|
MISA DIARIA
DE CAMINANDO CON JESÚS Pedro
Sergio Antonio Donoso Brant Desde el 26
de febrero de 2002 en Internet – Santiago de Chile-Chile La página de
Misa Diaria, Reflexión Bíblica y Santoral, mas antigua de Internet www.caminando-con-jesus.org www.caminando-con-maria.org www.caminandoconjesus.cl |
|||||
|
Suscriptores |
Fecha |
Edición Nº |
Tiempo |
Ciclo |
LINK L.
HORAS |
|
11.600 |
26-12-2009 |
MD 2392 |
NAVIDAD |
C |
|
|
Si desea
escribir, solo debe hacerlo a: caminandoconjesus@vtr.net Por
favor, no enviar cadenas, y no enviar presentaciones que excedan en más de
1Mb, el correo cuenta con servicio automático para rechazar spam, y no recibe
correos sin asunto, correos reenviados o correos sin datos de quien los
envía. Algunas personas de buen corazón me recomiendan el envío a otras
almas, sin embargo: Si no desea seguir recibiendo este
correo por Favor avíseme, y avisar si recibe dos o mas veces este correo |
|||||
|
San Esteban |
|||||
|
ANTIFONA DE ENTRADA Las puertas del cielo se abrieron a san Esteban, el primero de los mártires, por eso triunfa coronado en el cielo. ORACIÓN COLECTA Señor, enséñanos a imitar a san Esteban, y que aprendamos a amar también a los enemigos, ya que celebramos la fiesta de aquél que supo interceder por sus propios verdugos. Por nuestro Señor Jesucristo. LECTURA Hech 6,
8-10; 7, 54-60; 8, 2 Lectura de los Hechos de los Apóstoles. En aquellos días: Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “de los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él, pero no encontraban argumentos frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre, y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban y lo lloraron con gran pesar. Palabra de Dios. COMENTARIO Lucas nos ofrece la narración del martirio del diácono Esteban como si se tratara de una reedición del proceso de la pasión y muerte de Jesús. En ambos se da una misma acusación: se anuncia la destrucción del Templo, similares reacciones en el auditorio, un castigo igualmente fuera de la ciudad, las mismas palabras en boca de los condenados a muerte. Así Esteban es el primer testigo de todos los que hasta el fin del mundo deben dar testimonio de Jesús (cf. Hech 1, 8). SALMO Sal 30, 3-4. 6. 7-8. 16-17 R. Señor, yo pongo mi vida en tus manos. Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi roca y mi baluarte: por tu nombre, guíame y condúceme. R. Yo pongo mi vida en tus manos: tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. Confío en el Señor. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R. Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen. Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia. R. ALELUYA Sal 117, 26a. 27a Aleluya. ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! El Señor es Dios, y él nos ilumina. Aleluya. EVANGELIO Mt 10, 17-22 Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo. Dijo Jesús a sus discípulos: Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en sus sinagogas. A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos. Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el espíritu de su Padre hablará en ustedes. El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir. Ustedes serán odiados por todos a causa de mi nombre, pero aquél que persevere hasta el fin se salvará. Palabra del Señor. COMENTARIO Todos los testigos reeditan, de alguna manera, la historia de Esteban, pues anunciando la venida del Reino desbaratan las pretensiones de los poderes humanos. Cuando se opta por Cristo, se opta también por las consecuencias, y una de ellas es la incomprensión del mundo ante el mensaje. ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS Señor, acepta estos dones de nuestro culto que hoy te presentamos en la gloriosa conmemoración del mártir san Esteban. Por Jesucristo nuestro Señor. ANTÍFONA DE COMUNIÓN Hech
7, 58-59 Apedrearon a Esteban que oraba diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN Señor, te damos gracias por tu inmensa misericordia para con nosotros, porque nos salvas por el nacimiento de tu Hijo y nos alegras con la celebración del mártir san Esteban. |
|||||
|
ESTUDIO
Y REFLEXIÓN BÍBLICA |
|||||
|
No serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu de su Padre Mt. 10, 17-22 Autor: Pedro Sergio Antonio
Donoso Brant En el versículo anterior, (16), Jesús le había dicho a sus discípulos: Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: San Jerónimo pensaba que estos lobos eran los escribas y fariseos, debido a la lucha del fariseísmo contra Jesús. Pero el contexto de Mateo tiene otra perspectiva, pues también les habla de persecuciones por parte de los tribunales gentiles. Por eso se puede extender a ambos enemigos. El lobo en el Nuevo Testamento suele significar los falsos profetas (Mt 7:15; Act 20:29), o también un peligro no fácilmente identificable (Jn 10:12). Por ser este medio al que los envía difícil, les dice: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas, su sentido es de hábiles, astutos, prudentes; gentes hábiles para conducirse en la práctica. La simplicidad la imitarán de las palomas. Tendrán esa perfección de la paloma que es la simplicidad. Si, en ese medio de apostolado al que los envía, los enemigos se van a portar como lobos, los apóstoles les deberán oponer la simplicidad de la verdad sin doblez, pero no la ingenuidad sin precaución, sino con la sabia conducta que dicte la prudencia. El apostolado no es ímpetu incontrolado, sino verdad con prudencia. Por eso dice; Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. No es que se condene el sufrir por él ni el martirio, que abiertamente se enseña, pero no deberán ponerse imprudentemente en manos de los lobos. Pues si el apostolado requiere dolor, también exige predicación; es esencia del apostolado (Rom 10:14-20). En esta obra de apostolado tendrán un triple enemigo: los tribunales judíos, los paganos y el seno mismo de la familia. Serán perseguidos por su amor y llevados para dar testimonio de él: Sin embargo, dice Jesús, Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará. Con cuyo término se expresa hasta el fin de la vida de cada uno, ante las persecuciones que surjan, ya que es una perspectiva universal. El término perseverar aquí usado, y que sólo sale aquí en el Evangelio de san Mateo, pertenece al vocabulario cristiano primitivo de martirio. Luego dice también; Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre. Los evangelios no transmiten este tipo de persecuciones ni huidas en la primera misión ni en ella hay relación especial con esa venida del Hijo del hombre. Simplemente quiere decir que no deben exponerse temerariamente a la muerte, sino, si es caritativamente posible, que huyan a otra ciudad como lugar de refugio. Este mismo sentido de prudencia tiene la expresión no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, en su retirarse de unas ciudades a otras en orden a esto. San Agustín ha tratado este punto sobre la declinación del martirio. Y les anuncia, por último, que antes que recorran las ciudades de Israel vendrá el Hijo del hombre. Esta venida no es la parusía, sino la destrucción del año 70, no es una venida física y personal de Jesús, sino moral y en sus efectos. Y en cuanto a referirse a los apóstoles, no se puede olvidar la salida de éstos antes de la destrucción de Jerusalén, a Pella, en Transjordania y que pasajes de este discurso están fuera de su contexto histórico. Se tiene presente la profecía ante las dificultades de la Iglesia de entonces. En el contexto de hoy día, no es difícil distinguir ciertos lobos de hoy, están presentes en nuestra sociedad, son ciertos elementos de poder, o elementos de presión, se observan en la política, en la ambición del dinero, la cultura de la vanidad y la soberbia, el aborto, la muerte, el egoísmo, la xenofobia, en todos aquellos lugares, organizaciones o personas a las cuales el mensaje de Cristo le provoca molestia, precisamente porque no pueden soportar que se de a conocer un mundo distinto, donde reine el amor, la paz, la fe, la fraternidad y la solidaridad, el respeto a la vida y a la dignidad del hombre, porque todo esto es contrario a sus intereses. Pero no por eso, debemos dejar de ser eficaces en la tarea encomendada. Los continuadores de esa tarea encomendada a los apóstoles, somos justamente nosotros, hemos sido elegidos, debemos continuar esa obra y con las mismas recomendaciones, ya que habremos de encontrar las mismas dificultades, esas a la cuales Cristo le llama lobos. Jesús al enviarnos como sus discípulos, nos da consejos precisos sobre lo que tenemos que hacer y decir, y nos advierte de las dificultades que sufriremos, es así como nos dice seamos prudentes y sencillos, pero además cautos para no dejarnos engañar por el mal, para que sepamos reconocer a los lobos disfrazados de corderos, para que podamos distinguir a los falsos de los verdaderos profetas. Tenemos que actuar tal como Jesús nos propone, prudentes y sencillos, la sencillez que nos pide Jesús es una condición indispensable para que nuestro trabajo de apostolado de frutos. En efecto, la sencillez es indispensable para inspirar confianza y necesario que a quienes tratamos de enseñarles los caminos del Señor, les inspiremos confianza. Pero además no olvidemos la prudencia, mostrándonos como personas que hemos construido nuestra forma de vida basada en la conciencia recta y de la moral justa, especialmente los que tienen una vida pública, porque si sus palabras y su conducta son nítidas, transparentes y claras, su labor será efectiva y exenta de contradicciones. Pero también tengamos fuerza en nuestra tarea y conciente que la prudencia no significa tibieza en nuestra fe, Cristo nos apoyara en las dificultades que encontraremos, el nos dará ese vigor necesario para enfrentar el odio y el desprecio que produce la predicación de Evangelio en aquellos contrarios a la enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo. La lectura diaria del Evangelio, compenetrase en el, la permanente oración y la ayuda de la gracia de Dios, son nuestra fuerza para ir a cumplir nuestra tarea, tendremos dificultades y oposiciones, pero debemos mantenernos perseverantes y firmes en la fe y en el amor, en la justicia, y en el camino de la santidad. Y si somos perseguidos u odiados, talvez menospreciados, quizás injuriados o molestados, nuestro gran consuelo es que lo hacemos por el amor a Nuestro Señor, y por el lo damos todo. El Señor les Bendiga Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
|||||
|
SANTORAL |
|||||
|
SAN ESTEBAN ERAN LAS BODAS DE PLATA Hacía
veinticinco años que Cristo había muerto en la cumbre del Calvario. Día tras
día, sus discípulos se iban aumentando en la Ciudad Santa, venidos unos de
las sinagogas de Palestina, otros de entre los judíos de la Diáspora. Los
primeros, celosos conservadores de la lengua y costumbres hebreas en toda su
integridad, despreciaban a los segundos, que en su continuo ir y venir a
través del Imperio habían perdido la
rigidez farisaica en su concepto de la vida. Sin embargo, un amor mutuo unía
a los convertidos de uno y otro bando, y, como dicen los Actos de los
Apóstoles, en aquella multitud sólo había un alma y un corazón, como no había
más que una bolsa común. SE DUDA DE LA ADMINISTRACION Pero
el poder de la gracia no llegó a destruir todas las prevenciones. Creían que
no había una buena administración de los bienes y esto fue motivo de quejas y
murmuraciones. Los Doce se dieron cuenta de ello, y resolvieron apaciguar los
ánimos con un acto de desinterés. «No conviene — dijeron a los creyentes —
que, abandonando la predicación, sirvamos nosotros a las mesas. Escoged,
pues, entre vosotros siete hombres de probidad reconocida, llenos del
Espíritu Santo y eximios por su sabiduría, para que les encomendemos este
ministerio.» Inmediatamente la asamblea escogió esos siete hombres y se los
presentó a los Apóstoles para que les impusiesen las manos. LOS PRIMEROS DIACONOS Eran
los primeros diáconos, los ministros temporales de aquel régimen comunista
que adoptaron los primeros discípulos de Jesús. Todos ellos llevaban nombres
griegos, lo cual parece ser un indicio de que procedían de entre el grupo de
la Dispersión. Al frente de ellos se hallaba Esteban, «hombre lleno de fe». Ellos
debían administrar los bienes de la Iglesia, distribuir las limosnas entre
los pobres y administrar la Eucaristía a los fieles, y aun ayudar a los
Apóstoles en la predicación. El grupo de los discípulos del Crucificado
gozaba de paz y de respeto. Uno de los más grandes doctores, Gamaliel,
les miraba con simpatía; varios de entre los sacerdotes y los levitas se
habían agregado a él, y en cuanto a los jefes de la sinagoga, la familia de
Anas, SE preocupaban más de política que de religión. Nada al exterior
distinguía a la fervorosa comunidad gobernada por Pedro del resto del
judaísmo. Observaba la ley mosaica, acudía al templo tres veces al día y
parecía acatar las viejas tradiciones. Sus miembros eran, a los ojos del
pueblo, fariseos más perfectos que los demás, verdaderos celadores del
mosaísmo. Pronto, sin embargo, nació la sospecha de que los discípulos de
Cristo querían separarse de la sinagoga. Se les espió, se les odió, y el odio
se convirtió en una persecución sangrienta. LA PRIMERA PERSECUCION
“SI A MI ME HAN PERSEGUIDO TAMBIÉN A VOSOTROS OS PERSEGUIRAN”. Era
natural que la primera manifestación de aquella tendencia separatista viniese
de los helenizantes, ajenos ya a muchas prescripciones del espíritu farisaico
y deseos de vivir las enseñanzas del Maestro que hablaba del culto en
espíritu y en verdad, de la destrucción del templo, del remiendo que se echa
a un vestido usado, del vino nuevo en odres viejos. Esteban fue el primero en
predicar este aspecto de la buena nueva, y su intervención levantó las más
furiosas contradicciones. Pedro y los demás Apóstoles callaban todavía, y
esta actitud hace más singular la audacia del diácono Esteban. Nada sabemos
de su origen, pero probablemente pertenecía al grupo de los
helenizados, y es casi seguro que había visto a Jesús, puesto que le
reconoció, antes de morir viéndole a la diestra del Padre. Su historia
comienza con la elección de los diáconos. El empieza a distinguirse por su
intrepidez. «Estaba lleno de fe y del Espíritu Santo.» Como los Apóstoles,
«empezó a obrar grandes prodigios y maravillas en el pueblo.» Hombre
impetuoso, buscaba la controversia; instruido en la cultura griega, buscaba a
los doctores más ilustres de la Diáspora, y discutía en todas las sinagogas:
la de los libertos de Roma, la de los alejandrinos, la de los cirenenses, la de los asiáticos y la de los
de Cilicia, en la cual disputó acaso con el joven
fariseo Saulo de Tarso. BUEN ORADOR ARDOROSO El
magnánimo diácono no se contentaba con exponer su doctrina, como los
Apóstoles; la defendía acaloradamente, la presentaba con toda su claridad,
deshacía argumentos de los adversarios, y siempre llegaba a la misma
conclusión: poniendo a Cristo por encima de Moisés, declaraba su doctrina
independiente de las prescripciones levíticas, llegando a decir que el templo
dejaría de ser el único lugar donde Yahvé debía ser adorado. «Los jefes de
las sinagogas de extranjeros se levantaban contra él, pero nadie podía
resistir a la sabiduría y al Espíritu que en él hablaban.» A falta de
argumentos, tenían un buen medio de ahogar la verdad: el que habían usado
unos años antes contra el Maestro. Los sucesos políticos les ofrecieron un
momento propicio para ello. Desde
su isla de Caprea, un viejo «alto y encorvado,
de miembros frágiles, de frente calva, de faz roída por las úlceras y
cubierta de emplastos», enviaba a Roma edictos de proscripción y de muerte. A
pesar de todo, tenían que agradecer la política moderada de
Tiberio. Poncio Pilato acababa de ser removido de Palestina
por sus crueldades con los samaritanos, y Jerusalén estaba sin procurador. En
este momento llega la noticia de la muerte de Tiberio, y los sanedritas se aprovechan de todas estas
circunstancias para recuperar los derechos de vida y muerte que Roma les
había retirado. El fanatismo se aumenta, y los doctores, humillados por la
elocuencia del diácono, creen llegado el momento de ejecutar su venganza.
Como en el proceso de Jesús, se empezó a utilizar el agitpro para
alborotar a la muchedumbre. SE ARROJARON SOBRE ESTEBAN En
medio de la agitación, los helenistas se arrojaron sobre Esteban y le
arrastraron a la amplia sala del Gazith,
contigua al Sancta Santorum, donde el Sanedrín
tenía sus sesiones. Los testigos entraron uno a uno, hicieron su juramento y
formularon su acusación. Era la misma que se había presentado contra Jesús,
pero ahora los testimonios estaban más conformes. «Este hombre—decían todos
ellos—no cesa de hablar contra el lugar santo y la ley, porque le hemos oído
decir que Jesús de Nazareth destruirá
este lugar y cambiará las tradiciones que Moisés nos ha dejado.» RESPONDE AL SUMO SACERDOTE Esteban
escuchaba sereno las acusaciones. Cuando el Sumo Sacerdote le preguntó: «¿Es verdad todo esto?», no quiso responder
explícitamente, porque se proponía predicar por última vez su doctrina, como
lo había hecho en las sinagogas. Aún conservamos sus palabras, el discurso,
recogido por los notarios del Sanedrín, y transmitido a San Lucas,
probablemente porSaulo de Tarso, que fue uno
de los jueces. El diácono internándose en una selva de recuerdos históricos y
de digresiones que parecen no tener relación ninguna con su causa. Pero es el
Oriente quien habla con su estilo, y esa manera refleja un gusto plenamente
oriental. «Hermanos y padres míos, escuchad.» Así empezó Esteban. Después
continuó: «El Dios de gloria apareció a nuestro Padre Abraham cuando estaba
en Mesopotamia, y le dijo: Sal de tu país y de tu parentela y ve a la
tierra que Yo te mostraré. Entonces, saliendo de la tierra de los caldeos,
habitó en Canaán. Y después que murió su padre. Dios le hizo pasar a
esta tierra que ahora habitáis... E hizo con él la alianza de la
circuncisión, y más tarde, Abraham, habiendo engendrado a Isaac, le
circuncidó al octavo día. Isaac circuncidó a Jacob; Jacob, a los doce
patriarcas.» Gran
sorpresa en la concurrencia: un hombre sobre el cual pesa la pena capital,
que no se defiende, ni se digna siquiera mirar a sus acusadores. Pero a pesar
de esto, se le escucha, y se le escucha con complacencia. Todos miran su cara
«como la cara de un ángel». Es joven y hermoso; el Espíritu obra en él,
inflamando su corazón, su rostro y su mirada. Tal vez no han llegado a
comprender la intención de esta primera parte del discurso: antes del pacto
de la circuncisión, Dios puso sus ojos en Abraham sin mirar otra cosa que su
fe. Es el pensamiento que más tarde desarrollará uno de aquellos oyentes, que
ahora asaetea al diácono con miradas de odio. Habló luego de José, insinuando
a los jueces que habían rechazado un Salvador más grande que el hijo de
Jacob. Tampoco le comprendieron. Exalta la figura de Moisés, cuya ley se le
acusaba de destruir; pero aduce textos mosaicos que hablan del final de la
ley y del templo. Había tocado el fondo de la cuestión, y los sanedritas seguían escuchándole entre aburridos y
desdeñosos; hasta que el reo, después de recordar los últimos tiempos de la
historia de Israel, inflamado por una visión de infidelidades, matanzas y
apostasías, exclamó sin poderse contener: «¡Cabezas
duras, incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros habéis resistido siempre
al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿A qué profeta no
persiguieron? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, a quien
vosotros habéis entregado y crucificado, vosotros que habéis recibido la ley
por ministerio de los ángeles y no la guardáis.» NO QUISIERON SEGUIR ESCUCHANDO No
pudo decir más. Un salvaje clamoreo se levantó del grupo venerable de
los sanedritas. Parecían una manada de lobos
que aullaban en uno de esos accesos de furia que sólo el Oriente conoce.
Seguro de que iba a morir, levantó los ojos al Cielo, y, en un éxtasis
inefable, exclamó: «Estoy viendo los Cielos abiertos y al Hijo del Hombre en
pie a la diestra de Dios.» Estas palabras les parecieron una nueva blasfemia.
Gritando frenéticamente y tapándose los oídos, se arrojaron sobre Esteban y
le sacaron de la ciudad para apedrearlo. Atravesaron la Puerta Dorada, y al
llegar al valle del Cedrón, enfrente de Gethsemaní,
los testigos, «colocando sus mantos a los pies de un adolescente que se
llamaba Saulo», arrojaron las primeras piedras. El protomártir,
acordándose del ejemplo del Maestro, poniéndose de rodillas, clamó en voz
alta: «Señor, no les imputes esto a pecado.» Luego volvió a caer y se durmió
en el Señor. Jesús
Marti Ballester Fuente:
Breviario |
|||||
|
Nota: Para ESTA PERMITIDO EL RE-ENVIO, Nota sobre la publicidad: La publicidad
que pueda aparecer debajo de esta pagina, no es de responsabilidad de
Caminando con Jesús. Este es un servicio gratuito, no recibe ningún tipo de
ayuda económica y no la busca, gratuito hemos recibido mucho, gratuito
queremos dar todo lo mejor que podamos, pero sin en esa publicidad no podría
llegar hasta sus correos este servicio. |
|||||
|
Suscríbete a
Misa Diaria en http://www.egrupos.net/grupo/misadiaria/alta o http://www.egrupos.net/grupo/caminando-con-jesus/alta O Escribe a caminandoconjesus@vtr.net |
|||||
|
|
|||||