Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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19-08-2018

EDICION N.º MD 7.289

LITURGIA DE LA HORAS

 

XX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

HAMBRE DE DIOS

bto20 Dios Padre, que nos ha preparado el alimento, nos invita con insistencia a su banquete: “Vengan a comer de mi pan” Dios desea colmarnos de Vida. Las fuerzas del cuerpo se agotan, la vida física decae, pero Cristo nos quiere dar otra vida: “el que come este pan vivirá para siempre». Sólo en la Eucaristía se contiene la vida verdadera y plena, la vida definitiva.

Además, sólo alimentándonos de la Eucaristía podemos tener experiencia de la bondad y ternura de Dios “¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!”. Pero, ¿cómo saborear esta bondad sin masticar la carne de Dios? Es increíble hasta dónde llega la intimidad que Cristo nos ofrece: hacerse uno con nosotros en la comunión, inundándonos con la dulzura y el fuego de su sangre vestida en la cruz.

Comer a Cristo es sembrar en nosotros la resurrección de nuestro propio cuerpo. Por eso, en la Eucaristía está todo: mientras “los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada”. En comer a Cristo consiste la máxima sabiduría. Pero no comerle de cualquier forma, no con rutina o indiferencia, sino con ansia insaciables, con hambre de Dios, llorando de amor.

Deseosa del “Pan Eterno”,  Teresa de Jesus dice  con toda su alma qué;  “Algunas veces me vienen unas ganas de comulgar tan grandes... que, aunque me pusieran lanzas en los pechos, pasaría por ellas” (Vida 39, 22).

DPara ver la Reflexión completa de las 3 lecturas y el salmo de la Liturgia de este domingo XX, pinchar este link: (Enlace): PALABRA DE DIOSE

 

I.  RITOS INICIALES

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 83, 10-11

Señor, protector nuestro, mira y considera el rostro de tu Ungido; vale más un día en tus atrios que mil días en otra parte.

ACTO PENITENCIAL

·      Jesús, Sabiduría de Dios. Cuando no recurrimos a ti. Señor, ten piedad.

·      Jesús, Pan vivo bajado del cielo. Cuando nuestra conducta no es sensata. Cristo, ten piedad.

·      Jesús, Pan de Vida. Cuando no nos alimentamos de ti. Señor, ten piedad.

SE DICE GLORIA A DIOS

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra suplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones la ternura de tu amor para que, amándote en todas y sobre todas las cosas, alcancemos tus promesas que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Por nuestro Señor Jesucristo.

II. LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La Sabiduría que personifica a Dios nos invita a comer y beber su palabra para tener inteligencia de la vida.

Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6

La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: El que sea incauto, que venga aquí. Y al falto de entendimiento, le dice: Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: La sabiduría personificada es como la revelación que se adelanta a guiar hacia la vida. Personificada, la Sabiduría del Señor está deseosa de comunicarse a los hombres, de dialogar con ellos. ¿Qué hacer a este fin, sino preparar la mesa y hacer beber el vino? Una comida es lo más indicado cuando se trata de compartir lo más íntimo de sí. Pero ¿quiénes serán los invitados? Sin duda: los pobres y todos los que aceptaron convertirse de sus extravíos. Los demás no apreciarían los manjares que el Señor les prepara.

SALMO 33, 2-3. 10-15

Frente a este don de Dios, el salmo bendice y alaba al Señor. Participamos de esta oración, aclamando: ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas. Apártate del mal y practica el bien, busca la paz y sigue tras ella. R.

SEGUNDA LECTURA

San Pablo nos exhorta a vivir con una sabia sensatez, aprovechando el tiempo de esta vida.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 5, 15-20

Hermanos: Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor. No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo. Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón. Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

COMENTARIO: El problema para el cristiano consiste en vivir y celebrar el tiempo del hombre como tiempo de Dios simultáneamente. Sólo así se saca verdadero provecho del tiempo presente. La tentación permanente reside en elegir de un lado o del otro. O nos evadimos en el tiempo de Dios por una esperanza prematura o desencadenada; o absolutizamos el tiempo del hombre, dramatizando así los simples accidentes del trayecto. Pero el Padre es tan respetuoso de la libertad humana que no se le impone en forma avasalladora, sino que le deja un espacio de libre búsqueda. Por eso el cristiano debe estar atento a la bolsa de los valores del Reino, para saber comprar la ocasión ofrecida.

ALELUYA Jn 6, 56

Aleluya. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, dice el Señor. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús explica con insistencia que él es el Pan bajado del cielo y necesitamos comerlo para tener la verdadera vida en nosotros.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 6, 51-59

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?. Jesús les respondió: Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: La carne del Hijo del hombre para la vida del mundo, entraña, para Juan, todo el realismo de la Encarnación hasta la muerte en la cruz. Comer la carne y beber la sangre del Hijo del hombre es entrar en el itinerario de obediencia al Padre, hasta la cruz, es aceptar ser alimentado por este pan y saciado por esta bebida. Éstas son las realidades de fe a las que nos remite la celebración de la Eucaristía. Por tanto, nuestra Iglesia nunca debería recurrir a signos deslumbrantes para imponerse a los hombres, sino correr la misma suerte del Maestro, aceptando el escándalo de los no contaminados de este mundo.

SE DICE EL CREDO

Creo en Dios Padre todopoderoso. Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso; desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.

Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne, y la vida eterna. Amén.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada intención, pedimos: Danos siempre de tu pan.

·      Para que en toda comunidad cristiana haya sacerdotes que consagren el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Oremos.

·      Para que las organizaciones públicas y privadas que luchan contra el hambre se sientan apoyadas. Oremos.

·      Para que los cristianos que no frecuentan la santa misa descubran el valor de la eucaristía. Oremos.

·      Para que nuestra comunidad parroquial viva la eucaristía como expresión de unidad y caridad fraternal. Oremos.

III. LITURGIA EUCARISTICA

Presentación de las ofrendas: Cristo estuvo presente en su palabra, pronto lo estará también en su eucaristía. Por eso, junto al pan y el vino, presentemos al Señor el tiempo y los esfuerzos que dedicamos a las obras de caridad.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, nuestra ofrenda, en la cual se realiza un admirable intercambio, para que, al ofrecerte lo que nos diste, podamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio: Jesús es el Pan vivo bajado del cielo. Por eso, junto al celebrante, elevemos nuestro corazón en acción de gracias al Señor, nuestro Dios, porque Jesús en la Eucaristía, testamento de su amor, se hace comida y bebida espiritual.

PREFACIO DOMINICAL DURANTE EL AÑO

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 129, 7

En el Señor, se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.

Comunión: El Señor nos dijo: “El que coma de este pan vivirá eternamente”. Vayamos a recibir a Jesús con el gozo de permanecer junto a él.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor y Padre nuestro, unidos a Cristo por este sacramento, imploramos humildemente tu misericordia, para que, hechos semejantes a Él en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

IV.  RITO DE CONCLUSIÓN

Canto final: Con la alegría de saber que en el Señor se encuentra la misericordia en abundancia, nos retiramos cantando.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“El que coma de este pan vivirá eternamente”

Jn 6, 51-59

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.   YO SOY EL PAN VIVO BAJADO DEL CIELO”

El que come de este pan vivirá siempre. Y el pan que yo daré es mi carne. Yo la doy para la vida del mundo”. En esta parte del fragmento de este evangelio, San Juan concluye el “discurso del pan de vida”, y el relato está unido a todo cuanto el evangelista nos ha dicho anteriormente; sin embargo, el mensaje se hace aquí más profundo y se vuelve más sacrificial y eucarístico. Se trata de hacer sitio a la persona de Jesús en su dimensión eucarística. Jesús es el pan de vida no sólo por lo que hace, sino especialmente en el sacramento de la eucaristía, lugar de unidad del creyente con Cristo. Jesús-pan queda identificado con su humanidad, la misma que será sacrificada para salvación de los hombres en la muerte de cruz. Jesús es el pan -bien como Palabra de Dios o como víctima sacrificial- que se hace don por amor al hombre.

La subsiguiente murmuración de los judíos los cuales se preguntaban:” ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?”, denuncia la mentalidad incrédula de quienes no se dejan regenerar por el Espíritu y no pretenden adherirse a Jesús.

Jesús insiste con vigor exhortando a consumir el pan eucarístico para participar en su vida: “Yo os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros”. Más aún, anuncia los frutos extraordinarios que obtendrán los que participen en el banquete eucarístico: quien permanece en Cristo y participa en su misterio pascual permanece en él con una unión íntima y duradera; “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo le resucitaré el último día”. El discípulo de Jesús recibe como don la vida en Cristo, que supera todas las expectativas humanas porque es resurrección e inmortalidad; “el que coma de este pan vivirá para siempre”.

2.      EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE TIENE VIDA ETERNA.

Jesús, nos explica cuidadosamente, en forma muy explícita, con una claridad admirable la eucaristía, se repiten algunos conceptos ya antes dicho, pero con un nuevo matiz, con un cambio notable, ya no dice el que cree, sino que El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna.

En el fragmento anterior de este Evangelio, (v 48), Jesús se proclama a sí mismo: Yo soy el pan de vida. Es pan de vida, en el sentido que El causa y dispensa esta vida (San Juan 6:35.50.51.53-58).

En este mismo Evangelio, fragmento anterior, (v 30.31) los judíos le habían hecho ver o argüir el prodigio del maná, que Dios hizo en favor de los padres en el desierto. Y Jesús recoge ahora aquella alusión para decirles, una vez más, que aquel pan no era el pan verdadero. Era sólo un alimento temporal. Por eso, los padres comieron de él, pero murieron.

Hay, en cambio, un pan verdadero. Y éste es el que está bajando del cielo, precisamente para que el que coma de él no muera. No morirá en el espíritu, ni eternamente en el cuerpo. Porque este pan postula la misma resurrección corporal.

Es interesante notar la formulación del versículo 58, Jesús ahora no dice: “Yo soy el pan vivo,” sino “Este es el pan bajado del cielo con lo que se palpa muy de cerca la fórmula de la consagración eucarística: “Este es mi cuerpo.”

Y este pan hasta aquí aludido encuentra de pronto su concreción: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo”. Antes (v.48) se definió como el Pan de vida, acusando el efecto que causaría ser comido y masticado en el alma; ahora se define por la naturaleza misma viviente: tiene en sí mismo la vida (San Juan 5:26).

3.      EL QUE COMA DE ESTE PAN VIVIRÁ PARA SIEMPRE

Y la tiene, porque ese pan es el mismo Jesús, que bajó del cielo en la encarnación, cuyo momento histórico en que se realizó esa bajada se acusa por la forma como los dice. Es el verbo que tomó carne. Y al tomarla, es pan vivo. Porque es la carne del Verbo, en quien, en el principio, ya estaba la vida (San Juan 1:4) que va a comunicar a los seres humanos.

Si ese pan es viviente, no puede menos de conferir esa vida y vivificar así al que lo recibe. Y como la vida que tiene y dispensa es eterna, se sigue que el que coma de este pan vivirá para siempre, porque tendrá Vida eterna El tema, una vez más, se presenta, según la naturaleza de las cosas, sapiencialmente, sin considerarse posibles deserciones o abandonos que impidan o destruyan en el sujeto esta vida eterna (San Juan 15:1-7).

Y aún se matiza más la naturaleza de este pan: “el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Al hablarles antes del Pan de vida, que era asimilación de Jesús por la fe, se exigía el venir y el creer en El, ambos verbos en participio de presente, como una necesidad siempre actual (v.35); pero ahora este Pan de vida se anuncia que él lo dará en el futuro. Es, se verá, la santa Eucaristía, que aún no fue instituida. Un año más tarde de esta promesa, este pan será manjar que ya estará en la tierra para alimento de los seres humanos. Con ello se acusa la perspectiva eclesial eucarística.

Éste pan es, dice Jesús, mi carne, pero dada en favor y en provecho de la vida del mundo”. Este pasaje es, doctrinalmente, muy importante.

Se trata, manifiestamente, de destacar la relación de la Eucaristía con la muerte de Jesús, como lo hacen los sinópticos y Pablo. San Juan utilizará el término más primitivo y original de carne.

Si la proposición vida del mundo concordase directamente con el pan, se tendría, hasta por exigencia gramatical, la enseñanza del valor sacrifical de la Eucaristía. Pero vida del mundo ha de concordar lógicamente con mi carne, y esto tanto gramatical como conceptualmente.

4.         ES LA CARNE DE JESÚS

Pero ya, sin más, se ve que esta carne de Jesús, que se contiene en este pan que Jesús dará, es la carne de Jesús; pero no de cualquier manera, , la carne de Jesús como estaba en su nacimiento, sino en cuanto entregada a la muerte para provecho del mundo, mi carne para la Vida del mundo es la equivalente, y está muy próxima de la de Lucas-Pablo: Esto es mi cuerpo, que se da por vosotros (a la muerte)” (Lc 22:19; 1 Cor 11:24).

Aquí Jesús no habla de la entrega de su vida sino de la entrega de su carne. Podría ser porque se piensa en la participación del cuerpo y sangre en el banquete eucarístico, o porque se piensa en la unidad del sacrificio eucarístico/Calvario.

Y ésta, para San Juan, es el pan que contiene la carne de Jesús. En el uso semita, carne, o carne y sangre, designa el hombre entero, el ser humano completo. Aquí la Eucaristía es la carne de Jesús, pero en cuanto está sacrificada e inmolada por la vida del mundo Precisamente el uso aquí de la palabra carne, que es la palabra aramea que, seguramente, Jesús usó en la consagración del pan, unida también al el pan que yo daré, es un buen índice de la evocación litúrgica de la Eucaristía que San Juan hace con estas palabras.

Si por una lógica filosófica no se podría concluir que por el solo hecho de contener la Eucaristía la carne de Jesús inmolada no fuese ella actualmente verdadero sacrificio, esto se concluye de esta enseñanza de San Juan al valorar esta expresión tanto en el medio ambiente cultual judío como grecorromano.

5.      ¿CÓMO ESTE HOMBRE PUEDE DARNOS A COMER SU CARNE?

Ante la afirmación de Jesús de dar a comer un pan que era precisamente su carne, los judíos no sólo susurraban o murmuraban como antes, al decir que bajó del cielo (v.41), sino que, ante esta afirmación, hay una protesta y disputa abierta, acalorada y prolongada entre ellos, como lo indica la forma imperfecta en que se expresa: ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? Esto sugiere acaso, más que un bloque cerrado de censura, el que unos rechazasen la proposición de comer ese pan, que era su carne, como absurda y ofensiva contra las prescripciones de la misma Ley, por considerársela con sabor de antropofagia, mientras que otros pudiesen opinar (San Juan 6:68), llenos de admiración y del prestigio de Jesús, el que no se hubiesen entendido bien sus palabras, o que hubiese que entenderlas en un sentido figurado y nuevo, como lo tienen en el otro discurso (San Juan 7:42.43; 10:19-21).

Preguntaban despectivamente el cómo podía darles a comer su carne. ¡El eterno cómo del racionalismo! Ante este alboroto, Jesús no sólo no corrige su afirmación, la atenúa o explica, sino que la reafirma, exponiéndola aún más clara y fuertemente, con un realismo máximo. La expresión se hace con la fórmula introductoria solemne de "Les aseguro que, y liego les agrega; si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día”.

6.         LA NECESIDAD DE COMER Y BEBER LA CARNE Y SANGRE DE JESÚS

La doctrina que aquí se expone es por una parte la necesidad de comer y beber la carne y sangre de Jesús; por otra, porque sin ello no se tiene la vida eterna como una realidad que ya está en el alma (San Juan 4:14.23), y que sitúa ya al alma en la vida eterna, y finalmente y como consecuencia de la posesión de la vida eterna, que esta comida y bebida confieren, se enseña el valor escatológico de este alimento, pues exigido por él, por la vida eterna por él conferida, Jesús, a los que así hayan sido nutridos, los resucitará en el cuerpo en el último día.

La enseñanza trascendental que aquí se hace es la de la realidad eucarística del cuerpo y sangre de Jesús como medio de participar en el sacrificio de Jesús: necesidad absoluta para el cristiano. Sacrificio que está y se renueva en esta ingesta sacrificial eucarística.

Como verdadera comida y bebida que son la carne y la sangre eucarísticas de Jesús, producen en el alma los efectos espirituales del alimento. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. Es una forma que aquí se usa para expresar esta presencia de Jesús en el alma, la unión de ambos, tiene en los escritos de San Juan el valor, no de una simple presencia física, aunque eucarística, sino el de una unión y sociedad muy estrecha, muy íntima (San Juan 14:10.20; 15:4.5; 17:21; 1 San Juan 3:24; 4:15.16). Este es el efecto eucarístico en el alma: así como el alimento se hace uno con la persona, así aquí la asimilación es a la inversa: el alma es poseída por la fuerza vital del alimento eucarístico.

7.         COMO YO, QUE HE SIDO ENVIADO POR EL PADRE QUE TIENE VIDA, VIVO POR EL PADRE

Luego Jesús nos dice; “Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí”.

Así como Jesús vive por el Padre, del que recibe la vida (San Juan 5:26), así también el que recibe eucarísticamente a Jesús vive por Jesús, pues Él es el que le comunica, por necesidad, esa vida (San Juan 1.16; 15:4-7). El Padre es la fuente de la vida que el Hijo goza; esta vida, difundiéndose luego a su humanidad, constituye aquella plenitud de que todos hemos de recibir (San Juan 1:16) 46. Así el discípulo que se nutre del Pan de vida eucarístico se consagrará enteramente, por ello, a promover los intereses de Jesús. Con esta interpretación estaríamos en presencia de una noción nueva. Unido a Jesús en la Eucaristía, el fiel se consagraría enteramente a promover los intereses de aquel que se le da a él.

Finalmente, san Juan ha querido precisar donde se dijo este discurso con exactitud, Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm. “Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm”. Talvez los hace, para certificar que estas cosas se decían en reuniones públicas, no de una forma clandestina. Sus características esenciales giran, más que sobre el sacramento en sí, sobre el misterio de la persona y de la vida de Jesús, que se va revelando de manera gradual. Ese misterio abarca en unidad la Palabra y el sacramento. La Palabra y el sacramento ponen en marcha dos facultades humanas diferentes: la escucha y la visión, que sitúan al hombre en una vida de comunión y obediencia a Dios.

Los sacramentos nos comunican la gracia, la Eucaristía nos da a Jesucristo, el mismo autor de la gracia, es así como la Eucaristía nos produce un efecto admirable. San Agustín, en una ocasión nos indica: “Al comer la carne de Cristo y beber su sangre, nos transformamos en su sustancia”

Deseosa del “Pan Eterno”,  Teresa de Jesús dice  con toda su alma qué;  “Algunas veces me vienen unas ganas de comulgar tan grandes... que, aunque me pusieran lanzas en los pechos, pasaría por ellas” (Vida 39, 22).

Cristo Jesús, viva en nuestros corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

¿PUEDO PEDIR ALGO QUE SEA MÁS QUE LA VIDA ETERNA?

A mi carne, perecedera y destinada a la muerte, se le ofrece hoy la posibilidad de la vida eterna a través de la carne resucitada y, por consiguiente, incorruptible del Hijo. La vida eterna, la vida de Dios, la vida bienaventurada, la vida feliz, la vida sin sombra, sin duelo y sin lágrimas, llega a mí a través del Hijo, a través de su carne, que se hace pan para comer. La eucaristía me pone en contacto con la vida eterna, me permite vencer la muerte y la infelicidad. ¿Qué don puede haber más deseable? ¿Puedo pedir algo que sea más que la vida eterna?

En la eucaristía está presente todo el deseo de comunión de Dios conmigo, su deseo de que yo acepte su don como acto de amor, que comprenda la importancia única que tiene su Hijo para mi vida y para mi realización. La vida llega a mí desde el Padre, a través de la carne del Hijo, gracias a la mediación de la Iglesia apostólica, que celebra la eucaristía para que también yo, con mi carne purificada y entregada, me vuelva puente para hacer llegar al mundo la vida. ¡Este es el misterio de nuestra fe! La carne es verdaderamente «el fundamento de la salvación» (Tertuliano).

ORACION (3)

 

¡Oh mi amado Salvador! Tú eres verdaderamente todo para mí, porque me das la vida eterna en el don de ti mismo.

El misterio de la eucaristía es grande e ilimitado, pero hoy tus palabras claras, provocadoras, limpias y decididas lo iluminan de una manera inequívoca. Tú me das tu vida, que es vida eterna, porque un día fuiste capaz de dar la vida. Te doy gracias, te bendigo, alabo tu santa pasión y resurrección, adoro con alegría tu sabiduría, que me sale al encuentro en mis preocupaciones terrenas.

Tú sabes lo difícil que me resulta alzar la mirada para asumir tus grandes perspectivas. Me dejo engatusar por las cosas que pasan y me arriesgo a poner dentro también tu eucaristía, dándole incluso muchos significados humanos, justos por sí mismos, pero muy alejados del sentido decisivo que hoy me presentas. Tú quieres que yo viva para siempre contigo, porque eres y serás mi realización y, por tanto, mi felicidad. Cada día me sumerges en tu eternidad ofreciéndote como alimento. Tú llevas contigo la vida que te une al Padre y quieres transmitírmela. Abre mis ojos nublados por las cosas de cada día, para que pueda unirme indisolublemente a ti, y llevar a todos conmigo, en tu vida.

SANTORAL

 

SAN JUAN EUDES 1601-1680

Pertenece a la generación que está a caballo entre los reinados de Luis Xlll y Luis XIV, cuando Francia, después de salir de la tragedia de las guerras religiosas, ve florecer una edad de oro de la fe y la cultura cristianas, no sin excesos y tormentas, pero con una plenitud y una profundidad que dejan una huella hondísima.

La familia Eudes amenazaba extinguirse. Sólo quedaba un hijo, Isaac, que estaba cursando la carrera eclesiástica y ya era subdiácono. Para que continuase el apellido abandona la carrera sacerdotal y contrae matrimonio con la joven María Corbin. En la familia Eudes-Corbin se vive la fe. El padre y la madre rezan el Oficio Divino cada día. El Señor les bendice con siete hijos. El mayor de ellos será el protagonista de esta historia.

Juan Eudes nació en Ri (Orne) en 1601.

Fuera de una estancia de algunos años en París, donde fue discípulo de Berulle y de Condren, tuvo siempre como marco de su vida su Normandía natal: estudios con los jesuitas de Caen, y, más tarde, tras su ingreso en el Oratorio Berulano, misiones por la diócesis de Bayeux y de Lisieux, así como asistencia a los apestados de Caen.

Fue aquí donde fundó el Instituto de Nuestra Señora de la Caridad para la regeneración de las prostitutas, y luego, en 1643, la Congregación de Jesús y María, que se consagraría a la dirección de seminarios. Con la fundación de los seminarios de Caen, Contances, Lisieux y Rouen, San Juan Eudes había dado cumplimiento a la gran ilusión de su vida. Para él, la clave de la evangelización de los campos, de la asistencia a los pobres y de la recuperación de las almas pecadoras, se hallaba en la existencia de sacerdotes fervorosos y doctos, suficientemente evangélicos como para anunciar a los hombres, por medio de la palabra y con su propia vida, «las insondables riquezas de Cristo». Lo mismo en sus escritos espirituales que en su ansia por la formación de los sacerdotes se muestra Juan Eudes como el mensajero del Corazón de Jesús, lleno de amor hacia el Padre y de ternura para con los hombres.

San Juan Eudes fue el hijo mayor de una pareja de granjeros franceses. Aunque ellos querían que se casara, San Juan se unió a los oratorianos y fue ordenado a los veinticuatro años. Durante los siguientes años trabajó como misionero parroquial.

San Juan Eudes llevó el amor de Dios (así como ayuda material, por ejemplo, cobijo) a los escalones inferiores de la sociedad: prostitutas, víctimas de la peste, marginados.

Al Padre Eudes lo que más le preocupa es formar dignamente al clero. Aquí está - dice - el porvenir de la Iglesia tanto en Francia como en todo el mundo. Abandona el Oratorio muy a pesar suyo y se entrega a la formación del clero. Escribe unas Constituciones, forma un grupo de clérigos que le siguen a todas partes y a pesar de las enormes dificultades que encuentra por todos lados, da vida a su obra.

Su apostolado primordial es extender por todas partes la devoción a los Sagrados Corazones de Jesús y de María. Para ello funda el Instituto de Jesús y María (Eudistas se llaman ahora popularmente) y empieza a extenderse por todas partes. Viene la aprobación de Roma. Le vienen muchas dificultades, calumnias, persecuciones.

Fundó otra comunidad, las Hermanas de la Caridad de las Desechadas, con el específico propósito de ayudar a prostitutas que deseaban cambiar sus vidas.

Él nunca se olvida de su voto martirial que hizo el 1636. Ahora llega la hora de la verdad. Interviene el Rey, el Papa... Todo por fin queda arreglado y en las manos de Dios. Puede morir tranquilo. Esto sucede el 19 de agosto de 1680. Su palma de martirio incruento era un hecho.

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN

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