MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESÚS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Desde el 26 de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile

La página de Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet

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22-01-2010

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ORDINARIO

C

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Viernes, II semana Tiempo Ordinario, De la feria. Verde

San Vicente, diácono y mártir (ML), Rojo.  -  Beata Laura Vicuña, virgen (ML), Blanco

 

Beata Laura Vicuña

Nace en Santiago de Chile en 1891. Su padre, militar, muere en 1893, en Temuco, donde se han refugiado de la persecución política. Al quedar desamparadas, se trasladan ella, su madre Mercedes y su hermana Julia Amanda, a Junín de los Andes, en Neuquén (Argentina). Necesitadas de todo, son acogidas por un hacendado, Manuel Mora, con el cual Mercedes accede a convivir en adulterio como pecio de su ayuda. Laura crece con un cuerpo hermoso y Mora intenta violarla al menos dos veces: una entre los 11 y los 12 años, y otra estando enferma, pocos meses antes de morir en enero deI 1904; pero ella logra escapársele de las manos con mejor suerte que su contemporánea Máría Goretti (nacida en 1890), que su frió parecida agresión enjullo del 1902, que le causó la muerte. La jovencita pronto intuye la irregularidad moral de su madre y le confiesa: “Mamá: he ofrecido a Dios mi vida por ti, para obtener la gracia de que vuelvas a él... iQué gozo si así fuere! iMe voy, mamá!” Y la madre responde: “Entonces, ¿soy yo la causa de tus sufrimientos? Te juro que haré lo que me pides: mañana mismo. Dios es testigo de mi promesa” Y Laurita concluye heroicamente: “Mi vida por la tuya, mamá, para obtener tu regreso a Dios” Y pasa al Padre a los doce años y medio. Mercedes confiesa y comulga el día del funeral de su hija, que con su muerte temporal engendra a su madre a la vida de la gracia.

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Cf r. SaI 65,4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien: de san Vicente

Dios todopoderoso y eterno, infunde bondadosamente tu Espíritu en nosotros, para que nuestros corazones sean fortalecidos por aquel amor invencible con que el mártir san Vicente superó todos los tormentos. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien: de Laura Vicuña

Padre de inmensa ternura, que en la adolescente Laura Vicuña uniste de modo admirable la fortaleza de espíritu y el candor de la inocencia; concédenos por su intercesión, valentía para superar las dificultades de la vida y dar testimonio ante el mundo de la bienaventuranza de los limpios de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo...

LECTURA. I Sam 24, 3-21

Lectura del primer libro de Samuel.

Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partió en busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes. Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró a hacer: sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres. Ellos le dijeron: “Este es el día eh que el Señor te dice: «Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo tratarás como mejor te parezca». Entonces David se levantó y cortó sigilosamente el borde del manto de Saúl. Pero después le remordió la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres:

« ¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!» Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino. Después de esto, David se levantó, salió de a cueva y grito detrás de Saúl: ¡Mi señor, el rey! «Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró y le dijo»: ¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina? Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuve compasión de ti y dije: «No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor». iMira, padre mío, sí, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! Que el Señor juzgue entre tú y yo, y que El me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará contra ti. «La maldad engendra maldad», dice el viejo refrán. Pero yo no alzaré mi manó contra ¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! ¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; qué El examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tu mano!. Cuando David terminó de dirigir estas palabras a Saúl, éste exclamó: “¿No es esa tu voz, hijo mío, David?”, y prorrumpió en sollozos. Luego dijo a David: “La justicia está de tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo. te he tratado mal. Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso en tus manos y tú no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el bien que me has hecha hoy” Ahora se muy bien que tu serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos”.

Palabra de Dios

COMENTARIO

Lo que resalta en este episodio es el respeto de David por el ungido del Señor. En efecto, Saúl había sido ungido por Samuel El perseguido (David) confía en la justicia divina, sin rencor. Reconoce que sólo Dios es dueño de la historia.

SALMO Sal 56, 2-4. 6. 11

R. ¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!

Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia. R.

Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: El me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.

¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo y tu fidelidad hasta las nubes. R.

ALELUYA 2Cor 5, 19

Aleluya Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.

EVANGELIO Mc 3, 13-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor.

COMENTARIO

El Maestro subió a la montaña y llamó a los que él quiso, instituyéndolos sus discípulos y apóstoles. En el espíritu del Mesías y en continuidad con la tradición, los Doce serán los patriarcas del nuevo pueblo y los jueces, a quienes se les confiará el juicio sobre los ciudadanos del Reino futuro. Pero, ¿qué aptitud, preparación o marcas presentaban los Doce en su haber? Nada notable. Quizás ni siquiera eran hombres muy piadosos. Lo que el Maestro vio fue unos hombres capaces de escuchar, entusiasmarse y ponerse en camino hasta dar la vida por él.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, concédenos participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial de este sacrificio se cumple la obra de nuestra redención. Por Jesucristo nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, infúndenos tu espíritu de caridad, para que saciados por ti con el mismo pan celestial, permanezcamos unidos con la gracia de tu amor.

Por Jesucristo nuestro Señor.

ESTUDIO Y REFLEXIÓN BÍBLICA

 

 

“Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso”

Mc 3, 13-19

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Fue un momento trascendental, a los doce patriarcas se les van a contraponer otros doce fundadores. Los apóstoles van a ir a extender por el mundo el nuevo Israel. Jesús los elige con plena libertad. Jesús los elige para que lo acompañen, y en esa compaña el los forma para enviarlos a predicar el Reino, y les da poder de expulsar demonios. San Marcos destaca este poder sobre los “espíritus impuros.” Ello habla de la grandeza de Cristo y de la llegada del Reino (Mt 12:28).

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió a doce de ellos, a los que dio el nombre de Apóstoles: Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Jesús, al elegir a estos doce amigos íntimos como sus discípulos, establece los cimientos del nuevo Israel o pueblo de Dios. Ahora estos discípulos, acompañaran y aprenderán el modo de vida de su maestro, y le darán su apoyo, le tendrán fe, le entregarán su adhesión total, para luego ser los apóstoles, que como enviados han de continuar la misión entregada por Jesús.

JUAN: "el discípulo amado", autor del Cuarto Evangelio, tres Cartas, y el Apocalipsis. Pescador de Betsaida, hijo de Zebedeo, hermano de Santiago, discípulo del Bautista y apodado "hijo del trueno", participó con Pedro y Santiago de los episodios más significativos de la vida de Jesús, y en la Última Cena recostó su cabeza en el pecho del Señor (por ello es llamado en griego "Epistehios": el que está sobre el pecho). Estuvo con María "junto a la cruz" (Jn. 19, 25-27), y fue testigo junto a Pedro del sepulcro vacío: "vio y creyó" (Jn. 20, 8). Los Hechos lo nombran nuevamente junto a Pedro, y San Pablo lo menciona entre las "columnas de la Iglesia" (Gal. 2, 9). Es llamado "el Teólogo" por la profundidad de su Evangelio, que difiere en no pocos aspectos de los sinópticos.

PEDRO: Pedro figura en primer lugar en todas las enumeraciones de Apóstoles que aparecen en el Nuevo Testamento, y tiene entre los Doce, un lugar absolutamente singular, siendo protagonista de numerosos episodios en el Evangelio. Por ello, tenemos abundantes datos acerca del Príncipe de los Apóstoles; y a los que figuran en los Evangelios, los Hechos y las Cartas apostólicas, hay que sumar, asimismo, los que nos dan la tradición y la leyenda (especialmente los "Hechos de Pedro", apócrifo del siglo II, y los "Hechos de Pedro y Pablo", del siglo V), que han aportado lo suyo para dar como resultado una abundante y variada iconografía.

FELIPE: El apóstol Felipe -que no debe ser confundido con el diácono de igual nombre, que aparece en los Hechos de los Apóstoles (cfr. 6, 5)- figura en quinto lugar en las listas de los Doce. El Evangelio señala expresamente que "era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro" (Jn. 1, 44). Esa circunstancia, sumada al hecho de que Andrés y él son los únicos apóstoles que tienen nombres griegos, y la intercesión conjunta de ambos por los griegos que querían ver a Jesús (cfr. Jn. 12, 21-22), hace suponer a algunos autores que Felipe y Andrés eran parientes o amigos.

MATEO: "Jesús vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: 'Sígueme'. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores y se sentaron a comer con él y sus discípulos" (Mt. 9, 9). Así narra Mateo su propia vocación. El episodio, que concluye con una célebre frase de Jesús "No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores" (Mt. 9, 13) aparece también en los otros dos sinópticos, pero protagonizado por Leví. Marcos especifica: "Leví, hijo de Alfeo" (cfr. Mc. 2, 14ss); Lucas, por su parte, subraya que la comida era "un gran banquete" que "Leví ofreció a Jesús... en su casa" (cfr. Lc 5, 27ss). Leví y Mateo, sin lugar a dudas, son la misma persona.

SANTIAGO EL MAYOR: Santiago, hijo de Zebedeo y Salomé (cfr. Mc. 15, 40; Mt 27, 59), es llamado "el Mayor" para distinguirlo del otro Santiago, hijo de Alfeo. Santiago es hermano de Juan (probablemente su hermano mayor), y ambos fueron testigos, junto con Pedro, de momentos muy especiales de la vida de Jesús: entre ellos la transfiguración y la agonía. A él y a su hermano -por su carácter impetuoso- Jesús los llamaba "hijos del trueno" Después de los relatos del Evangelio que lo mencionan en varias ocasiones, hay una laguna en la historia de Santiago, hasta su muerte, que nos narran los Hechos de los Apóstoles. Pero un episodio sumamente importante de su vida que recoge la tradición, viene a llenar esa laguna: su viaje a España. Allí habría anunciado el Evangelio y organizado la Iglesia.

SANTIAGO EL MENOR: "Santiago, hijo de Alfeo" (Mc. 10, 3 y paralelos; Hech. 1, 13) que aparece en noveno lugar en todas las listas de los Doce, es apodado "Santiago el Menor" (Mc. 15, 40) -probablemente porque era de baja estatura-, para distinguirlo del otro Santiago, el hijo de Zebedeo y hermano de Juan. La tradición cristiana siempre lo ha identificado con el "hermano del Señor" (Mc. 6, 3) que se entrevistó con Pablo (Gal. 1, 19); con el Santiago mencionado en la misma Carta a los Gálatas como una de las "columnas de la Iglesia" (Gal. 2, 9); con aquél que toma la palabra durante el "concilio" de Jerusalén (Hech. 15, 13ss), obviamente un líder de la comunidad, al que Pedro había mandado anunciar su liberación (cfr. Hech. 12, 17); con quien quedó a cargo de la Iglesia de dicha ciudad cuando la dispersión de los apóstoles por el mundo y fue su primer Obispo; con aquél Santiago a quien -según cuenta Pablo- se apareció el Señor Resucitado (1 Cor. 15, 7); y con el autor de la Carta de Santiago.

ANDRÉS: Muchos títulos justifican la extraordinaria devoción de que, desde tiempos muy antiguos, es objeto San Andrés, tanto en la Iglesia de Oriente como en la de Occidente. En efecto, es "el primer llamado" (en griego "Protocleto") por Jesús al ministerio apostólico, y hermano carnal de Pedro, cuya profesión de pescador compartía. Andrés, además, introduce a su hermano en el seguimiento de Cristo (cfr. Jn. 1, 35-42). Por otra parte, el haber muerto crucificado, y el amor por la cruz que le atribuye la tradición, lo hacen particularmente cercano al Maestro.

JUDAS TADEO: El Evangelio lo menciona como "hijo de Santiago" (Lc. 6, 16) y como "hermano" (primo) del Señor, de Santiago, de José y de Simón (Mc. 6, 13; Mt. 13, 55). Ocupa el último lugar en la enumeración de los Doce que figura en Hech. 1, 13. Es el autor de una Epístola canónica, en la que se presenta a sí mismo como "servidor de Jesucristo", y "hermano de Santiago" (el Menor), (Jds. 1, 1). Según la tradición -que es más bien tardía, y que fue recogida desde el siglo VIII en el Martirologio Romano- predicó el Evangelio en Mesopotamia y luego marchó con Simón a Persia, donde ambos sufrieron juntos el martirio.

MATÍAS: Matías fue elegido por los Once, encabezados por Pedro, "para desempeñar el ministerio del apostolado", en el lugar "dejado por Judas" (Hech. 1, 25; cfr. 1, 15-26). Pero después de este episodio, Matías no vuelve a ser mencionado, y nada sabemos a ciencia cierta de su vida. Según Eusebio, era uno de los setenta y dos discípulos (cfr. Lc 10, 1. 17). La literatura apócrifa (por ejemplo los "Hechos de Andrés y Matías") abunda en detalles acerca de su martirio: fue hecho prisionero por antropófagos, cegado, curado y liberado por Andrés, y finalmente decapitado. Esas leyendas le han valido diversos atributos: espada, alabarda, piedras, cruz, hacha. Este último ha prevalecido en general. San Matías no representa un papel importante en la piedad popular.

SIMÓN: Apodado el Zelote (por pertenecer a esa secta) o el Cananeo (por provenir de Caná), aparece en décimo o en undécimo lugar en las listas de apóstoles (Lc. 6, 15 y Mc. 3, 18, respectivamente). Poco sabemos de su vida, pero una tradición señala que predicó el Evangelio en Egipto. Por San Fortunato, obispo de Poitiers (del siglo VI), sabemos que fue sepultado en Persia, donde había sido muerto con su compañero San Judas. Una iglesia antigua dedicada a Simón, existía ya entre el siglo VI y el VIII en Nicopsis, en la costa del Mar Negro.

TOMÁS: Puede resultar paradójico que un apóstol de Jesús sea recordado especialmente por su "incredulidad". Pero eso es precisamente lo que ocurre con Tomás, protagonista del célebre episodio -referido por San Juan- que comenzó en la tarde misma de la resurrección de Jesús y tuvo su coronación el domingo siguiente (cfr. Jn 20, 19-29). Este episodio ha sido abundantemente representado en la iconografía del apóstol, y el texto evangélico es proclamado cada año en el domingo que sigue a la fiesta de Pascua y en la fiesta de Santo Tomás apóstol, que se celebra el 3 de julio.

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

PARA LA LECTIO DIVINA (3)

 

EL SEÑOR ME INVITA HOY A REDESCUBRIR LA BELLEZA DE QUIEN COMPROMETE TODA SU VIDA POR VALORES QUE HA RECONOCIDO COMO ESENCIALES.

No sorprenden ya las faltas de fidelidad, por lo frecuentes que son: se falta a una promesa hecha, se traiciona la confianza y la amistad, y todo ello con desenvoltura, como si formara parte de la naturaleza misma de las cosas. La sospecha casi parece obligada en las relaciones humanas, hasta el punto de que son noticia los gestos de lealtad, que sorprenden las relaciones que se mantienen a lo largo del tiempo y que despierta admiración quien, aun a costa de sacrificios, no falta a la palabra dada.

Si he sido creado a semejanza del Dios fiel a sus promesas, ¿puedo acaso ser diferente de él? Hoy se me pone a David como ejemplo a quien mirar. Los apóstoles, llamados a vivir con Jesús y a compartir su misión, aprendieron que la lealtad y la fidelidad implican la entrega de sí. No son éstas prerrogativas exclusivas del cristiano; son cualidades humanas que hacen al hombre persona libre, no esclavo de los instintos caprichosos, de las emociones pasajeras y fluctuantes.

La fe me ayuda en mi formación para la fidelidad precisamente porque me hace conocer al Dios fiel, me hace echar raíces profundas en la roca de los valores que no pasan. Y, de este modo, puedo hacer promesas que duren para siempre. Y así, como los apóstoles, en virtud de la fidelidad de Jesús, puedo comprometerme a permanecer con él para siempre. ¡Palabras duras en este tiempo de la cultura del instante y de lo provisional! El Señor me invita hoy a redescubrir la belleza de quien compromete toda su vida por valores que ha reconocido como esenciales. ¿No haré yo lo mismo?

ORACIÓN

Señor, yo soy de los que están contigo desde hace tiempo, pero me doy cuenta de que mi corazón no late aún en sintonía con el tuyo. Tal vez, repito a veces tus palabras, pero con frecuencia no las pongo en práctica.

Hoy quiero reconocer ante ti la lentitud -quizás también la pereza- con la que procedo para vencer al mal con el bien. Los pensamientos y los deseos de venganza me ocupan, tal vez, de una manera sutil y les doy seguimiento «golpeando» con palabras duras y gestos bruscos a aquellos por quienes me siento herido. Si no pongo en marcha la venganza es porque, a veces, no se me presenta la ocasión propicia...

Quiero tomar conciencia, Señor, de los proyectos de revancha que formulo de manera silenciosa y convertirlos en magnanimidad. Sé muy bien, Señor, que no los llevaré a buen puerto gracias a mi destreza, sino a tu fuerza, al poder del amor que tú me comunicas y que vence al mal de cualquier modo que se manifieste.

 

SANTORAL

 

 

BEATA LAURA VICUÑA

“Laurita Vicuña”, su vida a Dios, con tal de que la mamá abandone la vida en pecado.

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

 

Laura Vicuña fue una jovencita que se encontró con Jesús cuando era alumna de las Hijas de María Auxiliadora. Ella siendo niña  comprometió su vida hasta ofrecerla totalmente por el bien de su mama, a quien amaba mucho.

LAURA VICUÑA PINO, nació un 5 de abril de 1891, en Santiago de Chile, el 5 de abril de 1891 y murió en Argentina el 22 de enero de 1904, a la edad de sólo 13 años. El Papa Juan Pablo II la beatificó el 3 de septiembre de 1988.

Ella fue hija de don José Domingo Vicuña, quien pertenecía a una familia de cierto poder económico y por esa razón formaba parte de la auto-llamada clase alta chilena de la época, esto le hacía tener gran influencia política y alto nivel social. Sin embargo su madre,  Doña Mercedes del Pino era de una familia de escasos recursos y considerada por este motivo de clase baja. Esta diferencia social creada por los hombres de aquella época, hacia que no eran bien aceptados esto matrimonios que provenían de distintos sectores económicos o distintas clases sociales. Este absurdo,  mantenía en conflicto a la familia de Laurita, y en esa vida de tensión se desarrollo sus primeros años de infancia.

Chile sufría en aquel tiempo conflictos políticos por distintas  ambiciones de poder y tuvo una guerra civil que le provoco dificultades a las familias influyentes como la del padre de Laurita, entonces huyen de Santiago a 700 kilómetros al sur, región de la Araucana de Temuco. Ya por aquel tiempo tenía una hermana llamada Amanda. Don José, padre de Laura, abstraído en el desaliento y la desesperación muere. Laurita en ese instante es una pequeña de poco más de dos años.  En esta situación, su madre las lleva junto a su hermana a vivir a Argentina. En este país, doña mercedes abrumada y desolada por su situación, acepta convivir con un ganadero llamado Manuel Mora.

En 1900 Laura es internada en el colegio de las Hermanas Salesianas de María Auxiliadora en el colegio de Junín de los Andes  de Argentina. Allí, en clase de religión, su profesora comenta sobre el pecado en que viven las parejas de unión libre y sin matrimonio, y entiende que esta forma de vida no es agradable a Dios.

Laurita comprende entonces que su madre vive una situación grave al convivir con un hombre, esto le afecta mucho, ya que ama intensamente a su mama y le hace sufrir pensar en el  peligro de condenación eterna.

Laurita, ya es conciente del amor a Dios, entonces le ofrece su vida a fin de que su mamá abandone a ese hombre con el cual vive en pecado, esto se lo hace saber a su confesor, el Padre Crestanello, salesiano quien le explica: "Mira que eso es muy serio. Dios puede aceptarte tu propuesta y te puede llegar la muerte muy pronto". Sin embargo Laurita está resuelta a salvar el alma de la mamá a cualquier costo, y ofrece su vida al Señor, en inmolación para salvar el alma de la propia madre.

En su vida escolar se destaca por ser un joven afable y gana admiración de sus compañeras, su amabilidad y carácter servicial la hacen ser una gran compañera, del mismo modo  las superioras se quedan asombradas de su obediencia. Laurita muestra que siente un gran amor por Jesús Sacramentado y por María Auxiliadora. Así es como el día de su primera comunión ofrece su vida en sacrificio a Jesús, y al ser admitida como "Hija de María", consagra su pureza a la santísima Virgen María.

Laura, ante el conviviente de se madre, pasa por momento de gran sufrimiento, ya que no se deja abusar por él, quien la trata brutalmente con bofetadas y azotes, los que prefiere ante cualquier situación indigna.

En cierta ocasión sucedió una gran inundación que invadió la escuela, Laurita no escatima esfuerzos en colaborar en salvar de esta grave situación a la más pequeñitas de la escuela y luego de permanecer muchas horas en una noche en el agua, sufre una dolorosa enfermedad en los riñones, sufrimiento que acepta como el sacrificio que le ofreció a Dios por salvar el alma de su mamá. Luego de este suceso, Laurita se debilita con gran deterioro para su salud.

Junto con su padecimiento, recibe noticias que no sería aceptada  como religiosa como consecuencia del la vida en concubinato de su madre, cuestión que a ella no le cabe ninguna responsabilidad. Esta discriminación ilógica le agrava su tormento, y no deja de orar por ello. Así es como ella se agrava y cae en cama con dolores intensos. La vida de Laura se está apagando, pero en su corazón esta encendido su amor y dice: "Señor: que yo sufre todo lo que a Ti te parezca bien, pero que mi madre se convierta y se salve".

Estando Laurita en agonía, ella le hace saber a su madre: "Mamá, desde hace dos años ofrecí mi vida a Dios en sacrificio para obtener que tu no vivas más en unión libre. Que te separes de ese hombre y vivas santamente". Mamá: ¿antes de morir tendré la alegría de que te arrepientas, y le pidas perdón a Dios y empieces a vivir santamente?, entonces su madre le expresa: "¡Ay hija mía! Exclama doña Mercedes llorando, ¿entonces yo soy la causa de tu enfermedad y de tu muerte? Pobre de mí ¡Oh Laurita, qué amor tan grande has tenido hacia mí! Te lo juro ahora mismo. Desde hoy ya nunca volveré a vivir con ese hombre. Dios es testigo de mi promesa. Estoy arrepentida. Desde hoy cambiará mi vida".

Laurita llama a su Confesor y le dice: "Padre, mi mamá promete solemnemente a Dios abandonar desde hoy mismo a aquel hombre". Entonces mama e hija se abrazan llorando. A Partir de ese instante el rostro de Laurita es más sereno y alegre. Ella siente que ya nada le retiene en esta vida terrenal. La Divina Misericordia ha triunfado, su madre amada ha cambiado y su misión en esta vida se ve cumplida, de este modo, Laurita abraza y besa incansablemente el crucifijo orando junto a una amiga que permanece junto a ella en su lecho agonizante le dice: ¡Que contenta se siente el alma a la hora de la muerte, cuando se ama a Jesucristo y a María Santísima!. Así, de este modo, una imagen que está frente a su cama y exclama: "Gracias Jesús, gracias María".

Dios la llama a la vida eterna, luego de recibir la unción de los enfermos y su última comunión. Laura Vicuña muere en la Paz de Cristo, amándole intensamente el  22 de enero de 1904, cuando aproximaba los 13 años de edad.

Oración

¡Oh Beata Laura Vicuña!

Tú que seguiste heroicamente

El camino de Cristo,

Acoge nuestra confiada plegaria.

Alcanzamos de Dios las gracias

Que necesitamos…

Y ayúdanos a cumplir

Con corazón puro y dócil

La voluntad del Padre.

Otorga a nuestras familias

La paz y la fidelidad.

Haz que también en nuestra vida

Como en la tuya

Resplandezca una fe firme,

Una pureza intrépida

Y la caridad atenta y solícita

Para el bien de los hermanos.

Beata Laura Vicuña,

Ruega por nosotros.

 

PEDIDOS DE ORACION

 

Queridisimo Pedro; sé de todos los milagros que se han ido dando a través de la oración. Por eso recurro a , necesito que recemos por mi hermanito Antonio Pincetti Guzmán,  hace más de 20 años mi hermanita Rosy le regaló un riñón y hasta ahora estaban los dos muy bien, pero a él recién ahora, le descubrieron un cáncer al hígado, y le están haciendo exámenes para ver la posibilidad de hacer un transplante, si es que éste no estuviera ramificado....él vive en Bélgica y creo que aún le queda mucho por hacer aquí en la tierra, así que por favor les pido su oración, y que se haga la voluntad del Señor.

¡¡Gracias!!!..................Cecilia

 

 

La Pagina de la Misa Diaria, esta preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por la Iglesia y a Nuestro Señor Jesucristo. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

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