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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Fecha: 11-09-2011
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Edición
Nº MD 3015
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T.O. CICLO A, SEM XXIII
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LITURGIA DE LA HORAS
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DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO
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Contradicción
atroz
Mt 18, 21-35
Nuestro Dios es el Dios del perdón y la
misericordia. Perdona siempre a aquel que se arrepiente de verdad. Y
nosotros, como hijos suyos, nos parecemos a Él. “Sed misericordiosos como
vuestro Padre es misericordioso”. No puede ser de otra manera. Por eso
Jesús dice que hemos de perdonar “hasta setenta veces siete”, es decir,
siempre.
La parábola expresa la contradicción atroz en
ese hombre a quien le ha sido perdonada una deuda inmensa, pero que no
perdona a su compañero una cantidad insignificante, llegando incluso a
meterle en la cárcel. Ahí estamos dibujados todos nosotros cada vez que nos
negamos a perdonar. En el fondo, las dificultades para perdonar a los demás
vienen de no ser conscientes de lo que se nos ha dado y de lo que se nos ha
perdonado. El que sabe que le ha sido perdonada la vida es más propenso a
perdonar a los demás.
El perdón de Dios es gratuito: basta que uno se
arrepienta de verdad. También el nuestro ha de ser gratuito. Pero prestemos
atención a la parábola: ¿con qué derecho puede acercarse a solicitar el
perdón de Dios quien no está dispuesto a perdonar a su hermano? El que no quiere
perdonar al hermano ha dejado de vivir como hijo; el que no está dispuesto
a perdonar al otro está cerrado y es incapaz de recibir el perdón de Dios.
(FGD)
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ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Ecli 36,18
Señor, concede la paz a los que
esperan en ti, para que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha
la oración de tu servidor y la de tu pueblo Israel.
ACTO PENITENCIAL
El Señor Jesús, que nos invita
a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la
conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con
esperanza la misericordia de Dios.
·
Tú que nos ha venido a condenar, sino a
perdonar. Señor, ten piedad.
·
Tú que ofreces tu perdón a condición de que
también nosotros perdonemos. Cristo, ten piedad.
·
Tú que perdonas a quien mucho ama. Señor,
ten piedad.
GLORIA
ORACIÓN COLECTA
Míranos, Dios nuestro, creador
y Señor del universo, y concédenos servirte de todo corazón, para experimentar los efectos de tu
amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA Ecli 27, 30—28,7
Lectura del libro del Eclesiástico.
El rencor y la ira son
abominables, y ambas cosas son patrimonio del pecador. El hombre vengativo
sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus
pecados. Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán
absueltos tus pecados. Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo
pretende que el Señor lo sane? No tiene piedad de un hombre semejante a él
¡y se atreve a implorar por sus pecados! Él, un simple mortal, guarda
rencor: ¿quién le perdonará sus pecados? Acuérdate del fin, y deja de
odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los
mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu
prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El autor del Eclesiástico es un “Sabio” de
mediados del siglo III antes de Cristo. Su contenido algunos lo consideran
como las enseñanzas del rey Salomón. Preanuncian el lenguaje de perdón de
Jesús que se lee en el evangelio de este domingo.
SALMO Sal 102, 1-4. 9-12
R. El Señor es bondadoso y compasivo.
Bendice al Señor, alma mía, que
todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca
olvides sus beneficios. R.
Él perdona todas tus culpas y
sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y
de ternura. R.
No acusa de manera inapelable
ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos
paga conforme a nuestras culpas. R.
Cuanto se alza el cielo sobre
la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el
oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.
SEGUNDA LECTURA Rom 14,7-9
Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.
Hermanos: Ninguno de nosotros
vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor,
y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte,
pertenecemos al Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser
Señor de los vivos y de los muertos.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
En consonancia con el evangelio, la carta a los
Romanos expresa que la raíz del amor y del perdón está en Cristo.
ALELUYA Jn34
Aleluya. “Les doy un
mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como Yo los he amado”,
dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO Mt 18,21-35
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Se acercó Pedro y dijo a Jesús:
“Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me
haga? ¿Hasta siete veces?” Jesús le respondió:
“No te digo hasta siete veces,
sino hasta setenta veces siete”. Por eso, el Reino de los Cielos se parece
a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la
tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía
pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo
lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies,
diciéndole: “Dame un plazo y te pagaré todo”. El rey se compadeció, lo dejó
ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno
de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta
ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”. El otro se arrojó a sus pies y
le suplicó:
“Dame un plazo y te pagaré la
deuda”. Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que
pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se
apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le
dijo: “Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también
tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?” E
indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo
lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no
perdonan de corazón a sus hermanos”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
La venganza era una ley y el perdón resultaba
inconcebible. En este contexto, Jesús responde a Pedro enseñándole que Dios
siempre está dispuesto a perdonar... Se vale del “cuento” de los deudores.
Esa deuda era impagable y el acreedor tenía incluso derecho sobre la
familia del deudor. No obstante, escucha y perdona todo. ¿Hemos perdonado
de verdad? o ¿Somos incapaces de perdonar las deudas más insignificantes?
CREDO
·
Para que la Iglesia brille por la práctica
de la acogida y comprensión. Oremos.
·
Para que creamos que el perdón nos hace más
humanos. Oremos.
·
Para que seamos capaces de pedir perdón y
generosos para darlo. Oremos.
·
Para que desaparezca el espíritu de venganza
y violencia entre familias y pueblos enfrentados. Oremos.
·
Para que en nuestra comunidad parroquial
podamos celebrar la reconciliación entre personas y grupos desunidos.
Oremos.
ORACION DE LOS FIELES
S. Que tu misericordia convierta nuestro corazón y nos haga
valientes para perdonar y humildes para pedir perdón. Por Jesucristo
nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Escucha nuestras súplicas,
Señor, y recibe con bondad la ofrenda de tu pueblo, para que los dones presentados
en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Sal 38
¡Qué inapreciable es tu
misericordia, Señor! Los hombres se refugian a la sombra de tus alas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Dios nuestro, que
el don celestial que hemos recibido impregne nuestra alma y nuestro cuerpo,
para que nuestras obras no respondan a impulsos puramente humanos sino a la
acción de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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"¿cuántas veces tendré que
perdonar a mi hermano?”
Mt 18, 21-35
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant ocds
1.
¿CUÁL DEBE DE SER LA ACTITUD
CRISTIANA ANTE LAS FALTAS REITERADAS DE NUESTRO PRÓJIMO Y DE NOSOTROS CON
ELLOS?
El Evangelio de hoy, nos viene a tratar un tema
importante en la vida de todo cristiano, la caridad, la misericordia, la
compasión, la piedad, para ello, ¿Cuál debe de ser la actitud cristiana
ante las faltas reiteradas de nuestro prójimo y de nosotros con ellos?
La vida está llena de reincidencias en culpas
perdonadas, entonces ¿a cuantas recaídas va a estar sometida la voluntad de
perdonar? ¿Importa el número?, ¿existe la actitud sincera de perdón ante
Dios?
2.
UN
PADRE DIOS QUE ES DIOS DEL PERDÓN Y LA MISERICORDIA
Lo que no podemos olvidar, es que tenemos un Padre Dios
que es Dios del perdón y la misericordia y que sabemos muy bien que perdona
siempre a aquel que se arrepiente de verdad. A nosotros se nos ha pedido
parecernos a El, somos sus hijos. “Sean misericordiosos como vuestro Padre
es misericordioso” y no puede ser de otra manera. Es así como el mismo
Jesús nos ha pedido que debemos de perdonar “hasta setenta veces siete”, es
decir, siempre.
La parábola del Evangelio de Mateo (18 21, 35), nos
presenta una contradicción atroz en ese hombre a quien le ha sido perdonada
una deuda inmensa, pero que no perdona a su colaborador una cantidad
insignificante, llegando incluso a meterle en la cárcel. En ese personaje
estamos todos representados cada vez que nos negamos a perdonar. En el fondo,
las dificultades para perdonar a los demás vienen de no ser conscientes de
lo que se nos ha dado y de lo que se nos ha perdonado. El que sabe que le
ha sido perdonada la vida está más predispuesto a perdonar a los demás.
3.
PERDONAR
COMPORTA, EN CIERTO SENTIDO, PARTICIPAR DE LA PACIENCIA DIVINA DEL DIOS
Por tanto se trata de abrir las puertas de nuestro
corazón al amor, para ser más concreto, a la misericordia de Dios, y
permitirle que reanime lo que el pecado mata. Se puede decir que la fuerza
del perdón es la paciencia, entendida como esperanza, oración y empeño por
la conversión propia y del hermano. Perdonar comporta, en cierto sentido,
participar de la paciencia divina del Dios paciente, misericordioso,
clemente y compasivo: “Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y
rico en amor y fidelidad, que mantiene su amor por millares, que perdona la
iniquidad, la rebeldía y el pecado,
(Éxodo 34,6). Es así, como la primera parte del perdón es tener
paciencia, aceptar las imperfecciones propias y ajenas, la segunda parte
radica en dar y en estar en actitud de disponibilidad, es decir darse y
ofrecerse con el ofensor.
El perdón de Dios es gratuito. Basta que uno se
arrepienta de verdad, también
nuestro perdón ha de ser gratuito. Pero prestemos atención a la
parábola: ¿con qué derecho puede acercarse a solicitar el perdón de Dios
quien no está dispuesto a perdonar a su hermano? El que no quiere perdonar
al hermano ha dejado de vivir como hijo; el que no está dispuesto a
perdonar al otro está cerrado y es incapaz de recibir el perdón de Dios.
4.
SEÑOR, ¿CUÁNTAS VECES TENDRÉ QUE
PERDONAR A MI HERMANO?
Pedro, plantea la pregunta a Jesús: "Señor,
¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga?
¿Hasta siete veces?". Es un número simbólico y la pregunta de Pedro es
equivalente a saber si tiene que perdonar siempre.
¿Por qué poner límites?, la caridad, el amor no tiene
limites, siete es un número indefinido, Jesús le respondió: "No te
digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete”, esto es, un
rechazo de plano a la limitación agregándole un número simbólico aún más
indefinido.
5.
SEAN MUTUAMENTE BUENOS Y
COMPASIVOS, PERDONÁNDOSE
Pablo nos recuerda: “Sean mutuamente buenos y
compasivos, perdonándose los unos a los otros, como Dios los perdonó en
Cristo” (Ef 4,32). Esto es, los cristianos debemos perdonarnos siempre, no
algunas veces. Pero además Pablo nos dice: Sean mutuamente buenos,
invitándonos a tener actitud de buenos, humanos, caritativos, exentos de
rencor y le agrega compasivos, es decir piadosos y misericordiosos, porque
cuando pecamos u ofendemos y nos arrepentimos, nuestro corazón se colma de
paz cuando encontramos comprensión, del mismo modo, si vemos a alguien
arrepentido y que por ello sufre, lo natural es que nazca en nosotros
sentimientos de pena y lástima por la desgracia o por el sufrimiento de
nuestro hermano. Ese es el corazón que el Señor necesita para ser buenos y
compasivos. Es así como debemos perdonamos siempre y, como Dios nos
perdona a nosotros.
6.
ES INDISPENSABLE EL PERDÓN.
Es así, como para que la caridad siempre este viva y
reine entre nosotros, es indispensable el perdón. ¿Pero de cualquier tipo
de faltas?, ¿También las injurias? Jesús rechaza las limitaciones que quiso
poner Pedro, para destacar aún más la necesidad de perdonar y sin límites,
nos pide perdonar siempre de corazón. Lo mismo lo exige para el amor,
cuando uno ama, ama de verdad, de todo corazón, sin límite y siempre. Así
es nuestro Dios Padre con nosotros, así nos ha enseñado, y así debemos ser
y actuar, pero no solo perdonar a nuestro prójimo de corazón, además rogar
por él, desearle todo bien y hacer que llegue la paz, por sobre cualquier
dificultad.
7.
"PÁGAME LO QUE ME DEBES".
Luego, para ilustrar mejor su enseñanza, Jesús no enseña
una parábola muy hermosa, de aquel servidor que debía diez mil talentos y
que se arroja a los pies de su rey diciéndole:
"Dame un plazo y te pagaré todo". El rey se compadece y lo deja
ir y le perdona la deuda, sin embargo al salir, este servidor encontró a
uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello
hasta ahogarlo, le dijo: "Págame lo que me debes". El otro se
arrojó a sus pies y le suplicó: "Dame un plazo y te pagaré la
deuda". Pero él no quiso y se comporta si ninguna misericordia, al
contrario lo encarceló hasta que pagara lo que debía. A nosotros no llega
al corazón esta parábola, porque nos damos cuenta de la falta de
generosidad de aquel que había recibido la benevolencia y la comprensión y
luego el se la niega a un hermano.
8.
LO ENTREGÓ EN MANOS DE LOS VERDUGOS
HASTA QUE PAGARA TODO LO QUE DEBÍA.
Es así como luego al enterarse el rey lo mandó llamar y
le dijo: "¡Miserable!" e indignado, lo entregó en manos de los
verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Esa es la gran diferencia que
quiere destacar Jesús y nos pone en contrastes la generosidad de Dios, que
nos perdona grandes deudas, contra la mezquindad de los hombres, el cual
muchas veces ni siquiera quiere perdonar pequeñísimas cosas. Y no deja de
se cierto la gran diferencia de nuestros pecados contra Dios y la de
algunos contra nosotros que comete nuestro prójimo o nosotros contra ellos,
por eso Jesús destaca que el servidor debía diez mil y a el tan solo cien.
9.
DIOS NO NOS PERDONARÁ, SI NOSOTROS
NO PERDONAMOS
Pero debemos tener muy en cuenta, que al final de este
Evangelio, Jesús nos dice “Lo mismo hará también mi Padre celestial con
ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos". Esta deducción es
muy clara, Dios no nos perdonará, si nosotros no perdonamos. ¿Es justo
esto?, lo que no es justo es que nosotros pidamos perdón, Dios nos conceda
misericordia (Perdona nuestras deudas…), y nosotros no seamos capaces de
perdonar (...así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden)
Cristo
Jesús viva en sus corazones
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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EL PERDON, LA CONDICIÓN -GRATUITAMENTE OFRECIDA- DE ACCESO A LA
COMUNIÓN CON DIOS
“Acuérdate de tu fin y deja
de odiar” (Eclesiástico 28,6). ¿Cuál es el “fin”, las “cosas últimas”, de
las que habla la Escritura? Si nos fijamos en la página del evangelio de
Mateo, el fin se refiere al Reino de los Cielos; y si hojeamos la Carta a
los Romanos, coincide con el Señor (“Vivimos para el Señor”, 14,8). El
Reino de los Cielos es el horizonte último de la historia, Cristo
resucitado es el acontecimiento último del hombre. Pues el perdón mira al
presente desde el fin, es decir, de lo definitivo que está por venir. El
perdón “no se sitúa en un plano ético, sino escatológico. El perdón es la
profecía del Reino” (E. Bianchi).
En el texto de Mateo, hay dos
dimensiones en tensión: la comunidad cristiana que vive en el tiempo,
imperfectamente, y el Reino de los Cielos, que domina el fin de los
tiempos. El perdón, como posibilidad ilimitada de relación y convivencia
fraterna en el presente, también es la condición -gratuitamente ofrecida-
de acceso a la comunión con Dios. Allí donde el pecado es ruptura de la
relación, el perdón es restablecimiento, reconstrucción y consolidación de
vínculos.
Se trata de abrir las puertas
de nuestro corazón al amor -más precisamente, a la misericordia de Dios- y
permitirle que vivifique lo que el pecado mata. Se puede decir que la
fuerza del perdón es la paciencia, entendida como esperanza, oración y
empeño por la conversión propia y del hermano. Perdonar conlleva, en cierto
sentido, participar de la paciencia divina: él es el “paciente”, el “clemente”,
el “compasivo”, el “misericordioso” y el (“fiel”) (Ex 34,6). El primer
movimiento del perdón es tener paciencia, aceptar las imperfecciones
propias y ajenas. El segundo consiste en dar: estar en actitud de
disponibilidad (darse) y acogida (ofrecerse) con el ofensor.
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ORACION
(3)
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¡Santísimo Padre nuestro:
creador, redentor, consolador y salvador nuestro!
Perdónanos nuestras deudas:
por tu inefable misericordia, por la virtud de la pasión de tu amado Hijo y
por los méritos y la intercesión de la beatísima Virgen y de todos tus
elegidos.
Así como nosotros perdonamos
a nuestros deudores: y lo que no perdonamos plenamente, haz tú, Señor, que
plenamente lo perdonemos, para que por ti amemos de verdad a los enemigos y
en favor de ellos intercedamos devotamente ante ti, no devolviendo a nadie
mal por mal (cf 1 Tes 5,15), y para que procuremos ser en ti útiles en
todo. y no dejes caer en tentación: oculta o manifiesta, imprevista o
insistente.
Mas líbranos del mal: pasado,
presente y futuro. Gloria al Padre... (Francisco de Asís, «Paráfrasis del
padre nuestro», en San Francisco de Asís. Escritos. Biografías. Documentos
de la época, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 1978, 28-29).
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SANTORAL
(4)
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SANTA TEODORA (¿siglo V.?)
Otra figura de santidad con no pocas incertidumbres
históricas, y anticipémonos a decir que el relato suena más a novela
ejemplar que a episodio vivido. En cualquier caso, un tema infrecuente en
la hagiografía, el adulterio. Las santas que contraen matrimonio suelen ser
de una virtud incorruptible, y aquí se nos cuenta la caída de una mujer
casada.
En su ciudad natal de Alejandría de Egipto, Teodora era
una dama irreprochable de costumbres hasta que la tentó con su pasión un
joven que al no conseguir sus propósitos recurrió a "una vieja
hechicera endiablada que con sus falsas razones la engañó y pervirtió para
que consintiese".
Después del pecado quedó tan triste y afligida que sólo
pensó en hacer penitencia, se vistió de hombre y se fue un monasterio donde
suplicó al abad que la admitiese para purgar sus culpas. Allí, con el
nombre de Teodoro, admiró a todos por el rigor de sus mortificaciones.
La moza de una posada acusó al falso monje de ser padre
del hijo que había tenido con un viajero, Teodora no quiso negarlo y el
abad la echó del monasterio con el niño, que ella crió en las soledades con
leche de ovejas mientras el sol hacía su cuerpo «tan requemado que parecía
un negro de Etiopía».
Siete años después se la volvió a admitir, aunque sin
permiso para salir de su celda, allí murió la penitente; entonces, ante el
estupor general se descubrió su verdadera condición. El niño que ella crió
llegó a ser con el tiempo abad del mismo monasterio.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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