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MISA
DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
Desde el
26 de febrero de 2002 todos los días en Internet – Santiago de Chile-Chile
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina
y Santoral, mas antigua de Internet
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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LINK L.
HORAS
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16.192
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16-03-2010
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MD 2472
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ORDINARIO
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C
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LITURGIA DE LA HORAS
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ESTE SUBSIDIO ESTA
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Tiempo
de Cuaresma, cuarta semana, martes, Morado
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(enlace) cuaresma , más temas y reflexiones
sobre la Cuaresma
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(enlace) para leer sobre: HISTORIA
DE LA SALVACIÓN
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ANTÍFONA DE ENTRADA Cf. Is
55, 1
Ustedes, los sedientos, vengan
por agua, dice el Señor; los que no tienen dinero, vengan y beban con
alegría.
ORACIÓN COLECTA
Señor, te pedimos que las
venerables prácticas de este tiempo de Cuaresma dispongan el corazón de tus
fieles y así celebren dignamente el misterio pascual y proclamen el mensaje
de tu salvación.
Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA Ez 40,
1-3; 47, 1-9. 12
Lectura de la profecía de Ezequiel.
La mano del Señor descendió
sobre mí y me llevó a la tierra de Israel. Allí vi
a un hombre que por su aspecto parecía de bronce. El hombre me llevó a la
entrada de la Casa del Señor y vi que salía agua
por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la
fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo
del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el
camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino
exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente.
Allí vi
que el agua fluía por el costado derecho. Cuando el hombre salió hacia el
este, tenía una cuerda en la mano.
Midió quinientos metros y me
hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. Midió otros
quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las
rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del
agua, que me llegó a la cintura.
Luego midió otros quinientos
metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había
crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. El
hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla
del torrente. Al volver, vi que a la orilla del
torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. Entonces me dijo:
“Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a
desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas
sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres
vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque
cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá
vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente,
sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No
se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses
producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos
servirán de alimento y sus hojas de remedio”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El libro de Ezequiel está lleno de imágenes y
símbolos. Es necesario, entonces, reconocer que en este texto, el agua que
fluye es símbolo de vida. Esa agua la proporciona Dios, y se trata de la
restauración del pueblo de Israel. Cuando el pueblo sea restaurado y
recupere la vida que Dios mismo le dará, entonces se transformará también
él en fuente de vida para los otros pueblos.
SALMO Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9
R. ¡El Señor está con nosotros!
El Señor es nuestro refugio y
fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos,
aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del
mar. R.
Los canales del Río alegran la
Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. El Señor está en medio de
ella: nunca vacilará. Él la socorrerá al despuntar la aurora. R.
El Señor de los ejércitos está
con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las
obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra. R.
VERSÍCULO Sal 50, 12. 14
Crea en mí, Dios mío, un
corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación.
EVANGELIO Jn 5,
1-3. 5-18
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Se celebraba una fiesta de los
judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en
Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo “Betsata”,
que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de
enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos. Había allí un hombre que estaba
enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que
hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres sanarte?”.
Él respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando
el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”.
Jesús le dijo: “Levántate, toma
tu camilla y camina”. En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y
empezó a caminar.
Era un sábado, y los judíos
dijeron entonces al que acababa de ser sanado: “Es sábado. No te está
permitido llevar tu camilla”. Él les respondió: “El que me sanó me dijo: -
Toma tu camilla y camina -. Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que
te dijo: «Toma tu camilla y camina»?”. Pero el enfermo lo ignoraba, porque
Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús
lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido sanado; no vuelvas a pecar,
de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. El hombre fue a decir a
los judíos que era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús,
porque hacía esas cosas en sábado. Él les respondió: “Mi Padre trabaja
siempre, y yo también trabajo”. Pero para los judíos ésta era una razón más
para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a
Dios, llamándolo su propio Padre.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
La tradición popular otorgaba a las aguas de la
piscina llamada «Betsata» propiedades curativas,
por lo que mucha gente acudía a ella. Ante el hombre del relato, que no podía beneficiarse de esta agua
porque su mal lo tenía absolutamente atado, Jesús reemplaza el ritual
popular con el poder de su palabra, que es también palabra de salvación.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, te ofrecemos estos dones
que nos diste como testimonio de tu providencia para nuestra vida mortal y
remedio eficaz de inmortalidad.
Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 22, 1-2
El Señor es mi Pastor, nada me
puede faltar. En praderas cubiertas de verdor, él me hace descansar y me
conduce a las aguas tranquilas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, purifica nuestros
corazones y renuévalos con el sacramento celestial, de modo que también
encontremos ayuda para nuestro cuerpo ahora y en el futuro.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA
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Jesús le preguntó: "¿Quieres
sanarte?"
Jn
5, 1-3a.5-18
Se celebraba una fiesta de los judíos y
Jesús subió a Jerusalén. Jesús “subió” a Jerusalén dado que está a unos
750-800 metros
de altura, de cualquier parte que se vaya hay que “subir.” Además, este
término se vino a hacer usual para indicar los viajes a la Ciudad Santa en
las tres grandes fiestas de peregrinación preceptuadas en la Ley. Se trataría, en esta lectura, de una
“fiesta” de las tres principales que se celebraban en Jerusalén: Pascua,
Pentecostés o Tabernáculos, y a las que todo varón israelita debía
presentarse en el templo (Ex 23:14-17; 34:23ss; Dt
16:16). En todo caso no se precisa cual,
porque dice “una fiesta de los judíos”.
San Juan, describe un baño público o
piscina llamada en hebreo “Betsata”, que estaba
situada “junto a la (puerta) Probática,” y cuya piscina “tenía cinco
pórticos,” es decir, lugar cubierto, cuya techumbre está sostenida por
columnas, dejando el resto descubierto. En estos pórticos yacía habitualmente
una “multitud” de enfermos, dice el Evangelio; “Bajo estos pórticos yacía
una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos” Esta multitud de
enfermos no iba allí como a un lugar de cita o entretenimiento: los llevaba
una esperanza de curación. “Esperaban el movimiento del agua.” Pensemos que eran aguas termales, que se
agitaban porque el chorro produjese ebullición y movimiento del agua, y al
ingreso a ella, tuviese propiedades curativas.
Nos imaginamos la escena de aquella
piscina pública llena de enfermos. Era una verdadera “multitud” de ellos la
que estaba allí expectante ante el movimiento de aquellas aguas. Había
entre ellos un hombre que llevaba enfermo treinta y ocho años. No dice el
texto que estuviese allí los treinta y ocho años, aunque será lo más
probable suponer que llevase allí, en las horas permitidas, ya mucho
tiempo. La esperanza de su curación había de llevarle casi instintivamente
allí, como a tantos otros.
No dice el evangelista la enfermedad que
padeciese. Sólo dice que estaba allí en una camilla. Parece, pues, que se
trataba de una forma más o menos acentuada de parálisis, pues no podía
valerse totalmente, sino con gran dificultad, acaso arrastrándose. Jesús le
ve, le mira en su camilla, y Al verlo tendido, y supo que hacía mucho tiempo que estaba así
enfermo. Esto pudo saberlo Jesús por una información directa del enfermo.
No obstante, la impresión del texto parece ser que se trata del
conocimiento natural de Jesús de los hombres, y es lo que parece sugerir cuando Jesús
le encuentra, después de curado, en el templo y le dice que no vuelva a
pecar para que no le suceda cosa peor.
Entonces Jesús, descubre entre la multitud a un enfermo
se para ante él, lo ve desamparado y necesitado de auxilio. Esto es algo
natural en Jesús, se fija en los desamparados, en los más necesitados, en
los imposibilitados y amorosamente los socorre. Conoce por su ciencia
sobrenatural el origen de su enfermedad, la duración de la misma, porque la
mirada de Jesús, penetra en lo más íntimo del corazón y lo descubre todo.
Así, fija en él los ojos de su misericordia y le pregunta si quiere ser
curado. Es una frase que iba cargada de sentido. Todo enfermo desea curar;
su simple presencia en aquella piscina prodigiosa era una prueba de su
deseo. Pero era esta pregunta un modo de despertar su fe y levantarle la
esperanza. Mas el paralítico no piensa en una posibilidad de curación
milagrosa por obra de su interlocutor. Entendió, por la pregunta que le
hizo, si ponía los medios necesarios para obtener su curación en aquella
piscina. Era su obsesión. Es lo que le responde el paralítico.
A este enfermo, así impedido para
ensayar aquellos medios de hidroterapia, le había llegado el turno de los
prodigios de Dios. Estaba estancado en su enfermedad para que en él se
manifieste la gloria de Dios (Jn 9:3; 11:4). Por
eso le dijo Jesús: "Levántate, toma tu camilla y camina". En
seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar.”
Esta curación va a traer un conflicto
con los fariseos, porque, cuando Jesús hizo este milagro, “era día de
sábado.” La enseñanza del Génesis sobre el séptimo día (Gen 2:2.3) fue la
base de la prescripción del descanso de toda obra en el día del sábado.
Pero luego los rabinos añadieron a esta legislación una serie tal de interpretaciones,
prescripciones y prevenciones tan casuísticas, que resultaban ridículas e
inhumanas, yendo así contra el mismo espíritu de la legislación.
Así, entre otras muchas cosas, se
prohibía frotar las manos (Mt 12:2), saltar,
encender la lámpara; se había limitado el número de pasos que se podían
andar (“camino de sábado”).; hasta se debía dudar en visitar a los
enfermos, y, llegándose al caso, hasta prohibir las curas que supusieran
algún movimiento de miembros; si se
desencajaba un pie, no se lo podía articular por nadie; ni estaba permitido
por su propio movimiento meterlos en agua; sólo se permitía lavarlos por
fuera, con lavado ordinario Y entre
los trabajos claves prohibidos en sábado estaba expresamente citado el
transportar un objeto de un lugar a otro.
Por eso, cuando los “judíos,” que en San
Juan son frecuentemente los enemigos de Jesús, y que aquí deben de ser los
dirigentes, estrechos y mal intencionados
ven aquel enfermo curado, y posiblemente rodeado de gentes que
presenciaron el milagro, o que él mismo lo proclamaba con gestos y gritos
de alegría, le decían insistentemente y conminaban que no le era lícito
llevar la “camilla” en que había estado echado tanto tiempo.
Pero la respuesta del paralítico curado
fue contundente: "El que me sanó me dijo: “Toma tu camilla y
camina" No era una salida para librarse de responsabilidades con los
fariseos, disculpándose con la orden recibida; era el buen sentido el que
le hacía concluir, con lógica, la licitud de aquella acción.
Jesús no sólo lo cura, sino que además
le manda llevarse su camilla, esto era para que el milagro fuese patente y
para salir por los fueros de la caridad, contra la seca e inhumana
casuística de los rabinos. También una camilla para un pobre era un factor
de sus bienes. Para la sutileza rabínica era lícito transportar en sábado
un enfermo acostado en una camilla, pero no la camilla sola.
Ellos le preguntaron: "¿Quién es
ese hombre que te dijo: “Toma tu camilla y camina”? Pero el enfermo lo
ignoraba, no conocía su fisonomía, porque estaba habitualmente encerrado en los pórticos
de la piscina Probática y porque
Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús
lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido sanado; no vuelvas a
pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía". El milagro
causó fuerte conmoción. El paralítico curado debió de ir a los suyos,
aunque algún celoso fariseo le hubiese impedido ir con su camilla a
cuestas. Después pasó un tiempo indeterminado, que no debió de ser mucho. Y
de una manera al parecer casual, pero que era providencial, Jesús encontró
en el templo al paralítico curado, que había ido a la casa de Dios para
agradecer el beneficio. El curado no conocía a Jesús; es éste quien le
encuentra y se da a conocer.
El hombre fue a decir a los judíos que
era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas
cosas en sábado. Él les respondió: "Mi Padre trabaja siempre, y yo
también trabajo".
Jesús,
garantiza la autoridad que tiene para obrar así y expone cómo el Hijo tiene toda su
actuación en íntima unión con el Padre. Pero para los judíos ésta era una
razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que, además,
se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
Jesús, nos ha demostrado que el quiere
curarnos, pero no lo hace hasta que nosotros lo deseemos y se lo pidamos.
¿Cómo?, con la oración, porque el que reza y le cuenta sus necesidades, con
confianza y honestidad, recibirá su ayuda. Es en ese minuto cuando nos damos cuenta como el Señor se
preocupa por nosotros. Muchos nos podrán abandonar y no nos prestaran
auxilio, pero Jesús estará ahí con
nosotros, a nuestro lado, con toda su bondad.
El Señor les
Bendiga
Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant
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PARA LA LECTIO
DIVINA (3)
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"¿QUIERES CURARTE?".
Sentado en los
límites de la esperanza, sin poder comprometerse con la vida, desilusionado
de los demás y con frecuencia también de la religión: así es el hombre de
hoy, de siempre, al que Cristo viene a buscar allí donde se encuentra,
paralizado por el sufrimiento, el pecado o por distintas circunstancias.
Jesús sencillamente pregunta: "¿Quieres curarte?". Pregunta
obvia, quizás, pero exige una respuesta personal que renueva interiormente
y hace sentir la gran dignidad del hombre: su libertad y responsabilidad.
Luego, sencillamente, dice: "Levántate: echa a andar... ". No por
medio de ritos vacíos o por no sé qué agua milagrosa, sino por el poder de
la Palabra de Dios que recrea, rompe las ataduras que aprisionan. No es nada
la parálisis del cuerpo: hay ataduras mucho peores que atan el corazón al
pecado. Por esta razón, Cristo ha dejado a la Iglesia la eficacia de su
Palabra y la gracia que brota como un río de su costado abierto: agua viva
del baño bautismal, que regenera y renueva al pecador; agua viva de las
lágrimas del arrepentimiento, que suscita el Espíritu para absolver de todo
vínculo de culpa al penitente; sangre derramada por aquel que fue
perseguido a muerte por haber traído al mundo la salvación de Dios.
ORACIÓN
Ven, Señor
Jesús a buscar a todo el que yace con el ánimo abatido, en la enfermedad de
sus miembros, en la desesperación del pecado oculto. Ven a buscarme también
a mí. Acércate a nosotros, oh Cristo, vuélvete a
nosotros, uno por uno, para que en cada uno resuene la pregunta:
"¿Quieres curarte?". Pídemelo también a mí. Ven a sumergirnos,
Señor, en el profundo abismo de tu amor, que brota de tu corazón abierto
como un río y corre, inagotable y potente, atravesando y renovando tiempos
y espacios para desembocar en el Eterno. Ya me purificaste en la fuente
bautismal: haz que viva fielmente en conformidad a los dones recibidos. Que
pueda cada día cancelar las culpas cometidas con el agua de mis lágrimas:
que me abran a la gracia del perdón nunca merecido, siempre humildemente
implorado. Libre del pecado que me inmoviliza en
una existencia carente de sentido, que pueda caminar anunciando que en ti
todos pueden volver a encontrar la vida y sentirse hermanos.
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SANTORAL
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SAN ABRAHAM + 360
Debió de nacer en Edesa, en la
Mesopotamia del norte, y el primer episodio que conocemos de su vida es
extraño y escandaloso: en su noche de bodas abandonó a la novia y huyó muy
lejos, hasta la región del Helesponto, lo que hoy llamamos estrecho de los
Dardanelos, para convertirse en penitente ermitaño.
Allí, en una gruta vivió diez
años en la más completa soledad, sin más que un manto y un cilicio para
vestirse, una estera para dormir, un vaso para beber un poco de agua y
hierbas crudas del campo por todo alimento.
El obispo de Lampsaco (ahora la ciudad turca de Lapseki)
le suplicó que accediera a evangelizar a un pueblo de aquellos contornos
cuya barbarie era proverbial y que se distinguía también por su tenacidad
en el paganismo. El eremita, muy a pesar suyo, acabó aceptando tal misión,
y después de ser ordenado de sacerdote, se dirigió hacia allí.
Lo primero que hizo fue
levantar una suntuosa iglesia, para que el verdadero Dios tuviese una casa
digna de Él, y luego destruyó los ídolos a los que tan apegados estaban los
indígenas; éstos, como era previsible, montaron en cólera, le dieron una
soberana paliza y le echaron. Al día siguiente volvió para predicar, y se
repitió la misma escena, con palos e injurias hasta darle por muerto.
Así una y otra vez Abraham
insistía siempre lleno de mansedumbre y caridad, recibiendo los malos
tratos con una sonrisa, hasta que al cabo de tres años su ejemplo inaudito
conmovió a los idólatras, que pidieron hacerse cristianos. El les instruyó
en la fe, bautizó a un millar de personas y en seguida huyó a su gruta para
seguir viviendo hasta su muerte en la bendita soledad con Dios.
Santoral preparado por la Parroquia de
la Sagrada Familia de Vigo.
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PEDIDOS DE ORACIÓN
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La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por
Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro
Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este
servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia
Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la
Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio
Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y
Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina,
Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA
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recibe ningún tipo de ayuda económica y no la busca, gratuito hemos
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