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MISA
DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
Desde el
26 de febrero de 2002 todos los días en Internet – Santiago de Chile-Chile
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina
y Santoral, mas antigua de Internet
www.caminando-con-jesus.org
www.caminando-con-maria.org www.caminandoconjesus.cl
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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LINK L.
HORAS
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16.192
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13-03-2010
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MD 2469
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ORDINARIO
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C
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LITURGIA DE LA HORAS
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ESTE SUBSIDIO ESTA
PUBLICADO ADEMÁS TODOS LOS DÍAS EN ESTE LINK: MISA DIARA
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Tiempo
de Cuaresma, tercera semana, sábado, Morado
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Este link
(enlace) cuaresma , más temas y reflexiones
sobre la Cuaresma
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 102, 2-3
Bendice al Señor, alma mía, y
nunca olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus
dolencias.
ORACIÓN COLECTA
Señor, alegres por la
celebración de esta Cuaresma, te pedimos que, compenetrados de los
misterios pascuales, nos gocemos de la plenitud
de sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA Os 6, 1-6
Lectura de la profecía de Oseas.
“Vengan, volvamos al Señor: Él
nos ha desgarrado, pero nos sanará; ha golpeado, pero vendará nuestras
heridas. Después de dos días nos hará revivir, al tercer día nos levantará,
y viviremos en su presencia. Esforcémonos por conocer al Señor: su
aparición es cierta como la aurora. Vendrá a nosotros como la lluvia, como
la lluvia de primavera que riega la tierra”. ¿Qué haré contigo, Efraím? ¿Qué haré contigo, Judá? Porque el amor de
ustedes es como nube matinal, como el rocío que pronto se disipa. Por eso
los hice pedazos por medio de los profetas, los hice morir con las palabras
de mi boca, y mi juicio surgirá como la luz. Porque Yo quiero amor y no
sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
“Quiero misericordia y no sacrificios”. Oseas
recoge aquí una celebración penitencial del pueblo. Pero el pueblo no busca
la conversión sincera, sino que el Señor los libre de un peligro inminente
de invasión y les solucione los problemas “en dos días”, para luego volver
a “las viejas andanzas”.
Y eso no tiene valor. El Señor no puede aceptar
una oración y unos holocaustos faltos de contenido interior. No, el Señor
no acepta “coimas”. La conversión a la que el pueblo alude es interesada y
se apoya en el mérito de un ejercicio ritual que no tiene valor, porque le
falta la obra de caridad y de justicia con el prójimo. El Señor no acepta
una religión que carece de ética, ya que él prefiere la misericordia a los
sacrificios.
SALMO Sal 50, 3-4. 18-21
R. El Señor quiere amor y no sacrificios.
¡Ten piedad de mí, Señor, por
tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de
mi culpa y purifícame de mi pecado! R.
Los sacrificios no te
satisfacen; si ofrezco un holocausto, no lo aceptas: mi sacrificio es un
espíritu contrito, Tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R.
Trata bien a Sión, Señor, por
tu bondad; reconstruye los muros de Jerusalén. Entonces aceptarás los
sacrificios rituales: las oblaciones y los holocaustos. R.
VERSÍCULO Cf. Sal 94, 8. 7
No endurezcan su corazón, sino
escuchen la voz del Señor.
EVANGELIO Lc 18,
9-14
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
Refiriéndose a algunos que se
tenían por justos y despreciaban a los demás, Jesús dijo esta parábola: Dos
hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano.
El fariseo, de pie, oraba así: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como
los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como
ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas
mis entradas”. En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se
animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el
pecho, diciendo: “¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador! Les
aseguro que este último volvió a su casa justificado,
pero no el primero. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se
humilla será elevado.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
“Todo el que se enaltece será humillado y todo el
que se humilla será enaltecido”. Para alcanzar una genuina relación con el
Señor, no podemos equivocar el punto de partida: todo es obra del amor del
Señor. Él es quien nos busca, nos mueve y nos envuelve hasta estrecharse
con nosotros. Por eso, el fariseo que se cree incontaminado, está tan lleno
de sí mismo, que ya no le cabe nada ni nadie dentro de sí: el Señor y el
prójimo quedan al margen de su vida. En cambio el publicano, se siente
pecador, vacío y necesitado; abre su corazón de par en par y vuelve repleto
del Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, es por tu gracia que
podemos acercarnos purificados a tus santos misterios, concédenos que al
venerar solemnemente su institución te rindamos una perfecta alabanza.
Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc
18, 13
El publicano, manteniéndose a
distancia, se golpeaba el pecho, diciendo: Dios mío, ten piedad de mí, que
soy un pecador.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios misericordioso, sin cesar
nos alimentas con tu santa Eucaristía, concédenos venerarla con verdadero
amor y recibirla siempre con profunda fe.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA
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Dos hombres suben al templo a orar. La soberbia versus la humildad
Lc
18, 9-14
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1.
PORQUE TODO EL
QUE SE ELEVA SERÁ HUMILLADO, Y EL QUE SE HUMILLA SERÁ ELEVADO.
La finalidad de esta parábola, es
enseñar el valor de la oración, pero con una condición esencial de la
misma: la humildad. Es condición esencial, pues todo el que pide ha de
reconocer lo que no tiene. Jesús, según Lucas, dijo esta parábola “a
algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás.” En la
oración, pues, la actitud humilde es lo que hace a Dios aceptarla, mientras
que la actitud soberbia del que pide con exigencia, más o menos camuflada,
Dios no la escucha. Así termina la parábola con una sentencia, citada
varias veces, pero que insertada aquí comenta el sentido del intento:
“Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será
elevado.”
Dos hombres suben al templo a orar. La
escena presenta más bien una oración privada. Uno fariseo: soberbio,
engreído por la práctica material de la Ley; despreciador de los demás, por
considerarlos pecadores. El fariseo se consideraba siempre “el justo.” El
publicano, al servicio de Roma y predispuesto a negocios ilícitos, era
considerado como gente “pecadora,” odiada y despreciable.
“El fariseo, de pie,” La oración de pie
era normal. No ora: relata sus necedades, porque sólo lo que refiere,
aunque fuese verdad, no evitaba el orgullo. Además alega obras de
supererogación. Ayuna “dos veces” por semana. No había más obligación que
el ayuno anual del día de Kippur, en el del mes
de abril. Pero los fariseos ayunaban los días segundo y quinto de la
semana. Pagaba, además, el diezmo de todo lo que vendía o adquiría.
"¡Dios mío, ten piedad de mí, que
soy un pecador!" La oración del publicano, por su humildad, por
reconocer lo que era ante Dios, pecador, sin levantar los ojos ni las manos
al cielo, como era normal, y pedirle misericordia, era válida y adecuada.
En cambio, la exhibición del fariseo, que alegaba ante Dios sus obras como
si fuesen suyas, Infunde soberbia, vanidad y presunción en su complacencia,
no le trajo la “justificación,” que es el único término que aquí se compara
No le justifican sus obras solas.
2.
LA SOBERBIA
La parábola que expone Jesús, nos
presenta dos posiciones opuestas del hombre frente a Dios, una es
simbolizada por el fariseo, “la soberbia”.
Hablamos de soberbia y nos referimos a
una actitud de arrogancia, y los soberbios se auto califican en sus hechos
de grandiosos, magníficos, o estupendos, y disfrutan placenteramente en la
contemplación de sus cualidades propias, con menosprecio a los demás.
El soberbio es orgulloso, se cree
superior, por lo que trata de forma despectiva y desconsiderada a los
demás, es decir es altanero, con actitud despreciativa hacia los demás en
palabras, gestos y miradas. Además es vanidoso, aparenta lo que no es, todo
lo que hace es una actuación para quedar bien, a costa de todo incluso de
la verdad.
El soberbio no trepida y no tiene
vergüenza para hacerse dueño de los meritos que no le corresponden, se
apropia del éxito ajeno, y acomoda y adapta las cosas para sacar provecho
de las iniciativas que no le pertenecen. Además pone todo su esfuerzo para
vanagloriarse y presumir llamado la atención y arrogarse ventajas y
beneficios, incluso derechos especiales que no goza todo el mundo.
El soberbio es aquel que desea imponer
su propio juicio y gusto personal. Pero aún más, el quiere a toda costa que
todos aprueben, acepten y apoyen sus opiniones, sus gusto e iniciativas,
pero sin aceptar la de los demás. Además impone su orgullo, con cierta
rebeldía, para que todo se haga como él quiere, y se molesta y muestra
enojo si le contradicen.
El soberbio mira con malos ojos
cualidades y éxitos de otros, entonces es envidioso y busca desanimar al
que va bien, manifiesta su deseo de fracaso a otro que no es él. Pero
además es egoísta, y busca ser el punto central, interesado solo por si
mismo y sus bienes y cosas.
El soberbio es desconfiado, sospecha de
todo, complica todo lo que puede, enreda las expresiones de los demás, es
burlón e irónico, lastima y ridiculiza a otros. También su juicio es duro,
terco, juzga despreciativamente al que puede e interpreta siempre mal los
actos de las personas. Además vive cavilando, le da vuelta una y otra vez a
las cosas y complicándola mucho mas de lo que es.
El soberbio es ambicioso, se empeña a
toda costa en triunfar, pasa por encima de cualquiera que se oponga a su
éxito, busca todas las formas para sentirse bien consigo mismo. Es poderoso
y mejor que los demás. Es calculador y para tener beneficios, reflexiona
con cuidado y atención si va a tener perjuicios. Todo lo hace por
conveniencia.
3.
LA HUMILDAD
La otra posición opuesta, simbolizada
por el publicano, es la de una profunda humildad.
La humildad, es una actitud derivada del
conocimiento de las propias limitaciones y que lleva a obrar sin orgullo:
La humildad permite reconocer los propios errores. Así es, como el
publicano, que con esta actitud de profunda humildad, hace un
reconocimiento sincero de sus faltas, el se mira interiormente a sí mismo y
lo hace con verdad y honestidad, entonces se sabe pecador, y por lo mismo,
se reconoce necesitado del perdón de Dios.
El sentimiento de humildad del
publicano, lo hace abrirse a sí mismo, y busca apoyarse en la infinita
misericordia de Dios, así es como dice: "¡Dios mío, ten piedad de mí,
que soy un pecador!". La suplica es con ahínco.
Somos humildes, cuando no nos fijamos en
los demás y no los juzgamos, sino que los hacemos a sí mismo.
Finalmente Jesús, pronuncia una
sentencia sobre la actitud de soberbia del fariseo y la humilde del
publicano. El fariseo, llenos de si, se vuelve vacío de Dios, el publicano,
vacío de sí mismo y se ve envuelto por el amor y la misericordia de Dios.
Es decir la oración humilde justifica, es decir, nos hace aceptables a
Dios, y la soberbia nos cierra las puertas de su misericordia.
Mantengámonos humildes, Dios nos va a
enriquecer con lo beneficios de su gracia y de su amor.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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PARA LA LECTIO
DIVINA (3)
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¿QUÉ ES EL HOMBRE SIN DIOS?
Conocer a Dios
y conocerse a sí mismo o, mejor, conocerse a sí mismo en Dios: ése es el
comienzo de la sabiduría y de la verdadera vida. Todos los santos lo han
experimentado. De hecho, ¿qué es el hombre sin Dios? Un soberbio destinado
a la oscura soledad, rodeado de presuntos rivales o de seres juzgados
indignos; en resumidas cuentas, un desesperado pillado en el cepo de su
egoísmo, de su pecado. ¿Qué es el hombre con Dios?
Sigue siendo
un orgulloso, un pecador. Pero sabe que precisamente la experiencia del
pecado puede convertirse en un lugar en el que Dios —el Misericordioso—
revela su rostro.
Vemos, pues,
lo importante que es dejar caer las caretas con las que pretendemos
ocultarnos, sobre todo a nosotros mismos, la pobreza de nuestro ser, la
mezquindad de nuestro corazón, la dureza de nuestros juicios. Uno sólo
puede curarse si se reconoce enfermo, necesitado de salvación. Dios espera
este momento, incluso hasta lo provoca sabiamente con su pedagogía
inconfundible. Todos somos siempre un poco "fariseos", pero a
todos nos brinda Dios poder hacer la experiencia del publicano de la
parábola, lograr una auténtica humildad, la que reconoce que Dios es mayor
que nuestro corazón y que siempre perdona.
ORACIÓN
Oh Dios, creador del cielo y la tierra, el
universo entero es lugar de tu presencia, morada de tu santo nombre. En ti,
bajo tu mirada, vivimos, nos movemos y existimos. Todas nuestras palabras y
acciones son oración que sube a tu presencia. La verdad de nosotros mismos
está patente a tus ojos. El temor nos asalta porque sabemos que nuestro
corazón no es puro, que nuestra vida no es santa, y tratamos de ocultarnos
y de despreciar a los demás para justificarnos a nosotros mismos; pensamos
adornarnos con tantas obras que son pura apariencia. Tratamos, en vano, de
buscar una seguridad.
No podemos
acallar una voz que desde lo hondo de nosotros mismos nos grita: "¿Por
qué actúas así? ¿Qué tratas de buscar con lo que haces?". Es tu voz,
Señor, que silenciosamente va creando en nuestro interior ungran vacío: desde este abismo brota,
desesperadamente, el único grito verdadero: "Ten piedad de rní, que soy un pecador". El orgullo me mata,
humildemente te busco, Señor.
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SANTORAL
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SANTA EUFRASIA 382-412
Santa Eufrasia, más ilustre
por su virtud que por su nobleza, nació en Constantinopla, hacia el 380, en
tiempos del emperador Teodosio el Grande, con quien estaba emparentada. Sus
padres, Antígono y Eufrasia, eran dechado de
virtudes en la corte.
Todo el esmero de la virtuosa
madre fue la educación cristiana de su hija. Le hablaba del amor a
Jesucristo, de la salvación eterna, del horror al pecado, del santo temor
de Dios. La niña Eufrasia aprendió tan bien la lección que a la tierna edad
de cinco años era la admiración de todos.
Perdió a los cinco años a su
padre. Madre e hija marcharon a
Egipto buscando un retiro para
dedicarse a Dios el resto de su vida.
Allí encontraron un convento
de religiosas de perpetua clausura de vida muy santa y de mucha austeridad,
según el espíritu eliano. Al convento acudían con
frecuencia madre e hija para aprovecharse del ejemplo de sus virtudes y
para cantar con ellas gozosamente las alabanzas del Señor.
La deliciosa niña, con una
inteligencia superior a su edad, pues apenas tenía diez años, como
inspirada por Dios, decidió quedarse en aquel convento para siempre. Se
hincó de rodillas ante un Crucifijo, lo abrazó tiernamente, y exclamó:
"Yo me consagro a Vos para siempre, dulce Jesús mío. No saldré de este
convento, porque no quiero otro esposo que a Vos".
La madre, deshecha en lágrimas
de alegría, al ver la precoz generosidad de su hija, la abrazó con ternura,
y ella misma ofreció también a Dios aquella inocente víctima. Poco después,
la madre, debilitada por sus muchas austeridades, se durmió en el Señor.
Ella y su esposo están canonizados.
Su hija la lloró con lágrimas
de consuelo y esperanza. Y unida ya con más estrechos lazos al cielo que a
la tierra, redobló sus fervores, aumentó sus penitencias y buscaba los
oficios más humildes.
Para probar su virtud,
permitió el Señor que fuera acosada por la envidia y celos de alguna
religiosa, sobre todo por una que se llamaba Germania, que la trató de
hipócrita y ambiciosa. La respuesta de nuestra dulce Eufrasia fue arrojarse
a sus pies, y con la mayor humildad le pidió perdón, a la vez que le
suplicaba por amor de Dios que rogase por ella.
El Señor se había prendado de
su fiel esposa, y hacia el año 410, ocupando la silla de San Pedro el papa
Inocencio I, cuando Eufrasia frisaba los treinta años de edad, coronó su
vida santa con una preciosa muerte. Todo el mundo decía que había sido un
ángel desterrado del cielo.
Santoral preparado por la Parroquia de
la Sagrada Familia de Vigo.
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PEDIDOS DE ORACIÓN
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La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por
Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro
Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este
servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia
Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la
Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio
Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y
Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina,
Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA
COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS
FUENTES DE ORIGEN
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de responsabilidad de Caminando con Jesús. Este es un servicio gratuito, no
recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca, gratuito hemos
recibido mucho, gratuito queremos dar todo lo mejor que podamos, pero sin
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