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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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10 años de publicación, todos los días desde el 26 de
febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile.
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Fecha: 20-01-2012
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Edición
Nº MD 3144
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TIEMPO ORDINARIO
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LITURGIA DE LA HORAS
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Viernes
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ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 65,4
Toda la tierra se postra ante
ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que
gobiernas el cielo y la tierra, escucha la súplicas de tu pueblo y concede
tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos.
LECTURA. I Sam 24, 3-21
Lectura del primer libro de Samuel.
Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y
partió en busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras
salvajes. Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino,
donde había una cueva, Saúl entró a hacer: sus necesidades. En el fondo de
la cueva, estaban sentados David y sus hombres. Ellos le dijeron: “Este es
el día eh que el Señor te dice: «Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo
tratarás como mejor te parezca». Entonces David se levantó y cortó
sigilosamente el borde del manto de Saúl. Pero después le remordió la conciencia,
por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres:
« ¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del
Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!» Con
estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran
sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino. Después de esto,
David se levantó, salió de a cueva y grito detrás de Saúl: ¡Mi señor, el
rey! «Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra,
se postró y le dijo»: ¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando
dicen que David busca tu ruina? Hoy has visto con tus propios ojos que el
Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte,
pero yo tuve compasión de ti y dije: «No extenderé mi mano contra mi señor,
porque es el ungido del Señor». I Mira, padre mío, sí, mira en mi mano el
borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes
que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado
contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! Que el Señor
juzgue entre tú y yo, y que El me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará
contra ti. «La maldad engendra maldad», dice el viejo refrán. Pero yo no
alzaré mi manó contra tí ¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A
quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! ¡Que el Señor
sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; qué El examine y defienda mi causa,
y me haga justicia, librándome de tu mano!. Cuando David terminó de dirigir
estas palabras a Saúl, éste exclamó: “¿No es esa tu voz, hijo mío, David?”,
y prorrumpió en sollozos. Luego dijo a David: “La justicia está de tu
parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratado mal.
Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso
en tus manos y tú no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo
deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el
bien que me has hecha hoy” Ahora se muy bien que tu serás rey y que la
realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos”.
Palabra de Dios
COMENTARIO
Lo que resalta en
este episodio es el respeto de David por el ungido del Señor. En efecto,
Saúl había sido ungido por Samuel El perseguido (David) confía en la
justicia divina, sin rencor. Reconoce que sólo Dios es dueño de la
historia.
SALMO Sal 56, 2-4. 6. 11
R. ¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!
Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia
en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia. R.
Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: El
me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan.
¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.
¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda
la tierra! Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad
hasta las nubes. R.
ALELUYA 2Cor 5, 19
Aleluya Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo
confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.
EVANGELIO Mc 3, 13-19
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Marcos.
Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos
fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de
Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el
poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que
puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de
Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;
luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo,
Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El Maestro subió a la
montaña y llamó a los que él quiso, instituyéndolos sus discípulos y
apóstoles. En el espíritu del Mesías y en continuidad con la tradición, los
Doce serán los patriarcas del nuevo pueblo y los jueces, a quienes se les
confiará el juicio sobre los ciudadanos del Reino futuro. Pero, ¿qué
aptitud, preparación o marcas presentaban los Doce en su haber? Nada
notable. Quizás ni siquiera eran hombres muy piadosos. Lo que el Maestro
vio fue unos hombres capaces de escuchar, entusiasmarse y ponerse en camino
hasta dar la vida por él.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar
dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del
sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por
Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 22, 5
Tú preparas ante mí una mesa, y
mi copa rebosa.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Infúndenos en nosotros, Padre,
tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos
unidos en la misma fe. Por Jesucristo nuestro Señor.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“Jesús subió a la montaña y llamó a su
lado a los que quiso”
Mc 3, 13-19
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso
Brant ocds
Jesús subió a la montaña y
llamó a su lado a los que quiso. Fue un momento trascendental, a los doce
patriarcas se les van a contraponer otros doce fundadores. Los apóstoles
van a ir a extender por el mundo el nuevo Israel. Jesús los elige con plena
libertad. Jesús los elige para que lo acompañen, y en esa compaña el los
forma para enviarlos a predicar el Reino, y les da poder de expulsar
demonios. San Marcos destaca este poder sobre los “espíritus impuros.” Ello
habla de la grandeza de Cristo y de la llegada del Reino (Mt 12:28).
Cuando se hizo de día, llamó a
sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de
Apóstoles: Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de
Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que
dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés,
Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el
Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
Jesús, al elegir a estos doce
amigos íntimos como sus discípulos, establece los cimientos del nuevo
Israel o pueblo de Dios. Ahora estos discípulos, acompañaran y aprenderán
el modo de vida de su maestro, y le darán su apoyo, le tendrán fe, le
entregarán su adhesión total, para luego ser los apóstoles, que como
enviados han de continuar la misión entregada por Jesús.
JUAN: "el discípulo amado", autor del Cuarto
Evangelio, tres Cartas, y el Apocalipsis. Pescador de Betsaida, hijo de
Zebedeo, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "hijo
del trueno", participó con Pedro y Santiago de los episodios más
significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza
en el pecho del Señor (por ello es llamado en griego
"Epistehios": el que está sobre el pecho). Estuvo con María
"junto a la cruz" (Jn. 19, 25-27), y fue testigo junto a Pedro
del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Jn. 20, 8). Los Hechos lo
nombran nuevamente junto a Pedro, y San Pablo lo menciona entre las
"columnas de la
Iglesia" (Gal. 2, 9). Es llamado "el
Teólogo" por la profundidad de su Evangelio, que difiere en no pocos
aspectos de los sinópticos.
PEDRO: Pedro figura en primer lugar en todas las enumeraciones
de Apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, y tiene entre los Doce,
un lugar absolutamente singular, siendo protagonista de numerosos episodios
en el Evangelio. Por ello, tenemos abundantes datos acerca del Príncipe de
los Apóstoles; y a los que figuran en los Evangelios, los Hechos y las
Cartas apostólicas, hay que sumar, asimismo, los que nos dan la tradición y
la leyenda (especialmente los "Hechos de Pedro", apócrifo del
siglo II, y los "Hechos de Pedro y Pablo", del siglo V), que han
aportado lo suyo para dar como resultado una abundante y variada
iconografía.
FELIPE: El apóstol Felipe -que no debe ser confundido con el
diácono de igual nombre, que aparece en los Hechos de los Apóstoles (cfr.
6, 5)- figura en quinto lugar en las listas de los Doce. El Evangelio
señala expresamente que "era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de
Pedro" (Jn. 1, 44). Esa circunstancia, sumada al hecho de que Andrés y
él son los únicos apóstoles que tienen nombres griegos, y la intercesión
conjunta de ambos por los griegos que querían ver a Jesús (cfr. Jn. 12,
21-22), hace suponer a algunos autores que Felipe y Andrés eran parientes o
amigos.
MATEO: "Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba
sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se
levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron
muchos publicanos y pecadores y se sentaron a comer con él y sus
discípulos" (Mt. 9, 9). Así narra Mateo su propia vocación. El
episodio, que concluye con una célebre frase de Jesús "No he venido a
llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mt. 9, 13) aparece también
en los otros dos sinópticos, pero protagonizado por Leví. Marcos especifica:
"Leví, hijo de Alfeo" (cfr. Mc. 2, 14ss); Lucas, por su parte,
subraya que la comida era "un gran banquete" que "Leví
ofreció a Jesús... en su casa" (cfr. Lc 5, 27ss). Leví y Mateo, sin
lugar a dudas, son la misma persona.
SANTIAGO EL MAYOR: Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (cfr. Mc.
15, 40; Mt 27, 59), es llamado "el Mayor" para distinguirlo del
otro Santiago, hijo de Alfeo. Santiago es hermano de Juan (probablemente su
hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy
especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía.
A él y a su hermano -por su carácter impetuoso- Jesús los llamaba
"hijos del trueno" Después de los relatos del Evangelio que lo
mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago,
hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Pero un
episodio sumamente importante de su vida que recoge la tradición, viene a
llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y
organizado la Iglesia.
SANTIAGO EL MENOR: "Santiago, hijo de Alfeo" (Mc. 10,
3 y paralelos; Hech. 1, 13) que aparece en noveno lugar en todas las listas
de los Doce, es apodado "Santiago el Menor" (Mc. 15, 40)
-probablemente porque era de baja estatura-, para distinguirlo del otro
Santiago, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan. La tradición cristiana
siempre lo ha identificado con el "hermano del Señor" (Mc. 6, 3)
que se entrevistó con Pablo (Gal. 1, 19); con el Santiago mencionado en la
misma Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia" (Gal. 2,
9); con aquél que toma la palabra durante el "concilio" de
Jerusalén (Hech. 15, 13ss), obviamente un líder de la comunidad, al que
Pedro había mandado anunciar su liberación (cfr. Hech. 12, 17); con quien
quedó a cargo de la
Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los
apóstoles por el mundo y fue su primer Obispo; con aquél Santiago a quien
-según cuenta Pablo- se apareció el Señor Resucitado (1 Cor. 15, 7); y con
el autor de la Carta
de Santiago.
ANDRÉS: Muchos títulos justifican la extraordinaria devoción de
que, desde tiempos muy antiguos, es objeto San Andrés, tanto en la Iglesia de Oriente
como en la de Occidente. En efecto, es "el primer llamado" (en
griego "Protocleto") por Jesús al ministerio apostólico, y hermano
carnal de Pedro, cuya profesión de pescador compartía. Andrés, además,
introduce a su hermano en el seguimiento de Cristo (cfr. Jn. 1, 35-42). Por
otra parte, el haber muerto crucificado, y el amor por la cruz que le
atribuye la tradición, lo hacen particularmente cercano al Maestro.
JUDAS TADEO: El Evangelio lo menciona como "hijo de
Santiago" (Lc. 6, 16) y como "hermano" (primo) del Señor, de
Santiago, de José y de Simón (Mc. 6, 13; Mt. 13, 55). Ocupa el último lugar
en la enumeración de los Doce que figura en Hech. 1, 13. Es el autor de una
Epístola canónica, en la que se presenta a sí mismo como "servidor de
Jesucristo", y "hermano de Santiago" (el Menor), (Jds. 1,
1). Según la tradición -que es más bien tardía, y que fue recogida desde el
siglo VIII en el Martirologio Romano- predicó el Evangelio en Mesopotamia y
luego marchó con Simón a Persia, donde ambos sufrieron juntos el martirio.
MATÍAS: Matías fue elegido por los Once, encabezados por Pedro,
"para desempeñar el ministerio del apostolado", en el lugar
"dejado por Judas" (Hech. 1, 25; cfr. 1, 15-26). Pero después de
este episodio, Matías no vuelve a ser mencionado, y nada sabemos a ciencia
cierta de su vida. Según Eusebio, era uno de los setenta y dos discípulos
(cfr. Lc 10, 1. 17). La literatura apócrifa (por ejemplo los "Hechos
de Andrés y Matías") abunda en detalles acerca de su martirio: fue
hecho prisionero por antropófagos, cegado, curado y liberado por Andrés, y
finalmente decapitado. Esas leyendas le han valido diversos atributos: espada,
alabarda, piedras, cruz, hacha. Este último ha prevalecido en general. San
Matías no representa un papel importante en la piedad popular.
SIMÓN: Apodado el Zelote (por pertenecer a esa secta) o el
Cananeo (por provenir de Caná), aparece en décimo o en undécimo lugar en
las listas de apóstoles (Lc. 6, 15 y Mc. 3, 18, respectivamente). Poco
sabemos de su vida, pero una tradición señala que predicó el Evangelio en
Egipto. Por San Fortunato, obispo de Poitiers (del siglo VI), sabemos que
fue sepultado en Persia, donde había sido muerto con su compañero San
Judas. Una iglesia antigua dedicada a Simón, existía ya entre el siglo VI y
el VIII en Nicopsis, en la costa del Mar Negro.
TOMÁS: Puede resultar paradójico que un apóstol de Jesús sea
recordado especialmente por su "incredulidad". Pero eso es
precisamente lo que ocurre con Tomás, protagonista del célebre episodio
-referido por San Juan- que comenzó en la tarde misma de la resurrección de
Jesús y tuvo su coronación el domingo siguiente (cfr. Jn 20, 19-29). Este
episodio ha sido abundantemente representado en la iconografía del apóstol,
y el texto evangélico es proclamado cada año en el domingo que sigue a la
fiesta de Pascua y en la fiesta de Santo Tomás apóstol, que se celebra el 3
de julio.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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NOSOTROS NOS
CONVERTIMOS EN HIJOS, AMADOS, ESCOGIDOS
Dios creó todo el universo para el hombre y creó al hombre para
unirlo a El en Jesús, su Hijo. Esta certeza está en condiciones de iluminar
y cambiar por completo nuestra vida, porque no es posible sentirnos amados
sin que esto renueve desde el interior nuestra existencia y cambie nuestras
relaciones. El riesgo que corremos es vivir como desmemoriados, dejándonos
aplastar por la opacidad de un horizonte en el que no penetra la luz de
Dios.
«Vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron» (cf. Jn 1,11),
pero si lo recibimos, si nos abrimos a la alegría de la fe, entonces
también nosotros nos convertimos en hijos, amados, escogidos, elegidos para
estar siempre con él y para anunciarlo a los hermanos, con el poder de
derrotar al Maligno, que recurrirá a todo para alejarnos de la alegría de
este descubrimiento.
¿Dónde podemos alcanzar la fuerza para vivir la memoria de este amor
poderoso, sino participando en el sacrificio eucarístico que cada día nos
vuelve a llevar a las fuentes del don de Dios y vuelve a proponernos
adherirnos a la nueva y eterna alianza entre Dios y el hombre que Jesús ha
venido a establecer en su sangre divina derramada por nosotros?
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ORACION
(3)
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Señor, yo soy de los que están contigo
desde hace tiempo, pero me doy cuenta de que mi corazón no late aún en
sintonía con el tuyo. Tal vez, repito a veces tus palabras, pero con
frecuencia no las pongo en práctica.
Hoy quiero reconocer ante ti la lentitud
-quizás también la pereza- con la que procedo para vencer al mal con el
bien. Los pensamientos y los deseos de venganza me ocupan, tal vez, de una
manera sutil y les doy seguimiento «golpeando» con palabras duras y gestos
bruscos a aquellos por quienes me siento herido. Si no pongo en marcha la
venganza es porque, a veces, no se me presenta la ocasión propicia...
Quiero tomar conciencia, Señor, de los
proyectos de revancha que formulo de manera silenciosa y convertirlos en
magnanimidad. Sé muy bien, Señor, que no los llevaré a buen puerto gracias
a mi destreza, sino a tu fuerza, al poder del amor que tú me comunicas y
que vence al mal de cualquier modo que se manifieste.
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SANTORAL
(4)
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SAN SEBASTIÁN
S. IV
Desde San Sebastián hasta los santos
Nereo y Aquileo, gran cantidad de soldados cristianos fueron entregados a
la muerte durante la persecución de Diocleciano. Comenzó ésta con una
depuración del ejército (300). Sebastián, milanés de origen, se hallaba en
Roma en el momento en que hubo de elegir entre el servicio al emperador o a
Cristo. Se puede calibrar la trascendencia de tal opción al ser encasillada
dentro de una vida cuyo resorte era la obediencia. Para un soldado, el
desobedecer supone siempre un drama. Pero hay ocasiones en las que, según
la intrépida aseveración de San Pedro, «hay que obedecer antes a Dios que a
los hombres» (Hech 5, 29). Tal fue el caso de Sebastián. La comunidad
romana le dio sepultura con honor junto al lugar en que se conserva el
recuerdo de los Apóstoles Pedro y Pablo, en la Catacumba de la Vía Apia.
La silueta cristiana de San Sebastián se
hará popular, especialmente a través del mundo del arte con sus flechas y
torso militar.
Y fue San Ambrosio su gran panegirista:
"Aprovechemos el ejemplo del mártir San Sebastián, cuya fiesta
celebramos hoy. Era oriundo de Milán y marchó a Roma en tiempo en que la fe
sufría allí una terrible persecución. Allí padeció; mejor dicho, allí fue
coronado", bajo los emperadores Diocleciano y Maximino Hercúleo.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la
Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y
Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y
LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES
DE ORIGEN
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