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MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile.
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Fecha: 22-01-2012
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Edición
Nº MD 3146
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TIEMPO ORDINARIO
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LITURGIA DE LA HORAS
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III DOMINGO DEL TIEMPO
ORDINARIO CICLO B
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“Síganme”
Mc 1,14-20
El
tiempo se ha cumplido
Hemos celebrado a Cristo en el
Adviento como “el deseado de las naciones”, el esperado de todos los
pueblos. “Todo el mundo te busca” (Mc 1,37). Con la venida de Cristo
estamos en la plenitud de los tiempos. El Reino de Dios está aquí, la
salvación se nos ofrece para disfrutarla. Tenemos, sobre todo, a Cristo en
persona. “¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos,
porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo
que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo
oyeron. (Mateo 13, 16-17). Pero la presencia de Cristo hace que las cosas
no puedan seguir igual. Por eso, Jesús añade a continuación: “Conviértanse”.
La presencia de Cristo exige una actitud radical de atención y entrega a
Él, cambiando todo lo necesario para que Él sea el centro de todo, para que
su Reino se establezca en nosotros.
Crean en la Buena Noticia.
Evangelio significa “buena
noticia”, “anuncio alegre y gozoso”. La presencia de Cristo, su cercanía,
su poder, son una buena noticia. La llegada del Reino de Dios es una buena
noticia. Cada una de las palabras y frases del evangelio son una noticia
gozosa. ¿Recibo así el evangelio, como Buena nueva y anuncio gozoso, o lo
veo como una carga y una exigencia? Cada vez que lo escucho, lo leo o
medito, ¿lo veo como promesa de salvación? ¿Creo de verdad en el evangelio?
¿Me fío de lo que Cristo en él me manda, me advierte o me aconseja?
Síganme
Ser cristiano es ante todo
irse con Jesús, caminar tras Él, seguirle. San Marcos nos presenta al
principio del todo, la llamada de Jesús a los discípulos, cuando aún Jesús
no ha predicado ni hecho milagros; sin embargo, ellos le siguen “inmediatamente”,
dejando todo, incluso el trabajo y el propio padre. La conversión que pide
Jesús al principio del evangelio de hoy es ante todo dejarnos fascinar por
su persona. Cuando se experimenta el atractivo de Cristo, ¡qué fácil es
dejarlo todo!
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CONVERTIRSE Y SEGUIRLO
Hay un tiempo que se mide con
el reloj o el almanaque Pero hay otro tiempo. Un tiempo personal, propio de
cada persona. A saber: el momento, la ocasión propicia en que decidimos
realizar determinados actos de la vida. En este 3º domingo Durante el Año,
la liturgia nos habla del tiempo oportuno para convertirnos y seguir a
Jesús.
I PARTE, RITOS INICIALES
ANTÍFONA DE ENTRADA
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en
su santuario, poder y hermosura.
ACTO PENITENCIAL
·
Tú eres bondadoso y recto. Señor, ten
piedad.
·
Tú muestras el camino a los extraviados.
Cristo ten piedad.
·
Tú nos llamas a la conversión. Señor ten
piedad.
ORACIÓN COLECTA
Dios
todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en
el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas
obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
II PARTE, LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA Jon 3, 1-5.10
No todos los profetas del Antiguo Testamento
hablan en vano. A veces, como en este caso, la palabra de Dios que
trasmiten es escuchada. Profecía de Jonás
La palabra del Señor fue dirigida por
segunda vez a Jonás, en estos términos:
“Parte ahora mismo para Nínive,
la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que Y o te indicaré”. Jonás partió
para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad
enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás comenzó
a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando:
“Dentro de cuarenta días,
Nínive será destruida”. Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno
y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más
pequeño. Al ver todo l o que los ninivitas hacían para convertirse de su
mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no
las cumplió.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
SALMO Sal 24,
4-5b.6.7b-9
Ante la actitud bondadosa de Dios, el salmo apela
confiadamente a su misericordia. Participamos de esta oración, aclamando:
Muéstrame, Señor, tus caminos.
R. Muéstrame, Señor, tus caminos.
Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame,
porque Tú eres mi Dios y mi salvador. R.
Acuérdate, Señor, de tu
compasión y de tu amor, porque son eternos. Por tu bondad, Señor, acuérdate
de mí según tu fidelidad. R.
El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados; Él guía a los humildes para
que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.
SEGUNDA LECTURA 1Cor 7, 29-31
La vida cristiana no puede dejarse para más tarde:
urge vivirla ya ahora. Es lo que san Pablo nos dice en esta lectura.
Carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.
Lo que quiero decir, hermanos,
es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como
si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran,
como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; los
que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de
este mundo es pasajera.
Palabra de Dios. R. T e alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN AL EVANGELIO
Aleluya. El Reino de Dios está
cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio. Aleluya.
EVANGELIO Mc 1, 14-20
Desde el inicio de su ministerio, Jesús llama a la
conversión y al seguimiento. Y es su propia presencia la que anima al
cambio de vida de sus oyentes.
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.
Después que Juan Bautista fue
arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de
Dios, diciendo: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse
y crean en la Buena Noticia”. Mientras iba por la orilla del mar de
Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el
agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme, y Yo los haré
pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo
siguieron. Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su
hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En
seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros,
lo siguieron.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
ORACIÓN DE LOS FIELES (UNIVERSAL)
A cada intención pedimos: Muéstranos, Señor, tus caminos.
·
Por los que han renunciado a cualquier
porvenir humano en vista del Reino de Dios: para que su opción sea
comprendida e imitada. Oremos.
·
Por los que se aferran a las realidades
pasajeras, como el placer, la riqueza, el poder, el prestigio: para que
perciban cuán engañosa es la apariencia de este mundo. Oremos.
·
Por aquellos que les cuesta dejar su mala
conducta: para que la bondad del Señor ablande sus corazones. Oremos.
·
Por nuestra comunidad parroquial: para que
todos tomemos en serio la conversión y el seguimiento de Cristo. Oremos.
III PARTE, LITURGIA EUCARISTICA
Presentación de Las ofrendas: Cristo estuvo
presente en su palabra. Pronto estará también la eucaristía. Junto al pan y
el vino, presentemos al Señor nuestro propósito de una conversión siempre
más generosa.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe con bondad nuestros
dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de
salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio: Jesús nos invita a convertirnos y seguirlo. Por
eso, demos gracias al Señor, nuestro Dios, porque nos invita a escuchar su
palabra ya mantenernos firmes en el seguimiento de su Hijo
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Miren hacia el Señor, y
quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.
Comunión: Hermanos: La eucaristía es el alimento
que fortalece nuestros esfuerzos por convertirnos y seguir a Jesús. Con
alegría, vayamos al encuentro de Jesús.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios todopoderoso, concédenos,
a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don
recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV PARTE, RITOS FINALES O DE CONCLUSION
Canto final
Con el gozo de
sentirnos llamados por Jesús para acompañarlo en la construcción del Reino,
nos retiramos cantando.
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REFLEXIÓN BÍBLICA
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“SÍGANME, Y YO LOS HARÉ PESCADORES DE
HOMBRES”
Mc 1, 14-20
Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
ocds
1.
EL
ENCUENTRO DE DIOS CON LA HUMANIDAD.
En esta segunda parte del
evangelio, San Marcos nos sitúa en el lugar donde comienza la misión de
Jesús y resume el contenido de la misma, la predicación inaugural de Jesús.
Hasta esta segunda parte, el evangelio solo nos ha relatado que Dios le ha
declarado su Hijo amado en el bautismo en el Jordán y que, durante el
período de prueba que ha venido después, Jesús ha permanecido fiel a su
propia identidad de Hijo. En esa experiencia de la filiación reside el verdadero
fundamento de la alegre noticia que Jesús difunde por los caminos de
Galilea: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca”.
Es así, como si antes era la
gente la que debía salir al desierto para escuchar al Bautista y hacerse
bautizar, primera parte del evangelio, ahora es el mismo Jesús quien se
dirige al lugar donde vive la gente, representando asimismo de este modo la
venida de Dios a la humanidad. El hecho de que empiece por Galilea no se
debe sólo a que ésta sea su tierra de origen, sino a que, dado su carácter
de región con población mixta, Galilea representa una especie de puente
entre Israel y los gentiles. Intuimos así el horizonte universal al que
quiere extenderse el señorío de Dios, ese “Reino de Dios” que, para Jesús,
no es ni una teocracia ni una nueva moral o una religiosidad más celosa,
sino el encuentro de Dios con la humanidad.
2.
CONVIÉRTANSE
Y CREAN EN LA BUENA NOTICIA
San Marcos, nos sitúa en este
relato en un tiempo en el que Juan Bautista esta preso. Al mismo tiempo nos
hace suponer que Jesús esta en la vida pública. De mismo modo, nos presenta
un esbozo de lo que va a ser la misión de Cristo. Jesús se dirige a
Galilea, es el segundo viaje, el primero lo hizo cuando aún no encarcelaban
a Juan Bautista. San Marcos, nos hace una síntesis de la predicación de
Jesús, “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse
y crean en la Buena Noticia”.
El establecimiento del pleno
reinado de Dios, anunciado en las profecías, ya llegaba. Era la misión de
Jesús al ir a “sembrarlo” por toda Galilea.
Ante esta expectativa e
inminencia, Jesús nos pide dos cosas: convertirnos es decir arrepentirnos,
transformarnos en hombres nuevos, cambiar de modo de pensar, apartarnos de
la mala conducta y de los caminos erróneos y luego nos pide que creamos en
el Evangelio, diciéndonos: “crean en la “Buena Noticia”, esa que Jesús va a
enseñar. Será la fe que salva (Mc 16:16).
Al proclamar la “Buena Noticia
de Dios”, se anuncia con claridad y sin equívoco, la liberación de cuanto
pueda oprimir al hombre, así liberado, se convierte en alguien que
transmite la liberación a los demás. Dios nos llama a todos a proclamar
esta Buena Noticia, el mismo Jesús, nos hace este encargo: “Id por todo el
mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación”. (Marcos 16,15)
En consecuencia, lo que pide a
quienes les escuchan no es tanto la observación de una serie de normas
como, antes que nada, creer y convertirse. Creer es la convicción de que la
venida de Dios es verdaderamente “Evangelio”, en otras palabras, la buena
noticia, es decir, noticia capaz de dar alegría.
3.
“SÍGANME, Y YO LOS HARÉ PESCADORES DE
HOMBRES”
En la segunda parte de este
fragmento del Evangelio, San Marcos nos presenta la vocación de los
primeros discípulos, Simón (Pedro) y Andrés, Santiago (hijo de Zebedeo) y
Juan. El Reino que anuncia Jesús convoca al pueblo de Dios al tiempo de la
salvación. De estos delicados relatos de vocación se desprende claramente
que sólo se pide a los discípulos una obediencia pronta, no una cualidad humana
particular. Todo su camino posterior será un seguir a Jesús, descubriendo
lo que ha hecho de ellos sin mérito por su parte, aunque exigiéndoles su
disponibilidad, que se manifiesta sobre todo en el desprendimiento de todo
cuanto poseen y de todo lo que han sido hasta ese momento.
San Marcos nos añade un dato
de interés, “ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los
jornaleros, lo siguieron”. Esto puede significar que dentro de la modestia
de pescador de Galilea, tenía más recursos para pescar, por eso tenían
jornaleros, que eran pagados para hacer esta faena.
Pero, no debemos vivir para la
cosas, debemos hacerlo para los hombres y en primer lugar para Dios. Es
decir las cosas sirven, pero no para adorarlas, las cosas están en orden a
los hombres y los hombres en orden a Dios.
Inmediatamente al oír de Jesús
“Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”, Pedro y Andrés dejaron sus
redes y lo siguieron. Para ellos, la redes eran toda su herramienta de
trabajo, por ellas lograban su sustento. Sin embargo no dudaron y siguieron
a Jesús. Así, Jesús, prolonga a través de los hombres su predicación.
Hombres elegidos para ser profetas y sus apóstoles.
4.
SEGUIR
A JESUS
Según entendemos los que nos
relata San Marcos, Pedro y Andrés respondieron de inmediato, y Santiago y
Juan, dejaron a su padre, así nos indica que para seguir a Jesús, se debe
renunciar a todo aquello que se opone a su seguimiento.
Así es como Jesús sabe bien a
quien elige y porque lo elige, en esta ocasión hombres que echan la red al
mar sin saber que tipos de pescados sacaran. Del mismo modo cuando un
predicador arroja sus palabras sobre los hombres, no conoce de antemano
quienes se acercarán a Dios.
Pedro y Andrés no habían visto
a Jesús hacer milagros, no habían oído hablar al Señor del reino de los
Cielos, sin embargo al oír la voz de Jesús, ellos lo dejan todo por
seguirlo. Seguramente, ellos vieron la dulzura del alma de quien los
invitaba. Ellos creyeron y tuvieron fe. Nos enseña Jesús, que no debemos
aferrarnos a las cosas terrenales si queremos ir a la vida eterna.
Pero también hay algo muy
importante para todos nosotros, las características de los discípulos
elegidos por el Señor. Esto nos sirve para que no tengamos temor y no
pensemos que tenemos que superdotados en conocimientos para seguir a Jesús.
El eligió a hombres humildes, pobres, sencillos, sin una gran formación
académica, sin influencias, talvez, así nos imaginamos a Pedro, “rudos”,
sin formación teológica, porque los hombres no se arrepienten ni se
convierten con argumentos y palabras humanas, sino que por la gracia de
Dios.
Entonces, nosotros, somos
hombres predilectos del Señor, descubramos en nosotros mismos ese llamado,
con la misma rapidez que los apóstoles y sigamos tras los pasos de Jesús.
Nuestro apostolado, exige menos renuncia que el de los apóstoles y lo
podemos ejercer del mismo lugar en el cual nos desempeñamos, en el trabajo,
la escuela, el vecindario, la familia y los amigos.
Tenemos la gran oportunidad de
seguir a Jesús, hagámoslo íntimamente en lo personal, y como apóstol entre
los hombres.
5.
CAMINAR
JUNTO A JESUS
Nos preguntamos entonces:
¿Estamos dispuestos a seguir a
Jesús a ojos cerrados? , ¿Cuántos estamos dispuestos a dejar nuestro
oficio, nuestra casa, nuestra patria por seguir a Jesucristo? , ¿Estamos dispuestos
a caminar junto a Jesús?
¿Hacia donde va nuestra vida?,
¿hacia donde caminamos?, ¿a que vamos?, pareciera fácil responder si
decimos a la vida eterna, caminamos hacia la eternidad y vamos a contemplar
a Dios, esa es la meta que nos hemos programado. “Y desde ahora me aguarda
la corona de la justicia que aquel Día me entregará el Señor, el justo
Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que hayan esperado con
amor su Manifestación.” (2 Timoteo 4,8)
Ahora bien ¿como se llega?,
seguramente cada uno pensará en un determinado camino, pero sin lugar a
dudas, para llegar de forma segura, es caminar junto a Jesús, seguir sus
pasos: “Entonces dijo Jesús a sus discípulos, si alguno quiere venir en pos
de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz y sígame. Porque el que su alma
quisiere salvar, la perderá. Mas el que perdiere su alma por mí, la
hallará". (Mt-16,24-25) -
La gracia es un don gratuito
que el Señor da a los hombres para alcanzar la gloria, y con cuanto amor
Jesús nos ofrece la gracia de su compañía, que gran oportunidad la que nos
entrega Cristo para estar cerca de El, caminar junto a EL, es una
invitación a caminar con un paso seguro hacia la casa del Padre.
¿Como respondemos a esta
invitación?, ¿la hacemos esperar?, ¿le ponemos condiciones?
6.
UN
CAMINO MAS DIFICIL QUE FACIL
Vivimos hoy, en un mundo que
nos invita a caminos muy distintos a los que nos ha enseñado el evangelio,
y eso hace que tengamos un camino difícil, arduo, peliagudo, para algunos pareciera
fácil, pero no lo es, porque hay muchas cosas que nos cuesta mucho
abandonarlas para seguir con tranquilidad a Jesús. Del mismo modo, tenemos
que experimentar muchos cambios en nosotros mismos, debemos dejar de lado
ese deseo excesivo de mostrar nuestras propias cualidades y de que sean reconocidas
y alabadas, tenemos que abandonar las actitudes de vanagloria o de ser
presumido, debemos dejar de lado el aprecio excesivo hacia todo lo que se
considera un bien material, hay que olvidarse del amor excesivo hacia uno
mismo, que lleva a prestar una atención desmedida a los propios intereses
sin ocuparse de los ajenos, porque ser cristiano significa prestar atención
y preocuparse por todos y no solo por uno mismo.
Pero también es un camino
agotador, y no hay elección de un camino fácil y si lo hacemos con una
carga pesada en nuestro corazón aún se hace más difícil. La intención no es
desanimarlos, pero ¿de que otra forma podríamos ser digno de caminar junto
a Jesús?, si no es con un corazón limpio, sin vanidad, sabiendo amar
profundamente a los más pobres, a los mismos que ama el Señor, ¿como
podríamos caminar junto a El, si no podemos deshacernos de las cuestiones
materiales?
7.
JESÚS
NO ACOMPAÑA EN NUESTRA VIDA
Es necesario comprender, que
solo el camino de la fe es por donde se camina junto a Jesús, es necesario
darse cuenta lo importante que es caminar junto a Cristo, para considerar
que vamos por el camino correcto, hay que estar atento a sus señales, hay
que responderle siempre en forma positiva, no se debe perder el rumbo, hay
que alimentarse bien de su palabra, para tener esa energía y esa
vigorosidad, esa fuerza y vitalidad para caminar a su paso, para no mirar
hacia atrás, y no desalentarnos por muy difícil que sea, por mucho sudor y
lagrimas que nos provoque.
Todo esto es absolutamente
recompensado, porque cuando caminamos junto a Jesús, cuando lo llevamos a
nuestro lado, llevamos el aliento del Señor en el oído, El nos va
confortarnos, el nos transforma y vemos nuestra vida de forma distintita, y
si nos empapamos de el, nuestro pasos son alegres y son seguros para llegar
a nuestra meta, “He competido en la noble competición, he llegado a la meta
en la carrera, he conservado la fe”.
(2 Timoteo (SBJ) 4,7) y en ese instante sabemos hacia donde va
nuestra vida, hacia donde vamos y a que vamos.
Hemos sido privilegiados al
recibir el bautismo, nuestra vida es un don de Dios, somos elegidos por
Dios, y Jesús nos acompaña en nuestra vida, sintamos su presencia, no
estamos solos, Jesús es el camino y la puerta de entrada, nos esforzamos
porque el esfuerzo se recompensa con el Reino de los Cielos, el Evangelio
nos indica cada día como seguir por la ruta sin error, la fidelidad a su
palabra nos indica el camino, es así, como en cada silaba descubrimos las
enseñanzas de Jesús, en cada expresión el nos pide caminar junto a El, no
dudemos en aceptar esta invitación.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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CONVERTIRNOS EN DISCÍPULOS
SUYOS
El Evangelio es la buena noticia de que el Padre nos ama locamente.
¿Qué hemos de hacer entonces? Dios no nos pide cosas grandes, hiperbólicas,
sino, simplemente, cambiar de vida, volver a él. Convertirse no es sólo
cesar de hacer el mal -como pedía Jonás a los ninivitas-, sino reconocer en
nuestras dificultades al Dios cercano a nosotros, que nos ama aun cuando
las cosas no vayan como nosotros quisiéramos.
Así pues, para convertirse es preciso saber apreciar nuestro tiempo
como el kairós (El tiempo de Dios) que Dios nos da, como el “tiempo
oportuno” que se ofrece a nuestro presente. Todo es provisional, aunque no
el sentido profundo de la realidad que la fe nos presenta. Apropiarnos de
la gran oportunidad de llegar a ser hijos de Dios es saber hacerse con la
ocasión propicia, es creer en el Evangelio del Reino, evitando detenemos en
cosas inútiles, transitorias, sin someternos a los “esquemas” mundanos que
nos aprisionan.
Jesús también viene hoy, misteriosamente, a buscarnos a nosotros, que
nos encontramos con un horizonte de vida comparable al que tenían delante
los primeros que fueron llamados, unos hombres encerrados en su trabajo de
echar las redes y arreglarlas después. Así pues, también nosotros, como los
cuatro primeros discípulos, debemos convertirnos a él, reconociendo su paso
por nuestra vida y la invitación incesante que nos hace para que le
sigamos.
Convertirnos en discípulos suyos supone renovar cada día nuestra
opción por él, buscando dentro de nuestra historia esa voz suya que nos
llama desde siempre. Así, entramos en la historia de la exaltadora promesa
del “Los haré pescadores de hombres”, que no se agota a buen seguro en la
tarea del ministerio eclesial, sino que coincide con la experiencia de todo
cristiano auténtico. He aquí, por tanto, la rebosante alegría de la pesca
mesiánica, que supone arrancar a la humanidad de las aguas venenosas del
mal, para llevarla al refugio seguro en la vida del Reino. Indudablemente,
ninguno de nosotros puede «salvar» a otro hombre, pero todos podemos
colaborar con Jesús en el trabajo de echar las redes del Evangelio, a fin
de que las personas disponibles se agarren a ellas y renazcan a la vida
nueva.
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ORACION
(3)
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Señor Jesús, tú me llamas a la
conversión, a saber aprovechar el tiempo oportuno que se me ha concedido.
No me pides que huya de mis responsabilidades en el presente, sino que
dirija mis opciones a lo que es conveniente para mi vida espiritual y me
mantiene unido a ti, Señor, sin distracciones.
Con tu ayuda, deseo mantener mi corazón
indiviso, consagrado a ti, en el estado de vida en el que me has llamado.
En efecto, quiero agradarte, porque comprendo que esto es lo único de lo
que verdaderamente vale la pena preocuparse, con la determinación de tender
con todas mis energías a ti, Dios mío, mi único fin. La «alegre noticia» de
tu venida a nuestra humanidad alegra profundamente mi corazón y me hace
vivir la conversión no como un esfuerzo frustrante, sino como la aventura
de la reconquista de la verdadera libertad a la que me has llamado.
Señor, deseo llegar a ser verdaderamente
libre, para poder recibir tu llamada y responder con prontitud y
generosidad, como tus primeros discípulos. Es hermoso poder escucharte,
seguirte y servirte. Que tu gracia lleve a cumplimiento la obra buena que
has iniciado en mí.
Muéstrame, Señor, tus caminos. (Sal 25,4)
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SANTORAL
(4)
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BEATA LAURA VICUÑA
“Laurita Vicuña”, su vida a Dios, con tal de
que la mamá abandone la vida en pecado.
Laura Vicuña fue una
jovencita que se encontró con Jesús cuando era alumna de las Hijas de María
Auxiliadora. Ella siendo niña
comprometió su vida hasta ofrecerla totalmente por el bien de su
mama, a quien amaba mucho.
LAURA VICUÑA PINO, nació un 5
de abril de 1891, en Santiago de Chile, el 5 de abril de 1891 y murió en
Argentina el 22 de enero de 1904,
a la edad de sólo 13 años. El Papa Juan Pablo II la
beatificó el 3 de septiembre de 1988.
Ella fue hija de don José
Domingo Vicuña, quien pertenecía a una familia de cierto poder económico y
por esa razón formaba parte de la auto-llamada clase alta chilena de la época,
esto le hacía tener gran influencia política y alto nivel social. Sin
embargo su madre, Doña Mercedes del
Pino era de una familia de escasos recursos y considerada por este motivo
de clase baja. Esta diferencia social creada por los hombres de aquella
época, hacia que no eran bien aceptados esto matrimonios que provenían de
distintos sectores económicos o distintas clases sociales. Este
absurdo, mantenía en conflicto a la
familia de Laurita, y en esa vida de tensión se desarrollo sus primeros
años de infancia.
Chile sufría en aquel tiempo
conflictos políticos por distintas
ambiciones de poder y tuvo una guerra civil que le provoco
dificultades a las familias influyentes como la del padre de Laurita,
entonces huyen de Santiago a 700 kilómetros al sur, región de la Araucana de Temuco.
Ya por aquel tiempo tenía una hermana llamada Amanda. Don José, padre de
Laura, abstraído en el desaliento y la desesperación muere. Laurita en ese
instante es una pequeña de poco más de dos años. En esta situación, su madre las lleva
junto a su hermana a vivir a Argentina. En este país, doña mercedes
abrumada y desolada por su situación, acepta convivir con un ganadero
llamado Manuel Mora.
En 1900 Laura es internada en
el colegio de las Hermanas Salesianas de María Auxiliadora en el colegio de
Junín de los Andes de Argentina.
Allí, en clase de religión, su profesora comenta sobre el pecado en que
viven las parejas de unión libre y sin matrimonio, y entiende que esta
forma de vida no es agradable a Dios.
Laurita comprende entonces
que su madre vive una situación grave al convivir con un hombre, esto le
afecta mucho, ya que ama intensamente a su mama y le hace sufrir pensar en
el peligro de condenación eterna.
Laurita, ya es conciente del
amor a Dios, entonces le ofrece su vida a fin de que su mamá abandone a ese
hombre con el cual vive en pecado, esto se lo hace saber a su confesor, el
Padre Crestanello, salesiano quien le explica: "Mira que eso es muy
serio. Dios puede aceptarte tu propuesta y te puede llegar la muerte muy
pronto". Sin embargo Laurita está resuelta a salvar el alma de la mamá
a cualquier costo, y ofrece su vida al Señor, en inmolación para salvar el
alma de la propia madre.
En su vida escolar se destaca
por ser un joven afable y gana admiración de sus compañeras, su amabilidad
y carácter servicial la hacen ser una gran compañera, del mismo modo las superioras se quedan asombradas de su
obediencia. Laurita muestra que siente un gran amor por Jesús Sacramentado
y por María Auxiliadora. Así es como el día de su primera comunión ofrece
su vida en sacrificio a Jesús, y al ser admitida como "Hija de
María", consagra su pureza a la santísima Virgen María.
Laura, ante el conviviente de
se madre, pasa por momento de gran sufrimiento, ya que no se deja abusar
por él, quien la trata brutalmente con bofetadas y azotes, los que prefiere
ante cualquier situación indigna.
En cierta ocasión sucedió una
gran inundación que invadió la escuela, Laurita no escatima esfuerzos en
colaborar en salvar de esta grave situación a la más pequeñitas de la
escuela y luego de permanecer muchas horas en una noche en el agua, sufre
una dolorosa enfermedad en los riñones, sufrimiento que acepta como el
sacrificio que le ofreció a Dios por salvar el alma de su mamá. Luego de
este suceso, Laurita se debilita con gran deterioro para su salud.
Junto con su padecimiento,
recibe noticias que no sería aceptada
como religiosa como consecuencia del la vida en concubinato de su
madre, cuestión que a ella no le cabe ninguna responsabilidad. Esta discriminación
ilógica le agrava su tormento, y no deja de orar por ello. Así es como ella
se agrava y cae en cama con dolores intensos. La vida de Laura se está
apagando, pero en su corazón esta encendido su amor y dice: "Señor:
que yo sufre todo lo que a Ti te parezca bien, pero que mi madre se
convierta y se salve".
Estando Laurita en agonía,
ella le hace saber a su madre: "Mamá, desde hace dos años ofrecí mi
vida a Dios en sacrificio para obtener que tu no vivas más en unión libre.
Que te separes de ese hombre y vivas santamente". Mamá: ¿antes de
morir tendré la alegría de que te arrepientas, y le pidas perdón a Dios y
empieces a vivir santamente?, entonces su madre le expresa: "¡Ay hija
mía! Exclama doña Mercedes llorando, ¿entonces yo soy la causa de tu enfermedad
y de tu muerte? Pobre de mí ¡Oh Laurita, qué amor tan grande has tenido
hacia mí! Te lo juro ahora mismo. Desde hoy ya nunca volveré a vivir con
ese hombre. Dios es testigo de mi promesa. Estoy arrepentida. Desde hoy
cambiará mi vida".
Laurita llama a su Confesor y
le dice: "Padre, mi mamá promete solemnemente a Dios abandonar desde
hoy mismo a aquel hombre". Entonces mama e hija se abrazan llorando. A
Partir de ese instante el rostro de Laurita es más sereno y alegre. Ella
siente que ya nada le retiene en esta vida terrenal. La Divina Misericordia
ha triunfado, su madre amada ha cambiado y su misión en esta vida se ve
cumplida, de este modo, Laurita abraza y besa incansablemente el crucifijo
orando junto a una amiga que permanece junto a ella en su lecho agonizante
le dice: ¡Que contenta se siente el alma a la hora de la muerte, cuando se
ama a Jesucristo y a María Santísima!. Así, de este modo, una imagen que
está frente a su cama y exclama: "Gracias Jesús, gracias María".
Dios la llama a la vida eterna,
luego de recibir la unción de los enfermos y su última comunión. Laura
Vicuña muere en la Paz
de Cristo, amándole intensamente el
22 de enero de 1904, cuando aproximaba los 13 años de edad.
Oración
¡Oh Beata Laura
Vicuña!
Tú que seguiste
heroicamente
El camino de
Cristo,
Acoge nuestra
confiada plegaria.
Alcanzamos de
Dios las gracias
Que necesitamos…
Y ayúdanos a
cumplir
Con corazón puro
y dócil
La voluntad del
Padre.
Otorga a
nuestras familias
La paz y la
fidelidad.
Haz que también
en nuestra vida
Como en la tuya
Resplandezca una
fe firme,
Una pureza
intrépida
Y la caridad
atenta y solícita
Para el bien de
los hermanos.
Beata Laura
Vicuña,
Ruega por
nosotros.
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant ocds, desde Santiago de
Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la
Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y
Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M.
Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, LA COPIA Y
LA PUBLICACIÓN DE ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES
DE ORIGEN
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