MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile

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13-12-2009

MD 2379

ADVIENTO

C

LITURGIA DE LA HORAS

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Domingo 3° de Adviento-Morado o rosado. Semana 3 del Salterio.

 

DOMINGO III DE ADVIENTO

¡Alégrate!, ¡Alegría¡ El Señor esta cerca

Sof 3, 14

La liturgia de este domingo quiere infundirnos una alegría desbordante: “Regocíjate... Grita de júbilo... Alégrate y gózate de todo corazón...” ¿La razón? La Iglesia presiente la inminencia de Cristo –“el Señor será el rey de Israel en medio de ti”– y no puede contener su gozo; la esperanza,, el deseo de Cristo, se transforma en júbilo porque ya viene, está a la puerta. He ahí la gran certeza de la esperanza cristiana.

Y con la presencia de Cristo, la salvación que trae: “El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos”. No sólo es la alegría por la presencia del Amado, sino también el entusiasmo por la victoria: “El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva”. Los males que nos rodean tienen, por fin, remedio, porque llega Cristo, Salvador del mundo.

Se nos regala un nuevo Adviento para que aprendamos a vivir esta realidad: “¡Gritad jubilosos...! ¡Qué grande es en medio de ti el santo de Israel!” Y eso que la salvación que experimentamos ya es sólo el comienzo, pues es Jesús viene a bautizarnos con Espíritu Santo y fuego. Este es su don, el don mesiánico por excelencia. Jesús anhela sumergirnos en su Espíritu. El Adviento nos abre no sólo a Navidad, sino también a Pentecostés. (FGD)

 

 

De pie.

I.  RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Fil 4, 4. 5

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir: alégrense. El Señor está cerca.

ACTO PENITENCIAL

(Después de la invitación del celebrante y de un momento silencio).

- Tú vienes a enseñarnos que somos la más grande alegría de Dios. Señor, ten piedad.

- Tú vienes para que estemos siempre alegres. Cristo, ten piedad.

- Tú vienes para que, por caridad, alegremos a los demás. Señor, ten piedad.

No se dice Gloria

II. LITURGIA DE LA PALABRA

Sentados

ORACIÓN COLECTA

Señor, que ves cómo tu pueblo anhela con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo, concédenos alcanzar los gozos de tan grande salvación y celebrarla con toda solemnidad y desbordante alegría. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA Sof 3, 14-18

El profeta Sofonías prevé los efectos de la Alianza entre Cristo y su pueblo, la Iglesia, que en la próxima Navidad celebraremos la inauguración de esta Alianza con los efectos de gracia previstos por el profeta; liberación de los males que nos esclavizan; liberación del temor. Alegre esperanza porque está casi entre nosotros.

Lectura de la profecía de Sofonías.

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.

Palabra de Dios.

SALMO SaI (Is)12 , 2-6

Porque “el Señor está en medio de nosotros”, el salmo nos invita a la confianza y a la alegría. Participamos de esta oración aclamando:

R. ¡Aclamemos al Señor con alegría!

Éste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; El fue mi salvación. R.

Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

SEGUNDA LECTURA Ftp 4, 4-7

San Pablo coincide con el mensaje de Sofonías, e invita a estar alegres: regocíjense en el Señor, reciban su paz con un corazón orante. La diferencia de este segundo mensaje: San Pablo está hablando de una alianza de gracia que ya no está más en el futuro, sino que está presente, desde el nacimiento de Jesús.

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos.

Hermanos: Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada y, en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.

ALELUYA Is 61,1

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; El me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres. Aleluya.

EVANGELIO Lc 3, 2-3. 10-18

En este Evangelio, típico de Adviento, nos encontramos con las palabras de Juan Bautista, colocado por el Señor como su heraldo inmediato para preparar sus caminos. El mensaje es sobre la conversión: Nuestro cambio de mente y de corazón para volvernos aptos y poder recibir la gracia de Jesús en Navidad. La conversión implica acto y decisiones concretas como vemos en las respuestas prácticas con que responde a las preguntas de la gente.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Dios dirigió su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. La gente le preguntaba: “¿Qué debemos hacer entonces?” El les respondía: -El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto-. Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?” El les respondió: -No exijan más de lo estipulado-’. A su vez, unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer? ” Juan les respondió: -No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo-. Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo a todos: -Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; El los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible-. Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

Homilía, Sentados

Profesión de fe. De pie.

CREDO DE NICEA

"Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros lo hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención pedimos: Con gozosa conversión preparamos tu venida. ¡Ven, señor, Jesús!

·    Por la Iglesia de Jesucristo: que ella sea instrumento de paz y alegría para todos los hombres. Oremos.

·    Por los gobernantes: para que busquen el bienestar del pueblo con alegre y generosa dedicación. Oremos.

·    Por los que viven tristes, por los que no pueden superar sus sufrimientos: para que experimenten el consuelo de sentirse cerca de Dios. Oremos.

·    Por nuestra Iglesia Diocesana, nuestras comunidades religiosas, nuestras instituciones parroquiales: para que sientan la alegría de cumplir la misión que Jesús encomendó. Oremos.

III. LITURGIA EUCARISTICA

Presentación de las ofrendas: Cristo, muerto y resucitado para nuestra salvación, es nuestra gran ofrenda al Padre. Unimos a él los gozos y las fatigas de cada día, y con atento silencio participamos de la presentación de los dones de pan y vino.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, te rogamos que la ofrenda de nuestra entrega se inmole a ti continuamente, para que realice los fines de este misterio y haga eficaz en nosotros la plenitud de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO DE ADVIENTO

Prefacio: La Palabra de Dios nos ha invitado a la alegría ese espíritu cantemos el Santo al final del prefacio para rubricar la alabanza y la acción de gracias que el celebrante, en nombre de todos, eleva a Dios, “dando libre curso  nuestra filial alegría”.

Durante la consagración, de rodillas, "a no ser que lo impida la estrechez del lugar, la aglomeración de la concurrencia o cualquier otra causa razonable". Terminada la consagración y la elevación del cáliz, con la genuflexión del sacerdote, hasta el final de la misa: de pie.

RITO DE COMUNION

PADRE NUESTRO De pie.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

LA PAZ

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: “La paz os dejo, mi paz os doy”. No tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

CORDERO

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Is 35, 4

Digan a los desalentados: Sean fuertes, no teman; miren que nuestro Dios vendrá a salvarnos.

Comunión: La cena de Jesús es una fiesta. Vayamos con alegría, a recibir el Cuerpo y la Sangre del Señor. El es nuestra alegría y felicidad.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, imploramos tu clemencia, para que, libres de pecado, esta comunión nos disponga a celebrar las próximas fiestas. Por Jesucristo nuestro Señor.

IV. RITOS DE CONCLUSION

Bendición

Canto final: Nuestra fiesta ha terminado. Pero no puede acabar nuestra alegría. Por eso nos retiramos cantando.

 

REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“¿Qué debemos hacer entonces?”

Lc 3, 2-3. 10-18

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

1.      JUAN BAUTISTA, EL HIJO DE ZACARÍAS, QUE ESTABA EN EL DESIERTO.

La aparición de Juan predicando es un momento de gran importancia, Lucas lo pone viviendo en los desiertos: “El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.” (Lucas (SBJ) 1,80). Allí se preparó en la austeridad y penitencia para su misión sobrenatural. Una moción especial le hizo comprender que el momento de su actuación había llegado.

Juan actúa en el “desierto de Judea.” Es una zona abrupta, pedregosa y estéril, de 80 kilómetros de largo, 20 de ancho y 1.700 kilómetros cuadrados de superficie l. Como a este lugar difícilmente podrían ir a buscarle las multitudes de que habla el evangelio, Lucas da la explicación. “Vino — dice — por toda la región del Jordán, predicando el bautismo de penitencia”. En ella abundan los poblados. Juan era un predicador “volante.” (Biblia Nácar-Colunga)

En la elección del “desierto” para esta preparación influyó una razón de tipo ambiental. Los documentos de Qumrán han hecho ver que esta comunidad se había retirado al desierto precisamente para esperar allí la hora mesiánica. Dice la Regla de la comunidad: “De acuerdo con estas determinaciones, se alejarán de los hombres impíos para ir al desierto y preparar allí el camino de El (Dios), como está escrito: 'En el desierto, preparad el camino de Yahvé., allanad en la estepa el sendero a nuestro Dios”.

2.      ESTE COMENZÓ A RECORRER TODA LA REGIÓN DEL RÍO JORDÁN

Juan, sin embargo, ejercía su actividad por toda la región del Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Esto provocó un gran movimiento de masas, pues “venían a él de Jerusalén, y de toda la Judea, y de toda la región del Jordán” (Mt 3:5; Mc 1:5). Y el cuarto evangelista añade que llegó hasta Betania, en Trans-Jordania (Jn 1:28) y Ainon (Jn 3:23).

Eran razones de apostolado y de conveniencia para ejercer el bautismo en determinados lugares. Posiblemente las crecidas del Jordán le llevaban a determinados vados, que se prestaban mejor para ejercer estos bautismos de inmersión, como en el caso de Ainón: “Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salim, porque había allí mucha agua, y la gente acudía y se bautizaba.”  (Juan (SBJ) 3:23).

3.      LA GENTE LE PREGUNTABA: ¿QUÉ DEBEMOS HACER ENTONCES?

La gente le preguntaba, esta son las “muchedumbres,” expresión redonda con la que indica grupos especialmente impresionados, dispuestos a una renovación verdadera. Ellos le preguntan qué han de hacer “en concreto” para prepararse al reino. La respuesta es la religiosidad verdadera: las obras que acusen un deseo de Dios verdadero. Era la predicación de los profetas: “repartir vestido y alimento: las obras de misericordia. La frase evoca bien un pasaje de Isaías, ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?”  (Isaías (SBJ) 58:7).

4.      ALGUNOS PUBLICANOS VINIERON TAMBIÉN

También vienen a su bautismo grupos de “publícanos.” Estos eran especialmente odiados, sobre todo si eran judíos, como coautores de la opresión romana del pueblo teocrático. Tenían que cobrar los impuestos exigidos por la autoridad intrusa. Pero frecuentemente pagaban una cantidad alzada de antemano y luego ellos se resarcían en abundancia. Por eso les condena el abuso de estas extorsiones, engañando incluso a los más simples, con unas tarifas no siempre bien precisadas: “Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré el cuádruplo”  (Lucas (SBJ) 19,8-9).

5.      A SU VEZ, UNOS SOLDADOS LE PREGUNTARON

Hubo también grupos de “soldados.” Los dependientes del procurador eran judíos. Estos estaban exentos allí del servicio militar. Podrían ser tropas de Antipas. Pero, por la censura que les hace, se pensaría en soldados, incluso reclutados entre los judíos, como un cierto cuerpo policial, para prestar ayuda a estos “publícanos.” De ahí el pedirles que no hagan “extorsión” a nadie, en complicidad con “publícanos.” Como éstos podían denunciar las infracciones, y en complicidad con estos soldados, que no calumnien, ya que siempre tendrían un especial crédito oficial. Pero, además, que se contenten con “vuestra paga.” No eran infrecuentes las exigencias de las gentes de armas mercenarias exigiendo alzas de soldadas. Que se contenten con lo justo y que no apelen al abuso de su fuerza. La elaboración de estas “exhortaciones” es perceptible. Dentro del “cambio de mente,”

6.      LA FIGURA DEL BAUTISTA CAUSÓ UNA GRAN CONMOCIÓN EN ISRAEL.

Hasta Joséfo (Historiador Judío) se hace eco de ella, diciendo que Antipas “temió la grande autoridad de aquel hombre.” Hubo un momento en que las gentes pensaron, ante aquella figura ascética y profética que anunciaba la llegada inminente del Reino, si él mismo no sería el Mesías. Es Lucas, de los sinópticos, el único que da la razón de esta confesión de humildad del Bautista ante lo que era Cristo. El mismo Sanedrín de Jerusalén le envió una representación para que dijese si era él el Mesías: Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: -¿Quién eres tú?- (Juan (SBJ) 1,19).

7.      JUAN CONFIESA QUIÉN ES ÉL Y QUIÉN ES CRISTO (Cf. Mt 3)

Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; el Bautista declara que él sólo es un “esclavo,” pues él no es digno de ejercer con El, el  oficio de los esclavos: “descalzarle.” Además, su bautismo es en “agua,” pero el del Mesías es “en fuego.”

Ante esta expectación del pueblo, Juan confiesa quién es él y quién es Cristo y lo hace con triple confesión:

El bautiza sólo con “agua.” Era superficial, excitante a la penitencia, pero sin eficacia sacramental santificadora  El de Cristo es en “Espíritu Santo y fuego.” La lectura es, sin duda, primitiva. “Fuego,” la gran purificación ritual y profunda en la Ley. “En Espíritu Santo” es, seguramente, una adición explicativa. “El os bautizará en Espíritu Santo, que es un fuego devorador, santificador, capaz de consumir todas las impurezas y de santificar las almas purificadas.” Era el bautismo de los días mesiánicos según la profecía de Joel (2:28-30). Cristo, que bautizará así, es el Mesías. Pero, además, Yahvé (Dios) es en el A.T. quien derrama el Espíritu Santo (Is 44:3); por eso Cristo, al ejercer las funciones reservadas a Dios, es nueva sugerencia de su divinidad.

En la segunda confesión, Juan se proclama servidor y “esclavo” de Cristo. El llevar las “sandalias” o “desatar sus correas” es función de esclavos, como se lee en los escritos rabínicos. La razón es que tras él, viene “uno más fuerte”. Aquí, en función  se expresa al Juez escatológico — Mateo también lo describe así — y al gran Liberador. Se está en el comienzo “escatológico.”

Juan señala que Cristo es el Señor, en la tercera, con esa alegoría tomada de la vida real palestina y usada por los profetas, el Juez que criba y juzga las conductas de los hombres, bien de Israel, bien de todo el mundo.

Como Mateo, Lucas pone la alegoría de la “era,” con lo que declara la grandeza de Cristo en la obra de su Reino, como juez de los hombres, que da destinos eternos. Esta función de juez de los hombres en el Antiguo Testamento estaba reservada a Dios. Lucas presenta, a la hora de la composición de su evangelio, a Cristo como Dios.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

   (Nota: Para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, SBNC y/o Biblia de Jerusalén SBJ)

 

PARA REFLEXIONAR EN LA LECTIO DIVINA

 

¡Alegría¡ El Señor esta cerca, Todos los hombres verán la Salvación.

Después del acontecimiento de la Palabra sobre el Bautista que anuncia la salvación, Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos…. Todos los hombres verán la Salvación de Dios”, Lucas no presenta algunos temas éticos y morales de la predicación de Juan, donde el expone los caminos que hay que allanar según los caminos de Dios.

-Qué debemos hacer?-.

Algunos publicanos, y algunos soldados se presentan Juan Bautista para preguntarle: -Qué debemos hacer?-. El Bautista le recomienda cosas simples, nada de cosas grandes ni de otro mundo, pero muy interesante como preocupación del prójimo, con respeto a todos, con especial atención a lo que es justo. El Bautista, pudo haber recomendado imitarle en la vida eremítica o sobria del desierto, sin embargo, el les da unas respuestas para que las realice cada uno en su vida normal, ya que justamente es en ese espacio donde todos debemos allanar los caminos de Dios.

El les respondía: -El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene, es decir les sugiere el compromiso del compartir, el que tenga qué comer, haga otro tanto-. Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: “Maestro, ¿qué debemos hacer?” El les respondió: -No exijan más de lo estipulado-, es decir, pueden abrirse a la salvación viviendo una vida honesta y renunciando a algunos fraudes. A su vez, unos soldados le preguntaron: “Y nosotros, ¿qué debemos hacer? ” Juan les respondió: -No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo-. Más adelante, vemos como Jesús, dirigiéndose justamente los publicanos y los soldados (cf. el centurión), lo invita a ser testigos de una salvación que se les ofrece sin condiciones previas, salvación recibida gratuitamente, capaz de cambiar la vida.

Que hago yo ahora

La Palabra de Dios me invita a la alegría como nota evaluada de mi testimonio cristiano. “Alegrarse en el Señor”, Estoy llamado a esta singular alegría: puedo alegrarme en cuando vivo unido a otro, al Señor. Mi alegría verdadera sólo brotará de una experiencia de relación, de comunión con el Señor Jesús.

La alegría arraigada en la esperanza de la venida de Jesús se expresa en la cordialidad con mis  hermanos, en la docilidad en las relaciones con todos, en el buscar siempre que es lo beneficioso a cada situación, en el esfuerzo por lograr la medida justa con cada ser humano que encuentro.

Mi alegría debe manifestarse también en las obras de justicia, en las obras de una vida “salvada”. Para poder encontrar hoy paz, el evangelio no me deja sólo con la pregunta: -¿Qué debo hacer?,  es decir ¿Que hago yo ahora?, a quién debo dar mi corazón? ¿Quién puede decirme una palabra verdadera que suscite y refuerce en mí el querer el bien?.

La Palabra del Bautista, me invita a reflexionar y a no abandonar estas preguntas, pero además me orienta hacia quien vale la pena mirar, a Jesús, y a aventurarse por él todo el sentido de mi existencia.

Oración

Te miramos a ti, Señor Jesús, aquel que Juan llama -más fuerte- y tú lo eres porque haces presente y operante la potencia de Dios Padre, para nuestra salvación; lo eres también porque sabes vencer todas nuestras debilidades, todas nuestras resistencias; lo eres porque nos libras del mal y das la paz a nuestro corazón.

Te miramos a ti, Señor Jesús, que bautizas en el Espíritu Santo: tú nos sumerges en la vida misma de Dios, nos comunicas el Espíritu que habita en ti, el Espíritu cuyo fruto es la caridad, el gozo, la paz, la paciencia, la benevolencia, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre, el dominio de sí.

Te miramos a ti, Señor Jesús, que vienes a juzgar el mundo. Actúa también hoy con “fuego”: danos a conocer la santidad de Dios, su amor exigente que nos purifica y que es insostenible para nosotros que tenemos la fragilidad de la paja. Mientras, dispersos entre la gente del Jordán, reconocemos nuestro pecado y nuestras ligerezas, acércate a nosotros y danos fuerza para volver a Dios.

Te miramos a ti, Señor Jesús: mientras buscamos la alegría en otra parte, te acercas y nos repites: “Tu Dios se alegra y exulta por ti”.

De Corazón

Pedro Sergio

(Oración tomada de la  Lectio Divina, para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.)

SANTORAL

 

SANTA LUCÍA siglo IV

Hasta qué punto llega la adhesión de los habitantes de Sicilia hacia su santa patrona se nos da a conocer por una inscripción de los primeros años del siglo V que recuerda «el día de la fiesta de la Señora Lucía, a la que no es posible alabar cuanto se merece». No sabemos nada más acerca de la virgen Lucía: parece que sufrió el martirio en los sangrientos años de la persecución de Diocleciano (304). En cualquier caso, en el siglo VI su popularidad era tan grande como para que los clérigos y comerciantes sicilianos introdujeran su culto en Roma y Lucía pasara a ocupar un puesto dentro de las vírgenes ilustres sobre la pared de la basílica de San Apolinar Nuevo, en Rávena. Pronto sería conocido por todo el Occidente su nombre, introducido en el Canon romano junto a los de Inés, Cecilia y Águeda. "Santa Lucía", la santa cuyo nombre evoca la luz, es hoy objeto de la devoción popular no sólo en Sicilia sino también en los Países nórdicos: su fiesta proporciona un rayo de luz en medio de la dilatada noche del invierno escandinavo.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

PETICIÓN DE ORACIÓN

 

 

 

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Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ), para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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