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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Fecha: 12-06-2011
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Edición Nº MD 2921
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PASCUA ,
CICLO A
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LITURGIA DE LA HORAS
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SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES
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Llenos del Espíritu
Hch 2,1-11; 1Cor 12,3-7.12-13; Jn 20,19-23
“Se
llenaron todos de Espíritu Santo”.
He aquí la característica
principal de la Iglesia primitiva tal como los Hechos de los Apóstoles nos
la presentan. Es el Espíritu Santo quien pone en marcha a la Iglesia. Es su
alma y su motor. Sin Él, la Iglesia es un grupo de hombres más, sin fuerza,
sin entusiasmo, sin vida. He aquí el secreto de la Iglesia: no con “algo”
de Espíritu Santo, sino “llenos” de Él; y llenos no alguno, sino “todos”.
Aquí radican también todos los
males de la Iglesia: En la falta de Espíritu. Por eso, la solución a los
problemas y dificultades de la Iglesia no consisten en una mejor
organización o en un cambio de métodos, sino en volver a sus orígenes, a su
identidad más profunda: Que cada uno de sus miembros acepte dejarse llenar
de Espíritu Santo. Sin esta vida en el Espíritu todo lo demás será
completamente estéril.
Este es el pecado de la Iglesia
de nuestros días, nuestro pecado: intentar combatir con las armas de este
mundo, con armas humanas, que son impotentes e inútiles, dejando de lado la
fuerza infinita y omnipotente del Espíritu Santo. Una Iglesia o un
cristiano que olvidan al Espíritu Santo son una Iglesia o un cristiano que
reniegan de su identidad, de lo que les constituye como tales. Una Iglesia
o un cristiano que olvidan al Espíritu Santo son como un cuerpo sin alma:
está muerto, no tiene vida, no da fruto ni puede darlo.
“Recibid el Espíritu Santo”.
Cristo da a su Esposa la
Iglesia el don del Espíritu, el único que la hace fecunda. Pentecostés
funda y edifica la Iglesia. Para esto ha muerto Cristo, para darnos el
Espíritu que brota de su costado abierto. Cristo quiere a su Esposa, en
este final del segundo milenio, llena de hermosura, santa, fecunda. Para
eso le da su Espíritu, el Espíritu que viene no sólo a santificar a cada
uno, sino a santificar y a acrecentar la Iglesia, y, a través de ella, a
renovar la faz de la tierra. (FGD)
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I.-RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA Sab
1, 7
El Espíritu del Señor llenó
toda la tierra, y él que da unidad a todas las cosas, habla con sabiduría.
Aleluya.
ACTO PENITENCIAL
- Tú, resucitaste por la obra
del Espíritu Santo. Señor, ten piedad.
- Tú nos enviaste al Espíritu,
Señor y dador de vida Cristo, ten piedad.
- Tú nos devolverás la vida
gracias al Espíritu, Señor, ten piedad.
SE DICE GLORIA A DIOS
Gloria a Dios en el cielo, y en
la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te
alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único,
Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del
mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del
Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios
Padre. Amén.
ORACIÓN COLECTA
Dios
nuestro, que por el misterio de esta fiesta santificas a tu Iglesia extendida
entre las naciones, derrama sobre toda la tierra los dones del Espíritu
Santo e infunde en el corazón de tus fieles las maravillas que obraste en
los comienzos de la predicación evangélica. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es
Dios, por los siglos de los siglos.
II.- LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
Utilizando dos símbolos, el
viento y el fuego, Lucas describe la venida del Espíritu Santo.
Lectura de los Hechos de los Apóstoles. Hech
2, 1-11
Al llegar el día de
Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del
cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda
la casa donde se encontraban.
Entonces vieron aparecer unas
lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de
ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en
distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en
Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al
oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque
cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor
decían: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es
que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en
la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica,
los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los
oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
En la celebración del Pentecostés judío, la
pequeña comunidad de discípulos toma conciencia de que la Alianza del Sinaí, que
ahora se conmemora, ha sido reemplazada por la Nueva Alianza
realizada en Cristo y caracterizada por el don del Espíritu y de la
libertad, y no ya por una ley grabada en tablas de piedra, sino en el
corazón. Si el viejo relato de la torre de Babel, evocaba la humanidad
profundamente dividida, Pentecostés reúne a los hombres y les revela las
maravillas de Dios. El don que recibimos se transforma ahora en compromiso
y solidaridad con el mundo. Ojalá este milagro se
realice hoy para todos aquellos que buscan la unidad entre los hombres y
creen en el poder del amor.
SALMO
Como el Espíritu de Dios
anima la creación entera, el salmo bendice y glorifica al Señor por su obra
creadora. Participamos de esta oración, aclamando: Señor, envía tu Espíritu
y renueva la faz de la tierra.
Sal 103, 1. 24. 29-31. 34
R. Señor, envía tu Espíritu y
renueva la faz de la tierra.
O bien: Aleluya.
Bendice al Señor, alma mía:
¡Señor, Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! ¡La
tierra está llena de tus criaturas! R.
Si les quitas el aliento,
expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas
la superficie de la tierra. R.
¡Gloria al Señor para siempre,
alégrese el Señor por sus obras! Que mi canto le sea agradable, y yo me
alegraré en el Señor. R.
SEGUNDA LECTURA
San Pablo enseña que un mismo
Espíritu que se manifiesta en diversidad de dones y actividades, anima un
mismo cuerpo, que es la
Iglesia.
Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos
de Corinto. 1Cor 12, 3-7. 12-13
Hermanos: Nadie puede decir:
“Jesús es el Señor”, si no está impulsado por el Espíritu Santo.
Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo
Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad
de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos.
En cada uno, el Espíritu se
manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y
sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman
sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido
bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo, judíos y
griegos, esclavos y hombres libres, y todos hemos bebido de un mismo
Espíritu.
Palabra de Dios
SECUENCIA
La liturgia incluye hoy un himno de súplica
y alabanza al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y envía
desde el cielo un rayo de tu luz. Ven, Padre de los pobres, ven a darnos
tus dones, ven a darnos tu luz. Consolador lleno de bondad, dulce huésped
del alma, suave alivio de los hombres. Tú eres descanso en el trabajo,
templanza de las pasiones, alegría en nuestro llanto. Penetra con tu santa
luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles. Sin tu ayuda divina no hay
nada en el hombre, nada que sea inocente. Lava nuestras manchas, riega
nuestra aridez, sana nuestras heridas. Suaviza nuestra dureza, elimina con
tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos. Concede a tus fieles,
que confían en ti, tus siete dones sagrados. Premia nuestra virtud, salva
nuestras almas, danos la eterna alegría.
ALELUYA
Aleluya. Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor.
Aleluya.
EVANGELIO
El Espíritu Santo, dado por Jesús, anima y
sostiene la misión que él nos encomendó.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan. Jn 20, 19-23
Al atardecer del primer día de
la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor
a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les
dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Mientras decía esto, les mostró sus
manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al
Señor. Jesús les dijo de nuevo:
“¡La paz esté con ustedes! Como
el Padre me envió a mí, Yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto,
sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán
perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que
ustedes se los retengan”.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
Según el testimonio de Juan, el envío en misión y
el don del Espíritu ocurrieron durante la primera aparición del Resucitado
a sus apóstoles la noche de Pascua: es decir, lo esencial del misterio de
Pentecostés en su plena manifestación. El Pentecostés judío, que evocaba la Alianza del Sinaí, era
apropiado para servir de punto de apoyo al primer testimonio autorizado
sobre la resurrección. Una nueva Alianza se ha concluido en el Espíritu del
Padre y del Hijo.
SE DICE EL CREDO
Creo en Dios Padre
todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único
Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer
día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la
derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los
vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia
Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la
resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A cada intención, pedimos: Ven, Espíritu Santo. Llena los corazones
de tus fieles.
·
Para que nuestra Iglesia Católica y las
otras Iglesias cristianas sigan empeñadas en lograr la unidad de los
cristianos. Oremos.
·
Para que los gobernantes abran su corazón a
las inspiraciones de Dios a favor de la justicia y la paz. Oremos.
·
Para que el don de fortaleza llegue
abundantemente a todos los que sufren. Oremos.
·
Para que nuestra comunidad parroquial
encuentre en esta celebración un nuevo impulso a su actividad misionera.
Oremos.
III.-LITURGIA EUCARISTICA
Presentación de la Ofrendas: Todos hemos
recibido abundantes dones de Dios. Por eso, junto al pan y al vino,
presentemos al Señor el propósito de hacerlos fructificar a favor de los
hermanos.
RITO DE COMUNIÓN
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que
estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de
cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
LA PAZ
Señor Jesucristo, que
dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en
cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu
palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos
de los siglos. Amén.
CORDERO
Cordero de Dios, que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que
quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que
quitas el pecado del mundo, danos la paz.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor y Dios nuestro,
concédenos, según la promesa de tu Hijo, que el Espíritu Santo nos revele
con más claridad el misterio de este sacrificio y nos manifieste toda su
verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO PROPIO (como en la Vigilia)
Por el bautismo y la confirmación todos
tenemos el Espíritu Santo. Por eso, unidos al celebrante, alabemos y demos
gracias al Padre porque para llevar a su plenitud el misterio pascual envió
el Espíritu Santo.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Hech
2, 4. 11
Todos quedaron llenos del
Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya.
Comunión: La eucaristía nos da fuerzas
para compartir nuestros dones y buscar la unidad guiados por un mismo
Espíritu. Con alegría, vayamos a recibir el Pan de Vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que concedes a tu
Iglesia los bienes del cielo, conserva en ella la gracia que le has dado,
para que el Espíritu Santo sea siempre nuestra fuerza y esta eucaristía nos
sirva para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
III.-RITO DE CONCLUSIÓN
BENDICIÓN SOLEMNE
Dios, Padre y fuente de toda
luz, que iluminó los corazones de los discípulos derramando en ellos el
Espíritu Santo, los bendiga y les conceda la abundancia de sus dones.
R. Amén.
El fuego admirable que apareció
sobre los discípulos purifique los corazones de ustedes de todo mal y los
ilumine con su luz.
R. Amén.
El Espíritu, que por la
proclamación de una misma fe reunió a los pueblos de diferentes lenguas,
los haga perseverar en esa misma fe y llegar, gracias a ella, a la visión
que esperan.
R. Amén.
Y la bendición de Dios
todopoderoso, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, descienda sobre
ustedes y permanezca para siempre.
R. Amén.
Finalizado el tiempo de Pascua, se apaga el cirio pascual, que es
conveniente colocar en un lugar digno del bautisterio, para que en la
celebración del bautismo enciendan en su llama los cirios de los
bautizados.
ENVIO
Canto final: Con la plenitud de la alegría pascual y el deseo de
renovar el mundo por el amor, nos retiramos, cantando.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Reciban el Espíritu Santo”
Jn 20, 19-23
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. AL ATARDECER DEL PRIMER DÍA DE LA SEMANA
Estas apariciones a
los apóstoles son destacadas en el Evangelio de San Juan para relatarnos su
particular importancia, estos son hechos excepcionales. La primera
aparición, sucede en la “tarde” del mismo día de la resurrección, cuyo
nombre de la semana era llamado por los judíos como lo pone aquí San Juan,
“el primer día de la semana.”
Los discípulos se
encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Suponemos que
los once apóstoles están juntos, sin embargo también se puede presumir que
posiblemente hubiese con ellos otras personas, pero estas no se citan.
El relato evangélico
no precisa el lugar donde sucedieron estos hechos, no obstante creíblemente
podría ser en el cenáculo (Hech 1:4.13). Los
sucesos de aquellos días, siendo ellos los discípulos del Crucificado, les
tenían temerosos. Esa es la razón por la cual se ocultaban y permanecían a
puertas cerradas. Temía la intromisión inesperada de sus enemigos.
2. EL ESTADO “GLORIOSO” EN QUE SE HALLA
CRISTO RESUCITADO
Pero la entrega de
este detalle tiene también por objeto demostrar el estado “glorioso” en que
se halla Cristo resucitado cuando se presenta ante ellos. Es así como
inesperadamente, Cristo se apareció en medio de ellos. En el relato de
Lucas, se comenta que quedaron “despavoridos,” pues creían ver un
“espíritu” o un fantasma.
Entonces llegó Jesús y
poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!”. Con
ello les dispensó lo que ésta llevaba adjunto (cf. Lc
24:36-43). San Juan omite lo que dice en evangelio de Lucas, sobre que no
se turben ni duden de su presencia. Aquí, al punto, como garantía, les
muestra “las manos,” que con sus cicatrices les hacían ver que eran las
manos días antes perforadas por los clavos, y “el costado,” abierto por la
lanza; en ambas heridas, mostradas como títulos e insignias de triunfo, tal
así que Tomás podría poner sus dedos.
En el evangelio de
Lucas se relata que les muestra “sus manos y pies,” y se omite lo del
costado, sin duda porque se omite la escena de Tomás. Ni quiere decir esto
que Cristo tenga que conservar estas señales en su cuerpo. Como se mostró a
Magdalena seguramente sin ellas, y a los peregrinos de Emaús
en aspecto de un caminante, así aquí, por la finalidad apologética que
busca, les muestra sus llagas. Todo depende de su voluntad. Esta, como la
escena en Lucas, es un relato de reconocimiento: aquí, de identificación
del Cristo muerto y resucitado; en Lucas es prueba de realidad corporal, no
de un fantasma.
Bien atestiguada su
resurrección y su presencia sensible, San Juan transmite esta escena de
trascendental alcance teológico.
3. COMO EL PADRE ME ENVIÓ A MÍ, YO TAMBIÉN
LOS ENVÍO A USTEDES.
Jesús anuncia a los
apóstoles que ellos van a ser sus “enviados,” como El lo es del Padre. Es
un tema constante en los evangelios. Ellos son los “apóstoles” (Mt 28:19; Jn 17:18, etc.).
Jesucristo tiene todo
poder en cielos y tierra y los “envía” ahora con una misión concreta. Los
apóstoles son sus enviados con el poder de perdonar los pecados. Para ese
tiempo, ese envío era algo insólito. En el Antiguo Testamento, sólo Dios
perdonaba los pecados. Por eso, de Cristo, al considerarle sólo hombre,
decían los fariseos escandalizados: Este “blasfema. ¿Quién puede perdonar
los pecados sino sólo Dios?” (Mc 2:7).
4. AL DECIRLES ESTO, SOPLÓ SOBRE ELLOS Y
AÑADIÓ: “RECIBAN EL ESPÍRITU SANTO”
El Espíritu Santo es
el “don” por excelencia, infinito como infinito es Dios; aunque quien cree
en Cristo ya lo posee, puede sin embargo recibirlo y poseerlo cada vez más.
La donación del Espíritu Santo los Apóstoles en la tarde de la Resurrección
demuestra que ese don inefable está estrechamente unido al misterio
pascual; es el supremo don de Cristo que, habiendo muerto y resucitado por
la redención de los hombres, tiene el derecho y el poder de concedérselo.
La bajada del Espíritu en el día de Pentecostés renueva y completamente
este don, y se realiza no de una manera íntima y privada, como en la tarde
de Pascua, sino en forma solemne, con manifestaciones exteriores y públicas
indicando con ello que el don del Espíritu no está reservado a unos pocos
privilegiados sino que está destinado a todos los hombres como por todos
los hombres murió, resucitó y subió a los cielos Cristo. El misterio
pascual culmina por lo tanto no sólo en la Resurrección y en
la Ascensión,
sino también en el día de Pentecostés que es su acto conclusivo.
5. “LOS PECADOS SERÁN PERDONADOS A LOS QUE
USTEDES SE LOS PERDONEN, Y SERÁN RETENIDOS A LOS QUE USTEDES SE LOS
RETENGAN”.
Al decir esto, “sopló”
sobre ellos. Es símbolo con el que se comunica la vida que Dios concede
(Gen 2:7; Ez 37:9-14; Sab
15:11). Por la penitencia, Dios va a comunicar su perdón, que es el dar a
los hombres el “ser hijos de Dios” (Jn 1:12): el
poder de perdonar, que es dar vida divina. Precisamente en Génesis, Dios
“sopla” sobre Adán el hombre de “arcilla,” y le “inspiró aliento de vida”
(Gen 2:7) Por eso, con esta simbólica sopladura explica su sentido, que es
el que “reciban el Espíritu Santo.” Dios les comunica su poder y su virtud
para una finalidad muy concreta: “Los pecados serán perdonados a los que
ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los
retengan”.
Aquí el regalo del
Espíritu Santo a los apóstoles tiene una misión de “perdón.” Los apóstoles
se encuentran en adelante investidos del poder de perdonar los pecados.
Este poder exige para su ejercicio un juicio. Si han de perdonar o retener
todos los pecados, necesitan saber si pueden perdonar o han de retener.
Evidentemente es éste el poder sacramental de la confesión.
Por otra parte, para
no confundirse, esta no es la promesa del Espíritu Santo que les hace en el
evangelio de Juan, en el Sermón de la Cena (Jn
14:16.17.26; 16:7-15), ya que en esos fragmentos se les promete al Espíritu
Santo, que se les comunicará en Pentecostés, una finalidad “defensora” de
ellos e “iluminadora” y “docente.” En este relato san Juan trata sólo del
poder que se confiere del perdón de los pecados. “Los pecados serán
perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que
ustedes se los retengan”.
6. EL ESPÍRITU DEL SEÑOR LLENÓ TODA LA TIERRA, Y ÉL QUE DA
UNIDAD A TODAS LAS COSAS, HABLA CON SABIDURÍA. (Sab
1, 7)
Esta realidad,
anunciada en el libro de la Sabiduría, se cumplió en toda su plenitud el
día de Pentecostés, cuando los Apóstoles y los que estaban con ellos se
llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas
extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería” (Hech 2, 4).
Pentecostés es el
cumplimiento de la promesa de Jesús: Pero yo les digo la verdad: conviene
que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; pero
si me voy, se los enviaré: (Jn 16,7); es el
bautismo anunciado por él antes de subir al cielo: “serán bautizados en el
Espíritu Santo” (Hech 1, 5); como también el
cumplimiento de sus palabras:”El último día de la fiesta, el más solemne,
Jesús puesto en pie, gritó: “Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba el que
crea en mí , como dice la
Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. Esto lo
decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él.
Porque aún no había Espíritu, pues todavía Jesús no había sido glorificado.
(Jn 7, 38-39)
No había sido dado en su plenitud, pero no quiere decir que el
Espíritu faltara a los justos. El Evangelio o atestigua de Isabel, de
Simeón y de otros más. Jesús lo declaró de sus Apóstoles en la vigilia de
su muerte: “ustedes le conocen, porque permanece con ustedes” (Jn 14, 17); y más aún en la tarde del día de Pascua,
cuando apareciéndose a los Once en el cenáculo, “sopló y les dijo: Recibid
el Espíritu Santo”
7. VEN, ESPÍRITU SANTO, LLENA LOS
CORAZONES DE TUS FIELES Y ENCIENDE EN ELLOS EL FUEGO DE TU AMOR. ALELUYA.
Pentecostés, no es un
hecho que sucedió cincuenta días después de la Pascua para que haya
quedado cerrado y cumplido, esto es una realidad vigente y presente, y cada
vez estamos mas deseosos de poder atenderlo y recibirlo con toda plenitud,
agrandemos nuestro corazón para recibirlo efusivamente, como en la
secuencia de la liturgia de Pentecostés que incluye hoy un himno de súplica
y alabanza al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo, y
envía desde el cielo un rayo de tu luz. Ven, Padre de los pobres, ven a
darnos tus dones, ven a darnos tu luz. Consolador lleno de bondad, dulce
huésped del alma, suave alivio de los hombres. Tú eres descanso en el
trabajo, templanza de las pasiones, alegría en nuestro llanto. Penetra con
tu santa luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles. Sin tu ayuda
divina no hay nada en el hombre, nada que sea inocente. Lava nuestras
manchas, riega nuestra aridez, sana nuestras heridas. Suaviza nuestra
dureza, elimina con tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos.
Concede a tus fieles, que confían en ti, tus siete dones sagrados. Premia
nuestra virtud, salva nuestras almas, danos la eterna alegría.
El
Señor les Bendiga
Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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JESÚS ES EL SEÑOR
El domingo de Pentecostés recoge toda la alegría pascual como un
haz de luz resplandeciente y la difunde con una impetuosidad incontenible
no sólo en los corazones, sino en toda la tierra. El Resucitado se ha
convertido en el Señor del universo: todas las cosas tocadas por él quedan
como investidas por el fuego, envueltas en su luz, se vuelven
incandescentes y transparentes ante la mirada de la fe. Ahora bien, ¿es
posible decir que «Jesús es el Señor» sólo con la palabra?
Que Jesús es el Señor sólo puede ser dicho de verdad con la vida,
demostrando de manera concreta que él ocupa todos los espacios de nuestra
existencia. En él, todas las diferencias se convierten en una expresión de
la belleza divina, todas las diferencias forman la armonía de la unidad en
el amor. Hemos sido reunidos conjuntamente «para formar un solo cuerpo» y,
al mismo tiempo, tenemos dones diferentes, diferentes carismas, cada uno
tiene su propio rostro de santidad. El amor, antes que reducirlo,
incrementa todo lo que hay de bueno en nosotros y nos hace a los unos don
para los otros. Sin embargo, no podemos vivir en el Espíritu si no tenemos
paz en el corazón y si no nos convertimos en instrumentos de paz entre
nuestros hermanos, testigos de la esperanza, custodios de la verdadera
alegría.
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ORACION
(3)
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Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso
del pobre; don en tus dones espléndido; luz que penetras las almas; fuente
del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro
esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que
en fuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Ven, Espíritu enviado por
el Padre, en nombre de Jesús, el Hijo amado: haz una y santa a la Iglesia
para las nupcias eternas del Cielo.
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SANTORAL
(4)
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Inmaculado
Corazón de María
San Juan Eudes,
hacia el 1643, comenzó a celebrar la fiesta litúrgica del Inmaculado
Corazón de María en sus dos congregaciones, los eudistas,
y las hermanas del Buen Pastor. En el 1668 se propagó por Francia. En el
1944 Pío XII extendió la fiesta a toda la Iglesia, como perenne
recuerdo de la consagración del mundo al Inmaculado Corazón de María, hecha
en el 1942. María custodiaba en su corazón las palabras y los misterios de
salvación realizados en su Hijo. Así María, morada privilegiada del
Espíritu Santo, se hizo imagen y modelo de la Iglesia, que escucha y
testimonia el mensaje salvador del Evangelio. San Juan Eudes,
en sus escritos y discursos, promocionó a la vez ambas fiestas del Corazón
de Jesús y de María, subrayando la unión profunda de la madre con el Hijo
de Dios hecho carne, cuyo corazón latió durante nueve meses al ritmo del
corazón de su Madre. La reflexión sobre los misterios que vivía, ayudaba a
María a descubrir la voluntad de Dios en la oración y el silencio. Ella nos
enseña a reflexionar y orar sobre los acontecimientos de la vida cotidiana,
para descubrir en ellos a Dios-Amor que se manifiesta en nuestra historia.
Del texto de la consagración de Pío XII:
"Ante tu trono nos postramos
suplicantes, seguros de alcanzar misericordia, de recibir gracias y el
auxilio oportuno... Obtén paz y libertad completa a la Iglesia santa de Dios;
detén el diluvio del neopaganismo; fomenta en los fieles el amor a la
pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, para que
los que sirven a Dios aumenten en mérito y número"
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada
día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel
de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE
ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
Nota sobre la publicidad: La publicidad que pueda aparecer debajo de
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servicio gratuito, no recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca,
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