MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

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Fecha: 17-01-2012

Edición Nº  MD 3141

TIEMPO ORDINARIO

LITURGIA DE LA HORAS

Martes, San Antonio Abad (MO), Blanco

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 91, 13-14

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano; trasplantado en la casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

Dios y Señor nuestro, que diste al abad san Antonio la gracia de servirte en el desierto con una vida admirable, concédenos por su intercesión que, negándonos a nosotros mismos, te amemos siempre y sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA 1Sam 16, 1-13

Lectura del primer libro de Samuel.

El Señor dijo a Samuel: --¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey--. Samuel respondió: -¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará-. Pero el Señor replicó: -Llevarás contigo una ternera y dirás: ‘Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor’. Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga». Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: -¿Vienes en son de paz, vidente?-. –Sí--, respondió él; -vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio-. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: -Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido-. Pero el Señor dijo a Samuel: -No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón-. Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: -Tampoco a éste ha elegido el Señor-. Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: -Tampoco a éste ha elegido el Señor». Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: --El Señor no ha elegido a ninguno de éstos--. Entonces Samuel preguntó a Jesé: -¿Están aquí todos los muchachos?-. Él respondió: -Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño-. Samuel dijo a Jesé: -Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí. Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: -Levántate y úngelo, porque es éste-. Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

La elección y unción de David como rey da un giro notable a la institución monárquica en Israel. La elección de Saúl es iniciativa de los israelitas sólo tolerada por Dios; en cambio con David, es el Señor quien toma la iniciativa, acepta el principio monárquico y lo toma en sus propias manos.

SALMO Sal 88, 20-22. 27-28

R. Encontré a David, mi servidor.

Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: --Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo. R.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

Él me dirá: ‘Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora’. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra-. R.

ALELUYA Cfr. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

EVANGELIO Mc 2, 23-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: -¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?-, Él les respondió: -¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?-. Y agregó: -El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado-.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Las estrictas normas sobre el sábado impedían cualquier clase de actividad. Jesús devuelve al sábado –día de descanso y alabanza– su verdadera significación: el sábado ha sido hecho para el hombre. Por tanto el señorío de Jesús es un señorío que devuelve su dignidad a cada hombre y a cada mujer, porque ninguna ley está por encima de este señorío.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, acepta esta ofrenda de nuestro culto depositada sobre tu altar en honor de san Antonio, y concédenos que, libres de los impedimentos terrenos, tú seas nuestra única riqueza. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 19, 21

Dice el Señor: Si quieres ser perfecto, vé, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y sígueme.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, alimentados con el sacramento de la salvación, te pedimos que así como diste a san Antonio la victoria sobre el poder de las tinieblas, nos concedas superar todas las asechanzas del enemigo. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”

Mc 2, 23-28

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds

 

1.      ¿POR QUÉ HACEN EN SÁBADO LO QUE NO ESTÁ PERMITIDO?”

Esta narración es uno de los pasajes que tiene una fuerte connotación bíblica, y que por ello era tan respetado entre los Israelitas el tema del sábado. La observancia de sábado era un elemento importante de la religiosidad de Israel.

El centro del mensaje de Jesús esta en el hombre, que es el que debe ser salvado, salvación que le vendrá sobre la base de sus relaciones personales con el Padre celestial, cifradas personalmente en el amor (1).

Esta narración es traída por los tres sinópticos. Es uno de los pasajes sinópticos de valor dogmático. Cristo, por su procedimiento indirecto, proclama su divinidad. Al justificar a sus discípulos por haber tomado y frotado contra sus manos unas espigas para comerlas en día de “sábado,” El se proclama que es señor aun del sábado. Pero, siendo el sábado de institución divina (Gen 2:23) 5, Cristo se proclama Dios.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. Algunos fariseos les dijeron: ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”

2.      JESÚS, NOS TRAE UN NUEVO MODO DE VER EL SÁBADO

Pareciera que Jesús, siempre esta contradiciendo las costumbres de los fariseos, en este caso por no decirle nada sus discípulos respecto a arrancar espigas en día sábado, que era observado por los judíos en el descanso sabático, que no solo les impedía que los campesinos trabajasen en día de sábado, se les prohibía incluso coger espigas. Sin embargo a nosotros no nos parece para nada que es así, pues son los fariseos los que acostumbran a afirmar de algo contrario a lo ya dicho, o ha negar de algo que se da por cierto que debe ser así, además para ellos, la ley es el centro de atención y para Jesús el hombre, es así, como Jesús, nos trae un nuevo modo de ver el sábado, como en todos los evangelios, que nos hace un distinta concepción de ver algo a como era la costumbre judía y nos propone un conjunto de ideas nuevas sobre ello.

Así es como Jesús les respondió: “¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?”.

En este caso especifico, lo hace sobre el día sábado, que pasa de día consagrado a Dios a día consagrado al bien del hombre, es así como en este día, el hombre se ha liberado del demonio, se ha curado de algún mal, porque para Jesús, la voluntad de Dios coincide con el bien del hombre, durante todo tiempo y todo día; no hay otra ley por encima de ésta.

3.      "EL HIJO DEL HOMBRE ES TAMBIÉN ES DUEÑO DEL SÁBADO".

Jesús, por lo demás, se muestra en este fragmento no como el esclavo-obediente de la orden o mandato del descanso sabático, sino como Señor del Sábado, es así como después les dijo: "El Hijo del hombre es también es dueño del sábado". Seguramente los escribas y fariseos, había añadido al libro de la Ley, observancia y prohibiciones, que pesaban en la conciencia de muchos, este es un error, considerar que el orden de la Ley es mas importante que el mismo hombre, como si este hubiera sido credo para la Ley y no la Ley para los hombres, Por eso Jesús, es muy claro con los fariseos, y es porque el Hijo de Dios esta por sobre la Ley, el es dueño de la Ley, y nos enseña que Dios ha creado todas las cosas para los hombres, y al hombre ha sido creado para Dios.

4.      LA PALABRA DE DIOS ESTA A NUESTRO ALCANCE.

La Palabra de Dios, nos llega a nosotros, en todo momento, en el menos pensado, en cualquier circunstancia de nuestra vida, en todos nuestros acontecimientos, la Palabra de Dios esta a nuestro alcance. Aquí en este evangelio la Palabra de Dios es como esa espiga de trigo, con maduros granos de trigos en nuestras manos, que en este caso nos alimentan el espíritu. Este es nuestro gran alimento al alcance siempre de nuestras manos, saquémosle el provecho que de este grano nos entrega, como lo indica este evangelio “arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían”, recordemos las palabras de Jesús, “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me envío” (Jn 4,34). No ignoremos las Sagradas Escrituras, sería ignorar a Cristo, luego ignorar la vida eterna y apartarse de lo que Dios quiere para nosotros, tenemos tiempo para muchas cosas, por tanto no podemos decir que no tenemos tiempo para dedicarnos unos instantes para conocer más y mejor la Palabra de Dios, el mejor alimento que podemos tener en nuestras manos.

 El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds  

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

JESÚS POSEE UNA AUTORIDAD TAL QUE PUEDE ABROGAR EL SÁBADO Y SUSTITUIRLO POR OTRO DÍA DE FIESTA.

Este breve relato pretende resaltar la autoridad definitiva de Jesús. Marcos no se muestra claro en absoluto al establecer el objeto de la transgresión de los discípulos. Quizás no hubieran debido trabajar en sábado para prepararse la comida, sino haber previsto ya esto el día anterior. De todos modos, es a Jesús, más que a los discípulos, a quien se pone en tela de juicio. Por otra parte, aparece una comparación entre él y David. Si, por motivos superiores, el antiguo rey podía pasar por encima de la Ley, mucho más puede hacerlo Jesús. Más aún, Jesús posee una autoridad tal que puede abrogar el sábado y sustituirlo por otro día de fiesta. Todo esto no está precisado con claridad, aunque se capte con claridad en los pliegues del discurso.

DIOS SE REVELA COMO EL SEÑOR DEL TIEMPO Y DE LA HISTORIA

Es libertad absoluta, no reducible a ninguna medida humana, ni siquiera religiosa. La libertad soberana de Dios coincide con su amor, un amor que se manifiesta en la predilección por los más pequeños, en mirar más allá de las apariencias, en el reconocimiento del primado de la persona humana afirmado en la creación y nunca desmentido. Me pregunto si me muestro en mi vida realmente como hijo de este Dios, si acojo su libertad esclava del amor y la hago mía.

Las decisiones de Dios me desorientan cuando infringen -o por lo menos ponen en crisis- el statu quo. Es más sencillo referirme a reglas claras y precisas que poner en el centro a la persona, a toda persona, cada una con sus exigencias, con sus características, que pueden resultarme instintivamente desagradables, que puedo considerar inadecuadas... La Palabra de Dios me invita y me provoca hoy a ser capaz de discernir la verdad de las cosas, recordándome que Dios es Señor de todo.

ORACION (3)

 

Ven, Espíritu Santo. Me confío a tu soplo: enséñame a moverme en los espacios de Dios, donde los pequeños son los mayores, donde la atención al otro vale más que la Ley escrita. Ayúdame a discernir lo que cuenta, más allá de cualquier apariencia, bajo cualquier resplandor inmediato, más allá de cualquier voz seductora o convincente.

Espíritu Santo, Espíritu de la verdad, que no me quede prisionero de mis ideas sobre el hombre o sobre Dios, hasta el punto de que, por miedo a tener que modificarlas, pueda dejar de encontrar al hombre, de encontrar a Dios...

SANTORAL (4)

 

SAN ANTONIO ABAD

17 de enero

Nació el año 251, en una aldea del sur de Menfis, del Alto Egipto, de familia cristiana, pero ile­trada, como lo fué él. A los veinte años heredó una gran fortuna a la muerte de sus padres y tuvo que cui­darse de una hermana, menor que él. Un día, en la iglesia, oyó leer al diácono, las palabras del evangelio: “Ve, vende cuanto tienes, dáselo a los pobres y ten­drás un tesoro en los cielos” (Mt. 19,21) y, lo que no aceptó aquel joven a quien Jesús las dirigió, las puso en práctica Antonio, reservándose lo necesario para vivir. Lo que nos confirma que las palabras de Cristo no quedan estériles, aunque el primer destinatario invitado se vaya triste por no querer seguirlas. Bien decía, con espíritu de fe, el padre Segundo Llorente, jesuita: Salgo a sembrar vocaciones en Alaska, aunque se que allí no germinarán, pero con seguridad de fe, se que darán fruto en otro lugar del mundo. En Antonio fructificaron al ciento por uno. Poco después volvió a oír: “No os preocupéis por el mañana” (Mt 6,34), y terminó de vender lo que aún poseía. colocó a su hermana en una especie de monasterio femenino, y se retiró a vivir en un paraje, cercano a su pueblo, para vivir al estilo de otro anciano eremita. San Antón, como se le llama en España, ha sido y es santo de devoción extendida, que hoy perdura en los pueblos. Duran­te la Edad Media su culto se difundió por Oriente y Occidente. San Atanasio, escribió su vida de autenticidad indudable, con la que hoy contamos para nuestra información. Encontró San Pablo, primer ermitaño a San Atanasio escribiendo y no le quiso molestar diciendo: “Sinamus Sanctum pro Sancto laborare”, “dejemos trabajar a un santo por otro santo” San Atanasio describe sus tentaciones famosas. El demonio le atacó primero con imaginaciones obscenas, y se le apa­reció él mismo en forma de mujer seductora y de negro amena­zador. La oración, la mortificación y la vigilancia exquisita de los sentidos dieron al Santo la victoria. Conseguida ésta, se retiró todavía más al interior del de­sierto, donde un amigo le llevaba pan de vez en cuando. El demonio tornó de nuevo al ataque, ahora con gran aparato de ruidos, recurriendo también a su presencia visible y una vez le dio una paliza tan enorme, que su amigo lo encontró sin sentido. Al recobrarse, clamó al Señor: "¡Dios mío!, ¿dónde has estado este tiempo?" El Señor le contestó: "Siempre junto a ti"

VIDA PENITENTE

Desde el año 272 hasta el 285, observó una vida penitente y retirada, aun­que no del todo solitaria, en las proximidades de la ciudad y aun dentro de ella. Sin embargo, en ese año San An­tonio inaugura la vida completa de soledad, cruzando el Nilo y refugiándose, no en las cercanías de Koman, sino en lo alto de un monte, en el que pasó cerca de treinta años, sin ver más que a un hombre que le lle­vaba pan una vez cada seis meses. Comía seis onzas de pan mojadas en agua y algunos dátiles, una vez al día, al ponerse el sol. Y fueron frecuentes las veces en que pasó tres y cuatro días sin probar bocado y a pesar de su austeridad, se mantenía tan fuerte y saludable que más de un extranjero le reconoció entre sus discípulos por la alegría del rostro.

DISCÍPULOS Y MONASTERIOS

En efecto, le llovían muchas solicitudes, que le obligaron el año 305 a fundar va­rios monasterios, casi todos constituidos por celdas independientes, que visitaba de vez en cuando, lo que le ocasionó escrúpulos de conciencia por romper la soledad. Para visitarlos tenía que atravesar, y lo hacía tranquilamente, un río, infestado de cocodrilos: Podemos imaginarnos cuál sería la formación ascética y mortificada que daría a sus monjes. Sin embargo, insistía en que la perfección no consiste en la penitencia, sino en el amor. Les recalcaba el pensamiento de la muerte, haciéndoles imaginar que no terminarían el día o la noche. Santa Teresa escribe que parece que algunas ondas parece que han venido al convento para no morirse. Hoy se puede decir que la gente cree que no hay más vida que ésta, en consecuencia hay que disfrutarla y procurar no morirse nunca, tal es la valoración que hacen de sus propios cuerpos. Antonio educaba a sus discípulos en el ma­yor desprecio al demonio. "Es un ser-les decía- que teme la oración, el ayuno y las buenas obras. No es capaz ni siquie­ra de detenerme cuando hablo mal de él. En el año 311 Antonio se presentó en la ciudad de Alejandría. Maximiano había recrudecido su persecución, y el Santo, con su túnica de pieles blancas, bajó a con­solar a los posibles mártires. En cuanto renació la paz, volvió él a su monasterio, de donde salió para fundar otro monasterio, cer­ca del Nilo, aunque él siguió viviendo en su montaña. Allí conti­nuó alternando el trabajo manual con la oración, hasta que el arrianismo le sacó otra vez de su Tebaida y le llevó a Alejandría a, donde sus sermones y milagros convirtieron a muchos.

SAN JERONIMO Y DIDIMO EL CIEGO

Cuenta San Jerónimo que durante su estancia se encontró con el famoso filósofo cristiano Didimo el Ciego, al que con­soló diciendo que debía apreciar más la luz de Dios y de su amor que la de los ojos, que nos es común hasta con los gusanos. Lo mismo San Jerónimo que San Atanasio nos refiere sus disputas con los filósofos paganos, a algunos respondió que no necesitaba de libros en su retiro, contemplando el de la naturaleza, frase que Juan Pablo II repetía en sus cortas vacaciones entre montañas. A algunos, que intentaban reírse de su falta de letras, les preguntó qué era más intere­sante, si los libros o el buen sentido que los inspiraba. "El buen sentido", le dijeron. "Pues ése lo tengo yo.     

San Jerónimo cita varias cartas del Santo dirigidas a sus monjes. En ellas les recomienda como necesario para cada escalón de la santidad el conocimiento de sí mismo. San Ata­nasio nos ha conservado la que contestó a Constantino el Grande y sus dos hijos recomendándoles que no se olvida­ran del juicio. "No os maraville -decía a sus monjes- que el emperador haya escrito a un hombre como yo. Maravillaos de que Dios nos haya hablado por medio de su Hijo: Cuando los suyos se asombraron del número de vocaciones religiosas, él les anunció con lágrimas en los ojos que llegaría el día en que los monjes habitarían en buenos edificios en las ciudades, comerían en abastecidas mesas, y no se diferendarían de los seglares más que en el vestido. Hoy ni siquiera en eso.

COMO JUAN BAUTISTA EN EL DESIERTO

Si refiriéndose a Juan Bautista Jesús hizo el elogio mayor que brotó de sus labios, hoy, tomándolo del evangelio, la Iglesia puede decir lo mismo de Antonio. Aquel egipcio analfabe­to y tosco con sus cien años de historia casi en su totali­dad pasados en soledad y silencio, es uno de los hombres de Dios que más han influido en la construcción del Reino de Dios. Pedro está a la cabeza de los papas y obispos, Pablo al frente de doctores y misione­ros, Esteban el primero de los mártires, Antonio el funda­dor de doctores de la santidad. Tras él monjes, frailes, religiosos todos le siguen como a pastor y padre. He aquí su obra que ni él mismo pudo nunca medir y agradecer debidamente a Dios. La vida humana como una búsqueda absoluta de santidad, la vida humana resuel­ta según este único afán y propósito, ese fué su invento, su hallazgo genial, su sistematización del evangelio para ofrecer un género de vida original y extraño pero tan profundo  y definitivo que todos los demás fundadores han aplicado su invención a cada tiempo. Su vida pues, obtiene todo el valor de una voz que se alza en el desierto, invitando desde allí a los elegidos del Señor, a seguir su senda. Otros escribirán tratados, otros recorrerán el mundo, otros derramarán su sangre, Antonio sobre aquellos arenales junto a Menfis encenderá una hoguera para orientar a los generosos tras las huellas del Señor. Empezó tomando a la letra aquello de “ve y vende todo lo que tienes...” Tenía dieciocho años, no sabía leer ni es­cribir, no era más que un pobre ignorante, que entendió a Dios. Lo vendió todo y siguió a Cristo buscándole en la soledad. Primero junto a su casa, después escondido en un sepulcro, al fin la inmensa soledad de los desiertos. Allí se puso a hablar con Dios. Y surgió la fecundidad, te­nía que surgir, porque aquel hombre diminuto, como semilla sobre la tierra, llevaba la vida y la verdad. A él acudían de todos lados los buscadores de Dios. Arreciaba la última per­secución; justo el año en que Diocleciano subía a emperador de Roma.

EL FUNDADOR DE LA VIDA RELIGIOSA

Antonio bajaba al desierto. Las ciudades se despoblaban y rebosaban las grutas y las ermitas. Surgió una nueva sociedad de hombres que seguían una forma de vida, aparentemente vie­ja, pero auténticamente original, la comunidad cristiana depurada, el programa del evangelio hecho carne. Aquellos primeros monjes vivían cantando al Señor y meditando, trabajando con sencillez y mortificando la carne, peleando  con demonios y elevando a profesión la más bella caridad. Cantaban. En aquellos desiertos se empezó a sistematizar el canto de los salmos se­gún las horas del día y a leer la escritura distribuida en leccio­nes. Se estrenaba el oficio divino, y la meditación del evangelio a determinadas horas. La vida era durísima. Pan, agua y sal constituían la comida diaria; algunas verduras cocidas en agua la comida de invitados. Al ponerse el sol era la hora del refrigerio único, el pan se guardaba en agua más de seis meses, ¿aquello era comer? Se inventó la  interrupción del sueño levantándose a cantar, se instituyó el cilicio perpetuo sobre la carne, se hizo de las pieles de animales el primer hábito y se descubrió que había un modo de trabajar elemental y sencillo, que consistía no en producir, como hoy decimos, sino en alabar al Señor tejiendo mimbres para esteras y cestas que se daban a los pobres. Y todo en fraternidad en que aprendieron por fin los hombres el arte de ser humildes y de ser sinceros, en fraternidad y sumisión al superior que era abad, es decir padre. Y todo batallando perpetua­mente con demonios de toda especie, que convertían el desierto y después los monasterios y los con­ventos en auténticas palestras. Había nacido la vida religio­sa. Sólo faltaba su proyección social. Antonio se la dio y acudía a Alejandría cuando el obispo le llamaba. Unas veces para exhortar al marti­rio -eran los tiempos de Maximiano-, otras para discutir con los filósofos paganos, o para increpar a los prime­ros arrianos y otros herejes, también para escri­bir a Constantino, el primer emperador cristiano, y siempre para volverse a su “palacio” con aquellos príncipes del amor que iban con el tiempo a extender su invento por Oriente y Occidente. Heráclides, Isidro, Pablo, Basilio, Gregorio, Casiano. Antonio era iletrado, pero sapientísimo. Ya lo había dicho Jesús: “Te alabo. Padre, porque ocultas­te estas cosas a los sabios y se las has revelado a los peque­ños”. Antonio era pequeño, por ello supo tanto, que su palabra todavía late en los escritos de los autores sobre la santidad.

MAESTRO DE SANTIDAD

Fué San Atanasio, su más glorioso biógrafo, quien nos dejó ordenada la límpida corriente de su doctrina de abad, aquel pan de cielo que él partía con cientos de hijos, allá cuando el sol se ponía en lontananza y aullaban los chacales del desierto. Los temas elemen­tales de aquella soberana pedagogía se reducían a tres; modo fuerte de luchar contra los demonios, un modo sencillísimo de hacer el servicio de Dios y una sólida interpretación de esta vida como espera y palenque. Su arte de pelear, su estrategia divina es extensa y escasa en normas, reglas y consejos. Afirma que los demonios combaten a los monjes, cosa que no hacen con los mundanos. La oración y el ayuno de que habló el Señor son las armas invencibles, pero él añade por su cuenta otras dos ingenuas, encantadoras, infantiles, Antonio escupe al demonio cuando éste se le presenta, Le ahuyenta con la señal de la cruz. Podemos creer que a él se debe desde entonces la costum­bre de hacer la señal de la cruz y creer en su eficacia. Buen invento que sólo pudo hacer un niño o un ángel. Antonio inculca sin cesar a los monjes que ellos son los siervos del Señor. Su vida monacal es su servicio, ser­vicio pues el canto de los salmos a hora prima y a hora tercia, servicio, la penitencia y la abstinencia, servicio la lección y el trabajo humilde de los cestos. Servicio y es­pera de la vida eterna. Aquí es donde Antonio trascien­de y explica lo que a nosotros se nos hace tan inexplica­ble: aquella manera de vivir. Antonio no cesa de incul­car que la vida es breve y la eternidad es sin fin, que las cosas de abajo son pequeñas si se las compara con las de arriba y que la hora del paso, de la cita con Dios, de la hermosa muerte, es incierta, lo que obliga a estar siem­pre en espera, en tensión siempre. Apenas nada más encontramos en aquellas exhortacio­nes paternas de Antonio a los suyos.

LA ALEGRIA DEL ESPIRITU

Su austeridad extrema puede in­ducirnos a creer en la doctrina y ejemplo de un hombre pe­simista que nos vino a amargar la existencia. Sin embargo no es así. Una mina deliciosa de optimismo encontramos en la doctrina de Antonio. El gran penitente habla poco de pecados y mucho de la bondad de nuestra alma. “Su integridad principal, nos dice, no ha sido manchada nunca por nada.” Dios no hace nada mal hecho, somos buenos y nuestro deber está en guardar el alma buena que el Creador nos dió. Es tal el optimismo de este santo tan duro, que al llegar a mencionar a sus enemigos más terribles, los demonios, contra los que nunca cesó de luchar, insiste en que ellos no son malos por naturaleza sino por su voluntad. ¿Habría leído Juan Jacobo Rousseau estas animosas palabras del santo que no se fué a la Arcadia sino al desierto a hacer penitencia? Antonio pide y enseña sin cesar, que es menester conservar la santa “laetitia”, esa divina alegría sin la cual la virtud y dureza de sus hombres no será ni buen servicio al Dios que nos hizo buenos, ni buena espera de un cielo, que por ser también bueno, hay que saber esperarlo alegre­mente. Frente a la angustia de los tiempos modernos, que son los tiempos blandos, ¡cómo conforta encontrar en Antonio la armonía y alianza de las dos posiciones contra­rias a lo nuestro, la dureza y la alegría!

SU MUERTE

A los ciento cinco años, conociendo su fin próximo, repartió su herencia, enviando una túnica de piel de cordero a San Atanasio, como símbolo de la unidad de su fe con el campeón de la Santísima Trinidad, y otra al obispo Serapión. La historia de los símbolos con que es representado San Antón es muy variada. Suele representársele con un báculo en forma de cruz, por su dignidad abacial o como recuerdo del signo que tanto usó para rechazar al demonio, o con la campanilla, un cerdito o un libro, y algunas vez con unas llamas. El simbolismo del libro se refiere al de la naturaleza que decía leer, o a las reglas de los monjes, aunque no escribió ninguna. El cerdito ha dado lugar a una evolución curiosa. Al principio, representaba al demonio y las tentaciones impuras con las que le acometió, pero en el siglo XII se consideró al cerdo animal relacionado con el Santo, por los cerdos que se vendían para dar limosnas a los pobres. Se les ponía un cascabel en la nariz y se los alimentaba gratuitamente por las casas donde se metían, y así se llegó a la protección sobre los animales. A San Antonio Abad se le cita en el canon de las liturgias bizantina, copta y armenia. Antonio tenía noventa años, ya era hora para esperar al Señor. Huyendo de la fama se había retirado con los dos predilectos, Amato y Macario, a lo más profundo del desierto. Allí va a morir a los ciento cinco años y despidiéndose de sus discípulos expiró dulcemente, el 17 de enero del año 356, dejando en testamento que le entierren donde nadie pueda saberlo, “ya me verán, dijo sonriendo, el día en que mi cuerpo resucite para siempre”.

JESUS MARTI BALLESTER

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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