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MISA DIARIA
DE Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Desde el 26
de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile La página de
Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet www.caminando-con-jesus.org www.caminando-con-maria.org www.caminandoconjesus.cl |
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10-01-2010 |
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Domingo, El bautismo del Señor, blanco |
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BAUTISMO
DEL SEÑOR Hijos
de Dios Lc
3,15-22 Siendo Hijo, Jesús pasa por el Bautismo
para que los que éramos “hijos de ira” (Ef 2,3)
llegásemos a ser hijos de Dios. Gracias a Cristo se han abierto para nosotros
los cielos, cerrados desde que Adán y Eva fueron expulsados del paraíso (Gén 3,23-24). Gracias a Cristo somos “miembros de la
familia de Dios” (Ef 2,19). No deberíamos olvidar
nunca la gratitud ni apartar de nuestro corazón el gozo ante esta realidad:
“Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo
somos!” (1 Jn 3,1). Hemos sido bautizados “con Espíritu Santo
y fuego”. El Espíritu es fuego que, derramado en nuestros corazones por el
bautismo, nos incendia en el amor a Cristo y a los hombres. No hemos recibido
un Espíritu cobarde, sino un Espíritu de energía (2 Tim 1,7) que nos impulsa
sin cesar, como a Cristo. Pues también nosotros hemos sido “ungidos con la
fuerza del Espíritu para pasar haciendo el bien y curando a los oprimidos por
el diablo”. La fiesta de hoy debe hacernos reconocer
nuestra dignidad de bautizados. En el bautismo radica nuestra identidad. En
él hemos recibido la vida misma de Dios y la capacidad de vivir en intimidad
con el Padre, con Cristo, en el Espíritu Santo. Dejemos que la gracia del
bautismo fructifique en nosotros para la vida eterna. (FGD) |
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I. RITOS INICIALES ANTÍFONA DE ENTRADA Cf r. Mt 3, 16-17 Los cielos se abrieron después del
bautismo del Señor, y el Espíritu, en forma de paloma, descendió sobre El. Se
oyó la voz del Padre: Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi
predilección. ACTO PENITENCIAL · Tú que,
bautizado por Juan, pasaste por un pecador. Señor ten piedad · Tú que, ungido
por el Espíritu, te entregaste por nosotros. Cristo, ten piedad. · Tú que, siendo
hijo amado del Padre, quitas el pecado del mundo. Señor, ten piedad. SE DICE GLORIA A DIOS. Gloria a Dios en
el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa
gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos
gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo
único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas
el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú
Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén. ORACIÓN COLECTA Dios todopoderoso y eterno, que proclamaste
a Cristo como Hijo tuyo muy amado, cuando era bautizado en el Jordán, y el
Espíritu Santo descendía sobre él; concede a tus hijos, renacidos del aguay
del Espíritu, perseverar siempre en el cumplimiento de tu voluntad. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. O
bien: Dios nuestro, tu Hijo unigénito se ha
manifestado en la realidad de nuestra carne; concédenos que él nos transforme
interiormente, ya que lo reconocemos semejante a nosotros en su humanidad. El
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los
siglos de los siglos. II. LITURGIA DE LA PALABRA Sentados PRIMERA LECTURA Is 40, 1-5. 9-11 El profeta espera y anuncia, un cambio total en
el mundo. Por fin Dios viene a reinar. Y hay que prepararse para este momento
crucial de la historia de la humanidad. El mensajero pregona la Buena Noticia
de que el triunfo de Dios terminará con los dolores y sufrimientos del
pueblo. Lectura
del libro de Isaías. Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su
Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle
que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está pagada, que ha
recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Una voz
proclama: Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un
sendero para nuestro Dios! Que se rellenen todos los
valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se
conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies! Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los
hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor. Súbete a
una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con
fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin
temor, di a las ciudades de Judá: “Aquí está su Dios!”.
Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su
victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, El apacienta
su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía
con cuidado a las que han dado a luz. Palabra
de Dios. SALMO Sal 103, 1-4. 24-25. 27-30 R.
¡Bendice al Señor, alma mía! Señor, Dios mío, qué grande eres! Estás vestido de esplendor y majestad y te envuelves con
un manto de luz. Tú extendiste el cielo como un toldo. R. Construiste tu mansión sobre las aguas.
Las nubes te sirven de carruaje y avanzas en alas del viento. Usas como
mensajeros a los vientos, y a los relámpagos, como ministros. R. Qué variadas son tus obras, Señor! Todo lo hiciste con sabiduría, la tierra está llena de
tus criaturas! Allí está el mar, grande y dilatado,
donde se agitan, en número incontable, animales grandes y pequeños. R. Todos esperan deti que les des la comida a
su tiempo: se la das, y ellos la recogen; abres tu mano, y quedan saciados.
R. Si escondes tu rostro, se espantan; si les
quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son
creados, y renuevas la superficie de la tierra. R. SEGUNDA LECTURA Tit 2, 11-14; 3, 4-7 Cristo Dios, se hizo visible e impartió
enseñanzas que pulen y elevan la vida: nos enseñó a seleccionar ideas y
costumbres. Señaló las virtudes, que cumplidas ennoblecen y dan estabilidad.
Su obra salvadora fue un gesto de bondad; no hay méritos para jactarse, pero
nace el compromiso de vivir con rectitud. Lectura
de la carta del Apóstol san Pablo a Tito. Querido hijo: La gracia de Dios, que es
fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos
enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida
presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz
esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador,
Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda
iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en
la práctica del bien. Pero cuando se manifestó la bondad de Dios, nuestro
Salvador, y su amor a los hombres, no por las obras de justicia que habíamos
realizado, sino solamente por su misericordia, Él nos salvó, haciéndonos
renacer por el bautismo y renovándonos por el Espíritu Santo. Y derramó
abundantemente ese Espíritu sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro
Salvador, a fin de que, justificados por su gracia, seamos en esperanza
herederos de la Vida eterna. Palabra
de Dios. ALELUYA Lc3, 16 Aleluya.
“Viene
uno que es más poderoso que yo”, dijo Juan Bautista; “El los bautizará en el
Espíritu Santo y en el fuego”. Aleluya. EVANGELIO Lc 3, 15-16. 21-22 Era comprensible que muchos tuvieran una idea
confusa sobre la verdadera identidad del Bautista, ante su personalidad y su
predicación. Sin embargo, Juan no se equivocaba, sabía cuál era su rol y su
lugar. El no era el Mesías, sino simplemente quien preparaba al pueblo para
la llegada de éste. El bautismo de Jesús es una nueva epifanía, porque el
Padre revela quién es el Hijo. No es sólo el Salvador, no es simplemente un
predicador, ni siquiera un líder religioso o político. Se trata del mismo
Hijo de Dios encarnado en la tierra. Evangelio
de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas. Como el pueblo estaba a la expectativa y
todos se preguntaban si Juan Bautista no sería el Mesías, él tomó la palabra
y les dijo: “Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que
yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; El los
bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego”. Todo el pueblo se hacía
bautizar, y también fue bautizado Jesús. Y mientras estaba orando, se abrió
el cielo y el Espíritu Santo descendió sobre El en forma corporal, como una
paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: “Tú eres mi Hijo muy querido, en
quien tengo puesta toda mi predilección”. Palabra del Señor. Homilía Sentados Profesión de fe. De pie. EL CREDO Creo en Dios
Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su
único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día
resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha
de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a
los muertos. Creo en el
Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el
perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén. ORACIÓN DE LOS FIELES A
cada intención, pedimos: Ayúdanos, Señor, a vivir nuestro bautismo. · Para que todos los bautizados en Cristo, amados de Dios y ungidos por el Espíritu Santo, pasemos por el mundo haciendo el bien. Oremos. · Para que todos los hombres enfrentados por razones étnicas, políticas o religiosas, comprendan que Dios no hace diferencia entre sus hijos. Oremos. · Para que los bautizados alejados de la Iglesia sientan que el Padre Dios los convoca con amor. Oremos. · Para que nuestra comunidad acompañe con su testimonio de fe a los nuevos bautizados. Oremos. (Añadir y/o sustituir intenciones dando lugar a otras que reflejen las
necesidades del momento y/o de la comunidad). III. LITURGIA EUCARÍSTICA Presentación de las Ofrendas: Después de
alimentarnos con la palabra de Dios, preparamos la mesa de la Eucaristía
presentando al Señor los dones de nuestra fe, expresada en generosas obras de
caridad. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Recibe, Padre, los dones que te
presentamos al celebrar la manifestación de tu Hijo amado, para que nuestra
ofrenda se convierta en el sacrificio de Aquél que, misericordiosamente,
quiso lavar los pecados del mundo. Que vive y reina por los siglos de los
siglos. PREFACIO EL BAUTISMO DEL SEÑOR En verdad es justo y necesario, es nuestro
deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno. Tú quisiste expresar, con signos
admirables en el río Jordán, el misterio del nuevo bautismo, para que, por tu
voz celestial, se manifestase que tu Palabra habitaba entre los hombres, y,
por el Espíritu, que bajó en forma de paloma, se reconociera que Cristo, tu
servidor, había sido ungido con el óleo de la alegría y enviado a evangelizar
a los pobres. Por eso, con los coros celestiales, te
alabamos en la tierra llenos de alegría, cantando sin cesar: Santo,
Santo, Santo... Durante la consagración, de rodillas, "a no ser
que lo impida la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o
cualquier otra causa razonable". Terminada la consagración y la
elevación del cáliz, con la genuflexión del sacerdote, hasta el final de la
misa: de pie. RITO DE COMUNION PADRE NUESTRO Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga
a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos
hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y
líbranos del mal. LA PAZ Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi
paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia,
y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos. Amén. CORDERO Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de
nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz. ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn l, 32-34 Juan dio este testimonio: yo lo he visto,
y doy testimonio de que El es el Hijo de Dios. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Alimentados con el pan del cielo, te
pedimos, Padre, que escuchemos con fidelidad a tu Hijo unigénito y así nos
llamemos y seamos verdaderamente hijos tuyos. Por
el mismo Jesucristo, nuestro Señor. IV. RITO DE CONCLUSION BENDICION Canto
final: Somos bautizados. Formamos parte de la grana familia de Dios. Con esa
alegría, nos retiramos cantando. |
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ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA |
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“Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo
puesta toda mi predilección”. Lc 3, 15-16.21-22 Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant 1.
LA FIGURA DEL BAUTISTA CAUSÓ UNA FORTÍSIMA CONMOCIÓN EN ISRAEL. Hasta Joséfo, historiador Judío, se hace eco de ella, diciendo
que Antipas “temió la grande autoridad de aquel hombre.” Hubo un momento en
que las gentes pensaron, ante aquella figura ascética y profética que
anunciaba la llegada inminente del Reino, si él mismo no sería el Mesías. “Y
este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde
Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Quién eres tú?” (Juan (SBJ) 1,19) Es Lucas, de
los evangelios sinópticos, el único que da la razón de esta confesión de
humildad del Bautista ante lo que era Cristo. El mismo Sanedrín de Jerusalén
le envió una representación para que dijese si era él el Mesías: “¿Quién
eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de
ti mismo?” (Juan (SBJ) 1, 20). Y éste es el momento, tanto en los
sinópticos como en Juan, en que el Bautista declara que él sólo es un
“esclavo,” pues él no es digno de ejercer con El oficio de los esclavos:
“descalzarle.” Además, su bautismo es en “agua,” pero el del Mesías es “en
fuego.” Probablemente la forma primitiva es ésta, en contraposición al
bautismo externo de Juan. Por el “fuego,” purificador profundo, se decía en
la ley, se ejercían las grandes purificaciones “rituales.” La forma “Espíritu
Santo,” en oposición a “fuego,” puede ser ya original de Lucas, pero
posiblemente no lo fue en las primeras fuentes, sino sólo en “fuego.” Como Mt, pone
la alegoría de la “era,” con lo que declara la grandeza de Cristo en la obra
de su Reino, como juez de los hombres, que da destinos eternos. Esta función
de juez de los hombres en el Antiguo Testamento estaba reservada a Dios. Lucas
presenta, a la hora de la composición de su evangelio, a Cristo como Dios: Y
todos verán la salvación de Dios. (Lucas (SBJ) 3,6). 2.
DESPUÉS DE BAUTIZADO CRISTO, ESTABA “ORANDO Lucas, como los
otros evangelios sinópticos, relata el bautismo de Cristo muy brevemente.
Destaca que éste tiene lugar “cuando todo el pueblo se bautizaba.” Pero la
frase sólo tiene un sentido genérico: sucedió en esos momentos. Lucas resalta
que, cuando después de bautizado Cristo, estaba “orando,” tiene lugar la
teofanía. Es tema característico de Lucas. Suele destacar este aspecto de
Cristo antes de tomar grandes decisiones: Sucedió que por aquellos días se
fue él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. (Lucas (SBJ) 6,12) o “Y sucedió que
mientras él estaba orando a solas, se hallaban con él los discípulos y él les
preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo?”
(Lucas (SBJ) 9,12). La proclamación de la voz del Padre, en esta
perspectiva de Lucas, tiene el sentido de la filiación divina. 3.
“TÚ ERES MI HIJO MUY QUERIDO, EN QUIEN TENGO PUESTA TODA MI
PREDILECCIÓN”. Apenas fue
bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento, se abrieron los cielos, y
vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. El
Señor nos ha concedido el lavado del bautismo con la inmersión de su cuerpo,
y en ello nos ha demostrado que puede abrirnos las puertas del cielo cuando
recibimos el bautismo, y concedernos el Espíritu Santo. Y se oyó una
voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta
toda mi predilección”. La voz del Padre que baja del cielo para proclamar a
Cristo, en Mt se dirige al “pueblo,” en cambio, en san Marco y en san Lucas
se dirige a él (Jesús), mientras que en Juan esta voz no aparece ni se dirige
a nadie; solamente se da el descenso de la “paloma” como “contraseña” a Juan
de que Cristo es el Mesías. El se abrieron los cielos es un elemento
escenográfico para dar lugar, plásticamente, al paso de la paloma y a la
“voz” del Padre. Al abrirse los cielos, en el contexto penitencial del
Bautista, indica que Dios baja para iniciar el tiempo salvador prometido. 4.
EN FORMA DE PALOMA O COMO UNA PALOMA. Esta forma
aparece en los tres sinópticos e incluso en Juan: Y Juan dio testimonio
diciendo: He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se
quedaba sobre él. (Juan (SBJ) 1,32).
La paloma aparece en la literatura bíblica y extra-bíblica simbolizando
diversas cosas. Pero sugerido por el pasaje de Génesis en el que el Espíritu
de Dios se “cernía” sobre las aguas, la paloma vino a ser símbolo del
Espíritu Santo. La voz del
Padre. Esta proclama a Cristo Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco. La
frase la traen los tres sinópticos. Se dice que ese Hijo es “el Amado” por
excelencia. “El Amado no indica que Jesús sea el primero entre los iguales,
sino que indica una ternura especial; en el Antiguo Testamento, se dice que
no hay gran diferencia entre “amado” y “único”. Es muy probable que aquí “el
Amado” pueda ser equivalente del “Único,” o mejor, del “Unigénito,” puesto
que habla el Padre. En el Nuevo Testamento, ese término se reserva al Mesías.
El “en ti me
complazco” Es el gozo del Padre en su Hijo encarnado, en su Mesías. 5.
EL MISTERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD SE DEMUESTRA EN EL BAUTISMO. El misterio de
la Santísima Trinidad se demuestra en el bautismo. Jesucristo (el Hijo), es
bautizado, el Espíritu Santo baja en forma de paloma y se oye la voz del
Padre, dando testimonio del Hijo. Aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo sean una misma naturaleza. El Padre, quien dijo, “Tú eres mi Hijo
amado”, el Hijo, sobre quien se oye la voz del Padre; y el Espíritu Santo,
quien aparece en forma de paloma sobre el Hijo bautizado. Dice San Agustín:
Esta obra es la de toda la Trinidad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
existen en una misma esencia, sin diferencias de tiempo ni de lugares. En
estas palabras se distinguen el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y no puede
decirse que se presenten en una misma esencia. En cuanto a lo que se dice
visiblemente en las sagradas letras, aparecieron separadamente en cuanto a
los espacios que cada persona ocupaba. Desde luego se sabe que la Santísima
Trinidad se conoce en sí misma inseparable, pero se puede mostrar
separadamente por medio de aspectos materiales. Que sea sólo la voz propia
del Padre, se demuestra por las palabras que dijo: Este es mi Hijo. El Padre, pues,
ama al Hijo, como un buen padre, por eso dice; en ti me complazco. Este es mi
Hijo Amado, para que se indicase especialmente a aquellos que oían, que Aquél
mismo era el Hijo de Dios. El Señor les Bendiga Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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PARA
LA LECTIO DIVINA (3) |
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EL ROSTRO DE JESÚS QUE TODO CRISTIANO DEBE ANUNCIAR CON LA PALABRA Y
CON LA VIDA ES EL ROSTRO HUMANO DEL HIJO DE DIOS Y EL ROSTRO DIVINO DEL
HOMBRE JESÚS. La misión principal de la Iglesia en el
mundo de ayer y de hoy es la de anunciar “la buena noticia” de Jesús: es la
evangelización (ef. Mc
16,15-18). La situación especial y del todo
imprevisible en que el mundo y la Iglesia se encuentran, y en particular las
nuevas exigencias que en este tercer milenio nos urgen cada vez más, hacen
que la misión evangelizadora de la Iglesia exija un proyecto de pastoral
original y orgánico para responder a los desafíos
del hombre moderno. En todo caso, sin embargo, el núcleo de la evangelización
sigue siendo el anuncio claro y completo de la persona y de la vida de Jesús,
de su doctrina y del Reino que él proclama con su misterio pascual:
Jesucristo crucificado, muerto y resucitado. El rostro de Jesús que todo
cristiano debe anunciar con la palabra y con la vida es el rostro humano del
Hijo de Dios y el rostro divino del hombre Jesús. El encuentro personal con el Señor produce
siempre signos de gran renovación espiritual y humana, por lo cual uno se
siente impulsado a participar, compartiéndola, y a dar a los otros la
experiencia de este encuentro exaltante. El testimonio de vida, además,
provoca casi siempre un encuentro posterior, para que también otros
encuentren personalmente a Jesús y su Palabra. El Señor continúa siendo el Viviente en la
vivencia humana, el único Salvador de todo hombre y el Señor de la historia
que actúa con su Espíritu de vida. Para todos encontrar a Cristo es acoger su
amor gratuito, adherirse a su proyecto, abrazar su destino y anunciar el
Reino de Dios, especialmente a los pobres y a los que no tienen esperanza en
un futuro: para construir así una sociedad justa y solidaria. ORACION Señor y Padre, nos llenan de alegría las
muchas cosas que nos has revelado por tu Hijo Jesús, referentes a nuestra
felicidad y a nuestra salvación eterna. A menudo, sin embargo, nos asalta el
temor de no estar a la altura de corresponder plenamente a tu amor de Padre.
Pensamos con frecuencia en la vivencia de tu pueblo elegido, que en la
“antigua alianza” endureció su corazón contra ti (cf
Ex 19,9-11); y más tarde, cuando enviaste a tu Hijo entre nosotros, los jefes
del pueblo hicieron otro tanto con él, que habló y reveló tu rostro con
mansedumbre y verdad. Y todo porque no han acogido tu Palabra en ellos, no
han hecho espacio a tu presencia en su vida, no han hecho germinar la semilla
de la Palabra de Jesús en su corazón. Tú nos has enseñado que la fe nace sólo en
el corazón de aquellos en quienes habita tu amor. Nosotros nos sentimos
débiles y tenemos miedo de no estar a la altura en este camino de la Palabra
interiorizada y vivida en lo cotidiano, en la verdad yen el amor fraterno.
Haz que nunca endurezcamos nuestro corazón a tu reclamo paterno ni a la
acción interior de tu Espíritu Santo. Y si alguna vez se da en nosotros la
experiencia de la fragilidad humana y del corazón cerrado a tu Palabra o
traicionamos el evangelio, escondiendo la injusticia bajo la apariencia de
caridad, no nos abandones, y haznos recuperar de inmediato la paz interior y
la comunión contigo, en la que reside nuestra verdadera y única alegría. |
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SANTORAL: FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR |
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Fiesta
del Bautismo del Señor P.
Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d. Durante la Navidad hemos celebrado el
misterio de un Dios que se hace Niño. Podría sorprender que el último día de
Navidad pongamos nuestra mirada en Jesús adulto. En realidad, el bautismo de
Cristo supone el final de su vida escondida y el inicio de su vida pública.
En él se manifiesta claramente la identidad y la misión del Niño de Belén. El
bautismo nos indica las consecuencias últimas de la encarnación: el Hijo de
Dios ha asumido nuestra naturaleza pecadora, ha cargado sobre sus espaldas
con nuestros pecados y con sus consecuencias, nos ha revelado el misterio de
Dios Trinidad y nos ha abierto el camino de la vida eterna. Así, el bautismo
se convierte en profecía del destino último del Señor, de su pasión, muerte y
resurrección para el perdón de los pecados. Juan bautizaba en «Betania, al otro lado
del Jordán» (Jn 1,28. En la actual Jordania.
Localidad distinta de la Betania cercana a Jerusalén, donde estaba la casa de
Lázaro). Un lugar profundamente simbólico. Por allí cruzaron los patriarcas en
cada uno de sus viajes entre Mesopotamia y Canaán. Cerca de allí Jacob luchó
con el ángel, que le cambió su nombre por Israel. Se encuentra a los pies del
Monte Nebo, desde el que Moisés divisó la Tierra Prometida, antes de morir.
Por allí penetraron los judíos, guiados por Josué, en la tierra de promisión.
Y desde allí el profeta Elías fue arrebatado al cielo, al terminar su misión.
Así, el bautismo de Juan relaciona la próxima manifestación del Mesías con
los grandes acontecimientos de la historia de Israel: los patriarcas, el
Éxodo y los profetas. Además, no podemos olvidar que se encuentra junto a la
desembocadura del Jordán en el Mar Muerto, en el lugar más bajo de la tierra,
a unos Juan predicaba la conversión, invitando a
la penitencia, y la gente se hacía bautizar «confesando sus pecados» (Mt
3,6). Jesús se somete a este rito (con escándalo del mismo Juan), para que se
cumpla todo lo que Dios ha dispuesto (cf. Mt 3,15).
Precisamente entonces se abren los cielos, se derrama el Espíritu Santo y
Jesús es declarado Hijo por la voz del Padre (cf.
Mt 3,16-17 y paralelos). El momento en que esto sucede nos explica qué tipo de
Mesías es Jesús y cuál es su misión: es el siervo de YHWH
que carga con los pecados del pueblo, tal como lo cantó Isaías. Jesús es llamado por el Padre su «Hijo
amado». La palabra utilizada es pais, que puede
significar tanto hijo joven, como siervo. Como si dijera: «Éste es mi
muchacho», utilizando una palabra ambigua a propósito. Encontramos aquí un
eco del salmo 2, de contenido mesiánico: «Tú eres mi Hijo» (Sal 2,7) así como
de los cánticos del siervo: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido,
en quien se complace mi alma. He puesto mi Espíritu sobre él» (Is 42,1). En
el momento en que Jesús inaugura su misión, se nos presenta con los rasgos
del rey davídico, al mismo tiempo que con los del profeta-siervo, que quita
el pecado del mundo (Jn 10,36) y carga sobre sus
espaldas nuestros dolores. No se distancia de nuestra historia, de nuestras
miserias. Por el contrario, desciende hasta lo más bajo, ocupa el último
lugar y se hace solidario con nosotros hasta las últimas consecuencias. De
ahí que Cristo tenga que recibir un bautismo final que le angustia, que es su
muerte violenta (Lc 12,49-50) y que nuestro
bautismo sea participación en su misterio pascual (Rom
6). El mismo Espíritu que lo consagra, después
lo empuja al desierto, donde es tentado (Mt 4,1). Su tentación se refiere,
precisamente, a la manera de entender su mesianismo. Satanás le presenta
otros modelos (Mt 4,1-11), distintos del que ha recibido de Dios, tal como se
ha manifestado en el bautismo. Dios le pide el servicio, el sufrimiento y la
obediencia. El demonio le ofrece el triunfo, el poder y la gloria humana. Es
la misma tentación que se presentará en otros momentos de su vida (Lc 4,13), principalmente en la Cruz (Mt 27,40-43). Dios
no elimina la libertad ni las responsabilidades de sus siervos. Jesús supera
las tentaciones no usando de Dios para sus propios planes, sino sirviendo
obediente a los planes de Dios, fiándose del Padre. Se abandona,
confiadamente, en sus manos; a pesar de que el papel del siervo sufriente no
sea claro y parezca condenado al fracaso: «Aprendió sufriendo a obedecer» (Hb 5,7-8). El Catecismo (nn.
438 y 536) nos ofrece una apretada síntesis de la teología del bautismo del
Señor: Su eterna consagración mesiánica [de
Jesús] fue revelada en el tiempo de su vida terrena en el momento de su
Bautismo por Juan cuando “Dios le ungió con Espíritu Santo y con poder” (Hch 10,38) “para que él fuese manifestado a Israel” (Jn 1,31) como su Mesías. El Bautismo de Jesús es, por su
parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se
deja contar entre los pecadores (cf. Is 53,12); es
ya “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn
1,29); anticipa ya “el bautismo” de su muerte sangrienta (cf.
Mc 10,38; Lc 12,50).
Viene ya a “cumplir toda justicia” (Mt 3,15), es decir, se somete enteramente
a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la
remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26,39). A esta
aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo
(cf. Lc 3,22; Is 42,1).
El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a “posarse”
sobre Él (Jn 1,32-33; cf.
Is 11,2). De Él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su Bautismo
“se abrieron los cielos” (Mt 3,16) que el pecado de Adán había cerrado; y las
aguas fueron santificadas por el descenso de Jesús y del Espíritu como
preludio de la nueva creación. P. Eduardo Sanz
de Miguel, o.c.d. |
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PEDIDOS
DE ORACION |
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Nota: Para (3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina
para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier
Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr.
Gabriel de Santa M. Magdalena ocd, ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO,
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