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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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Fecha: 11-08-2011
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Edición Nº MD 2982
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T.O. CICLO A, SEM XIX
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LITURGIA DE LA HORAS
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Jueves, Santa Clara,
virgen. (MO). Blanco.
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 73, 20. 19. 22. 23
Acuérdate, Señor, de tu
alianza, y no olvides para siempre a tus pobres. Levántate, Dios, defiende
tu causa y no desoigas el clamor de los que te invocan.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu
misericordia inspiraste a santa Clara el amor a la pobreza; otórganos, por
su intercesión, que siguiendo a Cristo con pobreza de espíritu podamos
llegara contemplarte en el Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Jos 3,
7-10a. 11. 13-17
Lectura del libro de Josué.
El Señor dijo a Josué: “Hoy
empezaré a engrandecerte a los ojos de todo Israel, para que sepan que yo
estoy contigo como estuve con Moisés. Ahora ordena a los sacerdotes que
llevan el arca de la alianza: ‘Cuando lleguen al borde del Jordán,
deténganse junto al río”. Josué dijo a los israelitas: “Acérquense y
escuchen las palabras del Señor, su Dios”. Y añadió: “El arca de la alianza
del Señor de toda la tierra va a cruzar el Jordán delante de ustedes. Y
apenas los sacerdotes que llevan el arca del Señor de toda la tierra apoyen
sus pies sobre las aguas del Jordán, estas se abrirán, y las aguas que
vienen de arriba se detendrán como contenidas por un dique”. Cuando el
pueblo levantó sus carpas para cruzar el Jordán, los sacerdotes que
llevaban el arca de la alianza iban al frente de él.
Apenas llegaron al Jordán y sus
pies tocaron el borde de las aguas –el Jordán se desborda por sus dos
orillas durante todo el tiempo de la cosecha– las
aguas detuvieron su curso: las que venían de arriba se amontonaron a una
gran distancia, cerca de Adam, la ciudad que está junto a Sartán; y las que bajaban hacia el mar de la Arabá —el mar de la Sal— quedaron completamente
cortadas.
Así el pueblo cruzó a la altura
de Jericó. Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor permanecían
inmóviles en medio del Jordán, sobre el suelo seco, mientras todo Israel
iba pasando por el cauce seco, hasta que todo el pueblo terminó de cruzar
el Jordán.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Josué
sucede a Moisés, pero no es fácil tomar el relevo y llenar el vacío que
deja una personalidad a su muerte. Yahvé promete su ayuda y para confirmar
dicha promesa, las aguas del Jordán se separan, al igual como sucedió con
las aguas del mar Rojo. Jericó está a la vista. Se abre una nueva página en
la historia del pueblo en camino hacia la meta. Con Moisés avanza el pueblo
peregrino; con Josué se hace sedentario. El pueblo (o el individuo) que
sigue fiel los caminos de la Providencia llega siempre a buen final. Quizás
no se pueda hacer cada día una obra extraordinaria, pero sí es posible
hacer algo mejor, pues, a cada día le basta su afán.
SALMO Sal 113, 1-6
R. ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!
Cuando Israel salió de Egipto,
la familia de Jacob, de un pueblo extranjero, Judá se convirtió en su
santuario, la tierra de Israel fue su dominio. R.
El mar, al verlos, huyó, el
Jordán se volvió atrás; los montes saltaron como carneros y las colinas,
como corderos. R.
¿Qué tienes, mar? ¿Por qué
huyes? Y tú, Jordán, ¿por qué te vuelves atrás? Montes, ¿por qué saltan
como carneros, y ustedes, colinas, como corderos? R.
ALELUYA Sal 118, 135
Aleluya. Que brille sobre mí la luz de tu rostro, Señor, y enséñame tus
preceptos. Aleluya.
EVANGELIO Mt 18,
21—19, 1
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Se acercó Pedro y le preguntó a
Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas
que me haga? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le respondió: “No te digo hasta
siete veces, sino hasta setenta veces siete. Por eso, el reino de los
cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus
servidores.
Comenzada la tarea, le
presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey
mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía,
para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus
pies, diciéndole: ‘Dame un plazo y te pagaré todo’. El rey se compadeció,
lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró
a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello
hasta ahogarlo, le dijo: ‘Págame lo que me debes’. El otro se arrojó a sus
pies y le suplicó: ‘Dame un plazo y te pagaré la deuda’. Pero él no quiso,
sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los
demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron
a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: ‘¡Miserable! Me
suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de
tu compañero, como yo me compadecí de ti?’. E indignado, el rey lo entregó
en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará
también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus
hermanos”. Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, dejó la Galilea y
fue al territorio de Judea, más allá del Jordán.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
Las
relaciones interhumanas dependen en gran medida de las relaciones de cada
hombre con el “Padrenuestro”, como le llamamos los cristianos a Dios. La
infidelidad con el Señor rompe los vínculos de solidaridad humana o los
dificulta. Un filósofo afirmó que el hombre es para sus semejantes como un
lobo agresivo; Jesús pide que sea como un hermano solidario.
Los
apóstoles eran testigos del perdón predicado y otorgado por el Maestro.
Setenta veces siete es la medida para perdonar, es decir, ¡siempre! Pero el
Maestro enseña que el perdón no es cuestión de números, sino de amor. Si
uno cree que setenta veces siete es mucho, significa que su amor es
demasiado lánguido. Y frente a la deuda personal de cada hombre frente a
Dios poco significa lo que otro hombre pueda deberle a él. Es en este
ámbito donde se inscribe la reflexión y la práxis
cristianas sobre la declaración universal de los derechos humanos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, concédenos obtener el
fruto de las ofrendas que te presentamos para que muera en nosotros el
antiguo poder del pecado y, siguiendo el ejemplo de santa Clara, nos
renovemos con tu vida divina. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr.
Mt 25,4.6
Las cinco vírgenes prudentes
llevaron aceite para sus lámparas. A medianoche se oyó un grito: ya viene
el esposo, salgan al encuentro de Cristo, el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por la comunión del Cuerpo y
Sangre de tu Hijo único, líbranos, Padre, de la seducción de las cosas
transitorias, para que, a ejemplo de santa Clara, se acreciente nuestra
caridad en la tierra y podamos gozar de la gloria eterna en el cielo. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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"Señor, ¿cuántas veces tendré que
perdonar a mi hermano?”
Mt 18, 21-19, 1
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. ¿CUÁL
DEBE DE SER LA
ACTITUD CRISTIANA ANTE LAS FALTAS REITERADAS DE NUESTRO
PRÓJIMO Y DE NOSOTROS CON ELLOS?
El Evangelio
de hoy, nos viene a tratar un tema importante en la vida de todo cristiano,
la caridad, la misericordia, la compasión, la piedad, para ello, ¿Cuál debe
de ser la actitud cristiana ante las faltas reiteradas de nuestro prójimo y
de nosotros con ellos?
La vida está
llena de reincidencias en culpas perdonadas, entonces ¿a cuantas recaídas va
a estar sometida la voluntad de perdonar? ¿Importa el número?, ¿existe la
actitud sincera de perdón ante Dios?
2. SEÑOR,
¿CUÁNTAS VECES TENDRÉ QUE PERDONAR A MI HERMANO?
Pedro,
plantea la pregunta a Jesús: "Señor, ¿cuántas veces tendré que
perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?".
Es un número simbólico y la pregunta de Pedro es equivalente a saber si
tiene que perdonar siempre.
¿Por qué
poner límites?, la caridad, el amor no tiene limites, siete es un número
indefinido, Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino
hasta setenta veces siete”, esto es, un rechazo de plano a la limitación
agregándole un número simbólico aún más indefinido.
3. SEAN
MUTUAMENTE BUENOS Y COMPASIVOS, PERDONÁNDOSE
Pablo nos
recuerda: “Sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los
otros, como Dios los perdonó en Cristo” (Ef
4,32). Esto es, los cristianos debemos perdonarnos siempre, no algunas
veces. Pero además Pablo nos dice: Sean mutuamente buenos, invitándonos a
tener actitud de buenos, humanos, caritativos, exentos de rencor y le
agrega compasivos, es decir piadosos y misericordiosos, porque cuando
pecamos u ofendemos y nos arrepentimos, nuestro corazón se colma de paz
cuando encontramos comprensión, del mismo modo, si vemos a alguien
arrepentido y que por ello sufre, lo natural es que nazca en nosotros
sentimientos de pena y lástima por la desgracia o por el sufrimiento de
nuestro hermano. Ese es el corazón que el Señor necesita para ser buenos y
compasivos. Es así como debemos
perdonamos siempre y, como Dios nos perdona a nosotros.
4. ES
INDISPENSABLE EL PERDÓN.
Es así, como
para que la caridad siempre este viva y reine entre nosotros, es
indispensable el perdón. ¿Pero de cualquier tipo de faltas?, ¿También las
injurias? Jesús rechaza las limitaciones que quiso poner Pedro, para
destacar aún más la necesidad de perdonar y sin límites, nos pide perdonar
siempre de corazón. Lo mismo lo exige para el amor, cuando uno ama, ama de
verdad, de todo corazón, sin límite y siempre. Así es nuestro Dios Padre
con nosotros, así nos ha enseñado, y así debemos ser y actuar, pero no solo
perdonar a nuestro prójimo de corazón, además rogar por él, desearle todo
bien y hacer que llegue la paz, por sobre cualquier dificultad.
5. "PÁGAME
LO QUE ME DEBES".
Luego, para
ilustrar mejor su enseñanza, Jesús no enseña una parábola muy hermosa, de
aquel servidor que debía diez mil talentos y que se arroja a los pies de su
rey diciéndole: "Dame un plazo y te pagaré todo". El rey se
compadece y lo deja ir y le perdona la deuda, sin embargo al salir, este
servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y,
tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me
debes". El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo
y te pagaré la deuda". Pero él no quiso y se comporta si ninguna
misericordia, al contrario lo encarceló hasta que pagara lo que debía. A
nosotros no llega al corazón esta parábola, porque nos damos cuenta de la
falta de generosidad de aquel que había recibido la benevolencia y la
comprensión y luego el se la niega a un hermano.
6. LO
ENTREGÓ EN MANOS DE LOS VERDUGOS HASTA QUE PAGARA TODO LO QUE DEBÍA.
Es así como
luego al enterarse el rey lo mandó llamar y le dijo:
"¡Miserable!" e indignado, lo entregó en manos de los verdugos
hasta que pagara todo lo que debía. Esa es la gran diferencia que quiere
destacar Jesús y nos pone en contrastes la generosidad de Dios, que nos
perdona grandes deudas, contra la mezquindad de los hombres, el cual muchas
veces ni siquiera quiere perdonar pequeñísimas cosas. Y no deja de se
cierto la gran diferencia de nuestros pecados contra Dios y la de algunos
contra nosotros que comete nuestro prójimo o nosotros contra ellos, por eso
Jesús destaca que el servidor debía diez mil y a el tan solo cien.
7. DIOS
NO NOS PERDONARÁ, SI NOSOTROS NO PERDONAMOS
Pero debemos
tener muy en cuenta, que al final de este Evangelio, Jesús nos dice “Lo
mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de
corazón a sus hermanos". Esta deducción es muy clara, Dios no nos
perdonará, si nosotros no perdonamos. ¿Es justo esto?, lo que no es justo
es que nosotros pidamos perdón, Dios nos conceda misericordia (Perdona
nuestras deudas…), y nosotros no seamos capaces de perdonar (...asi como nosotros perdonamos a los que nos ofenden)
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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DIOS ES ALGUIEN QUE PERDONA
INMENSAMENTE.
Con la venida
de Jesús, el perdón se vuelve inmediatamente perceptible. Para el
evangelista Mateo, toda la obra de Jesús está caracterizada por la remisión
de los pecados: así en la curación del paralítico (9,2-7), así con su
sangre, «que se derrama por todos para el perdón de los pecados» (26,28).
Jesús intercede en la cruz por los que le están crucificando: «Padre,
perdónalos, porque no saben lo que hacen» (Lc
23,34).
El perdón de
Dios, otorgado con generosidad y misericordia, se vuelve normativo para las
relaciones entre los discípulos: «¿No debías haber
tenido compasión de tu compañero, como yo la tuve de ti?». La experiencia
de haber sido perdonados por Dios debe llevarnos al perdón de los hermanos.
Nuestra relación con el otro debe reflejar la de Dios con nosotros; lo que
él ha hecho por nosotros es el paradigma de lo que nosotros debemos hacer a
los otros. Hay, en la enseñanza de Jesús, algunos «como» sobre los que no
reflexionamos bastante. Cuando Jesús nos enseña el amor al prójimo,
establece unos cuanto «como» que forman una progresión que no admite excusas:
«Ama a tu prójimo como a ti mismo» (Mt 22,39; Gal 5,14), «como yo os he amado» (Jn
15,12), «como yo amo al Padre» (Jn 14,31)... En
el Padre nuestro nos hace decir Jesús: «Perdona nuestras ofensas como
también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Con este «como» no nos
enseña Jesús que el precio para ser perdonados por Dios sea perdonar a
nuestros hermanos. Ni nos enseña que lo único que debemos hacer para ser
perdonados por él es perdonar; ni tampoco que si nosotros perdonamos
imponemos al Dios omnipotente la obligación de perdonamos. El perdón de
Dios no es simplemente el eco de nuestro espíritu de perdón. Es más bien lo
contrario: el pensamiento de la grandeza del perdón de Dios debería
amonestamos y ablandar nuestro corazón hasta el punto de hacernos desear
también a nosotros perdonar a los otros.
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ORACION
(3)
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Padre, míranos
en tu inmensa bondad, mira a estos siervos de la parábola que deben una
suma enorme a su patrón y ven perdonada toda su deuda. Pero, apenas recibido
este favor, cogemos por la garganta a los que no nos deben casi nada para
ordenarles que nos devuelvan todo y de inmediato.
Padre, nos
olvidamos enseguida de que tú nos has perdonado todo. Somos deudores con
memoria corta, que nos convertimos en un instante en acreedores
despiadados, que exigen ser pagados hasta el último céntimo. Guárdanos,
Padre, de semejante arrogancia y de un olvido como éste, porque tú nos has
perdonado. Amén (G. Danneels, Padre nostro que sei nei cieli, Milán 1992).
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SANTORAL
(4)
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SANTA CLARA 1193-1253
Santa Clara nació en Asís el
1194, trece años después que San Francisco. Era hija de la noble familia de
los Offreduccio. Clara fue "un raro cisne
que cruzó el pantano sin enlodarse, una hoja de acero templado bajo el
aspecto de una exquisita dulzura". Se dejó conquistar por el Amor.
La virtud alegre es
contagiosa, y Francisco la conquistó para Cristo. A los 18 años huye por la
noche a la Porciúncula. Luego pasa a San Damián, donde vivirá hasta su
muerte. Se le unen sus amigas, de sugestivos nombres: Pacífica, Benvenuta, Angelluccia, Inés.
Su sobrina Amada va a participarle la fecha de su boda, y se queda con
ella. Se le une su madre y su hermana. Y conquista a nobles y princesas,
como la Beata Inés de Praga. "Blancas flores primaverales, que
exhalaban una fragancia única".
Clara, ante todo, es el fruto
de la gracia de Dios. No abandona una a los dieciocho años una familia
adinerada, ni ofrece su cabellera a unas inhábiles tijeras aun cuando
fueran manejadas por el Hermano Francisco ni se encierra para siempre tras
los muros de una casa en ruinas... sólo por amor a la poesía y a una vida
sencilla. Sin embargo, tal fue el caso de Clara Offreduccio
en el domingo de Ramos del año 1211 ó 1212.
Sor Clara viviría en adelante
a la sombra de Francisco. El amor a la pobreza le granjeó pronto unas
compañeras, y se convirtió en la madre de las Damas Pobres para quienes
redactó Francisco una “Fórmula de vida”. Después de la muerte del Santo,
Clara tuvo que defender su ideal con obstinación para lograr del papa el “Privilegio
de la pobreza”.
Sentía gran amor a la Pasión
del Señor, a la Eucaristía, a la Virgen. "Clara fue una huella de la
Madre de Dios. Cristo renovó en Francisco su vida y su pasión. María renovó
en Clara su humildad y pureza".
Y pronto, en el convento de
San Damián, surge la casa primera de una fundación: las Damas Pobres, las
Clarisas; luz en el cuerpo y en el alma, en un ambiente íntimo de humildad
y de pobreza.
No quiere dispensas en la
observancia; porque "hay que desligarse de las culpas, pero no de
imitar a nuestro Señor Jesucristo".
Así vivían, cuando pasa por
Asís el ejército imperial de Federico II, en el que militan hasta 10.000
sarracenos, autores de grandes desmanes. Cuando aparecen ante el convento
de San Damián, Clara les hace retirarse, presentándose ante ellos con la
custodia eucarística y orando: "No entregues, Señor, a las bestias,
las almas que te alaban. Guarda a tus siervas, que redimiste con tu
preciosa sangre".
En la Pascua de 1253 cae
enferma. La visita Inocencio IV, de paso por Asís. Escribe su Testamento:
"Sed siempre enamoradas de Dios". Sus últimas palabras:
"Gracias, Señor, por haberme creado". Era el 11 de agosto de
1253. Francisco la esperaría, como aquella noche en la Porciúncula, para
ofrendarla al Amor.
Inocencio IV preside los
funerales. Su sucesor Alejandro IV la canonizó. Pío XII la nombró Patrona
de la Televisión, por haber "contemplado" una noche, enferma en
su lecho, la Misa de la Porciúncula.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada
día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel
de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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