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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Divina y Santoral, mas antigua de Internet.
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Fecha: 03-05-2011
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Edición Nº MD 2881
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PASCUA ,
CICLO A
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LITURGIA DE LA HORAS
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Mayo es
muchos países el mes de María, aprovecho de invitar a visitar mi pagina WEB:
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este link: CAMINANDO CON MARIA
y esta sección: REFLEXIONES Y LECTURA ESPIRITUAL PARA
EL MES DE MARIA
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TIEMPO DE PASCUA ,
SEGUNDA SEMANA, Martes, EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
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EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
La cruz no sólo es
instrumento y símbolo del sufrimiento, sino que, a partir de la crucifixión
y resurrección de Cristo, la cruz se ha convertido a la vez en símbolo y
causa de perdón, salvación, resurrección y gloria eterna. El sufrimiento
por sí solo no tiene valor. De hecho Cristo mismo pasó la vida arrancando
cruces. Y no concedía el perdón en atención al solo sufrimiento, sino por
la fe y el amor, como dijo de una gran pecadora: “Se le ha perdonado mucho,
porque ha amado mucho”, y no “porque ha sufrido mucho”. En el Calvario el
buen ladrón fue perdonado por su fe y amor a Cristo, mientras que el otro,
que sufría el mismo tormento y desafiaba al Salvador, murió en la
desesperación. Cristo no nos redimió por el solo sufrimiento, sino por la
fidelidad en el amor al Padre y al hombre incluso en el sufrimiento. San
Pablo afirma en su himno al amor: “Aunque entregara mi cuerpo a las llamas,
si no lo hago por amor, de nada me sirve”. El sufrimiento es fuente de
salvación si se acoge y ofrece con amor, asociándolo al de Cristo. Así se
convierte en el máximo amor: “Nadie tiene un amor más grande que el de
quien da la vida por los que ama”, por su salvación, a imitación del
Redentor. La cruz de Cristo, y la del cristiano, no es una maldición, sino
una victoria y una bendición. La vida tenemos que entregarla, sea como sea.
Ofrezcámosla con amor desde ya en cada Eucaristía, junto con todo
sufrimiento inevitable. Y ofrezcamos también las cruces de los demás, de la
humanidad, para así compartir con el Redentor la obra de la salvación.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Gál 6,14
Debemos gloriarnos en
la Cruz de nuestro Señor Jesucristo: en El esta nuestra salvación, nuestra
vida y nuestra resurrección; por El hemos sido salvados y redimidos.
Se dice
Gloria a Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has
querido que tu Hijo unigénito sufriera el tormento de la Cruz para salvar al
género humano, concédenos que, después de haber conocido este misterio en
la tierra, podamos alcanzar en el cielo el premio de su redención. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Apoc 5, 11-14
Lectura del
libro el Apocalipsis.
Yo, Juan oí la voz de
una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono y de los Seres
Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, y
exclamaban con voz potente:”El Cordero que ha sido inmolado es digno de
recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la
gloria y la alabanza”. También oí que todas las criaturas que están en el
cielo, sobré la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en
ellos, decían: “Al que está sentado sobre el trono y al Cordero, alabanza,
honor, gloria y poder, por los siglos de los siglos”. Los cuatro Seres
vivientes decían “!Amén!”, y los Ancianos se
postraron en actitud de adoración.
Palabra de
Dios
COMENTARIO
La asamblea se compone
de una multitud de ángeles, de ancianos y de cuatro seres vivientes. Esta
liturgia celestial asocia a la humanidad ya!
cosmos en la alabanza de Creador y del cordero degollado. Que las
aclamaciones se dirijan no sólo a Dios, sino igualmente al Cordero,
manifiesta que, por su misterio pascual, Cristo ha venido a se el centro de
una nueva creación, lo que le confiere su sentido último.
SALMO SAL 77, 1-2. 34-38
R. ¡No
olviden las proezas del Señor!
O bien: Aleluya.
Pueblo mío, escucha mi
enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: yo voy a recitar un
poema, a revelar enigmas del pasado. R.
Cuando los hacía
morir, lo buscaban y se volvían a Él ansiosamente: recordaban que Dios era
su Roca, y el Altísimo, su libertador. R.
Pero lo elogiaban de
labios para afuera y mentían con sus lenguas; su corazón no era sincero con
él y no eran fieles a su alianza. R.
El Señor, que es
compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió
su enojo y no dio rienda suelta a su furor. R.
ALELUYA Jn 14, 6. 9
Aleluya. Te adoramos,
Cristo, y te bendecimos, porque por tu cruz has redimido al mundo. Aleluya.
EVENGELIO Jn 3, 13-17
Evangelio de
nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús dijo: “Nadie ha
subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que
está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la
serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea
levantado en alto, para que todos los que creen en Él tengan Vida eterna.
Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el
que cree en Él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a
su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él”.
Palabra del
Señor.
COMENTARIO
¿Porqué a Mí? ¿Dónde
está Dios? Así murmura nuestro corazón. El miedo y el dolor que visitan
nuestras vidas nos hacen sentir que Dios no se preocupa de nosotros. Pero
esto no es así. Su Hijo al entregarse en la cruz nos reveló una verdad muy
profunda: Dios no nos salva del dolor, sino en el dolor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDÁS
Te pedimos, Señor, que
este sacrificio, ofrecido sobre la cruz para borrar los pecados del mundo,
nos purifique de todas nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
LA VICTORIA DE L CRUZ GLORIOSA
y. El Señor esté con
ustedes.
R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el
corazón.
R. Lo tenemos
levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al
Señor, nuestro Dios.
R. Es justo y
necesario.
En verdad es justó y
necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo
lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderosos y eterno.
Porque estableciste la
salvación del género humano en el madero de la cruz, para que donde tuvo
origen la muerte, allí resurgiera la vida, el que venció en un árbol fuera
en un árbol vencido, por Jesucristo, Señor nuestro
Por él, los ángeles
alaban tu grandeza; te adoran las dominaciones, se estremecen las
potestades el l cielo te aclaman con alegría las virtudes celestiales y Io
santos serafines. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando humildemente
tu alabanza.
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 12,32
Dice el Señor: cuando
yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Jesucristo, alimentados con tu sagrada eucaristía, te
pedimos humildemente que lleves a la gloria de la resurrección a los que redimiste en el madero salvador
de la cruz. Que vives y. reinas por los siglos de los siglos.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo
Único para que todo el que cree en él no muera”
Jn 3, 13-17
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
“Miremos al
Traspasado”,
para ser salvado y liberado, hay que contemplar a Cristo levantado en la Cruz, esto es, creer con
mucha Fe, que él es Hijo de Dios, así, seremos purificado por el agua del
costado del traspasado.
El dueño absoluto de
la vida, nuestro amado Dios Padre, ha trasmitido su autoridad al hijo,
Cristo mismo es la vida, y él la dará a los que creen en él. Dice el Señor:
“En verdad, en verdad os digo: el que escucha mi Palabra y cree en el que
me ha enviado, tiene vida eterna y no incurre en juicio, sino que ha pasado
de la muerte a la vida. (Jn 5, 24)
La palabra de
Jesús, es la palabra de Padre, y El nos pide creer en ella, permanecer y atesorarla, esto es
guardarla con fidelidad, así seremos fieles apóstoles de nuestro hermano
Jesús. Para que todos los que creen en el tengan vida eterna. Así es, Jesús
es testimonio de la verdad, y nos da testimonio de nuestro Padre Dios,
amando, aceptando, conociendo a Jesús, amamos, aceptamos y conocemos al
Padre Dios, nuestra fe en Jesús, y así, nos llevara a la vida que tanto
esperamos.
Nuestra fe, consiste
en recibir a Jesús, en conocerlo y en El conocer al Padre, en conocer en El
al enviado del Padre. Jesús mismo nos dice en este fragmento del evangelio,
para que todos los que crean en él tengan vida eterna.
Dios, todo bueno y
bondad en El,
absolutamente misericordioso, lleno de amor por los hombres, y por el gran
amor que nos tiene, sabiendo de nuestras faltas, fue tan bueno que nos
trajo a Jesús, y nos ha hecho vivir con El. Pero no solo hizo eso, además,
nos entrego a su propio hijo para que nos salváramos.
Si fuéramos capaces de
poder entender bien lo que hizo Dios por nosotros, si pudiéramos sentir de
verdad en nuestro corazón todo el amor que Dios nos tiene, sería entonces
más sencillo darse cuenta de su amor infinito y su gran ideal de salvarnos.
Para eso nos mando a Jesús, su buen Hijo, no para condenarnos, sino que
todo lo contrario, para el que crea en El, no muera.
El evangelio nos
esta diciendo con mucha claridad, el que desprecia el amor de Dios, se condena a
si mismo, es decir Dios no tiene interés en condenarnos, por que El puro
amor, amor total, es tan extremo que llega a entregar a su hijo al mundo
por ese amor. Ahora el resto esta en nosotros, si aceptamos o no ese amor,
o si ante la luz que vino al mundo, preferimos la oscuridad y ocultarnos en
ella. Si así fuera, el preferir la oscuridad, es detestar la Luz, esto es no querer
recibir el verdadero amor que se nos ofrece, y por este motivo, ya estamos
condenados, pero no por Dios, sino que por nosotros mismos.
Escribe Teresa de
Jesús: ¿Es posible,
Señor, que exista algún alma que haya llegado a que Vos le hagáis mercedes
semejantes y regalos y haya entendido que Vos os gozáis con ella, que os
haya vuelto a ofender después de tantos favores y de tan grandes muestras
del amor que le tenéis, de lo cual no puede dudar, pues las obras se han
visto claras? ((V 14, 11)
En una ocasión,
alguien me dijo que conocía algo de Dios, y que oía mucho que El nos amaba,
pero no había creído que fuera para tanto, entonces el no quería acercarse
a Dios, porque se reconocía un gran pecador, entonces si se dejaba ver
mucho por Dios, pensaba que iba a ser castigado, en otras palabras, sus
faltas eran un obstáculo para buscar recibir un poco de amor de Dios, pero
luego en una situación de peligro, puso toda su fe en mirar al Señor, y
sintió que Dios, no le quitaba su mirada, y que recibió tanta misericordia
ante su necesidad, que descubrió que Dios solo sabe perdonar, y que el al
alejarse de Dios, sólo se castigaba a si mismo.
Nosotros debemos
agradecer esta fineza del amor de Dios, y una gran forma de dar gracias, es
aprovechar todo el cariño que nos ofrece, y amarlo del mismo modo que el
nos ama. El por amor nos entrego a su propio hijo, nosotros por amor nos
entregamos a El.
Reza Teresa de
Jesús: Oh, Señor
mío! ¡Qué delicada y fina y sabrosamente sabéis
tratar a quienes os aman! ¡Quién nunca se hubiera entregado a amar a nadie
sino a Vos!. Parece, Señor, que probáis con rigor
a quien os ama, para que en la mayor intensidad del sufrimiento se
manifieste la mayor intensidad de vuestro amor (V 25, 17).
¡Oh, Jesús y Señor mío! ¡Cuánto nos ayuda
aquí vuestro amor!, porque éste tiene cogido al nuestro, que no le deja
libertad para amar en aquel momento a nadie y nada, más que a Vos! (V 14, 2; CN 4).
Que Cristo Jesús
María y José, vivan es sus corazones
Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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PARA QUE “TODO EL QUE CREA EN ÉL TENGA LA VIDA ETERNA”.
Los hombres
deben dar crédito a Cristo, aunque ninguno de ellos haya subido al cielo
para captar los misterios celestiales, ya que sólo él, que ha bajado del
cielo, está en condiciones de anunciar la realidad del Espíritu, y es el
verdadero puente entre el hombre y Dios. Sólo Jesús es el lugar ideal de la
presencia de Dios. Y esta revelación tendrá su cumplimiento en la cruz,
cuando Jesús sea ensalzado a la gloria, para que “todo el que crea en él
tenga la vida eterna”.
La humanidad
podrá comprender el escandaloso y desconcertante acontecimiento de la
salvación por medio de la cruz y curar de su mal, como los judíos curaron
en el desierto de las picaduras de las serpientes mirando la serpiente de
bronce (cf. Nm 21,49).
El simbolismo de la serpiente de Moisés afirma la verdad de que la
salvación consiste en someternos a Dios y dirigir nuestra mirada al
Crucificado, verdadero acto de fe que comunica la vida eterna (cf. In 19,37).
La revelación
puesta en marcha antes continúa subiendo en este fragmento y llega hasta la
fuente de la vida: es el amor del Padre el que entrega al Hijo para
destruir el pecado y la muerte. Entrevemos aquí concadenadas dos categorías
joaneas clásicas: el amor y el juicio. Los vv. 16s expresan una idea muy entrañable para Juan: el
carácter universal de la obra salvífica de
Cristo, que tiene su origen en la iniciativa misteriosa del amor de Dios
por los hombres. El envío y la misión del Hijo, fruto del amor del Padre
por el mundo, son la manifestación más elevada de un Dios que “es amor” (cf. 1 Jn 4,8-10). Esta es la elección fundamental del
hombre: aceptar o rechazar el amor de un Padre que se ha revelado en
Cristo. Sin embargo, este amor no juzga al mundo; es más, lo ilumina (v
17).
Con todo, el
amor que se revela entre los hombres, los juzga. Los hombres, situados
frente a la propuesta de salvación, deben tomar posición manifestando sus
libres opciones. Quien cree en la persona de Jesús no es condenado, pero
quien lo rechaza y no cree en el nombre del Hijo de Dios hecho hombre ya
está condenado (v. 18). Y la causa de la condena es una sola, a saber: la
incredulidad, mantener el corazón cerrado y sordo a la Palabra de Jesús.
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ORACION
(3)
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Debo
convencerme, Señor, de que, cuando tú quieres algo, eres irresistible. Pero
no debo inquietarme ni tener miedo, ni deprimirme, ni rendirme. Cuando tu
Palabra parece encadenada, cuando tus anunciadores parecen encarcelados en
un gueto, no puedo perder la confianza en tu poder, aunque ésta sea quizás
la tentación más peligrosa de hoy.
Concédeme la
certeza interior de que tú estás con tus anunciadores y los asistes; la
certeza interior de que yo debo anunciar; de que me pides el anuncio, no el
éxito. Y es que el éxito te lo reservas para ti mismo, cuando quieres abrir
las puertas de los corazones, cuando quieres preparar un nuevo público y un
nuevo pueblo, cuando decides que tu Palabra debe reemprender la carrera por
el mundo, el mundo geográfico y el mundo de los corazones.
Concédeme,
Señor, no dudar nunca de tu ilimitado poder, estar convencido de que debo
sembrar siempre tu Palabra, sin “adaptarla” demasiado, para que quizás sea
mejor aceptada y acogida. Hazme humilde, confiado, fiel dispensador de tu
Palabra en todo momento y circunstancia, incluso cuando siembro encerrado
en la cárcel de mi aislamiento.
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SANTORAL
(4)
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FELIZ
FIESTA DE LA SANTA CRUZ
(3 de mayo)
El 14 de septiembre del año 337 se
consagraron en Jerusalén las basílicas del Gólgota (el Martyrium)
y del Santo Sepulcro (la Anástasis). La Beata Egeria, que
visitó la Ciudad
Santa a finales del s. IV cuenta que las celebraciones en
honor de la Santa Cruz
eran tan importantes como las de Navidad y Pascua y que ningún cristiano,
que no estuviera legítimamente impedido, debería dejar de participar al
menos una vez en su vida. Dice así: “Las fiestas duran ocho días, pero
desde mucho antes comienzan a llegar turbas de monjes desde Mesopotamia,
Siria, Egipto y la Tebaida,
donde son muy numerosos. No hay ninguno que no viaje a Jerusalén en esos
días, para gozar de tantas alegrías y tan espléndidas jornadas. También los
seglares, hombres y mujeres, vienen a Jerusalén desde todas las provincias
del Imperio. Los obispos, cuando son pocos, llegan a 40 o 50, y con ellos
viajan muchos de sus clérigos”. Como en las solemnes celebraciones se
ofrecía a la celebración de los fieles la reliquia de la Santa Cruz, desde
el siglo VI, la fiesta se llamó “Exaltación de la Santa Cruz”. Pronto
se comenzaron a celebrar fiestas parecidas en todas las Iglesias que tenían
el gozo de poseer una reliquia del Santo Madero. En Roma está testimoniada
desde mediados del s. VII.
En el año 635, los persas invadieron la Tierra Santa,
robaron sus tesoros y destrozaron todas sus Iglesias, menos la de Belén
(porque a la entrada estaban representados los 3 reyes magos vestidos de
persas, y la respetaron porque allí se honraba a unos antepasados de su
pueblo). Entre los tesoros, se llevaron la reliquia de la Santa Cruz, que
estaba adornada con un estuche de oro y piedras preciosas. El emperador de
Bizancio, Heraclio Augusto, hizo guerra contra los persas y logró
vencerlos, recuperando la
Cruz, que llevó en procesión a Jerusalén. Parece ser que
llegó el 3 de mayo, por lo que se empezó a hacer una fiesta en honor de la Cruz cada año en esa
fecha. Con el tiempo, esta fiesta también se universalizó. En España, era
costumbre levantar una Cruz adornada con flores, velas y otros adornos en
las plazas y en las puertas de las Iglesias. En algunos lugares, como
Granada o Valencia, se conserva la tradición. Caravaca de la Cruz fijó en esta fecha
la fiesta en honor de su patrona. Y se sigue celebrando con numerosos ritos
(ofrenda floral, procesiones, bendición del agua, de las flores y del vino,
carrera de los caballos del vino, desfiles de moros y cristianos…) Os
adjunto un pequeño artículo sobre la Cruz, que me pidieron para la revista de las
fiestas. Que el amor de Cristo, llevado hasta el extremo en la Cruz, nos guíe y nos
guarde. Amén.
P.
Eduardo Sanz de Miguel ocd.
Por
la Cruz a la
luz
El título de mi colaboración es uno de
los Dichos de luz y amor de San Juan de la Cruz, que visitó en 7 ocasiones la ciudad de
Caravaca y que estaba convencido de que sólo abrazándonos a la Cruz de Cristo podemos
llegar a la plenitud de la vida y del amor; ya que, como dice San Juan
evangelista, únicamente en la
Cruz se revela cuánto nos ama Jesús: “En esto hemos
conocido lo que es el amor: en que Él ha dado su vida por nosotros” (1Jn
3,16).
Puestos a citar pensamientos sobre la Cruz, recuerdo que en los
comedores de muchos conventos carmelitanos se puede leer la siguiente
inscripción: Ad mensam sicut
ad Crucem. Ad Crucem sicut ad mensam. Significa
que hay que ir “A la mesa como a la
Cruz” (con moderación y recogimiento) y “A la Cruz como a la mesa” (con
alegría). Es decir, no debemos huir de la Cruz, sino abrazarnos a ella con confianza,
porque es el signo del inmenso amor de Cristo, que fue capaz de entregarse
a la muerte para salvarnos y nos recuerda que Él nunca nos deja solos en
nuestros sufrimientos. Por su parte, a la entrada de los monasterios
benedictinos normalmente se puede leer: Stat Crux dum volvitur orbis, que significa: Mientras el mundo gira, la Cruz permanece firme. Es
decir, que cambian las costumbres y las personas, pero el amor de Dios a
los hombres permanece estable. Un amor que se manifiesta en la Cruz, porque, como dice
Santa Teresa de Jesús en una de sus poesías, “Después que se puso en Cruz /
el Salvador, / en la Cruz
está la vida / y el honor […] y ella sola es el camino / para el cielo”.
Por su parte, el Papa Benedicto XVI
recuerda que “la Cruz
significa la salvación de Dios, ofrecida como gracia a toda criatura”.
Ofrecida, pero no impuesta, porque Dios respeta nuestra libertad. Cristo
nos regala la salvación, pero nosotros tenemos que acogerla en nuestras
vidas. Ya San Pablo insistía en que la Cruz, cuando es acogida en la fe, nos da la
vida eterna. Pero también nos advertía de que puede ser rechazada, e
incluso despreciada: “La Cruz
es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan -para
nosotros- es fuerza de Dios [...] Así, mientras los judíos piden señales y
los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado:
escándalo para los judíos, necedad para los gentiles” (1Cor 1,18-23). Lo
que quiere decir San Pablo es que las personas religiosas de su época (los
judíos) buscaban milagros, favores de Dios, pero rechazaban que Dios se
hiciera pobre y débil hasta morir por amor. Por su parte, los que se tenían
por científicos y sabios (los griegos) buscaban que Dios los iluminara en
su camino de conocimiento del mundo, pero les parecía una necedad que Dios
se hubiera hecho pequeño, que fuera capaz de sufrir y que se revelara a los
ignorantes.
La Cruz está presente
en numerosos escudos (como el del Barça) y
banderas (como las de Inglaterra, Noruega, Suecia y Suiza), porque forma
parte de la historia de Occidente. La encontramos en el remate de las
coronas reales, en los cruces de caminos y en la mayoría de nuestros museos
(sea en pintura o en escultura). Para algunos de nuestros contemporáneos es
sólo un elemento decorativo, que pertenece a la historia, igual que otras
realidades, que también forman parte de nuestro patrimonio cultural,
independientemente de su significado original. Así todos valoramos las
esculturas romanas del museo de Mérida, por ejemplo, aunque no creamos en
los dioses a los que representan. También admiramos las torres y murallas
de nuestros castillos, aunque ya no cumplan la función defensiva para la
que se edificaron.
Para los cristianos, la Cruz es mucho más que un
adorno o un elemento cultural. Sigue siendo el signo de la salvación que
Dios nos ofrece. Millones de personas, en el mundo entero, encontramos en
ella la fuerza para nuestro caminar y el consuelo en nuestros sufrimientos.
Tal como he podido comprobar personalmente durante los 6 años que he vivido
entre vosotros, esto se da especialmente en los caravaqueños,
que vivís a la sombra de su basílica-santuario, que la tenéis por patrona y
que disfrutáis en este 2010 de un nuevo año santo jubilar en su honor. Lo
mismo podemos decir de los numerosos peregrinos que se desplazan a Caravaca
para venerarla. Con sus besos depositan en nuestra bendita Cruz sus dolores
y sus esperanzas, sus alegrías y sus sufrimientos, deseando unirse
íntimamente con Cristo, que en la
Cruz derramó su sangre para darnos el perdón de nuestros
pecados y la vida eterna.
Por eso, a los cristianos nos duele el
odio que a veces se manifiesta hacia la Cruz y hacia lo que esa representa. Algunos
querrían eliminarla totalmente de los espacios públicos, ya que a Cristo no
lo quieren ver ni en pintura, ni vivo ni muerto. Es hiriente que, el año
pasado, una empleada de las líneas aéreas británicas fuera expulsada de su
trabajo por llevar una Cruz al cuello. Como es absurdo que la corte de
derechos humanos de Estrasburgo afirmara hace pocos meses que “la presencia
de la Cruz
en los espacios escolares constituye una violación de la libertad
religiosa” que debe ser eliminada.
En la Cruz, Cristo nos conquistó la libertad. En la Cruz murió perdonando y
pidiéndonos que perdonemos a nuestros enemigos. En la Cruz nos enseña a amar
hasta el sacrificio. Desde la
Cruz, finalmente, nos dice que nuestra vida no termina en
el sepulcro, porque hemos sido creados para la vida eterna. Estos mensajes,
¿pueden herir alguna sensibilidad? ¿No será que hay otros intereses
escondidos en querer eliminar la
Cruz? Si, además, tenemos presente que ver una Cruz no
obliga a nadie a creer en lo que ella representa, ¿por qué privar del
consuelo que ella ofrece a los creyentes?
En España ya se presentó una polémica
similar en 1931. Por entonces, en respuesta a la misma, escribió Miguel de
Unamuno: “¡La presencia del crucifijo en las
escuelas no ofende a ningún sentimiento, ni aún al de los racionalistas y
ateos. Y el quitarlo ofende al sentimiento popular, hasta el de los que
carecen de creencias confesionales. ¿Qué se va a poner donde estaba el
tradicional Cristo agonizante? ¿Una hoz y un martillo? ¿Un compás y una
escuadra? ¿O qué otro emblema confesional? Porque hay que decirlo claro y
de ello tendremos que ocuparnos: la campaña es de origen confesional. Claro
que de confesión anticatólica y anticristiana. Porque lo de la neutralidad
es una engañifa”.
Creo que no hace falta añadir nada a lo
que escribió el gran Unamuno. A pesar de que han pasado 79 años, sus
palabras siguen siendo actuales. Caravaqueños,
que vuestro proverbial amor por la
Cruz crezca cada día. Pido a nuestro Señor Jesucristo que
os llene de sus bendiciones y que este año jubilar produzca entre vosotros
y entre quienes os visitan numerosos frutos espirituales. Afectuosamente.
P.
Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds,
desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro
Señor Jesucristo y por la
Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse
este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada
día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel
de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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