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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
Santiago de Chile-Chile.
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Fecha: 01-11-2011
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Edición
Nº MD 3066
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T.O. CICLO A, SEM XXXI
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LITURGIA DE LA HORAS
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NOVIEMBRE
EN CHILE ES MES DE MARIA
María de Nazaret ha sido una mujer que se sale de todos los moldes.
Ella ha producido un gran fenómeno religioso muy importante en el mundo, como es la devoción a la Virgen María. Por todas partes millones
de personas acuden a sus santuarios levantados en muchos lugares del mundo.
Por todas partes personas creyentes de distintos niveles culturales y
económicos se reconocen protegidos por la Virgen María y aprecian vivir en
profunda comunión con ella.
Chile, es un país muy
mariano y durante el mes de noviembre, celebra el “Mes de María” y el mundo
católico chileno reza en este mes con gran devoción el Santo Rosario desde
el alba hasta el atardecer. Los invito a reflexionar sobre la figura de la Virgen María en mi pagina
WEB www.caminando-con-maria.org y en especial en este link:
REFLEXIONES Y LECTURA ESPIRITUAL PARA El MES DE MARIA
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Martes,
Todos los Santos. (S). Blanco
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SOLEMNIDAD DE TODOS LOS SANTOS
Santidad para todos
Hoy es una fiesta de inmenso
gozo, pues celebramos a todos los santos, que no son pocos, sino «una
muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas,
pueblos y lenguas». Hemos de dejarnos arrebatar por este espectáculo
maravilloso que nos presenta el libro del Apocalipsis: La multitud de
santos, conocidos y desconocidos, de todas las épocas, hermanos nuestros,
que ya han alcanzado la plenitud de hijos de Dios, que son semejantes a
Dios porque le ven «tal cual es», que han recogido plenamente el fruto de
haber vivido las bienaventuranzas en la tierra.
Como siempre, la liturgia
centra nuestra atención en Cristo. Es a él a quien celebramos, pues toda
esta multitud de santos son fruto de la redención de Cristo, son los que
«han lavado y blanqueado sus mantos en la sangre del Cordero». Lejos de
distraer de Cristo, los santos nos hacen comprender mejor la grandeza del
Redentor y la fecundidad de su sangre. Por eso es a él a quien cantamos: «
¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del
Cordero!»
Por eso, esta fiesta llena de
gozo lo es también de esperanza. Lo que Cristo ha hecho con ellos lo puede
hacer y lo quiere hacer también en nosotros. La santidad se ofrece a todos,
porque la misma sangre redentora que les ha lavado a ellos nos quiere lavar
también a nosotros. Por eso, pedimos a Dios para nosotros la abundancia de
su misericordia y su perdón. Contamos, además, con la intercesión y ayuda
de esta multitud de hermanos nuestros.
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I.
RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA
Alegrémonos todos en el Señor
al celebrar esta solemnidad en honor de todos los santos. Los ángeles se
regocijan por esta solemnidad y alaban al Hijo de Dios.
ACTO PENITENCIAL
Humildes y penitentes, como el publicano
en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de
nosotros, que también nos reconocemos pecadores.
(Se hace una breve pausa en silencio.)
† Señor, ten misericordia de nosotros.
R. Porque hemos pecado contra ti.
† Muéstranos, Señor, tu misericordia.
R. Y danos tu salvación.
† Dios todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
Amén.
SE DICE GLORIA A DIOS
Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra
paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te
bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey
celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor
Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra
suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de
nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo,
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
nos concedes celebrar en una sola fiesta los méritos de todos tus santos;
te rogamos que, por las súplicas de tantos intercesores, derrames sobre
nosotros la ansiada plenitud de tu misericordia.
Por nuestro Señor Jesucristo
II. LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA Apoc 7, 2-4. 9-14
Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podía contar, de toda
nación, razas, pueblos y lenguas. El destino eterno del hombre se libra a
diario en la vida temporal, cualquiera que sea su raza, la condición y
estado de cada hombre.
Lectura del libro del
Apocalipsis.
Yo, Juan, vi a un ángel que
subía del Oriente, llevando el sello del Dios vivo. Y comenzó a gritar con
voz potente a los cuatro ángeles que habían recibido el poder de dañar a la
tierra y al mar: “No dañen a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que
marquemos con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios”.
Oí entonces el número de los
que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil pertenecientes
a todas las tribus de Israel. Después de esto, vi una enorme muchedumbre
imposible de contar, formada por gente de todas las naciones, familias,
pueblos y lenguas. Estaban de pie ante el trono y delante del Cordero,
vestidos con túnicas blancas; llevaban palmas en la mano y exclamaban con
voz potente: “¡La salvación viene de nuestro Dios que está sentado en el
trono y del Cordero!”. Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono,
de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, se postraron con el rostro
en tierra delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: “¡Amén!
¡Alabanza, gloria y sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a
nuestro Dios para siempre! ¡Amén!”. Y uno de los ancianos me preguntó:
“¿Quiénes son y de dónde vienen los que están revestidos de túnicas blancas?”.
Yo le respondí: “Tú lo sabes, Señor”. Y él me dijo: “Estos son los que
vienen de la gran tribulación; ellos han lavado sus vestiduras y las han blanqueado
en la sangre del Cordero”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Esta visión de Juan nos ofrece una representación simbólica
de la liturgia del Reino: el Cordero, la multitud reunida ante el trono de
Dios, las túnicas blancas, las palmas en las manos y la potente voz que se
oía ... Pero todo ello precedido de la lucha, la persecución y la muerte
violenta. No hay otro modo de seguir tras las huellas del Maestro y
anunciar el Evangelio de la vida que el camino de la cruz. El Evangelio anunciado
no se interesa simplemente por un hecho del pasado, sino trata de hacer revivir
en nosotros la vida del Resucitado, del Inmolado, del Perseguido por
excelencia, llevando al mismo tiempo a los otros los beneficios de la
salvación. De ahí que el cristiano sea un inconformista y se rebele frente
a todo lo que atente contra la dignidad de la persona. Es lo que ha llevado
a Juan a proclamar el triunfo del Cordero y de todos los que se configuren
a Él.
SALMO Sal 23, 1-6
R. Así son los que buscan tu rostro, Señor.
O bien: ¡Benditos los que
buscan al Señor!
Del Señor es la tierra y todo
lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó
sobre los mares; él la afirmó sobre las corrientes del océano. R.
¿Quién podrá subir a la montaña
del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos
limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos ni jura
falsamente. R.
Él recibirá la bendición del
Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor,
los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R.
SEGUNDA LECTURA 1Jn 3, 1-3
Veremos
a Dios tal cual es. La santidad cristiana es siempre una iniciativa del de
Amor de Dios sobre el hombre, aunque queda bajo la responsabilidad de los
propios hombres el secundar esa iniciativa y esa elección, respondiendo con
amorosa conciencia de hijos de Dios.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan.
Queridos hermanos: ¡Miren cómo
nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo
somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido
a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no
se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos
semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. El que tiene esta esperanza
en él, se purifica, así como él es puro.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Juan considera aquí al cristiano en su realidad
concreta de individuo que está en comunión con el Padre y el Hijo e indica
el motivo de esa comunión en el hecho de ser él ahora realmente hijo de
Dios y objeto de su amor. He aquí nuestra realidad, que no puede ser
comprendida por los que no han experimentado la presencia de Dios en su vida
y en sus obras. El cristiano es consciente de que Dios mora en su interior.
Sabe que la salvación realizada por Jesús lo ha
convertido en hijo, coheredero con Él. De esa experiencia que le da la fe
brota una alegría profunda e inacabable, pues ya lo prometió el Maestro:
“Nadie podrá arrebatarles su alegría” (Jn 16, 22). Pero esta alegría debe
comunicarse, ya que ya que «un santo triste es un triste santo».
ALELUYA Mt 11, 28
Aleluya. “Vengan a mí todos los que están afligidos y
agobiados, y yo los aliviaré”, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO Mt 4, 25—5, 12
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será
grande en el cielo. Las bienaventuranzas evangélicas son el camino
auténtico que Cristo nos ha garantizado con su vida y con su gracia para la
santidad cristiana. Son la semblanza modélica del propio Corazón de
Jesucristo.
Evangelio de nuestro Señor
Jesucristo según san Mateo
Seguían a Jesús grandes
multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de
Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Al ver a la multitud, Jesús
subió a la montaña, se sentó y sus discípulos se acercaron a él. Entonces
tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo: “Felices los que tienen
alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los pacientes,
porque recibirán la tierra en herencia. Felices los que tienen hambre y sed
de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque
obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el
corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por
practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie
en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense
entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la
misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El evangelio nos presenta el marco perfecto en el
que debe ubicarse la fotografía de todo varón y de toda mujer que vivieron
su vocación a la santidad en plenitud. El llamar “felices” a los pobres, a
los afligidos, a los perseguidos, a los hambrientos y a los sedientos no
implica la justificación de esas situaciones, sino más bien su condena. Son
un estímulo para luchar contra ellas. La felicidad aquí prometida por el
Maestro es posible porque Él está presente y es ofrecida a los hombres y
mujeres que escuchan con fe, a pesar de la dura realidad de su situación
actual. Por tanto, Mateo indica que la verdadera recompensa y la alegría
total no son de este mundo, y sólo pertenecen a quienes se han puesto en el
camino del Sermón de la
Montaña: “Sean perfectos como perfecto es el Padre
celestial” (Mt 5, 48).
EL CREDO
Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador
del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa
María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado,
muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de
entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios
Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los
muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia
Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
† En esta oración pública
y comunitaria que vamos a hacer, no se limite cada uno a orar por sí mismo
o por sus necesidades, sino oremos a Cristo, el Señor, por todo el pueblo.
R. Cristo, óyenos, o bien: Cristo, escúchanos.
·
Pidamos para todo el pueblo cristiano la
abundancia de la bondad divina.
·
Imploremos la largueza de los dones
espirituales para todos los no creyentes.
·
Supliquemos la fortaleza del Señor para
todos los que gobiernan las naciones.
·
Pidamos al Señor que gobierna el mundo tiempo
bueno y maduración de los frutos
·
Roguemos al Señor por todos nuestros
hermanos qué no han podido venir a esta celebración
·
Oremos al Juez de todos los hombres por el
descanso eterno de los fieles difuntos...
·
Pidamos la clemencia del Salvador para todos
nosotros, que imploramos con fe la misericordia del Señor.
·
Imploremos la misericordia de Cristo, el
Señor, en favor nuestro y de nuestros familiares, Confiando en la bondad
del Señor.
† Atiende benignamente
nuestras súplicas, Señor, y escucha las oraciones de tus fieles. Por
Jesucristo nuestro Señor.
R. Amén.
III. LITURGIA EUCARISTICA
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, sean de tu agrado los
dones que te ofrecemos en honor de todos los Santos y concédenos que ellos que
ya han alcanzado la felicidad eterna, nos hagan sentir su fraterna
solicitud por nuestra salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.
PLEGARIA EUCARISTICA
PREFACIO
LA GLORIA DE LA IGLESIA, NUESTRA MADRE
† El Señor esté con
vosotros.
R. Y con tu espíritu.
† Levantemos el corazón.
R. Lo tenemos levantado hacia
el Señor.
† Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
R. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy nos permites honrar
a la Ciudad
santa, la
Jerusalén celestial, que es nuestra madre, donde una
multitud de hermanos nuestros ya te alaba eternamente. Nosotros, avanzando
en la fe, nos encaminamos con entusiasmo hacia ella, y nos alegramos al
celebrar la gloria de los miembros más insignes de tu Iglesia; en ellos
encontramos al mismo tiempo ejemplo y ayuda para nuestra fragilidad.
Por eso, unidos a ellos y a
todos los ángeles, te glorificamos unánimemente, y te alabamos con nuestras
voces, diciendo:
Santo, Santo, Santo..
Durante la consagración, de rodillas, "a no ser que lo
impida la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o
cualquier otra causa razonable". Terminada la consagración y la
elevación del cáliz, con la genuflexión del sacerdote, hasta el final de la
misa: de pie.
RITO DE COMUNION
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en el
cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu
voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
LA PAZ
Señor Jesucristo, que dijiste a
tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros
pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la
paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
CORDERO
Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el
pecado del mundo, danos la paz.
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Mt 5, 8-10
Bienaventurados los que tienen
un corazón puro, porque verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por
la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los que son
perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el
Reino de los Cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios, te adoramos y proclamamos
admirable y el único Santo entre todos tus santos; imploramos tu gracia por
la que alcancemos la santidad en la plenitud de tu amor, y pasemos de esta
mesa de los peregrinos al banquete de la patria del cielo. Por Jesucristo
nuestro Señor
IV. RITOS DE
CONCLUSION
Bendición
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“La Bienaventuranzas"
Mt 5, 1-12
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. FELICES LOS QUE TIENEN EL ESPÍRITU DEL
POBRE, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.
Este término
“Pobre”, designa a los hombres que no poseen tierras u otros bienes en el
sentido material. Como sabemos, no porque alguien nos cuente, sino porque
somos sensibles y vemos, es gente sin apoyo ni influencia social. Ahí en
esa calificación están por lo general las gentes explotadas y humilladas.
Aunque no es éste el exclusivo aspecto que tiene aquí esta palabra. La
frase del evangelio dice “espíritu del pobre”. Pero por esta afinidad de
conceptos se hacen sinónimos en el paralelismo poético, y se interpretan
indistintamente también, por las palabras correspondientes al “pobre” o al
“humillado”.
Pero también
es cierto, que a la gente pobre, se le reconoce como la persona que confía
en Dios, Ellos son los que se aproximan primero, ellos además conocen muy
de cerca el concepto de la piedad. De este modo, el pobre, humilde y muchas
veces humillado por su pobreza, se enriquece en su pobreza con la fe en
Dios y su constante necesidad de pedir auxilio.
Dios siempre
ha visto con mucho afecto y agrado al que ha vivido en la pobreza material,
aceptada libremente y no considerada como un castigo. Así es como Jesús, a
los pobres no les promete un simple premio, sino que el mejor de todos, un
premio que no es un bien temporal, esto es el Reino de los Cielos.
Se equivocan
los que creen que el Reino ya les pertenece, más aún, se equivocan los que
piensan que es patrimonio exclusivo del rico, del que se auto considera
sabio, poderoso, influyente o cercano materialmente a alguna institución
religiosa, mucha veces considerado por ellos como algo bueno, nadie entra
en el reino por derecho propio, en otras palabras, solo Dios sabe quien
tiene meritos para entrar. Si la pobreza esta situada, está en el plan de
Dios, El prepara, meritoria y agradadamente el ingreso de los pobres en el
Reino.
El premio que
tendrán los que tienen “el espíritu del pobre” es que de ellos “es” el
Reino. “Porque a ellos les pertenece”
2. FELICES LOS QUE LLORAN, PORQUE
RECIBIRÁN CONSUELO.
Lloramos
porque nos invade una amargura muy profunda. Es el “llanto” de la vida,
producto de las tristezas, desgracias y dolores. Este es el llanto que
hacemos ante Dios Padre e Hijo. Jesús abre al “dolor” una perspectiva
distinta, este nos es considerado como castigo a los pecados, es un dolor
que tiene una misión de purificación y mérito. El que llora ante Dios, no
esta abandonado y tiene como premio la “consolación.”
Los que
lloran recibirán un gran consuelo. Todos buscamos y deseamos ser
consolados, pero no todos encontramos consuelo en esta vida, pero Jesús nos
da esperanza y nos promete con seguridad que lo tendremos, ¿Cuándo? En el
momento que nos acercamos íntimamente al Señor, por que en El encontramos
la verdadera esperanza, que es la confiada espera que Dios concede de los
bienes prometidos. Jesús vino a consolar a los tristes y vino a enseñarnos
un norma de vida, quien siga el camino por El trazado, a pesar de su
tristeza que podemos llevar por las distintitas situaciones de esta vida
que mucha veces no es fácil para nosotros, recibirá finalmente el consuelo
de su amor abriéndole las Puertas del Reino de los Cielos, allí donde no
habrá mas llantos.
Felices los
que lloran porque recibirán consuelo, esta es una esperanza, virtud que
capacita al hombre para tener confianza y plena certeza de que va a
conseguir la vida eterna apoyada en el auxilio omnipotente de Dios
3. FELICES LOS PACIENTES, PORQUE RECIBIRÁN
LA TIERRA EN
HERENCIA
La paciencia,
es la mansedumbre, es la capacidad para sufrir o soportar las penas y los
infortunios sin perturbarse, es también la capacidad para hacer trabajos
minuciosos o pesados, es calma y tranquilidad cuando se espera algo que se
desea. Ser manso, es ser también dulce de corazón, es el que sabe llevar su
suerte con resignación y paz, es decir con “mansedumbre.”
La
“mansedumbre” es la carencia de violencia, resignación, es también
benevolencia y compasión. Pero, además, es esencialmente modestia, teniendo
una afinidad particular con la humildad, de una parte, y con la benignidad
o compasión, de otra. El paciente es bueno y enemigo de la ira vengativa,
como del orgullo extremo.
Para los
pacientes, los mansos, también Dios les tiene el gran premio, es así como
si sabemos ser pacientes y benevolente hacia los demás, el premio será la
“tierra en herencia”, esta retribución, es la tierra prometida, la tierra
ideal, esa está en el Reino de los Cielos. Lo más bello, es que esta
herencia prometida, no hace coherederos con Jesucristo, es decir estaremos
reunidos y en su compañía.
Felices los
pacientes, felices los mansos de corazón, felices los suaves y dócil en el
trato con los demás, feliz el que es tranquilo y apacible con su hermano,
porque recibirán la herencia de Dios.
4. FELICES LOS QUE TIENEN HAMBRE Y SED DE
JUSTICIA, PORQUE SERÁN SACIADOS.
Jesús se
refiere al hambre como el deseo intenso y a la sed como esa necesidad de
satisfacer ese deseo de Justicia. Hablamos de justicia, cuando nos
inclinamos a dar y reconocer a cada uno lo que le corresponde, sin dejarse
llevar de favoritismos, es decir tratar a las personas como les corresponde
por sus propios méritos y condiciones.
Su sentido
entonces, es felices los que ansían grandemente la justicia. Nada está más
cerca de esta bienaventuranza que lo que dice Jesucristo en este mismo
sermón: “Buscad el reino y su justicia” (Mt 6:33). Esta justicia
yuxtapuesta al concepto del Reino es todo lo que hace al hombre justo,
porque es el cumplimiento de la voluntad divina. Es aquella de la que dijo
Jesús: “Si vuestra justicia no supera a la de los escribas y fariseos, no
entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20). Es la justicia que dispone
a incorporarse al reino, o, dentro de él, progresar en el mismo. “El tema
evocado por la expresión y el contexto del sermón no nos orienta hacia la
idea de una justicia que Dios hace, sino más bien hacia aquella justicia
que se esfuerza uno en adquirir a los ojos de Dios, cumpliendo su
voluntad.” Por tanto el sentido de la justicia, es del tipo moral hecha del
conjunto de obras cristianas y el premio no es la de un el cumplimiento
material de la Ley.
La metáfora
del hambre, no desvirtúa su contenido, en efecto, no es el “hambre”
material. La palabra hambre, hecha metáfora, es espiritualizada, es desear
el cumplimiento de la voluntad, ”justicia” de Dios en nosotros, en la que,
como parte, queda incluida esa primitiva formulación escueta del
“hambriento,” que lleva, religiosamente, su situación. El premio asignado
es ser saciados, es decir completamente satisfechos por el Señor.
5. FELICES LOS COMPASIVOS, PORQUE
OBTENDRÁN MISERICORDIA.
El compasivo,
es aquel que se muestra comprensivo ante la miseria y sufrimiento ajeno o
de su prójimo, es aquel que de verdad tiene sentimiento de pena y lástima
por la desgracia o por el sufrimiento de sus hermanos, la misericordia, es
el atributo de Dios por el cual perdona y remedia los pecados y miserias de
las personas.
El compasivo
es un hombre sensible, afectivo, comprensivo, así como pide perdón a Dios
por ofender, sabe perdonar las ofensas. Jesús, se nos mostró todo en
misericordia, en el sentido mas amplio de la palabra, el hizo la
misericordia en la curación de muchos males. Por misericordia, curo a los
ciegos, y a los que le pidieron curación sus hijos, amigos o servidores.
Jesús, le dio a la misericordia un amplio sentido de hacer el bien a todo
el necesitado y, nos enseña a los hombres que en la medida en que se ha de
practicar la misericordia, se ha de optar al premio a ellos prometido. Ya
se leía en el Antiguo Testamento, “El que tiene compasión, encontrará
misericordia” (Proverbios 17:5). Y en el Talmud: “De quien tiene
misericordia de los hombres, se tiene misericordia en el Cielo.”
El
pensamiento, pues, de esta bienaventuranza es sólo afirmar la excelencia y necesidad
de la misericordia en los hombres para que sepan que entonces Dios la
tendrá con ellos. Pero esto, por parte de Dios, siempre será un exceso y un
secreto sobre la que el nombre hace.
“La
bienaventuranza de los misericordiosos es una exigencia moral. San Mateo se
para especialmente a considerar el aspecto moral de la enseñanza de Jesús;
Las bienaventuranzas de este evangelio, no se contentan con anunciar la Buena Nueva de la
venida del Reino; presentan el Reino como la recompensa prometida a aquellos
que practicasen en su vida las exigencias de la nueva enseñanza. La gran
novedad de estas bienaventuranzas de Jesucristo, está en prometer su
ingreso — en la fase que sea — a los que practiquen la misericordia con
todos los hombres, sin excluir a nadie, ni por su condición social,
económica, ni por raza o pueblo de origen.
6. FELICES LOS DE CORAZÓN LIMPIO, PORQUE
VERÁN A DIOS
Los “puros de
corazón” evocan a los que tienen en el culto la “pureza” en el conjunto de
ritos o ceremonias litúrgicas con los que se expresa este homenaje. El
salmista dice que al Templo subirá el “de limpias manos y puro corazón”
(Sal 24:2.4). Corazón y espíritu son usados indistintamente como los
principios responsables de la actividad moral. Pero no se quiere indicar
con esto, a solo el que practica este rito, o de que solo basta esta
práctica, sino que se supone y exige la autenticidad moral de esta
conducta. Pues “si vuestra justicia no supera a la de los escribas y
fariseos, no entraréis en el reino de los cielos” (Mt 5:20).
Limpio es
aquel que no tiene mancha o suciedad moral, no esta contaminado de la
maldad, ha cuidado su rectitud, es aquel que no hace daño y no perjudica,
honrado y decente. Libre y exento de imperfecciones morales. Puro es el
casto, honesto y respetuoso con los principios morales que se consideran
propios de las buenas costumbres
“Porque verán
a Dios”. Para ser dignos de estar presente donde El mora, como para
levantar la cabeza en nuestras solemnidades litúrgicas y ver con emoción
cuando se nos presenta el cuerpo y la sangre de Jesús, debemos presentarnos
puros, para que Dios nos muestre su rostro, por que los “Los rectos verán
su benigna faz (de Dios)” (Sal 11:7b).
Los que
sirven a Dios, con su templo limpio y puro, es decir con el corazón puro,
le rendirán culto y verán su rostro en el templo del cielo.
7. FELICES LOS QUE TRABAJAN POR LA PAZ, PORQUE SERÁN
RECONOCIDOS COMO HIJOS DE DIOS.
Los que
trabajan por la paz, no son los de temperamento pacifico pasivos y
estáticos, al contrario son preocupados y dinámicos en esta virtud de ser
“hacedores de paz”. El Señor busca aquí reconocer, a todo el que buscase
difundir y trabajar por la paz.
A los
cristianos, nos corresponde trabajar por vivir en la ausencia de guerra, no
debemos escatimar esfuerzos por conseguir hacer efectivo los tratados o
convenio por el que las partes enfrentadas en una guerra ponen fin a la
misma, es decir: firmar la paz. La paz es estado de tranquilidad y de
entendimiento entre las personas: La
Paz es sosiego, calma o ausencia de agitaciones. La paz
permite la reconciliación, salda las deudas, da por terminado los
conflictos, nos hace más hermanos y más amistosos.
La paz esta
pedida en los pasajes bíblicos, en el que este término tiene sentido de
reconciliación con los enemigos. El que busca la paz es misericordioso,
compasivo y ama a su prójimo y es reconocido como hijo de Dios. El premio
es que “serán llamados hijos de Dios.” “Ser llamados,” significa ser
reconocido por tal, ser verdad lo que se dice de uno. Dios es Dios de paz;
los “hacedores de paz” tendrán una relación especial con Dios, por eso
serán reconocidos por el Padre como “hijos de Dios”.
Jesús, nos
esta enseñando, que el modo de establecer el Reino, no es por el ruido de
armas, sino espiritualmente: “haciendo la paz” del reino entre los seres
humanos. Jesús nos trajo y nos dejo la paz, para que podamos convivir y
vivir en armonía, pero el nos pide que no seamos pasivos ni permisivos con
los que atentan contra ella, es decir debemos trabajar en forma permanente
por la paz, así podremos caminar al encuentro con el Padre, con la
confianza de ser reconocidos como sus hijos.
8. FELICES LOS QUE SON PERSEGUIDOS POR
CAUSA DEL BIEN, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS
Jesús no se
refiere a los que huyen por que son seguidos por cualquier causa, es
preciso, es por causa del bien. Perseguido es aquel que es molestado, aquel
que se le hace sufrir, al que se le busca hacerle daño por el solo hecho de
ser hombre de bien.
Cuando Jesús
dice por causa, esta considerando el origen o el motivo incluso el
fundamento por el cual se es perseguido. Y el fundamento no es otra cosa
que hacer el bien, buscar lo bueno para si y los demás en el sentido moral
y espiritual. El perseguido por trabajar por la paz, por el amor de los
hombres, por los valores morales enseñados por Jesucristo, por vivir en
armonía, por estar al lado de los que sufren, por hacer que el hombre sea
bueno, posee el Reino de los Cielo.
Durante la
historia del hombre, mucho han sido perseguidos por causa del bien, muchos
han sido martirizados, encarcelados, y han entregado la vida por una buena
causa. Del mismo modo otros han sido perseguido por una causa religiosa,
por esto, ellos deben estar felices, porque de ellos es el Reino de los
Cielos
9. FELICES USTEDES, CUANDO POR CAUSA MÍA
LOS INSULTEN, LOS PERSIGAN Y LES LEVANTEN TODA CLASE DE CALUMNIAS
Bienaventurados
son los injuriados, ofendidos, insultados, acusados dañados y menoscabados
a causa de promover y motivar las enseñanzas de Jesús y por defender su
amor hacia El. Jesús nuevamente es preciso, se refiere “a causa de mí”,
“por causa mía”, es decir “por amor del Hijo del hombre”. Esto supone la
lealtad absoluta a Jesucristo, a la fe, por que fe es estar
incondicionalmente adherido a Jesús.
Jesús nos
invita a estar felices si por el nos acosan, nos persiguen y nos hacen
sufrir. Así lo experimentaron primeramente los apóstoles. Así fue como
también fueron leales servidores de Cristo, con la esperanza cierta de que
así recibirían la recompensa del Cielo.
Jesús, nos
promete la felicidad y nos da seguridad de llegar a ella, solo necesitamos,
seguir el camino que a ella conduce, esto es, siendo leales con sus
enseñanzas, viviendo conforme a como nos instruyo, a esto nos esta
animando, el nos ha dado una pauta de vida y por si vivir de esta forma, si
por cumplir ineludiblemente el camino trazado por El, tengamos que pasar
por grandes dificultades, nos insulten, nos persigan, nos calumnien,
seremos bienaventurados porque hemos llevado fuertemente en nuestro corazón
la proclamación de su mensaje y que por nada dejaremos de cumplir.
Por todas
estas bienaventuranzas, alegremos el corazón, mostremos el espíritu
contento, porque será grande la recompensa, esta es recibir el cielo.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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Las Bienaventuranzas
Las Bienaventuranzas que nos trae el Evangelio de Mateo, también
conocido como el sermón de la montaña, es para nosotros los cristianos
como la Carta Magna, Jesús
nos la ha dejado como la regla de vida que nos define como debe ser la vida
cristiana que debemos llevar. Por tanto podemos decir que las palabras de
Jesús contenidas en este discurso, no son una serie de consejos, es mucho
más, es la condición de vida que hay que tener con Dios, es la actitud con
nosotros mismos y con todos nuestros hermanos.
Mateo nos relata que: Seguían a Jesús grandes multitudes que
llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al
ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó y sus discípulos se
acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, es por
esta razón que se le conoce como el sermón de la montaña. Lucas dice que
Jesús hizo un discurso como este en el llano, por lo que se le conoce como
el sermón del llano.
Enseñanza del sermón es
aplicable a todos los seres humanos.
¿Estas palabras de Jesús son vigentes ahora?, ¿son estas palabras
solo para un determinado tipo de persona?, ciertamente, que el discurso de
Jesús ha mantenido su vigencia por 2000 años y será vigente por siempre,
son palabras de vida eterna, como infaliblemente son palabras para todo
aquel que se dispone a oírla. El líder hindú, Mahatma Gandhi, dijo que
cuando sigamos las enseñanzas de este sermón, “habremos resuelto los problemas...
del mundo entero”, y agrego además que la " enseñanza del sermón es
aplicable a todos los seres humanos.
En efecto, estas enseñanzas de se deben considerar actuales para
todo el que escucha. A mi parecer, todo lo que nos dice Jesús en este
discurso, no es difícil de poner en práctica por muy exigentes que
parezcan.
Felices dice el Señor, ¿y
quien son los felices?
En el Antiguo Testamento, se definen felices a los viven las
indicaciones de la
Sabiduría (Sir 25,7-10), también dice. “Guarda los preceptos
y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz”,
(Deuteronomio (SBJ) 4), “Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas
y en todas tus obras, y serás plenamente feliz.” (Deuteronomio (SBJ) 16), también
en los Salmos se reza que es “feliz” quien ama al Señor, y feliz el hombre
que no sigue el consejo de los impíos, ni en la senda de los pecadores (Salmos (SBJ) 1,1)
Y nuestro Señor Jesucristo, ratifica quienes son los felices,
completando la razón y del porque, a modo de ejemplo cuando dice: Felices o
bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los
cielos. Pero además Jesús nos esta anunciando una felicidad sin límites,
¡Como?, para Jesús, todos podemos ser felices si estamos unidos a Él.
Comenzar este camino de
felicidad que me lleve a encontrar a Dios
En el Sermón de la Montaña, no hay paradojas, hay que
comprenderlo en el contexto que tener a Dios, es toda la máxima felicidad
que podemos aspirar, por eso cuando dice: “Felices los que tienen
alma de pobres, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos”, el
que tiene el alma de pobre es aquel
que se vacía de si mismo y sobre todo renuncia a la presunción de construir
su vida de modo independiente, para dejar, por el contrario, más espacio y
atención al propósito de Dios y a su Palabra.
Esto es olvidarme del camino que llevaba, para comenzar este camino
que me lleve a encontrar a Dios, es decir, desistir de mis planes, en
especial esa idea de planificar por cual camino seguir, buscando que este
sea por rutas convenientes a mi esfuerzo, todo lo contrario, debo estar
dispuesto a mentalizarme en un camino pausado, a fin de sentir el gozo del
caminar, pero también empinado, porque no es fácil llegar arriba.
Dos cosas si debo tener en mente, y es que debo tener conciencia
que para llegar a encontrarme con El, debo hacer un largo recorrido, y la
otra, que hay una meta, donde puedo gozar con el Amado.
“Olvido de lo criado,
memoria del Criador,
atención a lo interior,
y estarse amando al Amado”.
(Suma de Perfección de San Juan de la Cruz)
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ORACION
(3)
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¡Oh almas que ya gozáis sin temor de vuestro gozo y estáis siempre
embebidas en alabanzas de mi Dios! Venturosa fue vuestra suerte. Qué gran
razón tenéis de ocuparos siempre en estas alabanzas y qué envidia os tiene
mi alma, que estáis ya libres del dolor que dan las ofensas tan grandes que
en estos desventurados tiempos se hacen a mi Dios, y de ver tanto
desagradecimiento, y de ver que no se quiere ver esta multitud de almas que
lleva Satanás. ¡Oh bienaventuradas ánimas celestiales! Ayudad a nuestra
miseria y sednos intercesores ante la divina misericordia, para que nos dé
algo de vuestro gozo y reparta con nosotras de ese claro conocimiento que
tenéis. (Santa Teresa de Jesús: Las exclamaciones del alma a Dios, 13-1)
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SANTORAL
(4)
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TODOS LOS SANTOS
La fiesta de hoy se dedica a lo
que san Juan describe como «una gran muchedumbre que nadie podía contar, de
todas las naciones, tribus y lenguas»; los que gozan de Dios, canonizados o
no, desconocidos las más de las veces por nosotros, pero individualmente
amados y redimidos por Dios, que conoce a cada uno de sus hijos por su
nombre y su afán de perfección.
Hay quien pone reparos a éste o
aquél, reduce el número de las legiones de mártires, supone un origen
fabuloso para tal o cual figura venerada. La Iglesia puede
permitirse esos lujos, un solo santo en la tierra bastaría para llenar de
gozo al universo entero, y hay carretadas.
¡Aquellos veinticuatro carros
repletos de huesos de mártires que Bonifacio IV hace trasladar al Panteón
del paganismo para fundarlo de nuevo sobre cimientos de santidad! Montones,
carretadas de santos, sobreabundancia de cristianos de quienes ni siquiera
por aproximación conocemos el número, para los que faltan días en el
calendario.
Por eso hoy se aglomeran en la
gran fiesta común. Los humanamente ilustres, Pedro, Pablo, Agustín,
Jerónimo, Francisco, Domingo, Tomás, Ignacio, y los oscuros: el enfermo, el
niño, la madre de familia, un oficinista, un albañil, la monjita que nadie
recuerda, gente que en vida parecía tan gris, tan irreconocible, tan poco
llamativa, la gente vulgar y buena de todos los tiempos y todos los
lugares.
Cualquiera que en cualquier
momento y situación supo ser fiel sin que a su alrededor se enterara casi
nadie, cualquiera sobre quien, al morir, alguien quizá comentó en una frase
convencional: Era un santo. Y no sabíamos que se había dicho con tanta
propiedad. Cristianos anónimos que a su manera, a escala humana, se
parecían a Cristo.
La solemnidad de Todos los
Santos nació en el siglo Vlll entre los celtas la Iglesia nos propone
esta Visión de gloria al comienzo del invierno, para invitarnos a vivir en
la esperanza de una primavera, más allá de la muerte. Quiere también que
caigamos en la cuenta de nuestra solidaridad con cuantos han pasado al
mundo invisible. Festejamos con alegría a los Santos, pues creemos «que
gozan de la gloria de la inmortalidad», en donde interceden por nosotros.
Cada Santo vive intensamente la visión de Dios y su amor, mas su conjunto
forma una ciudad, «la
Jerusalén celeste», un Reino abierto a cuantos vivan de
acuerdo con las Bienaventuranzas. Son la Iglesia del cielo.
La Gloria de los «Santos,
nuestros hermanos», procede de Dios, cuya imagen reproduce cada uno de
ellos de una manera única. Por consiguiente, al venerarlos, proclamamos a
Dios «admirable y solo Santo entre todos los Santos». Todos fueron salvados
por Cristo, todos nacieron de su costado abierto. Este es el motivo por el
que el lugar por excelencia de comunión con los Santos es la Eucaristía. En
ella les santificó el Señor Jesús con la plenitud de su amor»; en ella
podemos también nosotros suplicarle con humildad a Dios que nos haga pasar
«de esta mesa de la
Iglesia peregrina al banquete del Reino de los cielos».
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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