MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

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Fecha:

02-10-2018

Edición N.º MD 7.331

Semana XXVI

LITURGIA DE LA HORAS

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Santos Ángeles Custodios (MO). Blanco.

Leccionario Santoral: Éx 23, 20-23; Sal 90, 1-6. 3-11; Mt 18, 1-5. 10, Prefacio de los Ángeles.

Nuestra vida terrena está poblada de presencias ocultas, misteriosas, celestiales, amigas, no perceptibles por nuestros sentidos. El mundo está sumergido en el cielo habitado por la Trinidad con todos los moradores del Paraíso. Los ángeles están con Dios, y Jesús, que es Dios, nos aseguró: “Estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Y él “ha dado órdenes a sus ángeles para que nos guarden en nuestros caminos”. Ordenes que ellos cumplen puntualmente con inmenso amor a favor de cada uno de nosotros. Desde nuestra concepción hasta la hora de pasar a la Vida eterna, estamos acompañados por nuestros ángeles custodios, y con ellos hemos de participar de la felicísima herencia eterna, que Dios tiene preparada para quienes lo aman a él amando al prójimo. Dios, por medio de los ángeles custodios, nos ha librado, nos libra y nos librará de peligros y males sin que nos demos cuenta, ni se lo pidamos. Seamos agradecidos a Dios y a los ángeles, viviendo con rectitud y fe en su presencia permanente, conversando con ellos, pidiéndoles y agradeciéndoles su ayuda.


ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 58

Ángeles del Señor, bendigan al Señor, alábenlo y glorifíquenlo eternamente.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que en tu admirable providencia envías a tus santos ángeles para custodiarnos; concédenos contar siempre con su protección y gozar eternamente de su compañía. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

PRIMERA LECTURA       Jb 3, 1-3. 11-17. 20-23

Lectura del libro de Job.

Job rompió el silencio y maldijo el día de su nacimiento. Tomó la palabra y exclamó: ¡Desaparezca el día en que nací y la noche que dijo: «Ha sido engendrado un varón»! ¿Por qué no me morí al nacer? ¿Por qué no expiré al salir del vientre materno? ¿Por qué me recibieron dos rodillas y dos pechos me dieron de mamar? Ahora yacería tranquilo, estaría dormido y así descansaría, junto con los reyes y consejeros de la tierra que se hicieron construir mausoleos, o con los príncipes que poseían oro y llenaron de plata sus moradas. O no existiría, como un aborto enterrado, como los niños que nunca vieron la luz. Allí, los malvados dejan de agitarse, allí descansan los que están extenuados. ¿Para qué dar a luz a un desdichado y la vida a los que están llenos de amargura, a los que ansían en vano la muerte y la buscan más que a un tesoro, a los que se alegrarían de llegar a la tumba y se llenarían de júbilo al encontrar un sepulcro, al hombre que se le cierra el camino y al que Dios tiene acorralado por todas partes?

Palabra de Dios.

COMENTARIO: El dolor de Job es tan grande que preferiría no haber nacido. Sus preguntas están sin respuesta y sus cuestionamientos sin nadie que los resuelva. En tanta angustia, Job considera que lo mejor sería la muerte. Aunque no ve a nadie que pueda auxiliarlo, Job seguirá buscando la misericordia de Dios.

SALMO:      Sal 87, 2-8

R. ¡Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor!

¡Señor, mi Dios y mi salvador, día y noche estoy clamando ante ti: que mi plegaria llegue a tu presencia; inclina tú oído a mi clamor! R.

Porque estoy saturado de infortunios, y mi vida está al borde del Abismo; me cuento entre los que bajaron a la tumba, y soy como un hombre sin fuerzas. R.

Yo tengo mi lecho entre los muertos, como los caídos que yacen en el sepulcro, como aquéllos en los que tú ya ni piensas, porque fueron arrancados de tu mano. R.

Me has puesto en lo más hondo de la fosa, en las regiones oscuras y profundas; tu indignación pesa sobre mí, y me estás ahogando con tu oleaje. R.

ALELUYA:    Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.

EVANGELIO:    Lc 9, 51-56

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?». Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

Palabra del Señor.

COMENTARIO: La enemistad entre judíos y samaritanos es tan grande que Jesús y sus discípulos no encuentran alojamiento en tierra samaritana. A pesar del rechazo, Jesús no interrumpe su misión; y a pesar del humano deseo de venganza de sus discípulos, Él hará llegar su mensaje de salvación incluso a quienes lo han rechazado.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor Dios, los dones que te presentamos en honor de tus santos ángeles; y por su constante protección líbranos de los peligros presentes y llévanos a la alegría eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 137,1

Te cantaré en presencia de los ángeles, Dios mío.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre celestial, guía por el camino de la salvación y de la paz, bajo la custodia de tus ángeles, a quienes alimentas con estos sacramentos de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor

 

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

“Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén”

Lc 9, 51-56

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.      JESÚS SE ENCAMINÓ DECIDIDAMENTE HACIA JERUSALÉN

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén. Este camino conduce a su muerte en la cruz y, después, a su resurrección. Se encaminó decididamente. Esta expresión significa, al pie de la letra, “endurecer el rostro”. La expresión está tomada de uno de los cantos del Siervo de Yahvé: “Endurecí mi rostro como el pedernal” (Is 50,7). Jesús no sólo tiene una visión clara de los dolores a los que deberá hacer frente, sino que se abandona por completo a la voluntad del Padre. Es la “hora” de Jesús a la que alude el Evangelio de Juan: “Ha llegado la hora  en que el Hijo del hombre va a ser glorificado”. (Jn 12,23), “Se acerca la hora, y ya ha llegado,  en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado,  y me dejarán solo.  Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo”. (Jn 16,32). La hora expresa la voluntad de entrega de la vida de Jesús.

2.    JESÚS ENVIÓ MENSAJEROS DELANTE DE ÉL.

Ellos partieron y entraron al pueblo de Samaria para prepararle alojamiento para Él y sus discípulos. Era necesario y muy normal pasar por estas tierras de Samaria, cuando se viajaba de Galilea a Jerusalén. Pero existía mucha hostilidad entre samaritanos y judíos hasta el punto de que no se hablaban.

Sin embargo, como nos relata el Evangelio, no recibieron a Jesús y sus discípulos porque se dirigía a Jerusalén. En efecto, ellos sabían que eran peregrinos venidos de Galilea, sin embargo no fueron acogidos, ¿Por qué? Seguramente no hubo sencillez en el corazón de estos samaritanos. Lo que está claro es que no les pareció bien el hecho de que Jesús encaminara sus pasos a Jerusalén, entonces mostraron su mala voluntad, negándoles hospitalidad.

3.    "SEÑOR, ¿QUIERES QUE MANDEMOS CAER FUEGO DEL CIELO PARA CONSUMIRLOS?

Esta experiencia de no ser aceptado, prepara a los apóstoles para más adelante, de este modo cuando ellos tengan que salir a predicar el evangelio, sepan ya de las dificultades, porque no siempre va a ser todo fácil, como entrar en todas partes. Pero frente a estos casos hay que ser pacientes y mansos, no ser hostiles e iracundos, y mucho menos vengativos con sus perseguidores.

Dice el Evangelio que cuando los discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?" Con esta actitud, observamos que los apóstoles aún no estaban preparados para ser rechazados, por eso le preguntaron a Jesús si podían hacer caer fuego sobre la ciudad. Frente a esta pregunta, Jesús les enseña que no debe haber venganza, manifestando que la verdadera virtud no es vengativa, y que no hay caridad allí donde exista la ira, así es, como no se debe estar en contra de la flaqueza humana, al contrario, esta debe ser confortada, por eso la indignación contra los hombres no es actitud cristiana.

4.    JESUS REPRENDIO A SUS AMIGOS

Así es como Jesús, se dio dirigió directamente a sus amigos y los reprendió, seguramente les debe haber dado además un sermón para una amonestación más educativa y luego se fueron a otro pueblo.

Nos podemos imaginar a un Jesús dolido por la actitud de sus discípulos, entristecido por tener que reprenderlos, apenado por esta actitud vengativa justamente porque a ellos les había enseñado lo que era amar al prójimo y porque "El Hijo del hombre no había venido a perder las almas, sino a salvarlas", porque la venganza no es Espíritu de Dios sino del maligno. En efecto, como nos dice San Juan, “Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por El (Jn 3,17)

5.    JESÚS RECHAZADO POR LOS SAMARITANOS E INCOMPRENDIDO POR SUS PROPIOS DISCÍPULOS

La lectura de este fragmento del Evangelio, nos muestra a Jesús rechazado por los samaritanos e incomprendido por sus propios discípulos, estas son las posturas en las cuales no debemos caer, por una lado el rechazo y por otra la incomprensión.

Es posible que Santiago y Juan hayan sentido dolor por el rechazo de los samaritanos a su Maestro, molestia muy humana y algo natural en dos pueblos que no se aceptaban mutuamente, pero para el Señor, ese no es el espíritu del Reino. Hoy debemos guardar en mente este rechazo de Dios si pensamos así vengativamente de nuestros hermanos vecinos de otras nacionalidades, ya que no estamos cumpliendo con el mandato de Jesús, amar al prójimo como a nosotros mismos.

6.    EL RECHAZAR ACOGER A JESÚS, ES RECHAZAR A DIOS

Por otra parte, el rechazar acoger a Jesús, es rechazar a Dios. Esto es algo que se da en todos, en efecto inconscientemente algunas veces no estamos de acuerdo con el Plan de Dios en nosotros. Pero cuando no queremos aceptar la voluntad de Dios, ¿a quién estamos rechazando?, cuando huimos del sacrificio, ¿a quién estamos no estamos aceptando?, cuando no somos comprensivo con el que sufre, ¿con quién no somos comprensivos? Nuestra vida siempre debe estar orientada por los principios del Evangelio, por las enseñanzas de Jesús, como las expuestas en San Juan 15, 9-17 “Ámense los unos a los otros Como el Padre me amó, así también os he amado Yo: permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos permanecerán en mi amor, como Yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor”. Vivamos pues, por las inspiraciones de la gracia y del Espíritu Santo.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

A SABER DISTINGUIR COMO ES DEBIDO ENTRE LAMENTACIÓN Y QUEJA.

Las expresiones de Job, como hemos visto ya en la Lectio, no son pura retórica. Volvemos a encontrar en ellas sentimientos que son comunes y que experimentamos todos. El grito de Job es un poco el grito dramático que, en determinados momentos de dolor, emiten todos aquellos a quienes ahoga el sufrimiento. Muchos llegan incluso a experimentar la tentación del siniestro deseo de la muerte. Ahora bien, precisamente a través de esta prueba es cómo podemos encontrar a Dios (o también perderlo). Lo dice el mismo Job: «Te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (42,5). Sólo ahora que Job se ha quedado desnudo frente a Dios es cuando es capaz de reconocerle y de amarle. Es verdad que Job se lamenta, grita y está abatido. Pero Job grita y se lamenta ante Dios. Resulta sugestivo que la Biblia no haya descartado estas expresiones; al contrario, las ha hecho suyas como oraciones de lamentación, asumiéndolas como un elemento de súplica y de petición acongojada a Dios.

¿Qué nos enseña el capítulo 3 del libro de Job? En primer lugar, a saber distinguir como es debido entre lamentación y queja. Estamos demasiado inclinados a lamentarnos de todo y con frecuencia. Nos lamentamos sobre todo de los otros. Ya no somos capaces de lamentarnos con Dios, de llorar ante Dios. Hemos perdido la capacidad de dirigirnos a Dios. Escribe el cardenal Martini que «abrir la vena de la lamentación es la manera más eficaz de cerrar los filones de las quejas que entristecen el mundo, la sociedad, las realidades eclesiásticas, que carecen de salida porque, al ser vividas en un ámbito puramente humano, no llegan al fondo del problema». En segundo lugar, nos enseña a mirar de frente nuestras pruebas, de modo que amortiguamos su aguijón. Cuando pensamos que no lo lograremos, precisamente entonces llega el momento en el que podemos expresar nuestro amor gratuito. Jesús nos mostró la gratuidad de su amor precisamente en la cruz, en el colmo del dolor y de su grito, que, por una parte, expresa la extrema desolación y, por otra, la confianza total en el Padre (cf. Mc 15,34).

 

ORACION (3)

 

Eres tú, Dios mío, quien fue el primero en amarnos. Eres tú quien nos buscó y llegó hasta nosotros en primer lugar. Leo en tu amor crucificado el amor infinito con que quisiste hablar a nuestro corazón y contarnos tu amor indecible. También nosotros quisiéramos amarte como tú has hecho con nosotros. Nuestra alma tiene sed de ti. Pero no conseguimos llegar hasta ti. Son demasiadas las cosas que atentan contra nuestra vida. ¿Por qué no conseguimos gozar de ti? ¿Por qué no oímos el grito de nuestro corazón? ¿Qué impulsa a nuestra alma a encerrarse lejos de ti? Concédenos, Señor, la gracia de comprenderte y comprender tu amor en la escuela de tu siervo Job, un creyente, aunque era pagano. Ayúdanos a comprender las pruebas de Job, ayúdanos a entrar en su dolor, para poder entrar así en las pruebas y sufrimientos de Jesús. Tú, Señor, quisiste asumir nuestros sufrimientos en los tuyos para purificarlos. Por eso, Señor, puedes ayudarnos a contemplar la cruz, a fin de leer en el corazón traspasado de Cristo todas las riquezas del misterio de Dios.

SANTORAL (4)

 

 

LOS SANTOS ANGELES CUSTODIOS

Autor: JESUS MARTI BALLESTER

LOS SANTOS ANGELES PREDICADOS POR LOS PADRES DE LA IGLESIA

Decía Orígenes: "Los cristianos creemos que a cada uno nos designa Dios un ángel para que nos guíe y proteja", pues el salmo 90: " Dios ha dado órdenes a sus ángeles, para que te guarden en tus caminos". Y Jesús: "Cuidad de no escandalizar a ninguno de estos pequeñuelos, porque sus ángeles están siempre contemplando el rostro de mi Padre Celestial". Y Judit libertadora de Betulia afirmaba: "El ángel del Señor me acompañó en el viaje de ida, en mi permanencia allí y en el viaje de vuelta". Cuando San Pedro sale de la cárcel y  llama a la puerta de la casa donde estaban reunidos los discípulos de Jesús, ellos creen que no es Pedro sino " su ángel" (Hech 12, 15). En realidad era el ángel el que le había librado de las cadenas. San Agustín afirma que «el Ángel de la Guarda nos ama como a hermanos y quiere vernos ocupar en el cielo las sillas de que se hicieron indignos los ángeles rebeldes».

Orígenes en el siglo III: «Cada uno de nosotros tenemos un ángel que nos dirige, nos acompaña, nos gobierna, nos amonesta y presenta a Dios nuestras plegarias y buenas obras». San Gregorio Magno dice: «En casi todas las páginas de las Sagradas Escrituras está contenida la existencia de los Ángeles”. San Bernardo en un sermón sobre el ángel Custodio, comentando estas tres frases: Respetemos su presencia, portándonos como es debido. Agradezcámosle sus favores, que son muchos más de los que nos podemos imaginar. Y confiemos en su ayuda, que es muy poderosa porque es superior en poder a los demonios que nos atacan y a nuestras pasiones que nos traicionan.

Ya en el año 800 se celebraba en Inglaterra una fiesta a los Ángeles de la Guarda.

DOCTRINA DE SANTO TOMAS

Santo Tomás de Aquino divide los Coros angélicos en nueve categorías diferentes: «Los Serafines, Querubines y Tronos, forman la corte de la Santísima Trinidad; las Dominaciones presiden el gobierno del Universo; las Virtudes, la fijeza de las leyes naturales; las Potestades refrenan el poder de los demonios; los Principados protegen a los reinos y naciones; los Arcángeles defienden a las comunidades menores, y los Ángeles guardan a cada uno de los hombres».

ORACIONES TRADICINALES A LOS ANGELES

"Ángel del Señor, que por orden de su piadosa providencia eres mi guardián, custódiame en este día ilumina mi entendimiento, dirige mis afectos, gobierna mis sentimientos, para que jamás ofenda a Dios Señor. Amen.

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día. Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos. En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva, que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía. Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

EL HIMNO DE LAUDES SINTETIZA EL SENTIDO DE LA FIESTA

«Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida,

Tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible, sé que te hallas a mi lado,

escuchas mis oraciones, y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me defiendes del demonio,

tendiendo sobre mí pecho, tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche, tu mensaje y que lo viva,

que vaya siempre contigo, hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga,

gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía».

Os quiero hacer una pregunta. ¿Sabéis lo que no me gusta de este poema, aun concediendo al autor la libertad que corresponde a los poetas?  "Las alas de nácar y oro". Pero resulta que a Santa Teresita del Niño Jesús, en cuya fiesta estoy escribiendo esto, también desagradaba la irrealidad de algunas expresiones materializadas del mundo sobrenatural. Así se expresaba ya en su lecho de muerte. Una de sus hermanas de comunidad se le acercó para consolarla. «Los ángeles, le decía la monja, descenderán del cielo vestidos de blanco, resplandecientes, hermosos y alegres, para llevar su alma a la gloria». Teresita, por su parte, respondió con una sonrisa en los labios: «Esas imágenes no me causan la menor impresión. No puedo nutrir mi espíritu más que con la verdad. Dios y sus ángeles son espíritus puros; nadie puede ver con los ojos del cuerpo lo que son en la realidad. Por eso yo no he deseado nunca esas gracias extraordinarias de visiones corporales. Prefiero esperar a la visión eterna» (U.C. 5.8.4).Sencillez, diafanidad, ortodoxia y al mismo tiempo una delicada intimidad, son las notas de la angelología de santa Teresita de Lisieux. Particular interés para conocer la angelología de santa Teresita, llamada por los carmelitas «El Ángel Custodio del Carmelo». El catecismo de la Iglesia católica dice que son espíritus puros y su misión es ser mensajeros. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad, no cuerpo alguno, y son inmortales. En la Escritura aparecen innumerables testimonios de la existencia y presencia de los ángeles, aunque bien poco es lo que se conoce de sus funciones y naturaleza, fuera de que son mensajeros de Dios en momentos extraordinarios de la Historia de la Salvación. Entre los ángeles buenos está el Ángel de la Guarda, que Dios da a cada hombre en este mundo para conducirlo por el camino del bien (Mt 18, 10). En el pensamiento de santa Teresita de Lisieux, tanto en su autobiografía «Historia de un Alma», en sus poesías, particularmente en su recreación piadosa «Los Ángeles del Pesebre», en las cartas, como en sus Ultimas Conversaciones aparecen mencionados con sencillez muy repetidas veces los ángeles como mensajeros, compañeros, interlocutores, todo lo cual hace suponer que la Santa asumió la doctrina católica sobre los ángeles, tal como entonces se enseñaba en los colegios católicos. Se refiere a ellos con sencillez de niña contemplando sus figuras en estampas que le daban sus hermanas mayores; los invoca con frecuencia; los invita a «dar un magnífico concierto» a Jesús durante la acción de gracias de su comunión (A 80r). Se presenta ante los ángeles y los santos como un niña pequeña y frágil necesitada de su protección (8 4r).Teresa, quien de jovencita perteneció en su colegio a la asociación «De los Santos Ángeles», conservó siempre devoción a ellos, particularmente a su Ángel Custodio: «Casi inmediatamente después de mi entrada en la Abadía fui recibida en la Asociación de los Santos Ángeles. Las prácticas de devoción que la asociación me imponía eran muy de mi gusto, pues sentía particular incli­nación a invocar a los bienaventurados espíritus del cielo, especialmente al que el Buen Dios me ha dado por compañero de mi destierro» (A 40v). Hay un dato muy peculiar en la angelología teresiana: ella profesaba particular devoción a sus hermanitos muertos prematuramente, e incluso los llamaba «angelitos», los invocaba y a ellos atribuyó la curación de una misteriosa enfermedad (A 44r). El pensamiento maduro, neto, de santa Teresita en la representación de los ángeles, lo encontramos la víspera de su muerte. Estaba en su lecho de muerte, cuando una de sus hermanas de comunidad se le acercó para con­solarla. «Los ángeles, le decía la monja, descenderán del cielo vestidos de blanco, resplandecientes, hermosos y alegres, para llevar su alma a la gloria». Teresita, por su parte, respondió con una sonrisa en los labios: «Esas imágenes no me causan la menor impresión. No puedo nutrir mi espíritu más que con la verdad. Dios y sus ángeles son espíritus puros; nadie puede ver con los ojos del cuerpo lo que son en la realidad. Por eso yo no he deseado nunca esas gracias extraordinarias de visiones corporales. Prefiero esperar a la visión eterna» (U.C. 5.8.4).

Sencillez, diafanidad, ortodoxia y al mismo tiempo una delicada intimidad, son las notas de la angeología de santa Teresita de Lisieux                        

La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII, instituida por el Papa Clemente X, que en 1608 extendió su fiesta a toda la Iglesia.

SAN JUAN BOSCO EXHORTA A SUS MUCHACHOS A INVOCAR AL ANGEL DE LA GUARDA

San Juan Bosco narra que un dos de octubre, recomendó a sus muchachos que en los momentos de peligro invocaran a su Ángel Custodio y que en esa semana dos jóvenes obreros estaban en un andamio altísimo alcanzando materiales y de pronto se partió la tabla y se vinieron abajo. Uno de ellos recordó el consejo oído y exclamó: "Ángel de mi guarda!". Cayeron sin sentido. Fueron a recoger al uno y lo encontraron muerto, y cuando levantaron al segundo, al que había invocado al Ángel Custodio, recobró el sentido y subió corriendo la escalera del andamio como si nada le hubiera pasado. Dijo: "Cuando vi que me venía abajo invoqué a mi Ángel de la Guarda y sentí como si me pusieran por debajo una sábana y me bajaran con suavidad. Y ya no recuerdo más". Así lo narra el santo.

EL ANTIGUO Y EL NUEVO TESTAMENTO

El Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento hablan de su acción prodigiosa en favor de los hombres: Un ángel avisa a Lot del castigo Sodoma. Un ángel conforta a la criada de Abrahán, Agar caminando despedida por el desierto. Un ángel socorre al Profeta Elías y le alimenta con pan y agua por dos veces cuando huye de la reina Jezabel. San Rafael acompaña al joven Tobías y cura a Sara y a su padre de la ceguera, como leemos en el libro de Tobías. También en el Nuevo Testamento aparece el ángel liberando a Pedro de las cadenas y abriéndole la puerta de la cárcel. Los Salmos hablan con frecuencia de los Ángeles. Jesucristo se refirió en varias ocasiones a la misión de estos Espíritus puros.

LOS ANGELES EN LA VIDA DE LOS SANTOS

En las vidas de los Santos, tanto antiguos, Santa Inés, y en la Edad Media, San Francisco de Asís, como modernos, San Francisco de Sales, Santa Micaela del Smo. Sacramento, Santa Gema Galgani y  el Beato Manuel Domingo y Sol... La presencia del Ángel de su Guarda en sus vidas es normal. Es doctrina de la Iglesia que cuando nacemos, el Señor nos señala un ángel para nuestra custodia y que cada familia, cada pueblo, cada nación tienen su propio ángel. Para corresponder nosotros al Ángel, que tanto hace por nosotros, hemos de obedecer a Dios que nos dice en el Éxodo: «Respétale y escucha su voz... Si oyes su voz y ejecutas cuanto te ordene, seré enemigo de tus enemigos».

P. Jesús Martí Ballester

 

FUENTES DE LA PAGINA

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La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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