MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile

La página de Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet

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02-02-2010

MD 2430

ORDINARIO

C

LITURGIA DE LA HORAS

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PRESENTACIÓN DEL SEÑOR. (F). Blanco.

 

2 DE FEBRERO, PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

Nos presenta a su Hijo

Lc 2, 22-40

A los cuarenta días del nacimiento, Jesús es presentado en el templo. El texto evangélico subraya que ello sucede para cumplir la Ley de Moisés, que es asimismo la Ley del Señor. Es un detalle que manifiesta el realismo de la encarnación del Hijo de Dios: hecho hombre, se hace en todo igual a nosotros menos en el pecado, y actúa como uno de tantos, como un hombre cualquiera, sometiéndose a las más mínimas prescripciones de la Ley. Profunda obediencia y humildad del Hijo de Dios.

La presentación significa también que Dios nos presenta a su Hijo, como lo reflejan las palabras de Simeón: «Mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos». Dios Padre nos manifiesta y da a conocer a su Hijo. Y nosotros, por la eficacia y la gracia de la liturgia, podemos conocer y tener experiencia de Cristo. La experiencia de ver, oír y tocar a Cristo (1 Jn 1,1) no es exclusiva de los apóstoles. También a nosotros se nos concede hoy. Dios Padre nos presenta a su Hijo para que también nuestros ojos vean al Salvador. La única condición es que salgamos decididos al encuentro de Cristo.

María ofrece a su Hijo a Dios para significar que pertenece. Todo primogénito es ofrecido a Dios porque la vida es de Dios y viene de Él. Pero Jesús es el Primogénito de toda criatura y pertenece a Dios más que nadie. Desde el principio de su vida humana, Cristo se manifiesta con-sagrado, dedicado al Señor, y toda su existencia testimoniará de mil maneras –viviendo para el Padre, agradándole en todo, dedicándose a sus cosas...– esa total pertenencia al Padre. (FGD)

 

 

BENDICIÓN Y PROCESIÓN DE LOS CIRIOS

PRIMERA FORMA: PROCESIÓN

1. A una hora conveniente el pueblo se reúne en una iglesia menor o en un lugar adecuado, fuera de la iglesia hacia la cual se dirigirá la procesión. Los fieles llevan en las manos cirios sin encender.

2. El sacerdote, revestido con ornamentos blancos como para la Misa, se acerca con los ministros. En lugar de la casulla, el sacerdote puede usar la capa pluvial que se quitará una vez concluida la procesión.

3. Mientras se encienden los cirios se canta la antífona:

Nuestro Señor vendrá con poder, e iluminará los ojos de sus servidores. Aleluya.

U otro canto apropiado.

4. El sacerdote saluda a los fieles en la forma acostumbrada; luego, con estas u otras palabras semejantes, hace una breve monición invitando a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de esta fiesta:

Queridos hermanos, hace cuarenta días celebramos con alegría la fiesta del Nacimiento del Señor. Hoy conmemoramos el día feliz en que Jesús fue presentado en el templo, cumpliendo así, externamente, la Ley de Moisés; pero en realidad para salir al encuentro de su pueblo creyente. Los santos ancianos Simeón y Ana fueron al templo impulsados por el Espíritu Santo, e iluminados por este mismo Espíritu reconocieron al Señor y lo proclamaron con gozo. Del mismo modo nosotros, congregados por el Espíritu Santo, vayamos también a la casa de Dios, al encuentro de Cristo. Lo hallaremos y lo reconoceremos en la fracción del pan, hasta que él vuelva revestido de gloria.

5. Después de la exhortación, el sacerdote bendice los cirios y dice, con las manos juntas:

OREMOS:

Señor, fuente y origen de toda luz que hoy mostraste al justo Simeón a Cristo, la Luz para iluminar a las naciones; humildemente te suplicamos que santifiques con tu † bendición estos cirios y escuches los deseos de tu pueblo que se dispone a llevarlos para alabanza de tu nombre, a fin de que, por la práctica de las virtudes, pueda llegar un día a la luz inextinguible.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

O bien:

Señor, luz verdadera, que creas y difundes la luz eterna, derrama la claridad de tu luz imperecedera en los corazones de tus fieles, para que quienes en tu santo templo somos iluminados por el esplendor de estos cirios, podamos llegar felizmente a la luz de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Y rocía los cirios con agua bendita, sin decir nada.

6. Luego el sacerdote toma el cirio preparado para él, y da comienzo a la procesión aclamando: Marchemos en paz al encuentro del Señor.

7. Durante la procesión, se canta la antífona siguiente con su cántico, u otro canto apropiado: Ant.: Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido.

Ant.: Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

Porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos.

Ant.: Luz para iluminar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

8. Al entrar la procesión en la iglesia, se canta la Antífona de entrada de la Misa. Al llegar al altar, el sacerdote hace la debida reverencia y, según las circunstancias, lo inciensa. Luego se dirige a la sede –donde se quitará la capa pluvial si la ha usado para la procesión, y reviste la casulla – y, una vez cantado el himno Gloria, dice la oración colecta como de costumbre. La Misa continúa en la forma acostumbrada.

SEGUNDA FORMA: ENTRADA SOLEMNE

9. Los fieles se congregan en la iglesia y tienen los cirios en las manos. El sacerdote, revestido con ornamentos blancos, se dirige a un lugar apropiado con los ministros y parte de los fieles: delante de la puerta o en la misma iglesia, donde al menos la mayor parte de los fieles pueda participar cómodamente del rito.

10. Cuando el sacerdote llega al lugar establecido para la bendición de los cirios, éstos se encienden mientras se canta la antífona «Luz para iluminar a las naciones», u otro canto apropiado.

11. El sacerdote, después del saludo y la exhortación bendice los cirios como se indica en los nn. 4-5; y se hace la procesión hacia el altar, mientras se canta (nn. 6-7). Para la Misa se observa todo lo que se indica en el n. 8.

MISA

PRIMERA LECTURA Mal 3, 1-4

Lectura de la profecía de Malaquías.

Así habla el Señor Dios: Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. Él se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví. Y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia. La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Como ningún personaje de su época merece despertar esperanza mesiánica alguna, Malaquías prefiere proyectarla sobre el mismo Yahvé. Pero la teocracia que prevé es de naturaleza cultual. Yahvé vendrá a su Templo y ello será ocasión de una renovación profunda de la casta sacerdotal. En la persona del Niño Jesús presentado en el Templo, es Dios quien viene con él para purificar el culto y salvar al pueblo.

SALMO Sal 23, 7-10

R. El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates. R.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.

SEGUNDA LECTURA Heb 2, 14-18

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, Jesús también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquél que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte. Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquéllos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.

COMENTARIO

Es de consanguinidad de lo que habla el autor para expresar la relación entre Cristo y los hombres. Todos los hombres morimos.

La solidaridad del Hijo con los hombres exigía que también él muriera. Su muerte tenía como finalidad reducir a la impotencia al señor de la muerte y abrir a la humanidad las puertas de la vida. Pero, en razón de esta misma participación, hasta en la prueba del sufrimiento, Cristo ejerce su función sacerdotal de “sumo sacerdote misericordioso y fiel”, expiando por los pecados del pueblo. Sabemos desde ahora cuál es la naturaleza del culto agradable al Padre.

Este culto es el de la obediencia perfecta a Dios en la asunción integral de la condición humana. El templo será en adelante el cuerpo de Cristo.

ALELUYA Lc 2, 32

Aleluya. Luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel. Aleluya.

EVANGELIO Lc 2, 22-40

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación de ellos, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: --Todo varón primogénito será consagrado al Señor--. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel.

El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: --Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel--. Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: -- Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos --. Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

Jesús aparece en el Templo como la luz que ilumina a todas las naciones. Así lo canta Simeón. Lucas hace decir a Simeón que la “gloria” se ha manifestado, pero que ésta se llevará a cabo en el sufrimiento y la humillación. El Mesías traerá la división y la contradicción y, a causa de él, una espada traspasará el alma de María. En cuanto al testimonio de Ana viene a confirmar de propósito el de Simeón. La ley exigía, al menos, dos testigos para garantizar la autenticidad de un hecho, y Ana es idónea como testigo; con ella la esperanza de los “pobres de Yahvé” descubre su objeto en la persona de Jesús.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que te sean agradables estas ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, tú que quisiste que tu Hijo único se ofreciera como Cordero inmaculado para la vida del mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

PREFACIO

EL MISTERIO DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR

V/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.

Realmente es justo y necesario, es  nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu Hijo eterno, al ser presentado hoy en el templo, es proclamado por el Espíritu: --Luz de las naciones y gloria de Israel--. Por eso, nosotros llenos de alegría salimos al encuentro de nuestro Salvador y con los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar:

Santo, santo, santo...

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Lc 2, 30-31

Mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, por este sacramento recibido completa en nosotros la obra de tu gracia, como cumpliste el anhelo de Simeón; y así como él no murió sin antes ver al Mesías, nosotros, que también salimos a su encuentro, alcancemos la Vida eterna.

Por Jesucristo nuestro Señor.

ESTUDIO Y REFLEXIÓN BÍBLICA

 

llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor

Lc 2, 22-40

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

1.      LO HICIERON PARA DARNOS UN EJEMPLO A NOSOTROS, QUE SOMOS PECADORES Y PENITENTES.

El Evangelio nos relata la purificación de la Santísima Virgen, y la presentación de Jesús en el templo. Ellos no estaban obligados a hacerlo, es decir obligado a estas leyes, entonces San Bernardo nos da una explicación de que lo hicieron no por necesidad de ser purificados, o el ser circuncidado, lo hicieron para darnos un ejemplo a nosotros, que somos pecadores y penitentes.

2.      “CUANDO LLEGÓ EL DÍA FIJADO POR LA LEY DE MOISÉS PARA LA PURIFICACIÓN”.

A fin de comprender mejor este fragmento del evangelio, comento lo siguiente: dice al comienzo, “Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación”. En Levíticos, 12, 1-8, están fijadas la obligaciones a las que se refieren, que cuando una mujer concibe y da a luz a un hijo Varón, es considerada impura por un período siete días, al octavo debe circundar al hijo, y luego debe permanecer treinta y tres días mas impura, no debe tocar nada santo ni puede concurrir al santuario. Si da a luz una hija, el tiempo aumenta a ochenta días. Luego continúa "Cuando se cumplan los Días de su Purificación, por un hijo o por una hija, Llevará al sacerdote un cordero de un año para el holocausto, y un Pichón de paloma o una Tórtola para el sacrificio por el pecado. Pero si no tiene lo suficiente para un cordero, traerá dos Tórtolas o dos pichones de paloma, el uno para el holocausto y el otro para el sacrificio por el pecado. El sacerdote hará expiación por ella, y quedará purificada."

Este es el caso de María, que además era pobre. Estas ofrendas, una era sacrificada en holocausto de adoración, y la otra por el “pecado”. Pero no se refiere a un “pecado mortal”, sino a algo legal, por el hecho del alumbramiento, en donde se habla de estos sacrificios de expiación por haber transgredido algo prohibido “legalmente”, como por ejemplo tocar un cadáver o un reptil prohibido, y si lo hiciese incluso sin darse cuenta, debe confesar su pecado.

3.      LLEVARON AL NIÑO A JERUSALÉN PARA PRESENTARLO AL SEÑOR

Sigue el evangelio: “Llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: “Todo varón primogénito será consagrado al Señor”. “Conságrame todo primogénito” (Ex 13,2) Al principio los “primogénitos” estaban destinados al culto, pero luego se sustituyó este sacerdocio por la tribu de Leví y quedó establecido un simbólico “rescate” de estos primogénitos. María aprovechó para llevar consigo al Niño y hacer que José, seguramente, pagase allí el “rescate” por el mismo, consistente en cinco siclos. Aunque se dice que sus “padres” le llevaron a Jerusalén, los que están en situación son el Niño, al que hay que “rescatar,” y su madre, que va a obtener la declaración “legal” de su purificación. El término usado para “presentarlo al Señor” es término usado para llevarlo al altar.

4.      “VIVÍA ENTONCES EN JERUSALÉN UN HOMBRE LLAMADO SIMEÓN”

Sigue el evangelio, “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón”. El evangelio presenta en escena un hombre santo: “justo”, que cumplía los preceptos de Dios, y “piadoso”, hombre de fe viva, religioso. Estos adjetivos acusan esmero por cumplir los deberes morales. Vivía en Jerusalén, y se llamaba Simeón, nombre usual judío. Era un hombre que debía de pertenecer a los “círculos” religiosos y que animaban su esperanza con la próxima venida del Mesías, tan acentuada por entonces en aquel medio ambiente. El Espíritu Santo estaba “sobre él”; gozaba de carismas sobrenaturales. Debía de ser de edad avanzada. Y tenía la promesa del Espíritu Santo, de que no moriría sin haber visto al Cristo del Señor, al Mesías, es decir, la “consolación” de Israel, que él esperaba.

5.      ERA UN HOMBRE SANTO, QUE GOZABA DE CARISMAS.

El Espíritu Santo, comenzó en el anciano Simeón, su acción espiritual para que conociera a Jesús y lo recibieran como el Mesías prometido. Impulsado por el Espíritu, vino al templo cuando los padres traían al Niño. Era un hombre santo, que gozaba de carismas. Y tomándolo en sus brazos, “bendijo” a Dios. Los rabinos tomaban a los niños en brazos para bendecirlos. Conforme a la revelación tenida, Simeón ha visto al Mesías. Su vida sólo aspiró a esto: a gozar de su venida y visión, que era el ansia máxima para un israelita. Por eso lo puede dejar ya ir “en paz,” es decir, con el gozo del mesianismo, en el que estaban todos los bienes cifrados. El Mesías es “tu salvación”, la que Dios envía: Jesús (Is 40:5).

6.      “SU PADRE Y SU MADRE ESTABAN ADMIRADOS”

Pero este Mesías tiene dos características: es un Salvador universal: “para todos los pueblos”; es el mesianismo profético y abrahámico; y es un mesianismo espiritual, no de conquistas políticas, sino “luz” para “iluminar a las gentes” en su verdad. Pero siempre quedaba un legítimo orgullo nacional: el Mesías sería siempre “gloria de tu pueblo, Israel,” de donde ha salido. También San Pablo, en Romanos, mantendrá este privilegio de Israel.

Relata san Lucas; “Su padre y su madre estaban admirados”, ante esto. Era la admiración ante el modo como Dios iba revelando el misterio del Niño, y la obra que venía a realizar. De nadie sino del Espíritu le podía venir este conocimiento profético.

7.      ESTE NIÑO SERÁ CAUSA DE CAÍDA Y DE ELEVACIÓN PARA MUCHOS EN ISRAEL

Simeón los “bendijo.” Con alguna fórmula, invocó la bendición de Dios sobre ellos. No es extraño este sentido de “bendición” en un anciano y un profeta. Pero, dirigiéndose especialmente a su madre, le dijo proféticamente: “Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción” Va a ser “signo” (Is 8:18) de contradicción. La vida de Cristo ha sido esto: desde tenerlo por endemoniado hasta confesarlo por Mesías. Como dirá San Pablo, su doctrina fue “escándalo” para los judíos (1 Cor 1:23) 38. Jesús será la señal de contradicción. En Efecto, unos lo amarán, otros lo odiarán; unos estarán dispuestos a morir por El, mientras otros no cesarán en su esfuerzo por hacerlo desaparecer de la historia y de la faz de la tierra.

8.      “Y A TI MISMA UNA ESPADA TE ATRAVESARÁ EL CORAZÓN”

Sigue luego: “Y a ti misma una espada te atravesará el corazón” Esto es algo trágico, “Una espada de dolor atravesará tu alma.” No será sólo para ella el dolor de una madre por la persecución, calumnia y muerte de su hijo. Observo que en el texto no se dirige a San José, que, sin duda, está allí presente, pues “Simeón los bendijo”. Esta profecía, dirigida personal y exclusivamente a ella, debe de tener un mayor contenido. Se diría que se ve a la Madre especialmente unida al Hijo en esta obra. María es “Hija de Sión,” entonces lleva dentro de sí el destino espiritual de su pueblo, destacándose aquí el dolor de sus entrañas por lo que significaba Cristo, signo de contradicción.

La Santísima Virgen esta asociada a la obra redentora de Cristo. No hay redención sin dolor, y el alma de la Santísima Virgen, será traspasada por la espada del dolor, por todo lo que ella luego sufrió en su corazón por la pasión de su Hijo Jesús.

9.      “ASÍ SE MANIFESTARÁN CLARAMENTE LOS PENSAMIENTOS ÍNTIMOS DE MUCHOS”

Finalmente el evangelio nos relata; “Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos”. Este término, se entronca con la finalidad que va a seguirse de esa “contradicción” de Cristo: que “se descubran los pensamientos de muchos corazones.” Habrá de tomarse partido por El o contra El: hay que abrir el alma ante la misión de Cristo.

Jesús, venció al mundo y nos advirtió sabiamente, “En el mundo habrá tribulación, pero ánimo, Yo he vencido al mundo”

10.  UNA PROFETISA LLAMADA ANA

Continua el Evangelio, relatando que había también allí una profetisa llamada Ana, “la profetisa”, es sin duda una mujer muy especial, por esa razón aparece como una figura destacada en este fragmento del evangelio. Ella es una “profetisa,” es decir una mujer consagrada a Dios, con un específico carisma, dada a la piedad y a la animación de estos días donde se realizan estas especiales doctrinas. San Lucas, hace una descripción detallada de la biografía de ella y sus actividades. Su viudez parece un “celibato consagrado”. Su obra no fue al menos exclusivamente, en el templo, pues ella “hablaba” a todos los que esperaban la “liberación” por obra mesiánica. Debió de recibir un fuerte impacto en aquel episodio del templo.

Ana, es como las figura de los laicos comprometidos, que con el testimonio de su palabra, anuncia proféticamente la evangelización en su ambiente, aportando además con un testimonio de vida, con caminos hacia la santidad, con practicas de constantes oraciones y penitencias.

Ana da un testimonio sobre el Niños Jesús, en un instante de inspiración y dirigida por el Espíritu de Dios. Su actuación, consagrada a la oración, al sacrificio, observando las obligaciones que se deben cumplir, la convierte en una destacada mujer.

11.  “EL NIÑO IBA CRECIENDO Y SE FORTALECÍA, LLENO DE SABIDURÍA, Y LA GRACIA DE DIOS ESTABA CON ÉL.”

El Niño en el templo, es una escena que nos atrae y nos invita a percibir en el relato diversos motivos a este propósito. En este relato, es la primera palabra que aparece de Cristo en los evangelios. Además, en forma sutil, nos habla de la inteligencia de Cristo, porque dice crece en “sabiduría.” Produce esta escena admiración, porque luego veremos como en los evangelios de “discusión” de Cristo con fariseos y doctores los hace callar. Aquí tiene su preludio y “justificación” al estar demostrando su saber bíblico ante los doctores de la Ley en sus mismas escuelas del templo. Ellos le rinden allí, imparcialmente y aún sin prejuicios, homenaje a su saber.

“El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.” La gracia porque a Jesús, hombre, le fue concedida la gran gracia de que desde que empezó a ser hombre fuese perfecto y fuese Dios. Todavía siendo niño, tenía la gracia de Dios, para que, como todas las cosas en El eran admirables, lo fuese también su niñez, y se cumpliese así la sabiduría de Dios.

Por eso el Hijo de Dios, al hacerse hombre, quiso progresar "en sabiduría, en estatura y en gracia"

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

LUZ PARA ILUMINAR A LAS NACIONES

Podemos considerar la fiesta que hoy celebramos como un puente entre la Navidad y la Pascua. La Madre de Dios constituye el vínculo de unión entre dos acontecimientos de la salvación, tanto por las palabras de Simeón como por el gesto de ofrenda del Hijo, símbolo y profecía de su sacerdocio de amor y de dolor en el Gólgota. Esta fiesta mantiene en Oriente la riqueza bíblica del título «encuentro»: encuentro “histórico” entre el Niño divino y el anciano Simeón, entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, entre la profecía y la realidad y, en la primera presentación oficial, entre Dios y su pueblo. En un sentido simbólico y en una dimensión escatológica, “encuentro” significa asimismo el abrazo de Dios con la humanidad redimida y la Iglesia (Ana y Simeón) o la Jerusalén celestial (el templo). En efecto, el templo y la Jerusalén antigua ya han pasado cuando el Rey divino entra en su casa llevado por María, verdadera puerta del cielo que introduce a Aquel que es el cielo, en el tiempo nuevo y espiritual de la humanidad redimida. A través de ella es como Simeón, experto y temeroso testigo de las divinas promesas y de las expectativas humanas, saluda en aquel Recién nacido la salvación de todos los pueblos y tiene entre sus brazos la “luz para iluminar a las naciones” y la “gloria de tu pueblo, Israel”.

ORACION

¿Por qué, oh Virgen, miras a este Niño? Este Niño, con el secreto poder de su divinidad, ha extendido el cielo como una piel y ha mantenido suspendida la tierra sobre la nada; ha creado el agua a fin de que hiciera de soporte al mundo. Este Niño, oh Virgen purísima, rige al sol, gobierna a la luna, es el tesorero de los vientos y tiene poder y dominio, oh Virgen, sobre todas las cosas. Pero tú, oh Virgen, que oyes hablar del poder de este Niño, no esperes la realización de una alegría terrena, sino una alegría espiritual (Timoteo de Jerusalén, siglo VI).

SANTORAL

 

“Un almendro florecido”, correo de mi amigo P. Eduardo Sanz de Miguel, o.c.d.

El 2 de febrero, fiesta de la presentación del Señor en el templo, llovió durante todo el día. Dice el refrán “Cuando la Candelaria plora, el invierno está fora. Pero si no plora, ni dentro ni fora”. No sé si se cumplirá, porque sigue el frío en el interior de España. Pero el Desierto de las Palmas es un lugar privilegiado, junto al mar Mediterráneo, frente al Monte Carmelo, en Israel, si se pudiera trazar una línea recta. Hay que decir que este año no hemos tenido un invierno especialmente frío, aunque sí bastante húmedo. La mayoría de los días ha lucido el sol e incluso hemos gozado de muchos días casi primaverales. De hecho, los almendros y la mimosa del jardín están cuajados de flores. Hoy me he fijado en que los otros árboles también están echando sus brotes.

Y he recordado que, en hebreo, "almendro" se dice "shaqed" (que significa "vigilante"), por ser el primer árbol que florece antes de la primavera. Cuando los demás árboles parecen muertos, el almendro se adelanta para anunciar que pronto llegará una nueva primavera, que la vida volverá a triunfar. Por eso, el almendro se convierte en imagen de Dios, que puede sacar vida incluso de la muerte y que vigila siempre para cuidar de sus hijos. Cuando Dios pregunta a Jeremías: “¿Qué ves?”, él responde: “Veo un almendro florecido” y Dios le contesta: “Dices bien, porque yo velo para que se cumplan mis promesas” (Jr 1,11-12). Por eso, un himno de la liturgia de las horas dice: “¿Qué ves en la noche, dinos centinela? Dios como un almendro con la flor despierta; Dios, que nunca duerme, busca quien no duerma…” Los almendros en flor son una llamada a desperezar la fe y la esperanza, ya que Dios realiza su proyecto en el momento oportuno y sabe sacar bienes de los males. Él no se olvida de nosotros. ¡No nos olvidemos nosotros de Él!

He recordado también que estos días celebran los judíos la fiesta de “Tu Bishvat” (el año nuevo de los árboles), que cae el 15 de Shevat (mes entre enero y febrero). Supone el final de la época de lluvias y el inicio de la siembra de los campos. He consultado el calendario hebreo, y veo que este año cae el 9 de febrero. En estos días, los valles de Israel se empiezan a cubrir de flores y los árboles echan sus brotes. Por eso, son los días oportunos para plantar árboles nuevos. Antiguamente, “Tu Bishvat” era la fecha en que se pagaban los diezmos de los productos de la tierra cosechados durante el año anterior, y que estaban destinados al sustento de los levitas, viudas, huérfanos y emigrantes. Es uno de los cuatro Rosh Hashanás (inicios de Año Nuevo) mencionados en la Mishná.

Es costumbre comer frutos de la tierra (si es posible, quince variedades distintas), sobre todo dátiles, higos y pasas y los citados en el Deuteronomio: "Ésta es una tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivos y miel" (Dt 8,8). El gusto de las frutas tiene que despertar el gusto por el estudio de la Biblia y el aroma de las flores debe recordar el buen aroma del alma de los verdaderos creyentes. Después de comer, las familias más religiosas recitan una oración antigua: "Sea Tu voluntad que por virtud de las frutas que hemos comido, se llenen los árboles de abundancia, para cultivarlos y hacerlos crecer nuevamente desde el comienzo del año hasta su fin, para bien y para bendición, para una vida feliz y para la paz".

Desde la creación del nuevo estado de Israel, la gente se reúne en este día para leer pasajes bíblicos relacionados con la creación, los árboles y la naturaleza. Los niños de los colegios reciben nociones de ecología y salen al campo para plantar árboles. De hecho, desde principios del s. XX, una organización judía se encarga de reforestar Israel (la “Keren Kayemet Leisrael”) y ha plantado más de 240,000.000 de árboles (sí, has leído bien, doscientos cuarenta millones), en tierras antes semidesérticas y estériles.

….un cuento hebreo habla de una niña que nació en Haifa, en la fiesta de “Tu Bishvat”. Ese mismo día, su padre plantó un almendro en el jardín, que fue creciendo con ella. Pero un año, la niña no pudo celebrar su cumpleaños en su casa, junto a su almendro, y sintió nostalgia…

¡Feliz “Tu Bishvat”! Que el Altísimo manifieste todo su amor hacia la humanidad, nos agracie con su bondad, y sigamos disfrutando con salud y alegría de los tesoros de su creación. Amén.

Saludos desde Roma para todos los amigos, año 2010

P. Eduardo Sanz, o.c.d.

Para artículos del padre Eduardo, en este link: P. EDO. SANZ DE MIGUEL, O.C.D.

 

PEDIDOS DE ORACIÓN

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN

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