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ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
ANTÍFONA DE ENTRADA Heb
10, 5. 7
El Señor al entrar en el mundo
dijo: “Aquí estoy, para hacer, Dios, tu voluntad”.
Se dice Gloria a Dios
ORACIÓN COLECTA
Señor, que quisiste que tu Hijo
asumiera la naturaleza humana en el seno de la Virgen María; a los que
creemos que nuestro Redentor es Dios y hombre verdadero, concédenos que
merezcamos ser semejantes a él en su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA Is
7, 10-14; 8, 10
Lectura del libro de Isaías.
En aquellos días: El Señor
habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un
signo de parte del Señor, en lo profundo del abismo, o arriba, en las
alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni
tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso
no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el
Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a
luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel, que significa «Dios
con nosotros»”.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El profeta piensa, sin duda, en el nacimiento
próximo del hijo de Ajaz y de una joven mujer del
harén real, sin que, por lo mismo, los horizontes de su esperanza mesiánica
se encierren en ello. Pero lo esencial de la profecía está en que el
Emanuel está presente como el signo de la fidelidad de Yahvé, sobre la que
reposa la fe. El futuro pueblo de Dios será de orden cualitativo:
engendrado por la fe y no fundado ya sobre los falaces privilegios
nacionales.
SALMO Sal 39, 7-11
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quisiste víctima ni
oblación, pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni
sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”.R.
“En el libro de la Ley está
escrito lo que tengo que hacer: Yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley
está en mi corazón”. R.
Proclamé gozosamente tu
justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo
sabes, Señor. R.
No escondí tu justicia en el
fondo de mi corazón, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no negué ante
la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. R.
SEGUNDA LECTURA Heb
10, 4-10
Lectura de la carta a los Hebreos.
Hermanos: Es imposible que la
sangre de toros y chivos quite los pecados. Por eso, Cristo, al entrar en el
mundo, dijo: “Tú no has querido sacrificios ni oblación; en cambio, me has
dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios
expiatorios. Entonces dije: «Aquí estoy, yo vengo – como está escrito de mí
en el libro de la Ley– para hacer, Dios, tu
voluntad»”. Él comienza diciendo: “Tú no has querido nihas
mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios
expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley”. Y luego añade:
“Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el
primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad
quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de
una vez para siempre.
Palabra de Dios.
COMENTARIO
El que este pasaje de Hebreos
se haya elegido para la fiesta de la Anunciación, nos invita a comprender
lo que fue la vida de la Virgen María, a ejemplo y en continuidad profunda
con el sacrificio espiritual de Cristo. Su “sí” inicial a un destino
sacrificial del que la cruz descubrirá el secreto, cantado por el salmista:
“¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!” o en la respuesta de María:
“He aquí la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”.
ALELUYA Jn 1, 14
Aleluya. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y nosotros
hemos visto su gloria. Aleluya.
EVANGELIO Lc 1,
26-38
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
El ángel Gabriel fue enviado
por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba
comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado
José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la
saludó, diciendo: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!”.
Al oír estas palabras, ella
quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero
el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será
grande y se le llamará Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de
David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no
tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser esto, si yo no convivo
con ningún hombre?”. El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá
sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño
será santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel
concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya
se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.
María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo
que has dicho”. Y el Ángel se alejó.
Palabra del Señor.
COMENTARIO
El relato de la Anunciación está colmado de
evocaciones bíblicas. Jesús es presentado con todos los títulos reales
posibles (vv.31-33): es verdaderamente el Mesías.
En cuanto a María, Lucas la presenta como la
figura de Jerusalén, heredera de las promesas de felicidad (vv. 27-28), dirigidas a la antigua ciudad abandonada
por su esposo, la Jerusalén dolorosa, llamada a ser la copartícipe libre de
una alianza nueva y definitiva. Su instrumento no será ya Jerusalén, sino
una joven mujer sencilla y perteneciente a los “pobres de Yahvé”.
Se dice el Credo, (A las
palabras “Se encarnó...”, todos se arrodillan)
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios todopoderoso, dígnate
recibir esta ofrenda de tu Iglesia, y ya que reconoce su origen en la
encarnación de tu Hijo, concédele alegrarse en esta solemnidad al celebrar
sus misterios. Por Jesucristo nuestro Señor.
PREFACIO
EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN
V/. El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia
el Señor.
V/. Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.
Realmente es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Señor nuestro.
Porque la Virgen María recibió con fe el anuncio celestial de que, por obra
del Espíritu Santo, él iba a nacer entre nosotros y por nuestra salvación,
y lo llevó con inmenso amor en sus purísimas entrañas. Así se cumplieron
las promesas hechas al pueblo de Israel y se vio ampliamente colmada la
esperanza de la humanidad.
Por él, adoran tu grandeza, la
multitud de los ángeles que se alegran eternamente en tu presencia.
Permítenos asociarnos a sus voces, cantando alegremente:
Santo, santo, santo...
ANTÍFONA DE COMUNIÓN Is
7, 14
Una virgen concebirá y dará a
luz un hijo, y le pondrá por nombre: Emmanuel, Dios con nosotros.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, confirma en nuestros
corazones los misterios de la verdadera fe, para que, reconociendo en el
Hijo de María al que es verdadero Dios y verdadero hombre, por el poder de
su resurrección salvífica alcancemos la eterna
alegría.
Por Jesucristo nuestro Señor.
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"He aquí la esclava del Señor, hágase en
mí según tu palabra"
Pedro Sergio Donoso Brant
Lc
1, 26-38
1.
“Y AL SEXTO
MES, EL ANGEL GABRIEL FUE ENVIADO POR DIOS
“Y al sexto mes, el Angel
Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a
una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David,
y el nombre de la Virgen era María.”
“Y al sexto mes”. El ángel fue enviado a
María en el sexto mes de la concepción de Juan Bautista, este corresponde
según la cristiandad antigua al mes de Marzo, y se ha fijado como fecha el
25 de ese mes. Nueve meses más tarde, el 25 de Diciembre es la fecha de
nacimiento de Jesús. El porque de esa fecha, es algo de la divina
sabiduría.
“El Angel
Gabriel fue enviado por Dios” Digno principio de la restauración humana ha
sido lo que hizo Dios al enviar a un Angel a la Virgen , que sería consagrada con un parto divino.
Porque la primera causa de la perdición humana fue que la serpiente fuese
enviada a la mujer por el espíritu de la soberbia y la maldad.
A María Virgen no se envía un ángel
cualquiera, sino el arcángel San Gabriel, Lucas lo designa por su propio
nombre. Gabriel, viene por una parte de Gabri,
que es “mi hombre”, el que se entiende como hombre fuerte o protector, y
El, que es Dios, entonces se considera que Gabriel es “mi protector es
Dios”, también se le traduce como “fortaleza de Dios”. Por la fortaleza de
Dios había de ser anunciado el que, siendo Dios de las virtudes, venia a
salvar a los hombres.
“Enviado por Dios a una ciudad de
Galilea, llamada Nazaret”, Ciudad de Galilea (Mt.
2:23) donde moraban José y María (Lc. 2:39).
Nazareo, significa coronado, de la corona de la flor, y se entiende también
como consagrado, así se denominaban a los hombres o mujeres que era puesto
aparte para Dios.
2.
“A UNA VIRGEN
DESPOSADA”
San Agustín dice: “Sólo la virginidad
pudo decentemente dar a luz a Aquel que en su nacimiento no pudo tener
igual. Convenía, pues, que nuestro Redentor naciese, según la carne, de una
Virgen por medio de un milagro insigne para dar a entender que sus miembros
debían nacer de la Iglesia virgen, según el espíritu.”
San Jerónimo dice: “Con razón se envía
un ángel a la Virgen , porque la virginidad es
afín de los ángeles. Y ciertamente, vivir en carne fuera de la carne, no es
una vida terrestre, sino celestial.”
San Juan Crisóstomo dice: “No anuncia el
Angel a la Virgen después del parto, para que
entonces no se turbe en demasía, sino que le habla antes de la concepción.
No en sueños, sino presentándose de una manera visible. Porque como había
de recibir una gran revelación, necesitaba de una visión solemne antes del
cumplimiento.”
Lucas, dice dos palabras muy exactas en
su definición, “Virgen” y “Desposada”. La primera denominación, “Virgen”, para
que conste y no quepa la menor duda, que ella no conocía ninguna unión con
un varón, esto es pura y sin mancha, y la segunda, “Desposada”, para que
conste que desconocía la unión marital y para que quedase ilesa de la
infamia de una virginidad manchada, cuando su fecundidad pareciese signo de
corrupción.
Quiso Dios, la posibilidad que algunos
dudasen de su nacimiento, pero no de la pureza de su Madre. Sabía que el
honor de una Virgen es delicado y la reputación del pudor es frágil.
Entonces no estimó conveniente que la fe de su nacimiento se demostrase con
las injurias de su Madre. Es entonces como tenemos la más amplia
convicción, de que la Santísima Virgen fue íntegra por su pudor, así su
virginidad es inviolable en toda opinión.
San Ambrosio no comenta: “No convenía
dejar a las vírgenes que viven en mala reputación esa apariencia de excusa,
es decir, que la Madre misma del Señor pareciese difamada. ¿Qué se hubiera
podido reprochar a los judíos y a Herodes si hubiese parecido que
perseguían el fruto de un adulterio? ¿Cómo hubiera podido decir El mismo:
"No vine a destruir la ley, sino a cumplirla" (Mt 5,17), si hubiese parecido comenzar por una
violación de la ley, que condena el parto de la que no está casada? ¿Qué,
por otra parte, da más fe a las palabras de la Virgen y remueve todo
pretexto de mentira? Madre, sin estar casada, hubiera querido ocultar su
falta con una mentira. Pero casada, no tenía motivo para mentir, puesto que
la fecundidad es el premio y la gracia de las bodas. Tampoco es pequeña causa
que la virginidad de María engañase al príncipe del mundo, el cual,
viéndola desposada con un hombre, nada pudo sospechar respecto de su
parto.”
“Con un varón que se llamaba José” Esta
claro, que si María, no hubiera tenido esposo, la habladuría sería mayúscula.
Conocemos la debilidad de lo hombres, el comentario malicioso, la mala fe,
la incredulidad, entonces Dios, se sirve del marido, como un seguro testigo
del pudor de su desposada, he ahí, un hombre justo.
“De la casa de David y el nombre de la
Virgen era María". Se refiere directamente a los dos como miembros de
la misma familia o tribu, así era como estaba mandado por le ley Judía.
María en Sirio, significa Señora, sin
embargo la definición del significado de la palabra María en hebreo que más
me agrada, es la que quiere decir “estrella del mar”, referido a la luz del
astro, y con razón, porque mereció llevar en sus entrañas al Señor del
mundo y a la luz constante por los siglos.
Lucas
1, 28-29
3.
"DIOS TE
SALVE, LLENA DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO
“Y habiendo entrado el Angel donde estaba María, le dijo: "Dios te salve,
llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres": Y
cuando ella esto oyó, se turbó con las palabras de él, y pensaba qué
salutación sería ésta.”
“Y habiendo entrado el Angel donde estaba María”. Allí estaba María, no estaba
en el bosque, ni el campo, ni en la montaña, estaba en su habitación, sola
y solo un ángel sabía donde encontrarla, donde están las mujeres como ella,
donde ningún hombre llega. Aquí no se produce una conversación animada y
distendida, entre dos o más persona, es algo muy digno, es un ángel que
viene a anunciar.
"Dios te salve, llena de gracia”.
No vino como en el caso de Eva a señalar un castigo como los dolores del
parto a causa del pecado, viene a desterrar la tristeza, viene a anunciar
la alegría, vine con gozo, sus palabra son una composición poética que
alaba a la Virgen María. Así el ángel anuncia con razón la alegría a la Virgen , diciendo: "Dios te salve" y para
ratificar que es digna de ser desposada, dice: "Llena de gracia".
San Jerónimo, nos comenta: “Y en verdad
que es llena de gracia, porque a los demás se distribuye con medida, pero
en María se derramó al mismo tiempo toda la plenitud de la gracia.
Verdaderamente es llena de gracia aquella por la cual toda criatura fue
inundada con la lluvia abundante del Espíritu Santo. Ya estaba con la
Virgen quien le enviaba su ángel y el Señor se anticipó a su enviado. No
pudo ser contenido en un lugar, Aquel que está en todas partes; de donde
sigue: "El Señor es contigo".
“El Señor es contigo”, San Agustín, dice:“Más que contigo, El está en tu corazón, se forma en tu
seno, llena tu espíritu, llena tu vientre.”
Este es el complemento de todo el
mensaje: El Verbo de Dios como Esposo que se une de una manera superior a
la razón, como engendrando El mismo y siendo engendrado, adaptó a sí mismo
toda la naturaleza humana.
4.
“BENDITA TÚ
ENTRE LAS MUJERES".
A saber, una sola entre todas las
mujeres, pero también para sean bendecidas en ella todas las mujeres que
imitaran por siempre su santidad y su ejemplo de madre, como los hombres
serán bendecidos en su Hijo, que seguirán sus enseñazas y lo imitaran. Todo
un cambio nos trae Dios, porque así como por medio de una mujer y un hombre
entraron en el mundo el pecado y la tristeza, así ahora por una mujer y por
un hombre vuelven la bendición y la alegría, y se derraman sobre todos.
“Y cuando ella esto oyó, se turbó con
las palabras de él, y pensaba qué salutación sería ésta.”
Normal en toda mujer inocente y pura, turbarse,
esto es una pequeña alteración por la sorpresa, alguien entro sin aviso a
su habitación, como dijo San Ambrosio. “Temblar es propio de las vírgenes,
y el sobresaltarse cuando se acerca un hombre y temer todo trato de los
hombres. Aprended, vírgenes, a evitar toda licencia de palabras. María se
conturbaba hasta de la salutación del ángel.”
Comprendamos la situación de María, ella
sabía de las apariciones de los ángeles, por eso no se turbo por su
presencia, en los apócrifos se dice que de niña fue alimentada por los
ángeles, ella se turbo “con las palabras de el”, como dice el Evangelio,
por tanto me inclino a considerar que fue por el pudor y la prudencia de la
Virgen y su alma.
Entonces, oída la alegre noticia,
examinó lo que se le había dicho y no se resiste abiertamente por
incredulidad, tampoco se somete al punto por ligereza, Por esto continúa
Lucas diciendo: "Y pensaba qué salutación sería ésta", un saludo
que nunca hasta ese minuto había oído nadie jamás, pues estaba reservada
solamente para María.
5.
"NO
TEMAS, MARÍA, PORQUE HAS HALLADO GRACIA DELANTE DE DIOS
“Y
el Angel le dijo: "No temas, María, porque
has hallado gracia delante de Dios: he aquí que concebirás en tu seno y
parirás un hijo y llamarás su nombre Jesús. Este será grande y se llamará
Hijo del Altísimo, y le dará al Señor Dios el trono de David, su Padre: y
reinará en la casa de Jacob por siempre, y no tendrá fin su reino".
Y el Angel le
dijo: "No temas, María, Como había visto que la Virgen se había
turbado con aquella salutación no acostumbrada, la llama por su nombre,
como si la conociese más familiarmente, y le dice que no debe temer.
También podemos opinar que trato de
decirle: No he venido a engañarte, sino más bien a dar la absolución del
engaño. No he venido a robarte tu virginidad inviolable, sino a preparar tu
seno para el autor y el defensor de la pureza. No soy ministro de la
serpiente, sino enviado del que aplasta la serpiente. Vengo a contratar
esponsales, no a maquinar asechanzas. Así, pues, no la dejó atormentarse
con alarmantes consideraciones, a fin de no ser juzgado como ministro
infiel de su negociación.
“Porque has hallado gracia delante de
Dios”. Quien merece gracia delante de Dios, nada tiene que temer.
¿Cómo puede encontrar esta gracia
cualquiera que sea, sino por medio de la humildad? “Dios resiste a los
soberbios pero da gracia a los humildes.” (1 Pe 5,5)
La Virgen encontró gracia delante de
Dios porque, adornando su propia alma con el brillo de la pureza, preparó
al Señor una habitación agradable. Y no sólo conservó inviolable la
virginidad, sino que también custodió su conciencia inmaculada.
6.
“HE AQUÍ QUE
CONCEBIRÁS EN TU SENO”
Muchos habían encontrado gracia antes
que ella; y por lo mismo añade lo que es propio de este caso. La palabra
"he aquí" denota la prontitud y la presencia, insinuando con
dicha palabra que la concepción se había celebrado al instante.
Severo de Antioquía
dice: "Concebirás en tu seno" para demostrar que el Señor toma
carne del mismo seno virginal y de nuestra sustancia. Vino, pues, el Verbo
Divino a limpiar la naturaleza humana, el parto y el origen de nuestra
generación. Por eso, sin pecado y sin concurso de hombre, es concebido en
carne y llevado en el vientre nueve meses como nosotros.”
“Y parirás un hijo” Y como acontece
especialmente que es concebido el Divino Espíritu y ella da a luz al
Espíritu de salvación, según anunciara el profeta. No todos son como María,
que cuando conciben al Verbo del Espíritu Santo, lo dan a luz. Hay de
aquellos que abortan al Verbo antes de dar a luz (Lc
22), y hay de aquellos que tienen a Cristo en su seno pero que todavía no
lo han formado.
7.
“Y LLAMARÁS
SU NOMBRE JESÚS.”
Somos testigos que la expectación del
parto infunde un cierto temor a las mujeres, en este caso, el anuncio de un
parto dulce apaga esa aprehensión de temor cuando se dice: "Y llamarás
su nombre Jesús". La palabra Jesús quiere decir Salvador. La venida
del Salvador es el alejamiento de todo temor. "Tú lo llamarás",
dice el ángel, porque no lo hará el padre, porque carece de padre en cuanto
a la generación humana, así como carece de madre respecto de la generación
divina.
Este nombre fue impuesto de nuevo al
Verbo Divino, y convenía a la natividad de su carne, según aquello del
Profeta: “Y te Será dado un nombre nuevo, que la boca de Dios Otorgará.”
(Isaías 62,2)
“Este será grande”. Seguro, porque no se
asemejara a nadie, San Juan fue grande como hombre, pero en este caso será
grande como Dios. Consideremos entonces la grandeza de nuestro Salvador,
como el más grande.
“Y se llamará Hijo del Altísimo.” No
somos nosotros los indicados a poner un nombre, es El Padre, quien conoce a
su hijo quien lo hace, el sabrá muy bien quien será Jesús, como cuando nos
dice "Este es mi hijo muy amado". (Mt
17,5) Existe desde la eternidad, aunque ahora para nuestra inteligencia se
manifiesta su nombre. Y por esto dice "será llamado", no
"será hecho" ni "será engendrado", porque ya antes de
los siglos era consustancial esto es de la misma naturaleza o esencia al
Padre. Concebirás, pues, a Este, serás su Madre. Tu vientre virginal
contendrá a Aquel que vendrá a enseñarnos el mayor acto de amor y
generosidad, el darlo todo por nosotros.
8.
"Y SU
REINO NO TENDRÁ FIN".
“Y le dará al Señor Dios el trono de
David, su Padre: y reinará en la casa de Jacob por siempre, y no tendrá fin
su reino".
Para que se sepa con claridad que el que
había de nacer de Virgen era el mismo Cristo que los profetas prometieron
que nacería de la descendencia de David.
Sin embargo, el cuerpo purísimo de
Jesucristo no procede de José, aunque descendía de la misma línea de
parentesco que la Virgen , de la cual el Unigénito
del Padre tomó la forma humana.
"Y su reino no tendrá fin".
Sólo Dios puede reinar eternamente. Por esto sucede que aunque se diga que
toma el trono de David por la encarnación, en cuanto Dios es reconocido
como Rey eterno, así como hoy que reina sobre muchos y finalmente reinará
sobre todos porque todas las cosas le están sometidas (1Cor 15).
9.
Y DIJO MARÍA
AL ANGEL: "¿CÓMO SE HARÁ ESTO, PORQUE NO
CONOZCO VARÓN?"
San Ambrosio nos comenta que: Ni María
debió rehusar de creer al ángel, ni usurpar temerariamente las osas
divinas. Por eso se dice: "Dijo María al ángel: ¿Cómo se hará
esto?" Esta respuesta fue más oportuna que la del sacerdote. Esta
dice: "¿Cómo se hará esto?" y aquél dijo: "¿Cómo podré saber
esto?". Aquél se niega a creer y parece como que busca otro motivo que
confirme su fe, éste no duda que debe hacerse, puesto que pregunta cómo se
hará. María había leído (Is 7,14): "He aquí
que una virgen concebirá y dará a luz un hijo" y, por tanto, creyó que
iba a suceder. Pero no había oído antes el cómo había de suceder. No se
había revelado -ni aun al Profeta- cómo aquello se había de llevar a cabo.
Tan gran misterio debía ser proclamado, no por la boca de un hombre, sino
por la de un ángel.
Consideremos también las palabras de la
purísima Virgen María. El ángel le anuncia el parto; pero ella insiste en
su virginidad creyendo que ésta podría mancharse con sólo el aspecto de un
ángel. Por eso dice: "Porque no conozco varón".
El conocimiento se entiende de muchas
maneras. Se llama conocimiento la sabiduría de nuestro Señor; también la
noticia de su grandeza; el cumplimiento de sus mandatos; los caminos que
conducen a El y la unión nupcial, como aquí se entiende.
San Gregorio Niseno,
dice que estas palabras de la Virgen son indicio de aquellas que encerraba
en el secreto de su inteligencia. Porque si hubiese querido desposarse con
José a fin de tener cópula, ¿por qué razón había de admirarse cuando se le
hablase de concepción, puesto que esperaría ser madre un día según la ley
de la naturaleza? Mas como su cuerpo, ofrecido a Dios como una hostia
sagrada, debía conservarse inviolable, dice: "Puesto que no conozco
varón". Como diciendo: Aun cuando tú seas un ángel, sin embargo, como
no conozco varón, esto parece imposible. ¿Cómo, pues, seré madre si no
tengo marido? A José sólo lo conozco como esposo.
10.
Y
RESPONDIENDO EL ANGEL, LE DIJO: "EL ESPÍRITU
SANTO VENDRÁ SOBRE TI”
El ángel, le aclara a María, que no
tenga dudas, entonces le explica su misión inmaculada y el parto inefable,
porque no se puede explicar con palabras, como si le dijese: No te fijes en
el orden natural cuando se trata de cosas que traspasan y superan el orden
de la naturaleza. Tú dices: "¿Cómo se hará esto, puesto que no conozco
varón?" Pues por lo mismo que no conoces varón sucederá esto, porque
si hubieras conocido varón, no serías considerada digna de este misterio.
No porque el matrimonio sea malo, sino porque la virginidad es más
perfecta.
Este era el Plan de Dios, el quiso que
Jesús, participase con nosotros en el nacimiento y se distinguiese en él.
Tuvo de común entre nosotros el nacer del vientre de una mujer y nos superó
naciendo sin que aquélla se uniese a un hombre.
San Gregorio Niseno,
dice:“¡Cuán bienaventurado aquel cuerpo que por la
exuberante pureza de la Virgen María se vinculó a sí mismo el don del alma!
En cada uno de los demás, apenas el alma sincera conseguirá la presencia
del Espíritu Santo; mas ahora la carne resulta ser la mansión del Divino
Espíritu.”
"La virtud del Altísimo te hará
sombra". La virtud del Rey altísimo es Cristo, formado en la Virgen
por la venida del Espíritu Santo.
Por las palabras: "Te hará
sombra", se significan las dos naturalezas de Dios encarnado. Pues la
sombra se hace con la luz y con el cuerpo. El Señor es la luz por su
divinidad. Y como la luz incorpórea había de tomar cuerpo en las entrañas
de la Virgen , oportunamente se dice que la virtud
del Altísimo le haría sombra, esto es, en ti el cuerpo de la humanidad
recibirá la luz incorpórea de la divinidad. Se dice también esto a María
por el dulce consuelo dado por el cielo.
11.
“Y POR ESO EL
FRUTO SANTO QUE NACERÁ DE TI SERÁ LLAMADO HIJO DE DIOS”
Aquí tenemos una gran diferencia con
nosotros los hombres, porque a diferencia de nuestra santidad que la
conseguimos con nuestra vida, Jesucristo nace Santo. Así es como, aunque
nos hagamos santos, no nacemos santos. Jesus, es
aquél verdaderamente ha nacido Santo, que no ha sido concebido de unión
carnal alguna.
El ángel, ha mencionado en estas frases
a toda la Santa Trinidad , ha nombrado al Espíritu
Santo, al Hijo y al Altísimo, ciertamente el Dios Padre.
12.
"Y HE
AQUÍ QUE ISABEL, TU PARIENTE, TAMBIÉN ELLA HA CONCEBIDO UN HIJO EN SU
VEJEZ.
Este es el sexto mes a ella, que es
llamada la estéril, porque no hay cosa imposible para Dios". Y dijo
María: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu
palabra". Y se retiró el Angel de ella.”
"Y he aquí que Isabel, tu
pariente”. Como lo que se ha dicho superaba a lo que la Virgen podía
comprender, el ángel habló de cosas humildes, para persuadirla por medio de
cosas sensibles, y por ello le dice: "Y he aquí que Isabel, tu
pariente".
“También ella ha concebido un hijo en su
vejez”, dando a entender su incapacidad natural. Prosigue: "Y está en
el sexto mes". No anunció desde el principio el embarazo de Isabel,
sino después de transcurridos seis meses, a fin de que el embarazo sirviese
de prueba.
“Porque no hay cosa imposible para
Dios" Así pues, recibe el ejemplo de la anciana estéril no porque haya
desconfiado de que una virgen pueda dar a luz, sino para que comprenda que
para Dios todo es posible, aun cuando parezca contrario al orden de la
naturaleza.
13.
"HE AQUÍ
LA ESCLAVA DEL SEÑOR, HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA".
Y dijo María: "He aquí la esclava
del Señor, hágase en mí según tu palabra". Estamos ante la gran
humildad de María, mujer de gran devoción, el Señor sabía que elegía muy
bien, ella va ser la madre del Redentor del Mundo, la madre del Salvador,
la madre del Príncipe de la Paz , entonces dijo: "He aquí la esclava
del Señor”, “He aquí la sierva del Señor". Se llama sierva la que es
elegida como Madre, y no se enorgullece con una promesa tan inesperada.
Porque la que había de dar a luz al manso y al humilde de corazón, debió
ella misma manifestarse humilde. Llamándose también a sí misma sierva, no
se apropió la prerrogativa de una gracia tan especial, porque hacía lo que
se le mandaba. Es así como dice: "Hágase en mí según tu palabra",
"He aquí la sierva del Señor", es su disposición a cumplir con su
oficio. "Hágase en mí según tu palabra", es el deseo que concibe.
Y se retiró el Angel de ella.
Cada cual puede admirar las palabras de
Nuestra Madre la Virgen María de distinta forma, unos la prontitud de su
obediencia, otros su disposición a cumplir, otros la humildad, otros el
gran amor por Dios, yo he admiro y aprendí de ella el deseo de que se
cumpla la voluntad de Dios.
El
Señor les Bendiga
Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant
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