MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

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"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana"

(LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

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19-02-2018

Edición Nº MD 5.116

LITURGIA DE LA HORAS

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Lunes 1° Semana de Cuaresma, ciclo B - Link para ver más sobre la CUARESMA

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 122, 2-3

Como los ojos de los servidores están fijos en las manos de su señor así miran nuestros ojos al Señor nuestro Dios, hasta que se apiade de nosotros. Piedad, Señor, ten piedad de nosotros.

ORACIÓN COLECTA

Conviértenos a ti, Dios, Salvador nuestro, y para que sean provechosas las practicas cuaresmales, instrúyenos con tus enseñanzas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos

LECTURA Lev 19, 1-2. 11-18

Lectura del libro del Levítico.

El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. Ustedes no robarán, no mentirán ni se engañarán unos a otros. No jurarán en falso por mi Nombre, porque profanarían el nombre de su Dios. Yo soy el Señor. No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás; y no retendrás hasta la mañana siguiente el salario del jornalero. No insultarás a un sordo ni pondrás un obstáculo delante de un ciego, sino que temerás a tu Dios. Yo soy el Señor. No cometerás ninguna injusticia en los juicios. No favorecerás arbitrariamente al pobre ni te mostrarás complaciente con el rico: juzgarás a tu prójimo con justicia. No difamarás a tus compatriotas, ni pondrás en peligro la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás a tu hermano en tu corazón: deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Palabra de Dios.

COMENTARIO; Dentro de tantas leyes que manifiestan el nivel todavía primitivo del Pueblo de Dios, uno se maravilla cuando descubre prescripciones enseñando actitudes humanas, que a nosotros nos faltan. Estas prescripciones que se dirigen a un pueblo de pequeños agricultores, hace falta interpretarlas para adaptarlas a las circunstancias de nuestra vida actual.

SALMO Sal 18, 8-10. 15

R. ¡Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi roca y mi redentor! R.

VERSÍCULO 2Cor 6, 2

Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

EVANGELIO Mt 25, 31-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a éstos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”. Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”. Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”. Éstos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”. Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”. Éstos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.

Palabra del Señor.

COMENTARIO; San Juan de la Cruz dejó escrito: “Al atardecer de la vida serás juzgado por el amor”. La asignatura fundamental en el último examen de nuestra vida será el amor al prójimo. Nos jugamos el ser o no ser de nuestra existencia, el sentido o sinsentido cíe nuestro vivir. Pero no es un examen para memorizar, es para practicarlo y vivirlo cada día. Lo que hagan por el prójimo, lo hacen por mí. ¡Vengan, benditos!. No es un evangelio para comentar, sino para meditar, para meterlo dentro de nuestro corazón y sobre todo para vivirlos.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que estas ofrendas, signo de nuestra entrega, sean de tu agrado; que con tu gracia santifiquen nuestra vida y nos obtengan la misericordia de tu perdón. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Mt 25, 40. 34

Les aseguro que cuanto hicieron con el más pequeño de mis hermanos lo hicieron conmigo, dice el Señor. Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre Santo, por la Eucaristía que hemos recibido, concédenos experimentar la ayuda para  el alma y el cuerpo, y así, restaurado todo nuestro ser, alcancemos la plenitud de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino”

Mt 25, 31-46

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.   CUANDO EL HIJO DEL HOMBRE VENGA EN SU GLORIA

Jesús dijo a sus discípulos: Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. En esta hora de la parusía final, el Hijo del hombre vendrá “en su gloria,” y, como parte de ella, vendrá “con todos los ángeles,” que son sus ángeles, como ornamento suyo y como ejecutores de sus órdenes. Todo ello indica, dentro del género apocalíptico, la grandeza de la majestad con que Cristo realizará aquel acto, lo que no excluye, naturalmente, la realidad de esta presencia de los ángeles.

Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquéllas a su derecha y a éstos a su izquierda.

En el uso rabínico de casos de separación, a la derecha se pone siempre lo mejor. Por cuanto los pecadores conocerán sus delitos y los justos verán patentes los frutos de su justicia que les acompañaron hasta el fin.

Se llaman ovejas los que se salvan, por la mansedumbre con que aprendieron de Aquél que dijo: aprended de mí, que soy manso (Mt 11,29); y por cuanto estuvieron dispuestos hasta sufrir la muerte, imitando a Jesucristo, que como oveja fue llevado a la muerte (Is 53,7).

Los malos, en cambio, son llamados cabritos, los que trepan los más ásperos peñascos y caminan por sus precipicios. La Sagrada Escritura suele designar la sencillez y la inocencia con el nombre de oveja. Bellamente, pues, se designan aquí los elegidos con este nombre. Sin embargo el cabrito es animal lascivo, que en la ley antigua se ofrecía para víctima de los pecados.

2.   PORQUE TUVE HAMBRE, Y USTEDES ME DIERON DE COMER…

“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; era forastero, y me alojaron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". Y hay que notar que lo que menciona Jesús, son las siete obras de misericordia, las cuales, cualquiera que tenga cuidado de cumplirlas, merecerá alcanzar el reino preparado a los escogidos desde el establecimiento del mundo.

Pues en un sentido místico observa las leyes del verdadero amor, quien al que tiene hambre y sed de justicia le alimenta con el pan de la palabra, o bien le da de beber la bebida de la sabiduría, y el que recibe en la Iglesia al que anda errante por el pecado, y el que admite al que está enfermo en la fe.

Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". Los Santos, pues, que obraron obras derechas, recibieron en premio de sus obras rectas, la derecha del Rey, en la cual está el descanso y la gloria. Y a causa de su humildad se proclaman indignos de alabanza por sus buenas obras; no por haberse olvidado de aquello que hicieron, pues El mismo les muestra su compasión en los suyos. Dicen esto ciertamente no desconfiando de las palabras del Señor, sino pasmándose de tan extraordinaria excelencia y de la grandeza de su majestad.

3.   "LES ASEGURO QUE CADA VEZ QUE LO HICIERON CON EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HERMANOS, LO HICIERON CONMIGO".

Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo". Libremente podemos entender que Jesucristo hambriento es alimentado en todo pobre, y sediento saciado, y de la misma manera respecto de lo otro. ¿Por qué los llama pequeños? Por lo mismo que son humildes, pobres y despreciados.

Y dice mis hermanos, recordándonos que nos dijo; "Son hermanos míos, los que hacen la voluntad de mi Padre" (Mt 12,50).

Así como había dicho a los justos, vengan, así también dice a los injustos, malvados y crueles, "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles” Los que se apartan de Jesús, caen en el fuego eterno, el cual es de distinta naturaleza del fuego de que hacemos uso: pues ningún fuego es eterno entre los hombres, y ni siquiera de mucha duración. Y tengamos presente que no dice que el reino está preparado, en verdad, para los ángeles, más sí que el fuego eterno lo está para el diablo y para sus ángeles. Porque por lo que a Él toca, no ha creado a los hombres para que se pierdan, pero los que pecan son los que se unen con el diablo, para que así como los que se salvan son comparados a los ángeles santos, de la misma manera sean comparados a los ángeles del diablo los que perecen.

4.   PORQUE TUVE HAMBRE, Y USTEDES NO ME DIERON DE COMER…

“Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; era forastero, y no me alojaron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron".

Así es, cómo los malos hombres, abandonaron la misericordia, y no en un sólo concepto, sino en todos. Porque no tan sólo no dieron de comer al hambriento, sino que tampoco visitaron al enfermo. Nótese que Jesús no está diciendo estaba en la cárcel y no me sacaron; enfermo y no me curaron; sino dice, no me visitaron, no se acercaron a mí. Todas estas cosas, por tanto, bastan para sufrir la pena del infierno.

Además, ninguna de las cosas que pedía Jesús era difícil dar, (tampoco lo es hoy), era un poco de pan porque tenía hambre, era darse cuenta de la miseria pues era pobre, era sentir compasión de la naturaleza, pues era hombre, era el deseo de alcanzar lo que se prometía, tan deseable como el reino, era sentir la dignidad del que recibía, pues era Dios el que recibía por medio de los pobres; era un trato con honor, porque se dignó recibir de mano de los hombres, lo justo que era dar, pues recibía de nosotros lo que es suyo, sin embargo los hombres ante todas estas cosas estuvieron cegados por la avaricia.

5.   LES ASEGURO QUE CADA VEZ QUE NO LO HICIERON CON EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HERMANOS, TAMPOCO LO HICIERON CONMIGO

Éstos a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, forastero o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?" No es menos cierto, que es propio de los hombres malos, excusarse, dar a entender que no tienen culpas, o que son leves y pocas las faltas; y esto mismo lo indica la respuesta de Jesucristo. "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo". Queriendo demostrar que las acciones buenas de los justos son sublimes, y que las culpas de los pecadores no lo son. Dice Jesús, “mis hermanos” verdaderamente, los que son perfectos, son sus hermanos.

Finalmente dice Jesús; Éstos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna”. La sentencia que se da es eterna. Los malvados “irán al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna” “El castigo será “eterno.” La palabra cobra un espantoso realismo, sin atenuación alguna posible, en este contexto. Los unos y los otros tienen un destino igualmente eterno. Eso sí, algunos irán por la derecha y otros por la izquierda.

La Paz de Cristo Jesús viva en sus corazones

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

"CONMIGO LO HICISTEIS",

"Yo soy el Señor", repite Dios en el Antiguo Testamento como rúbrica a los preceptos sobre el amor práctico y cotidiano con el prójimo. Yo soy el Señor que ve vuestra conducta, que cuida de la vida de todos exigiendo que se respete y se socorra, de suerte que seáis santos con mi misma santidad.

"Conmigo lo hicisteis", repite Jesús en el Evangelio. Soy el Rey que no veis en cada uno de mis hermanos más pequeños, pero en ellos me podéis socorrer, servirme o quizás ignorarme. ¿Quién cómo el Señor, que yace como cualquier desvalido al borde del camino y se deja mirar con indiferencia o con misericordia (cf. Sal 112)? Él se sentará en el trono de su gloria y a su lado colocará a cada uno de sus hermanos más pequeños y a cuantos la actitud gratuita de compartir el pan, el agua y los bienes les haga sentirse importantes en su corazón y en el corazón de Dios. Hoy comienza mi vida eterna, si te amo como a mí mismo, hermano en Cristo, hermano Cristo.

ORACION (3)

 

Oh misericordioso, que lloras con nosotros desde las primeras lágrimas de Adán y Eva, rompe con tu mirada la dureza de nuestro corazón. Haznos capaces de recibir y dar tu divina compasión. No permitas que juzguemos a los demás con nuestra medida tacaña y falsa, sino con la tuya, tan longánima y abundante, hasta que nos sintamos deudores de todos, deudores de una caridad cada vez mayor, de una ternura sin límites.

Sí, oh Misericordioso, que lloras por nosotros y con nosotros, tú has venido a nuestra humanidad desnudo y humillado, pobre y enfermo, solo y rechazado. No permitas que pasemos a tu lado sin mirarte, no dejes que vivamos a tu lado sin reconocerte y amarte. Tú, oh Misericordioso, eres el que carga con nuestro pecado desde la primera caída que nos hizo miserables y desgraciados; tú enjugarás nuestras lágrimas, tiernamente, hasta la última lágrima, hasta cambiar en gozo de salvación el llanto de la humanidad entera.

SANTORAL (4)

 

SAN ÁLVARO DE CÓRDOBA + 861

Hoy se conmemoran dos Álvaros de Córdoba, distanciados entre sí unos cinco siglos. Del primero, a quien San Eulogio, mártir de Córdoba, le llama "doctor egregio y en nuestro tiempo una fuente fluida y abundante de sabiduría"... apenas sí sabemos unas pocas noticias.

Álvaro es el complemento de la gran estrella de la santidad entre los mozárabes, Eulogio, a quien ya hemos encontrado en el pasado mes; su condiscípulo en el magisterio del abad Esperaindeo, su amigo del alma - y habría que hacer hincapié en esta frase hecha - , su biógrafo, el testimonio de su vida en este Córdoba de los Omeyas cada vez más hostil para los cristianos.

Pero no es un apéndice de Eulogio ni mucho menos, le sobra personalidad, y también aquí habría que tomarse al pie de la letra el cliché: vehemente hasta la exageración, inflamado de retórica, durísimo en la controversia, dividido entre la dulzura de las letras humanas, en las que era maestro, y la fe exigente, radical, de los tiempos difíciles, que parecían reclamar el sacrificio de todo lo demás.

Era de familia noble y muy rica, de origen godo con entronques judíos, y al parecer de larga tradición intelectual; también él será un humanista, hombre de estudio, avocado a la teología, intérprete de las Escrituras, y muy hábil en el manejo del latín, ese latín que defiende con pasión frente al deslumbramiento cultural de lo arábigo.

Sabemos de sus afanes íntimos - por una Confessio que suele compararse a la de san Agustín -, de sus luchas apologéticas, de su versificación rebuscada y ornamentadísima, de su vida de seglar (casó con una sevillana) y de la admirable amistad que le unió a Eulogio, de quien fue incansable cantor. No parece que muriera mártir, pero sí pobre por su generosidad con los cristianos y la política rapaz de los infieles en el poder.

La suya es una voz humanísima y patética, inconfundible, menos pura que la de Eulogio, pero más vibrante, más cargada de pasiones - se acusa a sí mismo de soberbia y dureza - con las que batalla manifestando una y otra vez su «sed de descanso en los Cielos». «Ruégote ahora», pide a Eulogio después del martirio de éste, «recuerdes el nombre del amigo a quien te unió la más dulce intimidad. Acuérdate de Álvaro, que, lleno de culpas, camina aún por las ásperas sendas de este mundo».

SAN ÁLVARO DE CÓRDOBA  + 1430

Quien nos interesa mayormente es otro Álvaro a quien quizá sus nobles padres pusieron este nombre como recuerdo del primero. Nuestro Álvaro de Córdoba nace por el 1358 de familia rica y caballeresca, Don Martín y Doña. Sancha eran sus padres. Tenían puestas las esperanzas en que su hijo sería la gloria de sus ilustres apellidos Martín López de Córdoba y Alfonso Carrillo. El joven Álvaro era inteligente, simpático, abierto y devorador de libros. En Córdoba se formó en el ya famoso colegio dominicano, llamado Real Convento de San Pablo.

Malos años aquellos para la Iglesia y en general para toda la humanidad: La Peste Negra diezmó las ciudades y dejó vacíos los conventos. Los que quedaban o los que entraban de nuevo, muchos de ellos no tenían muchas ansias de austeridades y la relajación era bastante común. Por otra parte una terrible brecha, la más triste que había sufrido la Iglesia, le afligía aquellos días: El destierro de Aviñón, primero, y el tristemente célebre Cisma de Occidente, después. Todo esto lo veía y vivía el joven y después ya maduro Álvaro.

A pesar de ello los buenos ejemplos que veía en muchos religiosos y la necesidad que él veía de generosos corazones que lucharan por la Iglesia, tan duramente atacada, fue sin duda lo que le empujó a llegar un día a las puertas del convento dominicano y pedir el hábito de la Orden. Hechos los estudios con la seriedad y profundidad que caracteriza a la Orden dominicana, se ordenó sacerdote y enseñó Artes y Teología en el mismo Convento de San Pablo. Después marchó a Salamanca y en aquella ya célebre Universidad obtuvo el Magisterio en Teología.

Toda la geografía nacional y otras partes de Europa saben de las correrías de este fogoso apóstol que ya en su tiempo lo comparaban con su hermano de hábito y de santidad, San Vicente Ferrer (+1419). Él no puede permitir que la Iglesia esté tirada por tierra con tanto abuso, fruto sin duda de los que se aprovechan de aquellas calamidades ante tanta confusión, ya que mucha hubo de ser, pues hasta los mismos Santos no sabían dónde estaba la verdad. Todos creían poseerla. Los que obedecían al Papa de Aviñón, los que lo hacían al de Roma y por fin los que eran fieles al Papa surgido en Pisa como intento de arreglo que aún lo empeoró.

Fueron estos años - del 1378 al 1417 - tiempo que duró el tristemente célebre Cisma de Occidente, años verdaderamente dramáticos como los nunca vistos.

Álvaro tenía ideas muy claras para terminar tanta corrupción de costumbres de tantos sacerdotes y seglares cristianos, reyes y gente sencilla, que sólo pretendían medrar a costa de la fe y religión: orar mucho, llevan vida de austeridad y ser fieles al Evangelio a toda costa. Para llevar adelante esta misión se sacrifica, recorre provincias y reinos, predica incansablemente, ora con fervor, escribe con fuego, habla con reyes y con cuan tos la ocasión le ofrece...

Se lo rifan en diversas Cortes, pero él en tanto permanece en ellas en cuanto ve que su influencia es eficaz. Organiza la Vía Dolorosa en Tierra Santa, fomentando nuestro actual Vía Crucis. Fue el paladín de la reforma. Además de los muchos conventos que reformó, fundó uno de este tipo en el que quiso pasar los últimos años de su vida, el de Escalaceli donde, lleno de méritos, una tarde del año 1430, volaba a la eternidad Dicen que los mismos ángeles que le habían ayudado en la construcción.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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