Misa Diaria, Ciclo C

MISA DIARIA DE CAMINANDO CON JESUS

"La Eucaristía es fuente y culmen de toda la vida cristiana" (LG 11)

Página de Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

21 años en Internet

 

La edición de la Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, enviada por correo por sistema de grupos, es las más antigua de Internet, comenzó en el año 1998 y hoy llega a más de 23.680 suscriptores de 56 países distintos. Se envía desde Santiago de Chile. Si desea suscribirse o comunicar algo, escriba al correo electrónico:  caminandoconjesus@vtr.net

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Fecha: 24-10-2019

Edición N.º MD 7.707

 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 16, 6.8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tú oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

LECTURA Rom 6, 19-23

COMENTARIO: Un hombre es libre cuando es capaz de elegir y decidir. Cristo nos ha puesto en el camino de la libertad. Si practicamos las obras de la justicia llegamos a la plenitud de vida de Dios. Quienes ya están con Cristo viven la vida de gracia, la vida eterna y la obediencia al Padre. Eso es lo que les da verdadera libertad, porque ya no son esclavos del pecado. No se trata entonces de un simple juego de palabras: la muerte o la vida, el pecado o la santidad, la esclavitud o la libertad. Se trata de vivir de acuerdo con lo que hemos recibido.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Voy a hablarles de una manera humana, teniendo en cuenta la debilidad natural de ustedes. Si antes entregaron sus miembros, haciéndolos esclavos de la impureza y del desorden hasta llegar a sus excesos, pónganlos ahora al servicio de la justicia para alcanzar la santidad. Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia. Pero, ¿qué provecho sacaron entonces de las obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte. Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna. Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Palabra de Dios.

SALMO Sal  1,1-L6

R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento, porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

ALELUYA Flp 3, 8-9

Aleluya. Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él. Aleluya.

EVANGELIO Lc 12, 49-53

COMENTARIO: El fuego recuerda pasajes bíblicos decisivos. En el juicio popular de Elías bajó fuego del cielo y consumió las víctimas sobre el altar (1 Rey 18, 38). El Espíritu Santo se manifestó en figuras de lenguas de fuego. El fuego es decisión por el Señor Dios o por Baal, por Jesús o sus adversarios. El fuego del que habla Jesús es la fuerza de su mensaje que provoca ardientes entusiasmos y apasionada oposición. Jesús lo llama también «un bautismo», no elegido por él sino decisión de Padre.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien: Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Padre, que la participación en la eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

  REFLEXIÓN BÍBLICA

 

¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra?

Lc 12, 49-53

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant


1.        ADMIRACIÓN POR LA FUERZA DE LAS PALABRAS DE JESÚS

Este Evangelio de Jesucristo, se debe contemplar más que usar el entendimiento y la imaginación para comprender que es lo que Jesucristo nos quiere decir, y la diferencia es que al contemplar descubrimos su sentido en el corazón, con recogimiento y admiración por la fuerza de las palabras de Jesús en este relato y al utilizar el entendimiento y la imaginación, esta profundización puede pasar por un simple repaso o una preocupación que nos traiga desasosiego.

2.        HE VENIDO A TRAER FUEGO A LA TIERRA

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! En este primer versículo, el Señor nos muestra que arde de pasión y desea que los que lo siguen también se enciendan, es inflamen del Espíritu Santo, de caridad y amor, espíritu de fuego que actúa a través de Cristo y el Espíritu Santo.

Con congoja y angustia dice el Señor; Tengo que recibir un bautismo ¡y cómo me angustio mientras llega! En efecto, este fuego es El, y está ansioso hasta que llegue, es la cruz, momento culminante de su fuego de amor, que lo sumerge, lo bautiza en la muerte con triunfo sobre ella.

3.        ¿PIENSAN QUE HE VENIDO A TRAER PAZ A LA TIERRA?

Y también nos dice: ¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo, no he venido a traer paz, sino más bien división. Jesús dice esto, porque este fuego que Él pone en la tierra va a exigir tomar partido por El. Va a incendiar a muchos, y por eso El trae la división, no como un intento, sino como una consecuencia. Es el modo que tiene El de formular la causalidad o permisión. Y este desacuerdo se la expresa llegando a lo más entrañable de la vida: la familia. Para entender mejor, esta división familiar, pensemos en este ejemplo; Si en grupo familiar se sigue una fe no cristiana, como ejemplo, musulmana, y alguien de ese grupo familiar se convierte al cristianismo, ¿no causa acaso una división?, o bien, si en un determinado país de ideas contrarias a las enseñadas por Cristo se establece una comunidad cristiana, ¿acaso no causa revuelo?. Como vemos, muy bien se cumplen a la letra las palabras del Señor.

4.        EL MESÍAS ERA LLAMADO TAMBIÉN LA PAZ

La literatura profética, y más aún la rabínica, conocía el juicio previo a la venida del Mesías. Tanto, que ésta fue caracterizada, sin más, con la frase elíptica de los dolores del Mesías, es decir, los dolores que habrá para el alumbramiento o venida del Mesías. Pero, una vez venido, lo había de poner todo en orden y paz. El Mesías era llamado también la Paz. Cristo Mesías comienza rectificando este concepto mesiánico rabínico. El no vino a traer la paz, sino la espada, la guerra. No es que el Príncipe de la Paz (Is 9:5) no venga a traer la paz, sino que, por su doctrina aquí la espada —, va a ser ocasión de que con relación a El haya guerra. No en vano es un signo de contradicción (Lc 2:34). Y esta guerra va a llegar a ser dentro del mismo hogar (Miq 7:6).

5.        CRISTO, EXIGE UN AMOR SUPREMO A EL

Ante esta lucha de la sangre y familia en torno a Cristo, ¿qué hacer? Dejarlo todo por El. Así lo expresan los versículos de Mt 10, 37 y 38: El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí. Y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.

Cristo, exige un amor supremo a El sobre todas las cosas, proclama su misma divinidad, ya que los valores que exige sacrificar son de ley natural. Sólo está por encima de estos valores el amor de Dios. Y este amor exige aún más: El que no toma su cruz y camina detrás de mí, no es digno de mí. Esta imagen de la cruz tomada sobre sí era familiar a los judíos. Roma aplicaba esta pena. Varo había hecho crucificar a 2.000 judíos. Imagen aterradora. Pero Cristo la exigía para ser dignos de Él. Y, además, la llevarán detrás de Él. La enseñanza aquí de tomar la cruz no tiene sentido austero, sino el de persecución violenta y martirio, que puede ser con la crucifixión. Lc (9:23) le da ya una adaptación ascética, al decir que se ha de tomar la cruz de cada día. Por último, y para aclarar definitivamente esto, Cristo hace la contraposición entre la vida del cuerpo y la del alma. Perder la primera por Cristo es asegurar la segunda, ya que el alma no pueden matarla. No se trata de decir que no interesa el cuerpo, sino destacar bien que Dios tiene el pleno dominio y destino del hombre entero.

6.        SENTIRSE COMPENETRADO CON EL IDEAL DE CRISTO

Sentirse cristiano, es sentirse compenetrado con el ideal de Cristo, con el corazón enardecido y encendido de amor por El, que nos estimula a ser apóstoles y a tomar la antorcha del fuego del amor y la fe, llama que alumbra, que da luz, la Luz de Cristo.  Regresando al inicio de este Evangelio, Jesús nos ha dicho: He venido a traer fuego a la tierra ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Así es como rezamos; “Ven Espíritu Santo”, llena nuestros corazones de fuego y enciende en nosotros el fuego de tu amor”

El Señor les Bendiga

Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

PARA LA LECTIO DIVINA  (3)

 

EL DESEO QUE LE CONSUME DE LLEVAR A CABO LA MISIÓN QUE LE HA DADO EL PADRE

Del fragmento de san Pablo que hemos leído hoy se desprende una clara contraposición entre lo que los destinatarios de la carta eran en un tiempo, cuando eran esclavos del pecado, y lo que son ahora. Es posible que para nosotros esta realidad no sea tan clara: no hay en nosotros un pasado de impureza y desorden absoluto y un hoy de santidad y justicia, sino un camino de conversión en acto para llegar a ser según el corazón de Dios. Necesitamos ponernos a mendigar a diario la gracia del poder de la cruz, a invocar el don del Espíritu. Si constatamos nuestra lentitud en el camino de conversión, nos tranquiliza la certeza de que Dios es paciente y quiere atarnos a él de un modo cada vez más estrecho, para que podamos saborear qué grande es la libertad que deriva de nuestra pertenencia a él.

Sí, es paradójico, pero —como atestiguan los santos— cuanto más somos poseídos por Dios, tanto más libres estamos de todo. No son éstas realidades comprensibles a la razón: sólo quien las vive las puede reconocer fácilmente. Jesús nos habla en el evangelio de hoy del deseo que le consume de llevar a cabo la misión que le ha dado el Padre, aunque sabe demasiado bien lo que comporta el paso cruento a través de la cruz. Las mismas disposiciones interiores, el mismo anhelo de seguir a Jesús, a cualquier precio, se encuentran en el cristiano que ha adquirido la verdadera libertad haciéndose, por propia voluntad, esclavo de un Dios que es Amor.

ORACION (3)

 

Tu bautismo en el Jordán, Señor Jesús, me ha revelado el alcance de tu amor: Hijo de Dios, nacido por nosotros. Tu bautismo de sangre, Señor, me ha redimido por tu amor: fuego purificador de mis culpas.

Tu resurrección, Señor, me ha mostrado el poder de tu amor: promesa consoladora de vida eterna. Tu ascensión, Señor, me ha asegurado la plenitud de tu amor: respiración vital y recreadora. Tu pentecostés, Señor, me inunda de tu amor: certeza perenne de luz y calor.

Oh Señor, «renueva la faz de la tierra» y también mi vida.

SANTORAL

 

SAN ANTONIO MARÍA CLARET

Fundador

Ingresó al seminario de Vich (España) y allí recibió la ordenación sacerdotal. Fue luego nombrado vicepárroco y pronto empezó el pueblo a conocer cuál era la cualidad principal que Dios le había dado: era un predicador impresionante, de una eficacia arrolladora. De todas partes lo llamaban a predicar misiones populares, predicando hasta diez sermones en un día. Viajaba siempre a pie y sin dinero.

Durante 15 años predicó incansablemente por el norte de España, y difícilmente otro predicador del siglo pasado logró obtener triunfos tan grandes como los del padre Claret al predicar. En su vida predicó más de 10,000 sermones. Lo que hizo San Juan Bosco en Italia en ese tiempo a favor de las buenas lecturas, lo hizo San Antonio Claret en España. Él se dio cuenta de que una buena lectura puede hacer mayor bien que un sermón y se propuso emplear todo el dinero que conseguía en difundir buenos libros. Mandaba imprimir y regalaba hojas religiosas, por centenares de miles. Ayudó a fundar la Librería religiosa de Barcelona y fue el que más difundió los libros de esa librería. Él mismo redactó más de 200 libros y folletos sencillos para el pueblo, que tuvieron centenares de ediciones. Los regalaba donde quiera que llegaba. En todas partes reglaba medallas, rosarios, hojas y libros religiosos.

El 18 de febrero de 1851, el Santo entra solemnemente en la ciudad de Santiago de Cuba, colocando su actividad pastoral bajo la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, de quien fue entusiasta devoto. Encuentra la Archidiócesis aquejada por gravísimos problemas religiosos, morales, sociales y políticos. El 24 de noviembre de 1851, poco después de recorrer por primera vez su vasta Archidiócesis, escribe al Obispo de Vich, Cataluña, una carta en la que retrata ese lamentable cuadro de abandono espiritual y material: "Me lleno de indignación al presenciar el criminal abandono en que el Gobierno español tiene al clero de este Arzobispado".

En los seis años y dos meses que vivió en Cuba, el Santo se dedicó infatigablemente a la reforma del clero; a reconstruir el seminario, al cual hacía 30 años que no ingresaba un seminarista; a la creación de nuevas Parroquias; a fundar cajas de ahorro "para utilidad y morigeración de los pobres"; y a misionar a los fieles de la vasta Archidiócesis, la cual recorrió íntegramente cuatro veces, siempre a pie o a lomo de mula.

En Cuba administró el sacramento de la confirmación a 300,000 cristianos, correspondientes a ¡un tercio de la población de la isla en ese entonces! y arregló 30,000 matrimonios. Logró formar con los sacerdotes una verdadera familia de hermanos donde todos se sentían bien atendidos y estimados en la casa del Arzobispo.

En 1857 fue llamado a España como capellán de la reina Isabel. En 1849 al darse cuenta de que para mantener viva la fe del pueblo se necesitan sacerdotes entusiastas que vayan por campos y ciudades predicando y propagando buenas lecturas, se reunió con cinco compañeros y fundó la Comunidad de Misioneros del Corazón de María, que hoy se llaman Claretianos. Actualmente son 3,000 en 385 casas en el mundo. Fundó también las Hermanas Claretianas que son 650 en 69 casas. Estas comunidades han hecho inmenso bien con su apostolado en muchos países.

Asistió al Concilio Vaticano en Roma en 1870. En el mismo, pronunció un memorable discurso que fue muy bien recibido, comentado y elogiado. En Francia, los  monjes cistercienses del monasterio de Fuente Fría le hospedaron, y allí, después de haber escrito por orden del superior de su comunidad su autobiografía, enfermó.   Falleció el 24 de octubre de 1879. Tenía apenas 63 años. Después de su muerte, se le han atribuido  numerosos milagros.

 

FUENTES DE LA PAGINA

 

La Página de la Misa Diaria, está preparada y es enviada por Pedro S. A. Donoso Brant, desde Santiago de Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y por la Iglesia. Les ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.

Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo “Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario de la Palabra, utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de Jerusalén (SBJ),

(3) Para la Lectio Divina, Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,

(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo.

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