANTÍFONA Cfr. Mal 3, 1; 1Crón 19, 12

Ya viene el Señor del universo. En sus manos, están la realeza, el poder y el imperio.

ACTO PENITENCIAL

·    Tú eres la luz que brilla sobre los creyentes. Cuando no nos dejamos iluminar. Señor ten piedad

·    Tú te manifestaste a todos los pueblos. Cuando no aceptamos tus manifestaciones. Cristo, ten piedad.

·    Tú vienes a ofrecernos la salvación. Cuando no queremos encontrarte. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Señor, que en este día revelaste a tu Hijo único a los pueblos paganos, guiándolos por medio de una estrella; conduce a quienes te conocemos por la fe, a la contemplación de la hermosura de tu grandeza.

Por nuestro Señor Jesucristo.

II. LITURGIA DE LA PALABRA

Sentados

PRIMERA LECTURA

El profeta anima a Israel con la esperanza de una luz que va a surgir de él para iluminar al mundo entero. “¡Levántate, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti!” Cristo, el Salvador es simbolizado en el libro de Isaías como luz. Por eso, el profeta evoca el porvenir de Jerusalén y describe la liturgia que un día se celebrará en ella para la gloria de Dios y con la participación de todos los pueblos. Cristo-Luz brilla en las tinieblas y a su resplandor acudirán pueblos y reyes con cantos y ofrendas.

Lectura del libro de Isaías. Is 60, 1-6

¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor.

Palabra de Dios.

SALMO

Dios se ha manifestado a los hombres. Por eso, el salmo describe el reinado de Dios como un reino de justicia para los pobres y afligidos. Participamos de esta oración, aclamando: Pueblo de la tierra, alaben al Señor.

Sal 71, 1-2. 7-8. 10-13

R. ¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!

Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.

Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones. R.

Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

SEGUNDA LECTURA

San Pablo enseña que todos los pueblos participan de la salvación que llevó a cabo Jesucristo. Para Pablo, el “misterio” por excelencia consiste en que ahora los no judíos, “participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa”. Israel, por otra parte, no logra concebir, que los tiempos mesiánicos, abiertos a todas las naciones y culturas, no le reserven un lugar privilegiado. El don de la salvación traída por Jesucristo no conoce fronteras ni exclusivismos. Ésta es la buena noticia que Pablo trata de comunicar a todos los hombres.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso. Ef 3, 2-6

Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes. Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas. Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 2, 2

Aleluya. Vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorar al Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Los pastores de Belén representaban al pueblo de Israel; los magos venidos de Oriente representaban a todos los pueblos del mundo a quien Dios hace llegar la salvación, por medio de Jesús. En el episodio de los Magos, vemos que unos extranjeros son los primeros en inquietarse por el nacimiento del Mesías e ir en su búsqueda, mientras que los escribas y sacerdotes, llenos de ciencia bíblica, viven una fe tan empobrecida que no hacen el más mínimo esfuerzo para visitar al Niño. Herodes está dispuesto a ir a Belén, pero con una intención homicida. La lección es clara: la luz de Dios, como la estrella, brilla para todos, pero hay que saber interpretarla y seguirla.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Mt 2, 1-12

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?

Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”. Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. “En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”. Herodes mandó llamar secretamente a los magos y, después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: “Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje”. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría y, al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor.

Homilía

Sentados

Profesión de fe. De pie.

EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Que todos los pueblos te aclamen, Señor.

·    Por la Iglesia, extendida en Oriente y Occidente: para que arraigando en todas las culturas, sea signo de salvación para todos los pueblos. Oremos.

·    Por las naciones que todavía no conocen el evangelio: para que sean receptivas a la salvación que Dios manifiesta en Jesús. Oremos.

·    Por los que sufren sin esperanza, los que buscan sin fe, los que aman a Dios sin saberlo: para que descubran a Cristo, el Salvador Oremos.

·    Por nuestra Iglesia diocesana, nuestras instituciones parroquiales y nosotros aquí reunidos: para que seamos antorchas de verdad y amor de Cristo. Oremos.

(Añadir y/o sustituir intenciones dando lugar a otras que reflejen las necesidades del momento y/o de la comunidad).

III. LITURGIA EUCARÍSTICA

Presentación de las Ofrendas: Después de alimentarnos con la palabra de Dios, preparamos la mesa de la Eucaristía presentando al Señor los dones de nuestra fe, expresada en generosas obras de caridad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, mira bondadoso los dones de tu Iglesia que ya no te ofrece oro, incienso y mirra, sino lo que por estos mismos dones se proclama, se inmola y se recibe: Jesucristo nuestro Señor. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO (PROPIO)

La Plegaria eucarística comienza por el himno de alabanza y acción de gracias, llamado prefacio. Nos unimos al celebrante que glorifica al Padre porque hoy iluminó a todos los pueblos revelándoles la salvación en Cristo.

Santo, Santo, Santo..

Durante la consagración, de rodillas, "a no ser que lo impida la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o cualquier otra causa razonable". Terminada la consagración y la elevación del cáliz, con la genuflexión del sacerdote, hasta el final de la misa: de pie.

RITO DE COMUNION

PADRE NUESTRO

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Mt 2, 2

Vimos su estrella en Oriente y hemos venido con nuestros dones a rendir homenaje al Señor.

Comunión: La eucaristía es la manifestación de Jesús que quiso estar en medio nuestro hasta el fin del mundo. Con alegría, nos acercamos a recibir el Pan de Vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, que tu luz celestial nos acompañe siempre y en todo lugar, para que contemplemos con mirada pura y recibamos con el debido amor este misterio del que hemos participado.

Por Jesucristo nuestro Señor.

IV. RITO DE CONCLUSION

BENDICION

Canto final: Alegres porque Dios quiere que la salvación obrada por Jesús llegue a todos los pueblos y naciones, nos retiramos cantando.

ESTUDIO Y REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“PORQUE VIMOS SU ESTRELLA EN ORIENTE Y HEMOS VENIDO A ADORARLO”

Mt 2, 1-12

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1.           EL PROFETA ISAIAS ANIMA A ISRAEL CON LA ESPERANZA DE UNA LUZ QUE VA A SURGIR DE ÉL PARA ILUMINAR AL MUNDO ENTERO.

Ya viene el Señor del universo. En sus manos, están la realeza, el poder y el imperio. (Mal 3, 1; 1Crón 19, 12), así nos anuncia la Antífona de nuestra celebración de la Epifanía del Señor, es una exclamación gloriosa que notifica la disposición de todos los pueblos a la fe. ¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! (Isaías. Is 60, 1-6).  ¿Cuál es la Luz que llega?, Cristo, el Salvador es la luz que a la cual se refiere en el libro de Isaías.

Cristo-Luz brilla en las tinieblas y a su resplandor acudirán pueblos y reyes con cantos y ofrendas. Mira a tu alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos …..se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las naciones llegarán hasta ti…….Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor. Jesús se manifiesta hoy y es reconocido como Dios.

2.           PUES JESÚS HA VENIDO NO SÓLO PARA LA SALVACIÓN DE ISRAEL, SINO PARA LA DE TODOS LOS HOMBRES DE CUALQUIER RAZA O NACIÓN.

Ya no se contempla al rededor del pesebre la humilde presencia de los pastores, sino la fastuosa comitiva de los Magos, que han venido del Oriente para rendir homenaje al Niño Dios, como representantes de los que no pertenecían a su pueblo. Pues Jesús ha venido no sólo para la salvación de Israel, sino para la de todos los hombres de cualquier raza o nación. El instituyó «la nueva alianza en su sangre, convocando un pueblo de entre los judíos y los gentiles, que se condensara en unidad... y constituyera un nuevo Pueblo de Dios» (LG 9).

También S. Pablo habla de este grandioso misterio que él ha tenido la misión de anunciar al mundo: - los gentiles son coherederos y miembros todos de un mismo cuerpo, copartícipes de las promesas en Cristo Jesús mediante el Evangelio- (Ef 3, 6).

La fiesta de la Epifanía, primera manifestación y realización de ese misterio, incita a todos los fieles a compartir las ansias y las fatigas de la Iglesia, la cual ora y trabaja a un tiempo, para que la totalidad del mundo se incorpore al pueblo de Dios, - Cuerpo del Señor y templo del Espíritu Santo- (LG 17).

Epifanía, o Teofanía, quiere decir precisamente ”manifestación de Dios”; que la oración y el celo de los creyentes apresuren el tiempo en que la luz de la fe brille sobre todos los pueblos, para que todos conozcan --la insondable riqueza de Cristo- (Ef 3, 8) y adoren en él a su Dios. (Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena, OCD Intimidad Divina)

3.           ¿DÓNDE ESTÁ EL REY DE LOS JUDÍOS QUE ACABA DE NACER?” 

Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: “¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer?

San Mateo, comienza es fragmento del Evangelio precisando el lugar del nacimiento de Cristo, “En Belén de Judea”, también nos sitúa cronológicamente, “bajo el reinado de Herodes”, Se refiere a Herodes el Grande, que reinó en años antes de Cristo. En esa época narra la venida de unos “Magos de Oriente” a Jerusalén.

El Evangelio nos relata: “unos magos”, no dice que sean reyes. Se sostiene que venían desde Persia, que eran “celosos observadores de la justicia y de la virtud.” Cicerón añade que son “la clase de sabios y doctores en Persia.” En una segunda época tardía, después de la conquista de Babilonia, degeneraron y pasaron a ser nigromantes y astrólogos en el sentido peyorativo. San Jerónimo dice: “La costumbre y lenguaje popular toma los magos por gente maléfica.” Los magos que aquí presenta el evangelio aparecen como personajes importantes y hombres dedicados al estudio, principalmente de los astros.

No eran, por tanto, reyes. Ni por su nombre, ni por su origen, ni por el modo como Herodes los recibe y marchan a Belén. El texto del evangelio dice que proceden “de Oriente” o mejor aún, “de las regiones orientales.” Ellos mismos dirán “Porque vimos su estrella en Oriente” Sin embargo, al tratar de precisar la región, surgen las divergencias. Como exprese antes, pudiera ser Persia, el país originario de los magos. Esta es la opinión de la mayoría de los Padres y así son representados en varias catacumbas y aun en la iglesia de Belén, del siglo IV. Caldea — Babilonia —, además de ser país de magos, estuvo en contacto con Israel y pudo conocer sus esperanzas mesiánicas. Sin embargo, para otros, no parece que sea este país. Así también puede ser Arabia, país del Este por excelencia, porque su comercio y las invasiones a Palestina se hacían por Moab y el Jordán. En estas regiones se encontraba el país de los nabateos, donde residían gran número de judíos con frecuentes relaciones con Palestina. Es probable, pues, que el relato de san Mateo se refiera a esta gran zona de Arabia.

La llegada de los Magos a Jerusalén fue diversamente interpretada en la tradición. La opinión más frecuente en los Padres es que fue poco después del nacimiento de Cristo. Sin embargo, la opinión ordinaria es que se pone sobre año y medio después, ya que Herodes da la orden de matar a los niños de “dos años abajo.”

4.           “PORQUE VIMOS SU ESTRELLA EN ORIENTE Y HEMOS VENIDO A ADORARLO”

Nos presenta esta estrella con un carácter sobrenatural. Pues se les aparece y desaparece; les va guiando y camina delante de ellos; llegada sobre el lugar donde estaba el Niño, se paró. Su semejanza puede encontrarse en lo que se lee en el Éxodo: que “una columna de fuego, en la noche, iba delante de ellos” en el camino de Israel por el desierto (Ex 13:21).

El que los Magos conocieran que aquella estrella anunciaba el nacimiento del “Rey de los judíos,” además de la ilustración y moción sobrenaturales que había que suponer, se realizó por algo que estaba en el ambiente. Era entonces esperado el Mesías, expectación que di-fundieron los judíos en su cautividad de Babilonia y en la Diáspora. (Dispersión de la comunidad del pueblo judío)

Habiendo visto la estrella, “Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo”, se encaminan a Jerusalén. Pensaban que el acontecimiento era del dominio público. Por ello preguntan, sin más, dónde estaba el Rey de los judíos que había nacido y venimos para adorarle. Y, a pesar de que su presencia en Jerusalén no debió de llamar la atención, acostumbrada a diversas caravanas, la noticia llegó a Herodes, quien temió que pudieran crearle revueltas y peligros políticos.

Ante este hecho, “El rey Herodes quedó desconcertado”, Herodes convoca a todos los príncipes de los sacerdotes y a los escribas del pueblo. El Sanedrín era el Gran Consejo de la nación. Constaba de 71 miembros, divididos en tres grupos: príncipes de los sacerdotes, que eran los ex sumos sacerdotes, y re-presentaban a las grandes familias sacerdotales; los escribas, cultivadores e intérpretes de las Escrituras, y los ancianos, representantes de los sectores importantes de la nación. El Consejo estaba presidido por el sumo sacerdote. Y, reunidos, les pregunta “dónde había de nacer el Mesías.” Le contestaron con el texto de Miqueas: “En Belén de Judea” -le respondieron-, porque así está escrito por el Profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el pastor de mi pueblo, Israel”.

Entonces Herodes mandó llamar en secreto a los Magos y les interrogó cuidadosamente sobre el tiempo de la aparición de la estrella. Lo hizo en secreto, personalmente, como era su costumbre. El historiador judío y fariseo Josefo cuenta que Herodes mismo, “frecuentemente disfrazado con traje de hombre privado, en las noches, se mezclaba entre las turbas para experimentar y saber por sí mismo lo que sentían de su reinado”. Cerciorado de este dato, le interesaba actuar con astucia, temiendo pudiera ser un enredo político, tramado contra él desde fuera. En su mismo palacio se habían urdido conjuras, bajo el pretexto de la aparición próxima del Mesías, que terminaron en sangre

5.           “ESTA ESTRELLA ES EL CAMINO, Y EL CAMINO ES CRISTO

Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje. Con el consejo que les da de volver a él para poder ir a “adorarlo,” no en el sentido religioso, sino de acatamiento externo, se pusieron los Magos en camino hacia Belén y vieron de nuevo la estrella. San Mateo dice; “Cuando vieron la estrella, se llenaron de alegría” Ellos se regocijaron porque en vez de ver fallidas sus esperanzas, fueron, por el contrario, confirmadas más y más, y porque veían recompensadas las penalidades de un camino tan largo. Se alegra con gozo aquel que se alegra en Dios, que es el verdadero gozo. El misterio de la estrella les había hecho presentir que la dignidad del Rey que había nacido aventajaba a la de todos los reyes de la tierra.

San Ambrosio, dice hermosamente de este párrafo; “Esta estrella es el camino, y el camino es Cristo, pues por el misterio de su encarnación Cristo es nuestra estrella, astro brillante de la mañana que no se ve donde está Herodes, pero que vuelve a aparecer allí donde está el Salvador y enseña el camino”

El Texto sigue; “Que les guió hasta la casa donde estaba el Niño”. No es probable que fuese ya en el pesebre, porque si ya habían pasado algún tiempo, talvez al año y medio del nacimiento de Cristo, lo natural es que hubiesen ocupado una modesta casa. El evangelio dice; “Al entrar en la casa, encontraron al niño con María”

6.           Y POSTRÁNDOSE, LE RINDIERON HOMENAJE

Allí, “postrándose” en tierra al estilo oriental, que revestía varias formas, “le adoraron.” Y “abriendo sus cofres,” le ofrecieron sus dones, “oro, incienso y mirra,” dones principescos, como en otro tiempo la reina de Saba ofreció a Salomón

San Agustín dice; “Se le ofrece el oro como a un gran rey, se quema el incienso en su presencia como delante de Dios, y se le ofrece la mirra como a aquél que había de morir por la salvación de todos”

Finalmente el texto dice; “Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino”

San Agustín dice de este párrafo: El impío Herodes, hecho cruel por el temor, quiso desencadenar su furor. Pero, ¿cómo la malicia había de enseñorearse del que había venido a este mundo para extirpar a la misma malicia?

En efecto, los que habían ofrecido dones al Señor bien merecían recibir esta advertencia que recibieron en sueños.

7.           LA LUZ DE LA ESTRELLA QUE GUIÓ A LOS MAGOS, BRILLA PARA TODO EL  MUNDO

En aquel tiempo, los escribas y muchos sacerdotes, muy conocedores de las escrituras, pasan por un periodo de una fe hundida, no hay en ellos ni interés ni esfuerzo para conocer donde esta y visitar a Niño Dios, sin embargo gente humilde como los pastores de Belén, que en este caso representan al sencillo pueblo de Israel, fueron a visitarle, como también fueron los Magos, que en este caso representan a los pueblo del resto del mundo, y a todos ellos, Dios le hace llegar la salvación, por medio de su Hijo Jesús.

Sepamos ver como la luz de la estrella que guió a los Magos, brilla para todo el  mundo, es la misma luz que necesita ser interpretada para seguirla.

Aquésta me guiaba, más cierto que la luz del medio día, a donde me esperaba quien yo bien me sabía en parte donde nadie parecía. (san Juan de la Cruz)

¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor! (Sal 71)

Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA (3)

 

EPIFANIA

Epifanía quiere decir “manifestación” y la Palabra de Dios en esta solemnidad está centrada toda sobre Jesús Mesías, Rey y Salvador universal de las naciones. No ha venido sólo para Israel, sino también para los paganos, es decir, para toda la familia humana. La venida de los Magos es el inicio de la unidad de las naciones, que se realizará plenamente en la fe en Jesús, cuando todos los hombres se sientan hijos del mismo Padre y hermanos entre ellos. Los Magos, como primeros “escuchadores” y testigos de Cristo, son tipo y preludio de una más grande multitud de “verdaderos adoradores”, que constituirá la mies espiritual de los tiempos mesiánicos. Jesús es el sembrador, que trae la buena semilla, de la Palabra para todos; el Espíritu ha hecho madurar la semilla y la Iglesia está invitada a recoger el abundante fruto sembrado con la revelación de Jesús y fecundado con su muerte.

Como de la vida de comunión y de amor entre el Padre y el Hijo ha derivado la misión de Jesús, así de la intimidad entre Jesús y la Iglesia surge la misión de los discípulos: crear la unidad entre las razas, pueblos y lenguas. Es la Palabra la que crea la unidad en el amor entre los creyentes de todos los tiempos. A través de ella nace la fe y se establece en el corazón del hombre abierto a la verdad en una existencia vital en Dios, que hace al hombre contemporáneo pertenencia de Cristo. A quienes lo buscan con corazón sincero, Jesús les ofrece unidad en la fe y en el amor. En este ambiente vital todos se hacen “uno” en la medida en que acogen a Jesús y creen en su palabra: “Seremos una sola cosa no por poder creer sino porque habremos creído” (san Agustín).

En Jesús todos pueden ser una sola cosa y descubrir que la plenitud de la vida consiste en entregarse a Cristo y a los hermanos, y esto es amar en la unidad.

ORACION

Padre santo, que nos has enviado a tu Hijo como salvador universal de los pueblos, te alabamos por la manifestación de Jesús, nuestro rey. Es un rey sin corona, o más aún, con corona de espinas, porque es en su pasión donde se puede comprender el auténtico significado de su soberanía, una realeza bastante distinta de la que buscan los hombres.

Te bendecimos, Padre, por Jesús salvador universal. Vino para salvar a todos y para reunir a los hijos de Dios dispersos. No más ya una comunidad dividida y contrapuesta, sino una familia reunida, que camina en la luz y el esplendor de tu gloria. Todos, judíos y paganos, estamos “llamados en Cristo a participar de la misma herencia, a formar un mismo cuerpo” (Ef 3,6), Y la venida de los Magos constituye el inicio de esta paz universal de las naciones. Señor, queremos comprender cada vez mejor que la solución de la tensión entre universalidad y elección que tantas veces nos ha puesto unos contra otros se resuelve en el entender que la elección es servicio a todo hombre.

Haz, Señor, que la Iglesia entera sepa, como los Magos, caminar siempre hacia Belén para adorar al rey universal de las gentes pero, al mismo tiempo, sepa desde Belén dirigirse al mundo para desempeñar la misión que Jesús le ha confiado, esto es, la de ir al encuentro de todos. Para que la comunidad cristiana, mientras va en busca de los alejados y de quienes se sienten excluidos, sepa llamarlos a la esperanza y a la vida, sin olvidar que la violencia que pueda sufrir de parte de los hombres forma parte de la misma misión.

SANTORAL

 

SANTA GENOVEVA 420-500

Nace muy cerca de París, en Nanterre; y promete a Dios, desde los primeros años, su vida y su virginidad, con la bendición de San Germán de Auxerre, patrona de París, santa de la guarda de la vieja ciudad, cerca de la cual nació cuando Lutecia era un humilde villorrio junto al río, con casas desbordándose por la falda de una colina que hoy lleva el nombre de la pastora.

Su vida de oración y penitencia irradia caridad y renombre de prodigio. Al morir sus padres, deja Nanterre y marcha a París donde vive su madrina.

En tiempos turbulentos protegió a la ciudad cuando primero los hunos y luego los francos estaban a punto de arrasarla. Inerme Juana de Arco merovingia, doncella que salió al paso de Atila e hizo desviar sus hordas. Años más tarde se entrega ejemplarmente, y con extraña eficacia, a superar el pánico del hambre.

Las profecías y los milagros la envuelven, y su fama llega muy lejos: Simeón Estilita, desde lo alto de su columna en el desierto sirio, al ver a galos entre la multitud que acude a visitarle, les pregunta por Genoveva, de la que ha oído hablar. Cuando París era capital de santidad en el mundo.

Cuando el imperio romano cede el paso a la monarquía franca, Santa Genoveva con su prestigio contribuye a la cristianización del nuevo pueblo.

Muy venerada por él y por sus obispos, por sus reyes Childerico y Clodoveo, y por la reina Santa Clotilde, muere nonagenaria, tras haber iluminado con su presencia santa el París del siglo V.

Su Iglesia llegará a ser el Panteón de los grandes hombres de Francia.

Mucho después de su muerte va a seguir defendiendo a la ciudad, a menudo ingrata, de la destrucción y la peste, pero ninguna de sus dos iglesias parisienses subsiste hoy y la Revolución aventó sus cenizas. La cándida y prodigiosa historia de Genoveva se ha olvidado, de ella no queda más que el nombre de una colina en medio de París.

Su Nanterre natal evoca solamente la agitación estudiantil, Lutecia es irreconocible en el monstruoso París de ahora, pero a pesar del estrépito de la modernidad, cuando se hace el silencio es la voz de la santa, como decía Péguy, su gran devoto:

No hablarás mas que tú cuando todo se calle, y Dios nunca ha quitado la palabra a sus santos.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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