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MISA
DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
Desde el
26 de febrero de 2002 todos los días en Internet – Santiago de Chile-Chile
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina
y Santoral, mas antigua de Internet
www.caminando-con-jesus.org
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Fecha
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Edición Nº
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Tiempo
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Ciclo
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LINK L.
HORAS
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16.192
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18-03-2010
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MD 2474
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ORDINARIO
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C
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LITURGIA DE LA HORAS
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ESTE SUBSIDIO ESTA
PUBLICADO ADEMÁS TODOS LOS DÍAS EN ESTE LINK: MISA DIARA
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Tiempo
de Cuaresma, cuarta semana, jueves, Morado
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(enlace) cuaresma , más temas y reflexiones
sobre la Cuaresma
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(enlace) para leer sobre: HISTORIA
DE LA SALVACIÓN
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 104, 3-4
Que la alegría llene el corazón
de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes, busquen
siempre su rostro.
ORACIÓN COLECTA
Señor, imploramos tu
misericordia para que, purificados por la penitencia y ejercitados en la
práctica de las buenas obras, nos hagas perseverar en el sincero cumplimiento
de tus mandamientos y llegar bien dispuestos a las fiestas de Pascua.
Por nuestro Señor Jesucristo.
LECTURA Éx 32,
7-14
Lectura del libro del Éxodo.
El Señor dijo a Moisés: “Baja
en seguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido.
Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y
se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante
de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: «Éste es tu Dios, Israel, el
que te hizo salir de Egipto»”. Luego le siguió diciendo: “Ya veo que éste
es un pueblo obstinado. Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y
los exterminaré.
De ti, en cambio, suscitaré una
gran nación”. Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras:
“¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que Tú mismo
hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa? ¿Por qué tendrán
que decir los egipcios: «Él los sacó con la perversa intención de hacerlos
morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra»? Deja
de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu
pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a
quienes juraste por ti mismo diciendo: «Yo multiplicaré su descendencia como
las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para
que la tengan siempre como herencia»”. Y el Señor se arrepintió del mal con
que había amenazado a su pueblo.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Moisés aparece en las dos lecturas que hoy nos
ofrece la liturgia de la Palabra. Aquí, aparece haciendo oración de
intercesión por el pueblo que ha caído en la idolatría. El Señor escuchó la
oración de Moisés y «se arrepintió de la amenaza que había pronunciado
contra su pueblo» como una forma de demostrar la inagotable misericordia
del Señor.
SALMO Sal 105, 19-23
R. ¡Acuérdate de tus promesas,
Señor!
En Horeb se fabricaron un
ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por
la imagen de un toro que come pasto. R.
Olvidaron a Dios, que los había
salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.
El Señor amenazó con
destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para
aplacar su enojo destructor. R.
VERSÍCULO Jn 3,
16
Dios amó tanto al mundo, que
entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.
EVANGELIO Jn 5,
31-47
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.
Jesús dijo a los judíos: Si yo
diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que
da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes
mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No
es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la
salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes
han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es
mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo.
Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el
Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su
voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no
creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas
piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo,
ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los
hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He
venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en
su propio nombre, a ése sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean,
ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que
viene del único Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el
Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su
esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha
escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán
lo que yo les digo?
Palabra del Señor.
COMENTARIO
En la discusión entre Jesús y los judíos, éstos
recurren a Moisés y la escrituras, en cambio el Maestro cita a Moisés como
testigo contra la autosuficiencia y obcecación de quienes pretenden
apoyarse en él, pero no creen en Aquel que ha venido a traer la salvación
preparada en la era mosaica. Jesús desenmascara el orgullo de los «creídos»
y ofrece el testimonio más valioso para los creyentes, que consiste en sus
obras en nombre de Dios, llenas de salud, perdón y vida en abundancia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios todopoderoso, concédenos
que la ofrenda de ese sacrificio fortalezca nuestra debilidad y la defienda
contra todos los males.
Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jer
31, 33
Dice el Señor: “Pondré mi ley
en su interior, la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán
mi pueblo”.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, por el sacramento que
hemos recibido purifícanos y líbranos de todo pecado, para que nos gocemos
con la plenitud de tu ayuda quienes estamos agobiados por el peso de
nuestra conciencia.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA
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“He venido en nombre de mi Padre y
ustedes no me reciben”
Jn
5, 31-47
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
1.
JESÚS, NOS
ARGUMENTA EL TESTIMONIO DEL PADRE SOBRE LA MISIÓN DEL HIJO.
Este discurso dogmático de Jesús, sobre
sus poderes divinos, tiene una segunda parte, la demostración, por
testificación del Padre, de que todo cuanto El enseña es verdad.
En este fragmento del Evangelio de san
Juan, Jesús no hablara del Testimonio que diera primero Juan Bautista,
luego el más importante de todos, El Padre que lo ha enviado, luego el de
las Sagradas Escrituras, que hablan de Jesús y finalmente las obras que
Jesús realiza, estas ultimas, son las que dan autentico testimonio de
Jesús.
Jesús basa el fundamento de su
argumentación en un principio que está en la Ley (Dt
19:15): la necesidad de testigos en un pleito. Situándose Jesús en él, les
dice: “Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría”. En
realidad no es que Jesús no admita como infalible su solo testimonio, como
argumenta en otra ocasión (San Juan 8:14ss), precisamente contra la
acusación judía de que El testificaba de sí (San Juan 8:13), pues sólo El
sabe de dónde viene y adonde va, sino que aquí, para argumentarles en el
terreno de su juridicidad humana, plantea su argumentación en el mismo
terreno de sus exigencias. No apela aquí a su testimonio. “Pero hay otro
(el Padre) que da testimonio de mí.
2.
EL TESTIMONIO
DEL BAUTISTA, QUE JESÚS DIRÁ QUE ÉL NO NECESITA
San Juan, (el evangelista) recoge antes,
como contraste, el testimonio del Bautista, que Jesús dirá que él no
necesita, pero que para los judíos les habría sido suficiente para ir a
Jesús. “No es que yo dependa del testimonio de un hombre” es decir, El no
lo necesita, pues tiene conciencia clara de quién es; “si digo esto,” la
evocación del testimonio del Bautista, “es para la salvación de ustedes”,
ya que, recibiendo el testimonio del Bautista, vendrían a Jesús, le oirían
convenientemente, y se salvarían.
Juan Bautista, era el “precursor.” Su
misión era mostrar oficialmente el Mesías a Israel (San Juan 1:31.33.34).
El prestigio que el Bautista tuvo entonces en Israel fue excepcional, así
lo registran los evangelios. Ante la conmoción mesiánica creada en torno al
Bautista, los judíos le enviaron una embajada oficiosa a preguntarle,
estando él en Betania de TransJordania, si él era
el Mesías. Y Juan dio testimonio a la verdad: él no era el Mesías, pero su
misión era ser su “precursor” (San Juan 1:19-34). Ellos daban tal crédito
al Bautista, que lo hubiesen reconocido por Mesías si él se proclamaba tal.
Y, puesto que él señalaba a Jesús como Mesías, que lo recibiesen, ya que
apelaban a “testimonios humanos.”
Pero aquella embajada al Bautista fue
una frivolidad para Israel. “Juan era la lámpara que arde y resplandece” en
la noche, a falta de sol. En la hora premesiánica
buena era la lámpara, la misión del Bautista, como lo es la lucerna en la
casa al anochecer.
Los calificativos con que se describe la
misión del Bautista tienen una fuerte evocación bíblica: “que arde y
resplandece.” Con estas dos expresiones se alude a su celo y a su palabra.
Precisamente en el libro del Eclesiástico se describe semejantemente a
Elías, “tipo” del Bautista (Lc 1:17; Mc 1:2ss): “Se levantó Elías, profeta, como fuego, y su
palabra ardía como antorcha” (Eclo 48:1).
Israel se conmovió ante la palabra del
Bautista. Vinieron multitudes de todas partes a oírle y bautizarse, dice
Jesús: “ustedes han querido gozar un instante de su luz”. La metáfora
piensan los autores que está tomada, sea de las costumbres de los niños de
saltar alegremente en torno al fuego, sea de las danzas que el pueblo solía
tener en las grandes solemnidades al resplandor de la luz de los grandes
candelabros del templo. Pero aquella conmoción expectante en torno a El
pronto se disipó. El influjo del Bautista en ellos fue por poco tiempo.
3.
“PERO EL
TESTIMONIO QUE YO TENGO ES MAYOR QUE EL DE JUAN”
Pero Jesús, no necesita testimonio de un
hombre de lo que El es y de su misión, El dice “Pero el testimonio que yo
tengo es mayor que el de Juan” son las obras que el Padre me encargó llevar
a cabo” Así es como, la testificación que da el Padre “con sus obras,” de
forma más íntima, y el testimonio que de El da el Padre en la Escritura.
Este es el primer testimonio objetivo argumentando en su favor: “son las
obras que el Padre me encargó llevar a cabo” Las “obras” que aquí dice son
los milagros hechos por El. El milagro es obra de Dios, que aquí testifica
la dignidad, misión y enseñanza de Jesús (San Juan 6:27; 32). Es el Padre
quien testifica que su Hijo es Dios. Frecuentemente Jesús lo argumenta en
los evangelios sinópticos como prueba apologética (Mt
9:2-8; 11:2-6.20-24; 12:28 par.). Así las “obras,” que son obra fundamental
del Padre, de la divinidad, dan testimonio de su dignidad, misión y
enseñanza.
Dice Jesús; “Y el Padre que me envió ha
dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su
rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él
envió.” Este “testimonio” que el Padre le rinde es íntimo y personal que el
Padre deja oír en el alma, y al cual aludirá San Juan el capítulo siguiente
(San Juan 6:44-46), y que confirma con un pasaje de Isaías (Is 54:13). Este testimonio, pues, íntimo, misterioso,
del Padre y en la conciencia, existe. Pues testificando el Padre de esa
forma misteriosa, personal e íntima, a favor del Hijo, ellos debieron venir
a El. Y no lo hicieron.
4.
“USTEDES
EXAMINAN LAS ESCRITURAS, PORQUE EN ELLAS PIENSAN ENCONTRAR VIDA ETERNA”
En el capítulo siguiente San Juan dirá:
“Todo el que oye al Padre, viene a mí; no que alguno haya visto al Padre”
(San Juan 6:45-46), salvo el Hijo (San Juan 1:18).
Por tanto, esta “audición” y esta “visión”
han de tomarse en un sentido especial, el cual el mismo San Juan lo recoge
en otros pasajes. Dice Jesús: “El que me ha visto a mí, ha visto a mi
Padre” (San Juan 14:9.7.8; 8:19). “Y yo hablo al mundo lo que le oigo a El
(Padre)” (San Juan 8:26.28.40.47).
Es así, según parece, como, de ese
testimonio íntimo del Padre a favor del Hijo, va el pensamiento a acusarles
de no haber ni “oído” ni “visto” al Padre, precisamente por no creer en el
Hijo. Este es el testimonio viviente y ostensible de aquél. El testimonio
del Padre en las Escrituras — Es el testimonio que, sobre todo para un
judío, era definitivo: “Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas
piensan encontrar vida eterna”. En el primer caso, Jesús les mandaría no
sólo practicar el cultivo de la Escritura, sino penetrarla profunda y
auténticamente. En el segundo caso, partiendo del estudio que ellos hacen
porque creen tener en ella la vida eterna, como enseñanza de camino y
mérito, les hace ver que ella habla de El y que así El está incluido en esa
“vida eterna” que ellos buscan. Indirectamente, con ello se encierra la
sugerencia de una censura al método erróneo como la cultivaban. Pues, bien
interpretada, lleva a El.
Que las Escrituras son fuente de vida
eterna, es algo que brota de la finalidad de su enseñanza y que se dice en
la misma Escritura. Pero lo eran como enseñanza, que había que comprobar
rectamente y luego vivirla auténticamente.
5.
“Y SIN
EMBARGO, USTEDES NO QUIEREN VENIR A MÍ PARA TENER VIDA”
Mas para que su estudio y comprensión
los llevase a Jesús, que era comprender su verdadero sentido en el camino
mesiánico y necesario para ir a Dios. Dice Jesús: “y sin embargo, ustedes
no quieren venir a mí para tener Vida”, Tenían ellos dos serios obstáculos
en íntima conexión. Uno era un error de método. Consistía en un
materialismo de la letra y de la tradición rabínica. Y así les resultaba
que la Escritura, fuente de vida, se les convertía en esterilidad y muerte.
“La letra mata” (2 Cor 3:6). Pero había otro
obstáculo de tipo moral, en íntima conexión con éste. Era el refinado
orgullo intelectual, la “gloria humana” que los doctores de la Ley buscaban
en su interpretación. Frente a sus “tradiciones” — cadena de dichos de
rabinos — se ponía el “espíritu” de la Ley y la doctrina de Jesús. Este
rectificaba lo que era la “sabiduría” de ellos. En lugar de buscar la
“gloria que procede del Unigénito”, que era buscar el triunfo de la verdad,
y en la que se reflejaba la gloria de Dios, ellos buscaban la gloria que
recibían “unos de otros”.
Y así, buscando el contenido de la
Escritura, se daba la paradoja de que Moisés, a quien la tradición asignaba
la paternidad de la Ley, personificada en él, iba a ser su acusador ante
“mi Padre,” es decir, ante Dios (San Juan 8:54). Porque no bastaba estudiar
así la Ley.
Para llegar a Jesús por ella, les hacía
falta, aparte de otro método científico, “creer a Moisés,” es decir, que,
si lo estudiasen imparcial y sinceramente, en el sentido en que la letra va
llena de contenido, “Si creyeran en Moisés, también creerían en mí”,
comprenderían aquellas profecías de la Ley relativas al Mesías-Jesús,
“porque él ha escrito acerca de mí”.
6.
“HE VENIDO EN
NOMBRE DE MI PADRE Y USTEDES NO ME RECIBEN”
Frente a este obstáculo de la soberbia
de los rabinos para no ver a Jesús vaticinado en la Ley, Jesús le contrasta
que El es más imparcial que ellos, aun colocándose en el solo plano humano,
porque El “no recibe gloria de los hombres.” Su plan es obedecer al Padre,
y por ello arrastra la impopularidad, los ataques y la muerte. Pero ellos
no, porque “buscaban la gloria unos de otros,” por lo que obran con
prejuicio y se adulan.
Y, por último, les hace ver además la
inconsecuencia de su conducta. El se presenta como el Hijo de Dios y lo
garantiza con milagros. “He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me
reciben”, como tal. En cambio, “pero si otro viene en su propio nombre, a
ése sí lo van a recibir “
Estas palabras de Jesús no eran sólo una
paradoja para indicar la ilógica conducta de ellos. Fue profecía. La
historia judía bien pronto demostró la verdad de esta palabra de Jesús.
Pero esa actitud judía contra Jesús era el pecado contra el Espíritu Santo
(Mc 3:29 par.). Es cerrar los ojos a la evidencia
para hacerse voluntariamente ciegos. Así lo dijo Jesús abiertamente con
ocasión del ciego de nacimiento. “Al oír esto, algunos fariseos que estaban
allí con él le dijeron: ¿Así que también nosotros somos ciegos? Jesús les
contestó: Si fueran ciegos, no tendrían pecado. Pero ustedes dicen:
"Vemos", y esa es la prueba de su pecado”. (San Juan 9:40.41).
Como vemos, muchos testimonios y
calificados testigos, no lograron convencer a los judíos de la verdad de
las afirmaciones de Jesús, esto es, porque no quisieron oír el testimonio
de Dios, porque se cierran a la fe y se apoyan en su orgullo.
Dijo Jesús: “Yo soy la resurrección (y
la vida). El que cree en mí, aunque muera, vivirá. El que vive, el que cree
en mí, no morirá para siempre” (San Juan 11; 25-26)
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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PARA LA LECTIO
DIVINA (3)
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LA EXISTENCIA DE UN DIOS QUE ES AMOR
Llevar una
vida auténticamente religiosa significa ante todo sentirse dependiente de
Dios, unidos a él con un vínculo indisoluble. Lo demás es secundario. De
ahí brotan las actitudes espirituales y prácticas que caracterizan al
creyente y le diferencian del no creyente. El creyente es el que, en una
situación de prueba, no abandona a Dios como si fuese la causa de su mal,
sino que se vuelve hacia él con una insistencia invencible, como hizo
Moisés.
Además, el
creyente adulto en la fe siente como prueba personal las pruebas de sus
hermanos próximos o lejanos: en todos ve a su
prójimo. Ora por todos y es un intercesor universal, dispuesto a cargar con
las debilidades de los demás, a sufrir para que los otros puedan ser
aliviados en su dolor, como hicieron Moisés y, sobre todo, Jesús, el
inocente muerto como pecador por nosotros, injustos. En esta humilde, fiel
y continua donación de sí está el verdadero testimonio. Frente a una vida
entregada al servicio de los más débiles, frente a personas que no acusan,
sino que suplican y perdonan, antes o después surgirá la pregunta:
"¿Por qué actúa así?". La existencia de un Dios que es amor no se
"demuestra" más que dejando transparentar que vive en los
corazones de los que le acogen.
ORACIÓN
Señor,
esplendor de la gloria del Padre, ten piedad de nosotros. Hemos buscado la
gloria humana vanamente: lo único que sacamos es hacernos más duros de
corazón, sin saber dar un sentido a las cosas, a los acontecimientos.
Queremos ir a ti para tener vida; a ti, que eres transparencia del rostro
del Dios-humildad.
Jesús, testigo
fiel y veraz del Padre, ten piedad de nosotros. Hemos rechazado las
exigencias de tu Palabra y hemos preferido seguir los ídolos del mundo,
viviendo una "espiritualidad de compromiso": ilusiones falaces
que apagan el amor interior. Queremos ir a ti para tener vida; a ti, que
nos permites oír la voz del Dios-verdad.
Cristo, Hijo
obediente enviado por el Padre, ten piedad de nosotros. Hemos olvidado las
Escrituras, que nos cuentan la pasión que sufriste por nosotros; hemos
apartado la mirada de quien todavía vive la pasión en el cuerpo o en el
corazón; intercede por nosotros, pecadores, tú, inocente Cordero de Dios.
Queremos ir a ti para tener vida; a ti, que eres la presencia encarnada del
Dios-misericordia.
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SANTORAL
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SAN CIRILO DE JERUSALÉN
Obispo y doctor de la Iglesia 315-387
San Cirilo de Jerusalén era un
hombre lleno de paz y mansedumbre en medio de las agitaciones de su tiempo.
Nació en Jerusalén o cercanías hacia el año 315. Nada sabemos de su
juventud. Hay indicios de que la pasó en la vida monástica, en estudio y
oración. Tendría unos treinta años cuando San Máximo de Jerusalén le ordenó
sacerdote.
San Cirilo fue consagrado como
obispo de Jerusalén alrededor del año 350, y murió el 386 ó 387. Era la
época en la que la Jerusalén cristiana brillaba con toda la luz de su breve
esplendor en la juventud de sus basílicas y el fervor popular de las
procesiones que se desarrollaban a lo largo del año: desde Sión, «la madre
de todas las iglesias» (Liturgia de Santiago), hasta el Calvario, y del
Monte de los Olivos a la Anástasis, la basílica
de la Resurrección.
El ministerio pastoral de
Cirilo conoció múltiples tribulaciones unidas a su defensa de la fe definida
en Nicea. Por tres veces se vio obligado el obispo, a causa de ello, a
tomar el camino del exilio, y, la tercera de ellas, durante once años
(367-378). Cirilo sufrió la prueba con entusiasmo, como auténtico testigo
de la divinidad de Jesús.
Algo de esta fe, junto con su
deseo de difundir el amor a Cristo, se echa de ver en sus Catequesis
bautismal, que se remontan, a lo que parece, al comienzo de su episcopado.
Uno de los misterios que trata
con más precisión es el de la presencia real. Dice a los neófitos:
"Bajo la figura del pan recibís el Cuerpo de Cristo, y bajo las
apariencias de vino recibís su Sangre, y esa recepción hace de vosotros un
solo cuerpo y una sola sangre con Él".
Luego explica cómo acercarse
los fieles a la sagrada mesa: "Haced de vuestra mano izquierda como un
trono en que se apoye la mano derecha, que ha de recibir al Rey. Santificad
luego vuestros ojos con el contacto del Cuerpo divino y comulgad. No
perdáis la menor partícula. Decidme: Si os entregasen pajuelas de oro ¿no
las guardaríais con el mayor cuidado? Pues más preciosas que el oro y la
pedrería son las especies sacramentales" .
"En la figura del pan se
te da el Cuerpo y en la del vino la Sangre; para que tú, recibiendo el
Cuerpo y la Sangre de Cristo, te hagas un cuerpo y una sangre con él; a fin
de que seamos cristóforos, portadores de Cristo,
al comunicársenos a nuestros miembros su Cuerpo y su Sangre".
Asiste al concilio I de
Constantinopla, ecuménico II, tiene el consuelo
de ver el triunfo de sus ideas y contempla con gozo que va renaciendo la
concordia.
Santoral preparado por la Parroquia de
la Sagrada Familia de Vigo.
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PEDIDOS DE ORACIÓN
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La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por
Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro
Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este
servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia
Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la
Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),
(3)
Para la Lectio Divina, Lectio
Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y
Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina,
Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA
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