MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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16.192

17-02-2010

MD 2445

ORDINARIO

C

LITURGIA DE LA HORAS

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MIÉRCOLES CENIZA

Este link (enlace) cuaresma ,lo direcciona para leer el mensaje de SS. Benedicto XVI Cuaresma 2010 y más sobre la Cuaresma

 

Orientación de la celebración del Miércoles Ceniza.

(El templo esté levemente iluminado).

Hermanos y hermanas: La Iglesia está a oscuras, necesitamos luz. Si no hay luz, no sabemos a donde vamos. En la vida hay muchos que no saben a dónde van ni para qué están en el mundo. Cristo es “la Luz que ilumina a todo hombre”. Lo celebraremos en la Vigilia Pascual cuando cantamos “Esta es la luz de Cristo”. Por esto se halla presente tu cirio pascual, para recordarnos que la Cuaresma es camino hacia la Pascua. (Se enciende el cirio).

Hoy con el rito de la imposición de la ceniza comenzamos el camino hacia la Pascua. A este camino lo llamamos Cuaresma. Cinco semanas de gozosa penitencia para revisar nuestra vida, dejarnos iluminar por la Palabra de Dios y zambullirnos en la misericordia de Dios.

El color litúrgico es el morado. Color que nos recuerda la austeridad de este tiempo. Por la misma razón no cantaremos la Gloria ni el Aleluya que retornarán solemnemente en la Vigilia Pascual.

Nos ponemos de pie. Recibimos al padre que en nombre el de Cristo presidirá nuestra eucaristía, y uniendo nuestros corazones y nuestras voces, cantamos.

 

1.      RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Cír. Sab 11,23.24.26

Señor, tú eres misericordioso con todos y no aborreces nada de lo que has hecho, cierras los ojos a los pecados de los hombres para que se arrepientan y los perdonas, porque tú eres el Señor, nuestro Dios.

La imposición de la ceniza es un rito penitencial. Por eso, ahora se suprime el acto penitencial acostumbrado, y el celebrante reza la Oración de la asamblea.

ORACIÓN COLECTA

Señor nuestro, concédenos iniciar con el santo ayuno cuaresmal un camino de verdad era conversión y de afrontar con la penitencia la lucha contra el espíritu del mal. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

2.      LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA JI 2, 12-18

El profeta Joel nos exhorta vibrantemente al arrepentimiento y a la conversión mediante la penitencia.

Lectura de la profecía de Joel.

Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque El es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en amor, y se arrepiente de sus amenazas. Quién sabe si El no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! Que el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial! Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: “Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?”. El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo.

Palabra de Dios

COMENTARIO

A Israel se le reprocha por numerosos atropellos. Además, se mantienen las ceremonias religiosas, las cuales son pretextos para borracheras y prostitución. Hacen tomar vino a los nazarenos, pero se acalia a los profetas que anuncian la Palabra de Dios. Ahora, no pueden esperar sino el castigo de Dios.

SALMO Sal 50, 3-6. 12-14. 17

El salmo es la súplica del pecador arrepentido. Es la súplica penitencial por excelencia. Participamos de esta oración, aclamando Ten piedad, Señor; porque hemos pecado.

R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga. Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.

SEGUNDA LECTURA 2Cor 5, 20—6, 2

San Pablo nos exhorta a “dejarnos reconciliar con Dios”.

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Nosotros somos embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo:

déjense reconciliar con Dios. A Aquél que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por El. Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque El nos dice en la Escritura:

“En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí”. Este es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Nos presentamos como mensajeros de Cristo”. Esto no vale solamente para los apóstoles y Pablo, vale también para nosotros cuando vamos a visitar al enfermo o al necesitado. Cuando vamos donde el hermano, superando los recelos para crear espíritu de confianza.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cf r. Sal 94, 8. 7

No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor.

EVANGELIO Mt 6, 1-6. 16-18

Jesús recomienda la oración, el ayuno y la limosna y señala las características que las hacen meritorias.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

La verdadera religión es comunicación del hombre con Dios en sinceridad de mente y voluntad. El hombre debe comunicarse por el lenguaje del cuerpo. En este intento, la limosna, la oración y el ayuno son gestos que ayudan a la comunicación. Dios ve en lo secreto, por eso todo gesto publicitario desvirtúa una acción buena.

BENDICIÓN E IMPOSICIÓN DE LA CENIZA

Después de la homilía el sacerdote, de pie, con las manos juntas dice:

Queridos hermanos: oremos a Dios, nuestro Padre, para que se digne bendecir con su gracia estas cenizas que vamos a imponer sobre nuestras cabezas en señal de penitencia.

Y después de una breve oración en silencio, prosigue con las manos extendidas:

Dios nuestro, que te conmueves ante quienes se humillan y hacen penitencia, escucha con bondad nuestra súplica y derrama la gracia de tu bendición sobre estos hijos tuyos que van a recibir las cenizas, para que sean fieles a las prácticas cuaresmales y así lleguen a celebrar, con un corazón puro, el misterio pascual de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

O bien:

Señor y Dios nuestro, que no quieres la muerte del pecador sino que se arrepienta, escucha con bondad nuestra oración y bendice estas cenizas que vamos a imponer sobre nuestras cabezas, reconociendo que somos polvo y al polvo hemos de volver, y concédenos, por medio de las prácticas cuaresmales, el perdón de nuestros pecados y la vida nueva a imagen de tu Hijo resucitado. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

R. Amén.

Bendición de la ceniza

Y rocía con agua bendita las cenizas, sin decir nada. Seguidamente, todos los fieles se acercan al sacerdote que impone la ceniza sobre ellos; a cada uno le dice:

Conviértete y cree en el Evangelio. (Cfr. Mc 1,15)

O bien:

Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás (Cfr. Gn 3,19)

Imposición de la ceniza

La ceniza recibida es signo de conversión; petición de perdón y confianza en la misericordia de Dios.

Permanecemos en nuestros sitios. Nos acercamos ordenadamente a recibir la ceniza. Mientras marchamos, digamos en el fondo de nuestro corazón: Me rebelé contra Dios; yo que no soy más que polvo.

(Se puede cantar un salmo u otro canto adecuado).

ANTÍFONA 1

Revistamos el hábito de la penitencia con la ceniza y el cilicio; ayunemos y lloremos delante del Señor, porque nuestro Dios es compasivo y misericordioso para perdonar nuestros pecados.

ANTÍFONA 2 (CftJI 2,17, Est 4,17)

Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, ministros del Señor, diciendo: Perdona, Señor, atu pueblo; no permitas que callen quienes te alaban.

ANTÍFONA 3 (Sal 50,3)

Borra mi culpa, Señor.

Esta antífona puede repetirse después de cada uno de los versículos del salmo 50.

RESPONSORIO (Cf Bar 3,2; Sal 78, 9)

R. Reparemos el mal que cometimos por nuestra ignorancia, no sea que, sorprendidos por la muerte, busquemos el tiempo para hacer penitencia y no lo encontremos. Míranos, Señor, y ten piedad de nosotros, porque hemos pecado contra ti.

V. Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos, Señor. Míranos, Señor.

No se dice Credo.

Acabada la imposición de las cenizas, el sacerdote se lava las manos; el rito concluye con la Oración de los Fieles y la Misa continúa como de costumbre.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos:

Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado:

·        Por la Iglesia que somos todos: para que el Señor perdone los errores cometidos y nos purifique. Oremos.

·        Por el mundo entero: para que el Señor perdone los pecados de los hombres, las familias y los pueblos. Oremos.

·        Por los cristianos alejados de la práctica religiosa: para que se dejen reconciliar con Dios. Oremos.

·        Por nosotros que hemos recibido la ceniza: para que practiquemos con fervor la oración, la limosna y el ayuno. Oremos.

3.      LITURGIA EUCARÍSTICA

Presentación de las ofrendas: Cristo muerto y resucitado para nuestra salvación, es nuestra gran ofrenda al Padre. Unidos a él presentemos nuestros corazones arrepentidos y dispuestos a dejarse reconciliar con Dios.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte el sacrificio con el que iniciamos solemnemente la Cuaresma, te pedimos, Señor, que por las obras de penitencia y caridad, dominemos nuestras pasiones y, limpios de pecado, podamos celebrar con fervor la Pasión de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Prefacio: El Señor quiere reconciliarnos. Con alegría gratitud elevemos, junto al celebrante, el canto de alaban porque “con el ayuno y las prácticas cuaresmales quiere elevar nuestro espíritu y darnos fuerza”.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Cfr. Sal 1,2-3

El que medita la ley del Señor de día y de noche, da fruto a su debido tiempo.

Comunión: Jesucristo nos ofrece el alimento de su Cuerpo para recorrer el camino de conversión hacia la Pascua, Con alegría marchemos a recibir el Pan de Vida.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalécenos, Señor Dios, con los sacramentos recibidos para que nuestro ayuno sea agradable a tus ojos y cure todos nuestros males.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

4.      RITO DE CONCLUSIÓN

ORACIÓN SOBRE EL PUEBLO

(facultativa)

El sacerdote con las manos extendidas sobre el pueblo, dice la siguiente oración de despedida: Infunde el espíritu de arrepentimiento sobre los que se inclinan ante ti, Dios nuestro, para que merezcan conseguir, por tu misericordia, los premios prometidos a los que hacen penitencia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Canto final; Con alegría por haber proclamado nuestra fe en el perdón misericordioso de Dios, nos retiramos cantando.

 

ESTUDIO Y REFLEXIÓN BÍBLICA

 

 

San Mateo 6, 1-6.16-18:

“Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

1.     JESÚS NO ENSEÑA CUALES SON LAS BUENAS ACTITUDES DE LOS CRISTIANOS Y CUALES SON PROPIAS DE LOS FARISEOS.

Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos”: Estar atentos para evitar hacer justicia con ostentosidad, es decir no se ha de practicar las buenas obras para ser vistos por los hombres. La virtud se practica por amor a Dios. Sólo así se tendrá “premio,” “recompensa” Pues “el que quiere hacer ostentación de su virtud, no trabaja por la virtud, sino por la fama.” Por eso los que así obran “recibieron” ya su recompensa.

2.     Y CUANDO DES LIMOSNA, NO LO VAYAS PREGONANDO

“Y cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres.”

El cuidado de los pobres era carga de la comunidad. En tiempo de Jesús, los sábados se recogían en todas las sinagogas a la salida de las mismas las aportaciones voluntarias. Este sistema era anónimo. Aparte de esta colecta semanal se admitían dones voluntarios. Los fariseos solían dar limosna con gran ostentación a los pobres encontrados en los caminos o reunidos en plazas con motivo de alguna solemnidad. Y hasta parece que para excitar la generosidad se había introducido la costumbre de proclamar los nombres de los donantes, sea en las reuniones sinagogales, sea en las calles o plazas con ocasión de alguna solemnidad especial, ante las gentes reunidas (Eclo 31:11).

3.     CUANDO TÚ DES LIMOSNA QUE TU MANO IZQUIERDA IGNORE LO QUE HACE LA DERECHA

 “Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

Rabí Eleazar (c.270 d.C.), decía: “Quien da limosna en lo oculto es más grande que nuestro maestro Moisés.” No se trata de la “vida interior” frente a la exterior. Es el “espíritu” de la obra lo que se destaca. El espíritu cristiano de la enseñanza no exige naturalmente el cumplimiento material de lo que se expresa. No es tanto la materialidad de la realización lo que se censura, sino la intención con que se hace. En otro pasaje que recoge Mateos, Jesús hará ver que el mérito de la limosna no está tanto en la cantidad de ésta cuanto en el espíritu y amor a Dios que en ella se ponga (Mt 12:41-43).

4.     CUANDO USTEDES OREN, NO HAGAN COMO LOS HIPÓCRITAS

“Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.”

Jesús, censura y expone cuál ha de ser el espíritu cristiano de sus discípulos en la oración. Todo judío piadoso varón había de orar tres veces al día, sobre las nueve de la mañana, mediodía y sobre las tres de la tarde; Generalmente se oraba de pie, pero también era frecuente orar de rodillas. Se solía orar tendidos los brazos al cielo, e incluso vueltas las palmas de las manos, como esperando el don que esperaba recibirse.

Mas para el fariseo —“hipócrita” — también la oración era motivo para su vanidad. Les gustaba orar ostentosamente en las “sinagogas,” en el templo — también estaba permitida la oración en cualquier lugar puro — y en los ángulos de las plazas, probablemente para no ser interrumpidos en su exhibicionista oración por los transeúntes y bestias de carga. Jesucristo los describe diciendo el modo que oran “estando de pie.”Lo que se censura no es la posición, máxime cuando generalmente se oraba de pie, sino el modo exhibicionista con que oraban, es decir en pose. Con ello ya recibieron su recompensa al ser vistos por los hombres, por quienes lo hicieron.

5.     LA ORACIÓN CRISTIANA EXIGE COMO CONDICIÓN LA SINCERIDAD Y SENCILLEZ

Nuestra actitud cristiana de orar, en contraste con el estilo de los fariseos, la hacemos dentro de la “habitación y, cerrada la puerta, oramos al Padre, íntimamente, El ve en lo secreto, el siempre nos oirá. Lo que Jesús censura es la oración público-exhibicionista farisaica, y el contraste se presenta en el retiro privado del hogar. No se trata de censurar la oración pública — no es éste su objetivo —, que Jesús mismo recomendó en otras ocasiones. Se busca a Dios, que está en todas partes, no la exhibición.

También la oración cristiana exige como condición la sinceridad y sencillez, sin la “charlatanería” en la oración, esto es diciendo cosas vanas o inútiles, sea pretendiendo recitar unas fórmulas largas o calculadas, como si ellas tuviesen una eficacia mágica ante Dios. No es ésta la actitud cristiana en la oración, pues Dios conoce las cosas de las cuales tenemos necesidad antes de que se las pidamos.” Porque la oración no es locuacidad, sino el corazón volcado en Dios.

No pretende Jesús con esta enseñanza condenar la oración larga. No es éste el propósito de su enseñanza. La censura va contra la mecanización formulista o semimágica de la oración. Ni va contra la extensión de la oración. El mismo, en Getsemani, dio ejemplo de oración larga, al permanecer en la misma “una hora” de oración (Mt 26:39.42.44, par.), lo mismo que al pasarse, en ocasiones, la noche en oración.

"No poseo el valor para buscar plegarias hermosas en los libros; al no saber cuales escoger, reacciono como los niños; le digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende." (Santa Teresita de Lisieux)

6.     SOBRE LA ORACIÓN

Santa Teresa de Jesús nos dice “quien ha comenzado a hacer oración, no la deje, pues la oración es el remedio para tornarse a remediar y sin oración será mucho más difícil.” (V 8, 5).Y luego nos define que la oración como: tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama (V 8, 5) y Santa Teresita de Lisieux nos dice que: "Para mí, la Oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría. En una palabra es algo grande, algo sobrenatural que me dilata el alma y me une a Jesús."

"¡Qué grande es el poder de la oración!. Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide." (Santa Teresita de Lisieux)

6.        JESÚS NO HABLA DEL ESPÍRITU CRISTIANO A PROPÓSITO DEL AYUNO

Dice Jesús: “Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.”

Otro de los casos en que Jesús no habla del espíritu cristiano es a propósito del ayuno, de tanta importancia en el judaísmo y cristianismo.

En aquel tiempo los judíos tenían prescrito un ayuno obligatorio para todos en el día de Kippur, día de la gran expiación (Lev 16:29), día del ayuno por excelencia (Act 27:9). Pero había también otros ayunos supererogatorios, que vinieron a incorporarse a la práctica colectiva de la vida piadosa. Algunos fariseos ayunaban todo el año. En los días más severos estaba prohibido saludar, y por eso se caminaba con la cabeza baja y, a veces, velada. En otros ayunos secundarios se prohibía trabajar, tomar baños, ungirse con perfumes y llevar calzado. En este ambiente, todavía había quienes, deseosos de ser vistos por los hombres y cobrar fama de virtuosos por sus ayunos, querían acusar esto en la cara, ensombreciendo ésta y presentándose “entristecidos.” Este ayuno era total hasta la puesta del sol.

Nuevamente ante este cuadro exhibicionista de los fariseos, Jesús nos presenta el espíritu del ayuno cristiano. Y lo presenta con las hipérboles orientales de contraste, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Hecho sólo por Dios, El lo verá y “premiará.”

7.     NUESTRA BUENAS OBRAS LA HACEMOS POR AMOR A DIOS

Jesús nos ha enseñado a través de este evangelio, un principio importante, no debemos buscar la recompensa en la opinión de los hombres, El lo repite insistentemente, por tanto, nuestra buenas obras la hacemos por amor a Dios, sin preocuparnos si los demás la aprueban o no. Obramos por Dios, por amor y por fidelidad a EL, si lo hacemos así en conciencia, podremos esperar la recompensa del Padre por nuestro buen actuar.

Nuestro Buen Padre, esta presente en toda nuestra vida, el sabe lo que hacemos y por que lo hacemos.

La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

VOLVAMOS AL CAMINO DEL SEÑOR

La liturgia de la Palabra de hoy nos lleva de la mano por el camino de la verdadera alegría, viniendo a buscarnos en los callejones sin salida donde nos metemos y donde no podemos avanzar. Penitencia y arrepentimiento no son sinónimos de abatimiento, tristeza o frustración; por el contrario, constituyen una modalidad de apertura a la luz que puede disipar las oscuridades interiores, hacernos conscientes de nosotros mismos en la verdad y hacernos gustar la experiencia de la misericordia de Dios. El siempre ve y conoce nuestras mezquindades y suciedades interiores y, sin embargo, ¡qué diferente es su juicio del nuestro!

"En tu luz veremos la luz" (Sal 35,10b): admirados notamos que desde el momento en que nos ponemos en camino, él nos envuelve con un amor más grande, nos despoja de nuestro mal y nos reviste de una inocencia nueva.

El Señor había asignado al profeta la misión de convocar al pueblo para suscitar nueva esperanza a través de un camino penitencial; a los apóstoles les confía el ministerio de la reconciliación; a la Iglesia hoy, le encarga proclamar que ¡ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación! Volvamos al camino del Señor con todo su pueblo, dejémonos reconciliar con Dios permitiendo a Cristo que asuma nuestro pecado: sólo él puede conocerlo y expiarlo plenamente. Renovados por el amor aprenderemos a vivir bajo la mirada del Padre, contentos de poder cumplir humildemente lo que le agrada y ayuda a nuestros hermanos. Su presencia en el secreto de nuestro corazón será la verdadera alegría, la única recompensa esperada y ya desde ahora pregustada.

ORACIÓN

Padre mío, tú que ves en lo escondido, sabes cómo rehúyo de lo escondido del corazón y cómo busco la admiración de los hombres, pobre recompensa al orgullo de mi "yo" que recita su papel en la comedia de la piedad humana.

Muy distinto, mucho más desconcertante, es el misterio de tu piedad, pero cómo lo ignoro todavía, vagando lejos... Hazme volver, te suplico, a la hondura de mi ser donde tú moras: en la luz nueva del arrepentimiento exultaré de gozo en tu presencia.

Padre nuestro, que estás en los cielos, tú conoces el mal del mundo y cómo yo lo aumento cada día. Ayúdame hoy a acoger el día de salvación; concédeme ahora el mirar a tu Hijo, tratado como pecador por nosotros, crucificado por nosotros, por mí. Reconciliado por el Amor infinito, viviré en el humilde amor que no busca otra recompensa fuera de ti.

SANTORAL

 

LOS SIETE SANTOS FUNDADORES DE LOS SERVITAS S. XIII

La amistad ha sido siempre cantada en la Sagrada Escritura. "El mejor tesoro es un buen amigo". Hoy más que nunca se habla y escribe de fraternidad y solidaridad. Buen reclamo, pues, estos siete Santos Fundadores, con su mensaje para este mundo que tanta necesidad tiene de verdadera amistad y de generosa entrega.

Estamos en el siglo XIII y en la rica y artística ciudad de Florencia. Es este un caso insólito en la vida de la Iglesia, que ella celebre en su liturgia a tan elevado número de Santos, sin preocuparse de sus nombres ni de sus vidas, siendo que no murieron mártires como en tantos casos través de los siglos de la Iglesia. Mártires si que los hay en grupo y sin saber sus nombres. Entre los demás, no.

El siglo XIII estuvo dominado por un gran movimiento evangélico, en el que se destacan los nombres de Santo Domingo y San Francisco, pero que tuvo no pocas ramificaciones más. Dentro de esta floración de grupos evangélicos es donde hay que situar la iniciativa tomada por los Siete Hermanos hacia el año 1233. Estos seglares florentinos, comerciantes en lanas, renunciaron al mundo para retirarse al Monte Senario - a 18 kilómetros de Florencia - a fin de vivir en pobreza individual y penitencia, bajo la Regla de San Agustín, y entregarse allí misrno a la contemplación.

Un racimo de santos que la propia Virgen convocó para su servicio en el seno de una ciudad turbulenta y dividida por discordias civiles; en la Florencia de la primera mitad del siglo Xlll, guelfos y gibelinos se hacían implacablemente la guerra, y de esta lucha fratricida iba a salir una orden religiosa cuyos fines eran la plegaria, la humildad y la devoción a la Reina de la Paz.

Siete jóvenes mercaderes se reunían a la caída de la tarde en una asociación mariana de alabadores de la Santísima Virgen, y el día de la fiesta de la Asunción, el 15 de agosto de 1233, se les apareció Nuestra Señora «con gesto de dolor, vestida de luto y velada de negro la cabeza, como una Madre dolorosa, porque el Amor no era amado y la caridad estaba herida» (P. Bargellini).

Los siete se retiraron a hacer penitencia como ermitaños en Monte Senario, no lejos de la ciudad, para acabar convirtiéndose en una orden mendicante, la de los Siervos de la Bienaventurada Virgen María o servitas, que no tardaría en dar un gran santo a la Iglesia, san Felipe Benicio.

Pero no se puede vivir según el evangelio sin sentir la preocupación por los demás. Por eso, los «Siervos de María» trabajaron por la reconciliación de sus conciudadanos divididos con excesiva frecuencia. Semejante ideal no dejó de suscitar vocaciones y, desde mediados de siglo, se ve cobrar auge en la Toscana a la Orden de los Servitas.

De estos fundadores, canonizados colectivamente en 1888, recordamos especialmente al primer superior de la comunidad, Bonfiglio Monaldi, quien tras regir la orden durante dieciséis años, dimitió de su cargo para dedicarse a la vida retirada y a la oración; y al más joven de todos,  Alessio Falconieri (1200-1310), que moriría superados los cien años en 1310, el 17 de febrero según la tradición y que rehusó por humildad ser sacerdote y fue tan sólo hermano lego que recogía limosnas y se ocupaba de las tareas más oscuras. Pero tal vez sea injusto hacer distinciones entre quienes no quisieron otra que la de ser espejos de la paz de las almas a imitación de María.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

 

PEDIDOS DE ORACIÓN

 

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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