Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

21 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.680 suscriptores de 56 países distintos. Se envía desde Santiago de Chile. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico:  caminandoconjesus@vtr.net

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Fecha: 7-10-2019

Edición N.º MD 7.691

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Nuestra Señora del Rosario

El rezo del rosario se popularizó durante la Edad Media, como una forma de meditación para el pueblo. Dado que la gente no tenía libros para acceder a la lectura del evangelio, a través de los misterios del rosario, se proponían los momentos fundamentales de la vida de Jesús y de su Madre. Esta celebración fue instituida por san Pío V para conmemorar la victoria de Lepanto en 1571 contra la flota turca y en 1716 san Pío X la extiende a la Iglesia universal.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Lc 1 28.42

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo, y bendito es el fruto de tu vientre.

ORACIÓN COLECTA

Señor, derrama tu gracia en nuestros corazones, y ya que hemos conocido por el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo Jesucristo, condúcenos por su Pasión y su Cruz, con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA  Jon 1, 1—2, 1. 11

Lectura de la profecía de Jonás.

La palabra del Señor se dirigió a Jonás, hijo de Amitai, en estos términos: “Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y clama contra ella, porque su maldad ha llegado hasta mí”. Pero Jonás partió para huir a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Bajó a Jope y encontró allí un barco que zarpaba hacia Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia del Señor. Pero el Señor envió un fuerte viento sobre el mar, y se desencadenó una tempestad tan grande que el barco estaba a punto de partirse. Los marineros, aterrados, invocaron cada uno a su dios, y arrojaron el cargamento al mar para aligerar la nave. Mientras tanto, Jonás había descendido al fondo del barco, se había acostado y dormía profundamente. El jefe de la tripulación se acercó a él y le preguntó: “¿Qué haces aquí dormido? Levántate e invoca a tu dios. Tal vez ese dios se acuerde de nosotros, para que no perezcamos”. Luego se dijeron unos a otros: “Echemos suertes para saber por culpa de quién nos viene esta desgracia”. Así lo hicieron, y la suerte recayó sobre Jonás. Entonces le dijeron: “Explícanos por qué nos sobrevino esta desgracia. ¿Cuál es tu oficio? ¿De dónde vienes? ¿Cuál es tu país? ¿A qué pueblo perteneces?”. Él les respondió: “Yo soy hebreo y venero al Señor, el Dios del cielo, el que hizo el mar y la tierra”. Aquellos hombres sintieron un gran temor, y le dijeron: “¡Qué has hecho!”, ya que comprendieron, por lo que él les había contado, que huía de la presencia del Señor. Y como el mar se agitaba cada vez más, le preguntaron: “¿Qué haremos contigo para que el mar se nos calme?”. Jonás les respondió: “Levántenme y arrójenme al mar, y el mar se les calmará. Yo sé muy bien que por mi culpa les ha sobrevenido esta gran tempestad”. Los hombres se pusieron a remar con fuerza, para alcanzar tierra firme; pero no lo consiguieron, porque el mar se agitaba cada vez más contra ellos. Entonces invocaron al Señor, diciendo: “¡Señor, que no perezcamos a causa de la vida de este hombre! No nos hagas responsables de una sangre inocente, ya que tú, Señor, has obrado conforme a tu voluntad”. Luego, levantaron a Jonás, lo arrojaron al mar, y en seguida se aplacó la furia del mar. Los hombres, llenos de un gran temor al Señor, le ofrecieron un sacrificio e hicieron votos. El Señor hizo que un gran pez se tragara a Jonás, y éste permaneció en el vientre del pez tres días y tres noches. Entonces el Señor dio una orden al pez, y éste arrojó a Jonás sobre la tierra firme.

Palabra de Dios.

Comentario

De acuerdo con los criterios religiosos de la época en que se escribió el libro de Jonás (aprox. siglo V a.C.), sólo podía ser beneficiado por los dones de Dios aquel pueblo que participaba de la Alianza. Como Nínive era una ciudad pagana, de acuerdo con este criterio, le correspondía el abandono de Dios e incluso el castigo por sus pecados. Quizá, de otro modo, nuestros pensamientos hacia “los que no se portan como nosotros” sean similares a estos. Sin embargo, a través de este texto, Dios nos enseña que su misericordia y amor llegan a todos los hombres, a todos los pueblos, porque Dios es Padre de todos.

SALMO Jon 2, 3-5. 8

R. ¡Me hiciste salir vivo de la fosa, Señor!

Desde mi angustia invoqué al Señor, y él me respondió; desde el seno del Abismo, pedí auxilio, y tú escuchaste mi voz. R.

Tú me arrojaste a lo más profundo, al medio del mar: la corriente me envolvía, ¡todos tus torrentes y tus olas pasaron sobre mí! R.

Entonces dije: He sido arrojado lejos de tus ojos, pero yo seguiré mirando hacia tu santo Templo. R.

Cuando mi alma desfallecía, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo Templo. R.

ALELUYA  Jn 13, 34

Aleluya. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, como yo los he amado. Aleluya.

EVANGELIO  Lc 10, 25-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?”. Jesús le preguntó a su vez: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?”. Él le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo”. “Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida”. Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino. Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió. Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: ‘Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver’. ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?”. “El que tuvo compasión de él”, le respondió el doctor. Y Jesús le dijo: “Ve, y procede tú de la misma manera”.

Palabra del Señor.

Comentario

La violencia siempre nos acecha, a nosotros y cada uno de nuestros hermanos, sean conocidos o no. El Evangelio de hoy nos invita a no desoír el dolor de las víctimas, de los que han sido abandonados por prejuicios sociales o raciales. Todos somos hijos de Dios, todos somos hermanos, y el samaritano nos ha enseñado eso.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que prepares nuestros corazones para ofrecer este sacrificio y así poder celebrar de tal modo los misterios de tu Hijo unigénito, que seamos dignos de alcanzar sus promesas. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 1, 31

Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor Dios nuestro, que habiendo proclamado en este sacramento la muerte y resurrección de tu Hijo, asociados a los dolores de su pasión podamos también gozar de su consuelo y participar de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“y a tu prójimo como a ti mismo”

Lc 10, 25-37

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.     "MAESTRO, ¿QUÉ TENGO QUE HACER PARA HEREDAR LA VIDA ETERNA?"

Ciertos doctores de la ley, no perdían la oportunidad de buscar formas para ver si podían hacer entrar en contradicción a Jesús con la ley, hacían eso que hoy llamaríamos “hacer pisar el palo”, o hacer caer en la trampa a Jesús. Esto lo hacían porque acusaban al Señor de predicar que la ley de Moisés era inútil, y lo que más les incomodaba, era que al mismo tiempo enseñaba nuevas doctrinas.

Así fue como uno de estos doctores de la Ley se levantó y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?"

2.     SABEN DE ELLA POR LA LETRA, PERO QUE IGNORAN EL ESPÍRITU

Lo que este doctor de la ley busca con la pregunta, es seducir a Jesús para que hablase algo en contra de la ley de Moisés, y además se presenta tentándole, llamándole maestro, pero al Señor, por mucho que lo llamen así, no es posible ser engañado.

Jesús acostumbraba a hablar de la vida eterna a todos los que venían a Él, por eso el doctor de la ley se sirvió de sus propias palabras y piensa que así lo tentara, seguramente estaba convencido que actuaba con astucia y que no sería descubierto por pasarse de listo. El Señor sabe que este tipo de doctor de la ley no oye otra cosa que lo que Moisés había enseñado y que además era uno de aquellos que creían conocer la ley, pero saben de ella por la letra, pero que ignoran el espíritu, tal como lo que el texto mismo de la ley les prueba y que la ignoran, ley que les anunció desde el principio al Padre, al Hijo y el misterio de la encarnación del Señor.

3.     "HAS RESPONDIDO EXACTAMENTE, LE DIJO JESÚS; OBRA ASÍ Y ALCANZARÁS LA VIDA".

Entonces Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?"

Este doctor de la ley le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo".

"Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida".

En otra palabras Jesús le ha dicho con esta respuesta, conoces bien lo que debes hacer para salvarte. Pero nos basta con conocerlo en teoría para llegar a la salvación, es preciso vivir lo que se conoce para llegar a ella.

4.     "¿Y QUIÉN ES MI PRÓJIMO?"

La soberbia de los jactanciosos, los motiva siempre a buscar la justificación de los que hacen o dicen, por eso este doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo una nueva pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?"

Como respuesta, Jesús nos pone una bellísima parábola, que se ha convertido en una narración que es ya “clásica” en todos nosotros, la del buen Samaritano. Esta parábola, nos invita a darnos ese precepto de amar a nuestro prójimo y, lo más prójimo o próximo que tenemos, está en nosotros mismos, nuestro corazón, morada preferida del Señor, allí donde el amor se expresa más intensamente.

5.     JESÚS NOS ENSEÑA QUIEN ES NUESTRO PRÓJIMO

Para mejor entender esta parábola, comentamos previamente que las relaciones de los judíos con lo samaritanos no era buena ni cordial, existían antiguos odios entre ellos, de tiempos muy remotos. Sucedió que cuando los judíos regresaban del destierro de Babilonia, estos no aceptaron la ayuda de los samaritanos, cuando se dispusieron a la reconstrucción del Templo de Jerusalén, porque lo consideraban algo idólatras, entonces se creó la división, a tal punto que cuando viajaban a Galilea, donde era necesario pasar por Samaria, evitaban todo contacto con ellos.

Jesús, mostrándonos al samaritano que se inclina el pobre judío, herido y abandonado a la orilla del camino y cuidándolo como hermano, nos enseña quien es nuestro prójimo, que no son solo nuestros parientes, ni nuestro amigos, sino que todo hombre, sin pensar en su nacionalidad, raza, color, etnia, condición económica o social, por tanto nuestra caridad es con todo los hijos de Dios, esto es sin ninguna exclusión.

6.     JESÚS, QUIERE QUE NOS AMEMOS DE CORAZÓN

Jesús, quiere que nos amemos de corazón y cuando decimos con todo el corazón, es con todo lo nuestro, sin reservas, con todo tipo de sacrificios, con todo lo que nos hace vivir. También el Señor quiere que lo hagamos con el alma y, cuando decimos con toda el alma, es con toda la sensibilidad del amor divino, y cuando dice con todas tus fuerzas es ardientemente y no con tibieza, y añadimos para que no falte nada, con todo nuestro entendimiento, con toda nuestra mente, con la inteligencia y la reflexión

Pero el amor divino no se aprende. En efecto, no aprendemos de otro a amar la vida, ni amar a nuestros padres, ni a nuestros amigos, ni mucho menos podemos aprender las reglas del amor divino. Hay que hacer una vida para Dios. Hay en nosotros cierto sentimiento íntimo que nos inclina a amar a Dios. Todo el que obedece este sentimiento y practica la doctrina de los divinos preceptos, llega a la perfección de la divina gracia. Así entonces, amamos naturalmente el bien; amamos también a nuestros prójimos y parientes, y además damos espontáneamente a los hombres de bien, todo nuestro afecto.

7.     AMAR A LOS PARIENTES Y AMIGOS Y TODO AQUEL QUE ES HIJO DE DIOS.

Así es, como Dios es bueno, y todos deseamos lo bueno y lo que se perfecciona por nuestra voluntad reside naturalmente en nosotros. A El, aunque no le conozcamos, aunque no le veamos, por su bondad y porque procedemos de Él, tenemos obligación de amarle sobre todo y por encima de todo, este es nuestro principio. Es también mayor bien de todos los que se aman naturalmente. El primero y principal mandamiento es, por consiguiente, el del amor a Dios. El segundo, que completa al primero y es completado por El, nos manda amar al prójimo. Por eso decimos "Y a tu prójimo como a ti mismo".

En la oración permanente, en el contacto íntimo y personal con Dios, recibiremos las fuerzas necesarias para cumplir este precepto de amor. Nada hay tan conforme con nuestra naturaleza como el amar a los demás, comunicarse con los demás, favorecerse mutuamente y amar a los parientes y amigos y todo aquel que es hijo de Dios.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

SEGUIR EL CAMINO DEL EVANGELIO DE JESÚS SUPONE UNA ADHESIÓN PLENA

También yo estoy llamado a vigilar para que mi fidelidad al Evangelio sea total. Si quiero agradar a Dios, es preciso que sea siervo alegre del evangelio y, precisamente por eso, libre de amar. Esta es mi verdadera libertad, una libertad que está en plena consonancia con el Evangelio. «El buen samaritano se hace prójimo a pesar de la distancia étnica, social y hasta religiosa. No pide contrapartidas» (C. M. Martini). No se protege en pseudoseguridades o miedos, ni en integrismos para lanzar flechas de juicios puntiagudos sobre quienes no piensan lo mismo.

Seguir el camino del Evangelio de Jesús supone una adhesión plena y, por consiguiente, no sólo mental, sino del corazón y de la vida. Es dentro de mi vida diaria donde Jesús -el buen samaritano por excelencia, que se hizo tan prójimo que me entregó su vida en la cruz- me pide que me convierta. Desde la indiferencia del sacerdote y del levita estoy llamado a «hacerme prójimo» con un corazón atento y cálido. Desde la intolerancia del legista que también anida en mí he de pasar a la mansedumbre, a la escucha, al diálogo. De su dureza de corazón he de convertirme «preocupándome» por quienes están a mi lado, especialmente por los que sufren.

Hacerme prójimo en la familia, en el trabajo, en la parroquia o en el movimiento eclesial significa en la práctica revestirme por dentro de paciencia, de benevolencia, de empatía y simpatía; significa hacer desaparecer las muy posibles sombras de envidia y de celos y deseos de conseguir aprobaciones. Hacerse prójimo significa anegar en el mar de la misericordia de Dios resentimientos, amarguras e intereses recónditos. Hacerme prójimo supone, a fin de cuentas, estar revestido por completo de su amor, que, en el orden concreto, se convierte en disponibilidad para ocuparse, para hacerse cargo del otro.

ORACION (3)

 

Señor Jesús, que has dicho: «Sin mí no podéis nada, pero conmigo daréis mucho fruto» (cf. In 15,5), te pido que me ayudes a «introducirme vivo» en tu Evangelio, a creer con plena adhesión de mente y de corazón. Concédeme, pues, hacer desaparecer, con la energía de tu Espíritu, toda la indiferencia, la comodidad y la intolerancia que tanto me hacen asemejarme a quienes, por el camino de Jericó, dejaron en tierra al hombre herido.

Crea en mí, Señor, un corazón nuevo, un corazón capaz de advertir el grito secreto de quien sufre, un corazón tan persuadido de tu amor y tan enamorado de ti que viva sólo para reconocerte, para amarte y «ocuparse» de todo prójimo.

SANTORAL

 

NUESTRA SEÑORA DEL SANTO ROSARIO

La fecha del 7 de octubre asocia la memoria de Nuestra Señora del Rosario con la victoria obtenida por los cristianos sobre los turcos en Lepanto en 1571. Mas hoy la Iglesia no nos invita tanto a rememorar un suceso lejano cuanto a descubrir la importancia de María dentro del misterio de la salvación y a saludarla como Madre de Dios, repitiendo sin cesar: Ave María. Al dar ella su consentimiento a Dios en la Anunciación, «se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con él y bajo él, por la gracia de Dios omnipotente» (Conc. Vaticano II, Const. sobre la Iglesia, n 56). Por eso la liturgia recuerda como formando un todo las diversas fases de ese misterio, «la encarnación de Jesucristo, su pasión y la gloria de la resurrección», pidiendo al Señor por intercesión de María que haga que comulguemos en la fe y en el amor. Para lograr que María nos escuche cuando rezamos el Avemaría, no es necesario haber meditado largamente sobre la estructura de esta plegaria. Con todo, no resultará inútil el saber que está compuesta por un saludo y una invocación. El saludo es palabra de Dios: junta la salutación del Ángel en la Anunciación y la de Isabel en la en la Visitación. Por lo que toca a la invocación, se fundamenta en la fe de la Iglesia en la maternidad divina de María para confiarle la vida presente de sus hijos y su tránsito a Dios al final de su Pascua.

El otoño nos trae una fiesta de santidad instrumental que habla de un objeto llamado santo con nombre de plantel de rosas. Es de madera, metales nobles o modestísimos, hueso o nácar, tanto da, y se conoció bajo formas diferentes desde muy antiguo, aunque no adopta las características hoy comunes hasta el siglo XVI, cuando su rezo se vincula a la victoria cristiana de Lepanto.

Esta corona a la Virgen, repetitivo y humilde como una cantilena infantil, es un Evangelio en miniatura que está al alcance de todas las inteligencias y de las memorias más torpes, así como de las situaciones espirituales más desangeladas y frías, y quizá porque conoce el paño es la devoción que María recomendó en Lourdes y Fátima, a manera de gran arma para la paz de nuestro tiempo.

En los últimos siglos, cuando la Historia tiende a hacernos creer más listos y originales, más modernos, la Virgen da la razón a los papas prefiriendo esta modalidad tan sencilla de adorar y pedir (la oración de los tontos, según los que tienen una idea muy elevada de sí mismos) en la que se nos da todo hecho menos la actitud interior, y que obliga a poner el alma en lo que se dice, como introduciendo el sentido de Dios en la monotonía de las cosas de la vida cotidiana.

Plegaria personal por el impulso que cada cual le dé, pero también voz del coro de la Iglesia, como un murmullo de niño que no se cansa de repetir lo archisabido que no puede decirse mejor, con leves pausas meditativas para volver más confiados a la música envolvente de unas palabras que suenan a eternas de pura sencillez y profundidad.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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