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MISA DIARIA
DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
8 años de
publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
Santiago de Chile-Chile.
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina
y Santoral, mas antigua de Internet
Este
subsidio esta publicado todos los días en este link: MISA DIARA
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Páginas WEB
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Liturgia
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Semana
XXVII, 27° lunes, San Francisco de Asís
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escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net
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Suscriptores:
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Fecha: 04-09-2010
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Edición Nº: MD 2676
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ORDINARIO,
CICLO C
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LITURGIA
DE LA HORAS
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San
Francisco de Asís
Hijo de un rico comerciante italiano, luego de participar de la
guerra contra Perugia, sintió el llamado de Dios «Vete a reparar mi casa,
que esta en ruinas» le dijo el crucifijo de la iglesia de san Damian
Francisco inicio así una vida consagrada a la hermana pobreza junto con un
grupo de compañeros Se dedicaron a la oración ya la predicación no solo en
Europa ya que Francisco mismo viajo hasta Oriente para predicar a los
musulmanes Fundo la orden de los hermanos menores, las clarisas
y una tercera orden de los seglares. Su vida fue una alabanza a Dios y un
hermano de todas sus criaturas. Murió en el año 1226.
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ANTÍFONA DE
ENTRADA
Francisco hombre de Dios dejo su casa renuncio a sus bienes y se
hizo pobre por ello el Señor lo tomo consigo
ORACIÓN
COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco la gracia de identificarse
con Cristo por la humildad y la pobreza; concédenos que, imitando sus
ejemplos, podamos seguir a tu Hijo y unirnos a ti con la alegría del amor.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Gál 1, 6-12
Lectura de la carta del Apóstol
san Pablo a los cristianos de Galacia.
Hermanos: Me sorprende que ustedes abandonen tan pronto al que los
llamó por la gracia de Cristo, para seguir otro evangelio. No es que haya
otro, sino que hay gente que los esta perturbando y
quiere alterar el Evangelio de Cristo Pero si nosotros mismos o un ángel
del cielo les anuncia un evangelio distinto del que les hemos anunciado,
¡que sea expulsado! Ya se lo dijimos antes, y ahora les vuelvo a repetir:
el que les predique un evangelio distinto del que ustedes han recibido,
¡que sea expulsado! ¿Acaso yo busco la aprobación de los hombres o la de
Dios? ¿Piensan que quiero congraciarme con los hombres? Si quisiera quedar
bien con los hombres, no sería servidor de Cristo. Quiero que sepan,
hermanos, que la
Buena Noticia que les prediqué no es cosa de los hombres,
porque yo no la recibí ni aprendí de ningún hombre, sino por revelación de
Jesucristo.
Palabra de Dios.
CÓMENTARIO
Los
gálatas convertidos a la fe cristiana eran de origen pagano y nunca habían
practicado la religión judía. Pero estaban en comunicación con las otras
iglesias, y de ellas, vinieron estos judíos mal convertidos que, incapaces
de enfrentarse con Pablo, se pusieron a predicar luego de su partida. Los
gálatas eran gente entusiasta, sencilla, sin embargo, les faltaba la constancia.
SALMO SaI 110, 1-2. 7-9. 10
R. ¡El Señor se acuerda de
su Alianza!
Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión yen la asamblea
de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean
comprenderlas. R.
Las obras de sus manos son verdad y justicia; todos sus preceptos
son indefectibles: están afianzados para siempre y establecidos con lealtad
y rectitud. R.
Él envió la redención a su pueblo, promulgó su alianza para siempre:
Su Nombre es santo y temible. i El Señor es digno
de alabanza eternamente! R.
ALELUYA Jn 13, 34
Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros,
como Yo los he amado. Aleluya.
EVANGELIO Lc 10, 25-37
‘Evangelio de nuestro
Señor Jesucristo según san Lucas.
Un doctor de la Ley
se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué
tengo que hacer para heredar la
Vida eterna?» Jesús le preguntó a su vez: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?» Él le respondió: «Amarás
al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus
fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo». «Has
respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida». Pero
el doctor de la Ley,
para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: «Y quién es mi
prójimo?» Jesús volvió a tomar la palabra y le
respondió: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos
ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo
medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y
siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su
camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo
vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con
aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un
albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se
los dio al dueño del albergue, diciéndole: “Cuídalo, y lo que gastes de
más, te lo pagaré al volver”. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como
prójimo del hombre asaltado por los ladrones?» «El que tuvo compasión de
él», le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: «Ve, y procede ú de la misma
manera».
Palabra del Señor.
COMENTARIO
¿Quién es
mi prójimo? El maestro de la
Ley esperaba que le asignaran los límites exactos de su
deber ¿A quién tenía que atender? ¿A los de su familia? ¿Hermanos de raza o
tal veza otros? Es significativo que Jesús concluya su relato con otra
pregunta diferente a la primera: ¿Cuál de los tres te parece que actuó como
prójimo?
ORACIÓN SOBRE
LAS OFRENDAS
Presentamos nuestras ofrendas, Señor, y te pedimos que nos prepares
para celebrar dignamente el misterio de la cruz, al que san Francisco se unió
con tanto fervor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Mt 5,3
Felices los que tiene alma de pobre, porque a ellos les pertenece el
Reino de los Cielos.
ORACIÓN DESPUÉS
DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Padre por los sacramentos recibidos, que, imitando la
caridad y el ardor apostólico de san Francisco, experimentemos los efectos
de tu amor y nos prodiguemos por la salvación de nuestros hermanos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“y a tu prójimo como a ti mismo”
Lc 10, 25-37
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1.
"MAESTRO, ¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?"
Ciertos
doctores de la ley, no perdían la oportunidad de buscar formas para ver si
podían hacer entrar en contradicción a Jesús con la ley, hacían eso que hoy
llamaríamos “hacer pisar el palo”, o hacer caer en la trampa a Jesús. Esto
lo hacían porque acusaban al Señor de predicar que la ley de Moisés era
inútil, y lo que más les incomodaba, era que al mismo tiempo enseñaba
nuevas doctrinas.
Así fue como
uno de estos doctores de la
Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a
prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?"
2.
SABEN DE ELLA POR LA
LETRA, PERO QUE IGNORAN EL ESPÍRITU
Lo que este
doctor de la ley busca con la pregunta, es seducir a Jesús para que hablase
algo en contra de la ley de Moisés, y además se presenta tentándole,
llamándole maestro, pero al Señor, por mucho que lo llamen así, no es
posible ser engañado.
Jesús
acostumbraba a hablar de la vida eterna a todos los que venían a El, por
eso el doctor de la ley se sirvió de sus propias palabras y piensa que así
lo tentara, seguramente estaba convencido que actuaba con astucia y que no
sería descubierto por pasarse de listo. El Señor sabe que este tipo de
doctor de la ley no oye otra cosa que lo que Moisés había enseñado y que
además era uno de aquellos que creían conocer la ley, pero saben de ella
por la letra, pero que ignoran el espíritu, tal como lo que el texto mismo
de la ley les prueba y que la ignoran, ley que les anunció desde el
principio al Padre, al Hijo y el misterio de la encarnación del Señor.
3.
"HAS RESPONDIDO EXACTAMENTE, LE DIJO JESÚS; OBRA ASÍ Y
ALCANZARÁS LA VIDA".
Entonces Jesús
le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en
ella?"
Este doctor de
la ley le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu
prójimo como a ti mismo".
"Has
respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".
En otra
palabras Jesús le ha dicho con esta respuesta, conoces bien lo que debes
hacer para salvarte. Pero nos basta con conocerlo en teoría para llegar a
la salvación, es preciso vivir lo que se conoce para llegar a ella.
4.
"¿Y QUIÉN ES MI PRÓJIMO?"
La soberbia de
los jactanciosos, los motiva siempre a buscar la justificación de los que
hacen o dicen, por eso este doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo
una nueva pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?"
Como
respuesta, Jesús nos pone una bellísima parábola, que se ha convertido en
una narración que es ya “clásica” en todos nosotros, la del buen
Samaritano. Esta parábola, nos invita a darnos ese precepto de amar a
nuestro prójimo y, lo más prójimo o próximo que tenemos, esta en nosotros
mismos, nuestro corazón, morada preferida del Señor, allí donde el amor se
expresa más intensamente.
5.
JESÚS NOS ENSEÑA QUIEN ES NUESTRO PRÓJIMO
Para mejor
entender esta parábola, comentamos previamente que las relaciones de los
judíos con lo samaritanos no era buena ni cordial, existían antiguos odios
entre ellos, de tiempos muy remotos. Sucedió que cuando los judíos
regresaban del destierro de Babilonia, estos no aceptaron la ayuda de los
samaritanos, cuando se dispusieron a la reconstrucción del Templo de
Jerusalén, porque lo consideraban algo idólatras, entonces se creo la
división, a tal punto que cuando viajaban a Galilea, donde era necesario
pasar por Samaria, evitaban todo contacto con ellos.
Jesús,
mostrándonos al samaritano que se inclina el pobre judío, herido y
abandonado a la orilla del camino y cuidándolo como hermano, nos enseña
quien es nuestro prójimo, que no son solo nuestros parientes, ni nuestro
amigos, sino que todo hombre, sin pensar en su nacionalidad, raza, color,
etnia, condición económica o social, por tanto nuestra caridad es con todo
los hijos de Dios, esto es sin ninguna exclusión.
6.
JESÚS, QUIERE QUE NOS AMEMOS DE CORAZÓN
Jesús, quiere
que nos amemos de corazón y cuando decimos con todo el corazón, es con todo
lo nuestro, sin reservas, con todo tipo de sacrificios, con todo lo que nos
hace vivir. También el Señor quiere que lo hagamos con el alma y, cuando
decimos con toda el alma, es con toda la sensibilidad del amor divino, y
cuando dice con todas tus fuerzas es ardientemente y no con tibieza, y
añadimos para que no falte nada, con todo nuestro entendimiento, con toda
nuestra mente, con la inteligencia y la reflexión
Pero el amor
divino no se aprende. En efecto, no aprendemos de otro a amar la vida, ni
amar a nuestros padres, ni a nuestros amigos, ni mucho menos podemos
aprender las reglas del amor divino. Hay que hacer una vida para Dios. Hay
en nosotros cierto sentimiento íntimo que nos inclina a amar a Dios. Todo
el que obedece este sentimiento y practica la doctrina de los divinos
preceptos, llega a la perfección de la divina gracia. Así entonces, amamos
naturalmente el bien; amamos también a nuestros prójimos y parientes, y
además damos espontáneamente a los hombres de bien, todo nuestro afecto.
7.
AMAR A LOS PARIENTES Y AMIGOS Y TODO AQUEL QUE ES HIJO DE DIOS.
Así es, como
Dios es bueno, y todos deseamos lo bueno y lo que se perfecciona por
nuestra voluntad reside naturalmente en nosotros. A El, aunque no le
conozcamos, aunque no le veamos, por su bondad y porque procedemos de El,
tenemos obligación de amarle sobre todo y por encima de todo, este es
nuestro principio. Es también mayor bien de todos los que se aman
naturalmente. El primero y principal mandamiento es, por consiguiente, el
del amor a Dios. El segundo, que completa al primero y es completado por
El, nos manda amar al prójimo. Por eso decimos "Y a tu prójimo como a
ti mismo".
En la oración
permanente, en el contacto intimo y personal con Dios, recibiremos las
fuerzas necesarias para cumplir este precepto de amor. Nada hay tan
conforme con nuestra naturaleza como el amar a los demás, comunicarse con
los demás, favorecerse mutuamente y amar a los parientes y amigos y todo
aquel que es hijo de Dios.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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SEGUIR EL CAMINO DEL EVANGELIO DE JESÚS
SUPONE UNA ADHESIÓN PLENA
También yo
estoy llamado a vigilar para que mi fidelidad al Evangelio sea total. No
eran sólo los gálatas quienes corrían el riesgo de confundir la verdadera
«alegre noticia» que es el Evangelio de Cristo. También hoy circulan ideas
confusas y resbaladizas dentro de un falso irenismo,
con barullos de actitudes que no tienen nada que ver con el ecumenismo, con
el diálogo interreligioso y con el mundo: realidades sacrosantas todas
ellas y que hemos de buscar. La palabra de Pablo me interpela en orden a mi
anuncio personal de Jesús, que no puede ser «teleguiado» por modas
culturales y espiritualistas.
Si quiero
agradar a Dios, es preciso que sea siervo alegre del evangelio y,
precisamente por eso, libre de amar. Esta es mi verdadera libertad, una
libertad que está en plena consonancia con el Evangelio. «El buen
samaritano se hace prójimo a pesar de la distancia étnica, social y hasta
religiosa. No pide contrapartidas» (C. M. Martini). No se protege en pseudoseguridades o miedos, ni en integrismos para
lanzar flechas de juicios puntiagudos sobre quienes no piensan lo mismo.
Seguir el
camino del Evangelio de Jesús supone una adhesión plena y, por
consiguiente, no sólo mental, sino del corazón y de la vida. Es dentro de
mi vida diaria donde Jesús -el buen samaritano por excelencia, que se hizo
tan prójimo que me entregó su vida en la cruz- me pide que me convierta.
Desde la indiferencia del sacerdote y del levita estoy llamado a «hacerme
prójimo» con un corazón atento y cálido. Desde la intolerancia del legista
que también anida en mí he de pasar a la mansedumbre, a la escucha, al
diálogo. De su dureza de corazón he de convertirme «preocupándome» por
quienes están a mi lado, especialmente por los que sufren.
Hacerme
prójimo en la familia, en el trabajo, en la parroquia o en el movimiento
eclesial significa en la práctica revestirme por dentro de paciencia, de
benevolencia, de empatía y simpatía; significa hacer desaparecer las muy
posibles sombras de envidia y de celos y deseos de conseguir aprobaciones.
Hacerse prójimo significa anegar en el mar de la misericordia de Dios
resentimientos, amarguras e intereses recónditos. Hacerme prójimo supone, a
fin de cuentas, estar revestido por completo de su amor, que, en el orden
concreto, se convierte en disponibilidad para ocuparse, para hacerse cargo
del otro.
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ORACION
(3)
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Señor Jesús,
que has dicho: «Sin mí no podéis nada, pero conmigo daréis mucho fruto» (cf. In 15,5), te pido que me ayudes a «introducirme
vivo» en tu Evangelio, a creer con plena adhesión de mente y de corazón.
Concédeme, pues, hacer desaparecer, con la energía de tu Espíritu, toda la
indiferencia, la comodidad y la intolerancia que tanto me hacen asemejarme
a quienes, por el camino de Jericó, dejaron en tierra al hombre herido.
Crea en mí,
Señor, un corazón nuevo, un corazón capaz de advertir el grito secreto de
quien sufre, un corazón tan persuadido de tu amor y tan enamorado de ti que
viva sólo para reconocerte, para amarte y «ocuparse» de todo prójimo.
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SANTORAL
(4)
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SAN
FRANCISCO
Autor:
Jesús Marti Ballester
En
agosto de 1224, Francisco se retiró con tres compañeros para ayunar
cuarenta días. Durante el retiro los sufrimientos de Cristo se convirtieron
en el tema de sus meditaciones. Mientras oraba tuvo la visión del serafín,
y aparecieron en su cuerpo las señales visibles de las cinco llagas del
Crucificado. Un día se le apareció un ángel
y le dijo: "Vengo a confortarte y avisarte para que te prepares
con humildad y paciencia a recibir lo que Dios quiere hacer de ti".
"Estoy preparado para lo que él quiera", respondió. Por la mañana
del 14 de septiembre, fiesta de la Santa Cruz, antes de amanecer, estaba orando
de cara a Oriente, y pedía al Señor "experimentar el dolor que
sentiste a la hora de tu Pasión y, en la medida de lo posible, aquel amor
sin medida que ardía en tu pecho, cuando te ofreciste para sufrir tanto por
nosotros, pecadores"; y también, "que la fuerza dulce y ardiente
de tu amor arranque de mi mente todas las cosas, para yo muera por amor a
ti, ya que tú te has dignado morir por amor a mi". De repente, vió bajar del cielo un Serafin
con seis alas. Tenía figura de hombre crucificado. Francisco quedó absorto,
sin entender nada, envuelto en la mirada bondadosa de aquel ser, que le
hacía sentirse alegre y triste a la vez. Y mientras se preguntaba la razón
de aquel misterio, se le fueron formando en las manos y pies los signos de
los clavos, tal como los había visto en el crucificado. No eran llagas o
estigmas, sino clavos, formados por la carne hinchada por ambos lados y
ennegrecida. En el costado se abrió una llaga sangrante, que le manchaba la
túnica y los calzones. Explicaba fray León que el fenómeno fue más palpable
y real de lo que muchos creen, y que estuvo acompañado de otros signos
extraordinarios corroborados por testigos, que creyeron ver el monte en
llamas, iluminando el contorno como si ya hubiese salido el sol. Algunos
pastores de la comarca se asustaron, y unos arrieros que dormían se
levantaron y aparejaron sus mulas para proseguir su viaje, creyendo que era
de día.
El
Hermano León nos ha dejado con la bendición autógrafa del santo, que se
conserva en Asís, una narración simple y clara del milagro. Describe el
costado derecho del santo como mostrando una herida abierta por una lanza,
mientras que sus manos y pies estaban atravesados por clavos negros de
carne, cuyas puntas estaban dobladas hacia atrás. Después de recibir los
estigmas Francisco sufrió dolores cada vez mayores en todo su cuerpo
frágil, ya de por sí debilitado por la continua mortificación. La
diferencia de época, inicios del siglo XIII, creyente, religioso y
sacralizado, le ahorrará a Francisco lo que el positivismo racionalista del
siglo XX atormentó a Pío de Pietrelcina.
EL PERDON PEDIDO POR SAN FRANCISCO
San
Francisco de Asís pidió a Cristo, mediante la intercesión de la Reina de los Ángeles, el
gran perdón o «indulgencia de la Porciúncula», confirmada por mi venerado
predecesor el Papa Honorio III a partir del 2 de agosto de 1216. Desde
entonces empezó la actividad misionera que llevó a Francisco y a sus
frailes a algunos países musulmanes y a varias naciones de Europa. Allí,
por último, el Santo acogió cantando a «nuestra hermana la muerte corporal»
(Cántico de las criaturas). De la experiencia del Poverello
de Asís, la iglesita de la
Porciúncula conserva y difunde un mensaje y una gracia
peculiares, que perduran todavía hoy y constituyen un fuerte llamamiento
espiritual para cuantos se sienten atraídos por su ejemplo. A este
propósito, es significativo el testimonio de Simone Weil, hija de Israel
fascinada por Cristo: «Mientras estaba sola en la capillita románica de
Santa María de los Angeles, incomparable milagro
de pureza, donde san Francisco rezó tan a menudo, algo más fuerte que yo me
obligó, por primera vez en mi vida, a arrodillarme» (Autobiografía
espiritual). La
Porciúncula es uno de los lugares más venerados del
franciscanismo, no sólo muy entrañable para la Orden de los Frailes
Menores, sino también para todos los cristianos que allí, cautivados por la
intensidad de las memorias históricas, reciben luz y estímulo para una
renovación de vida, con vistas a una fe más enraizada y a un amor más
auténtico. Por tanto, me complace subrayar el mensaje específico que
proviene de la
Porciúncula y de la indulgencia vinculada a ella” Con
estas palabras comenzaba el mensaje de Juan Pablo II en 1999, dirigido al
Ministro General de la
Orden Franciscana, en la reapertura de la Basílica y de la
capilla de la Porciúncula.
¿QUÉ OCURRIÓ EN LA PORCIÚNCULA?
Cuenta
Doña Emilia de Pardo Bazán en su “Vida de San
Francisco” que una noche, en el monte cercano a la Porciúncula, ardía
Francisco de Asís en ansias de la salvación de las almas. Un ángel le
ordenó bajar del monte a su Santa María de los Angeles.
Allí vio a Jesucristo, a su Madre y a multitud de espíritus. Oyó la voz de
Jesús: - Pues tantos son tus afanes por la salvación de las almas, pide,
Francisco, pide. Francisco pidió una indulgencia plenaria, que se ganase
con sólo entrar confesado y contrito en aquella capilla de los Ángeles.-
Mucho pides, Francisco, pero accedo contento. Acude a mi Vicario, que
confirme mi gracia. Al alba, tomó el camino de Perusa, acompañado de Maseo de Marignano. Estaba en
Perusa el Papa Honorio III. - Padre Santo -dijo Francisco, en honor de
María he reparado una iglesia; hoy vengo a solicitar para ella indulgencia.
Dime cuántos años e indulgencias pides.- Padre Santo -replicó Francisco-,
lo que pido no son años, sino almas. No puede conceder esto la Iglesia -objetó el
Papa.- Señor -replicó Francisco-, no soy yo, sino Jesucristo, quien os lo
ruega. En esta frase hubo tal calor, que ablandó el ánimo de Honorio,
moviéndole a decir: - Me place, me place, me place otorgar lo que deseas. Y
llamó a Francisco: -Otorgo, pues , que cuantos
entren confesados en Santa María de los Ángeles sean absueltos de culpa y
pena; esto todos los años perpetuamente, mas sólo en el espacio de un día
natural. Bajó Francisco la cabeza en señal de aprobación, y sin despegar
los labios salió de la cámara. - ¿Adónde vas, hombre sencillo? -gritó el
Papa-. Me basta -respondió Francisco- lo que oí; si la obra es divina, Dios
se manifestará en ella. Sirva de escritura la Virgen, Cristo el
notario y testigos los ángeles. Y se volvió de Perusa a Asís. Llegando a Collestrada, se desvió de sus compañeros para desahogar
su corazón en ríos de lágrimas; al volver de aquel estado de plenitud y de
gozo, llamó a Maseo a voces: ¡Maseo,
hermano! De parte de Dios te digo que la indulgencia que obtuve del
Pontífice está confirmada en los cielos.
El
tiempo corría el tiempo sin que Honorio autorizara la indulgencia; el
retraso atribulaba a Francisco. En una fría noche de enero se encontraba
abismado. Impensadamente pensó que obraba mal, que faltaba a su deber
trasnochando y extenuándose a fuerza de vigilias, siendo un hombre cuya
vida era tan esencial para el sostenimiento de su Orden. Pensó que tanta
penitencia pararía en enflaquecer y perder su razón, y le entró congoja.
Para desechar esta tentación, nacida del cansancio de su cuerpo, se
levantó, y se arrojó sobre una zarza, revolcándose en ella. Manaba sangre
de su piel, y se cubría el zarzal de rosas, como las de mayo. Francisco se
encontró rodeado de ángeles que cantaban a coro:- Ven a la iglesia; te
aguardan Cristo y su Madre. Francisco se levantó transportado y caminó
luminoso. Sobre su cuerpo veía Francisco un vestido transparente como el
cristal. Cogió de la zarza florida doce rosas blancas y doce rojas, y entró
en la capilla. Allí estaban Cristo y su Madre, con innumerables ángeles.
Francisco cayó de rodillas. María se inclinó hacia su hijo, y éste habló
así: - Por mi madre te otorgo lo que solicitas; y sea el día aquel en que
mi apóstol Pedro, encarcelado por Herodes, vio milagrosamente caer sus
cadenas (1 de agosto). Ve a Roma; notifica mi mandamiento a mi Vicario;
llévale rosas de las que han brotado en la zarza; yo moveré su corazón.
Francisco se levantó, fue a Roma con Bernardo de Quintaval,
Ángel de Rieti, Pedro Catáneo y fray León, la
ovejuela de Dios.
Se
presentó al Papa llevando en sus manos tres rosas encarnadas y tres blancas
de las del prodigio. Intimó a Honorio de parte de Cristo que la indulgencia
había de ser en la fiesta de San Pedro ad Víncula.
Le ofreció las rosas, frescas y fragantes. Se reunió el Consistorio, y ante
las flores que representaban en enero la primavera, fue confirmada la
indulgencia.
Escribió
el Papa a los obispos circunvecinos de la Porciúncula,
citándoles para que se reunieran en Asís el primer día de Agosto, a fin de
promulgar la indulgencia solemnemente. «En el día convenido apareció
Francisco en un palco con los siete obispos a su lado, y pronunció una
plática ferviente sobre la indulgencia. Los obispos se indignaron, y cuando
el obispo de Asís se levantó resuelto a proclamar la indulgencia por diez
años solos, en vez de esto repitió las palabras de Francisco; unos después
de otros, reprodujeron los obispos el primer anuncio.
Durante
muchos años, fue sólo conocida oralmente la indulgencia de la Porciúncula. Medio
siglo después del tránsito de Francisco hallamos el primer documento de
Benito de Arezzo, que dice así: «En el nombre de Dios, Amén. Yo fray Benito
de Arezzo, que estuve con el beato Francisco mientras aún vivía, y que por
auxilio de la gracia fui recibido en su Orden por el mismo Padre Santísimo;
yo que fui compañero de sus compañeros, y con ellos estuve frecuentemente,
ya mientras vivía el santo Padre nuestro, ya después que se partió de este
mundo, y con los mismos conferencié frecuentemente de los secretos de la Orden, declaro haber
oído repetidas veces a uno de los compañeros del beato Francisco, llamado
fray Maseo de Marignano,
que estuvo con el hermano Francisco en Perusa, en presencia del papa
Honorio, cuando el santo pidió la indulgencia de todos los pecados para los
que, contritos y confesados, viniesen al lugar de Santa María de los Angeles (que por otro nombre se llama Porciúncula) el
primer día de agosto, desde las vísperas de dicho día hasta las vísperas
del día siguiente. La cual indulgencia, habiendo sido pedida por el beato
Francisco, fue otorgada por el Sumo Pontífice, aunque él mismo dijo no ser
costumbre en la
Sede Apostólica conceder tales indulgencias». Del
entusiasmo que en el pueblo despertaban las indulgencias podemos juzgar por
las crónicas que refieren el acontecimiento que, estremeciendo hasta las
últimas fibras de la conciencia de Dante, dio por resultado la Divina Comedia.
La multitud que acudía a Asís a lucrar la indulgencia era enorme. El
jubileo determinaba una suspensión de discordias y luchas: la tregua de
Dios.
Sitiado
Asís por las tropas de Perusa, el día 2 de Agosto se interrumpió el ataque,
para que los peregrinos pudieran entrar en la villa para obtener la
indulgencia. Gregorio XV, hizo extensivo el jubileo de la Porciúncula a
todas las iglesias franciscanas del mundo. Según fray Pánfilo de Magliano, la indulgencia fue concedida el año 1216, y
en 1217 la proclamación solemne de la Porciúncula por
siete obispos.
La
víspera del solemne día llamaba a los fieles la Campana de la Predicación; se
cubría el campo de toldos y enramadas y acampaban al raso los peregrinos.
Al lucir el nuevo sol se verificaba la ceremonia de la absolución, descrita
por el Dante, en el canto IX del Purgatorio.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant
ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio
de apostolado, amor por la
Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su
oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias
a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra,
utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y
comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga,
(SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada
día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad
Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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servicio gratuito, no recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca,
gratuito hemos recibido mucho, gratuito queremos dar todo lo mejor que
podamos, pero sin en esa publicidad no podría llegar hasta sus correos este
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