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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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Fecha: 13-05-2011
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Edición Nº MD 2891
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PASCUA ,
CICLO A
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LITURGIA DE LA HORAS
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TIEMPO DE PASCUA ,
Viernes, TERCERA SEMANA DE PASCUA
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ANTÍFONA DE ENTRADA
El Cordero que ha sido
inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza
y el honor, la gloria y la alabanza. Aleluya
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso,
concede a quienes hemos conocido la gracia de la resurrección del Señor
que, por el amor del Espíritu Santo, podamos resurgir a una vida nueva. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
LECTURA Hech 9, 1-20
Lectura de los
Hechos de los apóstoles.
Saulo, que respiraba
amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo
Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer
encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que
encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a
Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su
resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo,
¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy
Jesús, a quien tú persigues”, le respondió la voz. “Ahora levántate, y
entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban
quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se
levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo
tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver,
y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor
le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal
Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre
llamado Ananías, que entraba y le imponía las
manos para devolverle la vista”. Ananías
respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a
tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes
de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre”. El
Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí
para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de
Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo,
hermano mío, el Señor Jesús – el mismo que se te apareció en el camino - e
envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”.
En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la
vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus
fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en
Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo
de Dios.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
En la lectura de ayer,
a partir del anuncio de la
Palabra el etíope es bautizado. La lectura de hoy nos
presenta otro
bautismo, el de Saulo, que había sido perseguidor de la fe hasta que se
encontró con Jesús. Tanto el caso de Felipe como el de Saulo nos muestran
que la vida cristiana sólo puede ser vivida en comunidad; es siempre por
medio de otros que ya pertenecen a la Iglesia que se da el bautismo y la
incorporación a la comunidad creyente.
SALMO Sal 116, 1. 2
R. ¡Vayan y anuncien la Buena Noticia!
O bien: Aleluya.
¡Alaben al Señor,
todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.
Es inquebrantable su
amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.
ALELUYA Jn 6, 56
Aleluya. “El que come
mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y Yo en él”, dice el Señor.
Aleluya.
EVANGELIO Jn 6, 51-59
Evangelio de
nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús dijo a los
judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan
vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los
judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a
comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la
carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.
El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré
en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la
verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí y
Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida,
vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por Mí. Éste
es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron.
El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la
sinagoga de Cafarnaún.
Palabra del
Señor.
COMENTARIO
Al comer el Pan vivo,
Jesús permanece en nosotros y nosotros en Él. Esta palabra ¡permanecer!
tiene, en el evangelio, un significado muy profundo: Permanece designa una
relación constante, que no se corta, es la relación que asegura la vida.
Permanecer es mantener con Jesús la misma relación que Él mantiene con el
Padre: una relación de conocimiento y de amor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Santifica los dones que te presentamos, Señor,
y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
El Crucificado resucitó de entre los muertos,
y nos redimió. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía
que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos
nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“El que coma de este pan vivirá eternamente, y el
pan que Yo daré es mi carne para la
Vida del mundo”
Jn 6,51-59
Comentario y Estudio
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
Jesús, continúa el
gran discurso pronunciado en Cafarnaúm, en el,
nos explica cuidadosamente, en forma muy explicita, con una claridad admirable
la eucaristía, se repiten algunos conceptos ya antes dicho, pero con un
nuevo matiz, con un cambio notable, ya no dice el que cree, si no que El
que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna.
En el fragmento
anterior de este Evangelio, (v48), Jesús se proclama a sí mismo: Yo soy el
pan de vida. Es pan de vida, en el sentido que El causa y dispensa esta
vida.
Ese pan es el mismo
Jesús, que bajó del cielo en la encarnación, cuyo momento histórico en que
se realizó esa bajada se acusa por la forma como los dice. Es el verbo que
tomó carne. Y al tomarla, es pan vivo. Porque es la carne del Verbo, en
quien, en el principio, ya estaba la vida (San Juan 1:4) que va a comunicar
a los seres humanos.
Si ese pan es
viviente, no puede menos de conferir esa vida y vivificar así al que lo
recibe. Y como la vida que tiene y dispensa es eterna, se sigue que el que
coma de este pan vivirá para siempre, porque tendrá Vida eterna.
Y aún se matiza más la
naturaleza de este pan: el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.
Al hablarles antes del
Pan de vida, que era asimilación de Jesús por la fe, se exigía el venir y
el creer en El, ambos verbos en participio de presente, como una necesidad
siempre actual (v.35); pero ahora este Pan de vida se anuncia que él lo
dará en el futuro. Es, se verá, la santa Eucaristía, que aún no fue
instituida. Un año más tarde de esta promesa, este pan será manjar que ya
estará en la tierra para alimento de los seres humanos. Con ello se acusa
la perspectiva eclesial eucarística.
Éste pan es, dice
Jesús, mi carne, pero dada en favor y en provecho de la vida del mundo.
Este pasaje es, doctrinalmente, muy importante.
Se trata,
manifiestamente, de destacar la relación de la Eucaristía
con la muerte de Jesús, como lo hacen los sinópticos y Pablo. San Juan
utilizará el término más primitivo y original de carne.
Si la proposición vida
del mundo concordase directamente con el pan, se tendría, hasta por
exigencia gramatical, la enseñanza del valor sacrifical
de la
Eucaristía. Pero vida del mundo ha de concordar
lógicamente con mi carne, y esto tanto gramatical como conceptualmente.
Pero ya, sin más, se
ve que esta carne de Jesús, que se contiene en este pan que Jesús dará, es
la carne de Jesús; pero no de cualquier manera, la carne de Jesús como
estaba en su nacimiento, sino en cuanto entregada a la muerte para provecho
del mundo, mi carne para la Vida del mundo es la equivalente, y está muy próxima de
la de Lucas-Pablo: Esto es mi cuerpo, que se da por vosotros (a la muerte)”
(Lc 22:19; 1 Cor 11:24).
Aquí Jesús no habla de
la entrega de su vida sino de la entrega de su carne. Podría ser porque se
piensa en la participación del cuerpo y sangre en el banquete eucarístico,
o porque se piensa en la unidad del sacrificio eucarístico/Calvario.
El pan que Jesús dará
es la
Eucaristía. Y ésta, para San Juan, es el pan que contiene
la carne de Jesús. En el uso semita, carne, o carne y sangre, designa el
hombre entero, el ser humano completo. Aquí la Eucaristía
es la carne de Jesús, pero en cuanto está sacrificada e inmolada por la
vida del mundo Precisamente el uso aquí de la palabra carne, que es la
palabra aramea que, seguramente, Jesús usó en la consagración del pan,
unida también al el pan que yo daré,
es un buen índice de la evocación litúrgica de la Eucaristía
que San Juan hace con estas palabras.
Ante la afirmación de
Jesús de dar a comer un pan que era precisamente su carne, los judíos no
sólo susurraban o murmuraban como antes, al decir que bajó del cielo
(v.41), sino que, ante esta afirmación, hay una protesta y disputa
abierta, acalorada y prolongada
entre ellos, como lo indica la forma imperfecta en que se expresa: ¿Cómo
este hombre puede darnos a comer su carne? Esto sugiere acaso, más que un bloque
cerrado de censura, el que unos rechazasen la proposición de comer ese pan,
que era su carne, como absurda y ofensiva contra las prescripciones de la
misma Ley, por considerársela con sabor de antropofagia, mientras que otros
pudiesen opinar (San Juan 6:68), llenos de admiración y del prestigio de
Jesús, el que no se hubiesen entendido bien sus palabras, o que hubiese que
entenderlas en un sentido figurado y nuevo, como lo tienen en el otro
discurso (San Juan 7:42.43; 10:19-21).
Preguntaban
despectivamente el cómo podía darles a comer su carne. ¡El eterno cómo del
racionalismo! Ante este alboroto, Jesús no sólo no corrige su afirmación,
la atenúa o explica, sino que la reafirma, exponiéndola aún más clara y
fuertemente, con un realismo máximo. La expresión se hace con la fórmula
introductoria solemne de "Les aseguro que, y liego les agrega; si no comen la carne
del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El
que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en
el último día.
La doctrina que aquí
se expone es por una parte la
necesidad de comer y beber la carne y sangre de Jesús; por otra, porque sin
ello no se tiene la vida eterna como una realidad que ya está en el alma
(San Juan 4:14.23), y que sitúa ya al alma en la vida eterna, y finalmente
y como consecuencia de la posesión de la vida eterna, que esta comida y
bebida confieren, se enseña el valor escatológico de este alimento, pues
exigido por él, por la vida eterna por él conferida, Jesús, a los que así
hayan sido nutridos, los resucitará en el cuerpo en el último día.
La enseñanza
trascendental que aquí se hace es la de la realidad eucarística del cuerpo
y sangre de Jesús como medio de participar en el sacrificio de Jesús:
necesidad absoluta para el cristiano. Sacrificio que está y se renueva en
esta ingesta sacrificial eucarística.
Como verdadera comida
y bebida que son la carne y la sangre eucarísticas de Jesús, producen en el
alma los efectos espirituales del alimento. El que come mi carne y bebe mi
sangre permanece en mí y yo en él.
Es una forma que aquí se usa para expresar esta presencia de Jesús
en el alma, la unión de ambos, tiene en los escritos de San Juan el valor,
no de una simple presencia física, aunque eucarística, sino el de una unión
y sociedad muy estrecha, muy íntima. Este es el efecto eucarístico en el
alma: así como el alimento se hace uno con la persona, así aquí la
asimilación es a la inversa: el alma es poseída por la fuerza vital del
alimento eucarístico.
Luego Jesús nos dice;
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene vida, vivo por el
Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.
Así como Jesús vive
por el Padre, del que recibe la vida (San Juan 5:26), así también el que
recibe eucarísticamente a Jesús vive por Jesús, pues El es el que le
comunica, por necesidad, esa vida (San Juan 1.16; 15:4-7). El Padre es la
fuente de la vida que el Hijo goza; esta vida, difundiéndose luego a su
humanidad, constituye aquella plenitud de que todos hemos de recibir (San
Juan 1:16) 46. Así el discípulo que se nutre del Pan de vida eucarístico se
consagrará enteramente, por ello, a promover los intereses de Jesús. Con
esta interpretación estaríamos en presencia de una noción nueva. Unido a
Jesús en la
Eucaristía, el fiel se consagraría enteramente a promover
los intereses de aquel que se le da a él.
Finalmente, San Juan
ha querido precisar donde se dijo este discurso con exactitud, Jesús
enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.
Talvez los hace, para certificar que estas cosas se decían en reuniones
públicas, no de una forma clandestina.
Los sacramentos nos
comunican la gracia, la Eucaristía nos da a Jesucristo, el mismo
autor de la gracia, es así como la Eucaristía nos produce un efecto admirable.
San Agustín, en una
ocasión nos advierte: Al comer la carne de Cristo y beber su sangre, nos
transformamos en sus sustancias
La
alegría de Cristo resucitado vivan en sus corazones
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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DIOS ESCOGE A SUS DISCÍPULOS COMO Y
CUANDO QUIERE Y DEL MODO MÁS IMPREVISTO.
Es posible
contar innumerables casos de hombres que han experimentado un cambio
inesperado e impensable en la orientación de sus energías. Antes las
dedicaban a otra cosa y después las han consagrado a la causa del
evangelio.
La lista
podrían encabezarla Saulo, Agustín y otros casos menos clamorosos, más o
menos conocidos. Eso significa que la misión está en las manos de Dios, que
sabe recoger a sus colaboradores donde le parece mejor. Esto mismo nos hace
pensar en ciertas inquietudes vocacionales, en ciertas intemperancias
misioneras, en ciertos catastrofismos apostólicos, más bien extendidos, que
casi dan a entender algo así como si “el brazo de Dios se hubiera...
acortado”. Como si casi fuera imposible que se produjera hoy la sorpresa de
grandes cambios decisivos en la misión.
El Dios que
puede hacer surgir de las piedras hijos de Abrahán, el Dios que pudo
transformar a un violento perseguidor en un misionero imparable, puede
hacer surgir también hoy, precisamente en nuestro mundo secularizado y
secularizador, nuevas personalidades capaces de “llevar su nombre a las
naciones” y de “proclamar a Jesús Hijo de Dios”.
A nosotros
quizás se nos pida, sobre todo en este momento, rezar y dar testimonio:
rezar para que de nuestra constatada impotencia, pueda hacer brotar el
Señor nuevos apóstoles, y dar testimonio para que -cual modestos Ananías- podamos servir de ayuda a los nuevos apóstoles
que el poder del Señor quiera suscitar
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ORACION
(3)
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Señor, mi
pecado más cotidiano es la poca esperanza. Mis ojos ven sobre todo el mal
que invade el mundo: el odio, las luchas fratricidas, la vulgaridad, la
pornografía, la droga, las separaciones... y no sigo porque tú conoces bien
mi lamento cotidiano. Y si bien estás contento de que te recuerde en la
oración estas miserias, nosé si lo estás también
cuando te digo, con sentido de desconfianza: “¿Hasta cuándo, Señor?”.
Incluso cuando
te rezo por las vocaciones, lo hago porque tú me lo has mandado, sin que
esté convencido del todo de que tú me escuchas. Y es que te he rezado
mucho, pero con tan escasos resultados, si es que no ha sido en vano. Hoy,
no obstante, me animas presentándome tu acción poderosa en Saulo. Permíteme
que te diga una sola cosa: renueva tus prodigios en medio de nosotros.
Muestra una vez más tu poder y suscita grandes evangelizadores. Yo seguiré
rezando en medio del silencio y en público, pero tú no me dejes
decepcionado. Muestra tu poder, para bien del pueblo.
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SANTORAL
(4)
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Nª.
Sª. DE FÁTIMA
Fátima, aldea de Portugal, diócesis de
Leiria, municipio de Vila Nova de Ourém, se ha
hecho célebre gracias a las seis apariciones de la Virgen a tres
pastorcillos: Lucía dos Santos, de diez años, y sus dos primos Francisco
Marto, de nueve años y Jacinta, de siete, desde el 13 de mayo al 13 de
octubre de 1917. La primera aparición de la Virgen sucede el día 13 mayo
1917. Era mediodía. Los pastorcillos apacentaban los rebaños de sus padres
en el lugar llamado Cova de Iria,
a 2 Km.
de Aljustrel y a unos 3 Km. de la iglesia
parroquial de Fátima. De repente, con el sol en su cenit, los niños quedan
deslumbrados por una explosión de luz, que ellos califican de relámpago.
Temiendo una tempestad reúnen el rebaño para volver a sus casas pero una
nueva explosión de luz los hace detener. Cuando intentan avanzar se sienten
envueltos en una claridad que casi les ciega. Entonces los tres, como
obedeciendo a un mismo impulso, miran hacia la derecha. Y sobre una encina,
en el centro de una gran aureola que los envuelve también a ellos, ven a
una Señora muy bella, más brillante que el sol. Después de asegurar a los
pastorcillos que no les hará ningún mal, contesta a algunas preguntas que
Lucia le hace, le revela algunos secretos y les pide que vuelvan al mismo
lugar todos los días 13 de cada mes hasta octubre. Entonces les revelaría
quién era y lo que de ellos deseaba. Promete también volver una séptima
vez. E1 13 de junio, a la misma hora, después de la habitual explosión de
luz, la Señora se aparece a los pastorcillos y habla con Lucia durante diez
minutos. En ésta, como en las otras apariciones, Lucia conversaba con la
Señora, Jacinta ve y oye la conversación, mientras Francisco solamente ve,
sin escuchar las respuestas de la Aparición. La Virgen les recomienda el
frecuente rezo del rosario (v.), añadiendo después del Gloria esta
jaculatoria: « ¡Oh Jesús! Perdónanos, líbranos del fuego del infierno,
lleva a todas las almas al cielo, principalmente las que más lo necesiten.
Lucía pide a la Señora que los lleve al cielo, y Ella responde que
rápidamente llevaría a Jacinta y a Francisco, pero Lucia quedaría algún
tiempo más, porque se quería servir de ella para establecer en el mundo la
devoción a su Inmaculado Corazón.
La tercera aparición tiene lugar el 13
de julio. Lucía pregunta a la Aparición lo que quiere y la Virgen responde:
que recen el rosario para que la guerra termine; promete un milagro en
octubre, para que todos crean les exhorta a hacer sacrificios por la conversión
de los pecadores y en reparación de las ofensas a su Corazón Inmaculado;
después desaparece. La multitud presente sólo veía una nube blanca posarse
sobre la encina, al mismo tiempo que disminuía la luz solar. E1 13 de
agosto, el alcalde de Ourém consigue engañar a
los pastorcillos y, en vez de llevarlos a Cova de
Iria, donde se encontraba reunida una gran
multitud, los lleva a Ourém, donde los detiene.
Por este motivo la aparición no se verifica, a pesar de haber visto la
multitud la acostumbrada nube blanca después de la explosión luminosa. En
el día 19, cuando apacentaban el rebaño en Valinhos,
se les aparece la bella Señora, que de nuevo les exhorta a rezar por los
pecadores, a decir el rosario y a hacer sacrificios. En la quinta
aparición, el 13 de septiembre, la multitud pudo ver, además de la
acostumbrada nube, una bola de fuego, proveniente del Oeste, que se posa
muy cerca de los tres videntes, mientras caían del cielo pétalos de rosa,
blancos, o copos de nieve, que a una cierta altura se diluían. La Virgen
vuelve a recomendar el rezo del rosario y les promete que volvería en
octubre. Además consiente en que, con el dinero ofrecido, se construya una
capilla en el lugar de las apariciones. Después de esto, la bola de fuego
se eleva en el cielo. En la sexta aparición, el 13 de octubre, estaban
presentes en Cova de Iria
cerca de 60.000 personas. A pesar de una lluvia intensa, la multitud no se
mueve, deseosa de presenciar el milagro prometido. A la pregunta de Lucía a
la <<bella Señora» contesta que era la Señora del Rosario, que había
venido para exhortar a los fieles a cambiar su vida, para no afligir más,
con sus pecados, a su Divino Hijo, a rezar el rosario y a hacer penitencia.
Manifiesta el deseo de que fuese erigida en aquel lugar una capilla en su
honor. Después de haber prometido que si los hombres se convirtieran
terminaría la guerra, la Virgen aparta las manos, que se reflejaban en el
sol como indicando a los niños que dirigieran su vista al astro,
súbitamente visible. En el mismo momento en que la Señora hizo este gesto,
Lucía grita a la multitud: « ¡Miren hacia el sol! ». Y en ese mismo momento
deja de llover, las nubes se apartan y el sol, como disco luminoso,
comienza a girar vertiginosamente sobre sí mismo, como una rueda de fuego, lanzando
en todas direcciones chorros de luz, mudando muchas veces de color y
tonalidad. El firmamento, la tierra, los árboles, las rocas, el grupo de
videntes y la inmensa multitud aparecen varias veces teñidos de amarillo,
verde, rojo, azul, violeta. Este fenómeno dura dos o tres minutos. El sol
se detiene durante algunos instantes, para recomenzar de nuevo su danza de
luz, de forma cada vez más deslumbrante aún. De nuevo y por tercera vez,
vuelve a comenzar sus movimientos, cada vez más variado, más colorido, más
brillante: ese fuego de artificio tan extraordinario que ningún artífice
humano imaginó semejante. El fenómeno dura cerca de diez minutos. Los
pastorcillos afirmaron haber visto además de la Virgen, a Jesús y a S. José
A las apariciones de Fátima. Responden a
un reflorecimiento del movimiento mariano que es designado como "Era
Mariana". El mayor milagro de N. S. de F. es la transformación
religiosa y moral de Portugal. A pesar de todas las afirmaciones de fe en
las apariciones, por parte de multitudes de fieles que iban a Cova de Iria hasta 1930 el
obispo de Leiria, José Alves Correia de Silva, no autoriza el culto a N. S.
de Fátima. A partir de entonces, los peregrinos llegan desde todas las
regiones de Portugal y de los más variados puntos del orbe. En 1946, el card. Masela, en presencia de
unos 600.000 peregrinos, corona solemnemente la imagen de la Virgen.
Después se construye en Cova de Iria un santuario, declarado Basílica menor, de 82 metros de largo y
56 de altura. En 1926 se funda una oficina, con el fin específico de
constatar y verificar las numerosas curas milagrosas. De ellas se hace eco
la
E1 31 oct. 1942 Pío XII, accediendo a
las súplicas del Episcopado portugués, consagra solemnemente la Iglesia y
todo el género humano al Corazón Inmaculado de María. Partiendo de su
santuario la imagen de Nª. Sª.
de Fátima comienza a «peregrinar» por las naciones
y por los pueblos de Occidente y de Oriente, convidando a todos los hombres
a orar y hacer penitencia, y que regresen a Jesucristo. Mientras tanto
comenzaba en la diócesis de Leiria el proceso de beatificación de los dos
hermanos Francisco y Jacinta que, como había predicho la Virgen, mueren a
los pocos años de producirse las apariciones. Lucía vive todavía,
actualmente religiosa carmelita en Coimbra. Por voluntad de Pío XII, el Año
Santo de 1950 concluye el 13 oct. de 1951 en
Fátima., congregándose cerca de un millón de peregrinos de todos los puntos
del orbe. El cincuentenario de las apariciones fue señalado con numerosas
peregrinaciones de todo el mundo, con el Xll
Congreso Mariano Internacional y, sobre todo, con la personal peregrinación
del papa Paulo VI que, en el 13 mayo 1967, se traslada a Cova de Iria, presidiendo las
ceremonias de tal acto.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds,
desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro
Señor Jesucristo y por la
Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse
este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio
Divina, Lectio Divina para cada
día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel
de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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