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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
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de publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
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Fecha: 15-03-2011
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Edición
Nº MD 2832
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CUARESMA, CICLO A
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LITURGIA DE LA HORAS
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LINK TEMAS DIVERSOS DE LA CUARESMA: cuaresma
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LINK PROGRAMA TALLER CAMINO
DE PERFECCION 2011
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TIEMPO DE CUARESMA, L HORAS, Sem. 1ª del Salterio, Tomo II
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Martes 1º semana de Cuaresma. Morado.
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 89, 1-2
Señor, tú has sido nuestro
refugio a lo largo de las generaciones. Desde siempre y para siempre, tú
eres Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, mira a tu familia que se
mortifica con la penitencia corporal y concedenos
que, en tu presencia, nuestra alma resplandezca con el deseo de poseerte. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos
LECTURA Is
55, 10-11
Lectura del libro de Isaías.
Así habla el Señor: Así como
la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber
empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la
semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que
sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que
yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
La palabra de Dios aparece aquí como una fuerza,
incluso como una persona. Es mucho más que palabras proclamadas por los
profetas. Esta palabra que viene del Padre y vuelve a Él, nos la presenta
el apóstol Juan en el primer capítulo de su Evangelio: es Cristo, Verbo de
Dios encarnado.
SALMO Sal 33, 4-7. 16-19
R. El Señor libra a los justos de sus angustias.
Glorifiquen conmigo al Señor,
alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me
libró de todos mis temores. R.
Miren hacia él y quedarán
resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre
invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.
Los ojos del Señor miran al
justo y sus oídos escuchan su clamor; pero el Señor rechaza a los que hacen
el mal para borrar su recuerdo de la tierra. R.
Cuando ellos claman, el Señor
los escucha y los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca del que
sufre y salva a los que están abatidos. R.
VERSÍCULO Mt 4, 4
El hombre no vive solamente de
pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
EVANGELIO Mt 6, 7-15
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por
mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre de
ustedes que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes
de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás
en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu
voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han
ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si
perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los
perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los
perdonará a ustedes.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El Padrenuestro nos enseña cómo dirigirnos a Dios,
como hijos confiados y bien educados, que suelen pedir el pan y dar gracias
por él, aún cuando lo tengan a la mano. Jesús compuso el Padrenuestro en
forma muy estudiada, para que fuera más fácil de memorizar. La petición más
importante es la que encabeza la oración: ¡Santificado sea tu nombre! El
nombre de Dios es santificado cuando recibe acogida en nosotros.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios y creador nuestro, acepta
estos dones que hemos recibido de tu generosidad y concede que los auxilios
temporales que nos das nos sirva para la vida
eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 4, 2
Respóndeme cuando te invoco,
Dios, mi defensor, tú que en la angustia, me diste un desahogo. Ten piedad
de mí, Señor, y escucha mi oración.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre, te pedimos que por
estos misterios aprendamos a amar los bienes del cielo mientras moderamos
los deseos terrenales. Por Jesucristo nuestro Señor.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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“Ustedes oren de esta manera”
Mt 6, 7-15:
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
1. CUANDO OREN, NO HABLEN MUCHO, COMO HACEN LOS PAGANOS
Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: Jesús expuso una
censura y una forma correcta al orar y de orar, a través de esta enseñanza
nos expuso cual debe ser el espíritu cristiano en la oración.
La oración cristiana exige
como una condición la sinceridad y sencillez, dejando que hable el corazón,
con actitud humilde, no como el practicado por los gentiles, que piensan
que por mucho hablar serán escuchados. Lo que estamos aprendiendo, que al
orar no hay que utilizar vanas palabras, no se debe farfullar, es decir
hablar muy deprisa y de manera atropellada o confusa y tampoco decir muchas
cosas inútiles. En otra palabras, no pretender la charlatanería en la
oración, sea diciendo cosas vanas o inútiles, sea pretendiendo recitar unas
fórmulas largas o calculadas, como si ellas tuviesen una eficacia mágica
ante Dios.
Es así como Jesús dijo: No
hagan como ellos. En el judaísmo, en general, gustaba de prolijas oraciones
y, en especial, acumular en ellas títulos a los nombres divinos. Pero Jesús
no enseña que no es ésta la actitud cristiana en la oración, porque el
Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de
que se lo pidan. Pero no se excluye la minuciosidad, porque no se estima
como requisito semimágico, cuando viene de la sinceridad del corazón. La
oración no es locuacidad, sino el corazón volcado en Dios.
No pretende Jesús con esta
enseñanza condenar la oración larga. No es éste el propósito de su
enseñanza. La censura va contra la mecanización formulista o semimágica de
la oración. Tampoco Jesús va contra la extensión de la oración. El mismo,
cuando estuvo en Getsemani, dio ejemplo de
oración larga, al permanecer en la misma una hora de oración (Mt
26:39.42.44, par.), lo mismo que pasarse, en ocasiones, la noche en
oración.
2. PADRE NUESTRO
Hermosa oración nos enseñó
Jesús, El Padre Nuestro, es irremplazable, es una oración perfecta, en ella
esta toda una enseñaza; que orar, como orar y como dirigirse a Dios como
Padre.
Padre nuestro, que estás en
el cielo, santificado sea tu Nombre. Comienza esta oración dirigiéndose a
Dios con una alabanza que nos hace grato el orar. Es encantador saber el
verdadero sentido de paternidad y filiación divina que tenemos al ser hijos
de Dios, al decir Padre Nuestro, además nos involucramos todos como
hermanos, Dios es Nuestro Padre, uno solo y nuestro, de todos nosotros.
Decir Padre nuestro es la
mejor ocasión para entrar el alma dentro de sí, y hacer el giro hacia la
contemplación perfecta. Apenas se encuentra santa Teresa con la palabra
“Padre nuestro” entre las manos, estalla en un “oh”
de asombro contemplativo. Que Cristo se humille tanto para tratar con
nosotros, que nos dé al Padre: “¡Cómo dais tanto junto a la primera
palabra! Tan amigo de dar, que no se os pone cosa delante” (C 27,2).
Y cuando nos dirigimos al
Padre en oración, levantamos los ojos a El, nuestro corazón se inflama y se
apasiona porque nos dirigimos a quien más nos ama, y decimos tiernamente
“Padre”, porque somos sus hijos, el nos ha creado, somos de su patrimonio,
y con gran convicción, decimos Padre Nuestro, en plural, de este modo nos
involucramos todos porque para El somos hermanos, y deseamos.
3. QUE ESTÁS EN EL CIELO
Levantamos los ojos y rezamos
“Que estas en los cielos”, porque “los cielos publican la gloria de
Dios"; (Sal 18,2), el cielo es donde ya no hay culpa y donde no hay
ningún temor a la muerte, entonces nos elevamos a El y lo separamos de las
cosas terrenas. San Agustín decía: Dios, habita en le corazón de los
hombres justos, complementado con la idea del cielo, es entonces el cielo
una idea mas allá de todo lo que el hombre puede imaginar.
4. SANTIFICADO SEA TU NOMBRE
Luego rezamos “Santificado
sea tu nombre”; Porque Dios es santidad pura, incorruptible, principio de
todo lo bueno, y pedimos que sea santificado en nosotros su nombre, como
auxilio para abstenernos de toda maldad y para que la santificación pueda
venir en nosotros. Por tanto, esta es una expresión que nos compromete a
buscar la santidad, para que Dios tenga hijos dignos recordando al salmista
que dice: “Sea conocida tu santidad en todo el mundo, y te alaba
dignamente, porque alabarte es de justos (Sal 32,1)
5. QUE VENGA TU REINO
Y es hora de pedir y rogamos:
“que venga tu reino”; Para que el poder y la seducción y el reino de este
mundo pasajero sean desterrados, sobre todo, el pecado, que reina en
nuestra vida terrenal. De este modo también pedimos a Dios que nos libre de
la corrupción y nos preserve de la muerte. También queremos decir venga el
Espíritu Santo sobre nosotros para que nos purifique. El Reino de Dios
viene cuando alcanzamos gracia; porque El mismo dice (Lc 17,21): "El
reino de Dios está dentro de vosotros". Para que Dios reine en
nuestras vidas, así entonces en todos nuestros pensamientos, palabras y
acciones.
6. QUE SE HAGA TU VOLUNTAD
Y sin entristecernos por el
Plan de Dios en nosotros, le pedimos al Padre que se hágase su voluntad
aquí en la tierra como en el cielo; Es una súplica para que nos permita
imitar la vida del cielo, y porque nosotros deseamos aceptar lo que El
quiere. Le pedimos de este modo, que nuestra vida humana sea buena y
semejante a la que tendremos después de la resurrección, por tanto ya
queremos disponernos a llevar un modo de vida en este mundo, que esté
conforme con la que esperamos en el otro.
7. DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA.
Suplicamos a continuación
“Danos hoy nuestro pan cada día”: Jesucristo es el Pan de Vida Eterna. El
pan de nuestras almas es la virtud divina, que trae sobre ellas la vida
eterna del mismo modo que el pan que nace de la tierra conserva la vida
temporal. El pan divino que ha venido y el que ha de venir, le rogamos nos
conceda hoy, con todo su sabor. También concédenos esto haciendo que el
Espíritu Santo habite en nosotros, produciendo una virtud que aventaja a
toda virtud humana, como la humildad, la bondad y el amor.
8. PERDONA NUESTRAS OFENSAS
Y reconociendo nuestras
falta, solicitamos que perdones nuestros pecados, perdona nuestras ofensas:
“Misericordia Señor, nos comprometemos a no faltarle, sin embargo caemos,
pero El, bueno al extremo, nos perdona y luego volvemos a caer, entonces le
suplicamos que suspenda el castigo que merecemos, y El tan bueno, lo hace.
Pero en cuanto vemos que por su confianza en nosotros El mira para otro
hermano, volvemos a caer nuevamente”. Jesus nos
enseño a tener confianza por nuestras buenas obras, y nos enseñó a implorar
el perdón de nuestros pecados, porque, no existiendo nadie sin pecados, no
nos privemos de la participación de los beneficios divinos por los pecados
humanos. Así pues, al ofrecer, como debemos, a Cristo, quien hace que el
Espíritu Santo habite en nosotros, la santidad perfecta, habremos de
reprendernos si no hemos conservado la pureza de su templo. Este defecto se
enmienda por la bondad de Dios, perdonando a la humana debilidad el castigo
de sus pecados.
9. PORQUE TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A AQUÉLLOS QUE NOS OFENDEN.
Y decimos lo enseñado por
Jesús, “porque también nosotros perdonamos a aquéllos que nos ofenden”; Así
es Dios, lleno de piedad por los pecadores, si lo es El con nosotros,
tenemos que serlo del mismo modo con los demás y, si no es así, somos unos
hipócritas. Esto los hacemos con toda justicia por el Dios justo. Cuando
nosotros perdonamos a nuestros deudores; esto es, a los que nos han
ofendido y confiesan su ofensa. Conociendo nosotros esto, debemos dar
gracias a nuestros deudores; porque son para nosotros la oportunidad y la
causa de nuestro mayor perdón. Además dando poco alcanzamos mucho; porque
nosotros debemos muchas y grandes deudas a Dios y estaríamos perdidos si
nos pidiésemos una pequeña parte de ellas.
10. NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN.
También nos enseñó el Señor,
pedir para que El no nos dejes caer en la tentación: Pedimos a Dios que no
nos deje caer en el pecado, esto es fuerza, amor, decisión, voluntad para
enfrentar este diarios combate "entre la carne y el espíritu",
capacidad para evitar las ocasiones de pecar. Si queremos que Dios
permanezca en nuestro corazón, tenemos que protegerlo de la tentación.
En efecto, es imposible no
dejarnos tentar, los santos fueron tentados, muchos sufrieron esta prueba, por
eso le pedimos a Dios que no nos deje caer en la tentación, esto es, que no
permita que suframos la prueba de las tentaciones inclinada a los placeres
de los sentidos. Jesucristo conociendo nuestra debilidad, mandó que
orásemos para que no cayésemos en la tentación; pero cuando alguno se ve en
ella, conviene que pida a Dios la virtud de resistirla, para que se cumpla
en nosotros lo que dice San Mateo (10,22): "El que persevera hasta el
fin, se salvará".
11. LIBRANOS DEL MAL
Por este motivo, rogamos que nos
libre del mal, del “maléfico”, y sus sinónimos, la mentira, el crimen, el
robo, la xenofobia, la discriminación, la desidia, la irreverencia, el
egoísmo, la envidia, la pereza, la maldad, la dureza de corazón, la
incomprensión, irresponsabilidad, y tantas más que son el deleite de
Satanás.
San Agustín nos dice que cada
uno pide ser librado del mal (esto es, del demonio y del pecado); pero el
que confía en Dios, no teme al pecado. Si Dios está con nosotros, ¿quién
estará contra nosotros? (Rom 8,31).
La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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USTEDES OREN DE ESTA MANERA
Orar es hoy, para muchos cristianos, una
empresa difícil. Hay quien la escamotea aduciendo que no sirve o que
"trabajar es orar"; hay quienes la arrinconan excusándose por no
encontrar tiempo para orar, y hay quienes reconocen la dificultad real pero
no oran porque no saben qué decir. Tampoco faltan, entre los más devotos,
los que "usan muchas palabras como los paganos", pidiendo sólo
cosas buenas en apariencia. Para todos estos, Jesús desplaza la clave del
problema: no se trata de orar para satisfacer determinadas necesidades,
sino para descubrir que Dios es Padre y llama a todos los hombres a la
comunión de amor con él y en él. Por consiguiente, orar no es una cuestión
de decir cosas, sino una cuestión de amor, que puede expresarse con
palabras, pero también en silencio, y que progresivamente va acaparando
toda la vida convirtiéndola en una sola e incesante oración.
La Palabra eficaz que envía Dios a la
atierra vuelve a él después de haber cumplido su designio; se ha hecho
carne, es Jesús: cualquier palabra suya encierra un poder extraordinario.
Es él quien nos dice: “Ustedes oren de esta manera”: `Padre nuestro-.
Pidamos, pues, a Cristo que nos enseñe a repetir la oración con su mismo
corazón, para que crezca en nosotros, día tras día, el amor filial y
confiado con nuestro Padre celestial y con la oración crezca la caridad,
que se traduce en perdón con los hermanos. Entonces nuestra tierra
fecundada con la Palabra producirá frutos de vida nueva, dará pan de
misericordia para saciar el hambre de toda la humanidad.
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ORACION
(3)
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Oh Dios, que en Jesús, tu Hijo amado, nos concedes el privilegio de
poder llamarte "Padre", perdona si nuestro corazón no salta de
júbilo cada vez que nos atrevemos a pronunciar tu dulcísimo nombre.
Perdona las veces que nos dirigimos a ti
distraídamente, como si fuese la cosa más obvia, mientras millones de
hombres viven atenazados por la angustia y el sinsentido sencillamente
porque ninguno les ha dicho nunca que tú les amas con ternura de padre y de
madre. Concédenos a nosotros la pureza de corazón que permita a los rectos
y a los "pequeños" quedarse atónitos y asombrados con el sólo
recuerdo de tu nombre. No permitas que desperdiciemos tontamente el don tan
grande de poder invocarte seguros de que nos escuchas porque somos tuyos y
tú eres nuestro Padre.
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SANTORAL
(4)
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SANTA LUISA DE MARILLAC 1591-1660
Santa Luisa, nacida el año
1591, era hija de una familia noble. Huérfana de madre muy pronto, su padre
le proporcionó una formación extraordinaria en todas las ramas del saber.
Era también sumamente piadosa y ejemplar.
A los quince años quiso entrar
en un convento de capuchinas, pero la disuadieron por su delicada salud.
Muere entonces su padre, y a instancias de sus parientes se casó con el
señor Le Gras. Se lee en el proceso de beatificación: "Fue un dechado
de esposa cristiana. Con su bondad y dulzura logró ablandar a su marido,
que era de carácter poco llevadero, dando el ejemplo de un matrimonio ideal
en que todo era común, hasta la oración".
Tuvieron un hijo al que Luisa
le tenía un amor sin límites. Esta experiencia maternal le serviría mucho
para la futura fundación. Quedó viuda a los treinta y cuatro años. El señor
Le Gras murió santamente en sus brazos. Desde entonces decidió entregarse
totalmente a Dios y a las buenas obras.
Francia estaba enredada en
guerras de religión en el siglo XVI. Pero en el XVII surge con fuerza una
pléyade de santos, que realizan una gran tarea: Francisco de Sales, Juana
Francisca, Vicente de Paúl, Luisa de Marillac.
Luisa se dirigía con Francisco
de Sales, que la encaminó a Vicente de Paúl. Vicente había empezado ya sus
ingentes obras de misericordia, como las Caridades, asociaciones al
servicio de los pobres. Luisa pondrá en ellas el toque maternal y femenino,
todo su corazón. Recorría los pueblos, reanimaba las cofradías, visitaba a
los enfermos y todo quedaba renovado.
Hacían falta más brazos para
atender a tantas necesidades. La miseria imperaba en ciertas regiones,
donde, según informe al Parlamento "los aldeanos se ven obligados a
pacer la hierba a manera de las bestias".
Vicente y Luisa no descansan.
Amplían su radio de acción. Otras muchas jóvenes se unen a Luisa para
atender a tantos necesitados. Después de un tiempo de noviciado, Luisa y
sus compañeras pronuncian sus votos, en la fiesta de la Anunciación de
1634, fecha en que luego renovarán sus votos en todo el mundo las Hijas de
la Caridad de San Vicente de Paúl.
A partir de entonces la bola
de nieve se convierte en alud arrollador. Se multiplican las obras en favor
de "sus señores los pobres", como gustan
llamarlos. Visitas a hospitales. Acogida de niños expósitos. Atención a las
regiones en guerra. Se extienden a Flandes y Polonia, y luego a todo el
mundo. Asilos para pobres. Establecimientos para locos y enfermos mentales.
No hay dolencia sin remedio para Luisa y sus compañeras.
A principios de 1655 quedaba
canónicamente erigida la Congregación de las Hijas de la Caridad. San
Vicente les leyó las Reglas y les dijo: "De hoy en adelante, llevaréis
el nombre de Hijas de la Caridad. Conservad este título, que es el más
hermoso que podéis tener". Contrariamente a lo que ha ocurrido a otras
comunidades, también nacidas para atender a los pobres, las Hijas de la
Caridad han permanecido fieles a su carisma.
La actividad desarrollada por
Santa Luisa era sobrehumana, a pesar de su débil constitución. Cayó agotada
en el surco del trabajo el 15 de marzo de 1660. Vicente, también enfermo,
no pudo acompañarla a la hora de la muerte. Le envió este recado:
"Usted va delante, pronto la volveré a ver en el cielo". Vicente,
cargado de buenas obras, no tardaría en acompañarla.
Los venerables restos de Santa
Luisa de Marillac reposan en París, en la casa
madre de la Congregación, en la misma capilla de las apariciones de la
Virgen de la Medalla Milagrosa a Santa Catalina Labouré.
El papa Juan XXIII la proclamó
en 1960 santa patrona de los asistentes sociales.
Una de las pocas cosas que
preocuparon a Luisa fue el bienestar espiritual de su único hijo, Miguel.
Su biógrafo dice: «Pese a todas sus ocupaciones, nunca lo olvidó.»
¿Podrían nuestras familias
decir lo mismo respecto a nosotros? Es demasiado fácil olvidarse de los que
tenemos más próximos cuando estamos presionados por el tiempo. Santa Luisa
podría haber tenido razones legítimas para permitir que su hijo adulto se
las arreglase por sí mismo, pero no lo hizo. El permaneció próximo a su
corazón, y en su lecho de muerte, una de las últimas acciones de Luisa fue
bendecirlo a él, a su esposa y a su nieto.
Por atareados que lleguemos a
estar, no olvidemos el ejemplo de Santa Luisa. Aunque trabajemos para traer
bendiciones a otros, recordemos también ser una bendición para nuestra
propia familia.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant
ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio
de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini
y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad
Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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