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MISA DIARIA
DE CAMINANDO CON JESUS
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
9 años de
publicación, todos los días desde el 26 de febrero de 2002 en Internet –
Santiago de Chile-Chile.
La página
de Misa Diaria, Reflexión Bíblica, Lectio Divina y Santoral, mas antigua de
Internet
Este
subsidio esta publicado todos los días en este link: MISA DIARA
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Páginas WEB
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www.caminando-con-jesus.org
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Liturgia
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TIEMPO
ORDINARIO, TERCERA SEMANA, Semana 3ª del Salterio
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Correo e-mail
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Si desea
escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net
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Suscriptores:
18.001
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Fecha: 25-01-2011
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Edición Nº MD 2785
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ORDINARIO, CICLO A
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LITURGIA
DE LA HORAS
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LA CONVERSION
DE SAN PABLO, (F).Blanco.
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Conversión de
san Pablo, apóstol
Saulo nace en Tarso, hijo de hebreos. Formado en la escuela del
maestro Gamaliel, se destaca como fariseo rigorista. Presencia y aprueba la
lapidación de san Esteban y luego se pone a perseguir con odio implacable a
los discípulos de Jesús. Pero no sabe que a su vez es perseguido por aquel
a quien persigue sin conocerlo, y que lo alcanza en el camino de Damasco
con una pregunta desconcertante: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Saulo responde rendido: “Señor, ¿quién eres? ¿Qué quieres que haga?” Muere
el judío perseguidor de los cristianos y nace el cristiano y el apóstol
enamorado de Cristo, como luego él mismo confesará: “Todo lo estimo pérdida
comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo”. La conversión de
Saulo es uno de los mayores acontecimientos de la Iglesia. Su labor
apostólica alcanza a todo el imperio romano y sus cartas siguen hoy
evangelizando al mundo. San Pablo es el apóstol de la cruz y de la
resurrección.
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ANTÍFONA DE ENTRADA 2Tim 1,
12; 4, 8
Sé en quién he puesto mi confianza, y estoy convencido de que el
Señor, como justo juez, es capaz de conservar hasta aquel día el bien que
me ha encomendado.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que has instruido al mundo entero con la predicación del
apóstol san Pablo, concede a los que hoy celebramos su conversión que,
acercándonos a ti, a ejemplo suyo, seamos para el mundo testigos de tu
verdad. Por nuestro Señor
Jesucristo.
LECTURA Hech
22, 3-16
Lectura de los Hechos de los apóstoles.
Pablo dijo al pueblo: -Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia,
pero me he criado en esta ciudad de Jerusalén y he sido iniciado a los pies
de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo
por Dios, como ustedes lo están ahora. Perseguí a muerte a los que seguían
este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el sumo
sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos
me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el
propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa
ciudad, para que fueran castigados. En el camino, y al acercarme a Damasco,
hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía:
‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’. Le respondí: ‘¿Quién eres, Señor?’.
Y la voz me dijo: ‘Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues’. Los que
me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo
le pregunté: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’. El Señor me dijo: ‘Levántate y ve a
Damasco, donde se te dirá lo que debes hacer’. Pero como yo no podía ver, a
causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la
mano hasta Damasco. Un hombre llamado Ananías,
fiel cumplidor de la Ley,
que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme, y
acercándose a mí, me dijo: ‘Hermano Saulo, recobra la vista’. Y en ese
mismo instante, pude verlo. Él siguió diciendo: ‘El Dios de nuestros padres
te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su
palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has
visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y
purifícate de tus pecados, invocando su nombre’-.
Palabra de Dios.
O bien: Hech
9, 1-22
Lectura de los Hechos de los apóstoles.
Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los
discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para
las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los
adeptos que encontrara, hombres o mujeres. Pero en el camino, cuando estaba
cerca de Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con
su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: -Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues?-. Él preguntó: -¿Quién eres tú, Señor?-. -Yo
soy Jesús, a quien tú persigues –le respon-dió la voz–. Ahora levántate,
y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer--. Los que lo
acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a
nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no
veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres
días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo
llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una
visión: --¡Ananías!--Él respondió: - Aquí estoy,
Señor -. El Señor le dijo: -Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de
Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a
un hombre llamado Ananías, que entraba y le
imponía las manos para devolverle la vista--. Ananías
respondió: --Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a
tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes
de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu nombre--.
El Señor le respondió: -Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por
mí para llevar mi nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de
Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi nombre-. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: --Saulo,
hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y
quedes lleno del Espíritu Santo--. En ese momento, cayeron de sus ojos una
especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después
comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los
discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las
sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban
sorprendidos y decían: -¿No es éste aquél mismo que perseguía en Jerusalén
a los que invocan este nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante
los jefes de los sacerdotes?-. Pero Saulo, cada vez con más vigor,
confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es
realmente el Mesías.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
Pablo, un judío
celoso del cumplimiento del la
Ley religiosa, tenía autoridad para perseguir y
encarcelar a los cristianos. En el camino, fue interpelado por Jesús y
llamado por él para luego anunciar su nombre a los paganos. La fe de Pablo
permitió este encuentro, que lo llevó a una transformación total de su
vida. Quien hasta ese momento era perseguidor se transformaría en el gran
apóstol de los cristianos.
SALMO Sal 116, 1-2
R. Vayan por todo el mundo, anuncien el
Evangelio.
Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los
pueblos. R.
Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece
para siempre. R.
ALELUYA Cfr. Jn 15, 16
Aleluya. “Dice el Señor: Yo los elegí del mundo, para que vayan y
den fruto, y ese fruto sea duradero”. Aleluya.
EVANGELIO Mc 16, 15-18
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Marcos.
Jesús se apareció a los Once y les dijo: -Vayan por todo el mundo,
anuncien el Evangelio a toda la creación. El que crea y se bautice se
salvará. El que no crea se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los
que crean: arrojarán demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no
les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los
curarán-.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El mandato misionero
del final del evangelio de Marcos se aplica, sin lugar a dudas, a Pablo,
quien destinó gran parte de su vida a viajar para llevar la noticia de la
salvación a una gran cantidad de regiones y ciudades de Asia Menor, Grecia
y Roma. Entregó su vida al mensaje y fue coherente con lo que predicaba.
PREFACIO DE LOS APÓSTOLES, pág. 10-11
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar estos divinos misterios, te pedimos que tu
Espíritu infunda en nosotros aquella luz de la fe que iluminó al apóstol
san Pablo para la propagación de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Gál 2, 20
Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor y Dios nuestro, te pedimos que el sacramento recibido
acreciente en nosotros el ardor de aquella caridad con la que,
vehementemente abrasado, el apóstol san Pablo sobrellevó la preocupación
por todas las Iglesias. Por
Jesucristo nuestro Señor.
BENDICIÓN SOLEMNE
V. El Dios que los ha edificado a ustedes sobre el cimiento de los
apóstoles, por la intercesión gloriosa de san Pablo apóstol, los llene de
sus bendiciones.
R. Amén.
V. El que los ha enriquecido con la palabra y el ejemplo de los
apóstoles, les conceda su ayuda para que sean testigos de la verdad en el
mundo.
R. Amén.
V. Para que así obtengan la heredad del
reino eterno por la intercesión del apóstol san Pablo, por cuya palabra se
mantienen firmes en la fe.
R. Amén.
V. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo † y Espíritu
Santo, descienda sobre ustedes.
R. Amén.
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REFLEXIÓN
BÍBLICA
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Vayan por todo el
mundo y anuncien el Evangelio a toda la creación
Mc 16, 15-18
Autor: Pedro Sergio
Antonio Donoso Brant ocds
Resucitado
Cristo, se apareció varias veces a los Once. Se apareció a los once cuando
estaban reunidos, para que todos fuesen testigos, y refiriesen a todo el
mundo lo que habían visto y oído. Al decir once, se designa a todo el
colegio apostólico antes de que Matías ocupase el lugar de Judas. Y después
de la ascensión ellos debían de predicar el Evangelio a gentes que debían
creer sin haber visto a Jesús.
Antes de
partir, increpó también el Señor a sus discípulos cuando iba a dejarlos corporalmente,
para que sus palabras quedasen impresas más profundamente en sus corazones.
Jesús Reprueba la incredulidad, para que la reemplace la fe; reprueba la
dureza del corazón de piedra, para que le reemplace otro de carne lleno de
caridad.
En un momento,
a los apóstoles no les fue fácil creer en la resurrección de Jesucristo,
pero los hechos les dieron mayor firmeza, al comprobar directamente la
realidad de los sucesos que estaban presenciando. Ellos convivieron
directamente con el Señor, así ellos constituidos en testigos, reciben el
mensaje y el mandato del Señor Resucitado para llevarlo a todo el mundo.
Luego Jesús
da la orden de predicar el Evangelio a todas las gentes, junto con el
bautismo. Se observa ya el universalismo cristiano en acción entre los
gentiles. Este es el gran mandato, es decir la gran misión que nos dio el
Señor, que debemos hacer con fidelidad en todos los tiempos y en todas las
circunstancias.
Es así como
Jesús, envía a sus apóstoles, por todo el mundo, a predicar a todas las gentes
de todas las naciones, para que la predicación apostólica, que antes fue
rechazada por la soberbia de los judíos, venga en nuestro auxilio. Cuando
Jesús dice a toda la creación, esta diciendo a los creyentes e incrédulos.
El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Porque no
basta creer, porque el que cree y no está bautizado todavía, no ha
alcanzado aún la salvación, sino imperfectamente.
Así se dirá
tal vez cada cual a sí mismo: Yo seré salvo porque he creído. Y así será en
efecto, si une las obras a la fe; porque la verdadera fe consiste en que no
se contradiga la obra con lo que dice la palabra. "Pero el que no
creyere será condenado".
Dice Jesús;
“Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán demonios en mi
nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus
manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; Puede
entenderse también de las serpientes ordinarias, como la víbora que mordió
a Pablo sin causarle daño. Muchos hechos semejantes encontramos en las
historias de hombres a quienes, defendidos bajo el estandarte de Cristo, no
ha podido causar daño el veneno que habían bebido.
También dice
Jesús; “impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”. Cuando los
sacerdotes imponen sus manos sobre los creyentes, ellos están impidiendo
con la gracia que se les ha dado de exorcizar, la permanencia del espíritu
maligno en el corazón de aquéllos, es decir, no hacen otra cosa que lanzar
de ellos a los demonios. De esta forma, liberado del mal, dominará la
serpiente que ha provocado la malicia de su corazón. Con esto, aunque beba
el veneno de la maldad no le hará daño, esto es si oye malos consejos no se
dejara llevar al mal.
Así, nosotros
también debemos dar una mano al que esta vacilante en el camino del bien,
para que quede curado y para que se fortifique y pueda hacer con ánimo un
camino de buenas obras.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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PARA LA LECTIO DIVINA (3)
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QUIEN ENCUENTRA A JESÚS SE DA CUENTA DE QUE YA NO PUEDE VIVIR SIN
ÉL Y DEBE PROFUNDIZAR EN SU CONOCIMIENTO PERSONAL.
No acabamos nunca de ahondar en el
conocimiento de Saulo-Paulo, incluso después de haber meditado una y otra
vez sobre las páginas que hablan de él y las que escribió él mismo. Sin
embargo, hay algo que aparece de inmediato con una gran evidencia: su
itinerario de fe es símbolo del nuestro.
Creer implica, ante todo, encontrar
personalmente a una persona, al Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret. No se
cree en una doctrina, en una fórmula, en un sistema, sino en una persona,
la única digna de ser creída. La fe es un encuentro que no se agota en un
momento determinado de nuestra propia vida, sino que continúa siempre,
hasta la muerte. Quien encuentra a Jesús se da cuenta de que ya no puede
vivir sin él y debe profundizar en su conocimiento personal.
Del encuentro se pasa al diálogo: la fe
es, precisamente, un encuentro entre personas inteligentes y libres. Por un
lado, Dios se da a conocer en lo que es, revela su voluntad, da a conocer
sus proyectos. De este modo, entabla el diálogo con todo el que está
dispuesto a escuchar y a reaccionar. Por otro, el creyente, en la medida en
que presta una escucha sincera y auténtica a la Palabra de Dios, se
siente implicado en un diálogo que no se desarrolla sólo en torno a
conceptos y verdades, sino que se entrelaza con experiencias, confidencias,
comunión de vida. Se trata de un diálogo vital que implica a dos seres
vivos y llega a una forma de vida cada vez más elevada.
Ahora bien, la fe cristiana es también
obediencia, sumisión, abandono total de la criatura al Creador, del hombre
a Dios, del pecador al Justo. Para el creyente, obedecer no significa en
absoluto abdicar de su propia libertad, ni siquiera de sus propios
derechos; significa captar la infinita distancia que media entre él y su
propio interlocutor y, al mismo tiempo, intuir que la adhesión a la
voluntad de éste conduce a la plena y más satisfactoria realización de sí
mismo. Semejante acto de abandono está sostenido por una promesa que no
deja ningún espacio a la duda: cuando Dios promete, se compromete por
completo en beneficio de su interlocutor, le llena el corazón de certezas
sobrenaturales y abre ante él unos horizontes ilimitados.
Por último, la fe cristiana se traduce
en misión: el ejemplo de Pablo es claro y decisivo. No puede privatizarse
un bien que, por su propia naturaleza, es comunitario. Quien ha recibido el
don de la salvación en Cristo se siente impulsado íntimamente a darlo a los
otros.
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ORACION
(3)
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Oh Padre, Dios de infinita bondad y misericordia, concédenos caminar
fielmente, a ejemplo de san Pablo, por el camino que nos has abierto en
Cristo Jesús. Haz, oh Dios, que nuestros caminos
—como el de Saulo— se crucen con el tuyo, el que nos has indicado en
Cristo, tu Hijo, y en el cristianismo. Que, como el apóstol Pablo, queramos
caminar con Jesús y seguir sus pasos hasta que lleguemos a ti, meta última
de nuestra vida, meta suspirada y esperada.
Concédenos, oh Padre, andar juntos por este
camino bendecido por ti, a fin de que ninguno de nosotros se pierda y
nuestra comunión eclesial pueda ser, en el tiempo, signo manifestativo de
aquella comunión que gozaremos junto a ti en la eternidad bienaventurada.
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SANTORAL
(4)
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LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO
La Iglesia dedica una fiesta especial a san Pablo, el 25
de enero.
San Pablo fue un judío célebre por ser
cazador y persecutor de los seguidores de Cristo. A Pablo, se le aparece
directamente Jesús y, queda convertido en apóstol, de la misma categoría
que quienes habían visto y seguido al Señor, durante su vida pública.
1.
LOS RELATOS DE
LA CONVERSIÓN DE
SAULO
La Primera Lectura de hoy 25 de
enero, Hechos de los Apóstoles 22:1-21, trae el discurso de Pablo al
pueblo, que en su parte principal dice: “Pero acaeció que, yendo mi camino,
cerca ya de Damasco, hacia el mediodía, de repente me envolvió una gran luz
del cielo. Caí al suelo y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué
me persigues? Yo respondí: ¿Quién eres, Señor? Y me dijo: Yo soy Jesús
Nazareno, a quien tú persigues. Los que estaban conmigo vieron la luz, pero
no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: ¿Qué he de hacer, Señor?”
(Hechos de los Apóstoles 21: 6-10) Este fragmento es parte del discurso de
Pablo al pueblo de Jerusalén, y que viene a ser una autobiografía
apologética. Pero además es una obra maestra de sutileza apostólica, Pablo
intenta demostrar a los judíos que él no es un enemigo de la Ley, como se le había ya
acusado, al contrario, el quiere hacer ver que siempre fue celoso
observador de la
Legislación. Pablo busca destacar que ahora se ha hecho
cristiano y ha abierto su campo de acción a los gentiles y, que esto es así
por expreso mandato del cielo. Pero esta parte de relato esta también antes
descrita en el capítulo de los Hechos de los Apóstoles 9:3-9, donde dice
así: “Estando ya cerca de Damasco, de repente se vio rodeado de una luz del
cielo; y cayendo a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué
me persigues? El contestó: ¿Quién eres, Señor? Y Él: Yo soy Jesús, a quien
tú persigues. Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que has de
hacer. Los hombres que le acompañaban estaban de pie atónitos oyendo la
voz, pero sin ver a nadie” Saulo se levantó del suelo, y con los ojos
abiertos nada veía. Lleváronle de la mano y le introdujeron en Damasco,
donde estuvo tres días sin ver y sin comer ni beber.” Como podemos observar
en los dos capítulos es narrada la conversión de Saulo por San Lucas, esto
es uno de los acontecimientos esenciales en la historia del cristianismo.
2.
“SAULO, SAULO,
¿POR QUÉ ME PERSIGUES?.
El hecho tuvo lugar probablemente en el
año 36, catorce años antes del concilio de Jerusalén. Saulo y sus
acompañantes estaban ya cerca de Damasco. Era hacia el mediodía. De repente
una luz resplandeciente los envuelve y caen a tierra. Es de creer, aunque
el texto bíblico explícitamente no lo dice, que el viaje lo hacían a
caballo, no a pie, y, por tanto, la caída hubo de ser más violenta y
aparatosa. Surge entonces el impresionante diálogo entre Jesús y Saulo:
“Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?... ¿Quién eres, Señor?”. Parece, a
juzgar por la frase de Jesús “duro es para ti pelear contra el aguijón” (cf. 26:14), que, en un primer momento, Pablo trató de
resistir a la gracia, como caballo que se encabrita ante el pinchazo, pero
pronto fue vencido y hubo de exclamar: “¿Qué he de hacer, Señor?”. Sin
duda, este modo de proceder del Señor en su conversión influyó enormemente
en él, para que luego en sus cartas insistiera tanto en que la justificación
no es efecto de nuestro esfuerzo o de las obras de la Ley, sino puro beneficio
de Dios. También la pregunta “¿Por qué me persigues?” debió de hacerle
pensar en alguna misteriosa compenetración entre Cristo y sus fieles, que
le impulsará a formular la maravillosa concepción del Cuerpo místico, otro
de los rasgos salientes de su teología
3.
SAN PABLO EN
ESTA OCASIÓN VIO REALMENTE A JESUCRISTO
No parece caber duda que San Pablo en
esta ocasión vio realmente a Jesucristo en su humanidad gloriosa. Aunque el
texto bíblico no lo dice nunca de modo explícito, claramente lo deja
entender, cuando contrapone a Saulo y a sus acompañantes, diciendo que
éstos “oyeron la voz, pero no vieron a nadie”, y en 26:16 se dice
expresamente: “para esto me he aparecido a ti.” Por lo demás, el mismo
Pablo, aludiendo sin duda a esta visión, dirá más tarde a los Corintios:
“¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús, Señor nuestro?” (1 Cor 9:1); y algo
más adelante: “Apareció a Cefas, luego a los Doce.. últimamente, como a un
aborto, se me apareció también a mí” (1 Cor 15:5-9). Y nótese que esas
apariciones a los apóstoles eran reales y objetivas (cf.
1:3; 10:41), luego también la de Pablo, cosa, además, que exige el
contexto, pues si es que algo valían esas apariciones para probar la resurrección
de Cristo, es únicamente en la hipótesis de que éste se apareciera con su
cuerpo real y verdadero. Nada tiene, pues, de extraño que, terminada la
visión, Pablo quedara como anonadado, sin ganas ni para comer, atento sólo
a pensar y rumiar sobre lo acaecido, que trastornaba totalmente el rumbo de
su vida. El estado de ceguera contribuía a aumentar más todavía esta su
tensión de espíritu. Sólo después del encuentro con Ananías,
pasados tres días, habiendo vuelto a tomar alimento, de nuevo, Pablo cobra
fuerzas como dice en el versículo 19, como hemos visto en otras ocasiones,
estas abstenciones de comer y beber han sido siempre frecuentes en personas
místicas, y Pablo parece que fue una de ellas, a juzgar por algunos
testimonios de sus cartas. Hay pequeñas diferencias en los relatos de la
conversión de Saulo, porque en una los compañeros de Saulo “oyen la voz”
pero “no ven a nadie” (cf. 9:7), mientras que en
la otra “no la oyen” pero “ven la luz” (cf.
22:9). Asimismo, según una de las narraciones, esos compañeros “estaban de
pie atónitos” (cf. 9:7), mientras que, según
otra, “caen todos por tierra” (cf. 26:14). En
cuanto a si los compañeros de Saulo “oyeron” (9:7) o “no oyeron” (22:9) la
voz de Jesús, téngase en cuenta que la palabra oír puede tomarse en el
sentido simplemente de oír, o sea, percibir el sonido material, y también
en el de entender, o sea, captar el significado (cf.
1 Cor 14:2). Parece que los compañeros de Saulo “oyeron la voz” (9:7);
pero, al contrario que éste, no “entienden” su significado (22:9), del
mismo modo que “vieron la luz” (22:9), pero no distinguen allí ningún
personaje (9”?)• Y, en fin, por lo que corresponde a si “cayeron a
tierra,” parece que ciertamente “cayeron todos” en un primer momento
(26:14); pero, en un segundo momento de la escena, cuando Pablo, mucho más
afectado, seguía todavía en tierra, los compañeros “estaban ya de pie”
(9:7). Por lo demás, ese “estaban de pie atónitos”. Hagamos todavía una
observación. Eso de “caer en tierra” era algo como inherente a los que recibían
una visión divina (cf. Ez
1:28; 43:3; Dan 8:17) y, en nada cambiaría la historicidad del relato.
4.
LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO ES
UNO DE LOS MAYORES ACONTECIMIENTOS EN LA HISTORIA DEL
CRISTIANISMO.
En todo caso, lo que deseo resaltar es
que la conversión de San Pablo es uno de los mayores acontecimientos en la
historia del cristianismo. Como se ha escrito, “es la muerte repentina,
trágica, del judío, y el nacimiento esplendoroso, resplandeciente, del
cristiano y del apóstol". San Jerónimo lo comentaba así: "El
mundo no verá jamás otro hombre de la talla de San Pablo". Saulo,
nacido en Tarso, hebreo, fariseo rigorista, bien formado a los pies de
Gamaliel, muy apasionado, ya había tomado parte en la lapidación del
diácono Esteban, guardando los vestidos de los verdugos "para tirar
piedras con las manos de todos", como interpreta agudamente San
Agustín. De espíritu violento, se adiestraba como buen cazador para cazar
su presa. Con ardor indomable perseguía a los discípulos de Jesús. Pero
Saulo cree perseguir, y es él el perseguido. Dios es infatigable cazador de
almas y cazará a Saulo, que se ha emboscado en el recodo del camino que va
de Jerusalén a Damasco. El Señor acecha a Saulo, su perseguidor bienamado.
A partir de entonces, en el destino de todo hombre existirá ese mismo Dios
al acecho, a la espera. Y oyó la voz de Jesús: Saulo, Saulo ¿por qué me
persigues? Saulo preguntó: ¿Quién eres tú, Señor? Jesús le respondió: Yo
soy Jesús a quien tú persigues. ¿Y qué debo hacer, Señor? Pocas veces un
diálogo tan breve ha transformado tanto la vida de una persona. Cuando
Saulo se levantó estaba ciego, pero en su alma brillaba ya la luz de
Cristo. Desde ahora este camino de Damasco y esta caída del caballo,
quedarán como símbolo de toda conversión. Quizá nunca un suceso humano tuvo
resultados tan luminosos. Quedaba el hombre con sus arrebatos, impetuoso y
rápido, pero sus ideales estaban en el polo opuesto al de antes de su
conversión. San Pablo en adelante únicamente Cristo será el centro de su
vida. "Todo lo que para mí era ganancia, lo tengo por pérdida
comparado con Cristo. Todo lo tengo por basura con tal de ganar a Cristo.
Sólo una cosa me interesa: olvidando lo que queda atrás y lanzándome a lo
que está delante, corro hacia la meta, hacia el galardón de Dios, en Cristo
Jesús".
5.
ES UN LLAMAMIENTO
PERSONAL DE CRISTO
La vocación de Pablo es un caso único.
Es un llamamiento personal de Cristo. Pero no quita valor al seguimiento de
Pablo. En el Evangelio hay otros llamamientos personales del Señor, como el
del joven rico que no le siguieron o no perseveraron. "Dios es un gran
cazador y quiere tener por presa a los más fuertes" (Holzner). Pablo se rindió: "He sido cazado por
Cristo Jesús". Pero pudo haberse rebelado. Sin embargo casi todos los
llamados del Señor son mucho más sencillos y por cierto mucho menos
espectacular, estos viene a veces en los
acontecimientos comunes de la vida. De algún modo todos tenemos nuestro
camino de Damasco. A cada uno nos aguarda el Señor en el recodo más
inesperado del camino.
6.
JUAN PABLO II
Y SAN PABLO
Decía en unas de sus homilías, el Santo
Padre Juan Pablo II. Hasta aquel momento el celoso fariseo Saulo estaba
convencido de que el plan de la salvación se refería sólo a un único
pueblo: Israel. Por eso combatía con todos los medios posibles a los
discípulos de Jesús de Nazaret, a los cristianos. Desde Jerusalén se
dirigía hacia Damasco precisamente porque allí, donde el cristianismo se
estaba difundiendo rápidamente, quería encarcelar y castigar a todos los
que, abandonando las antiguas tradiciones de los padres, abrazaban la fe
cristiana. En Damasco recibe la iluminación de lo alto. Cae a tierra y en
ese momento dramático Cristo le hace ver su error. En esta circunstancia
Jesús se revela plenamente a Pablo como el que ha resucitado de entre los
muertos. Al Apóstol se le concede, así, «ver al Justo y oír su voz» (Hch 22, 14). Desde aquel momento, Pablo es constituido
«apóstol» como los Doce, y podrá afirmar, dirigiéndose a los Gálatas:
«Aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su gracia,
tuvo a bien revelar en mí a su Hijo, para que lo anunciase entre los
gentiles» (Ga 1, 15-16).
La conversión de Pablo se realiza a
través del sufrimiento. Se puede decir que antes fue derrotado en él Saulo,
el perseguidor, para que pudiera nacer Pablo, el Apóstol de los gentiles.
Su llamada es, quizá, la más singular de un Apóstol: Cristo mismo derrota
en él al fariseo y lo transforma en un ardiente mensajero del Evangelio. La
misión que Pablo recibe de Cristo está en armonía con la que confió a los
Doce, pero con un matiz y un itinerario particular: él será el Apóstol de
los gentiles. (Homilía de S.S. Juan Pablo II en
la misa de clausura de la semana de oración por la unidad de los cristianos
25 de enero de 1997)
7.
BENEDICTO XVI
Y JUAN PABLO
Las últimas palabras de san Pablo, una
exhortación a Timoteo desde la cárcel, poco antes de su muerte:
"Soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio", dice el
Apóstol a su discípulo (2 Tm 1, 8). Estas
palabras, escritas por el Apóstol como un testamento al final de su camino,
remiten al inicio de su misión. Mientras Pablo, después de su encuentro con
el Resucitado, estaba ciego en su casa de Damasco, Ananías
recibió la orden de ir a visitar al temido perseguidor e imponerle las
manos para devolverle la vista. Ante la objeción de que Saulo era un
perseguidor peligroso de los cristianos, Ananías
recibió como respuesta: Este hombre debe llevar mi nombre ante los pueblos
y los reyes. "Yo le mostraré todo lo que tendrá que padecer por mi
nombre" (Hch 9, 16). El encargo del anuncio
y la llamada al sufrimiento por Cristo están inseparablemente unidos. La
llamada a ser maestro de los gentiles es al mismo tiempo e intrínsecamente
una llamada al sufrimiento en la comunión con Cristo, que nos ha redimido mediante
su Pasión. En un mundo en el que la mentira es poderosa, la verdad se paga
con el sufrimiento. Quien quiera evitar el sufrimiento, mantenerlo lejos de
sí, mantiene lejos la vida misma y su grandeza; no puede ser servidor de la
verdad, y así servidor de la fe. No hay amor sin sufrimiento, sin el
sufrimiento de la renuncia a sí mismos, de la transformación y purificación
del yo por la verdadera libertad. Donde no hay nada por lo que valga la
pena sufrir, incluso la vida misma pierde su valor. La Eucaristía, el
centro de nuestro ser cristianos, se funda en el sacrificio de Jesús por
nosotros, nació del sufrimiento del amor, que en la cruz alcanzó su culmen.
Nosotros vivimos de este amor que se entrega. Este amor nos da la valentía
y la fuerza para sufrir con Cristo y por él en este mundo, sabiendo que
precisamente así nuestra vida se hace grande, madura y verdadera. A la luz
de todas las cartas de san Pablo, vemos cómo se cumplió en su camino de
maestro de los gentiles la profecía hecha a Ananías
en la hora de la llamada: "Yo le mostraré todo lo que tendrá que
padecer por mi nombre". Su sufrimiento lo hace creíble como maestro de
verdad, que no busca su propio interés, su propia gloria, su propia
satisfacción personal, sino que se compromete por Aquel que nos amó y se
entregó a sí mismo por todos nosotros. En esta hora damos gracias al Señor
porque llamó a san Pablo, transformándolo en luz de los gentiles y maestro
de todos nosotros, y le pedimos: Concédenos también hoy testigos de la Resurrección,
conquistados por tu amor y capaces de llevar la luz del Evangelio a nuestro
tiempo. San Pablo, ruega por nosotros. Amén. (Fragmento de homilía del
Santo Padre Benedicto XVI, Basílica de san Pablo extramuros , Sábado 28 de
junio de 2008, para leerla completa en el siguiente link: Celebración
de las Primeras Vísperas
Articulo publicado también en la Revista El
Mensajero del Corazón de Jesús
PARA LEER MAS SOBRE SAN PABLO EN EL SIGUIENTE LINK: SAN
PABLO
El
Señor Le Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant ocds
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FUENTES DE LA PAGINA
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La Pagina de la Misa Diaria, esta
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Chile, como un servicio de apostolado, amor por Nuestro Señor Jesucristo y
por la Iglesia. Les
ruego su oración, para que pueda mantenerse este servicio y subsidio, dando
gracias a nuestro Dios que tanto nos ama.
Nota: Para la Liturgia de la Palabra, utilizo
“Liturgia Cotidiana” de Ediciones San Pablo, para el estudio y comentario
de la Palabra,
utilizo los textos de la Biblia Nácar-Colunga, (SBNC) y/o Biblia de
Jerusalén (SBJ),
(3) Para la Lectio Divina,
Lectio Divina para cada día del año, de Giorgio Zevini y Pier Giordano
Cabra (Eds.) y/o, Intimidad Divina, Fr. Gabriel de Santa M. Magdalena ocd,
(4) Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia
de Vigo.
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ESTA PAGINA, SOLO DEBE INDICARSE EL AUTOR Y LAS FUENTES DE ORIGEN
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